CUENTOS:

    Aún cuando en mis libros publicados, sobre todo en "CUENTOS Y RELATOS" (1999); hay cuentos y no pocos; tengo otros de los que publico ahora los siguientes:

 

INTROCUCCIÓN AL MUNDO DEL CUENTO - LAS TRES MONEDAS - LA FLAUTA DEL PASTOR - CARTA A MI MEJOR AMIGO - EL GUSANITO ANDAR - AQUEL VIEJO MAESTRO - ENTRE LOS OLIVOS DE LA MONTAÑA (Garrur y Nívor) -

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           INTRODUCCIÓN AL MUNDO DEL CUENTO Y

                    "LAS TRES MONEDAS"

     El cuento, el relato, la leyenda, el proverbio, el mito, la conseja, en resumen, todo cuanto de fantasía viene transmitiendo el hombre de todas las épocas, de todas las religiones y de todas las razas, idiomas o civilizaciones; suele ser (es) una de las mejores y más sólidas bases filosóficas (y por tanto de sabiduría) que posee la Humanidad. Es algo así como "una inagotable fuente" de experiencias y sabiduría consecuente de ellas y que a lo largo del tiempo y el espacio "ha vivido algún hombre o mujer" (no se olvide ésto) y las que de mil formas diferentes nos vienen a decir que el hombre siempre es el mismo, que intrínsecamente poco varía a lo largo de ese tiempo y espacio antes mencionados, salvo excepciones individuales o de "no grandes grupos o colectivos".

     Para que esa sabiduría que es "como el alma" de todos los hombres y mujeres de buena voluntad que han existido, existen y existirán... se transmita de generación en generación y que ella traspase cualquier tipo "de fronteras" lingüísticas, políticas o religiosas, fue necesario que "ese alma inteligente que posee la Humanidad", inventase todo tipo de comunicados en forma fantástica o alegórica "más o menos directa"; los que sin embargo son los vehículos mejores para transmitir las etapas sucesivas que van marcando el paso del hombre, por las civilizaciones que conocemos y muchas otras que "estamos empezando a conocer ahora" y otras muchas que nunca conoceremos por cuanto se perdieron en la inmensidad del pasado; puesto que no olvidemos, que el hombre como tal, vive en éste planeta desde hace millones de años y nosotros apenas tenemos constancia de unos pocos de miles de ellos, por tanto... ¿que ocurrió en la inmensidad del tiempo anterior a esa historia que más o menos creemos conocer hoy?... otro misterio que como tal nos está vedado el conocer:

     Pero como he hablado o nombrado a la inteligencia o mejor aún, he dicho y mantengo, "lo de alma inteligente", conviene saber que esa inteligencia "pura", nunca tendrá barreras definitivas ya que: La inteligencia es como "el agua que fluye sin parar"; se le pueden poner diques, pero al final revasa éstos y termina por "regar o inundar todos los campos" y al igual que no existen barreras para "ésta agua"... tampoco las hay para la verdadera inteligencia, la que tarde o temprano se impondrá en bien de todos y que es lo que pretende siempre esa inteligencia pura.

     Pero volvamos "al cuento, el relato, el proverbio, etc.; puesto que de esa "sutil" forma de comunicar, no se "hiere" al tirano, no se quebrantan "dogmas" establecidos, no se conmueven "los inamovibles pilares de status caducos o en decadencia", no se provocan "guerras ni revoluciones"... sin embargo se consigue el que "la evolución verdadera no se detenga ni muera nunca" y perviva mientras llega y sea posible la reevolución; y digo y repito reevolución (con dos es), puesto que ello es lo opuesto a lo que significa revolución, que hasta aquí ha sido "el destruir todo y edificar de nuevo"; cuando lo sabio sería y será, el aprovechar todo lo aprovechable de lo denominado "viejo" y sobre esa plataforma siempre imprescindible, seguir edificando una sociedad mucho mejor y ello irlo haciendo (siempre) de forma continua.

     Por todo ello... "siempre hay en la senda verdaderamente humana", alguien que recoge y transmite y que incluso crea y aporta casi siempre algo... y así, de esta lenta forma, el verdadero "caminar del ser humano", nunca se detiene. Puede ocurrir el que existan períodos más o menos largos de "parálisis", de aparente involución, pero ello es sólo aparentemente; siempre aparecerán y encontraremos los verdaderos núcleos humanos de la verdadera continuidad de... "ese saber que no se sabe nada"... como afirmara el clásico y sabio griego cual fuera Sócrates.

     Y al nombrar a Sócrates, me viene a la memoria y lo reflejo como paradoja y por cuanto significó, el que gracias a los árabes y al movimiento religioso que creara Mahoma, nos llegasen muchos de los libros (o traducciones de los mismos) que recogieron la sabiduría griega o "helenismo"; lo que afirma cuanto antes he dicho puesto que es en base a esa dominación islámica, cómo se devuelve a la civilización denominada occidental, mucho de lo que ella misma había perdido o destruido temerariamente, lo que demuestra que "esa inteligencia pura o alma humana", siempre tiene resortes para "ir colocando las cosas en su sitio", puesto que si valoramos o comparamos ese hecho (civilizatorio por demás) y que nos restituyen los árabes ya islamizados y los que igualmente, nos aportan en las matemáticas el número cero (desconocido por los romanos y los chinos, entre otras civilizaciones) y otras muchas cosas más y valoramos lo que hoy está ocurriendo "aquí mismo frente a nosotros" (en Argelia) y otras muchas zonas donde hoy domina un Islam mucho "más estrecho", que el que llevó a nuestra Andalucía a ser "el faro y guía de Occidente" hace ya más de mil años... podremos apreciar que siempre "existe algo" que está por encima "de los techos humanos" y que de alguna manera, siempre guía al hombre de todas las épocas.

       Hoy y al parecer "los cuentos y relatos que verdaderamente han enriquecido al hombre a lo largo del tiempo"... están ausentes y por contra se han impuesto los de tipo adaptado a la alta tecnología y los que yo dudo sirvan para de verdad, enriquecer la mentalidad del que los ve; puesto que esa es otra de las dificultades de hoy, ya que todo o casi todo se ha adaptado a las imágenes y al ordenador electrónico y es claro que ya todo "se da servido" y a la imaginación se le deja muy poco espacio si es que se le deja alguno y lo interesante (pienso) es todo lo contrario; o sea que "las imágenes" se las debe crear el propio individuo a través del relato que oye (por que se lo cuentan) o que lee por si mismo si ya está capacitado para ello; y es entonces cuando se le despierta su propia inteligencia y quiere saber más y por ello preguntará siempre y seguirá leyendo y oyendo, que es como mejor se enriquece el yo individual... "eso de que una imagen vale más que mil palabras, es una de las grandes mentiras que se nos han querido inculcar, puesto que por buena y clara que sea una imagen, siempre necesitará palabras y muchas, para explicar lo que la imagen (que es muda no lo olvidemos) no podrá nunca transmitir como la palabra"... recordemos que "el Gran Libro de Occidente" (o sea la Biblia) arranca primero y dice... "que primero fue El Verbo y fue la voz de Dios la que dijo... "Hágase la Luz y la Luz fue hecha".

     Por otra parte cómo reflejar en "esa imagen que vale más que mil palabras"... las palabras Dios, madre, padre, hermano, amor, amistad, odio, dolor, gozo, felicidad, infinito, Creación, Cosmos, Universo y... ¿cuantas más podríamos añadir?... nó, es incluso el idioma más desarrollado el que está falto -muy falto- "de las palabras necesarias para aclarar o definir conceptos hasta el grado en que ello sería necesario para un completo entendimiento"...?.

     Por ello son necesarios los cuentos, fantasías, relatos y demás comunicados "velados", puesto que ellos son las palancas imprescindibles para mover la inteligencia e ir andando el camino hasta llegar a esa... "inteligencia pura de que antes hablé".

 

En Jaén: 31 Diciembre 1996

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Y AHORA "UN CUENTO IMAGINADO POR ALGUIEN":

 

                   LAS TRES MONEDAS

                             

     Había llegado a aquella lejana provincia del Imperio, el nuevo sátrapa o gobernador, al que la inmensa mayoría de habitantes de aquel territorio vieron venir como "una nueva plaga" que se les caía encima, por lo que su llegada causó la indiferencia más sentida por aquellas multitudes de hombres, mujeres y niños, que conquistados por el Imperio mucho tiempo atrás, vivían bajo la sojuzgación de sus opresores, los que como era costumbre entonces ejercían sin piedad alguna la denominada "ley de conquista".- Los funcionarios del Emperador, los ricos mercaderes o propietarios de grandes extensiones de tierras (latifundistas) y la casta sacerdotal establecida o mejor dicho, impuesta en todo el territorio, si que dió la más ostentosa bienvenida a aquel gobernador, pues sencillamente él y sus tropas, eran los garantes de que todos ellos viviesen opulentamente de sus negocios y digo y reitero lo de negocios, puesto que incluso los templos eran simples y vulgares negocios, amparados en la ignorancia de la mayoría del pueblo, mucho del cual creía de buena fe, que aquellos ladinos y astutos sacerdotes eran los verdaderos enviados de los dioses, para que sirvieran como intermediarios entre ellos y su pueblo, cosa que fomentaba el Imperio y desde el propio Emperador hasta el último de sus funcionarios, puesto que sabido es que... "se gobierna mucho mejor al pueblo en connivencia con una religión que mantenga un culto divino y que al propio tiempo asegure que el Emperador es el elegido de los dioses para gobernar aquel Imperio"...?.

     Aquel gobernador fue a aquel territorio simplemente con dos objetivos; "mantener la paz, recaudar los impuestos del Emperador y al propio tiempo hacerse rico en el máximo grado en que pudiese explotar, cuantos recursos materiales o humanos habían caído bajo su jurisdicción"... en definitiva, lo normal en aquellos tiempos, donde los gobernantes eran totalmente dueños de vidas y haciendas y su voluntad era omnipotente y sólo tenían que temer al Emperador y a algún otro alto cargo cercano al mismo y que pudiese influir en él para "dar o quitar desde el puesto apetecido hasta la propia vida".

     Llegado a las puertas de la ciudad, capital de aquella extensa provincia y presentados los títulos acreditativos de su alto rango a "las autoridades imperiales" regentes del territorio, fue aclamado y conducido en lujoso cortejo hasta el palacio asignado al gobernador, donde le rindió acatamiento desde el general del ejército imperial, hasta el último secretario administrativo del aparato gubernamental de aquella provincia.

     Para celebrar la llegada de tan alto dignatario, fueron proclamadas fiestas especiales y conmemorativas de tan fausto acontecimiento y ello para que la entrada del nuevo gobernante fuese recordada como algo grande y beneficioso para el pueblo, pues que duda cabe que todos los festejos fueron organizados y pagados por "el erario público".

     Hubo carreras de caballos, de carros de guerra, de hombres; competiciones de lanzamiento de lanza o jabalina, flechas y otras armas; peleas entre animales, luchas entre hombres y entre hombres y fieras; por todo ello fue abundante "el polvo, el sudor, la sangre y el griterío enardecido de aquellas criaturas embrutecidas y que por unos días, se les halagaba excitándolas todos sus instintos, para que de alguna manera desahogasen sus grandes pesares"; pues que duda cabe que los protagonistas fueron siempre las clases altas y a la plebe o chusma, sólo se les dejó el graderío para que aplaudiesen, chillasen y demostrasen o desahogasen todos sus sentimientos y pasiones, en aquellas brutales competiciones, donde sin apenas reglas humanas, muchas veces era la muerte la que recogía... "el trágico premio de las víctimas animales o humanas, que se sacrificaban por motivos meramente políticos y por tanto de gobierno".

     Pasaron aquellos días de festejos y empezó la dura realidad a la que tenían que hacer frente la inmensa mayoría de aquellos "semi esclavos" o esclavos totales, puesto que de alguna manera todos los "humanamente útiles"; hombres, mujeres, niños, incluso viejos, tenían que trabajar y producir para con su esfuerzo nutrir los altos impuestos que habrían de pagar y pese a que aquellas tierras no eran pobres ni en agricultura, ni en ganadería, ni en recursos forestales o mineros, pero la avaricia de "sus administradores" superaba todo cuanto imaginarse pueda.

     Así y tras la marcha del anterior sátrapa o gobernador, que se llevó todo cuanto pudo atesorar, en una larga caravana de carros escoltados por numerosa tropa armada, el territorio quedó bastante esquilmado y en esas circunstancias lo encontró el nuevo gobernador, el que "efectuado balance" con la ayuda de su más alto auxiliar administrativo, fue informado de que habría que dar -al menos- un año de respiro, a aquellas gentes, para que de alguna manera pudiesen recoger nuevas cosechas, acrecentar sus rebaños y reponerse un poco de todo cuanto habían soportado durante los varios años en que el anterior gobernador, gobernó y practicó "el pillaje" todo cuanto pudo y sin llegar a provocar la revuelta o sublevación que se temía, motivo por el que fue relevado, ya que "las voces" habían llegado hasta "el trono imperial" y el Emperador quiso cortar aquel mandato y ordenó nuevo mandatario con el que creyó acertar; pero quien se lo recomendó, o lo hizo a drede o se equivocó totalmente, pues si malo fue el relevado aún peor fue el que llegó como relevo, ya que pasados sólo seis meses de la llegada del mismo, el territorio estaba cuasi "en pie de guerra", ya que los indefensos habitantes visto su total indefensión ante aquel nuevo depredador sin alma ni escrúpulos algunos, empezaron a organizarse, cosa que fueron logrando pese a las incursiones de castigo que se realizaban, al más mínimo informe de que en alguna aldea o valle, se habían levantado aquellos habitantes en contra del poder oficialmente constituido.

     Pero como siempre ha ocurrido, ocurre y ocurrirá a los malos gobernantes, los pueblos que gobiernan aguantan hasta un límite, luego llega el momento en que no temen "ni a la pérdida de la propia vida ni a nada" y siempre surgen pequeños núcleos de rebeldes, que suele crear y fomentar "un hombre sólo" y el que logra ir acrecentando sus adeptos y seguidores, produciéndose el seguimiento y agrupamiento de otros hombres o grupos y llegando a formarse el contingente suficiente como para crear problemas al denominado... "poder establecido"; y ese momento llegó a aquella provincia, donde los gobernados, si no tan bien armados como los gobernantes, pero si mucho más numerosos, mucho mejor conocedores del terreno y sobre todo, mucho más desesperados, llegaron a encontrar la mejor arma con que siempre cuenta el hombre... "ésta es su propia dignidad como ser humano".

     Aquellos hombres (mujeres también) fueron haciendo frente a los recaudadores, primero con razones, luego con negativas y viendo que ningún argumento humano surtía efecto, puesto que primero fueron apaleados, luego asaltados en sus propias casas  o chozas y de las que se llevaron lo que creyeron oportuno y como anticipos de impuestos, e incluso "algunos que se resistieron fueron asesinados"... por ello no tuvieron más remedio o solución que organizarse y presentar batalla, puesto que si tenían que perder sus pocas pertenencias e incluso la vida, era mejor "morir matando"... que morir "como mueren los corderos".

     Tendieron trampas o emboscadas en las entradas de las aldeas o en lugares angostos y de paso obligado; y con simples hondas, palos, rudimentarias armas y herramientas agrícolas, o simplemente "a peñonazo limpio", fueron eliminando enemigos y apoderándose de sus propias armas con las que fueron paulatinamente haciéndose más fuertes; conocedores del territorio palmo a palmo, pudieron dispersarse y luego reunirse en lugares inaccesibles para las tropas regulares y así poco a poco, escaramuza a escaramuza, combate a combate, batalla a batalla y antes que desde otras zonas del Imperio llegasen refuerzos, aquellos desesperados habitantes de aquella provincia, llegaron a la capital como tropa ya imparable e invencible; cercaron la misma, se apoderaron de ella y tras el oportuno asalto final y "pasados a cuchillo" cuantos se opusieron a ellos, sitiaron al gobernador en su propio palacio, del que tras varios intentos y en un encarnizado combate cuerpo a cuerpo, pudieron desalojarlo y apresarlo vivo, pues esa fue la máxima consigna convenida por los diferentes jefes rebeldes, o sea que..."a aquel gobernador había que conseguir cogerlo vivo y a ser posible sin daño alguno".

     Aquel gobernador -cuyo nombre que importa- fue reducido y pese a que muchos querían someterlo a tormentos atroces o matarlo simplemente ahorcándolo en la propia entrada de su palacio, se impuso la fuerza de varios de los jefes rebeldes, los que ya y antes de éste hecho, habían convenido lo que habrían de hacer con aquel insaciable gobernante, el que aún a sabiendas de cómo había encontrado el territorio a gobernar, desde su llegada sólo tuvo una meta, dejar sin apenas recursos a todos sus gobernados y atesorar todo cuanto pudiese, puesto que había dicho al llegar... "me será suficiente con un año para volver rico y poderoso junto al Emperador y vivir en la capital el resto de mi vida".

     Por todo ello a aquel sujeto se le puso en prisión y bajo muy estricta vigilancia efectuada por personal de plena confianza de "los cabecillas" de la sublevación, los que reunidos posteriormente acordaron como juzgarlo y la condena que le iban a imponer, la que indudablemente sería pública y de cuyo acto, se le enviaría un completo informe al propio Emperador.

     Así un día y poco después del amanecer, cuando ya lucía plenamente el Sol y tras anuncio del juicio por todo el territorio, se reunieron en una gran explanada una gran multitud.- En el centro de la misma se había construido un amplísimo escenario, que serviría de sala de juicios y posiblemente de "cadalso" y así, sobre las once de aquella mañana empezó el juicio que sería muy breve como veremos.

     Hicieron comparecer a aquel gobernador, el que adrede vistieron con sus mejores ropas y atributos, lo sentaron en su propio trono y allí permaneció custodiado de forma que no pudiese moverse ni un solo paso del lugar asignado.

     Frente a él, se situaron en pie siete hombres, que fueron elegidos entre los jefes de "partida" de aquel irregular ejército vencedor; al lado de los mismos ya había situado un herrero de los muchos que había en aquella provincia y el que mantenía un gran hornillo con un fuego intenso y sobre él, ya humeaba un pequeño recipiente o "crisol", el que debía ya estar cuasi al rojo vivo.

     Ante la expectación y el griterío que formó aquella multitud sedienta de justicia o venganza, se mandó tocar "unas cuernas" y se impuso silencio diciendo que el juicio iba a empezar y "que acabaría pronto", por lo que la muchedumbre sorprendida por aquel lacónico anuncio, enmudeció y esperó no sin demostrar signos de evidente impaciencia.

     En un momento uno de aquellos hombres y el que indudablemente había sido elegido para tal acto, desenrolló un pergamino, avanzó unos pasos y situándose frente a frente al gobernador, con voz potente leyó y dijo.

     -¡Gobernador!... Ya te hemos juzgado y condenado y la sentencia es inapelable y será ejecutada ahora mismo; esperamos que surta el efecto que pretendemos y con ella, vengan a éstas tierras otras etapas de buen gobierno y una justicia que nos satisfaga a todos, pues no nos rebelamos contra el Imperio ni contra el Emperador, puesto que "algo o alguien ha de gobernarnos mientras nosotros no seamos capaces de ello", pero si que queremos con este hecho, el significar nuestra inquebrantable decisión de morir o matar a quienes como tú, son peores que las más crueles alimañas que en la tierra viven... por ello y como ejemplar castigo, vas a recibir algo que tanto has ansiado, o sea "el oro" y lo vas a recibir en forma de "éstas tres monedas" que estás viendo.

     Al pronunciar aquellas palabras, aquel hombre sacó de una bolsita tres monedas de reluciente oro y en las que figuraba la efigie del emperador; mostradas las mismas al gobernador y al pueblo, todos quedaron silenciosos y perplejos por lo que en principio parecía ser "un sin sentido"; pero aquel hombre habló de nuevo girando el cuerpo y dirigiéndose al herrero.

     -Toma éstas tres monedas herrero, échalas en ese crisol y que las mismas se derritan hasta convertirse en líquido, después... "que se lo beba el gobernador".

     Aquel gobernante (aterrorizado) quiso saltar de su trono, pero fue retenido en el mismo, atado concienzudamente y llegado el momento... "le fue echado el oro por su garganta... y así fue saciado de tanta sed como sufrió por sus ansias de oro y de poder".

     Aquello sobrecogió a todos los asistentes, puesto que nadie esperaba aquella terrible y rápida sentencia de muerte, pero aquel hecho trascendió no sólo por todo aquel Imperio, sino por "otros muchos imperios y por ello lo supieron todos los gobernantes de los mismos"... y si ello no acabó con la avaricia de los malos gobernantes, al menos en aquella provincia, hubo "unas cuantas generaciones" que vivieron en cierta paz y justicia, pues cada nuevo gobernador que llegaba a la misma, los funcionarios y al recibirlo... lo primero que hacían era contarle el caso... "de aquel gobernador y las tres monedas de oro que hubo de tragar en forma de hirviente y mortal líquido".

 

En Jaén: En la tarde del 18 de Marzo de 1997: Repasado y ultimado en la tarde del siguiente día

 

                 LA FLAUTA Y EL PASTOR

     Debió ser allá por el año 1.942 cuando ello ocurrió.

     Eran épocas trágicas en muchos lugares del mundo, el denominado "homo sapiens-sapiens" (que de sabio sólo tiene el autotítulo que se otorgó) se seguía matando entre si, masacrando en grandes extensiones de terreno de nuestro pequeño planeta, puesto que aquel año era uno de los más cruentos de la que luego se denominó "II Guerra Mundial" (1.939.1945) y la que por cuanto "nos dice la historia", fue una continuidad a la que se denominó "primera", que se desarrolló en la Europa de 1.914 a 1.918 y la que resultó "insignificante" comparada con la "segunda", la que alcanzó a todos los continentes y mares del mundo y la que acabara en aquellos horripilantes "hornos crematorios" en que fueran convertidas dos importantes capitales del entonces "Imperio Nipón" (Hiroshima y Nagasaki); lo que no sólo fue un final de etapa violenta, sino igualmente otro principio de etapas igualmente violentas, si bién "la bomba atómica no se empleó en ningún bombardeo bélico más... pero si se siguió empleando en nuevos experimentos y consecuentes aberraciones que costarían muy caras a toda la humanidad".

     Los hechos que se reflejan en éste cuento se desarrollaron en un país "en paz", si paz se puede denominar la situación creada tras una violentísima guerra civil acaecida entre 1.936 y 1.939, puesto que ese país era España, la que en aquellos momentos estaba asolada por hambres y privaciones que soportaban la mayor parte de la población de entonces y la paz... aquella paz, era fruto del miedo y el terror en que aún se vivía por la durísima represión que efectuaron quienes ganaron aquella guerra, que en definitiva "no la ganaron los españoles en mayoría", puesto que en las guerras (cualquier guerra) la masa de habitantes es la que padece los horrores de la misma y son por tanto, los eternos perdedores; son siempre minorías las que se benefician, sea cual sea el resultado de la contienda... "pues en ninguna guerra impera el espíritu de justicia y equidad, todas las guerras son fruto de las instigaciones de unos intereses que quieren apropiarse de otros que apetecen, para con ello... ser más poderosos", que es lo que en realidad se pretende cuando se produce esa instigación de guerra a que antes me he referido.

     El hecho que contaré tuvo lugar en las estribaciones de una cordillera del Sur de España, en donde se encontraba un pueblecito (uno de tantos) que se había mandado edificar tras "las interminables guerras entre moros y cristianos" y ya cuando "aquella otra paz religiosa", se pudo consolidar en toda la Península Ibérica.

     Aquel pueblecito como la inmensa mayoría de los pueblos de la España de entonces, era netamente agrícola y también algo ganadero, y sus habitantes en mayoría malvivían de los jornales que podían dar o trabajar en las propiedades de los grandes hacendados, puesto que los pequeños propietarios (que también los había) ellos se autoabastecían a si mismos, bien personalmente y con los miembros de su propia familia o bien prestándose mutuas ayudas entre los de "aquella clase", para así no tener que necesitar jornaleros a los que había que pagar poco, pero había que pagar y "no estaban los tiempos para ciertos dispendios".

     En resumidas cuentas, que la inmensa mayoría de los varios miles de habitantes de aquel pueblo, eran pobres de solemnidad y si muchas veces no eran "pobres de pedir limosna"... poco les faltaba para llegar a la indigencia total, puesto que dependían principalmente de las labores del campo y éstas se traducían a las propias del olivar, los cereales y el cultivo de algunas leguminosas principalmente lentejas o garbanzos.

     Aquellas labores eran durísimas de realizar puesto que todo se hacía a mano y a lo sumo con la ayuda de bestias, generalmente mulos y asnos, algunos carros tirados igualmente por éstos animales y poco más, puesto que la mecanización que hoy vemos como "lo más natural del mundo", entonces apenas era conocida en los campos de España y todo se hacía... "a sangre", o sea en base a la fuerza humana y animal, por tanto nadie que no haya visto las faenas agrícolas de entonces, se puede ni imaginar "el infierno que muchas veces significaba el duro jornal" y además (el que lo trabajaba) había de estar contento y satisfecho aquel que lograda realizarlo con alguna frecuencia... "nadie que no haya visto hombres segando, podrá imaginarse el suplicio que ese sólo trabajo significaba".

     Aquel pueblo también era "paso de ganado", pues estaba situado en una de las rutas ancestrales por donde los pastores cruzaban en determinadas épocas con sus rebaños, bien buscando los pastos frescos de las partes altas de aquella cordillera o bién regresando de éstos a los pastizales de invierno, pues a ello les empujaban las adversas circunstancias climatológicas que se adueñaban de las alturas serranas tan pronto llegaba el otoño.

     Era -pues- normal el ver cruzar por una determinada calle de la población (que era "la cañada oficial del paso ganadero") uno tras de otro, los rebaños, que principalmente eran de ovejas, los que al cruzar dicha calle, producían por una parte la indignación de aquellas mujeres que habitaban las casas de aquella calle, por cuanto tras el paso del ganado tenían que barrer "las puertas" (parte de la calle que lindaba con la fachada de cada casa) y recoger los excrementos que normalmente quedaban tras el paso de los animales... pero por otra parte, aquel paso, producía un espectáculo especial para toda la chiquillería de aquellos aledaños, que apenas tenían escuelas donde asistir y los que teniendo para ellos "todo el tiempo del mundo"... gozaban de aquel especial espectáculo, observando ó incluso siguiendo algún trecho, a aquellos trashumantes pastores y sus ganados, los que contaban con unos asentamientos en las afueras del pueblo, donde generalmente pernoctaban una noche, "al aire libre y junto a sus ganados y perros pastores"... antes de emprender uno de los dos caminos a realizar a la mañana siguiente, bien fuese primavera u otoño.

     Así, en un anochecer primaveral de uno de aquellos primeros años de los cuarenta (que ya dijimos) se encontraban en una de aquellas "eras" donde los campesinos trillaban la mies cada año... un rebaño no muy numeroso, cuyo cuido lo llevaban un viejo pastor y otro más joven, al parecer hijo del anterior; también les acompañaban dos perros, un mulo y una borrica, ésta última como animal de carga y portadora de todos los enseres y provisiones que precisaban aquellos hombres, para con ello conseguir una mínima subsistencia en los pastos de verano, desde donde bajarían a repostar mínimamente a alguno de los pueblos de las laderas y cuando imprescindiblemente la necesidad les impulsase a ello.- El mulo llevaba sobre sí los componentes para improvisar un redil en cualquier lugar y así tener controlado el ganado, e igualmente "poder improvisar algún chamizo" donde guarecerse provisionalmente aquellos dos hombres.

     Caía el Sol por Occidente y aquel enorme "disco luminoso", fue "bajando en el horizonte", hasta "irse partiendo en dos" y luego desapareciendo en la lejanía de las colinas del Oeste, las que tras desaparecer, dejó iluminadas en ese clásico color de fuego, con que ilumina el Sol a la Tierra, cuando cada noche se despide de una de sus partes para... "seguir iluminando y calentando la opuesta".

     Los dos pastores ayudados por aquellos desgarbados y feos perros ("muchos de los perros pastores son así"... difícil de saber a que raza pertenecen, pero sin embargo eficaces por el adiestramiento a que han sido sometidos por los hábiles pastores) iniciaron primero la instalación de un improvisado redil, donde encerraron el rebaño, tras dejar beber agua a las ovejas en el abrevadero cercano, donde igualmente bebieron el mulo y la burra; después terminaron de descargar a las dos bestias de carga, las que dejaron debidamente atadas y posteriormente les pusieron algo de pienso para que comiesen, dejándoles "algo de cuerda larga" para que pudiesen moverse un poco y acostarse cuando así lo deseasen... "aquellos hombres eran conscientes de que a los animales hay que cuidarlos bién", máxime cuando al amanecer del siguiente día, tendrían que efectuar una jornada de mucho más dura andadura por las vertientes de las montañas.

     Terminadas todas las faenas propias del cuido de aquellos animales, que representaban "toda su fortuna", se sentaron en el suelo y echaron mano de sus zurrones y empezaron a cenar cuando aún estaban en el lejano firmamento los últimos resplandores que tras si dejaba el Sol.

     Todo se realizó en el silencio propio de... "esos hombres que vagan cuasi siempre por el campo, siempre mirando y con el oído atento a lo que pueda afectar a su rebaño", por tanto sólo se oyó el ruido propio de aquel sumiso ganado y las esquilas que algún carnero llevaba colgada al cuello para con su peculiar sonido guiar el rebaño y avisar a sus celosos dueños.

     Entonces sólo entonces y en unos cercanos matorrales se oyó ésta conversación entre varios niños de aquel pueblo, que sigilosamente habían seguido al rebaño y sus pastores.

     -Ahora oiréis que bien toca (dijo uno de ellos y continuó).

     -Guardad silencio, pues si nos ve no lo hará y quiero que oigáis "al pastor y su flauta" y comprobaréis cuanto ya os he dicho tan pronto avisté el rebaño y fui a buscaros a vuestras casas.

     Era un niño de no más de diez años, si bién aparentaba más edad, pues en ciertas zonas y ciertas épocas... "los hombres y las mujeres crecían mucho más de prisa debido a las privaciones y las prontas experiencias que tenían que vivir" y aquel niño era ya lo suficientemente crecido, como para tenerlas y haber influido en aquel grupo de "compañeros de fatigas", a los que prometió algo especial y que sólo podrían disfrutar dos veces al año y totalmente gratuito.

     Y efectivamente, tal como aquel niño anunció, el joven pastor que no tendría más de diecisiete o dieciocho años y tras comer aquella frugal cena, consistente en pan y algo de fiambre para acompañarlo, amén de un par de tragos de vino que tomó de una bota que el viejo le alargó en dos ocasiones... se apartó a un lado, buscó en su zurrón y sacó una flauta, una rústica flauta hecha a mano y conseguida de "cualquier caña de cualquier cañaveral situado a la orilla de cualquier río o laguna" y lentamente se la llevó a los labios y empezó a "soplar".

     Al momento empezaron a salir sonidos de aquel trozo de caña los que fueron adueñádose del silencio de la ya principiada noche primaveral; al oírlo... pareció como si hasta las ovejas dejaran de moverse, los tenues ruidos naturales de la noche, desaparecieron y aquella flauta fue adueñádose de todo el silencio e impuso su armonía en todo el entorno campestre.

     No era melodía que hubiese sido escrita ni contase con partitura alguna... eran sonidos armoniosos y espontáneos que aquel ser lograba sacar de aquella humilde "caña", pero los que sin embargo eran tan dulces, tan profundos, tan conmovedores, que impusieron su gran armonía a "todo lo viviente" que tuvo el grandioso placer de escucharlos.- Aquellos sonidos llegaban a lo más profundo del alma de aquellos niños, los que no comprendían ni entendían nada, salvo que "un amigo les había invitado a oír la flauta del pastor aquella noche de primavera" y ellos fueron convencidos de que si aquel amigo les insistía al llevarlos sigilosamente tras el rebaño, era por cuanto el hecho merecía la pena y desde luego que la mereció.

     Aquel joven pastor estuvo tocando su flauta sin apenas interrupción, durante un largo rato; tras el mismo dejó de tocar y miró "al cielo", luego siguió tocando y tocando... y aquellos niños permanecieron sin moverse, sin apenas respirar, oyendo con suma atención aquellos "tiernos y profundos mensajes" que surgían como algo milagroso, de la flauta, "las manos y el aliento" de aquel joven pastor, el que llegado el momento dejó definitivamente de tocar y se tumbó en el suelo recostado sobre una manta y junto al más viejo pastor que ya antes, lo había hecho... "ninguno de los dos se dijo ni siquiera buenas noches", el gran silencio volvió un instante y pasado un momento... "se oyó de nuevo el murmullo del rebaño y algún que otro sonido natural de algún otro ser vivo que en la enramada cercana empezó a cantar"... fue un celoso ruiseñor, que quiso contestar con su canto a tan insólito y solitario flautista.

     Aquellos niños igual que habían venido, regresaron silenciosos hacia las cercanas casas del pueblo yéndose a dormir cada cual a la suya, sólo fueron diciendo... "que bonito, que bonito, que bonito... que bien toca la flauta ese pastor".

     Pasaron muchos años... "más de treinta" y alguno de aquellos niños, cuya vida discurrió por muchos otros pueblos y caminos, siempre recordó a aquel pastor y su flauta, pues pese a que "pudo salir de aquella miseria pueblerina" y pudo cultivarse intelectualmente, incluso oyendo con cierta frecuencia a músicos y orquestas "consagradas"; siempre que escuchaba con atención cualquier instrumento, grupo de éstos o incluso... "a la Sinfónica de Berlín" y a la que tuvo el placer de oír en su propio lugar de residencia... "siempre, siempre, siempre... se acordó de la música de aquella flauta, de aquel pastor... al que nunca pudo ver claramente el rostro"... ¿por qué tocaría de aquella manera tan profunda... aquel pastor?... "misterio".

 

Jaén: 14 y 21 de Junio de 1.997

 

                   CARTA A MI MEJOR AMIGO

                          (Cuento)

     Querido amigo:

                   De nuevo me dispongo a escribirte y lo hago por cuanto creo tener motivos para contarte cosas que a pocas personas se pueden contar...lo hago esta mañana del día diecisiete de junio y quiero señalar éste día por cuanto estamos atravesando una época extraña y rara para esta latitudes sureñas del la Península Ibérica.- Llevamos casi un mes de tiempo nublo, frío, incluso lluvioso.- Lluvia que viene muy bien para paliar la sequía que padecemos y la falta de agua en los embalses, si bien la caída no palia las muchas necesidades que tenemos del "líquido elemento", pero vayamos al motivo concreta de esta carta de hoy.

     Como sabes, mandé plantar en el terreno del chalé que poseo en el lugar denominado "Puente de Tablas" y cercano a la ciudad de Jaén, varios árboles frutales y la plantación se realizó el pasado invierno.

     Entre éstos árboles, me vendieron un "albaricoquero", ridículo por su tamaño; el empleado del vivero me dijo que no los tenía "mejores" (quiso decir de mayor tamaño) y me dijo que lo dejara si no me interesaba...tras pensarlo y calibrar las molestias que me ocasionaría el ir a otro vivero y a lo peor no encontrar este tipo de frutal, decidí llevármelo y plantarlo en un rinconcito tras del pozo.- Transcurrió el tiempo de invernada, llegó la época de floración y con sorpresa vi que "le cuajaron" bastantes flores, de las cuales mantuvo tres que se desarrollaron como tres futuros "albarillos".- Como quiera que el arbolito era y es pequeño en demasía (sesenta o setenta centímetros de alto) y endeble, Sebastián (que es el hombre que me cuida ese minúsculo campo anexo a la vivienda) me apuntó, que era mejor arrancarle los frutos para que el árbol se desarrollase mejor, pues seguro que por su "endeblez" no llegaría a "cuajarlos" o madurarlos y se le caerían.- Le dije que no, que los dejase a ver que ocurría y que "la naturaleza obrara según sus fuerzas".

     El Albaricoquero ha mantenido los tres frutos y paralelamente ha desarrollado un frondoso ramaje y unas espesas hojas de color brillante y sano, tan fue así que Sebastián hubo de "apuntalarlo", ya que el tronco cedía y se doblaba con el peso de las ramas ("mejor dicho ramitas") y los tres albarillos a los que aún les faltaban unas semanas para madurar.

     Pues bien, días pasados y cuando semanalmente (los domingos generalmente) bajé (El chalé está en el valle y rivera del río Guadalbullón) a ver "el campo", fui tras del pozo y observé con alegría que los tres albarillos estaban allí, los tres habían madurado...dos estaban en el árbol "diciendo comedme" y el tercero, había madurado antes y caído en la poza del albaricoquero y allí se lo estaban comiendo "las de siempre"...Las hormigas.

     No te puedes imaginar la satisfacción que me ha causado seguir, "esta minúscula aventura" del valiente arbolito, el placer que me ha producido el comerme esos dos frutos (que tenían un sabor o jugo deliciosos) y los que degusté ante el propio "padre" y observando el enorme banquete que se estaban dando un par de docenas de hormigas, con el tercer fruto yacente al pie del arbolito y las que seguro, no habrán dejado nada más que el hueso...Tras este "intrascendente" hecho, di la vuelta sonriente, no sin antes mirar con cariño al albaricoquero y "felicitarle in mente", todo lo cual me produjo una sensación de bienestar y plenitud difícil de explicar, pero verdadera, ya que tu mejor que nadie sabes... "mis placeres más íntimos".

     Tras este relato quiero contarte otro bastante opuesto y que también me ha ocurrido días atrás, o sea muy recientemente y el que se ha desarrollado con gran rapidez, pero el que al igual que me ha ocurrido con el albaricoquero y sus tres albarillos, me va a dejar huella indeleble y que creo me va a acompañar durante largos años de mi vida o puede incluso que a lo largo de toda ella..verás, te cuento.

     Como bien sabes, me he marcado una vida bastante rutinaria, con ella quiero "matar el tiempo", reducir mis actividades al mínimo necesario para "ir viviendo"...se que necesito mucha más actividad por mi forma de ser, pero comprendo que "quizá ya he recorrido mucho camino y me conviene reposar" y por otra parte pocas cosas puedo yo hacer por que en realidad "poca cosa soy".

     Bueno pues en esa rutina diaria, entra el ir al parque después de comer y llevar en una bolsa las sobras de pan que en casa quedan y las que en vez de tirar a la basura, las llevo a "mis amigas las palomas del parque" (de las que otro día te hablaré, pues sabes que no puedo escribir de lo que quiero, si no de lo "que a mi mente viene")...pues bien, cumplido éste rito rutinario, continuo con el consiguiente, que es ir a tomar café al "Club 63", jugar la partida de dominó o cartas con los amigos y fumarme allí tranquilamente el cigarro puro habitual... iba caminando por el itinerario habitual y al llegar frente al club, reparo en unos pajarillos que hay picoteando en la acera por la que camino..."una familia de gorriones", concretamente un adulto y dos o tres nuevas crías a la que el adulto (no pude apreciar si era el padre o la madre) estaba "enseñando a comer, aprovechando todas esas migajas que deja el ser humano al alcance de esos inteligentes pájaros, de cuyas sobras viven en las ciudades de casi todo el mundo" (el gorrión ha seguido al hombre en casi todos sus asentamientos)...fue todo muy rápido...el adulto levantó el vuelo, le siguieron las crías hasta el centro de la calle (asfaltada) donde al parecer, había algunos restos de alimento aprovechable para los gorriones, allí se detuvieron un instante, solo un instante, picoteó algo el adulto y quizá también alguno de sus hijos, pero de inmediato éste levantó el vuelo, "se acercaba un automóvil a no mucha velocidad", pero a la suficiente para producir lo que se produjo en otro instante..."fue como un flash fotográfico" y uno de los pequeños gorriones, no pudo o no supo esquivar aquella máquina a motor y sucumbió aplastado por las ruedas de la misma...?.

     Sentí algo en mi alma, sentí "un extraño dolor", una sensación muy desagradable, en realidad no se explicarla pero seguro que tu la comprendes "pues me conoces"...El adulto y el resto de aquella "familia", pasaron a la acera opuesta y allí siguieron picoteando algo en el suelo..."siguieron su vida", nada me hizo notar, que ellos hubiesen notado la falta del muerto", el que quedó como una pequeña "plastita" de restos sanguinolentos y casi imperceptible en el negro asfalto.- Aquel pequeño ser con plumas, "había dejado de existir en un instante" y en otro instante y al parecer..."su familia continuaba como si tal cosa"..."había sido el destino".- Aquel adulto seguiría enseñando a sus descendientes, sacaría adelante los que pudiese y luego, llegado el momento..."volvería a hacer nuevo nido y empezaría de nuevo con otra nueva pollada"..."así de rutinario y así de sencillo".

     Me detuve en seco, me quedé absorto y pensativo y mi mente pensó en miles de cosas en corto espacio, incluso pensé que yo podría ser...¿o era?... algo así como otro gorrión, al que el destino podía borrar de la faz de "ésta tierra", en cualquier instante y por cualquier circunstancia fortuita o que el destino "dicen que te tiene marcada"...no, no sentí miedo alguno, solo "dolor"..."extraño dolor"..."extraño sentimiento" y unas vibraciones muy extrañas y que nunca había sentido antes (creo) en mi yo interior y te reitero lo de "mi yo interior", ya que aquel dolor no lo sentí en ninguna parte física de mi cuerpo.

     Cuando me repuse crucé la calle, entré en el club, saludé al camarero como de costumbre, como de costumbre me saludó sonriente, me llevó el café a la mesa donde iniciaríamos la partida de dominó de aquella tarde y como de costumbre encendí mi "largo puro canario" y empecé a quemarlo (no trago el humo) de forma mecánica y recordando continuamente aquel hecho sin importancia (posiblemente) pero el que yo vi como un drama en el que y en un instante..."un ser vivo había sido aplastado y borrado de esta vida, por el destino".

     He querido escribirte hoy esta carta, por que tengo necesidad de contártelo, no habiéndote escrito antes por cuanto no he tenido "esa llamada que me invita a escribirte de vez en cuando" y pese a que tú... "nunca me contestas"... ¿es que no existes... o es que ya te fuistes a ese lejanísimo e ignorado lugar del que alguna vez me hablastes, cuando ambos podíamos hablar con esa intimidad que lo hacen los buenos amigos?... Por favor, escríbeme, puesto que hablar no podemos ya que donde tu estás... "allí no existe el teléfono".

     Hasta la próxima querido amigo, recibe un fuerte abrazo... y por favor escríbeme lo antes que puedas diciéndome algo sobre estas... "cartas o cuentos que te escribo de tarde en tarde".

 

En Jaén: 24 de Diciembre de 1994

 

                   EL GUSANITO ANDAR

                          (cuento)

 

 

Dedicado a mi hija Ana

 

 

     En la meridional España, y en el Norte de Andalucía, existe un macizo montañoso cuyo nombre es Sierra Mágina. En sus cumbres nace un río al que los árabes denominaron Guadalbullón y el que en sus orígenes se nutre de otros muchos riachuelos de alta montaña y donde se dan en abundancia los cangrejos de río, debido a la pureza y frialdad de sus purísimas aguas las que discurren  con rapidez y debido a las pronunciadas pendientes de estas laderas montañosas y cuyas cumbres son las segundas en altitud de toda Andalucía y después de la cordillera de Sierra Nevada.

     Desde las tierras altas, este bullicioso río -de ahí le viene el nombre- y sus afluentes, dan "vida" a muchos cientos de huertos y "huertecillos", que aunque "dormidos" en los fríos inviernos, inmediatamente que el Sol calienta un poco, empiezan a revivir ("o renacer") en un ubérrimo despertar de todo el entorno de estas fértiles parcelas de tierra.

     En uno de estos pequeños huertecitos, se desarrolló la historia que voy a contaros, cuyo héroe o protagonista fue un "insignificante gusanito" al que llamaremos..."Andar".

     Transcurría un mes de marzo en sus primeros días, el pequeño huerto empezaba ya a "latir" y en él despertaba la vida después de su largo letargo invernal

     Ya el Sol, cuando el día era claro y despejado, calentaba la tierra y empezaban en ella a crecer por igual, las semillas que el paciente hortelano había sembrado, y las otras que también siembra la propia Naturaleza, ayudada por la "mano" hábil y poderosa del viento.

     Los vegetales (de cientos de clases diferentes) proliferaban en aquel huertecito, encontrándose estos a la sazón en su punto mas tierno y jugoso, lo que era vital para tantos miles y miles de pequeñísimos animalitos que estaban destinados a nutrirse de ellos. La sabia Naturaleza nunca trabaja en balde y parece ser que todo lo tiene previsto milimetralmente para todas sus criaturas "cuyo origen y fin desconocemos".

     En un pequeño ribazo de aquel huerto y en unas pequeñas oquedades que producían unas piedras del mismo, curiosamente orientadas al "saliente o Levante", que es por donde "salía" el Sol cada mañana; allí se estaba formando o mejor dicho desarrollando el milagro de la Vida. En aquellas diminutas grietas había depositados cientos y cientos de diminutos huevecillos que algún insecto había puesto allí cuidadosamente y en el transcurso de la primavera anterior.

     El Sol, como "Padre de la Vida" en esta Tierra, calentaba cada día (en que lucía plenamente) a aquellas piedras, que estratégicamente situadas, recibían sus caricias al rebasar sus rayos las lomas cercanas y así ocurría durante todo el día hasta que llegaba la tarde y el Sol "se marchaba a dormir", lo que hacía ocultándose tras una grandes montañas que había por el Oeste y dejando tras de sí "el obscuro manto de la noche".

     En el interior de aquellos huevecillos, latían unos diminutos seres ya vivos, puesto que en cada huevecito había una diminuta oruga o gusanito, los que en el transcurrir de los siguientes días fueron rompiendo cada cual su "cascarón" y empezaron de inmediato a "caminar", o sea al igual (o de forma parecida) a como hacen "los pollitos" de cualquiera de las aves, los que igualmente han de romper (ellos solos) el cascarón del huevo en el que "vienen a este mundo" y lo que hacen con sus propias fuerzas y desde dentro de "su huevo".

     Miles y miles de oruguitas empezaron muy pronto a salir de aquellas minúsculas grutas, las que sin embargo representaban para ellas algo así como "enormes cavernas", de las que andando o arrastrándose y por sólo unos palmos de terreno, que para ellos representaban enormes distancias... fueron a refugiarse y alimentarse en lo que también para estos diminutos seres, eran algo así como "una selva amazónica", aún cuando para los hombres fuesen unas simples matas de hierbas silvestres o "salvajes".

     Una vez llegados e instalados en aquellas aún tiernas y jugosas hierbas, aquel "ejército" de orugas empezó a realizar su única misión... "comer, comer y comer" puesto que la Madre Naturaleza, tenía ya previsto el que aquellos diminutos animalitos o pequeñísimos seres..."creciesen y engordasen muy deprisa, puesto que su misión duraría un corto tiempo".

     Uno de estos gusanitos era el que llamaremos "Andar" y el que como tantos otros, de inmediato empezó "roe que te roe" a devorar con rapidez las hojas de aquellas pequeñas hierbas, aún cuando para él aquellas matas significase lo que un gigantesco castaño, representa para un niño o niña pequeños o..."aún mucho más".

     Pero... ¡Oh terrible tragedia!.

     Así como iban creciendo y engordando aquellas numerosísimas criaturas, su volumen era notado por los pájaros, avispas y hormigas... que estaban esperando "aquel momento", puesto que estos se alimentaban (entre otros alimentos naturales) de orugas; por ello muchos gusanitos eran comidos por los pájaros, llevados al hormiguero por las hormigas o arrastrados a su agujero por las avispas..."puesto que también la Madre Naturaleza tiene que alimentar a todas sus criaturas" y esto es lo normal en la Vida, puesto que nosotros mismos comemos de otros animales, tales como pollos, conejos, cerdos, vacas, pescados, mariscos, etc. y ello al igual que otros animales, criaturas o seres vivos, los que para poder subsistir y procrear perpetuando su propia especie, tienen que realizar y esto aunque pudiera parecer terrible, no lo es puesto que sencillamente es..."una Ley Natural y que a todo y a todos nos rige sin que podamos eludirla".

     Pero he aquí que nuestro gusanito, que era un pequeño luchador en su pequeña dimensión... "empezó a pensar y a no conformarse"... con mucho de cuanto le rodeaba en su pequeño o diminuto mundo.

     Un día en que estaba escondido y camuflado entre los tallos y hojas de una de aquellas pequeñas plantas... pensó.

     -Pero...¿Por qué seré yo tan desgraciado?.

     -¿Por qué nos ocurrirá esto a los de nuestra especie y a tantos otros hermanos y "primos" nuestros como hay en este "mundo"?.

     -Nosotros no hemos hecho mal a nadie, sólo comemos estas hierbas que son abundantísimas aquí y las que incluso desprecia ese enorme "gigante" (se refería al hortelano) que anda por ahí produciendo enormes huecos en la tierra.

     El gusanito "Andar" se refería a los (para él) enormes huecos y surcos que dejaba la azada del hortelano, cuando arreglaba alguna parte del huerto.

     Y seguía pensando aquella "oruguita".

     -¿Por qué esos enormes seres que vuelan, se comen a mis hermanos?...(se refería a los pájaros).

     -¿Por qué esos veloces animales que viven en grupos enormes, se llevan a mis "primos" a sus negros agujeros?...(se refería a las hormigas).

     -¿Por qué ese otro rapidísimo animal pica con su aguijón y paraliza a algunos de mis hermanos y se los lleva volando?...(se refería a las avispas que suelen cazar así a las orugas).

     Ante aquellas terribles reflexiones de nuestro héroe, solo le quedaba el refugiarse cada vez más y mejor en la espesura de su mundo vegetal, en el que meditaba e incluso sufría y lloraba, cosa que aunque cueste creerlo, pero..."también los gusanitos tienen su corazoncito, si bien este es diferente al nuestro".

     Fueron pasando los días

     Uno de estos amaneció gris, muy gris y obscuro; el viento sopló muy fuerte y con él llegó el agua del final del invierno y esta se dejó caer torrencialmente y azotada fuertemente por el mismo.- Nuestro amiguito "Andar" intuyó algo antes de que empezara el vendaval y de inmediato se enroscó en una ramita de una gran mata y virtualmente se adhirió de tal forma a aquel soporte, que parecía que estuviera pegado al mismo, puesto que en su pequeñez no encontró otra forma de defenderse de "lo que el Cielo le enviaba aquel día".

     Al poco rato y bajo aquella mata de hierba, se empezó a formar un pequeñito arroyo de agua, el que sin embargo resultaba algo así como "un gran río" y el que ya arrastraba flotando en sus aguas, algunas orugas de la "familia" de nuestro héroe, las que más descuidadas o más débiles, no habían sabido buscar el mejor lugar y asirse a él con todas sus fuerzas y así capear aquel terrible temporal, que fue devastador para aquella colonia de orugas en crecimiento.

     Viendo aquel otro desastre "natural", nuestro gusanito reflexionó otra vez con tristeza...

     -¡Pobrecitos hermanos, pobrecitos compañeros, se van a ahogar!...¡La corriente se los llevará a los campos abiertos del huerto y allí, si se salvan, serán fácilmente pasto de los pájaros, las hormigas y las avispas, cuando cese de caer agua y de nuevo salga el Sol.

     Pero él no se dejó vencer por el viento ni la lluvia, ni tampoco por falta de ánimo y se sostuvo fuertemente adherido a aquel minúsculo "tronco", en el que aguantó todo el día sin haber podido comer nada, pese a lo cual no le fallaron las fuerzas.

     Ya bien entrada la noche amainó el temporal, se marcharon las nubes y el viento, el cielo quedó claro y lució la Luna y entonces... "Andar" se extendió en una ramita y se quedó dormido puesto que estaba extenuado.

     Al amanecer ya estaba despierto y bajando raudo por el tallo principal de aquella dura mata, ya que antes que amaneciera quería estar en otra más tierna para allí alimentarse y al propio tiempo estar bien escondido. Pero al llegar a la tierra se encontró con otra dificultad... sus patitas se enredaban en el barro existente en el blando suelo, diminutos charcos que no contendrían más de "una tacita de agua", para él eran lagunas difíciles de sortear, las que sin embargo tuvo que vadear (algunas) y rodear el resto.

     Desesperadamente avanzaba; cada ondulación de su cuerpo significaba un esfuerzo enorme, cada centímetro de terreno le costaba lo indecible... alguna vez pensó "abandonarse" y esperar a que el Sol saliese y que se lo comiese un pájaro, las hormigas o las terribles avispas. Pero... algo dentro de él le decía, camina, camina, camina, no te rindas, lucha, avanza, no te desanimes que..."tú llegarás".

     Y eso hizo, por fin pudo llegar a aquel otro refugio que distaría algo así como un metro, desde donde había estado aguantando la tormenta del día anterior. Ya se despertaban los pájaros cuando él, destrozado por el enorme esfuerzo desarrollado y hambriento por demás, empezó a nutrirse comiendo abundantemente, de aquellas jugosas hojas verdes que había elegido para alimentarse.

     Fueron pasando los días y nuestro personaje fue creciendo y creciendo, hasta que llegó a ser adulto y un día..."algo ocurrió dentro de su pequeño cuerpecito, algo que iba a darle sentido definitivo a su corta y dura existencia de "insignificante oruga o gusanito".

     -¡Me siento mal...muy mal!.

     -Algo me está ocurriendo en mi cuerpo... estoy asustado.

     -Siento vértigos y no me encuentro bien, hoy me hiere mucho más el Sol y la luz del día.

     -¿Que debo hacer... donde ir?.

     -Necesito estar en un lugar seguro, estoy enfermo muy enfermo.

     Todas estas preguntas o reflexiones y muchas más se hizo nuestro héroe hasta que se decidió; como pudo esperó hasta que de nuevo cayese la noche y entonces y aprovechando el fresco del crepúsculo, empezó a caminar, algo seguía gritándole en su interior..."camina, camina, camina".

     Cerca de allí había un viejo chopo y su instinto le llevó hacia él; tardó casi toda la noche en llegar a aquel viejo y arrugado tronco y una vez llegado al mismo, empezó a trepar por él buscando un hueco donde guarecerse y así logró encontrar una profunda grieta, que para él era una gigantesca cueva o caverna y allí ya extenuado, reposó un tiempo.

     Sentía náuseas, consecuencia del vértigo que no le pasaba y en un momento empezó a arrojar algo extraño por su boca; era como una madeja viscosa la que sin poderlo evitar, le brotaba, pero algo le decía que aquello no era malo, que aquello..."era natural"... y naturalmente empezó a tejer con aquella "madeja", un abrigo para su cuerpo al que ya le iban faltando las fuerzas, por ello mismo se ató con aquellas hebras que de su boca brotaban sin cesar y lo hizo en una rugosidad de aquella grieta y una vez envuelto en aquella especie de "camisa de dormir"... se quedó profundamente dormido.

     Nunca supo lo que tardó en construir aquel nuevo refugio, nunca supo lo que ocurrió después; él se creía enfermo, se sentía morir... y ahora solo recordaba que se durmió, que su cuerpo se le encogía, se le encogía... que su piel se le endurecía, que sentía unos espasmos, unas convulsiones, unas extrañas sensaciones y que se sentía morir o con unos inmensos deseos de "dormir para siempre".

     Y pasó el tiempo y así, un día... unas semanas después aquella crisálida, por que en eso mismo se había convertido nuestro gusanito "Andar", empezó a moverse de nuevo y...¡Oh milagro!.

     De aquella especie de "sarcófago para momias"...surgió un bellísimo nuevo ser. Apareció primero una diminuta cabeza adornada con unas tenues antenas, después apareció un grácil cuerpo sostenido por ágiles y fuertes patas y posteriormente de dicho cuerpo..."se desplegaron cuatro bellísimas alas".

     ¿Que había pasado?... nada, algo simplemente natural. Nuestro héroe, nuestro gusanito "Andar"... ya era un insecto totalmente adulto y se había transformado en una maravillosa y bella criatura... ya era "un ser nuevo y distinto"... era.. ¡UNA MARIPOSA!.

     Andar (ya no le podemos llamar gusanito) salió al exterior de aquella caverna, en una mañana radiante de Sol del mes de Mayo en la meridional Andalucía y cuando llegó a la entrada de aquel refugio...lo que vio le maravilló.

     Vio primero al Padre Sol en su plenitud, después una enorme cantidad de flores y cuya variedad le asombró, e inmediatamente se sintió fuertemente atraído por ellas, pues "algo" le decía que era allí donde tendría que ir "a trabajar" y luego pudo observar por primera vez una especial y más clara estampa de la Creación... ¡La descubrió muchísimo más amplia que en la época en que solo era una insignificante oruguita!.

     Sintió una plenitud y una felicidad enorme y en este estado se lanzó al espacio y voló, voló, voló... "voló como sólo saben volar las mariposas", en esas mil cabriolas que ellas hacen en el espacio, en ese su peculiar vuelo que no es fácil describir, pero que embelesa sólo verlo... "especialmente a los niños".

"Andar" veía ahora el cielo azul, los grandes y enormes árboles vestidos con sus mejores galas de primavera y pudo ver a otras muchas mariposas como él... entonces pensó y sonrió. Eran sus hermanas más fuertes, eran las que como él habían luchado, eran... "la selección marcada por la propia Madre Naturaleza".

     Aquel día gozó "una eternidad", estuvo revolcándose en el polen de mil flores diferentes, de todas las especies y colores, se sentía pleno (quizá ni sabía que estaba trabajando en "la polinización" y cumpliendo así con su gran misión de agente de La Naturaleza) se sentía embriagado de felicidad, pudo incluso verse en las cristalinas aguas de un pequeño estanque, donde... ¡oh maravilla!... vio nacer a una libélula (espectáculo maravilloso de un ser que nace pegado a un junco, que sobresale del agua).

     Cuando transcurrió aquel primer día, estaba cansado pero feliz, rendido (¿o...rendida?) pero enormemente satisfecho; por todo ello al anochecer se posó en una gran flor blanca y se dejó caer en un lecho de suavísimo y perfumado polen... que le embriagó.

     Estaba adormecido cuando le despertó un resplandor no conocido por él y el titilar de otras luces que nunca había visto... ¡Eran la luna...eran las estrellas...eran las simples luciérnagas "que iluminan algunas claras noches de primavera y verano"!... Y maravillado una vez más, admiró la Creación cuando es de noche.

     "Andar" oyó el concierto de los grillos, el canto de algunas aves nocturnas, el ladrido de los perros y se quedó boquiabierto oyendo algo dulce y desconocido para él. Eran los ruiseñores que cantaban a la Luna, entre las ramas de unos mimbrales que había cerca de aquel huerto y en una de las márgenes del río Guadalbullón, el que con su rumoroso "cantar" les hacía un acompañamiento inigualable.

     De nuevo se sintió feliz pero al propio tiempo se empezó a notar inquieto. En su cuerpo notaba nuevas sensaciones, sentía en el "la llamada de la Creación" y lo que nosotros denominamos o llamamos... procreación, pues ya latían dentro de nuestro héroe los "fluidos" que habían de dar vida a nuevos gusanitos.

     Y pensó.

     -¿que me ocurre... que siento... que es esto?.

     -Tengo que buscar pareja, me siento solo... "necesito compañía".

     El (o ella) tenía que terminar su ciclo, tenía que "transformarse en nueva vida a través de su muerte" y así y como el año tiene "sus cuatro estaciones" (primavera, verano, otoño e invierno) él "había entrado ya en la cuarta y le había llegado su invierno"..."llevando en sí el germen de nueva vida, para que se iniciase una nueva primavera en nuevos gusanitos".

     Pero tenía poco tiempo para cumplir el cometido que le había asignado la Creación, en esa maravillosa forma de "tejer y destejer", de nacer y morir, donde nada se pierde, nada muere, todo se transforma y la aparente muerte es simplemente..."el renacimiento de una nueva vida".

     "Andar" había sido primero huevo, luego oruga, después crisálida y por último insecto adulto, por lo que estaba obligado a la reproducción para la continuidad de su especie.

     Por ello aquella noche le resultó larga... muy larga y estuvo inquieto esperando que "saliese el Sol"... y así que vio aparecer al "Astro Rey", con el nuevo día... se lanzó a volar por el huerto y fue a "conocer a otras mariposas", con alguna de las cuales, esperaba formar... "una nueva familia".

                            F I N

 

 

Jaén: Octubre de 1.994

 

NOTA: El cuento que antecede, es como una alegoría al controvertido tema de "La reencarnación humana". Los interesados en ello, pueden buscar los libros de "ALLAN KARDEC", sobre todo el titulado "EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS"; es muy interesante.

 

                  AQUEL VIEJO MAESTRO

     Erase una vez... En un pueblecito muy pequeño, muy pequeño y que estaba "perdido" entre altísimas montañas, vivían una comunidad compuesta de unas cincuenta familias campesinas, que se dedicaban al cultivo de las tierras de unos pequeños valles y del cuido de sus ganados en las laderas de aquellas montañas, donde los pastos eran abundantes; igualmente talaban algunos árboles para con la madera de estos, construir sus casas y fabricar sus muebles y enseres y con el resto, encender o hacer la lumbre necesaria para calentarse, o hacer la cotidiana comida de aquellos sencillos hogares.

     El pueblecito se componía de unas cincuenta casas, o mejor dicho, "casitas familiares", que ocupaban otras tantas familias que conjuntamente, vivían en paz y armonía con la Madre Naturaleza, de la que prácticamente, obtenían casi todo lo que necesitaban para sus más vitales necesidades.

     Este pueblecito y aún cuando estaba "desparramado" por uno de los más grandes valles, tenía también su ayuntamiento, su iglesia y como no... su escuela; y es de esta de la que os hablaré y por cuanto aquella escuela, que era pequeñita, estaba atendida por un viejo maestro, el que por lo viejo que ya era... "había enseñado casi todo lo que sabían los hombres y mujeres de aquel valle", puesto que hasta los mayores o más viejos, desde que se acordaban... "decían que el viejo maestro, siempre había estado en aquel valle y en aquella escuela".

     Era un viejo bondadoso y a quien todos querían y respetaban, pues sabía enseñar muy bien y empleaba siempre un lenguaje que casi todos entendían, si bien "algunas veces", empleaba otro un poco más complicado, pero que luego "el aclaraba con imágenes, cuentos, o diferentes explicaciones, las que casi todos llegaban a entender".

     Un día y estando la escuela en su jornada mañanera, se estaban dando clases sobre las estaciones del año y los niños habían ya recibido unas nociones sencillas sobre el tema y para ver como habían entendido ello, D. Cosme (el maestro se llamaba Cosme) se decidió a efectuar algunas preguntas a aquellos chiquillos, algunos de los cuales eran ya bastante espabilados, pues conviene decir, que aquellos niños (niñas igualmente) tenían que ayudar a sus padres en las labores de casa y campo, o cuidando a hermanitos más pequeños, aparte de tener que ir todos los días y de lunes a sábado, a la escuela; bien es verdad que las ayudas que aportaban estos niños, eran simplemente las que podían y con arreglo a su edad y fuerza, puesto que no eran obligados a más, simplemente que la vida en aquellas montañas era dura y "todos tenían que arrimar el hombro y hacer lo que podían", para sacar la casa y las cosechas adelante.- Diferente era cuando llovía, nevaba o hacía muy mal tiempo, entonces se reducían los trabajos al mínimo y los mayores holgaban y los niños jugaban... y como en aquellas montañas, llovía mucho y mucho tiempo las cubría la nieve, pues podemos decir que... "se trabajaba medio año y el otro medio simplemente se hacía lo imprescindible", por tanto nadie se cansaba demasiado y menos... "se mataba trabajando".

     Bueno como os decía... D. Cosme se dirigió a uno de los discípulos y le preguntó.

     -Vamos a ver, Marcelino... ¿entendiste lo que os he venido explicando sobre las estaciones que componen cada año?.

     Aquel chaval que contaría unos diez años, sonrió y dijo.

     -Si... creo haber entendido "algo" pero no todo, pues usted nos dijo muchas cosas y la verdad yo solo me acuerdo de algunas.

     -Y tu Federico. (D. Cosme se dirigió a otro niño).

     -Yo...yo...pues lo mismo que Marcelino.

     Aquel viejo maestro fue preguntando a todos los "mayores" de aquella clase (niños y niñas) y viendo que apenas habían entendido sus lecciones de aquella semana, dijo.

     -Bueno, no os preocupéis que yo os volveré a hablar de las cuatro estaciones; prestad atención, por cuanto "esas cuatro estaciones", si las entendemos... "nos dirán muchas cosas y a lo largo de toda nuestra vida"; por ello quiero que os enteréis bien y cuando estéis enterados, haréis un ejercicio de escribir "al dictado" y espero que algunos conservéis ese escrito por largo tiempo.

     Los niños guardaron silencio y entonces, aquel viejo maestro abrió un viejo libro y de el... fue leyendo lo siguiente.

     -Las cuatro estaciones en que se divide cada año natural, son las siguientes: primavera, verano, otoño e invierno.

     -La primavera es la más pujante de las estaciones o ciclos: es la más rebelde y activa; significa la eclosión de la vida, la que en esta época se manifiesta con todo el esplendor y toda la belleza que la Madre Naturaleza otorga a todos sus hijos, sean estos del reino animal o vegetal.- Figurativa o sentimentalmente se la dedica al amor y la pureza de sentimientos y suele ser el impulso para que muchos poetas canten a la Creación; igualmente es como un símbolo del crecimiento continuo en la constante renovación del progreso Universal, donde nada muere... todo se transforma y progresa en una evolución positiva y aún cuando ello pueda parecer imperceptible la mayoría de veces.

     Don Cosme hizo una pausa y luego prosiguió.

     -El verano es algo así como "el hijo de la primavera" y es la que podemos señalar como "estación madura", la estación del máximo calor y energía; la estación "donde todos los frutos se entregan", donde "todas las cosechas se reparten y recogen"; donde el crecimiento llega al cenit de cada ciclo anual -"o de vida"-. Donde la plenitud de la vida se manifiesta al máximo de su potencia, puesto que es la época en que "el Padre Sol" derrama con mayor generosidad su energía de la que... "todos nos alimentamos", puesto que sin él... no existiríamos ninguno.

     Nueva pausa de aquel viejo maestro el que siguió leyendo.

     -El otoño es una estación "poco querida", puesto que escritores y poetas suelen "cantarla" con tristeza y desaliento... muy pocos son los que saben encontrar en esta bellísima estación, los valores simbólicos y reales que representa en TODA LA VIDA; puesto que el otoño es la época de "las canas", de las hojas vegetales que en esta época, muestran sus más vistosos y brillantes "dorados"... antes de morir.- Es la época de la paz y algún sosiego y significa la época de la reflexión y la sabiduría.- Es la época del merecido descanso y donde generalmente el vegetal y el animal comienzan a aletargarse, en una menor actividad... e igualmente se preparan para la época más dura que "ya intuyen próxima", pero para la cual hay que prepararse sin miedos ni temores a lo inevitable, por lo que debe ser asumida con la sonrisa de la experiencia, con "el curtido" que proporciona el haber soportado "todos los soles y todos los aires de todas las estaciones vividas" y con la más plena esperanza de un futuro, el que con apariencia sombría, no es -ni mucho menos- lo que inconscientemente la ignorancia humana le ha asignado.

     Tras esta "enigmática" disertación, Don Cosme guardó un corto silencio y viendo que aquellos niños "lo seguían" ciertamente ensimismados, prosiguió.

     -El invierno... "es la muerte aparente"... pero nada muere, puesto que... "todo se transforma en una vida eterna y esperanzadora y en progreso continuo"; por tanto el frío invierno es (o significa) el reposo transitorio del animal y del vegetal...incluso del "cuerpo y del alma"... es más... representa el reposo de La Madre Tierra, que descansa en su gran actividad, puesto que no recibe "la caricia suficiente del Padre Sol"... El invierno es la época de las "cabezas plateadas", que es el más bello color de los cabellos, es la época de las más dulces arrugas de la piel "del sabio", es la época en que ya mueren o duermen -al fin- las pasiones, los inútiles y efímeros  afanes que no tienen casi valor alguno.- Es la época en que "el frío manto de las nieves periódicas"... "otorgan la paz, al que ya está preparado para recibir ese máximo fruto, obtenido al final de un largo -larguísimo- camino recorriendo muchas, muchísimas... estaciones"... vividas en "una de las esferas del espacio"....- Es (o significa) el estar ya en..."la estancia tranquila y situados... en el andén del tiempo, esperando con toda la tranquilidad del mundo, el tren que lleva a la eternidad".- Por ello "los sabios nunca temieron la muerte" ya que nunca creyeron que esta fuese "un final"... más bien pensaron e intuyeron que era algo así como un final de etapa y preludio de otras venideras y superiores, donde..."nuevas primaveras, vendrían, para de nuevo... ser vividas con todo el entusiasmo que representan esas maravillosas palabras, que son... fe y esperanza" y en las que debemos creer..."pase lo que pase".

     Terminó de leer así aquel viejo maestro, el que levantando la vista del libro, observó a aquellos niños y niñas, los que le miraban absortos y boquiabiertos, con los ojos desmesuradamente abiertos, pues aquellos "pobres niños apenas habían entendido nada" y seguro que pensaron en que..."menudo rollo nos ha colocado hoy Don Cosme", el que sonriendo les dijo.

     -Bueno, por hoy basta... "podéis iros a jugar".

                   Antonio García Fuentes

                            F I N

25 Octubre de 1.994

 

              " G A R R U R   Y   N Í V O R "

                                     O

      "ENTRE LOS OLIVOS DE LA MONTAÑA"

                                   (CUENTO)

 

         Fue una noche de verano en el Norte de Andalucía, en los límites del olivar y la sierra; donde las breñas y escarpadas rocas ponen límite natural al "dominio del viejo y legendario olivo"; donde los no menos fuertes y añosos pinos de montaña, llegan a "codearse" con el mítico árbol de Minerva o Palas Atenea..."aquella Diosa que hizo tan fabuloso regalo a los griegos".

         Allí, en un rincón de una sierra cuya denominación es... "Mágina" y al arrullo de una fresca brisa serrana, que bajando del pico "Almadén" traía entre sus tenues impulsos, los mil aromas de las plantas silvestres de aquellas altas cumbres y cuyo murmullo... al rozar las agujas de los pinos y las fuertes hojas del olivo, servía de contrapunto o mejor aún... de suave armonía... al concierto que en las estribaciones de la sierra, interpretaban unos cuantos ruiseñores y una inmensa cantidad de grillos, a los que acompañaban otros pequeños y diminutos seres que viven intensamente la noche estival, en las comarcas meridionales del Sur de Europa.

         Allí y aquella noche, un grito se empezó a oír de forma intermitente o rítmica, lo que puso "un nuevo encanto a la noche", puesto que...

         Aquel grito no era de miedo o terror, era "la voz" de un ser vivo y de sangre caliente; era su voz, la voz que la naturaleza le había otorgado para manifestar sus sentimientos de ser irracional. La voz que a muchos causaba miedo, pero que era totalmente inofensiva puesto que aquel ser, cuando lanzaba su grito no era para cazar, ya que cuando cazaba lo hacía silenciosa y sigilosamente, como suelen hacerlo todos los cazadores que existen en La Madre Naturaleza.

         Era la voz de Nívor, el que como cada noche y una vez cumplidas sus obligaciones de buen padre (tenía que cazar para su prole) acudía a reunirse con su viejo amigo Garrur, con el que gustaba charlar hasta que las estrellas "decidían irse a dormir" y por cuanto El Padre Sol... "las acostaba", ocultándolas con su radiante luz y con la que cada veinticuatro horas... renovaba a cada noche, convirtiéndola en esplendoroso y nuevo día.

         Aquel grito se fue acercando al olivar y a medida que se acercaba, en él se notaba la alegría, el contento, la satisfacción de la jornada fielmente cumplida y el enorme deseo de reunirse con el amigo para tranquilamente hablar o charlar, hasta que llegara la hora del cotidiano descanso, el que para Nívor era precisamente el día, puesto que Nívor era... una lechuza, una lechuza macho y como tal prudente, trabajadora y muy inteligente... lo que no quitaba ni impedía el que fuese cada noche a enriquecer su saber, junto a otro "ser" mucho más inteligente y sabio.

         Un suave aleteo y un tenue murmullo (producido al posarse aquel ave entre el ramaje de un árbol) puso fin al vuelo y al grito de llamada de Nívor el que seguidamente... se posó en un centenario olivo.

         -Buenas noches Garrur.

         -Buenas noches Nívor.

         -¿Qué... mucho calor hoy?.- Fue Nívor quien preguntaba a su viejo amigo.

         -Bueno... si, pero como tu bien sabes, a mí... poco me afecta el calor, puesto que mis profundas raíces, mis gruesas ramas y mi potente y rugoso tronco, soportan bastante bien los rigores del verano... al igual que los del invierno... pero si, llevas razón hizo mucho calor hoy.

         ¡Sí, era un olivo!... era un olivo el amigo de Nívor -la lechuza-.

         Era efectivamente el olivo el que contestaba a la pregunta y salutación de aquella pequeña lechuza... "aunque no lo creáis", ellos tienen su lenguaje, su comunicación "natural" y se entienden entre si, o al menos... "esa es la verdadera impresión" que se adquiere, cuando se observan con atención a todos los seres vivos que proliferan, en toda la extensa vida que crea La Madre Naturaleza y la que entre si, parece ser que está más entrelazada y "unida" de lo que aparentemente parezca... "así lo afirman los sabios".

         Nívor, posado en una de las ramas -o brazos- del centenario olivo, escuchó la respuesta a su pregunta, respuesta que partió del centro vital de aquel viejo árbol y cuyo sonido surgía a través de unas profundas grietas que tenía en el centro de su tronco y de las que surgía "una voz suave aunque un poco ronca"... pero bastante segura.

         Oída la respuesta Nívor intervino diciendo.

         -Ya se que tú eres el más fuerte y uno de los más viejos habitantes de todas estas laderas; creo que incluso de todas las cumbres de estas sierras, las que yo recorro en mis vuelos nocturnos... se que has soportado "miles de tormentas, ventiscas y calores"... ahí siempre quieto y estático donde naciste o te plantaron... por que... ¿tú naciste aquí mismo... o te plantaron los hombres, Garrur?.

         -No, no nací precisamente aquí, Nívor... como la mayoría de los olivos, casi todos nacimos en un lugar y luego los hombres nos "replantaron" en otro. Yo concretamente nací en el fondo del valle y cerca de un río grande que discurre por el centro del mismo y al que los hombres denominan "Guadalquivir"... allí y procedente de una estaca o trozo "de mi padre" y cuya porción fue cuidadosamente enterrada en buena tierra, por hombres buenos que se preocupan de nosotros y de nuestra mejor producción... pues allí (digo) nací y en aquel lugar permanecí alrededor de veinte o veinticuatro "lunas" y luego me trajeron aquí y aquí vi... "la Luna veintitantos".

         -¿Y... por qué te trajeron aquí, Garrur?.

         -Allí estábamos muy "espesos" ya que aquel lugar era sencillamente un vivero y es claro que allí mis "hermanos, primos y demás familia", no hubiésemos podido vivir ni llegar -siquiera- a adultos y producir frutos cada año; por ello a muchos de nosotros nos trajeron cuidadosamente y replantaron aquí en estas laderas y aquí estamos casi todos, formando una "gran familia" que "nació en aquel vivero", puesto que todos los que "vinimos aquí"... aquí permanecemos y si alguno o algunos..."murieron", fueron rápidamente repuestos por nuestros celosos cuidadores... cuidadores que fuimos "viendo" hacerse viejos e ir desapareciendo poco a poco, pues "la muerte los fue llamando" y de esto ya hace muchos..."muchísimos años"... hoy nos cuidan otros.

         -Es cierto Garrur (dijo Nívor y continuó) sois muchos y muy fuertes... pues yo (confieso) y aún cuando ya soy viejo, no he visto a ninguno de vosotros morir y desde que yo recuerde, siempre os he visto igual de "viejos y frondosos", por tanto eso que me cuentas debe haber ocurrido..."hace ya muchísimas lunas"... ¿Cuantas, Garrur?.

         -Uff... ¡Qué se yo!... "ya perdí la cuenta, amigo Nívor".

         Había respondido aquel viejísimo árbol el que continuó diciendo.

         -Quizá pudieran haber transcurrido más de... "dos o tres mil lunas" desde que yo nací, pues desde que yo nací... "han nacido y muerto muchas lechuzas y muchos hombres"... y desde que aquellos otros nos trajeron a estas buenas tierras.

         Con esta enigmática sentencia concluyó su disertación el viejo Garrur, el que como siempre solía ocurrir en aquellas conversaciones... dejó pensativo a su amigo Nívor, el que transcurrido un momento continuó sobre el tema.

         -Dices verdad viejo Garrur, yo, que como antes te he dicho ya soy viejo... la verdad, pero cuando por primera vez te vi... tú eras igual de corpulento y viejo que lo eres ahora... parece ser como si "los años no pasaran por tu existencia".

         -Si, es cierto (ahora era Garrur el que intervenía) y en cierta medida es así puesto que como tu dices... "los años no pasan por mi existencia"... son los siglos los que cuentan para nosotros los viejos olivos y además estos pasan sin que nosotros perdamos corpulencia, ni dejemos de dar fruto cada año, fruto que nos pretende el hombre y nos estimula a producirlo con sus mejores cuidos (si nos abandona producimos muy poco) pero este hombre (y al decir hombre, entiende que me refiero a todos) es bastante ignorante y no sabe llegar a obtener de nosotros "toda nuestra auténtica riqueza",  sólo extrae u obtiene... una mínima parte de esta. En fin, puede que algún día (más o menos lejano) llegue a descubrir que en el olivo, tiene uno de sus mejores colaboradores a lo largo de sus... no muy "largas vidas"... No olvides nunca Nívor, que La Naturaleza es muy sabia y muy avara... "y lo que mucho tarda en formar... mucha riqueza contiene" y nosotros... "ya sabes, puesto que tu mismo lo has dicho... vivimos mucho, mucho, mucho y tardamos mucho en hacernos o realizarnos...?".

         Otra vez y como tantas a lo largo del tiempo en "que se conocían", el olivo terminaba su respuesta "dejando con la boca abierta" a la lechuza, la que atenta siempre, le escuchaba con verdadera veneración.- Pero como casi siempre ocurría, tras "la sentencia del viejísimo olivo", surgían nuevas preguntas al inquieto Nívor... preguntas que nunca quedaron sin respuesta, así la lechuza preguntó de nuevo.

         -¿Y que van a obtener más de ti los hombres, Garrur?... si ya obtienen tu aceite, tus aceitunas, tu madera que aprovechan y además incluso para sus ganados les aportas tus ramones y hojas... ¿que más podrían extraerte?.

         Hubo un largo espacio de silencio y luego el olivo "habló".

         -¡Ah, misterio!... "es el hombre el que tiene que descubrir la riqueza del olivo, no el olivo el que tiene que mostrarla al hombre"... son los designios de Dios, que a cada cual nos asignó un trabajo y una misión... pero te diré una sola cosa Nívor... "sólo el aceite de nuestras aceitunas sirve como alimento, medicina y cosmético" y ello solamente utilizándolo de forma "natural", ¿tú te imaginas "sólo con ello... el campo de estudio que tiene el hombre"?.

         Nívor quedó perplejo una vez más y de momento no supo que añadir o responder a aquel olivo; pero inquieto e inteligente (como digno representante de su especie) arremetió de nuevo con nuevas preguntas.

         -¿Pero... Garrur, tu crees que todos los seres vivos tenemos una misión en este mundo?...¿Tu crees que todos tenemos algo importante que realizar en nuestras más o menos largas vidas?...¿Tu, como legendario olivo, yo como pequeña lechuza, el pequeño insecto, el pájaro, el águila... hasta la yerba del campo, los juncos del arroyo, los musgos de las rocas... todo, todo, todo?.

         Tras esta serie de preguntas en las que se fue excitando nuestro buen Nívor, el viejo olivo "sonreía" oyéndole con atención y tomándose un tiempo, "tosió un poco" (los olivos también tosen, sonríen y "respiran") y de nuevo tomó la palabra diciendo cuanto sigue.

         -Nívor, tú eres de los seres más inteligentes del reino animal; tan es así, que hubo un pueblo antiguo (o civilización) que fueron "Los Griegos" y de los que no se si alguna vez oíste hablar... ¿oíste alguna vez "algo" sobre estas gentes y su cultura?.

         Sorprendido Nívor por aquella inesperada pregunta, respondió.

         -No, Garrur, pero continúa por favor.

         El olivo prosiguió diciendo.

         -Bien, te decía que aquellos hombres o mejor dicho los que de aquellos hombres llegaron a ser sabios... lograron formar una de las mejores civilizaciones de las que tengamos noticias y curiosamente... "a ti", o mejor dicho, a los de tu especie, o sea más claro, a las lechuzas... las emplearon como un símbolo y dicho para tu satisfacción, como un magnífico símbolo, pues os consideraron -por vuestras costumbres nocturnas y generalmente solitarias- como emblema o representación del estudio y la reflexión.- Erais entre ellos unas aves sagradas y estabais dedicadas a Palas Atenea (que dicho sea de paso fue (también) "mi diosa madre" en aquella civilización) la que también era la diosa protectora de las ciudades y fue fundadora de la ciudad de Atenas.- Aquellos hombres te representaban junto a la efigie de esta diosa y además figurasteis acuñadas en muchas de las monedas que fueron empleadas en aquella civilización... de ahí que yo te considere con una inteligencia poco común en el reino animal y también de ahí el origen de esa ancestral amistad entre los olivos y las lechuzas, puesto que ambos estamos ligados a una común "diosa madre" y que antes te indiqué (Palas Atenea) la que igualmente estaba considerada como Diosa de la Sabiduría y "madre de todos los olivos de este mundo".

         La lechuza quedó absorta por toda esta disertación y cuando pudo reaccionar intervino de nuevo, diciendo.

         -Pero bueno Garrur... no te desvíes del tema y contéstame a la pregunta que te hice... puesto que tu cuando no quieres contestarme a una pregunta concreta, "te sales por tus raíces filosóficas" y terminas por liarme, me pierdo y no llego a enterarme de lo que quiero y yo... "vengo aquí cada noche... a saber y aprender".

         Garrur sonrió bonachonamente y moviendo una de sus más tiernas ramitas, acarició en la cabeza al "nervioso Nívor", el que ya empezaba a presentar síntomas de pérdida de su característica paciencia de "ave nocturna" y por ello, abría y cerraba desmesuradamente aprisa, sus grandes y redondos ojos, señal inequívoca de cierta inquietud manifiesta y ya conocida por aquel viejo olivo, el que dijo.

         Bueno, Nívor no te pongas así que ya te respondo... si bien no esperes que te diga gran cosa.

         -¿-?; Nívor no dijo nada y esperó la respuesta que fue la siguiente.

         -Nívor... cada pequeña hoja, cada brizna de hierva, cada insecto y me atrevo a asegurarte que... "cada gota de agua"... tienen una misión que cumplir en esta Creación cual es nuestra Madre Tierra... misión que no me es posible concretar por lo complejo de la misma, de ahí el que antes te dijese que... "todos los seres vivos tenemos una misión o "algo" que cumplir y ello por designio divino" y que marca una Ley que no conocemos pero que intuyo.

         Nívor quedó pensativo al oír lo que su amigo afirmaba, tan es así que no parpadeaba ni movía sus grandes ojos, es más no se movía ni una sola de sus plumas, incluso se sujetó con más fuerza en el tronco donde estaba posado y con ello y sin proponérselo, fue clavando en el mismo sus fuertes garras de ave rapaz... hasta que.

         -¡Ya está bien Nívor, que estás clavando tus garras en "mis carnes"!.

         -Perdona Garrur ha sido sin querer... pero es que muchas de tus respuestas me suelen dejar casi inerte y muchas veces me tambaleo en tus ramas, puesto que mi pensamiento e imaginación vuelan "más altos que el águila o el buitre" y pierdo el equilibrio... ¿no querrás que me caiga, he?.

         -No, Nívor amigo; yo no quiero que te caigas desde mis ramas, pero por favor, ten tu presente ello cuando estés posado en mis ramas más verdes y jugosas y no claves en ellas tus aceradas uñas; diferente es cuando te posas en mis más viejos y rugosos "brazos" ya que ellos están "acorazados".

         La lechuza oyó cuanto dijo el olivo y añadió.

         -Si, como siempre llevas razón; pero es que tú me das unas respuestas que algunas veces me aturden y la verdad me quedo "en el aire", pero... ¿Cómo sabes tu tanto Garrur?.

         -Bueno, yo no se tanto como tu estimas, siempre (y no olvides esto nunca) se ignora muchísimo más de lo que se sabe y si yo se "algo más", es precisamente por lo viejísimo que soy, por todo cuanto he visto y he oído sin salir de esta tierra donde se hunden mis muchas raíces.

         Dijo y continuó.

         -En todos esos cientos de lunas y años que yo he vivido, "ocurren muchas cosas bajo las ramas de los olivos". Al olivar vienen muchos hombres, animales, insectos y plantas y con la enorme paciencia "que tenemos encomendada los olivos", estudiamos y observamos, analizamos y sopesamos y como... "nos está vedado hasta el dormir"... lo demás ya te lo puedes imaginar, puesto que al menos tú tienes el día para dormir, ya que trabajas y vives de noche y otros muchos animales (bastante más numerosos de los que tu conoces) trabajan y mueren de día... más nosotros, los olivos... "vemos, oímos y callamos" y quizá por ello, llegamos a ser algo así como... "los archivos del mundo", puesto que aún cuando no andamos ni volamos como vosotros "los animales"; entre los olivos existe una comunicación continua y secreta, que los demás no conocéis y que nosotros a través de la brisa y el viento empleamos "desde que el mundo es mundo y existen olivos en La Tierra"... por todo ello y como "el mundo del olivar es un mundo muy bien avenido, paciente y bastante inteligente...¡ejemm, ejemmm, ejemmmmm!.

         Tosió el viejo Garrur y por cuanto "se había colado un poco" en su vanidad (y es que la vanidad maldita...también llega al olivo). Luego continuó, visto que Nívor no decía "ni pío".

         -Pues por todas estas cosas amigo Nívor, los olivos "sabemos un poco", lo que para vosotros "jóvenes criaturas", puede significar "un mucho saber".

         Nívor quedó pensativo otra vez y luego cuando reaccionó dijo.

         -Si pero al final nunca me dices "todo lo que sabes", siempre terminas con "tus enigmas" y me dejas con el deseo de completar todo cuanto yo quiero saber a través de las preguntas que cada noche te hago.

         -No te preocupes Nívor... "ya sabrás mucho más cuando llegues a ser un olivo adulto y viejo... viejísimo".

         Al ore aquello, la lechuza "saltó".

         -¿Que me quieres decir con ese nuevo enigma?.

         -Nada, nada, nada, sólo quería decirte lo que te he dicho, o sea más claro... que tu sabes como lechuza que eres y "en tu mundo", sabes mucho más que la generalidad de las lechuzas que lo pueblan y que son menos desarrolladas (o evolucionadas) que tu. Eso mismo me ocurre a mi que soy un muy viejo olivo y como tal, se bastante "en el mundo de los olivos... que es superior al de las lechuzas"... y así, cada ser... tiene "su grado y su mundo" aún cuando todos estemos en el mismo; más como "no existen dos seres iguales, ni dentro de la misma especie", sea esta animal o vegetal... incluso ni existen dos gotas de agua que sean iguales (y no olvides nunca esto que esta noche te digo y afirmo)... pues... existen esas diferencias que son enormes entre individuos de la misma especie y que son "abismales", comparados con los que forman parte de las otras múltiples variedades y que conforman LA VIDA en LA TIERRA.

         El olivo hizo una pausa y luego continuó diciendo.

         -Pero no te preocupes mucho por ello, ya que... "algún lejano día tú llegarás a ser un viejo y sabio olivo" y quien sabe si mucho más sabio que yo, para que así, tu continúes enseñando a nuevas lechuzas inquietas e inteligentes... como lo eres tú...Nívor.

         Nívor quedó de nuevo absorto y pensativo y tras meditarlo un poco, se atrevió a preguntar a su amigo.

         -No llego a comprender cuanto me quieres decir con esa fuerza con que transmites, con ese aplomo y seguridad que te caracteriza y que emana una esperanza sin fin. Pero yo no me resigno a irme esta noche sin preguntarte... ¿cómo puedo yo llegar a ser olivo, si yo soy una lechuza, mis hijos, mis padres, mis hermanos, mis abuelos fueron y serán lechuzas... es que tratas de reírte esta noche de mí... Garrur?.

         -¡No.. que va, pequeño Nívor!... cómo se me ocurriría a mi semejante cosa...¿acaso dudas de cuanto te digo y con la intención que lo hago?.

         -No, pero no comprendo lo que esta noche me quieres decir, puesto que tu pareces estar muy seguro de todo cuanto me has dicho.

         Garrur oyó a su discípulo y amigo, suspiró de tal forma que todo su ser se movió y temblaron todas sus ramas y hojas; luego de reflexionar un tiempo dijo cuanto sigue.

         -Nívor, oye con atención y grábate en tu mente lo último que esta noche te voy a decir y ten presente que te hablo casi siempre "en metáfora", por tanto no trates de entender literalmente lo que te digo y por favor...no me preguntes nada más esta noche.

         Dicho esto y tras un garraspeo y alguna pausa, Garrur continuó.

         -Observa, amigo y discípulo Nívor... "mira y oye a nuestra común Madre Tierra", observa como ella nutre, desde a la más insignificante yerba, musgo o liquen, al más grande animal e incluso al hombre"... Observa como de esas pequeñas plantas se alimentan pequeños animales o insectos... como de estos y de otras mayores (plantas) se nutren otros seres... como la lluvia ablanda la tierra y en esta germinan todas las semillas que ha sembrado el viento y las que dan enormes cantidades de frutos, para que "todos" vivamos en armonía... como tú te alimentas de pequeños seres que esa Madre te ha confiado para que regules su crecimiento y proliferación excesiva... Igual ocurre entre las plantas y demás familias de vegetales, unos limitan a otros para que nada crezca desordenadamente, aún cuando hasta el propio hombre crea lo contrario, siendo el precisamente... "el animal que no encuentra su camino", precisamente por cuanto "Algo Superior" (Dios) le dejó el poder de la denominada libre decisión, lo que "no se definir si fue premio o castigo", pero de lo que no me cabe duda es que ha llegado a ser... "el animal más peligroso de este mundo en que todos habitamos" y pese a que "en él se concentran todas las fuerzas de los cuatro reinos" (mineral, vegetal, animal y "humano")... por ello yo te digo (por que así lo creo) que tú, cuando tu misión como lechuza, haya terminado en "este mundo"..."seguro que tú irás a habitar en otro lugar" donde ya dejarás de ser ave nocturna, para ascender a otro tipo de ave... que reciba "más luz y más inteligencia" y por tanto... pueda desarrollar otra más elevada misión en esa Creación que no llegamos a abarcar con nuestra inteligencia.

         Garrur guardó silencio, no dijo nada más y su amigo y discípulo Nívor tampoco, por ello así terminó aquella noche la charla de aquellos opuestos seres y sin embargo amigos... mejor que amigos..."maestro y discípulo".

         Ya era cercana la hora del descanso para las lechuzas, puesto que en breve empezarían a palidecer las estrellas y "nacería un nuevo día", por ello.

         -Buenas noches Garrur, ya llega mi hora de descansar y he de irme... vuelvo cansado y aturdido a mi nido... meditaré sobre cuanto me has hablado esta noche y mañana... continuaremos.

         -Si, Nívor, duerme y descansa, tu que puedes... yo tengo que velar y estar siempre atento a lo que mis hermanos me transmiten o comunican, a través de la brisa y el viento... "Es mi misión y no puedo eludirla".

 

Jaén, 20 Octubre 1.994

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