Crema de serpiente

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Corre el año dos mil diez, Europa se encuentra inmersa en el más álgido momento de los deportes que alienan a las masas denominadas ricas y hartas de comer y beber, por lo que engordan y la obesidad es uno de los principales problemas de estas sociedades hasta aquí opulentas y que aún ya cogidas por la que se considera la mayor de las crisis económicas de la era contemporánea o atómica; siguen comiendo y bebiendo muy bien, por lo que la paz social sigue manteniéndose, debido a las ayudas que reciben los más desprotegidos que como mínimo, comen bien cada día, aunque muchos (ya) duerman en los quicios de los grandes edificios, soportales, túneles o bocas del metropolitano y otros lugares, a donde son empujados por su indigencia y los rigores de las épocas más duras del duro invierno europeo.

A pesar de todo, las denominadas drogas duras, amén del tabaco, el alcohol, los juegos de azar y de múltiple variedad que se venden cada día, se consumen en cantidades tan brutales, que es inexplicable ese tan enorme movimiento de dinero, del que tantos beneficios extrae el Estado, que incluso debiera ya haber legalizado la heroína, cocaína, marihuana y demás tipos de drogas, puesto que pese a estar prohibidas, se venden ilegalmente en cualquier rincón de España y por tanto, es absurdo no controlar ese enorme mercado y de forma estatal; ello traería muchos más beneficios que perjuicios. Pero como ello lo he tocado amplísimamente en múltiples artículos, el que quiera verlos que acuda a mi web www.jaen-ciudad.es.

 

Existe una gran parte de esa masa, que no debiera tener preocupaciones, pero se las crea ella misma. Viven vacíos de contenido y simplemente vegetan al amparo de situaciones económicas resueltas; y más piensan, “en sus plumas de pavo real”, que no se desluzcan o envejezcan, que en otra cosa; para ello dedican gran parte de sus ingresos, puesto que les aterroriza envejecer y muchos es que ni están conformes con su propio físico, lo que ya les produce un tipo de enfermedades bastante raras, “aparte las que ellos se pueden crear acudiendo a la medicina de corte y reparación epidérmica”.

 

En España ya pasan de los cinco millones de parados o desempleados. Cantidad que es real pero no oficialmente aceptada, si bien ya se acepta oficialmente que el paro obrero llega al veintiuno por ciento y se teme que aumentará a partir del próximo otoño, puesto que ya en verano y la gente que puede, se ha ido de vacaciones. Si bien la gran crisis se nota hasta en la carretera, puesto que aquellas retenciones enormes dentro de incluso las autovías españolas han brillado por su ausencia, incluso en los cruciales días de entrada o salida de esas masas urbanas que huían y siguen huyendo de las masas de cemento y los enormes inconvenientes que tiene el vivir en una denominada “gran ciudad”. Se ha vuelto al turismo de fin de semana y no todos pueden realizarlo; pero donde se lleva la nevera portátil y todo lo demás, para gastar el mínimo dinero; se teme mucho a la realidad actual y mucho más al porvenir.

 

Ya hasta “los muertos en carretera están en crisis”, puesto que al viajar mucho menos hay menos accidentes y por tanto menos muertos en carretera; algo bueno dentro de tanto malo como se ha venido acumulando en la España de la “era del nefasto y devastador Rodríguez Zapatero”, gobernante plaga, de los muchos que han mangoneado a España a lo largo de su terrible historia de “miserias y grandezas”.

 

En general es que nos han empobrecido tanto y a tan gran velocidad... que ya “nos han empobrecido hasta en muertos y heridos en carretera”. En lo que la subida sigue, es en el asesinato entre machos y hembras de “la pareja”, puesto que estos y este año en España, siguen en aumento, si bien la proporción de mujeres asesinadas es mayor, así pues el bruto macho sigue matando más que la más perversa hembra, que suele “matar poco a poco y sibilinamente”; no obstante ese macho bruto, en realidad es mucho más cobarde que la hembra, ya que en gran cantidad se suicidan tras el asesinato, cosa que jamás hace la hembra cuando es la asesina; cosa que la distingue en su astucia y obrar con cierta premeditación.

 

La delincuencia está tan extendida en España, que se ha convertido en algo así como un país de ladrones y estafadores. Y desde las más altas “alturas” sociales, pasando por la delincuencia común española y la invasión de miles y miles de delincuentes, europeos, sudamericanos, africanos y asiáticos; esto se ha convertido en una nación asilo de delincuentes y donde las cárceles están tan llenas a rebosar, que ya es que no cabe nadie más... puesto que en la actualidad hay casi ochenta mil presos... y en la calle vete a saber cuántos miles de otros similares, que debiendo estar apresados, siguen en la calle. En fin, esto es un paraíso para la delincuencia y es un infierno para el resto de habitantes de España, que tenemos que blindar nuestras viviendas e incluso tener preparada un arma por lo que pueda pasar, debido a la indefensión que ya padecemos. En el campo, es que la impunidad es casi total y se roba cualquier tipo de cosechas, instalaciones, incluso productos elaborados y hasta “paneles solares”. Todo ello sin que a los que dicen gobernar y a los que dicen ser la oposición a los gobiernos, “se les caiga la cara de vergüenza” de habernos llevado a tal situaciones tanto de ruina económica como de indefensión de nuestro bienes y pese a tenernos “asados a impuestos”; algo que ni podíamos soñar los españoles que hemos conocidos épocas mucho más tranquilas y seguras que ésta que padecemos ahora.

 

Cuando se escriben estas líneas se dice que hay en España, nada menos que un millón trescientas mil familias, donde ya no trabaja ninguno de sus miembros y que la mayoría ya no reciben el subsidio del desempleo. Cosa no creíble puesto que de algo vivirán y la economía denominada, sumergida; algo tendrá que ver en este sostenimiento. También las ayudas familiares de viejos pensionistas que ayudan con lo que pueden a sus hijos en tan adversa situación. Una vez más es la familia (principal órgano social hoy en gran decadencia) es la que está salvando del naufragio a muchísimos individuos que por las circunstancias que sean y que son múltiples, han llegado a situaciones límite y en las que incluso han perdido la vivienda, que por tenerla hipotecada y no poder pagar los plazos, se las han arrebatado sin piedad alguna.

 

De no existir “estos colchones de subsistencia” antes mentado; estoy seguro que muchas de las calles de las grandes ciudades (en los pueblos se vive hoy mucho mejor y con mucha más seguridad primaria) serían ya campos de batalla y donde la lucha estaría generalizada y los atracos serían una plaga puesto que se llegaría “al cuerpo a cuerpo”.

 

Así pues, volvamos al principio de la primavera de éste cruel año de retrocesos sociales y presentemos a los dos personajes que van a protagonizar esta obra, que versará sobre las realidades más crudas y las falacias y absurdos más reales, de una sociedad ya demasiado vacía y falta de valores que dignifique a ese ser humano, siempre incompleto y que ahora se enfrenta a nuevas vicisitudes y pruebas, de las que ya veremos como logran salir la mayoría... si es que sale y no perece, puesto que la sociedad y su economía, está ya tan entrelazada por intereses extraños, que me temo que si se produjera el tan temido “efecto dominó”, nadie sabe en qué acabaría ello, puesto que el resultado final sería una in imaginada catástrofe y de dimensiones impensables.

 

Y no nos hagamos ilusiones de fortaleza y reciedumbre; hoy y a mi entender, padecemos la sociedad más blanda o blandengue de todos los tiempos, puesto que es una sociedad que se ha “engendrado, parido, crecido y malformado”, sin apenas esfuerzos físicos y mucho menos intelectuales; estamos en la “sociedad cibernética”, que si se apagara la luz por sólo un mes... acabaría con toda o gran parte de ella.

 

Pero las crisis no son otra cosa que nuevas pruebas para los fuertes, los inteligentes, los que conscientes de que han de superarse, buscan y encuentran nuevos caminos que los dignifican, puesto que se abren camino en una vida normal y lógica huyendo de la gran corrupción que es la culpable de todo lo que nos ha caído encima.

 

Pero conozcamos a los personajes de esta novela o teatro, puesto que fácilmente puede llevarse a las tablas e inspirados por la musa Talía y lograr una obra que entretendría muy bien a la audiencia y con poco costo para la realización de la misma. Veamos si alguien es capaz de acometer ello y realizarlo.

 

2

 

Eva y Arturo ó Arturo y Eva, “monta tanto o tanto monta”, aunque aquí la que monta es Eva, puesto que aparte de ser mujer, es bastante más inteligente (o astuta) que el hombre que le ha caído en suerte y además, como trabaja también y gana un cincuenta por ciento más que su compañero de fatigas, pues eso... el peso monetario pesa en toda sociedad y no digamos en la que se contrae matrimonialmente o simplemente al unirse en pareja.

 

Lo que antecede va a condicionar mucho más al miembro masculino de la pareja, puesto que como dije y mantengo, la hembra domina al macho desde que nace hasta que muere, por lo que denominé “el cordón umbilical psíquico”, que lo ata a una hembra desde que nace hasta que muere. Y además que lo que dicen del sexo fuerte para el macho, es una gran mentira, el sexo fuerte es la hembra y en todos los sentidos de lo físico... de hecho suele morir de muerte natural, mucho después del macho. Y en lo del sexo... le da “sopas con honda”, puesto que si un muy fuerte macho puede llegar a satisfacer a dos hembras en el día... ¿cuántos hombres puede satisfacer una hembra potente? Piénselo el lector y deduzca por sí mismo y sus propias experiencias.

 

Pero volvamos a los protagonistas de esta novela/teatro  

 

Físicamente ambos especímenes gozan de una muy buena salud y pese a sus ya más de cuatro décadas de existencia; han vivido bien o muy bien y sin preocupaciones urgentes; han gozado de todo lo necesario y mucho de lo superfluo y como no han tenido que pasar fatigas, pues son algo así como “dos flores o arbustos de invernadero”; frondosos y bellos, pero como no han sido atacados por “los elementos”; no están ni mínimamente dotados para luchar en una vida de fatigas y alguna que otra tragedia.Eva es una mujer en esa plenitud en que ya se empiezan a ver los rasgos de la decadencia física y la vejez empieza a marcar sus signos en parte de su epidermis, por lo que ella consume gran parte de sus ingresos en afeites de todo tipo, cremas y ungüentos y no digamos en ropa y calzado, amén de la peluquería, puesto que como casi todas las mujeres, no sabe envejecer  y persiste en la eterna quimera de mantenerse joven y lozana. Aún explicando todo ello, Eva está en ese punto en que es una mujer que cualquier hombre extraño (“el suyo ya está hasta el gorro de tanto dominio y mangoneo al que lo tiene sometido de siempre”) se sentiría dichoso, al conseguir estar con ella en la cama y “a pelo liso”, haciendo todo lo que un hombre y una mujer pueden realizar a puerta cerrada y sin que nadie les moleste; y que es mucho; puesto que es una hembra de buena estatura, formas muy femeninas y algo rellenitas, cuerpo bien formado, pelo negro, ojos castaños y en fin… “un bombón relleno de un excitante licor”, pero es del tipo de esas mujeres que te llenan tanto, tanto… que al final, “te dejan vacío”.

 

Procede como infinidad de españoles, de familia más bien pobre que acomodada, pero cuyos padres y como tantos cientos de miles, pudieron progresar en los tiempos de Franco y llegar a esa denominada clase media, conformada por pequeños agricultores, tenderos, comerciantes, artesanos, artistas o simplemente empleados oficiales y de los muchos organismos o instituciones españolas que existen en éste país que de siempre, ha tenido una enorme burocracia y que yo denomino como “burrocracia”... y a través de todo ello llegaron a esa clase media y a la que se denominaba entonces como, “ de quiero y no puedo”; pero que haciendo “más números que Pitágoras”, restringiendo gastos interiores y dedicando más de la cuenta a los exteriores y por tanto resaltar en apariencias; lograron mediante las oportunas becas y las tristemente famosas “recomendaciones”, que en España eran y siguen siendo muy necesarias para lograr algo... lograron (digo) que esta hija (y otro más) hicieran estudios de bachillerato y a través de ello, poder optar al ansiado puesto que todo español buscaba y busca; o sea, el sueldo seguro, el puesto inamovible por el despido y así llegar tranquilamente a la jubilación y a la paga segura de por vida y sin apenas dar golpe o palo al agua, salvo el más o menos largo camino a través del estudio y de las recomendaciones de personas que allanen el camino de llegada a la tan ansiada meta... y de la que sólo los separe la temida y natural muerte del individuo.

 

Por todo ello, en España generalmente se busca “el enchufe, la colocación”, nunca el puesto de trabajo responsable... “el padre y la madre darán lo que sea por que sus vástagos accedan al puesto donde se cobre mucho y se trabaje poco o nada”; es una ansia tristemente extendida y además presumida por aquellos que la logran. Baste recordar la ostentación de algunos o muchos padres, cuando vanagloriándose de logro, te dicen más o menos… “mi hijo/hija ha logrado un puesto (siempre oficial) en el que gana tanto y no da golpe”. O sea que sin vergüenza ni reparo alguno, te presentan con orgullo, lo que no es otra cosa que uno más de los infinitos parásitos oficiales que de siempre ha mantenido el indefenso contribuyente español y que en la actualidad, esa plaga de parásitos, son los que han llevado a España a la ruina que soporta.

 

Arturo y simplificando, es “más de lo mismo”, puesto que aún siendo hombre; jamás se le ocurrió emprender un nuevo camino en que mediante una profesión o un comercio o industria, crease algo en la vida. Se dedicó a vivir de lo que sus padres tenían o aportaban para mantenerlo y lucirlo como suelen hacer los padres españoles con sus vástagos, a los que encaminan a llegar a las máximas escalas sociales que puedan (“o no puedan”). Y a éste mucho más puesto que es hijo único.

 

Es un hombre de muy buena estatura, moreno y de pelo castaño oscuro, musculoso y bien formado, puesto que todos sus esfuerzos fueron encaminados a ello, “lucir el esqueleto y los atuendos más de moda”, disfrutar de la vida sin problemas y a esperar para “verlas venir”; para ello estaban sus progenitores. Arturo como Eva, no han leídos más libros que los propios para los estudios realizados y obligados por los mismos; son por tanto unos más de esa masa española que sólo se preocupa de su panza y su bolsillo y… “su ombligo es el mejor del mundo”. Pero Arturo tiene un poso intelectual y que siendo muy joven ejercitó, puesto que hasta entonces había leído muchos libros de aventuras históricas, de viajes e incluso fantásticas, puesto que leyó toda la obra de Julio Verne y otros; pero todo ello lo tuvo que dejar cuando los libros oficiales le ocuparon todo su tiempo y el instituto de enseñanza media y luego la universidad, le hicieron aborrecer la lectura, cosa que ocurre con frecuencia en España, donde hasta ya de niños y ahora mismo, les hacen rechazar u odiar la lectura; tal es la carga de libros “oficiales” que les hacen tragar. Pero ese poso sigue en su ser y le muerde de vez en cuando. Tan es así que a ratos perdidos, libres, o robados en el propio trabajo y mediante un disco que siempre tiene dispuesto; escribe “cosas”, luego las borra, algunas las guarda y de todo ello su mujer no sabe nada; es su secreto. Y es ese poso el que le va a hacer despertar esas inquietudes por escribir y lo va a realizar tan pronto llegue la ocasión oportuna, como veremos a lo largo de éste relato.

 

Debido a ello, intelectualmente están vacíos (por el momento) y sólo viven de las superficiales apetencias materiales y poco más.

 

Sus padres (“que siempre quieren lo mejor para sus hijos y muchas veces son ellos mismos los que los destruyen antes de que inicien algo en la vida”) y desde jovenzuelo, se encaminaron, “a lo seguro”... Hijo mío (le decía cada día su madre), estudia y aprende lo suficiente para que puedas conseguir, ese puesto seguro que te permita vivir su preocupaciones toda tu vida, tu padre y yo conocemos a personas influyentes y también tus tíos conocen otras y entre todos, a poco que tú pongas de tu parte, conseguiremos que entres en esa “colocación” que todos deseamos y tú no vas a ser menos, en España hay muchos puestos ocupados por personas mucho menos inteligentes que tú.

 

Y así fue y así llegó a ese puesto del que seguros estemos, no lo separa nada más que la muerte. Puesto que ridiculizó hasta el máximo, una viñeta de aquella tremenda revista humorística (“La codorniz”), que vivió en el temido periodo franquista, “al que toreó todo lo que pudo”, aunque la cerraran más de una vez yen la que y en un número que no recuerdo, aparecía un padre y un hijo pequeño y al que decía y aconsejaba… “hijo mío, estudia… para que la sociedad te sea útil”. Sí, no que tú seas útil a la sociedad, sino todo lo contrario; lo que ya caricaturaba a esa España parásita tan arraigada aquí.

 

Arturo sólo le preocupa la muerte y el envejecimiento al que teme, puesto que como ser que nunca ha arriesgado nada, tiene más miedos de los que tienen los más arriesgados y que han tenido que luchar por la vida; y por tanto, le preocupa su presencia física muchísimo más que lo intelectual. Así pues y como debido a la sociedad de consumo, al hombre también se le ha imbuido en que al igual que la mujer, necesita cuidar, desde... “las uñas de sus pies hasta las canas de su cabeza” (por simplificar y englobar todo); tiene que dedicar una gran parte de sus ingresos a cremas y otros productos cosméticos o de perfumes y adecuación de piel y cabellera, para que aparezca siempre como un “dandy” o algo más, puesto que ya se sabe que... “España es diferente” y aquí, la presunción es tan grande... tan grande que... “hay quién y si se presumiera de piojos...  suyos serían las más grandes y lustrosos”. Igualmente tiene que dedicar otra importante cantidad a estar de moda o a la moda y así, vestir y calzar con arreglo a la misma e incluso beber aquello último que la publicidad saca a la venta, machacando al consumidor débil, que sigue creyendo que con ello consigue algo más y será mucho más feliz que el resto... pero al menos no desentona “y está a la moda y eso viste mucho en la sociedad de consumo”.

 

En lo sexual aquello de lo de... “macho ibérico”, no va con este Adán, que no se ha comido “mas rosca”, que la de su Eva y por que se la puso “en bandeja”. Jamás fue de putas, ni incluso tuvo que ir a la mili (ya había sido abolida) lugar donde muchos hombres en España... “fueron descapullados y conocieron mujer en la cama totalmente desnuda y a su disposición masculina”. La mili enseñaba pocas cosas, pero ésta era una de ellas, las otras; lo grande que era la madre y la casa donde se vivía, lo limpio y bien que se estaba y que en la mili y aparte de vivir sucio y entre suciedad, pasabas de ser un hombre... a un simple número, incluso menos importante que el caballo del oficial que te mandaba. Así pues y resumiendo; que su pene “o cipote”, no ha conocido más vagina que la de su Eva y además es que nunca ha dado un paso para conquistar a otra dama. Si alguna le ha excitado al mirarla mucho más de la cuenta; pues para ello cuenta con su Eva y cerrando lo ojos, mientras la fornica, cree estar fornicando a la otra Eva deseada; sus miedos a da otros pasos son congénitos. Además que su seguridad económica y su buena situación monetaria, depende del mayor sueldo que aporta su señora; y arriesgar esa seguridad... “antes mejor se deja capar”... ¡Pues no están los tiempos como para correr aventuras absurdas!... “el higo de Eva es el mejor y mas satisfactorio higo del mundo! Y más vale pájaro en mano que ciento volando.

 

En lo intelectual...? Como ya creo haber dicho, pero ampliando, diré.

 

Ambos apenas han leídos más libros en toda su vida, que los que les obligaron a estudiar cuando estudiaron u opositaron, por tanto ella sus lecturas son las denominadas “del corazón” y que yo denomino como “de entrepierna y entreculo”; lo que les da las televisiones de similar tipo de basuras y poco más; eso sí, es devota de un crucificado y de una virgen de su ciudad y a ellos va, cada semana a darle gracias o pedirles mercedes, puesto que en ellos confía plenamente... mucho más que en ella misma y tras la misa semanal, hace “sus visitas” a sus devociones y les cuenta todo lo que le acongoja o le alegra. Él, su fútbol y poco más; se sabe... “hasta lo que comen y cagan los de su equipo favorito”, que no es desde luego el local. Se siente identificado de tal forma que como el resto de la masa, emplea el... “yo soy del...”; o sea que se entrega como propiedad a ese equipo de, en general, mercenarios; a los que estas masas de gentes, los mantienen en pedestales inapropiados y cubiertos de oro de veinticuatro quilates, incluida la peana de un peso de muchísimos kilos del denominado vil metal.

 

En definitiva, ambos e intelectualmente están vacíos como el resto de la masa española, que en general, consideran al libro como un enemigo, más que otra cosa... y sólo les preocupa su panza, su bolsillo, su hogar y el estar bien con los santos, puesto que así están seguros de llegar al paraíso prometido y del que no dudan han de llegar... “pero cuanto más tarde mejor puesto que les aterroriza la muerte”. Arturo es adepto y devoto de una cofradía que mantiene una procesión en Semana Santa y participa con ilusión en toda esa parafernalia, que se da en España y que incluso atrae mucho turismo para ver todo ello.--------------------------

 

Pero ambos personajes son similares o casi iguales; puesto que desde niños fueron imbuidos por sus mayores para afrontar la vida sin riesgos, encaminando todos sus esfuerzos a lo seguro y vitalicio; cosa tan normal en España que es cuasi absurdo el reflejarla en estas líneas. Ya he dicho lo suficiente en los anteriores párrafos,

 

Así, sus progenitores los encauzaron primero a la escuela, luego al instituto y de inmediato de terminado el bachiller, fueron instados a conseguir el empleo seguro y vitalicio; cosa que en España (y me reitero) siempre va encaminado a la denominada “función pública”; rimbombante denominación al empleado oficial o funcionario, puesto que el aparato oficial casi nunca funcionó en España y ahora es que de tanto engordar, se ha llegado al cuasi anquilosamiento, puesto que España e inexplicablemente tiene y mantiene a más de tres millones de “funcionarios”, en contrapartida a por ejemplo Japón, que contando con casi tres veces su población y superior a España, amén de tener grandes negocios dispersos por todo el mundo; cuenta con aproximadamente un millón de empleados públicos.

 

Pero es que en España, logradas “las duras” oposiciones españoles al  puesto administrativo, ya lo tienes de por vida y... “salvo que mates a un ministro” (por ejemplo) no te echa del puesto nada más que una sola causa... la muerte. Y como en el gremio de “los funcionario”, el esfuerzo y el trabajo brilla por su ausencia en mayoría de casos, pues estos enchufados a “la teta nacional”, suelen vivir muchísimos años y debido a vida tan cómoda que llevan y en la que su mayor trabajo, muchas veces, es salir del aburrimiento crónico en que vegetan y si acaso, entorpecer todo cuanto pueden en el discurrir de la vida del ciudadano de a pie, que a su ventanilla u oficina llega por imposición administrativa y al que entorpecen y fastidian simplemente por ejercer su “autoridad”. O sea que “el vuelva usted mañana” que relatara Larra hace ya casi dos siglos, sigue imperando en España, puesto que, la Administración oficial y coincidiendo con el dicho de que, “mientras más gatos más ratones”, no funciona con la agilidad y economía que se supone debiera ser su principal cometido.

 

Así pues, Arturo y Eva y tras las “enconadas luchas y tratar de buscar al padrino”, que en España sigue siendo siempre el que aligera o arregla las cosas oficiales; lograron el tan ansiado puesto de trabajo seguro, que si bien no lo remunerado que desearían, pero sí que sumadas ambas cantidades los sitúa a ambos en ese cómodo lugar que en España se conoce como “clase media acomodada”.

 

Punto éste, el de la sociedad económica que los une más que otra cosa, puesto que unidos conforman un estatus social envidiable y divididos, tendrían que bajar de categoría social, cosa esta temible para ambos. Es por lo que se soportan o aguantan y van viviendo esa vida anodina de dos seres, ya más próximos a los cincuenta años que a los cuarenta y que debido a su preocupación monetaria, perdieron hasta la ocasión de engendrar hijos y que les acompañaran en su época menos “brillante”

 

No obstante todo ello, tuvieron que pasar muchos años, hasta lograr el tan ansiado y seguro puesto, por lo que ambos tuvieron que ser mantenido por sus progenitores hasta la edad ya pasada de los treinta años; cosa ya normal en España, puesto que nadie quiere emprender nada hasta estar seguro de que va a tener la panza llena y algún dinero en el bolsillo, para sus necesidades y lo que yo denominé hace mucho tiempo como... “necesidades vicios”; puesto que en España sigue siendo mucho más importante lo superfluo que lo verdaderamente necesario o preciso.

 

La soledad de ambos “cónyuges” que se casaron por la Iglesia, ya que ella no quería renunciar al boato de un templo dedicado a Dios “y sus santos”, engalanado para ella en el día de su boda, en la que se creyó la diosa del momento. Digo que la soledad actual, que no mitigan la rutina de los compañeros de trabajo y menos los amigos con los que salen una vez en semana (generalmente la noche del viernes)... la mitigan, con un gato y un canario, con los que comparten su cotidiana vida y que cuando tienen que viajar, siempre hay unos padres que se los cuidan o incluso se los llevan a la casa. O sea todo resuelto en cuanto se refiere a lo material. El piso que ya es de su propiedad, lo tienen lleno de cosas, fetiches y otros adornos; y ella sobre todo, de muñecos de peluche que es la fuerza del subconsciente la que procura esos sustitutos donde nunca hubo niños.

 

¿Pero por qué no hubo niños en esta como en santísimas parejas similares?

 

¡Pues por cuando los quisieron concebir de verdad, ya no funcionaban sus aparatos reproductores! Que si bien funcionaban para el sexo, pero ya sus semillas interiores, estaban tan debilitadas o atrofiadas que no valían para la concepción.

 

En la modernidad ha ocurrido algo insólito por lo inesperado; las generaciones que vivimos en épocas de hambres y privaciones, fuimos infinitamente más fértiles que éstas de ahora... “del dodotis y los potitos, amén del pañal de usar y tirar”; y es que entonces la Naturaleza hizo su selección natural… luego la medicina entró y logró infinidad de supervivencias y además les inoculó tal cantidad de nuevos productos químicos, que han dejado tan debilitado “al espermatozoide masculino como al óvulo femenino”, que cuesta una enormidad en trabajo y dinero, el que algunas mujeres se queden preñadas.

 

¿Pero qué les ocurrió a nuestra pareja?

 

Ocurrió que primero por el afán de oposicionar al puesto, ni se preocuparon de otra cosa que de ello; las apetencias de sexo las tenían más que resueltas, puesto que viviendo ya en épocas de libertades plenas, el acostarse unos con otros eso ya no era problema en España y había campo más que suficiente para ello. Y ello no iban a ser menos, aún cuando se guardaran fidelidad, poco usual en esa época, dicho sea de paso.

 

Así en esos escarceos sexuales, se conocieron Eva y Arturo y ello  empezó en una de esas discotecas estruendosas y a las que yo denomino “locotecas”; donde embriagados en el horrible y ensordecedor ruido que allí se sufre y al amparo de alguno que otro “canuto o pastilla”, amén de una buena dosis de alcohol, ya medio drogados (se drogan para disimular su debilidad comunicativa y lograr fuerzas artificiales) se fueron juntos y saliendo de aquel horrible antro, se encontraron tirados en unos jardines públicos y previo la bajada de bragas y pantalones, hicieron el amor (dicen) aunque yo creo que lo que hicieron fue “el sexo”, pues además no tuvo la naturalidad necesaria, puesto que ambos fueron algo drogados y bastante pasados del licor de Baco.

 

Y como ello les fue placentero, ambos quedaron en salir juntos y así siguieron; saliendo juntos y “haciendo el amor”, que ahora lo podían hacer en el piso de un amigo soltero, que les prestaba la llave y la cama, para más comodidad... eso sí, siempre con condón, hasta que descubrieron otros anticonceptivos y lo hicieron como Dios manda, o sea... “a pelo liso” y así siguieron obrando, hasta tener piso propio, que ambos pudieron comprar, si bien aún siguen pagando la larga hipoteca a que se sometieron.

 

Y fueron pasando los años y por fin... cruzada ya la treintena en grado notable; lograron, primero ella, un puesto de funcionaria y al que luego ascendió por méritos de “trienios y quinquenios” y algunos favores pedidos a la superioridad o al político influyente. Llegando a jefa de un pequeño negociado, de la inmensidad que existen en el aparato oficial y dónde, el mayor trabajo es tratar de distraerse del tedio allí existente y que pasen las horas y los meses y años, para que llegue el descanso, las vacaciones, los trienios y quinquenios y en definitiva, el verlas venir y que aquí me las traigan todas. Y encima quejarse de que les pagan poco.

 

Arturo no pudo llegar “a lo oficial”, pero sí logró entrar en una compañía eléctrica nacional, que es algo similar al puesto en el Estado, ya que no se conoce quiebra en ninguna de ellas, que simplemente han ido absorbiendo a otras y se han constituido en los monstruos actuales y que ya no son otra cosa, que “un estado dentro del engranaje del Estado”; por lo que sus empleados gozan de una seguridad envidiable.

 

Y entre estos y en otro departamento administrativo, trabajaba Arturo como simple empleado del algún tipo del múltiple papeleo de este monopolio estatal; por lo que cobraba menos que su mujer, pero sí un aceptable sueldo mensual, por lo que vio colmados todos sus afanes de subsistencia y de por vida.

 

Logrado ello, la pareja decidió casarse y lo hicieron, como “las bodas se hacen en España”; a lo grande y sin reparar gastos, suelen terminar en banquetes nupciales pantagruélicos y donde la ingestión de mucha más comida y bebida de lo habitual, luego pasa su factura y a algunos aquella misma noche, por los excesos que se hacen, puesto que no todo el mundo sabe contenerse ante tanta y tan variada abundancia de todo.

 

¡Pero un día es un día! Se dice y es verdad, aquí pecamos todos o casi todos; y más los que como Eva y Arturo, ya tenían el porvenir resuelto; por tanto si se endeudaron para años venideros, no habría problemas puesto que contaban con fuerzas para pagarlo todo e incluso disponer dinero para una buena vida tan ansiada por tantos años. Disfrutaron incluso de diez días de luna de miel, pero dentro de España y donde la vivieron “a lo grande”; por lo que luego contaban y no acababan a todo aquel que los quiso oír, en especial a los compañeros de trabajo… pues no faltaba más; había que deslumbrarlos a todos ellos como los más próximos.

 

Así es que recién casados y... ¿a engendrar hijos? ¡¡Ni hablar del peluquín!! Ahora a darse la vida padre, a gastar todos los excedentes, viajando, vistiendo, presumiendo y toda la parafernalia del orgullo y la irresponsabilidad... ¡¡Mañana ya veremos!!

 

Y así fueron quemando una cantidad de años, quizá preciosa y en la que igualmente fueron quemados “los últimos cartuchos de la fertilidad”.

 

Por ello y cuándo de verdad ella se sintió mujer y él hombre responsable; quisieron ascender al grado superior de madre y padre.

 

Y con toda ilusión y seguros de que aún “eran jóvenes”, se dedicaron con todas la fuerzas de sus ser, él a dejarla preñada y ella deseando que así fuera, puesto que su ilusión era tener un niño; “sólo un niño”, puesto que “la vida está muy mal” y no se puede tener nada más que uno; si falta población que vengan los africanos, asiáticos y sudamericanos, para cubrir los puestos... “nosotros a vivir y a lucir el principito o princesita”, colocándole los mejores y más famosos atalajes que se le colocan hoy a los bebés de “casa rica”, puesto que la presunción llega hasta estos extremos y hay que presentar a la criatura con toda la pompa y circunstancia que se pretende, para dejar asombrados a propios y extraños.

 

¿Pensar en traer otro bebé para que acompañe al que llegó? ¡Ni hablar! Ya encontrará amigos en la guardería, parvulario o colegio. Triste sino el de los niños solos, puesto que sus egoístas padres, ni piensan en la necesidad de una pronta y rápida compañía de un hermanito, cuya presencia y cariño necesitarán ambos... y menos piensan, en que se les pueda morir el “único” y lo que con ello recibirán como castigo. Cosa que suele ocurrir con cierta frecuencia.

 

Vivimos ya en una sociedad tan egoísta o hedonista, que hasta los tigres en la jungla viven con más lógica animal, puesto que si no se comprometen es por cuanto la ley natural los marca así y así proceden... “solitaria y territorialmente” y a defenderlo a vida o muerte, en esa ley natural y como tal implacable.

 

―¿Cuándo te viene la menstruación Eva?

 

―Dentro de pocos días, pero me temo que fallaremos otra vez más. Son ya tantos meses y ya tantos años... llevamos casi tres años y no me dejas embarazada.

 

Situación embarazosa puesto que cada cual piensa en la esterilidad del otro, puesto que ellos se consideran estar bien y todo ello crea los miedos y reservas propias, puesto que ninguno habla de ir al médico, para que éste pueda detectar dónde se encuentra la infertilidad o esterilidad, cosa ésta que debe ser tremenda para aquel que la padece y se lo dicen, por ello se prefiere la espera.

 

―No te preocupes, esperemos a ver que ocurre la próxima vez y si esto sigue repitiéndose, no tendremos más remedio que ir a visitar un especialista a ver que nos dice o aconseja, puesto que no vamos a ser excepción; muchas parejas han esperado años y años y al final han logrado el hijo pretendido, aunque sea con auxilio artificial, hoy existen técnicas enormemente adelantadas y eficaces.

 

Tras esta disertación de consuelo, Arturo sonrió a Eva y ésta quedó un poco más conforme de la intranquilidad que ya hacía tiempo padecía. Por lo que respondió.

 

―Sí, vamos a marcarnos tres meses más de éste próximo y si no hay novedad, me informaré entre amigas y conocidas, para orientarme lo que debemos hacer mejor... puesto que algo hay que hacer, yo quiero tener un hijo.

 

―¿Has pensado en que podemos adoptar un hijo… y luego otro y así tener la parejita? Suelta espontáneamente Arturo a su mujer, la que de momento queda perpleja y no tiene respuesta; por lo que ésta tarda en llegar y tras ese intervalo responde.

 

―¡De momento no, yo no renuncio a ser madre de mi propio hijo… o hijos!

 

―Bueno no te alborotes o enfades; yo llevo tiempo pensando en ello y es por lo que te lo he dicho; y por descontado que yo igualmente deseo ser padre natural y no adoptivo… pero es una solución que muchas parejas deciden y adoptan y al parece, si no a todas; a la mayoría les va bien puesto que adoptan niños de incluso países muy lejanos; tengo algún compañero de oficina, que primero trajeron una niña desde China y luego, e igualmente de allí, adoptaron un hermanito… para que no estuviese sola. Y dice que lo hicieron así y a conciencia, para que cuando fuesen creciendo, sus rasgos orientales, les facilitaran el entenderse y quererse como verdaderos hermanitos.

 

Dicho esto por Arturo, Eva quedó pensativa y ya más tranquila respondió.

 

―Sí, también en el edificio donde tenemos las oficinas, hay algún funcionario que ha hecho algo similar y de acuerdo con su mujer, adoptaron un niño sudamericano. Ellos no se han atrevido a la segunda adopción y prefieren seguir con él solamente… pero, no me negarás que es una aventura muy peligrosa o importante y que antes de acometerla, hay que estudiar mucho los pros o contras que ello conlleva.

 

―¿―?

Ante el silencio del marido, la mujer y viendo su rostro expectante, continuó.

 

―Sí, no me mires así con cara de alelado; los hombres sois muy valientes o arriesgados y las mujeres vemos las cosas de muy diferente modo y como somos las que tenemos que criarlos, pues pensamos en muchas cosas.

 

―¿Cómo cuales?

 

―Primero la tramitación y costos, puesto que por lo que dijo ese funcionario antes por mí mencionado, un niño (o niña) “cuesta un huevo y parte del otro”; ya que esas adopciones aunque sean todo lo legales que quieran, pero hay que aportar dinero en no poca cantidad, amén de las grandes molestias, los engorrosos y abundantes trámites, los costosos viajes y todo lo que ello conlleva, para que al final, te puedan colocar una criatura que ya viene “picada”.

 

―¿Qué quieres decir con eso de… picada?

―Sencillo; que esas criaturas vete a saber de que padres proceden, las enfermedades congénitas o no, pero que vienen latentes en su ser y que llegado el momento, aparecerán en nuestra casa y en fin… mejor ni pensarlo. Es por lo que antes te dije lo de que las mujeres somos mucho más reflexivas que vosotros y en estos casos mucho más, por todo cuanto te he dicho y muchas más cosas que podíamos añadir.

 

―¿Y si tratáramos de adoptar uno nacido en España?

 

―¿En España… un españolito o españolita en adopción? Ni lo sueñes siquiera; eso es tan difícil, tan difícil, que es por ello por lo que los dispuestos a adoptar y con todas las consecuencias, han de recurrir a esas adopciones de nacidos en tierras lejanas; muy lejanas, puesto que aquí no lo han conseguido y pese a los intentos realizados.

 

―¿Y por qué ello… o todo ello?

 

―No seas tonto Arturo… ¿no oyes las noticias ni lees el periódico? ¿No sabes que España en la actualidad es el país europeo de más baja natalidad de entre todos ellos y que debido a ello se está convirtiendo en una nación de viejos y ancianos?

 

―Bueno, sí, algo tengo entendido, pero no creía que fuese tan grave. Es verdad que hace tiempo, las familias han mermado tanto, que ya es muy raro ver a una que tenga tres hijos o más… y además abundan cada vez más, los que no tienen ninguno (como nosotros mismos) y por los motivos que sean y que yo no entro en ellos. Pero ello no insta a que en España sigan quedando muchos huérfanos o abandonados, que son recogidos por los oportunos establecimientos públicos y los que por lógica, han de buscarles nuevas familias para que crezcan o se integren en ellas.

 

―Sí (responde Eva) pero en mayoría ya son criaturas crecidas o muy crecidas; recién nacidos, hay pocos y esos “están rifados” y hay que tener muchas “aldabas” para conseguir una adopción de los mismos.

 

―A ver aclárame eso de “aldabas”, que no lo entiendo.

 

―Pues que esas criaturas son concedidas como todo en España, mediante la influencia política, que es la que designa a quién o quienes, les va a ir asignada la criatura o criaturas, puesto que sin son mellizos o gemelos, la adopción ha de ser doble. Y aparte de todas las exigencias y requisitos legales que la legislación española exige, luego viene lo de la recomendación política, que es la que al final decide el destino de esos no muy abundantes niños en adopción y en edad óptima para criarlos desde el principio o casi desde el principio en que llegaron a este pobre mundo

 

―Ya, ahora sí que te entiendo bien… “España y la política siempre”; esa política asfixiante que nos agobia desde que nacemos hasta que morimos y nos… “entierran o queman, en los modernos crematorios”.

 

―Por todo ello, hay que esperar y agotar todos nuestros recursos y posibilidades naturales y lo de la adopción… “pues ya veremos si lo emprendemos o no”, eso el tiempo lo dirá… y yo decidiré, puesto que como antes te dije… “el niño lo tengo que criar yo… aunque tú me ayudes”, pero el peso de ese trabajo (que debe ser enorme) recaerá siempre en mí; lógico pues que la decisión final la tome yo… ¿o no?

 

―¡Sí… claro que sí Eva! La decisión final siempre será la tuya, ya me guardaría yo mucho de imponer nada en este asunto tan importante pero tan peliagudo. Está tranquila que yo seré “un cero a la izquierda”.

 

Finalizó así este diálogo, el que cerró (ante la sonrisa complacida de la mujer) el hombre de la casa; que por cuanto queda relatado, era en efecto… más o menos ese cero a la izquierda y que es la frase española, en que se señala que el tal, no pinta nada o casi nada, en las decisiones más o menos importantes de cualquier casa o lugar, donde intervengas varias fuerzas… y en aquella casa, sólo había dos y la que mandaba en todo o casi todo, era Eva; lo que no es extraño en “Iberia”, donde y de siempre las que han mandado en las casas y en tantas otras cosas, han sido las mujeres, por su inteligencia, astucia y perseverancia; lo que les da una capacidad enorme para “derribar murallas”. De ahí el dicho español que afirma cuanto sigue… “Si tu mujer te pide que te tires por un talud… pídele a Dios que éste no sea muy alto”; dando por seguro que el tal “sexo fuerte”, terminaría antes o después arrojándose por ese más o menos precipicio, que es lo que significa esa vieja metáfora de nuestra cultura… y puede que de otras muchas y por lo que al principio dije sobre… “el cordón umbilical psíquico” y que ata al hombre a la mujer, desde que nace hasta que muere y como una fuerza enorme y que yo creo ha sido poco investigada, si es que algo se ha investigado.

 

Fueron pasando los meses que la pareja se había marcado y fueron llegando las “lunares” menstruaciones (las rige el mes lunar) y ante el desencanto y alguna ya desesperación in disimulada; Eva decidió iniciar la siguiente etapa; para lo cual y dentro de sus muchos compañeros del funcionariado, amigos y conocidos; fue investigando quién o quienes habían tenido que ir al médico especialista en infertilidad. Minuciosamente averiguó los que tuvieron éxito y los que no lo tuvieron. Entonces y desechando a los segundos, directamente o por medio de otros conocidos, fue informándose de todo lo que tuvieron que hacer y qué médicos o clínicas, les habían asistido o atendido hasta obtener el éxito. Logrado todo ello y como era previsible, tomó la decisión y habló con el marido.

 

Se encontraban los dos sentados cómodamente una de tantas tardes, en el salón o comedor del hogar; cosa habitual puesto que como ambos hacían la jornada continua, se levantaban muy temprano, para entrar a las ocho a trabajar y a las tres de la tarde, habían realizado su jornada, que era de lunes a viernes y salvo fiestas intermedias y es claro que por vacaciones o descansos extras que pudieran lograr.

 

―Arturo… ya ha llegado el momento en que tenemos que afrontar, lo de mi embarazo por el sistema que sea más conveniente y dentro de la lógica y técnica que hoy hay disponible y que según me he informado, da magníficos resultados; así pues, pide permiso en tu trabajo y yo lo haré en el mío, e iremos juntos a que nos visite el médico y nos indique el tratamiento a seguir.

 

―Bien, como tú quieras; pero hemos de ir combinados y yo no estoy en el funcionariado oficial, donde “hacéis” más o menos lo que os viene en gana; por lo que faltar un día, no supone obstáculo para ti; para mí en de pedir permiso al jefe de personal y aunque no dudo me lo va a dar, pero puede que no sea el día que yo quiera; así es que organiza tú y cuando sepas todo lo que interesa, yo pido el permiso y tendrás que atenerte al día que me den.

 

―De acuerdo, el lunes pide ese permiso y a ver si te lo dan para esa misma semana, de lo demás yo me encargaré; puesto que llevas razón, el faltar un día en mi departamento ni se nota, puesto que… “a mal a mal”, dejo mi tarjeta de control a una amiga y ésta lo pasa por la máquina, puesto que esto es algo tan normal en el funcionariado, que se emplea con tal profusión que ya es de risa.

 

―Sí… menudo momio o breva que tenéis con el Estado como empresario; pero en la empresa comercial, las cosas son diferentes, muy diferentes y hay que adaptarse a ello y emplear la diplomacia cuanto más mejor; con los jefes hay que estar siempre bien.

 

Desarrollado el plan de actuación; afortunadamente a Arturo le dieron el permiso de inmediato y Eva, como hemos dicho, se lo tomó con la mayor comodidad. Ambos se dispusieron a ir a ver a un especialista particular, para una primera visita; puesto que confiar ello a la Seguridad Social, era un tramite y papeleo, engorroso y lento y ellos querían tener una rápida respuesta, dentro de las posibilidades disponibles y en ello y como en tantas cosas, la iniciativa privada funciona mucho mejor que la oficial. Así pues una mañana madrileña (viven en Madrid) y muy soleada y tras la oportuna cita del facultativo, la pareja se encuentra en la antesala del médico, la que ocupan ya otras dos parejas, que se supone van a lo mismo.  

4

―Buenos días. (Saludan al entrar y son correspondidos de igual forma y que es de circunstancias que todos hemos experimentado en similares ocasiones).

 

Se sientan y pasado el momento de frialdad, se empiezan los diálogos habituales en las consultas del médico, dónde el miedo o el temor y la incertidumbre, marcan las conversaciones o palabras sueltas que en ellas se sueltan o dicen. Eva inicia ello.

 

―Perdonen ¿Quién de ustedes es el último? ¿Está visitando ya el médico? Nosotros tenemos cita concertada.

 

―Sí, el doctor está ya pasando consulta y nosotros al igual que ustedes, tenemos cita concertada; aquí no hay números, cuando salen los anteriores, viene la enfermera y nombra a los siguientes… ya han pasado dos parejas más; nosotros llevamos aquí ya, pasa de una hora y media, pues esto debe ser lento.

 

Ha respondido otra mujer, también de edad similar a la de Eva y a la que acompaña, posiblemente su marido o pareja (hoy los matrimonios no son como antes y la pareja funciona con mucha abundancia). Lo del retraso y la excesiva espera que los especialistas marcan; yo creo que es algo que ya está en el ser (o teatro) del médico, el que así, se prestigia a sí mismo y además luego justifica la factura a pagar… pues aunque no te den factura, pero es en sí mismo, eso; o sea el pago por un servicio, que hasta (y como en otras profesiones) te lo titulan de “honorarios” y yo nunca he entendido que tiene que ver el honor con el importe del pago de unos servicios prestados, sean del tipo que sea… al final son servicios que un profesional presta a quienes le requieren para ese trabajo… ¡Pero, oh las distinciones en España!

 

Pasan más de treinta minutos y por fin sale la pareja que estaba en la consulta y que con un “buenos días”, salen más que deprisa, llevando con ellos sus alegrías o penas y que nadie sabe nada más que ellos… y el médico, claro está.

 

Varios minutos después sale una enfermera debidamente uniformada y con un bloc de notas; nombra a la siguiente paciente o visitante.

 

―La señora Iniesta, por favor.

 

―Yo… nosotros somos, dice la otra señora que ha permanecido en silencio.

 

―Pasen por favor, el doctor les espera.

 

Gracias, dice ella; el calla y pone cara de circunstancias; entran apresuradamente por la puerta que les abre (cediéndoles el paso) la enfermera y permanecen en el interior. Pasarán tres cuartos de hora hasta que salen y se produce igual escena que en los anteriores. Sale la enfermera y nombra a la otra señora o pareja; por lo que quedan solos nuestros protagonistas; que van a ser los últimos ésta mañana y que cuando entran a la consulta del doctor, son ya más cerca de las catorce horas, que de las trece treinta.

 

―Pasen por favor. Les dice sonriente la enfermera, la que penetra tras de ellos y cierra la puerta, encontrándose todos en un pequeño saloncito o hall, que es la antesala de la consulta y donde la enfermera, está situada en una mesita con un teléfono y algunos papeles o notas. Se adelanta la misma y con suavidad, da unos toques en una puerta inmediata, que es la que da entrada a la consulta propiamente dicha.

 

―Adelante. (Se oye la voz de un hombre).

 

Seguidamente entran en la consulta y se encuentran a un hombre de una edad próxima a los sesenta años, aún de buen ver; lleva gafas, es bastante alto y tiene el pelo bastante canoso y con unas entradas de incipiente calvicie. Les sonríe lo más agradable posible, los nombra por sus apellidos y les invita a sentarse en dos sillones muy cómodos, que tiene ante su mesa, de la que se ha levantado para recibirlos con la máxima educación y para romper la frialdad de un primer encuentro. Hecho todo este protocolo (habitual en la consulta médica) se sienta y de forma distendida y en suave voz empieza el diálogo.

 

―Bien, estoy a su disposición, díganme lo que les trae a mi consulta.

 

―Doctor (es Eva la que inicia la intervención de ambos)… me he informado por otras pacientes que ha visitado usted y debido a lo bien que nos han hablado, es por lo que nos encontramos aquí, mi esposo y yo… pues ambos creemos necesitar de usted.

 

―¿Díganme pues? Sonriendo con afabilidad responde el doctor.

 

―Nuestro problema (sigue Eva y Arturo calla con cara de circunstancias)… es que ya hace, casi quince años que llevamos casados y que no me quedo embarazada. En pocas palabras ese es el problema o único problema; puesto que ambos nos consideramos bastante sanos y fuertes y en edad de procrear, pero por lo que sea, no llegamos a ello… yo he llegado a tener… “algunos derrames”; pero nada más y en fin, todo lo demás, se usted se lo puede imaginar.

 

Termina así sintetizando la mujer, lo que le ocurre y dando un suspiro espontáneo, mira al doctor y espera a que éste le diga algo y el que inicia la conversación.

 

―Bien, señora; primero le haré una ficha completa o historial, para tener unos conocimientos más completos de su situación y a lo largo de su vida; también lo haré con su marido y luego, a la vista de todo ello, les prescribiré unos análisis, para ver cómo se encuentran sus organismos, que aparentemente y coincidiendo con usted, yo los aprecio con salud óptima y posibilidades de engendrar hijos, así pues, nada de preocupaciones y vamos a emprender el reconocimiento para llegar a conclusiones y empezar un tratamiento; puesto que la vida moderna y tan agitada que llevamos todos (y sálvese el que pueda) está creando problemas que antes no existían, o por lo menos no existían con la profusión de hoy… y a propósito… ¿han realizado viajes de placer, de descanso, de conocer nuevos horizontes, pueblos civilizaciones?

 

―No doctor (ahora es Arturo el que por fin se decide a hablar) hemos viajado dentro de España y generalmente a las playas y poco más; es lo normal y lo que hacen la mayoría en España; tenemos pensado salir al extranjero, pero…

 

No añade nada más y se queda mirando al doctor el que sonríe de forma beatífica y dirigiéndose a Eva; se ha dado cuenta que ella es “el jefe de familia”; le dice.

 

―No estaría de mal y muy al contrario les iría muy bien a los dos; realizar un viaje y que les situara en lugares totalmente opuestos a estos estreses europeos. Ustedes y cualquiera de nuestra civilización tan acelerada (pero ustedes más)… precisan cambiar de aires, cambiar de comidas, de aguas, de aires; en definitiva cambiar de forma de vivir, aunque sólo sean  

unos días cada año; ello es beneficioso no sólo para la parte psíquica del ser humano, sino también para la parte física… “he presenciado verdaderos milagros tras alguno de estos viajes, más o menos exóticos” y en los que algunas veces se producen sorpresas muy agradables.

 

Cortó aquí la disertación y miró a la pareja, esperando su reacción; la que pillada de sorpresa, se miraron y no supieron que responder, de momento. Pasado esa pausa de perplejidad, fue Eva la que respondió.

 

―¿Es que nos aconseja usted uno de esos viajes y como alguna forma de terapia efectiva o preparatoria de algo?

 

―Si señora; ya le he dicho y ustedes lo habrán entendido perfectamente, el que en algunos casos; en esos viajes y de alguna forma sorprendente; los organismos se han revitalizado y han surgido embarazos posteriores y sin que interviniese, la medicina. No se hagan ilusiones o tomen ello como una solución o certeza, pero ya digo; a lo largo de mis muchas consultas, ciertos matrimonios o parejas, que parecían estériles; volvieron tan rejuvenecidos que al poco de regresar y con los estímulos que en la clínica les aplicamos, surgió el embarazo y luego el parto feliz; por tanto y como una preparación para todo el proceso que vendría después, deben pensar en ello. Pero reitero; no crean que ello es una solución, sino que es una posibilidad más y a tener muy en cuenta.

 

La pareja se volvió a mirar y fue Arturo el que preguntó, diciendo.

 

―Doctor; nosotros somos un matrimonio acomodado, pero no con grandes posibilidades para realizar un viaje exótico, a lejanos países y cuyo coste o importe, cae fuera de nuestras posibilidades… y ahora más, puesto que no tenemos ni idea, de en qué va a ser el proceso de recuperación o cura, a que usted nos someterá y mucho menos en los costos, del mismo; puesto que aunque podemos optar por los servicios de la Seguridad Social, pero por cuanto de engorrosos son y la tardanza de los mismos; hemos iniciado todo ello a través de la medicina privada… y le hemos elegido a usted.

 

El doctor escuchó con atención todo ello y haciendo una pausa y con un ademán paternalista o convincente y dirigiéndose a los dos; les dijo.

 

―No es necesario ir tan lejos como usted imagina; no es necesario ir a India, Indonesia, Filipinas o a algún otro lugar más o menos exótico del lejano Oriente; tienen soluciones mucho más cerca y a precios, que en algunos casos, son tan económicos como viajar en grupo por nuestra propia España.

 

Ambos cónyuges se miraron y luego miraron al doctor en espera que dijera lo que tenía guardado en su mente y que indudablemente no había dicho. El facultativo entendiendo ello prosiguió.

 

―Tenemos muy cerca de España, un país que es más oriental que occidental… y en muchos de sus territorios, es que aún están en la época medieval, por lo que viajar por el mismo ocho o diez días, en un viaje bien organizado; es como vivir años en ambientes que ni soñados y donde en una mezcla de lo actual y lo antiguo y oriental, es como haber viajado a otro mundo.

 

Eva y Arturo, se volvieron a mirar, luego miraron al doctor y esperaron más aclaraciones. El médico y viendo que no caían en algo tan sencillo para él, continuó.

 

―Se trata de Marruecos, que sólo dista catorce kilómetros de la España peninsular; si bien incluso es fronterizo con España, en las ciudades de Ceuta y Melilla. Ese país, que es bastante grande y muy variado; tiene grandes sorpresas para quién no lo conoce… yo he ido varias veces y cada cierto tiempo, me gusta volver y perderme por sus paisajes o sus peculiares ciudades, llenas de misterios y atractivos que si no se han visto y más de una vez; nadie se imagina ello en esta España, donde y debido a la religión, el mundo cristiano y el musulmán estuvieron muchos siglos en guerra y sus “curas o imanes”; ya se han preocupado de que nos ignoremos ambas partes, e incluso nos miremos con cierta hostilidad.

 

Dicho ello hizo una pausa y continuó.

 

Hoy y debido a la absolutista familia real imperante y tras la independencia obtenida de Francia y España, cuyo territorio controlaban como protectorado; Mohamed V, su hijos Hassán II y ahora el hijo de éste, Mohamed VI; tienen tal control sobre el país, que como en los tiempos de Franco en España; allí se puede viajar por todo el territorio, sin miedo a asaltos, secuestros, actos terroristas, etc.; lo que permite visitar todo el territorio con una total tranquilidad; máxime que para ellos el turismo, forma parte de sus ingresos principales procedentes del exterior. Pero bueno, yo no soy agente de viajes, ni tengo intereses económicos en Marruecos; disculpen si me he excedido, pero si lo he hecho es mayormente  por cuanto mis experiencias me permiten haberme extendido tanto, puesto que reitero; he estado allí una docena de veces, ya que incluso en puentes o fines de semana, hay vuelos a la más atractiva y misteriosa de las que ellos denominan “ciudades imperiales”; o sea Marrakech y alguna otra. Ya se lo pensarán ustedes y decidirán lo que estimen oportuno. He hecho éste preámbulo, en parte por orientarles, pero en parte para romper el hielo o la frialdad de una primera entrevista médica, que siempre son engorrosas, puesto que ahora pasaré a preguntarles e ir haciéndoles una muy amplia ficha en mi ordenador, antes de tomar decisiones que sean convenientes para su tratamiento.

 

―Gracias doctor. (Casi al unísono respondieron los dos)

 

―Bien; pues empecemos con usted señora. Empiece dándome su nombre, apellidos, lugar de residencia (teléfono incluido) y fecha de nacimiento; después le iré preguntando puntualmente, todo lo concerniente a la situación que aquí les ha traído.

 

El doctor fue tomando nota minuciosa de todo cuanto creyó interesante saber para el historial que precisaba… enfermedades padecidas desde la infancia, relaciones sexuales, si eran placenteras, dolorosas, etc.; las menstruaciones, si había tenido abortos o desarreglos de otro tipo; desde cuando empezaron esas relaciones y como fueron; si había tomado anticonceptivos y en fin, todo lo concerniente para saber el estado pasado y presente, de la salud mental y psíquica de la paciente.

 

Terminado con Eva, inició igual proceso con el esposo y acabado todo ello, releyendo todos los antecedentes, en la pantalla del ordenador; se retrepó en el respaldo del sillón y les dijo cuanto sigue.

 

―Para su satisfacción, yo no encuentro (aparentemente) nada anormal en ustedes; tienen una muy buena salud y edad óptima para engendrar hijos; puesto que y como habrán leído en la prensa, oído por la radio y visto incluso por la televisión; mujeres en edad mucho mayor que la de usted… Eva; ha quedado embarazadas y han dado a luz hijos perfectamente dotados y en cuanto a usted Arturo; no necesito referirle el pasaje de La Biblia, donde se asegura que el muy anciano Abraham, engendró a Isaac a una edad tan provecta que asombra, puesto que debía contar más de cien años y su mujer (Sara); dice el “libro de libros” que al nacer Isaac, contaba noventa años de edad… y más cercano en el tiempo y a nosotros, tenemos que el famoso Músico, Andrés Segovia, engendró y tuvo un hijo ya bien cumplidos más de las siete décadas, puesto que contaban con setenta y siete años y murió diecisiete años después; o sea con noventa y cuatro. Así es que en principio y en cuanto a ustedes; todo presenta buenas perspectivas de éxito; por tanto vamos a ello y veamos de lograr éxitos mucho más tempranos que los personajes que he citado… “para animarles y que tengan optimismo y esperanzas”.

 

Dicho ello, el doctor hizo una pausa; pasó al teclado el ordenador y empezó a escribir, lo que sería un primer dictamen médico y tras ello, prescribió ordenando unos determinados análisis, que deberían hacerse ambos.

 

Terminado el escrito, lo pasó a la impresora y en breves instantes, les entregó firmado, todo ello y debidamente metido en un sobre; diciéndoles.

 

―Aquí van anotados, diferentes análisis; algunos sencillos y otros más complicados… unos se los darán de inmediato y otros pueden tardar semanas; les sugiero que vean a su médico de la Seguridad Social, a ver si se los pueden tramitar en ella; si no es así, no tendrán más solución que ir al laboratorio de análisis clínicos, que ustedes estimen oportuno y entregar allí éste documento y esperar los resultados. Tan pronto tengan todo ello, pueden volver a pedir consulta y con mucho gusto les atenderé… mientras (y sonriendo ampliamente) vean de irse unos días a Marruecos y empezar así esa nueva vida, que a partir de éste momento inician y ármense de confianza en ustedes mismos, puesto que esa ayuda interior es imprescindible en todo.

 

Dicho ello, el doctor se levantó y esperó a que el matrimonio lo hiciera, les tendió la mano y saludándoles, les invitó a salir; pero antes de ello, Eva preguntó, agradeciéndole (ambos) el tiempo dedicado, que en realidad fue casi de una hora.

 

―Gracias doctor… ¿Qué le debemos?

 

El doctor sonríe y beatíficamente dice que la enfermera es la que les atenderá en ese menester; puesto que ese es “un tabú médico”, el tocar el sucio dinero, directamente entregado por sus pacientes; o cobra la enfermera o en otros casos es la propia mujer del médico, la que hace caja al salir de consulta. Ya fuera y ante la enfermera que espera el pago, como es lógico, la misma pregunta de qué se le debe.

 

―Ciento cincuenta euros.

Se miran ambos “enfermos” y no dicen ni pío; ella que es “la dueña del dinero”, echa mano de su bolso y paga con tres billetes de cincuenta. La enfermera ni insinúa nada de dar recibo justificante; pues no faltaba más… “dinero tan sanamente ingresado en honor de la enfermedad y la salud”, debe como tal, quedar libre de impuestos y quedar blanco y puro en el bolsillo de quién proceda, aunque vulgarmente a este dinero se le denomine negro… “pero más negras son las cavernas del Estado que ya bastante nos exprime”; supongo que dirá el médico y cientos de miles o millones como él; sean médicos, fontaneros o vendedores de borregos… “la pela es la pela, que decían los catalanes”, cuando la peseta era moneda oficial y española.

 

Ya en la calle, deciden entrar a un café cercano para tomar algo y hablar del tema, puesto que ambos están deseando hacerlo y así lo hacen; entrando en un bar cafetería, el primero que encuentran a su paso; cosa no difícil es España, que como sabemos es abundantísima en estos establecimientos. Entrados el él, ven una mesa libre en un rincón y se sientan. A los pocos minutos, un camarero de la barra, se presenta y pregunta.

 

―Qué van a tomar los señores.

 

―¿Qué tomarás tú? (Es Arturo el que solícito pregunta a su mujer).

 

―Yo algo fresco y con mucho agua, tengo mucha sed, quizá debido a la tensión de la entrevista, puesto que… “nos ha desnudado a los dos”. Tomaré un doble de cerveza de grifo.

―Traiga dos dobles de cerveza de grifo y tráiganos la carta para tomar una tapa con la bebida.

 

Es Arturo el que se dirige al camarero: el que va al mostrador y vuelve rápidamente con una cartulina plastificada, donde están detalladas las tapas frías y calientes de que dispone el establecimiento. Deja la misma en la mesa y vuelve al mostrador; llena dos preciosas copas del rubio líquido y vuelve con ellas a la mesa, depositándolas con cuidado. Antes ha limpiado la mesa y como es de rigor. De inmediato pregunta a la pareja.

 

―¿Han decidido lo que tomarán?

 

Ambos han ojeado la cartulina y dudan, por lo que Eva toma la iniciativa.

―A mí me gustan los mejillones al natural y a ti te va más la carne;podemos pedir mejillones y por ejemplo… un flamenquín, que hace tiempo no tomamos y así picamos de ambas cosas… ¿qué te parece?.

 

Arturo asiente; el camarero toma nota y se marcha; volverá pronto con los dos platos y mientras, el matrimonio, ya se ha bebido la mitad de la cerveza, que ha venido acompañada de un platito de aceitunas aliñadas y que están riquísimas, según ella ha dicho y él ha reconocido.

 

Empiezan a picotear y así van calmando la ansiedad, puesto que ambos desean y de alguna forma temen, el replantearse el camino o caminos a seguir. Como siempre o casi siempre, es Eva la que toma la iniciativa.

 

―El médico nos ha dado toda clase de esperanzas y se muestra bastante optimista; incluso nos ha recomendado un viaje exótico, para que cambiemos de aires y ambiente. ¿Qué te parece Arturo?

 

Arturo toma un sorbo de cerveza y lo hace con pausa premeditada, luego se echa a la boca un mejillón y tras masticarlo y tragarlo; responde a su esposa con ciertas reservas.

 

―A mi me parece que, la medicina, como cualquier otro sector del comercio… no deja de ser un negocio más y que pensando en los ciento cincuenta euros que nos han cobrado, sólo por hacernos una entrevista; podemos imaginar la cantidad de visitas que nos esperan y el dinero que nos va a costar todo, tengamos o no, éxito… pero dicho ello tú eres la que vas a decidir siempre; yo me dejo llevar y veamos hasta donde llegamos; o mejor dicho, hasta donde nos llevan. En cuanto al viaje; de momento me parece “la mejor medicina a tomar”; puesto que es cierto; un cambio de ambiente nos iría muy bien a los dos y… si tú lo estimas conveniente, podríamos hacer ese viaje y precisamente ahora en primavera; puesto que en verano ir a Marruecos, no creo sea atractivo, visto el calor que hace “en frente” (en Andalucía) Marruecos en los meses de estío debe ser un infierno y que sólo invitará a dormitar bajo las palmeras o las jáimas de los nómadas y que hemos visto más de una vez en documentales y películas. ¿Te satisface el que hagamos ese viaje?

 

Eva, recibió la respuesta sin dar muchas muestras de agrado, pero tampoco de desagrado y tomando otro sorbo de cerveza y una rodajita del flamenquín, paladeando ambas cosas y tras pensarlo un poco respondió.

 

―Yo y como mujer y habiendo hablado con otras y otros que han sufrido iguales o parecidos avatares, sé que estos que hoy hemos emprendido, serán más largos que cortos, bastante caros de precio e inciertos por muchos motivos… pero tenemos ahorros suficiente; tenemos unos sueldos seguros y que puntualmente cobramos e incluso, si hubiera que “apretarse el cinturón”; trataríamos de eliminar algunos de los gastos superfluos que mantenemos todo el año y creo que nuestra economía familiar, podrá soportar todo ello. Aparte que y como suele ocurrir en España, la mayoría de médicos tienen su consulta privada, pero también están en la Seguridad Social… y éste médico que nos ha atendido y por su edad, debe ser ya jefe de planta o de servicio ginecológico en cualquier hospital oficial y por tanto… llegado a cierto número de consultas, podemos pedirle ayuda y que nos atienda como facultativo allí y de forma gratuita; tan pronto tenga todo nuestro historial… es casi seguro que si sabemos plantearle el asunto como dos empleados que somos; igual el hombre se hace cargo y nos ayuda. De la misma forma, cuando nos recete algún tipo de medicina que esté inscrita en la medicina de la Seguridad Social; procuraremos que el médico de cabecera nos de las recetas oportunas; al fin y al cabo, tiene que cuidar de los enfermos a él asignados. Por tanto vamos a seguir adelante y vayamos marcando y agotando etapas, a ver que es lo que ocurre… en cuanto al viaje; la verdad me ha cogido por sorpresa, pero como principio no me parece mal la idea y vamos a intentar ir cuanto antes; puesto que ya nos ha dicho que los análisis son complicados y tardan semanas en darlos, completos… y ese viaje no creo durase más de una semana o algún día más; podemos ver hoy mismo ya que lo tenemos libre, algunas agencias de viajes que encontraremos al paso hasta llegar a casa… ¿qué te parece?

 

―A mi bien, o mejor dicho; muy bien puesto que ello de cualquier forma nos va a sentar muy bien (espero)… y además, como está próxima la Semana Santa, que este año viene muy atrasada en el calendario anual; quizá podamos aprovechar ésta para ese viaje; puesto que multitud de agencias programan viajes a todos los lugares del mundo, pensando desde el viernes o sábado anterior al Domingo de Ramos, hasta el primer día de la Pascua, que suele ser festivo en gran parte de España… y como en esos días hay muchos festivos, quizá podamos combinarlo y no tendremos problemas insolubles… espero. ¿Qué te parece?

 

A Eva se le iluminó el rostro y de inmediato respondió.

 

―Sí; has tenido una magnífica idea y así lo vamos a hacer, puesto que por mi parte no hay ningún problema; seguro que no me ponen obstáculos en el departamento donde trabajo y si me los pusieran… “pues o me pongo mala (enferma) y no boy, o le dejo mi tarjeta de control a alguna compañera que no tenga previsto irse”; de cualquier forma y manera, esa semana, las oficinas del Estado, suelen estar desiertas o casi y casi todo el mundo desaparece… “total para lo que tenemos que hacer”, ya lo haremos a la vuelta… quizá el que pueda tener problemas seas tú, puesto que tu empresa no es oficial. ¿Cómo podrás tú solucionar ello?

 

Arturo, escuchó con atención a su mujer y tras hablar ella; el y pensando un poco, le respondió.

 

―Eva, mi empresa no es estatal pero casi y por sus dimensiones por gran parte del Estado, e incluso en otros países; por tanto, tampoco vivimos tan controlados como en la pequeña y mediana empresa, que “tienen que hacer más números que Pitágoras para llegar a fin de mes y no digamos de año”.

 

Dijo ello y sonrió puesto que sabía lo que hablaba y tras una pausa continuó.

 

―Semana Santa en España no es otra cosa que “semana de vacaciones”, por tanto gran parte de las actividades de muchas grandes empresas, estatales o paraestatales se relantizan y ello permite, el que falte mucha gente y no se nota la marcha de las mismas, puesto que otros muchos no viajan y se quedan. En mi caso, he pensado pedir unos días a cuenta de mis vacaciones oficiales y que como sabes son treinta días al año, por lo que actuando con astucia y como es “fiesta oficial”, del jueves al domingo de Resurrección; pues sólo tendría que pedir un descanso vacacional de tres días hábiles; o sea el lunes, martes y miércoles de Semana Santa y así, tendríamos disponibles desde el viernes anterior (Viernes de Dolores) hasta el martes siguiente al domingo que culmina y cierra la denominada “Semana de Pasión”. Sí, creo que no habrá problema, sencillamente no puede haberlo con el planteamiento que te he explicado.

 

Eva escuchó la disertación y sencillamente, se quedó con la boca abierta, al ver la decisión de su marido y lo bien estudiado que lo tenía todo, pese a la premura del proyecto, por lo que pensó que Arturo, debió empezar a “cocer” todo, ya en la consulta del médico y tan pronto éste apuntó lo del viaje exótico; por ello exclamó tras pasada la sorpresa inicial.

 

―¡Magnífico Arturo eres un genio; te felicito! No esperaba yo tanta resolución en tan poco espacio de tiempo; me has sorprendido muy agradablemente… y no te doy un beso aquí, por que me da corte hacerlo en un establecimiento público… “pero cuando lleguemos a casa te daré un beso… y mucho más”.

 

Arturo se puso cuasi como un pavo real y se llenó de una satisfacción difícil de describir, por cuanto ya dijimos que la que lleva la batuta en la casa es su mujer.

 

Terminaron la consumición, pidieron la cuenta, pagaron y salieron a la calle, bastante más contentos, puesto que los proyectos ya efectuados, las facilidades que presentaban, los dos dobles de cerveza y las tapas, les hacían ver el mundo con otros colores más agradables de los que habían visto al entrar en la consulta del médico.

 

Así llegaron a la casa, con tiempo idóneo para realizar una comida juntos, que por mor de sus trabajos no siempre podían realizar; ella diligente y obsequiosa, le mandó esperar sentado y le puso la televisión; lo que en principio sorprendió a Arturo, puesto que solía ocurrir, que cuando comían juntos, él era “el peón de brega” y tenía que correr con la mayor parte de poner y quitar la mesa, amén de servir o incluso hacer, los alimentos, mientras Eva indolentemente lo dejaba hacer; no obstante no dijo nada.

 

Al rato, viene Eva, pone el mantel, y los cubiertos, trae diferentes platos fríos para comer; y que son apetitosos. Pone una botella de vino en la mesa e invita a comer a su marido y se sienta a su lado de forma obsequiosa. Terminada la comida, él se levanta y hace ademán de quitar los platos y cubiertos para ir al fregadero a fregarlos y como hace siempre; pero ella y con un ademán lo detiene al tiempo que le dice.

 

―No, ahora no, espera que terminaremos la comida como hoy merece serlo.

 

Dicho ello, vuelve a la cocina y regresa con un botellín, de cava que es del tipo brut y viene muy fresquito; con él trae dos copas que igualmente han estado enfriándose en el frigorífico; sin decir nada, las pone en la mesa, abre la mini botella y escancia en las dos copas, que es el contenido de estos “biberones” o denominados “tú y yo”.

 

―Toma Arturo, brindemos y bebamos y luego terminemos “la fiesta”.

 

Ambos beben el agradable postre y entonces Arturo entiende lo que quiere su mujer y “la fiesta que pretende”. Ella y de inmediato a terminar “el champán”, le hace un guiño y una indicación, señalándole el dormitorio.

 

Arturo… bien comido y bien bebido, entiende la tercera palabra que falta al dicho; o sea… “bien jodido” y ya sintiendo el hormigueo propio y clásico en su organismo, va rápido al dormitorio, se desnuda y se tiende en la cama, “como lo parió su madre”; no siente ni pizca de frío, pese a la época, puesto que està bien dotado y bastante enardecido sexualmente… y espera a su mujer.

 

Ésta llega a los diez minutos, pero llega vestida en plan de guerra… y viene en braguitas y con un tenue sostén; se ha puesto zapatos negros de tacón y entra contoneándose de forma femenina y elegante. Al marido los ojos “y lo otro”, se le hinchan hirvientes y al verla tan dispuesta; pega un salto de la cama, se acerca a ella y empieza a besarla, acariciarla, terminando por él mismo quitarle el sostén, las braguitas y llevándola a la cama. Ella se ha dejado hacer y ha correspondido lo suficiente, para que se llegue a ese punto en que “el dormitorio echa humo” y ya en la cama; se desarrolla todo lo que cualquier ser humano que haya vivido esos momentos, ha realizado o incluso imaginado y quince minutos después, ambos cuerpos están ya tranquilos y reposados, del mucho placer que se han dado mutuamente.

 

Realizado todo ello, él trata de levantarse y ella mimosa, le retiene con la mano y le dice.

 

―¿Tienes prisa? Hoy no tenemos prisa ninguna, es día de fiestas, así es que quedémonos en la cama, echemos una siesta para descansar y luego… “ya veremos”.

 

Y se quedaron… y luego muy descansados ya y ambos aún desnudos… “pues vieron y gozaron una vez más”; hay días que no se pueden desaprovechar y es de idiotas el desaprovecharlos.

 

 

5

 

 

Fueron paseando y viendo de paso, dónde había una agencia de viajes; deteniéndose en el escaparate de las mismas y que encontraban en su trayecto; puesto que y como era tiempo de apertura de las mismas, decidieron dar un largo paseo y luego tomar el metropolitano, en otra cualquier estación. Así y ya vistas tres agencias (son muy abundantes éstas en España) en la cuarta, vieron en el escaparate, lo que creyeron cuadraba con su proyecto de viaje, así la primera en verlo fue Eva, que dijo.

 

―Mira Arturo, ese es, o puede ser nuestro viaje; lee con atención lo que ahí anuncian y opina sobre ello.

 

Roberto miró en la dirección que su mujer le indicaba y leyó el extracto del viaje que allí se anunciaba y cuyo titular era más o menos éste. “Circuito a Marruecos”; “Ruta de las Kasbash” visita a las ciudades imperiales, Kasbash, medinas, costas, cruzar el Atlas, entrar en el desierto y visitar incluso “la estación de esquí” del norte; un viaje exótico e inolvidable: Pase la Semana Santa en otro mundo diferente al europeo, etc.”.

 

―Sí, Eva; creo que ese es nuestro viaje y el precio que anuncian lo veo bastante interesante; entremos y que nos informen y ya veremos y decidiremos si nos conviene o no.

Entraron y de inmediato una joven mujer muy sonriente, les preguntó que deseaban y les invitó a sentarse ante su mesa. Informada de sus pretensiones de un viaje a Marruecos; le explicó de inmediato.

 

―Es un viaje maravilloso y se lo digo por cuanto yo misma lo he realizado; tiene de duración nueve días y que comprenden, desde el sábado anterior al Domingo de Ramos, hasta el Domingo de Resurrección, regresando el lunes en la madrugada… puesto que el viaje, para mayor aprovechamiento, tiene dos “madrugadas” una a la ida y otra a la vuelta; pero que se sobrellevan muy bien, puesto que irán en magníficos, modernos y muy cómodos autocares y con paradas establecidas para que no se les haga muy pesado… pero comprendan que es la forma de aprovechar los nueve días de viaje… ¡Y qué viaje! No lo duden ustedes son jóvenes y no les costará esfuerzo y además… como habrán visto en el escaparate, el precio es económico y muy ajustado, en razón de los buenos hoteles que les recibirán y las muchos extras que comprende, puesto que casi todo va incluido, alojamiento, comidas, cenas, desayunos, espectáculos típicos, visitas turísticas en las ciudades y todo ello acompañado de un guía marroquí, que habla perfectamente el español. O sea que en territorio español, irán acompañados por un guía nuestro y en Marruecos, por este mismo guía más el marroquí… Han tenido suerte, puesto que Marruecos está fomentando su turismo y ha efectuado unas ofertas que ustedes pueden disfrutar, puesto que son circunstanciales y no las mantendrán mucho tiempo.

 

Dicho ello, la dependienta de la agencia, se levantó, fue a un anaquel y trajo en la mano, dos folletos ilustrados y que detallaban el viaje con todo lujo de detalles; y se los entregó uno a cada uno; indicándoles que los vieran y leyeran con detenimiento y sin prisas, puesto que su intención y como norma de la agencia, era hacer clientes para que lo fueran no sólo en éste viaje, sino en otros muchos más. Dijo terminando y sonriendo, se dispuso a esperar.

 

Eva y Arturo; empezaron a leer todo y lo hicieron todo lo minuciosamente que pudieron y efectuado ello, se dirigieron a la empleada; pero como siempre fue Eva la que tomó la iniciativa; Arturo se limitó a esperar y observar y a intervenir si ello era necesario. Así su mujer le dijo a la dependienta.

 

―Esto está muy bonito aquí en el folleto, pero luego suele haber sorpresas… ¿Usted me garantiza que todo esto se va a cumplir? Me parece mucho lo que ofrecen y el precio tan razonable (que así lo encontramos mi marido y yo) que cobran; acláreme todo lo que crea oportuno, por cuanto y en principio estamos interesados en ello.

 

La dependienta y con rapidez y aplomo le respondió.

 

―Señora, esté segura que el viaje resultará agradable por demás, si bien, piense que tendrá algunas incomodidades, puesto que el mismo comprende, nada más y nada menos que un amplísimo recorrido que da la vuelta a casi todo Marruecos y que se inicia en Tánger y termina en igual puerto; tras recorrer todas esas ciudades, fortalezas y lugares, que van indicados en el mapa que está insertado en esos folletos; por lo que apelo a la imaginación de ustedes, para que puedan valorar ese gran viaje, que lo es, no lo duden. Los gastos extras que conlleva, no son otros que los extras en viaje, los que les surjan igualmente en el viaje desde Madrid a Algeciras (ida y vuelta) y la primera comida en Marruecos, que será en Larache, pero por ésta no se preocupen, que en Marruecos los precios de la comida son muy económicos; otra cosa son las bebidas alcohólicas, puesto que al prohibirlas la religión musulmana, allí cuestan tanto o más que en España… pero las hay; incluso excelentes vinos que allí cosechan y que se los van a servir gratuitamente en las comidas y cenas; puesto que ya digo; una vez pasado Larache, los servicios son completos en todo, incluida agua mineral en las comidas, cena e incluso el desayuno… van a disfrutar de una gastronomía asombrosa, por lo abundante y diferente a la europea, pero ya digo, magnífica incluso en sus platos sencillos y ancestrales… y de la repostería o dulcería, son maestros y ya verán que dulcería y que es de tipo ancestral y artesanal y campesina… no olvidemos que fueron los árabes los que trajeron el azúcar a España y por tanto a Europa.

 

Aquella mujer sabía de lo que hablaba y era una magnífica vendedora, por lo que con todo lo dicho terminó por convencer al matrimonio; pero como el permiso vacacional aún estaba “en el aire”; Eva previniéndose, apuntó a la empleada.

 

―De acuerdo nos interesa el viaje y vamos a tratar de realizarlo con ustedes… pero, hay un inconveniente y es que como lo hemos pensado de pronto y al ver el anuncio en el escaparate; tanto mi esposo como yo somos empleados; y si bien yo no tengo problema, pero él puede tenerlo puesto que trabaja en empresa privada… ¿qué solución nos propone?

 

La empleada se quedó un poco pensativa y hechas sus cuentas y cálculos y no queriendo perderse estos dos viajes, que serían los primeros en ajustar ese día; dijo y propuso con aplomo, cuanto sigue.

 

―Bien, todas las cosas tienen solución si ambas partes se lo proponen y por nuestra parte trataremos de facilitarles todo: veamos.

 

Dijo la dependienta y hábilmente, abrió una página en la pantalla de su ordenador y donde aparecía un largo listado de nombres de personas y otros muchos datos, que es claro que los clientes allí presentes ante ella, no podían verlos; vistos los datos allí archivados, se dirigió a los futuros clientes, diciéndoles.

 

―Como ya está próxima la salida de estos viajes, el que sale de aquí, que es un autocar de cincuenta y seis plazas, ya está bastante completado; si bien aún quedan plazas libres; pero y por lógica, lo que pretendemos es completarlo todo. Por ello les propongo lo siguiente; ustedes y nosotros firmamos el viaje en este momento; ustedes me dan una señal, que convendremos de mutuo acuerdo… si no llevan suficiente dinero encima, me pueden dar su tarjeta de crédito y con ella lo realizamos; o bien entregarme el dinero que puedan en este momento y en un plazo de no más de cuarenta y ocho horas, completar esa señal; la que no perderán si antes del lunes anterior al día de partida, no han completado el pago total y entonces se la devolveríamos si no ha sido posible el permiso de su marido. Si todo va bien, igualmente antes de ese lunes, tenemos que haber recibido la totalidad del viaje y en ese momento, les daremos número de los asientos a ocupar (que vamos dando por riguroso orden de efectuado el pago total); lista detallada de hoteles y demás destinos y les diremos igualmente el punto de salida, que imaginen será sobre la media noche; con objeto de estar en Algeciras con tiempo suficiente para poder tomar el trasbordador que hacer la ruta Algeciras Tánger; que si bien hay varios, pero son días de mucho tránsito en el estrecho y hay que prevenirse con antelación, puesto que en este caso es viaje al extranjero y aunque excepcionalmente les permitirán el documento nacional de identidad español, pero no deja de ser un paso de fronteras y que debido al tráfico de drogas, puede resultar algo engorroso; aunque a los grupos de españoles o europeos, no suelen molestarlos mucho, pero ya digo, hay que prevenirlo todo, para que todo salga bien.

Eva miró a Arturo y se cambiaron unas miradas afirmativas; por lo que Eva respondió a la dependienta.

 

―¿Cuánto sería la señal que ustedes nos exigen?

 

―Trescientos euros. (Respondió la empleada de inmediato)

 

―Bien; tome esta tarjeta de crédito, haga el cargo, nos da el justificante y haga el contrato oportuno, para que lo firmemos ambas partes y en el que conste, esa salvedad. Tome nota de nuestro teléfono y yo tomaré el de ustedes y su nombre, para cualquier evento contrario, aunque espero que no surja ninguno salvo algo extremo y que no es predecibles en estos momentos.

 

Realizados todos estos trámites, la empleada quedó contentísima por la venta realizada y los compradores salieron satisfechos por la compra efectuada y felices ambos; se encaminaron hacia la primera boca de metro que encontraron al paso y regresaron a casa.

 

Fueron pasando los días y todo salió a pedir de boca y tal como lo habían planeado; volvieron a la agencia pagaron el resto y se les dio todo lo que les faltaba, indicándoles hora y lugar de salida, que efectivamente fue fijado a las cero horas.

 

Llegó el denominado “viernes de Dolores” y prepararon lo que les restaba de equipaje, el que les advirtieron que estarían en lugares más de verano que otra cosa, por tanto que no llevaran prendas de abrigo, si acaso algo de entretiempo. Ultimado ello, en dos maletas, pidieron un taxi el que les llevó al punto donde tendría salida la expedición turística. Allí ya estaba el autocar y un empleado o guía, que les facilitó todo lo necesario y les acomodó en sus asientos, tras dejar bien colocado el equipaje en el vientre del autocar. Los asientos que les habían asignado estaban situados en buen lugar, puesto que lo estaban en la parte central un poco hacia la parte de atrás. Por otra parte ya en los modernos autocares, se suele ir bien en cualquier asiento, puesto que los avances en estabilidad, han suprimido los clásicos vaivenes y coleos de las partes traseras, antes tan incómodas.

 

Al entrar, saludaron de esa forma cordial y fría en que se saluda, cuando se va a emprender un viaje, en la que forzosamente todos los componentes van ser compañeros de circunstancias. Aquel viaje estaba compuesto por personas casi todas mayores pocos había de menos edad que la que marcan los ocho lustros; incluso había cierta cantidad de jubilados y mayores de setenta años. Juventud y niños, ni uno; menos mal, dijeron ambos al comprobar ello cuando se completó el pasaje.

 

Ya en el autocar, que efectivamente era moderno y dotado de todos los requisitos actuales, incluso con cinturones de seguridad; se inició el viaje y en breve tiempo y empezó a rodar hacia el sur, cruzando las calles y avenidas de Madrid, por las que forzosamente habían de pasar para salir a la carretera.

 

Ya el vehículo rodaba por la autovía de Andalucía y a muy buena marcha; el conductor, hombre de unos cincuenta años; parecía un muy ducho profesional del volante en estos vehículos.

 

El guía, hombre de unos treinta y cinco años, se presentó al grupo, e igualmente presentó al chofer, indicando también el nombre de pila, de ambos, hizo las advertencias y recomendaciones de rigor; y deseó a todos buen viaje, así como que trataran de dar una cabezada y dormir un poco, puesto que habría varias paradas en el largo trayecto y ya se recuperarían en las mismas, amén de realizar necesidades perentorias o tomar lo que les apeteciera, puesto que esas paradas serían hechas en lugares bien dotados de servicios. Paradas que igualmente estaban regladas en el tiempo a detener el autocar, por el reglamento oficial de circulación de vehículos del servicio público. Hecho estas obligadas informaciones, el guía continuó hablando.

 

―Mañana y ya más cerca del puerto de Algeciras, donde embarcaremos, les haré una semblanza de donde vamos y lo que visitaremos, ahora mejor que descansen y se acomoden lo mejor que puedan; buenas noches.

 

Dijo ello y ocupó su lugar de viaje, en el asiento junto al conductor. El autocar iba totalmente completo, aquella agencia había cubierto con éxito el viaje; por tanto el pasaje se componía de cincuenta y ocho viajeros. Cincuenta y seis turistas, chofer y guía.

 

Sin contratiempo alguno, fue transcurriendo el viaje y aquella noche, que si bien bastante fría en la Meseta de Castilla, luego y al traspasar la cordillera, por el paso de Despeñaperros, las temperaturas se irían suavizando, hasta el grado que ya en la provincia de Málaga, eran de una primavera avanzada y por tanto muy agradables.

 

La primera parada la realizaron cerca de Valdepeñas y donde no todos bajaron, puesto que muchos habían logrado conciliar el sueño, o al menos eso parecía. Arturo y Eva, sí que bajaron y también un nutrido grupo de viajeros, que fueron todos al bar, a tomar algo caliente o a aligerar el vientre, por necesidades perentorias. También este primer encuentro entre viajeros, sirvió para ir rompiendo “los hielos” e irse conociendo algunos, al menos cara a cara, e incluso conversando en esas conversaciones insulsas de los primeros encuentros.

 

―¿Qué te apetece tomar, Eva?

 

―Yo algo caliente, puesto que estoy destemplada y aquí hace frío.

 

―¿Café o café con leche?

 

―Café con leche y que lo carguen bien y la leche muy bien caliente.

 

―¿Algo para acompañar?

 

―No aún no, son las tres de la mañana y con lo pedido es más que suficiente; un vaso con agua también, tengo algo de sed.

 

―Yo tomaré, lo mismo, puesto que la verdad… a estas horas no apetece otra cosa.

 

Tras este corto diálogo entre el matrimonio, llamado al camarero, que estaba muy ocupado, puesto que se le habían presentado dos docenas de clientes a la vez y estaba solo en el mostrador… llegaron los servicios, fueron consumidos y pagados; Arturo fue al servicio para orinar y efectuado ello, deambularon algo por el amplio local, para ir haciendo hora que tenía que respetar el conductor (unos veinte minutos o algo así) y dada la orden de marcha por el guía, todos subieron al bus y se continuó el viaje. Viaje que resultaría bastante cómodo, puesto que todo él se realizaría por las modernas autovías hoy existentes en España, lo que permite no tener que entrar en ninguna población del trayecto, las que se encuentran más o menos cercanas a las mismas.

 

Muy pronto entraron en las estribaciones de Sierra Morena, pasaron los desfiladeros de Despeñaperros y entraron en la provincia de Jaén; al llegar a la altura de Bailén, se desviaron, por la autovía que va en dirección Jaén; Granada, Almería, Málaga y Cádiz. Bordearon Jaén y Granada y ya bien dentro de ésta última provincia, se detuvieron a la altura de Loja y donde y en ambos lados de la autovía; existe una muy buena área de servicios; ya estaba amaneciendo y allí, la mayoría desayunaron.

 

―¿Qué vamos a desayunar Arturo? (dijo y continuó) A mí me apetece tomar (y visto que estamos en tierras de aceite) una tostada de aceite de aceituna, con pasta de tomate al natural, puesto que estoy viendo que aquí las preparan y tienen muy buena presencia las que veo… también voy a tomar uno de esos roscos famosos de esta ciudad (roscos de Loja) y que alguna vez probé y los recuerdo con cierto recuerdo de gusto. Por descontado que un doble de café con leche, puesto que ahora sí que tengo hambre.

 

―Yo y excepto el rosco, boy a tomar lo que tú has dicho, puesto que yo también tengo bastante hambre y el viaje, no nos asegura que la comida de al medio día, sea en el lugar y tiempo en que estamos habituados; por ello compremos algunas galletas o similares, puesto que no sabemos lo que 50  puede ocurrir.

 

―Sí; llevas razón… llevaré un paquete de ese tipo de dulces, que en el rótulo dice “perrunas”; parecen algo así como los mantecados manchegos y ese es un tipo de dulce, que no es empalagoso y aguanta muchísimo… sí; llevas razón en lo que dices y me has dado esa idea… “por si las moscas, mejor ir prevenidos”.

 

―Compra también una botella de agua de las de litro y medio; también es conveniente llevar agua, para algún momento de sed y que no tengamos a mano, donde proveernos; puesto que no sabemos lo que hay en realidad, al otro lado del estrecho.

 

Hecho cuanto queda dicho, pagados las consumiciones y compra; cumplido el tiempo de descanso; de nuevo todos al autocar y a proseguir la ruta.

 

Llegaron a la altura de Málaga y tras bordear tan famosa capital andaluza; la autovía (hay un tramo de autopista) va discurriendo muy cerca del mar Mediterráneo, el que se puede apreciar en muchos de los lugares del trayecto y sobre todo desde los altozanos por que discurre la vía asfaltada. Igualmente son abundantísimos, las zonas de hoteles, apartamentos, chalés, villas, campos de golf, etc.; aquí se encuentra uno de los aeropuertos de más circulación de toda España (el tercero o cuarto) por la enorme afluencia de extranjeros a todas estas famosas costas y que van desde las de Granada, a las de Cádiz.

 

Luce un sol espléndido y el contraste de su luz, con la infinidad de flores, plantas y arbolado de jardines, enmarcado con la franja de un mar azul y en calma, todo ello invita a sentirse bien y bastante relajados; y es el momento en que el guía, coge el micrófono y tras rogar atención y silencio, dice que va a dar el informe más amplio posible y dentro de la concreción necesaria, del país hacia donde nos encaminamos. Así, empieza su discurso, y nos dice cuanto sigue.

 

 

 

6

 

 

Marruecos: El guía saca unos folios y empieza a leer cuanto sigue:

“El “reino de Marruecos” y ello debido a diferentes motivos, está ligado a nosotros los españoles (más aún a los andaluces) por hechos históricos y a lo largo de muchos siglos, ya que “hombres de aquí fueron a hacer ese país y hombres de allí vinieron también a hacer lo que hoy es España” y sin embargo...Cada uno de los dos países se fue conformando de tal forma, que han llegado a ser algo así como... ”diametralmente opuestos”. Y la separación geográfica, tan insignificante como lo son los “catorce kilómetros” que separan ambas orillas continentales, en realidad se ha convertido en “una barrera” enormemente distante en lo que podríamos denominar...”el tiempo y el espacio”, por causas de derivaciones en la civilización y más aún en la religión que ambas naciones siguieron por los avatares de la Historia.

 

Sin embargo y debido a la proximidad...”España y Marruecos, están condenados a entenderse”, ya que en ese entendimiento mutuo, ambos países ―y pueblos― pueden ―y deben― beneficiarse en todos los sentidos nobles y positivos que representa el verdadero progreso humano y ello, debido a la situación estratégica tan privilegiada que ambos disfrutan, puesto que ambos tienen “la llave” del estrecho de Gibraltar y entre ambos ―algún día― será tendido “el puente de comunicación” entre dos continentes que se necesitan (Europa y África)...con lo que ello puede representar para un futuro positivo y para “ambas orillas”.

 

Al nombrar España y Marruecos, no me he olvidado de Ceuta, Melilla, ni tampoco de “alguna isla o peñón”, donde España ejerce su soberanía...Melilla, por conquista española desde hace más de cinco siglos (y cuando el actual Marruecos no existía y su territorio era una nube de tribus y reyezuelos) y Ceuta, por “la herencia” que recibiera Felipe II, de la época en que fue también rey de Portugal, por herencia de su madre... Pero, dicho ello… es lógico, que esas tierras vuelvan alguna vez “al tronco geográfico” al que pertenecen, al igual que en “este lado”... Gibraltar tendrá que volver alguna vez “al tronco desde donde fuera arrebatado”; esta es una lógica que antes o después tendrá que ser asumida, siquiera sea, por “los costos enormes que representan estos enclaves para los países que los mantienen” y que si en su tiempo pudieran ser interesantes por motivos militares...”esperemos que alguna vez, ello sea superado y por innecesarios, tengan que ser devueltos, reestructurados, en algún tipo de autonomía o federalismo; puesto que seguirá habiendo diferencias notables entre estas plazas y su territorio, “padre”, debido al tiempo y los avatares de muchas generaciones y siglos de historia.

 

Estas “distancias” se inician cuando cae o desaparece el Imperio Romano, ya que hasta entonces, tanto la península Ibérica, como gran parte de Marruecos y todo el Norte de África, eran provincias romanas, regidas por iguales leyes y comunicadas por igual idioma, incluso unidas por “similares dioses o religiones”...Pero al surgir Mahoma y su libro sagrado (El Corán) surge con él, lo que va a transformar gran parte del mundo, ya que se expande a gran velocidad, “la nueva religión denominada Islam”, la que aparte de serlo (una idea religiosa) es también una forma de vida, puesto que esta religión todo lo marca, controla y dirige...y con ello, van a surgir las fronteras infranqueables, debidas a las terribles luchas o guerras religiosas y “más o menos santas”, por imponer simplemente (es terrible decirlo)...”un Dios inmensamente bueno, justo y misericordioso”...”por otro que en esencia es exactamente lo mismo”...”puesto que no olvidemos que todas las buenas religiones, están basadas en sólo dos frases...amarás a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo”...de ahí, que en el Islam, se reconozca incluso la religión judeo―cristiana, hasta precisamente Jesús de Nazaret, cuya doctrina está basada precisamente en esos “dos pilares antes mentados”. Y para más abundancia, es que las tres religiones reconocen a Moisés y sus mandamientos y Abraham como padre de las mismas. Por tanto es inexplicable todo el enfrentamiento entre ellas y desde hace muchos siglos.

 

Y es debido a todo ello, como se llega a esa separación, que se inicia cuando va decayendo “el culto latín romano” (basado en el más culto griego) el que va siendo sustituido por “la babel” de lenguas que lo van suplantando o sustituyendo, entre las que afortunadamente van a destacar las dos lenguas principales de España y Marruecos...él español (que no castellano) y el árabe, ya que conviene decir, que el Islam se extiende paralelamente al idioma de Mahoma; y todo “buen musulmán” debe saber su lengua y la del Profeta Mahoma...”he ahí el quid de la cuestión y lo que afirma y confirma, religión y forma de vida, costumbres etc. en quienes practican la religión islámica”. De cualquier forma en Marruecos y como en España hay otras lenguas que se hablan en diferentes zonas. Incluso el idioma Español es bastante hablado y conocido en el norte del país y por la influencia de España y el protectorado que en esa amplia zona del Rif, ejerció en el pasado siglo.

 

Para que reflejar “más cosas”, de lo que cualquiera medianamente “leído en Historia” sabe más que suficiente sobre los tan cacareados y nefastos (por sus consecuencias)... “moros y cristianos”, por ello con este preámbulo o introducción al tema, pienso que es más que suficiente.

 

“Marruecos tenía apenas diez millones de habitantes al recuperar su independencia, en 1.956, hoy tendrá alrededor de cuarenta millones, lo que demuestra lo prolíficos que son los marroquíes; que aún practican (muchos) la bigamia.― La renta per cápita es varias veces inferior a la española, el paro y la emigración crecen y España está a quince kilómetros”. Visto y analizado todo ello, la proliferación de africanos en nuestro entorno y una gran invasión futura “si no se controlan las migraciones”, es lo que se puede esperar “ya mismo”, pues aquí los nacimientos de nuevos españoles cada vez escasean más y en Marruecos y resto de África, es todo lo contrario... “nacen en proporciones enormes”... ¿qué pueden hacer todas esas masas si los dejan?... “pues emigrar y si pueden, luego traerse a toda la familia”; al Gobierno de Marruecos y al Rey Mohamed VI (igual que a su padre Hassan II), le viene ello “de perlas”, puesto que se quita problemas enormes de encima y además y como ocurriera en “los años sesenta con Franco”, aquí en España... “las masas de pobres emigrantes envían a su país de origen, ingentes cantidades de dinero internacional, que son como un inmenso maná para las arcas nacionales marroquíes”, las que pese a ello (llevan ya muchos años) no saben estructurar a ese inmenso país (doble de extenso que España) y en el que debieran poderse ya... “buscar la vida sus propios y nativos habitantes” y no tener necesidad de la emigración. Pero recordemos que ese reino, sigue siendo un reino medieval y la propiedad del territorio, es de la familia real y los allegados a la misma; incluso los hoteles que vamos a visitar y muchos otros, se dice que son de propiedad del rey y su familia, los que igualmente poseen en el extranjero, enormes fortunas invertidas en el mismo… “sencillamente, no les interesa que sus privilegios medievales desaparezcan”; aunque hay movimientos y disturbios, que se aplacan con la fuerza de una policía y ejército fieles al rey… pero que aún así, al padre del actual sultán, ya le hicieron varios atentados y alguno desde dentro de las fuerzas armadas (aviación)… amén del integrismo musulmán que tantos problemas está creando en el mundo (aún esa enfermedad de “cree o muere”) y es por lo que de vez en cuando surgen los altercados fronterizos en Ceuta y Melilla, puesto que es una forma que emplea con frecuencia el sultán, para entretener al pueblo de sus muchos problemas y él seguir tranquilo.

 

Debido a todo ello, es por lo que aún se mantiene en Marruecos ese exotismo al que hacen referencia los folletos que les han entregado en nuestra agencia y es por lo que este viaje resulta muy interesante, puesto que según en qué lugares, ustedes van a encontrarse como si viviesen hace quinientos años o más”. Seguro y ya me lo confirmarán ustedes mismos cuando nos encontremos en esos lugares.

 

Aquí finaliza la disertación del guía que educadamente da las gracias, por la atención prestada y vuelve al interior del autocar el murmullo de las conversaciones que los viajeros mantienen entre sí, acentuado por el ruido que hace el bus al rodar a muy buena velocidad por la autovía. El guía nos pone una música ambiental, para que nos distraigamos o relajemos, puesto que es música muy agradable; cosa que muchos agradecen.

 

Al terminar su disertación, Eva se dirige a su marido y le hace la siguiente observación.

 

―Te he visto sacar un bloc de notas y estás escribiendo, de vez en cuando, desde que el guía empezó a hablar… ¿qué estás haciendo si se puede saber?

 

Arturo le sonríe y le muestra la hoja en que está escribiendo y al propio tiempo que le dice.

―Tomo notas muy resumidas de todo lo que ha dicho y otras cosas que yo veo pretendo, luego que regresemos, intentar hacer un relato del viaje y como un recuerdo, para leerlo siempre que nos apetezca ello… ¿Qué te parece?

 

Ella queda un poco perpleja y asombrada al ver esta nueva faceta de su marido, la que le era totalmente desconocida; le pide el bloc y observa lo escrito en la página que tiene a la vista y rápidamente, le dice.

 

―Esto es ininteligible, esto que yo veo aquí no lo entendería nadie… ¿es taquigrafía?... o qué es este galimatías.

 

El marido le vuelve a sonreír y le dice con toda tranquilidad.

 

―No es taquigrafía sino “mi taquigrafía”; y en ella van los mínimos apuntes, para que luego recordando ideas, pueda ampliarlas más tarde y llegados a casa y a ratos libres, en el ordenador terminar el relato… me sobra mucho tiempo y este será un trabajo placentero y distraído… de cualquier forma, no te hagas ilusiones de que lo termine; pero de momento lo he empezado, puesto que toda obra necesita una primera piedra. Es por otra parte la forma que uso en mi trabajo, para recoger instrucciones de mis superiores cuando me llaman por teléfono y que siempre van de prisa.

 

Ella le devuelve el bloc y le apunta de forma bastante fría o incrédula.

 

―Bueno; ni sé ni me pregunto cómo vas a realizar todo ello, pero sí a ti te agrada; sigue y ya veremos lo que resulta, de momento quedo expectante y ya no me va a sorprender cuando saques el bloc y apuntes lo que sea; lo que dicho sea de paso y con el movimiento del bus, te debe resultar bastante laborioso o molesto.

 

―Sí… pero aún así lo intentaré y seguiré… y si me canso, pues lo dejo y en paz.

 

Pero no lo dejó y el relato continuó, y en momentos de descanso o tiempos muertos en los hoteles o en viaje, Arturo iba ampliando aquellas notas “taquigráficas” en un cuaderno de mayor tamaño y el relato quedó tal y como sigue; por tanto será relatado, en primera persona (o personas) protagonizado por los protagonistas.

***

Continuamos viaje; sobre las nueve ya estamos cercanos a la ciudad de Algeciras y a cuyo puerto nos dirigimos.― Llegados al muelle de embarque, bajamos del autocar (este embarcará con los equipajes dentro) con “lo de mano”, pasamos a la cafetería de la “estación marítima” y tomamos cada cual lo que estima oportuno; realizamos los trámites de embarque y por fin embarcamos sobre las nueve quince minutos; en un trasbordador cuyo nombre es el de “Kelibia” y está matriculado en el puerto de “Valletta” (Supongo que será “La Valletta”, puerto de la Isla de Malta ―lo es―) y que realiza el servicio, varias veces al día, entre Algeciras y Tánger, ciudad y puerto que son nuestro primer destino en el reino de Marruecos.― Este trasbordador es bastante confortable y realizaremos la travesía con bastante comodidad.

 

A las nueve y cincuenta minutos, el barco inicia la maniobra de “desatraque” y nos vamos separando del muelle donde se encontraba atracado; a las diez en punto enfila la bocana del puerto y entramos en las aguas del estrecho de Gibraltar...frente a nosotros “el peñón”...ese trozo de tierra hispana y el que se apropiara Inglaterra como base muy valiosa para su ya “fenecido Imperio”, pero el que ―por lo visto― no quiere devolver y menos ahora, que se ha convertido en un “nuevo paraíso fiscal” y dentro de la vieja Europa, lo que igualmente puede ser interesante para “la vieja Inglaterra” y como base de múltiples negocios en la actualidad, donde “el dinero multinacional es el verdadero y actual imperio del siglo veinte”... miro con ironía ese enclave inglés, el que incluso ha sido “ensanchado” robándole terrenos al mar para ampliar el puerto y construir un aeropuerto, incluso en terrenos (o aguas) de soberanía española...? Mientras los gobiernos que dicen se de España, se rascan o tocan… “los bemoles”, e incluso y al parecer, algunos de la clase, es que participan “en el negocio”; puesto que vete a saber la cantidad de dinero “sucio o negro”, que hay en “la roca” y de propiedad de “patriotas españoles”. En fin lo de siempre.

 

La estrategia de estas aguas se aprecia a simple vista, ya que al entrar en aguas de la “bahía de Algeciras”, se observan muy cercanos, grandes barcos (petroleros y de carga) anclados en las aguas del estrecho y fuera de los puertos de Algeciras o Gibraltar (para ahorrar gastos de estancia en los mismos ―supongo)...”están esperando flete, carga o vender la que portan en sus grandes panzas”...se emplean internacionalmente estas aguas como un inmenso “parking” de buques de carga, los que aquí aguardan “en lastre” o cargados de petróleo, las órdenes oportunas de las navieras propietarias, para dirigirse al rumbo o destino mejor, “que marque el momento” (es claro que el destino será el que proporcione el mejor postor y por tanto la mayor ganancia).― Hace un día muy agradable y luce el clásico “sol del Mediterráneo”, navegamos por aguas tranquilas (cosa rara en este estrecho) y se divisan perfectamente las dos orillas de los dos continentes (Europa y África...”dos mundos diferentes, separados por menos de quince kilómetros”).― Tardaremos dos horas en la travesía, la que se realiza felizmente, si bien al navegar ya por aguas del Atlántico, el barco “empieza a cabecear” y por tanto ello produce mareos y cierto malestar a algunos pasajeros, si bien a la mayoría no nos afecta (Eva se ve afectada por ello).― En la travesía realizamos el control de pasaportes; para ello se ha instalado un miembro de la policía marroquí en el salón principal del barco y donde afortunadamente nos encontramos, Eva y yo, ya que se forma una larguísima cola para la cumplimentación del trámite y entrega de unas “hojas policiales”, que para tal efecto nos han entregado y donde deben constar todos los datos del pasaporte, “amén de a donde nos dirigimos y de donde venimos y que profesión tenemos” (estas hojas son de obligado cumplimiento y nos las van hacer rellenar en cada uno de los hoteles marroquíes) es claro que, “en este reino debe existir un control minucioso, para tratar de saber quien es quien” (como en los tiempos de Franco, con aquellas famosas hojitas de viajeros que las había para nacionales (color blanco) y para extranjeros (color amarillo y que había que incluso pagar el hotelero y luego llevarlas a la comisaría o cuartel de la Guardia Civil).

 

Como solo hay este funcionario de policía, es fácil comprender que “el control” dura toda la travesía y “algo más”, se desprende ello por lógica y es el motivo de que la policía se encuentre “permanentemente en el barco”, ya que es de bandera marroquí.― Por lo ya expuesto, cuando llegamos al puerto de Tánger y el barco ha atracado en uno de sus muelles...”este funcionario sigue visando pasaportes”.― El barco lleva tiempo ya inmóvil y seguimos esperando a que nos dejen desembarcar, lo que por fin logramos realizar, no sin antes, mostrar de nuevo los pasaportes visados a dos funcionarios, que apostados a la salida del barco y antes de pisar la estrecha pasarela, se encuentran a tal fin y los que rechazan y vuelven hacia atrás, a aquellos que por lo que sea, no han visado sus pasaportes, cosa que ocurre a varios, como luego comprobamos en los de nuestro mismo grupo.

 

Cuando pisamos “suelo africano”, son las doce horas “en la orilla de enfrente”, pero aquí, los marroquíes se rigen por la denominada “hora solar”, así en Tánger vuelven a ser las diez de la mañana, o sea, que “nuestro tiempo no ha contado, ya que volvemos a tener la misma hora que tuvimos en Algeciras, dos horas antes”.― También vamos a tener contratiempos, puesto que “se han perdido dos de nuestros compañeros de viaje”.― Pasado un tiempo ―largo para nosotros― sabemos que son de los que no visaron los pasaportes y han tenido que sufrir las molestias y retrasos propios del caso.― Posteriormente el autocar es sometido a un registro minucioso en la aduana...en resumidas cuentas, que perdemos casi otras dos horas en las instalaciones portuarias y nos encontramos ya, entre nerviosos y sumamente molestos por “este recibimiento”, a quienes solo venimos a gastar nuestro dinero en este país.― Se nos va despertando el hambre “de la comida del medio día”, la que mitigamos una vez que “han dejado libre el autocar” (el que por lo que han tardado en revisarlo, suponemos que le han mirado hasta en “el agua del radiador”) y esa mitigación del hambre, la realizamos tomando un trago de vino y unas tapas, que “alguien previsor y caritativo” (el guía y seguro que a cargo de la agencia) ha traído para “estos momentos” que seguro él ya esperaba... Un trago de vino “en bota” (fresquito, pues viene en la nevera del autocar) y unas aceitunas rellenas y unas tapitas de salchichón y jamón (“casi todo prohibido en el Islam”)...nos ponen de mucho mejor humor, y nos “entonan” un poco, cosa que necesitábamos casi vitalmente, pues ha sido deprimente la arribada a este país, que por cierto...”se está promocionando en el turismo internacional”...?

 

 

7

 

 

Terminados todos los “ajetreos” ya mentados, sube al autocar el que (según pienso) “será el guía oficial” (“aquí todo se controla”) y el que nos va a acompañar los ocho días de estancia en este país...”haciéndose cargo de la expedición turística”.― Y como el autocar va completo, se tiene que improvisar un asiento en el escalón del pasillo, que hay junto al chofer y en el que se irán turnando, nuestro guía y el marroquí, puesto que otra solución no hay; aquí no deben existir las exigencias que existe en España, donde ello está prohibido. Sigo describiendo a nuestro guía africano.

 

Se trata de un hombre joven de unos 25 años (luego me enteraré de que cuenta 28, es casado y acaba de ser padre de su primer hijo) de buena talla (es alto) bien vestido a la “europea” (aquí ya visten así la mayoría de habitantes y se aprecian los atuendos occidentales, con gran profusión y salvo en los lugares más al interior, “brillan por su ausencia”, los trajes típicos musulmanes)… y de gran amabilidad, educación y simpatía; domina muy bien nuestro idioma y (luego lo demostrará) resulta un magnífico guía, cosa esta ―desgraciadamente― bastante escasa en el turismo actual, el que en esto (como en tantas cosas) “está bastante prostituido”.

 

Tras saludarnos cordialmente, se presenta y dice llamarse “Nordín” y nos aclara que la traducción de este nombre a nuestro idioma, significa...”Luz de la Religión”...?.― Este joven y mientras vamos “haciendo camino en el autocar”...”nos va cantando la excelencias de Marruecos”...se ve un hombre convencido de lo que es su patria, de la que se muestra enamorado. Creo observar que es “un convencido del sistema actual y que gobierna Marruecos”...Nos pide que...”dejemos nuestra mente en blanco” y que veamos por nosotros mismos, sin ser influidos por ideas ya “pre―concebidas o manidas”, que podamos traer como “cliché” de lo que luego no será.― Si esto último me sorprende en principio, luego boy a comprobar por mi mismo que es cierto, “mucho de lo que con ello nos quiso decir”...Marruecos “es otra cosa” a lo que pensamos muchos de nosotros y yo entre ellos.

 

Nordín, nos sigue diciendo en un amplísimo preámbulo o introducción, que yo ―al menos― le agradezco, pues sus explicaciones y aclaraciones me van a servir de mucho, para lo que yo pienso escribir y en base a “lo que yo vea, oiga, me ocurra o me cuenten”...Digo, que nos sigue diciendo, nuestro joven guía, que...”Marruecos es en la actualidad, un país joven y pujante”...Que los treinta y cinco millones de habitantes con que cuenta hoy (creo que se queda corto, por lo que diré) el 60 % cuenta con menos de 25 años de edad y dentro de ese “sesenta por ciento”, el 45 % tiene menos de quince años.

 

He dicho que quizá se queda corto en lo relativo a población, puesto que no están censados todos y esa labor les llevará tiempo, puesto que en las zonas apartadas de este extenso país y debido a sus costumbres ancestrales son difíciles de controlar, menos aún “la chiquillería” por la gran proliferación de la misma y la que quieren que se reduzca, mediante “campañas de control de natalidad”; para que proliferen mucho menos los nacimientos, puesto que el gran problema de este país es que no hay trabajo ni para la mitad de la población y de ahí las emigraciones masivas, e incluso las trágicas muertes de esos desesperados que atraviesan el estrecho en frágiles barcas y donde se dejan la vida, muchos de ellos...lo que por si mismo ya es todo un canto u “odisea”, de la realidad humana de muchas de estas gentes, que nacen y crecen mucho más deprisa que lo hace el país, el que “se está moviendo bien” (atraen capital extranjero debido a la económica mano de obra local y aquí hay mucho dinero invertido y español) y ello hay que destacarlo...”al menos yo lo he visto así y luego lo iré relatando”...como antes he dicho, o sea, en base a lo “oído, visto y escuchado...amén de intuido”.― Pero prosigamos.

 

“Marruecos es un país eminentemente agrícola” (sigue diciéndonos Nordín) y que está en el camino del progreso...incluso nos recita ―de memoria― un poema dedicado a este país por un escritor español (“Busto Gonzalves”...?) que estuvo aquí bastantes años y trabajó y escribió.― La verdad es que el poema canta todas las bellezas y bondades que “viera” el poeta, en este ―indudablemente― país “misterioso y de contrastes enormes” y el que hay que ver aquí, para “aproximarse a ello”.

 

Por fin ya viajamos en dirección a Larache, ciudad donde efectuaremos la comida “del medio día”...”no se cuantas horas después de la del día anterior en nuestra casa y con nuestras costumbres” (son gajes del viajar por tierras extrañas)...el guía nos dice con el micrófono en la mano que “allí comeremos mejor que aquí” (se refiere a Tánger)...”amén”...¿―?... (pienso...¿será verdad ó existen “otros intereses ocultos, fáciles de imaginar?) y por tanto como se dice en el ejército...”carretera y manta”.― Así y ya con el cuerpo bastante “estragado”, recorremos los 87 km. que hay de distancia entre las dos ciudades y...cuando nos sentamos en la mesa del restaurante (bastante modesto, para nuestras instalaciones en España) son ya las quince horas en Marruecos y las “diecisiete en España” y como ni apenas hemos dormido y llevamos muchas horas de viaje; es fácil comprender que nuestros cuerpos se encuentran ya, bastante “dislocados” y nuestros estómagos (al menos el mío) parece que alberga en su interior...”varios gatos o gatas, hambrientos”.

 

El restaurante es bastante acogedor y limpio (menos mal) se encuentra en el centro de la ciudad y está situado muy cerca de una iglesia de religión católica, lo que a mi me sorprende bastante (luego me aclarará Nordín, que existen en las principales poblaciones ―o ciudades― marroquíes, iglesias como esta y sinagogas judías, junto a las mucho más numerosas mezquitas musulmanas, pero que paralelamente existe un respeto mutuo y una convivencia digna de ser resaltada...”esta explicación me lleva al recuerdo del período mas esplendoroso de nuestra Andalucía, donde los historiadores dicen que también existiera esa convivencia y tolerancias, mientras políticamente rigieron los reyes musulmanes...”.― Luego vinieron o mejor dicho “entraron”... Dª Isabel y Dº Fernando (“los católicos”), y ya sabemos que se acabaron las tolerancias y al final...”los moros a África” y “los cristianos a quedarse con todo lo que perteneciera a los vencidos”...Pues ni los pactos escritos fueron cumplidos y de ello queda el recuerdo histórico de Granada, reino que no fue conquistado totalmente, si no “pactada una retirada honrosa y cuyos pactos (repito, escritos) fueron incumplidos totalmente”....¿Bueno, por donde iba yo?...¡Ah sí...íbamos a comer!...¡¡Por fin!!.

 

Comemos relativamente bien y a base de pescado, el que en esta ciudad (importante puerto pesquero) es abundante; han tardado bastante en servir las mesas, los camareros que hay son insuficientes y no están preparados para atender “un grupo numeroso y extra” a sus habituales servicios, incluso el café que pedimos al final casi tuvimos que ir por el “a la cocina”; bebidas solo nos pudieron ofrecer agua y cerveza “sin alcohol”, pues para servir “bebidas alcohólicas” no tienen licencia, según nos aclara el camarero que nos atiende. Al parecer aquí, “la venta de bebidas alcohólicas normales”, necesita licencia especial y esta se grava con unos considerables impuestos... (“salvo que tenga que ver algo en esto...la religión de Mahoma, que como sabemos, prohíbe el consumo de alcohol”)...”mal se inicia nuestra primera parada y fonda en un país, que dice estar promocionando su turismo” y que incluso es productor ―ya― de vinos de calidad aceptable, e igualmente fabrican cerveza, por lo que es absurdo lo que nos ha ocurrido en uno “de los mejores restaurantes de una capital marroquí”, donde ni hemos podido tomar cerveza, ni vino, bebidas habituales “en medio mundo”, para acompañar una comida... afortunadamente esto no nos va a ocurrir en la mayoría de establecimientos donde efectuaremos similares servicios, si bien lo que aquí nos ha ocurrido “se volverá a repetir en otros lugares, que por lo apartado de los mismos, es ello hasta comprensible”.

 

En definitiva, que ni hemos comido bien ni mal, pero como hemos llegado con tanta hambre y al parecer no había otros lugares donde elegir, pues...”bueno...sea”.― ¿Los precios?...sinceramente pienso que bastante altos, para “el nivel de vida” y los precios de “las materias primas” en el mercado de aquí, puesto que hemos pagado alrededor de quince euros por persona y de “extras” solo hemos tomado agua o una cerveza “sin alcohol” (que en realidad tiene el uno por ciento...?) y un café de no muy buena calidad...”eso si, nos han aceptado y cobrado, en dinero europeo”, ya que por lo ajetreado del viaje, ni nos ha dado tiempo a cambiar en la moneda oficial marroquí ( el “Dirham”, que ni cotiza en bolsa) y cuyo valor o canje lo marcará el sultán a su conveniencia, supongo.

 

Y...por fin vino el café y hasta puedo fumarme un cigarro―puro con cierta tranquilidad, ya que “se nos ha concedido un tiempo de reposo, para la comida, lo que indudablemente agradecemos”...pues debido a todo lo acaecido, necesitamos esa “hora de tranquilidad”, puesto que tenemos que proseguir viaje.

 

Rueda de nuevo nuestro autocar en dirección a Kenitra, Salé y Rabat, que es nuestro destino y donde pernoctaremos; por tanto aún nos quedan alrededor de doscientos km. de recorrido.― Desde que salimos de Tánger, hemos recorrido ya un buen espacio de este territorio y salvo algunos terrenos de malas tierras y donde se da en abundancia el “palmito”, se va confirmando lo que nos apuntó Nordín al hacerse cargo de la expedición; o sea que este es un país agrícola y ganadero de gran importancia y en franco auge de su agricultura.― Son abundantes los rebaños (grandes, medianos, pequeños, minúsculos) de ovejas, cabras, vacas, asnos, caballos, algunos dromedarios (“el cerdo lo prohíbe la religión islámica”).― La feracidad de estas tierras aumenta así como nos adentramos hacia el Sur.― Se aprecian incluso grandes instalaciones de riegos por aspersión, amén de los del tipo de canales o “acequias” de diferentes tamaños y construcción, sorprendiéndonos los grandes caudales de agua debidamente canalizados por grandes extensiones de tierras muy fértiles, o que discurren por las orillas de los ríos que atravesamos.― Veo abundantes cultivos de cereal, alfalfa, remolacha, patata, caña de azúcar, naranjos y otros frutales.― Se observan gran profusión de bosques de alcornoques, encinas y eucaliptos, éstos últimos y junto a las chumberas, denotan repoblaciones de terrenos antes estériles o poco aprovechados.― Se ven desde la carretera huertos y pequeñas parcelas...”todo se labra y cultiva, todo se aprovecha”.― Junto a las grandes instalaciones de riegos antes mentadas y explotaciones donde abunda la moderna maquinaria agrícola, también he visto “el arado romano de hace miles de años” (madera y punzón o reja metálicos) tirado por escuálidas bestias de carga o labor (vacas, mulas, asnos, de pequeña alzada pero (al parecer) “bastante fuertes”) incluso he visto más de una vez, a una pequeña vaca o buey, “ayuntado” a una también pequeña mula/ mulo ó asno/”borrica”, los que pacientemente aran el terreno, formando estas extrañísimas “yuntas”, las que llevadas (muchas veces) por “algún viejo campesino” que trabaja en el campo... ya que esto parece ser lo normal, aquí trabaja todo el mundo “que puede” y el campo se ve “lleno” de hombres, mujeres y niños de casi todas las edades y “los más débiles”, incluso cuidando el minúsculo rebaño (pienso que familiar) posiblemente como “una de las principales riquezas que poseen estas gentes”.― Circulan gran profusión de carruajes (“carros”) de dos (algunos con cuatro) ruedas neumáticas (desechadas de camiones o automóviles) y los que transportan “de todo”, incluso hombres en grupo que van o vienen a los campos y es sorprendente, las cargas que llevan en esos “modernos carros”, esas “pequeñas bestias” ya mentadas (burros, mulos, caballos) pues generalmente es una sola la que “tira del carro y su carga”...¡Nunca mejor dicho eso de “tirar del carro”!, de ahí el que diga que deben ser animales de gran resistencia y fuerza, por que dan la sensación de tirar con facilidad de lo que muchas veces parece una carga excesiva para un solo animal.

 

Observo en la carretera, mejor dicho en las cunetas y en ciertos trechos de las mismas... a unos curiosos vendedores...son hombres, algunos ancianos, también niños o “zagales”, los que tienen “montados” sus pequeños o modestos negocios, e incluso expuestos en curiosos “escaparates”; son unas especies de tenderetes, trípodes o “artilugios”, fabricados con delgadas pértigas de madera cogida “in situ” y de las que cuelgan unas bolsas de plástico transparente y cuyo contenido debe ser de un peso aproximado a un kilo de... “cacahuetes” (“maní”) con su cáscara y las que pacientemente ofrecen al viajero... y digo pacientemente, por que generalmente están echados en el suelo y esperan...”con esa paciencia”, a que se detenga el posible cliente a comprar y de los que yo he visto alguno efectuar la compra (diez dirham la bolsa ―dice nuestro guía― un euro aproximadamente).― Como he podido contar varios grupos y en un espacio corto, me pregunto...¿estas docenas de personas viven “de esto”?...¿Qué obtendrán por ello, los cultivan ellos, los compran y revenden?...¿es una forma de vivir transitoriamente y de forma muy precaria?...Misterio...de “uno de tantos (al parecer) míseros negocios de supervivencia y que en este país proliferan”; y que dan la sensación al europeo...(pienso) que “son la frontera de la dignidad del hombre”...antes de pedir limosna...hermosa lucha por la vida (así me lo parece) pues muchas de esas gentes a que me refiero en “un amplísimo abanico de hombres y formas”, pululan a tu alrededor intentando venderte “algo” siempre...”otros simplemente ponen su puesto en cualquier lugar “rústico o urbano y esperan, de pie, sentados, echados incluso”...”aquí el tiempo es otra cosa muy diferente a como nosotros lo entendemos”. Aquí el tiempo no cuenta, no tiene valor; en este aspecto viven mucho mejor que nosotros… no hay prisas para nada.

 

Más adelante observo también, e igualmente al borde de la carretera, puestos de venta de artesanía variada y rústica y que ofrecen en cantidades y surtidos notables por la extensión que ocupan estas instalaciones, donde puedes comprar útiles de caña, cestería variada, vasijas de cerámica, todo ―repito― de variadísimas formas y decoraciones y todo sometido a la intemperie (incluso los vendedores o dueños) al pleno sol, aire, lluvia, etc.”Si...esto es otro mundo y ello a pesar de que nos encontramos en la que se denomina, zona más europeizada”... ¿Qué encontraremos más al interior?...me pregunto con la más ingenua de las espontaneidades, mientras miro, oigo y observo todo lo que se muestra “a mi mente”.

 

Hemos atravesado ríos caudalosos (el Lukus o Loukus, Sebú, algún otro cuyo nombre desconozco) y que me sorprenden. Pero que denotan por su caudal que sus fuentes son abundantes y que aquí el agua no es un problema ―ni mucho menos― al menos en esta parte del norte de Marruecos...Pienso que esta agricultura competirá con ventaja con la de otros países y...”traerá problemas a esos otros países”...”ya los está trayendo”, puesto que este clima, esta mano de obra tan económica y tan abundantísima...?” Y todo tan cerca de la tan...”rica y envidiada Europa”... la que sin embargo decae ostensiblemente... “durmiéndose en unos laureles que se le están quedando viejos― muy viejos― y por tanto caducos”.

 

En fin; “es la vida, unos avanzan y otros retroceden, nada nunca está totalmente detenido, todo se mueve hacia alguna parte”... y se avanza o se retrocede…?

 

 

8

 

 

Y por fin llegamos a nuestro destino de hoy, o sea “a las dos ciudades” de Salé y Rabat, puesto que en realidad fueron y siguen siendo dos, si bien sólo “suena hoy” la que es capital del estado (Rabat) y donde reside el rey, pero curiosamente son dos que fueron “rivales” y que luego “unieron españoles huidos y hace siglos”

 

Dichas ciudades las separa un río no muy caudaloso (“el Buregrag” ó “Bu-Regreg”) en el que curiosamente aún existen lo que aquí denominan hoy como “barcas-taxi” y las que por dos o tres dirhams te trasladan “de una ciudad a otra”; y lo hace a través de un estratégico paso, ya “en lo que es ría cercana al mar abierto (comunicación que no han anulado “los modernos vehículos del siglo XX”) y con cuyo trabajo, “se buscan la vida” unas docenas de marroquíes de estas dos riberas, linde natural de esas antiguas ciudades de las que el guía marroquí, nos ha venido diciendo lo que trataré de contar resumiendo ya que es curioso e incluso afecta a nuestra historia.

 

Aunque desde mucho antes Salé era un puerto pirata y dedicado a ello con gran intensidad, pero desde principios del siglo XVII y reinando en España Felipe III, se produce la nefasta expulsión de más de medio millón de “moriscos” españoles (“calamidad equiparable a la anterior de los judíos españoles, o sefarditas” y que igualmente, tanta ruina dejó tras de si”) los que en 1609 ó 1610 emprenden esa vergonzosa odisea y muchos de ellos (y entre los mismos, muchos ricos) se establecieron en Salé y con sus riquezas “dieron un gran impulso a la piratería”; en parte como negocio y en gran parte como venganza hacia un nefasto rey español al que por lógica odiarían a muerte.― Así, aquellos moriscos, que debieron ser bastante inteligentes y poderosos económicamente; logran fundar una república, que se denominó...”la República de las Dos Orillas”, ya que lograron unir políticamente a Rabat y Salé y formar dicha república, que fue independiente hasta el siglo siguiente en que la sometiera uno de los reyes de la actual dinastía reinante (la Alauita) o sea, que fueron independientes durante un siglo o algo más

 

Dicha república se dedicó principalmente al asalto de los barcos españoles (de otros países también) que de regreso de “las Américas” y vía Canarias, pasaban por las cercanías de este puerto y aquí los asaltaban y desvalijaban y los que de este paso se libraban...”más al Norte y en el puerto de Larache”, otros piratas terminaban las operaciones de saqueo, las que continuaron después de desaparecer esta curiosa república de piratas, pues según libros consultados, se mantuvo hasta nada menos que 1818.

 

Hemos pasado por Salé, sus bien conservadas murallas y medina y donde se nota ese “halo” de siglos pasados y el que resalta a la hora que la vemos, puesto que es ya la caída de la tarde y en la hora de la puesta del Sol, lo que embellece el conjunto con los dorados, las sombras y el misterio de la ya próxima anochecida.

 

Y de inmediato, entramos en Rabat y llegamos al hotel “Safir Rabat”, en el que tras los trámites “policiales de las ya mentadas hojitas”, recibimos las llaves y ocupamos las habitaciones; las que pese al “lujo exterior del establecimiento”...tienen bastantes deficiencias y alguna suciedad que se detecta a simple vista.― Después del aseo y una reconfortante ducha, en un agua de “un sospechoso color terroso” y de la que nos advierte (nuestro guía) que no debemos beber (en realidad nos ha dicho que “mejor beber agua embotellada en todo el recorrido”)...Salimos (Eva y yo) a reposar un poco y ver el “movimiento” en el hall del hotel, el que es muy acogedor y está muy bien decorado con motivos, obra y mobiliarios… que recuerdan perfectamente que estamos en Marruecos.― Después subimos al comedor del hotel, el que situado en la última planta del no muy alto edificio, es contiguo a unas terrazas y piscina, desde las cuales se disfruta de unas magníficas vistas de las dos ciudades y algunos de sus monumentos más destacados (la denominada “Torre de Hassán”, “gemela de la Giralda de Sevilla y la Kutubía de Marrakech; el mausoleo y tumba de Mohamed V, algunas otras torres de diferentes mezquitas y; otros monumentos. Igualmente las murallas y medina de la vecina ciudad ya descritas... en verdad, la situación de este hotel ha sido estudiada al detalle y han conseguido todo cuanto se propusieron en ello...”lástima que no lo cuiden más”.

 

Como la cena es de las de tipo “bufé” y hay “la clásica cola de comensales ante el mismo” y ello me desagrada enormemente, ya que “lo malo se extiende con gran rapidez” Y es malo por muchos motivos que seguro usted que lee éste relato, habrá vivido y sufrido; pero ese invento “norteamericano”; fue realizado para eliminar mucha mano de obra y poco más; puesto que una comida en establecimiento público debiera ser servida por camareros, siempre… salimos de nuevo a la terraza para disfrutar de estas maravillosas vistas nocturnas y disfrutar de una temperatura bastante agradable, pero al ser ya de noche y estar situados junto al mar. Como oímos cierto fragor ruidoso; me asomo al exterior y aprecio el gran ruido existente, producido por la gran circulación de vehículos a motor que pasan por este lugar, que debe ser muy céntrico o “nudo de comunicaciones”. Entre este estruendo oigo lejanas, las voces de los almuédanos, las que procedentes de los altavoces instalados en los alminares de las mezquitas...”llaman a los fieles a la oración” (quizá la última del día)...siento una extraña sensación al oír estas llamadas del almuédano a su “feligresía”, mientras muchos de estos circulan en los cientos o miles de vehículos que por aquí están cruzando y armando infernal ruido y pienso...”El Profeta no lo comprendería...Alá, creo que tampoco”... Sonrío, miro a la lejanía, a las murallas, al mar cercano y que intuyo...volvemos al comedor y con cierto alivio, vemos que ya no hay apenas nadie sirviéndose del autoservicio; nos servimos de las viandas que hay, y marchamos a ocupar dos lugares libres en una mesa que ocupan otros dos compañeros de viaje; a los que saludamos y tras pedirles permiso, nos aceptan.

 

Cenamos muy bien, ya que la comida que se nos ofrece es variada y suficiente. Es comida sana y donde hay de la de tipo europeo y de la cocina marroquí, también hay fruta fresca y variada y una dulcería igualmente variada y del tipo que me recuerda la de muchas partes de Andalucía; tomo después un té marroquí “con menta” (“yerbabuena” ó “hierbabuena” para nosotros) y en cierta manera, “me siento feliz por todas las experiencias vividas hoy”, estoy cansado, muy cansado, pero “boy a agotar este día inolvidable” y pese a ese cansancio, bajo al hall del hotel y allí sentado en un comodísimo butacón, me fumo “un largo puro de las cercanas Islas Canarias”, mientras algunos de mis compañeros de viaje, salen “a dar una vuelta por la ciudad y ver ciertos lugares de noche”. Eva se ha quedado en la habitación puesto que dice estar “más que cansada”. Cuando vuelvo se encuentra profundamente dormida.

 

Yo (mientras) viajo con la mente, la imaginación, los recuerdos de las lecturas de libros leídos y lo que hoy he visto... y; “aunque estoy en otro mundo, yo aquí no me siento extraño”, parece como si “yo hubiese vivido en lugares parecidos a éste”... ¿Será verdad “lo de la reencarnación y las reminiscencias de vidas pasadas”...? ... Mientras el tabaco se va quemando y consumiendo en esa lentitud beatífica en que se debe fumar un puro y el que “así alimenta”, al menos “eso creo yo” y aunque esté equivocado... ¡¿Que más da?! Pero no extraía mal acordarse de que los aborígenes del Caribe (“indios Caribes”) ya fumaban “puros”, cuando llegó Colón a sus islas y vete a saber cuantos siglos llevaban enrollando las hojas de tabaco, pegándoles fuego y fumando con gran placer… y el tabaco no los mataba… “los mataron y en masa, otras enfermedades llevadas por los invasores”; así pues no tanta repulsa por el tabaco, que como todo hay que saber emplearlo y como decían los más sabios de los sabios… “nada en exceso”.

 

Terminado “el puro”; repaso las notas tomadas éste día, repaso las mismas y las amplío al hacer memoria y tras todo ello y ya rendido de cansancio, subo a mi habitación y me acuesto, sin molestar a Eva que duerme como un lirón… yo lo haré como un tronco y nada más quedar tendido en la cama (afortunadamente son dos las camas de esta habitación) quedaré dormido profundamente, aunque al final despertaré temprano y por el ya hábito de mi cuerpo a madrugar por obligación del trabajo.

 

Se inicia el segundo día del viaje.

 

Pese al cansancio de ayer, me he despertado temprano (yo necesito pocas horas de sueño) son las seis de la mañana y aquí es aún de noche, me asomo al exterior a través de los cristales del ventanal de mi habitación (mi esposa duerme) “las ciudades duermen”, hay un silencio casi absoluto, no circula ningún vehículo por donde anoche existía el estruendo ya descrito...”la encrucijada de caminos está muerta”; espero un tiempo corto y veo y observo detenidamente el enorme contraste que aprecio; leo, repaso notas, escribo ampliando éstas para luego “extenderlas en el ordenador y cuando tenga ese tiempo de paz y tranquilidad, que yo necesito para escribir algo en toda la extensión de que yo sea capaz”...me acuesto de nuevo, reposo un poco y a las 7,30 me levanto definitivamente, ya que tenemos llamada a las ocho y no quiero ir con prisas...”quiero reposar en el baño y aseo personal, en lo que no me agradan las prisas”.70

 

¡No hay agua... el grifo del lavabo no da agua!...Inexplicable pero cierto (ni fría ni caliente) intento ponerme en comunicación con conserjería a través del teléfono, no me lo cogen, ¿que ocurrirá?.― Recuerdo que nos encontramos en un hotel que se anuncia “como de lujo”.― Me lo tomo con calma y me lavo los dientes “con agua mineral”; luego me siento y sigo leyendo el libro que me he traído (leer siempre me reconforta) y espero la llamada de la telefonista a las ocho, entonces intentaré comunicarme con ella...no lo logro, pues una vez que descuelgo me cortan la llamada (“ha de llamar a otros treinta”) y de cualquier forma creo que “no nos hubiésemos entendido”, ya que aquí “es raro que te hablen en español” y yo no se expresarme en otro idioma.

 

Me encamino de nuevo al baño, son las ocho y algún minuto más, afortunadamente ya sale agua por los grifos “con normalidad” (fue una avería, según se nos dijo después...?).― Bueno “lo de normalidad es en relación al caudal que mana, no así de calidad del agua”, pues sale de un color “rojo―terroso”.― Más que recibir agua procedente de un sistema de abastecimiento controlado sanitariamente y por tanto debidamente filtrada, parece ser como si este “líquido elemento” lo recibiésemos directamente bombeado desde el lecho de un río que arrastra riada en la que vienen barros de tierras rojas de “vete a saber donde”; pese a ello hay que ducharse y lavarse (renuncio al baño) lo que hago seguidamente, puesto que “ya empiezan las prisas cotidianas”...cuando salgo de la ducha y miro “el chocolate” que queda en la bañera, no me explico como he quedado limpio y descansado y “sólo con este agua y jabón”...milagro, puede ser que “estos lodos resulten hasta medicinales para la piel”; pienso tratando de encontrar respuesta y consuelo a esta primera ducha en territorio de Marruecos.

 

Eva, se ha decidido a ducharse también, puesto que ello le es imprecindible; pero al ver el agua terrosa, se retrae; me llama y al explicarle todo lo que a mí me ha ocurrido y que a pesar de esa agua, yo he quedado limpio; se contenta y procede a realizar lo habitual y que cada jornada realiza tras levantarse. Ya se encuentra repuesta y muy descansada; me dice que ha dormido como “una piedra” y que no ha sentido nada hasta que ha sonado el timbre del teléfono.

 

Tras cerrar maletas y dejarlas en el pasillo para que nos las trasladen al autocar (en esto si que hay en este hotel un servicio estupendo: puesto que te recogen y trasladan el equipaje y con bastante rapidez)… subimos a tomar el desayuno, lo que hacemos en el comedor ya descrito y donde desayunamos bien; después y en un corto intervalo de tiempo, vuelvo a las terrazas y observo la panorámica vista anoche, la que ahora y con la radiante luz del sol (hace un día espléndido) cambia totalmente de colorido, destacando la gigantesca (aunque inacabada) torre “Hassán” y el mausoleo anexo, los que se encuentran muy cercanos al hotel; y efectuado este nuevo hecho de recrear el espíritu, bajo al hall y donde Eva me espera sentada en un muy cómodo sillón y departimos conversación, refiriendo todo cuanto vivimos ayer en nuestro primer día de viaje, sacando las conclusiones que a los dos nos ha agradado mucho, pese a las fatigas sufridas.

 

Pasa el corto tiempo que nos queda de espera; llega nuestro guía y nos requiere que con la mayor premura, vayamos subiendo al bus y ocupando nuestros asientos; que los equipajes ya están todos en el mismo y que todo ha sido controlado por él, que previamente había contado las maletas ayer al descargarlas.

 

Subimos al autocar “asediados por los madrugadores vendedores de artesanías”, alguno de los cuales discute con nuestros guías y los acusa de “entorpecer sus ventas, por cuanto ellos (nuestros guías) tratan de que visitemos solo las tiendas a donde ellos nos han de llevar y en las que recibirán la oportuna comisión por la compras que efectuemos”... sonrío y pienso que “esto es lo normal” y que “el negocio es el negocio y ello se lleva paralelo al turismo”...lo lamentable son los abusos que algunos guías poco éticos y poco escrupulosos realizan, al socaire de un turismo que prostituyen...afortunadamente no es el caso nuestro y “todo se lleva con discreción y la sutileza que debe imperar como mínimos reflejos de esa ética antes mentada”; por lo demás es lógico que cada cual busque ciertos extras y complementos a su trabajo habitual, esto es humano y comprensible, siempre que ello no deteriore el turismo y lo que este representa como ocio, enriquecimiento cultural e intercambio humano entre pueblos y culturas diferentes, amén del movimiento de capitales y el beneficio que todo ello representa a niveles tan extensos que difícilmente son apreciados por “las masas”.

 

Y por fin iniciamos la rápida visita turística a Rabat (a Salé y pese a su “rico” pasado histórico, solo la vamos a ver desde lejos) que va a consistir en la visita al ya citado mausoleo y tumba de Mohamed V y la que mandara construir su hijo (elrey Hassan II) y en la que se tardaron nada menos que once años (“que contraste con los cementerios beréberes del Sur y que ya describiré, pues curiosamente esta dinastía real...también es beréber”...”el culto a la muerte no conoce fronteras...ni religiones...bah”).

 

También vamos a visitar la ya mentada Torre de Hassán y mezquita, dedicadas a aquel rey del siglo XII y las que no fueron nunca terminadas, pues si bien esa torre puede denominarse así por lo avanzado de su obra, la mezquita quedó “solo en el pavimento y las columnas”, ya que no se llegaron a colocar ni las arcadas de los clásicos arcos árabes; por tanto la realidad cruda sería denominar ello como “proyecto de mezquita”.― Curiosamente esta gran torre fue la primera en ser iniciada su obra, de las “tres gemelas” ya mentadas y todas ellas de la misma época (la Kutubía en Marrakech y la Giralda en Sevilla ―esta última la mejor conservada de todas ellas, dicho sea ello de paso).― Las tres torres son debidas al mismo rey, “Yacub El Mansur” (Almanzor. para nosotros y nuestra historia y... de ahí lo que dije al principio y en el preámbulo de este relato, en relación a “historias entrelazadas”)... Puesto que este poderoso monarca, que por cierto...”se hace proclamar Sultán en Sevilla” y que fue el segundo de la dinastía de “los almohades” (“los unificadores” ―traducido a nuestro idioma) extendió sus reinos nada menos que...”desde el río Ebro en España por el Norte, hasta lo que hoy es Senegal, por el Sur; y desde lo que hoy es Libia (por el Este) hasta el Atlántico (“considerado el mayor imperio musulmán de Occidente”)...de todo esto nos habla y diserta nuestro guía marroquí (Nordín) el que por lógica se siente satisfecho, es feliz y “disfruta” hablándonos de sus antepasados (lógico).

 

Llegamos a la explanada donde se encuentran los citados monumentos, el primero que encontramos (la tumba―mausoleo) no la podemos visitar por cuanto y aún cuando es domingo (Nordín nos dijo que los domingos “no se trabaja”)...”están limpiando y fregando los suelos” y no nos dejan entrar, tenemos que conformarnos con verla desde fuera y lo tenemos que hacer con la “moderna” mezquita edificada junto al mausoleo, la que “si está terminada” y cuyas puertas son una maravilla del trabajo de alta artesanía marroquí en bronce y madera (lamento no poder describir los interiores, ni tampoco el mausoleo, el que debe ser “lujosísimo”, por lo que he podido apreciar en una cinta de vídeo, que nos pasaron en el autocar...”pero yo lo que no veo no me atrevo a describirlo ― no tendría fuerza ni sentido”).― La torre, tampoco es visitable y está francamente deteriorada (sufrió, incluso los daños que produjo el denominado terremoto de Lisboa, hace “siglos”) y “el solar de lo que yo he calificado como proyecto de mezquita”, poco nos puede ofrecer y poco interés tiene para nosotros, así es que...”nos hacemos la foto de rigor y ante la guardia permanente y a caballo, que allí existe, en memoria del ilustre muerto allí enterrado” (son dos parejas de jinetes trajeados a la antigua usanza árabe (me parece) y que permanentemente están subidos en sus caballos, sosteniendo sus lanzas en posición de parada militar y los que supongo relevarán a espacios prudenciales y soportables de tiempo...pues si no...”menudo castigo para sus posaderas”. Efectuada esta frustrada visita, subimos de nuevo al autocar, el que afortunadamente quedó aparcado muy cerca del monumento.

 

Después marcharemos hacia el centro de la ciudad, donde nos deja el autocar y desde donde nos dirigimos al palacio real y sede permanente del actual monarca y al que, “también tenemos que ver desde lejos y bastante retirados de su entrada principal, a la que nadie se puede acercar”, ya que existen normas concretas y gran vigilancia en ella y en un amplísimo entorno de “aquellos grandes espacios”...así pues...”Hemos estado aquí en esta ciudad (o ciudades) pero casi nada hemos llegado a ver en realidad”.

 

Volvemos de nuevo desandando el camino recorrido y nueva subida de nuevo al vehículo que nos trae y que ha ido a recogernos a las inmediaciones del palacio y; proseguimos viaje en dirección hacia Casablanca. Viaje que vamos a realizar a través de la única autopista que existe en este país y que une estas dos importantes ciudades.― En el intervalo y mientras vamos recorriendo lo que nos resta de Rabat, algunos viajeros preguntan a Nordín sobre el sistema de gobierno, normas, libertades, funcionamiento, etc..― Nos informa del sistema político del reino, su parlamento, partidos políticos (de los que afirma, existen un amplio abanico) de la libertad de crítica que existe hacia el gobierno y los políticos (“no al rey que es inviolable” (palabras textuales que cito) y demás pormenores del actual estado de este país, regido por un rey que se estima “bastante absoluto en el exterior”...país que es extenso, rico y muy bien situado en la estrategia internacional y que interiormente intuyo debe ser bastante “complicado” (“etnias, tribus, razas, religiones, clases altas y bajas (medias debe haber aún pocas) etc. etc.”) por todo ello...me inclino a pensar y tras oír la bastante larga y fluida disertación que nos ha hecho Nordín, que...”quizá para el Marruecos actual, lo mejor (o menos malo) fuera lo que el astuto y bastante inteligente rey anterior, les realizara con su férrea dictadura medieval y sus pactos y actuaciones internacionales; cosa que a la vista está, sigue haciendo su hijo y heredero, el que aparentó una apertura política; pero por cuanto hemos visto, es mas o menos… “más de lo mismo”; ya que sistema que da resultado… ¿para qué cambiarlo?

 

Y ello sencillamente por cuanto han hecho (o logrado hacer) por Marruecos, desde hace ya 54 años, en que terminara el protectorado y tomaran las riendas de gobierno en este muy complicado país.

 

Cosa que siguen haciendo en la actualidad (“lo iré contando”) y lo que “piensen hacer en el futuro”, ya que se ve ello y se nota en todo el recorrido que llevamos efectuado...”hay gran movimiento, industrial y agrícola (mucho de ello con capital español), grandes extensiones de regadíos, nuevas líneas eléctricas en tendidos de “alta”, mucha y nueva construcción de obras, destacando las de viviendas en grandes cantidades de bloques o diseminadas en las zonas rurales, obras públicas u oficiales de variado signo y destino y en definitiva...”algo nota el observador, que le hace intuir...el que aquí está ocurriendo algo que no es normal ni rutinario”...¿Que será?... pienso sinceramente que en pocas décadas lo vamos a ir viendo o quién sabe si padeciendo… Puesto que sólo con la astucia y aprovechando ocasiones o circunstancias, han avanzado mucho; si cogen fuerza económica y militar; mejor no pensarlo; puesto que aquí “se huele un ambiente de revancha” y no olvidemos que los musulmanes, siguen pensando en “su Al Andalus”, que no olvidemos no es sólo Andalucía, sino “toda la Península Ibérica y parte de Francia”, puesto que hasta allí llegaron en su máximo avance, con el Califato.

 

El autocar sigue rodando y el guía sigue diciendo; que en el país existen opiniones diversas de “a favor o en contra del rey”...(¿y donde no, digo yo?...pero (pienso para mi interior) ¿Qué ocurrió en Irán cuando lo tomaron los musulmanes chiítas?...¿Qué en Libia?...¿Que va a ocurrir en Argelia, Túnez, Egipto y otras partes del denominado “mundo islámico”?...Por ello, puede ser (yo no lo se) el que lo mejor para Marruecos y otras partes del mundo “cercano”, sea un gobernante fuerte, respetado o incluso “temido” y aún muy lejano del integrismo o extremismo islámico, con sus algaradas y atentados que producen muertos en masa... no lo se ―repito― “pero los hechos acaecidos y que están desarrollándose... inclinan al pensador a deducir muchos pros y contras dignos de ser tenidos muy en cuenta y más aún el la actualidad presente, cuyos preludios no son tranquilizadores, ni mucho menos...?”.

 

Pasamos a otro tema y se habla de la mujer, la familia, la bigamia o poligamia, la religión.― Para todo tiene repuesta este hombre (“convencido”) que razona todo...”La mujer (nos dice) ocupa su lugar” y en gran mayoría prefiere (ella misma y sin más presiones que su íntegra decisión) el hogar, el que ella es la que lo rige y gobierna en toda su extensión (nos asegura que muchas universitarias con las carreras ya terminadas, prefieren el hogar a ejercer las mismas) la mujer tiene iguales oportunidades que el hombre (sigue diciendo) e incluso son mucho más numerosas en las universidades, que estos... trabajan muchas, incluso más que los hombres, ya que “aceptan salarios menores por igual trabajo” y ello se puede constatar en cualquier centro de trabajo donde las labores puedan realizarlas ambos sexos.

 

¿La bigamia o poligamia? Sobre este asunto nos dice...”se ha ido reduciendo por si misma y hoy existe a niveles mínimos”...¿si ya cuesta de mantener a una mujer, cómo mantener hasta las “cuatro que autoriza el Islam...? (razona y continúa) explicando el que y el por que de la bigamia o poligamia en tiempos anteriores (ya muy lejanos ―afirma) y que predicara y practicara el mismo Mahoma...El profeta dijo que había que proteger a las viudas y otras mujeres, que por falta de hombres quedaban en situación de miseria debido a las guerras...que como la “Jihad” islámica y otras de otras religiones... serían...”más o menos santas”...Hoy la mujer puede trabajar y vivir de su trabajo con cierto desahogo...?

 

Pasa a explicarnos algo de su religión y dice...”Que su libro sagrado (El Corán) les ordena que ellos tienen que aceptar por obligación, todos los libros sagrados de la religión judeo―cristiana (“Torá judío y Evangelios cristianos”) hasta la “llegada de Cristo” el que es reconocido como “otro profeta”; por ello mismo reconocen a Adán y Eva y por tanto al “Padre Abrahán”, pero que “aquellos libros” fueron manipulados y de ahí el Corán, que para ellos es el último libro sagrado.― Nos sigue explicando la forma de orar y el contenido de las oraciones cotidianas, también a lo que obliga el Islam, que incluso ordena repartir “el dos cincuenta por ciento de lo que cada cual gane a lo largo de un año”, lo que tendrá que realizar al final de dicho período, entre los necesitados y como socorro obligado y por éste orden. Los miembros de la propia familia, los vecinos más cercanos, los del barrio y como final los mendigos o más necesitados del pueblo o ciudad donde habite...(sigue dciéndonos) Que el Islam no tiene sacerdotes y que “el imán” (hombre religioso) siempre será el más docto en teología coránica, del grupo o núcleo habitado (que hasta los notarios han de saberla ampliamente, para intervenir en las transacciones de bienes o herencias) de ahí que en un determinado momento (trabajo, ocio, marcha, etc.) el imán pueda serlo “el más capacitado del grupo”, en ese preciso momento en el que ha de dirigir la oración que proceda.― Que por otra parte las oraciones no han de hacerse (forzosamente) a horas fijas, si ello no es posible, ya que se pueden posponer hasta que se ultime el trabajo que lo impide o cualquier otra obligación o impedimento ineludibles.― Que el mes de “Ramadán” (que es mes lunar y rota sobre el año solar y por tanto no coincide cada año en iguales fechas ― cosa parecida a “nuestra Cuaresma”) está establecido para “controlar el espíritu y sus pasiones o debilidades”; que es algo así como...”un detenerse y examinarse a si mismo y ver si se ha sido un buen musulmán”...si no se practica así y por ejemplo en el transcurso de ese mes, se insulta a otro, es preferible que el que así ha obrado, coma y rompa el ayuno, ya que es “como un perro” al que desatan para que sacie su hambre (más o menos fueron sus palabras)...Que a los niños se les enseña religión solamente, desde el cuarto al séptimo año, después se les enseña árabe y francés, luego le obligan a conocer un tercer idioma (inglés, español, etc.)... Que en la primera etapa, están en una especie de “guarderías” (que son mixtas y por tanto asisten niños y niñas) las que son confiadas a “hombres buenos”, los que han de enseñar lo mejor a los niños en esa edad...”en que lo que se aprende no se olvida”, de ahí que lo primero sean las enseñanzas del libro sagrado...posteriormente pasarán a las escuelas oficiales de todos los grados y según edad hasta llegar a las universitarias si es que están capacitados para ello...?.

 

Los salarios no son muy altos “pero suficientes”; y que...(continua diciéndonos) “S.M. el rey también ayuda a todos cuantos trabajan, mediante cooperativas de viviendas (por ejemplo) las que mediante los denominados “créditos blandos” (bajos intereses) y largos plazos de amortización, liquidan los trabajadores y lo que se va realizando a tenor con lo que cada cual gana y que le es deducido de su salario...?.

 

Reflexiono y veo todo lo positivo de ello, pero no obstante hay que señalar, que aquí existe (“al parecer”) un movimiento de “mordida” (sobornos) del tipo de la tan conocida mexicana y que se me dice (lo confirma nuestro guía español) está bastante extendida y a todos los niveles de “lo oficial” o burocracia gubernativa; y todo el que puede “se unta”, para de esta forma suplementar unos salarios que al parecer “no son lo suficientes que se dice”...en fin...”lo de siempre y que ocurre en cualquier lugar del mundo...unos se conforman con unas monedas y otros les sitúan capitales enormes en cualquier paraíso fiscal de este perro mundo”....”sobornos de pan y agua y sobornos de champán y caviar”, ya que así se me ocurre calificarlos en este preciso momento en que a mi mente viene aquello tan terrible que afirma que...”todo hombre/mujer tiene un precio”...?.

 

La conversación decae y se disipa; el autocar sigue su ruta y yo mientras reflexiono, pienso...”Estoy notando aquí que el rey está presente siempre (lo esté o no) pues se ve en fotografías en cualquier lugar abierto al público, en luminosos u otro tipo de carteles, en las carreteras y al paso por las poblaciones que estas atraviesan.― En los hoteles y en lugares preferentes hay grandes retratos.― Es algo que se ve “muy bien estudiado” (“buen equipo” tiene S.M.) ya que todo esto es algo así como “un halo invisible”, ó como “el alma de algo que pudiera intentar representar a la nación y su pueblo en un grado súper humano y rozando lo divino” (“por la Gracia de Dios, se decía en las monarquías europeas hasta casi ayer mismo”)...Todo ello me parece que quiere enviar algún mensaje que comunique más o menos...”cuidado yo vigilo y trabajo pensando en vosotros...dejadme hacer, ello será bueno para vosotros y los vuestros, en el presente y en el futuro”...¿―?.

9

 

Y llegamos a Casablanca a buena hora para poder comer temprano.― Esta es la “gran metrópoli” de Marruecos, 3/4 millones de habitantes, es la ciudad industrial y más “europea” de todo el país, quizá todo ese auge se deba al largo tiempo en que aquí gobernó, “la administración francesa en su largo período colonial” y la que dejó su impronta y su influencia en calles y demás componentes ciudadanos los que con fuerza notable, “se ven y se notan aquí” (incluido el puerto, que es el de mayor importancia del país).

 

Hacemos un rápido recorrido para “ver la ciudad, sin bajar del autocar”... salvo para ver y admirar “la gran obra del monarca anterior” y la que admiramos desde “un kilómetro de distancia (más o menos)”... se trata de “la gran mezquita”, la que construida y de forma grandiosa, se encuentra en terrenos arrebatados al mar...es enorme, nos dice Nordín que es de “las mayores del mundo”, su alminar (torre) nos dice que tiene ciento ochenta metros de altura y es “una maravilla”, en la que pueden orar “no se cuantas decenas de miles de fieles creyentes” y desde lo más alto del alminar (sigue diciendo)...”es lanzado un gigantesco rayo láser que alcanzará una distancia de unos veinte kilómetros y en dirección a La Meca” 1... sonrío y sin quererlo a mi mente viene el recuerdo del tristemente “famoso” “Valle de los Caídos” (“la faraónica obra de Franco, en épocas miserables y de miseria, en España”) y también recuerdo que en Madrid, poco después fue terminada y consagrada la nueva catedral cristiana...”sonrío y pienso y... sigo sonriendo”.

 

Y tras de esta admiración a la grandiosa obra debida al trabajo del hombre (que indudablemente lo es) vamos directamente al lugar donde se nos ha prometido vamos a poder realizar una excelente comida, “por nuestra cuenta y a la carta”; puesto que ésta comida no entra en los servicios que cubren este viaje, cosa que no coincide con lo que nos dijo la dependiente de la agencia, cuando Eva y yo la visitamos y contratamos; puesto que dijo que sólo estaba “libre” la de Larache; en fin; ya estamos 7 aquí y hay que apechugar.

 

Se trata de un afamado restaurante instalado en el puerto, el que es acogedor y está bastante bien instalado y servido por personal eficiente; tiene un muy buen surtido de pescados y mariscos de este litoral; comemos muy bien y a precios razonables; incluso degustamos aquí y por primera vez...”el vino cosechado en un país musulmán”. Se trata de un tinto con doce grados “alcohólicos” y que es bastante bueno y con un buqué (“bouquet para los del norte de los Pirineos”) excelente y que nos satisface plenamente (lo vamos a seguir degustando en otras ocasiones y a lo largo del viaje, ya que en los hoteles lo hay ―también blanco y rosado).

 

Lamentablemente no podemos hacer “sobremesa” y si bien tomamos café, pero hemos de levantarnos pronto, ya que como domingo que es, hay gran afluencia de público a este establecimiento (que es bastante grande) y existe una larga cola de espera y aunque nada se nos dice, pero comprendemos que estas personas están deseando “hacer lo que nosotros” y humanamente, hay que cederles el paso...por otra parte, nos han aceptado pagar en euros, que indudablemente para ellos es moneda fuerte; ni anoche sábado funcionaba la oficina de cambio de moneda en el hotel de Rabat, ni esta mañana tampoco...”bueno ya me fumaré el puro donde pueda y como pueda” (lo hago y felizmente; puesto que; puesto que en el autocar ni me dejarían encenderlo y pese a la magnífica extracción de humos con que va dotado; pero ya se sabe; ahora fumar es de “apestados” y son mucho peor los “ya conversos” y que dejaron de fumar.

 

Son aproximadamente las 15,30 horas, cuando rodamos hacia el Sur, 223 kilómetros… “nos esperan” hasta llegar a Marrakech, que es nuestro destino de hoy y mañana ya que allí pernoctaremos, las dos noches... el sol “aprieta” en la parte de la derecha del vehículo, que es donde vamos mi esposa y yo. Sentimos la somnolencia propia y que surge casi siempre, después de una buena comida y que se acentúa por el ambiente caluroso que hay y que se va acentuando cada kilómetro que avanzamos hacia el sur… y pese al aire acondicionado del vehículo... decaen las preguntas, callamos los viajeros, al que lo desea, se le ofrece tomar un refresco de cola o zumo “sintético” en latas de aluminio, de las que va bien provisto el chofer y que va reponiendo en la nevera, para vendérnoslas a los ocupantes del autocar y a los que nos irá suministrando hasta en algún lugar apartado y donde el Islam no deja ni “que pase la cerveza”.

 

El que disfrutemos de una lata de este dorado y refrescante líquido fermentado, se lo deberemos a él, que dicho sea de paso nos lo facilita a precio muy razonable; cosas estas que se agradecen y reconocen como complemento a un buen servicio, pues y dicho sea de paso, reitero...”no abusa en los precios que nos cobra”...Yo me abstengo, pues “ni es hora de cerveza”, ni se me ocurre tomar esas bebidas de cola o sintéticas, o “industriales”, las que para mi son aborrecibles... y como no hay zumos de naranja (o limón) “naturales”, pues espero alguna oportunidad que pueda presentarse en el camino y si no me es igual (“en prevención llevamos una botella de agua mineral”)...mi esposa tampoco toma nada... en esto, “al menos coincidimos, puesto que y en general somos bastante opuestos en nuestros gustos”.

 

Aproximadamente a unos setenta km. atravesamos por una ciudad que el guía nos dice que es nueva (una nueva metrópoli ganada ya a las tierras bastante desérticas) y donde se nota gran actividad expansiva; se trata de Settat y donde se nos conceden unos veinte minutos de descanso, para tomar algo o efectuar alguna llamada telefónica (hay cabinas al borde de la carretera, para el que no porte teléfono móvil) aquí si que tomamos un excelente zumo de naranja natural, el que para mayor garantía lleva hasta “algunas de las simientes o pepitas del fruto” (en Marruecos es abundantísima la cosecha de cítricos y proliferan por muchas ciudades los puestos de zumos naturales, aparte que estos , los sirven en cualquier café)... dicho zumo me ha sabido a “gloria”.

 

Sorpresivamente se nos acerca un vendedor de periódicos, el que nos ofrece un diario...¡En español! y el que compramos algunos de los turistas, ya que es gratísimo (al menos para mí) este encuentro con nuestro idioma e impreso.― El diario se denomina...”La Mañana... del Sáhara y del Maghreb”, se edita (al parecer) en días alternos, pues el que tengo en la mano, lo indica... y curiosamente, fijan las dos fechas del día, o sea el que corresponde a las eras “cristiana” (nacimiento de Cristo) y del nacimiento del “Islam” (era musulmana o nacimiento del profeta Mahoma)... las cosas bien hechas, hay que reconocerlo)...El diario es bastante extenso, puesto que contiene nada menos que diez páginas “enormes” y del tipo del formato antiguo en España, puesto que cada página de “La Mañana”, casi equivale a cuatro folios; se trata de un diario de información general y equiparable a muchos de “provincias” españolas, es claro que en gran parte del mismo se destaca y nota “la influencia de La Corona y S. M.”... lo editan en Casablanca y el “Director Político (así figura en cabecera) y el Administrador―Director General, supongo deben ser dos marroquíes puesto que los nombres que figuran así me lo indican (Ahmed y Drissi)... La verdad ―reitero― ha sido una muy grata sorpresa y por cuanto ello significa para cualquier observador “medianamente inteligente”, puesto que existan aquí periódicos en francés es explicable, pero en español, la verdad, yo no tenía noticias, ni me lo esperaba en absoluto... ¿En España habrá “algo parecido” y en justa correspondencia?... lo desconozco y es lo que dije al principio de este relato...”estamos condenados a entendernos, alguna vez, en el tiempo y el espacio”...?

 

Continuamos viaje y a medida que vamos haciendo kilómetros hacia el Sur, las tierras van siendo más desérticas y agostadas (algunos cereales aparecen “perdidos” el arbolado va desapareciendo, van apareciendo chumberas incluso en forma de evidentes repoblaciones de eriales) curiosamente en el diario ya mencionado y en su primera plana existe un texto que no me resisto a copiar, dice así.

 

“Hemos decidido dedicar a esta operación el montante correspondiente a las pérdidas sufridas por los agricultores (se refiere a la sequía) que se dedican especialmente al cultivo de los cereales, seis mil millones de dirhams, que equivalen a sesenta millones de días de trabajo y que ocupará, a partir del primero del próximo mes, amás de 300.000 personas. Si consideramos que cada trabajador tiene una familia compuesta por cinco miembros, esto significa que el efecto de este montante alcanzará, si Dios quiere, a 1.500.000 habitantes de nuestro Reino feliz”. “Los proyectos que os han sido explicados son duraderos, no se trata de una acción que se extiende en uno o dos años, sino de una inversión que cubre decenas de años”. “Este programa procurará durante nueve meses a la mano de obra beneficiaria, una remuneración regular a partir del mes de abril y hasta el fin del año, y si es posible, con la ayuda de Dios, hasta mucho más allá”.

Lo trascrito es parte de un discurso pronunciado por el actual rey de Marruecos el 27 del pasado marzo (hace solo una semana) y al que sólo le he añadido dos paréntesis y por cuanto creo son necesarios para aclarar conceptos abstractos.― Pero no se crean que “el rey va regalar nada”, ese enorme capital se va a dedicar a...”trabajos de desempedramiento, reforestación y acondicionamiento de lagos y colinas”... cito textualmente lo recogido en la noticia que da el citado diario de Casablanca y desde luego, es razonable que el que cobre, trabaje por cobrar y no lo que está ocurriendo ahora mismo en España, con el denominado...”subsidio del desempleo ó paro obrero y agrícola”, que mientras estos “privilegiados” cobran sin trabajar, tienen que ir miles y miles de “estos mismos marroquíes”, a realizarnos trabajos que “esos privilegiados” no quieren realizar... ¡absurdos de la vida y causas que alguna vez “se tendrán que pagar”!... puesto que curiosamente lo indica este mismo diario “que tengo en las manos”...y el que en titulares de gran tamaño afirma...”EMIGRACION HACIA ESPAÑA”...UNA CUOTA DE MAS DE 20.000 TRABAJADORES EXTRANJEROS CON PRIORIDAD A LOS MARROQUIES...”sin más comentarios, paso a otro tema”...¿pero donde estaba “yo”?

 

Y por fin, llegamos a nuestro destino al atardecer de este día.

 

Se trata de un lugar o paraje denominado, “El Oasis de Marrakech” y el que se encuentra a unos 2/3 km. antes de llegar a la ciudad y entrando por la carretera por la que llegamos.

 

En este lugar son abundantes un tipo de palmeras (no datileras) y las que crecen “arracimadas”, en lo que se podría denominar como “una palmera madre” a cuyo pie y pegadas a su tronco puede crecer varias “hijas”, que muchas veces pueden llegar a “una docena”; también se ven olivos con cierta profusión, pero ello no insta para que “ya estemos en un pre desierto” y el que se aprecia cercano a este lugar.

 

Antes de llegar se nos ha informado que “hemos cambiado de hotel y sobre la marcha”, ya que nuestro destino era en principio el “Hotel Atlas Asni”... “pero que no nos preocupemos, que el cambio a sido para mejorar”.― Efectivamente y aún desconociendo el ya mentado, al que llegamos, es “algo inesperado” por lo grato y agradable e incluso suntuoso que se nos muestra.

 

Se trata del “Hotel Sangho” y en el que y a sus puertas nos reciben un grupo folclórico de músicos autóctonos (beréberes) los que al son de sus peculiares instrumentos (panderos, timbales, “extrañas ―especie de― castañuelas” y alguno de viento) nos amenizan la llegada y entran con nosotros en el lujoso hall, donde se nos espera y se nos ofrece una copa de bienvenida (“sin alcohol”) en uno de los salones contiguos a la recepción, en el que cómodamente sentados la tomamos, mientas diligenciamos las ya mentadas hojitas de “control policial”, entregándosenos seguidamente las llaves y siendo acompañados por el personal de servicio (“que debe ser mucho”) hasta nuestras habitaciones, las que nos van a sorprender muy gratamente por cuanto diré.

 

Este es un hotel “en horizontal”, no se puede comparar con lo que es conocido como “motel” (ni muchos menos) pues se trata de un enorme espacio hotelero, el que más que ello...”se parece (o guarda semejanza) con un palacio marroquí de alto nivel”. Las habitaciones son soberbias y sus instalaciones confortables y agradables en extremo; y no me extiendo mucho más, ya que tendría que escribir “mucho y bueno”, puesto que este complejo “hotelero” es enorme y formando un círculo o elipse, en cuyo contorno, que asemeja a un palacio amurallado; y salvo las instalaciones de la entrada principal, se suceden unos “palacetes” de dos plantas, y donde están instaladas las amplísimas habitaciones, a las que se entra por “un patio árabe” (cubierto) en el que incluso hay fuentes de igual estilo y por las que corre el agua y las que incluso están adornadas con una capa de pétalos de flores diversas, las que supongo proceden de los amplísimos jardines que hay por doquier.― Dicho patio tiene unos muy bellos artesonados y lámparas, así como diferentes ornamentos del tipo “arabesco” y solerías de mármol.

 

Los tejados son de preciosas tejas color verde (“similares a las que he visto en los palacios reales del país”) las que “a cuatro vertientes” (“cuatro aguas”), ornamentan ese tipo de construcción que conocemos en “la herencia árabe que aún queda en España” (Alhambra de Granada, Reales Alcázares de Sevilla, Córdoba, etc. etc.) y que tan agradable es a la vista, por “lo estético de la misma”.

 

Repito, pues necesariamente tengo que reiterarme...Se asemeja todo a un gran palacio marroquí y es una zona “idílica”, con unos espacios enormes, dos piscinas también grandes, una climatizada e instalada en una especie de acantilado de rocas artificiales y la exterior, la que es de forma irregular y con una “isleta” en su centro, debe tener más de mil metros cuadrados de extensión.― Sus aguas cuidadísimas, así como todo el entorno... y terminando ...”de una puntuación de diez...yo lo calificaría con diez y medio”...?; “pues lo mismo que se critica, hay que felicitar igualmente y con toda sinceridad a quienes han hecho posible esta maravilla en el desierto”, la que supongo es obra del Gobierno de S.M. al igual que el resto de obras “públicas”; ojalá que sepan cuidar esta como la misma merece, puesto que reitero...”es una delicia estar alojado en este regio oasis; y aquí, seguro que se curan las enfermedades de la sociedad opulenta, de la que procedemos nosotros, y de la que mucho nos quejemos”...?

 

Eva queda aún más maravillada que yo, lo que es difícil, pero como mujer, quién sabe si en sus fantasías, se habrá visto como una favorita de un sultán y por tanto dueña y señora de estos palacios… en fin, ella sabrá, pero insisto; sus elogios y a viva voz, no paran de salir de su boca. Menos mal, quizá aquí, podamos pasar “dos de las noches de ese cuento oriental que cuenta las mil y una noches”; ya veremos; todo este lujo, desde luego que invita al placer carnal y no ser parco en el mismo, puesto que hasta las luces, han sido estudiadas para esas intimidades.

 

Con el agrado y perplejidad manifestados; y como venimos sudorosos y cansados; pasamos al baño y disfrutamos de agua abundante y limpia y recuperados y ya bastante descansados y frescos y como hemos estado desnudos en el baño, y tanto uno como el otro, nos hemos dado “jabón” en las espaldas… todo ello nos enardece, nos estimula, y es claro que terminamos en la cama, antes de vestirnos y realizamos muy placenteramente, el primero de los varios coitos con que no va a estimular, estas medievales tierras y todos sus encantos; tras ello quedamos… “cobo bebé recién bañando y satisfecho de mamar”.

 

Realizado este gran encuentro, nos vestimos y nos preparamos para la cena (“pues el día no ha terminado hay sorpresas”).― Cenamos bien de un bufé bastante bien surtido, siendo igualmente muy bien atendidos por los servicios del comedor, que son suficientes en el amplísimo local donde se celebra la cena; algo que se reconoce y agradece infinito...”alguien coincide conmigo y afirma que...”cualquier estresado (“atacado por el estrés moderno”) puede curarse aquí en un par de semanas, ya que esto es una especie de balneario confortabilísimo, fuera del mundanal ruido y a las puertas del desierto africano”...?

 

 

10

 

 

Y dije que la jornada no ha terminado, ya que nos espera “de postre y esta misma noche”, lo que la agencia nos ha vendido como una, “noche sorpresa en Marrakech”...?

 

Llega la hora de marchar hacia esa sorpresa y siguiendo las instrucciones de nuestro guía (al que siempre acompaña el guía marroquí), nos vamos reuniendo en los amplios salones que hay junto a la recepción del hotel y ya todo el grupo reunido y que antes se ha dividido en grupitos que charlan entre sí y a una voz del jefe de expedición (nuestro guía) todos nos ponemos en marcha.

 

Nos encaminamos de nuevo a la entrada principal de este complejo y donde nos aguarda el autocar que nos ha traído, él nos lleva al cercano complejo denominado “El Oasis de Marrakech” y el que se encuentra aquí mismo en lo que se denomina “El Palmeral”.

 

Se trata de un lugar “amurallado”, extenso y amplio, donde se ha simulado un oasis del desierto (laguna incluida).

 

Antes de llegar al “verdadero oasis” ya descrito, existen diferentes construcciones, las que simulan poblados o lugares existentes en el Sur de Marruecos (quienes hayan visitado el denominado “pueblo español” de Barcelona, puede imaginarse una analogía con ello).

 

Entramos por la puerta de esta “especie de fortaleza” y se nos recibe con cantos y danzas y que son oriundas de “algunas de las zonas de este extenso Sur”; vamos pasando por los parajes ya descritos y que aquí han simulado muy bien; y otros grupos de músicos y danzantes nos van recibiendo en ellos y de igual forma, a la que nos han recibido a la llegada del hotel (intuyo puedan ser el mismo grupo) incluso invitándonos a participar con ellos en sus danzas, un grupo de jovencitas beréberes, las que interpretan unas danzas de gran colorido y las que acompañan con sus peculiares gritos.

 

Danzas que tienen un encanto y una belleza dignas de ser destacadas, e igualmente contienen un gran colorido, por su limpieza y sencillez.

 

Seguimos recorriendo “este espejo de este sur” y llegamos al artificial oasis, donde no faltan ni los “camellos” (dromedarios) ni las “jáimas”, ni ―incluso― algún que otro “tuareg” a caballo y con su indumentaria “azul”.

 

A la indicación de nuestros guías, tomamos asiento dentro de las “las jáimas” y en los cojines propios de l mobiliario de las mismas y que se encuentra sobre un suelo alfombrado en su totalidad y que para tal efecto están instaladas, frente a lo que será el escenario, el que se encuentra a cierta distancia y del que nos separa un espacio de tierra y el agua de la laguna.

 

Antes se nos ha ofrecido “una copa” a elegir y aquí si que se puede elegir alcohol de todas las graduaciones existentes en “Occidente”; por tanto cada cual elige lo que le apetece (yo no soy consumidor de este tipo de bebidas, por tanto tomo un agua tónica con un poquito de ron ―muy poco― la que me servirá como refresco, en esta bastante cálida noche africana) y pasamos a las mesas que han colocado y donde existen platos conteniendo “frutos secos”, todo lo cual entra o comprende el precio de “esta noche sorpresa” la que por cierto nos han cobrado bastante alta de precio.

 

Empieza lo que será el espectáculo.

 

Sobre una construcción (especie de cabaña) que existe en el escenario se proyecta un reflector que ilumina la misma y las palmeras colindantes; entonces se oye la voz de “un narrador”, el que primero en francés, luego en español y posteriormente en inglés (aquí nos encontramos varios grupos de turistas)...”nos cuenta un breve cuento del desierto”...nos dice que...”un joven pastor de dromedarios, en su pastoreo cotidiano, ve y se enamora de una jovencísima mujer de otro poblado diferente al suyo (o tribu)”.

La boda no parece sea posible en principio, enemistad, enfrentamiento entre familias o parientes, dificultades en concertar la boda, etcétera.

 

Luego “todo se va solucionando” y al final aparecerá la novia, muy engalanada al uso y costumbres de estas gentes, será paseada por el oasis y por fin, la boda se celebra, con la alegría y jolgorios propios de estas bodas beréberes y todo termina bien y por tanto feliz, si bien y ello hay que decirlo y resaltarlo...se han ido sucediendo diferentes actos (o cuadros) donde se ha ido escenificando todo “el cuento”, pero en todos ellos ha faltado “la voz del narrador”, la que debiera explicar lo que acaece en cada acto, ya que solo ha explicado (resumiendo) el corto cuento y al principio como ya dije y luego “nos han dejado en total silencio, para que cada cual entienda o interprete, libremente, lo que estime oportuno y con arreglo al movimiento de los actores” y los que se han movido por un amplísimo escenario y diferentes iluminaciones artificiales, a las que ha acompañado una bellísima luna, que en el cielo de esta noche luce su casi máxima plenitud (pasado mañana, será el “plenilunio”) lo que indudablemente ha prestado ese especial encanto a ese cuento de “un amor que se presentaba imposible”.

 

Estimo que este silencio es un error garrafal, ya que el espectador se encuentra a una distancia del escenario que posiblemente rebase los cien metros y por ello es muy difícil “conectar o entrar en la obra”, por tanto ello es perjudicial para dicha representación, en la que incluso y en la ceremonia de la boda, aparece una bailarina (magníficamente vestida con telas y atuendos bellísimos)...”bailando la danza del vientre” y lo que tampoco llegamos a saber que sentido tiene en aquella boda “de pastores”.

 

Pese a todo ello, puedo decir que resultó bonito y que no me pesó “el pago ya citado, el que fue convenido aún antes de salir de Madrid, junto con otros extras, a los que se daba opción o rechazo”; pero ―insisto― ese espectáculo podría ser muy mejorable si se le intercala la voz del narrador el que y aún esquemáticamente, narre lo que quienes ven el espectáculo van a presenciar (pues hay pausas que lo permiten) y así se lo comuniqué, con toda la buena voluntad posible, a Nordín (nuestro guía nativo) ya que estoy casi seguro, que en mayoría de espectadores, no supieron nada más que... “hubo flechazo de amor y luego boda”... pero nada más de toda la trama de la obra, que debe ser muy interesante de desarrollar, sencillamente por que en el desarrollo han de aparecer los usos y costumbres de estas tribus o pobladores del desierto marroquí y Norte del “Gran Sáhara”, todo lo cual debe ser (por lógica) muy interesante y enriquecedor cultural, para el conocimiento de estas gentes, en hechos tan importantes como el de “las bodas”.

 

Salimos bastante temprano del “oasis”, pues son menos de las once de la noche y por tanto, vamos a realizar una visita nocturna por la ciudad de Marrakech y ver “el encanto o salsa”; de esta “misteriosa y vieja ciudad imperial, del desierto”; la que llena de historia y “guardadora de ancestrales costumbres”, ha llegado a reunir en su seno, desde “lo más antiguo a lo más moderno y desde lo más miserable a lo más ostentoso”... he ahí el atractivo de esta ciudad, para muchos y quizá sea ello por su exotismo. Yo difiero en “algunas ―o muchas― cosas” y algunas de las cuales iré comentando en mi relato.

 

Entramos en la ciudad por una de las modernas avenidas y casi directamente vamos a ir “al meollo” de esta extraña gran urbe africana, y el que no es otro, que “su famosa plaza”, la que vamos a apreciar... a esta hora nocturna y en la que se nos promete un “excitante” espectáculo nocturno de esa ―repito― “famosa plaza” (“y no llego a explicarme, el por qué de ello y lo que sería muy largo de exponer, bajo mi punto de vista “subjetivo” ―soy sujeto y por tanto no puedo ser “objetivo” ―ni yo ni nadie...obviamente respeto la opinión de otros “sujetos”).

 

Llegamos ―pues― a las inmediaciones de...”La Plaza de Jamââ el Fana” (cuya traducción a nuestro idioma es...”Asamblea de Muertos”).― Esta aclaración me la hace Nordín y por cuanto le he efectuado la pregunta concreta del significado del nombre.

 

Esta plaza y como en tantas otras de las ciudades donde la religión musulmana regía sus destinos, servía como centro ciudadano para múltiples actividades y entre ellas, también para juzgar y ajusticiar (ejecutar) a los reos que infligían las leyes impuestas a todos los “creyentes”.

 

Hemos bajado del autocar y, “en compacto grupo” bajo la dirección y vigilancia de los dos guías nos adentramos en esta irregular plaza de “bastante miserable aspecto”; allí encontramos los clásicos puestos (los que se alumbran con una variada gama de “luces portátiles” y no sujetas a “red alguna”) de naranjas y zumo de las mismas; otros de venta de comidas muy variadas y de un aspecto que a nosotros, europeos, no nos atraen en absoluto; mucho menos a Eva, la que sin poder aguantarse, dice que le causan repulsión.

 

Hay puestos, tenderetes, o simples exposiciones minúsculas y en el suelo; de las demás “cosas” que allí se ponen a la venta, en una “rotación” constante de vendedores de mercancías y “servicios curiosos”, que allí se instalan desde el amanecer hasta altas horas de la madrugada (“pienso que algunos ―o muchos― dormirán allí mismo y a pie de estos incomprensibles negocios― así me parecen muchos de ellos”).

 

Hay cientos de puestos, todos ellos de minúsculo o insignificante tamaño y formas “mil”.― El guía nos dice que estos de la noche, difieren de los de la mañana y tarde, horas en que están aquí, “los encantadores de serpientes, los que exhiben algunos monos, venden raíces y “cien cosas más”, ya que hay “lectores y escribidores de cartas”, aguadores que proveen de agua al sediento viandante, pedigüeños, mendigos (lisiados o no) centenares de niños o vendedores ambulantes que te persiguen con esa insistencia, que...”marca la necesidad de supervivencia en un mundo hostil”.

 

Caminamos por este abigarrado conjunto y “vemos y olemos (olor indefinido pero bastante desagradable, o insoportable para algunos) todo cuanto allí hay en este momento” y que indudablemente tiene “su encanto” para algunos (no para mi); y efectuado este recorrido, de no más de media hora, nos montamos en el autobús y marchamos a dormir, con la promesa de los guías de volver mañana por la mañana a esta dichosa plaza, que parece ser “lo más bello e interesante que tiene Marrakech” para los occidentales.

 

“Yo ya estuve aquí y en una calurosísima tarde de agosto de hace veinte años y mucho antes de conocer a mi esposa; a la que nada le he dicho sobre este viaje.― Procedíamos de más al Sur, ya que veníamos un grupo de jóvenes y aventureros turistas desde el puerto de Agadir y cuyo recorrido hicimos de día: y de noche al regreso; y el que confieso es interesante “por sus soledades inhóspitas” y lo que del mismo se puede escribir y que difiere de todo el recorrido que vamos a hacer y pese a que sea mucho mas largo. Por tanto ya conocía algo de la famosa ciudad de Marrakech y su plaza”, puesto que la visita era obligada y entraba en los “extras” que se nos ofrecieron en un crucero por el Atlántico. Pero de este viaje no diré nada más, creo recordar que escribí algo (no mucho) y “debe estar en mi peculiar archivo, junto a tantas otras cosas, que quizá esperan su hora del fuego o del basurero”.

 

Y por fin volvemos a nuestros “palacio―hotel”, son la “una de la madrugada” y pienso que...ya está bien por hoy. Ha resultado un día fascinante, por todo lo vivido y la intensidad de algunos momentos; ha sido por tanto un muy interesante día de turismo.

 

Caemos en la cama (al menos yo) cansado y agotado, pero feliz, ya que para mí ha sido uno de los mejores días...”de verdadero turismo”... que he...”disfrutado―padecido”, a lo largo de mi mucho viajar...”con intensidad”...”pues no solo se viaja y hace turismo con el cuerpo...?”.

 

Amanece el nuevo día de este veraniego abril del sur: me despierta el canto de los gorriones (“curioso, fuerte y valiente pájaro, que vive junto al hombre en casi todas las latitudes y a sus expensas”) también oigo a otra “avecilla” poseedora de un canto más melódico que el estridente de los gorriones y el que igualmente procede de los jardines que hay tras “el palacete” en que nos encontramos.― Me levanto, aún falta más de media hora para que nos efectúen la cotidiana llamada, que será a las ocho.― Me ducho y hago mi aseo personal, quiero ver “a la luz de la mañana” (hace un día magnífico) lo que ayer vi “a la luz del atardecer”; lo hago...”me confirma y yo confirmo todo lo antes dicho, sobre las instalaciones y lugar donde se encuentra este complejo hotelero”.

 

A la vuelta de mi paseo, del que he informado a Eva (que no quiere acompañarme) ya ésta, se encuentra preparada para el nuevo día, por lo que seguidamente bajamos al comedor para desayunar, puesto que es la hora de ello.

 

Desayunamos muy bien y podemos elegir un variado surtido y donde no faltan típicos dulces y tortas o “tortillas” marroquíes, de exquisito gusto y donde se nota la miel, en su elaboración; igualmente buena leche, buen café y mejor té; y zumos naturales, todo lo cual permite efectuar un desayuno “regio”, por lo sano del mismo; aquí también hay para tomar los clásicos… “huevos con panceta”; puesto que aunque los nativos ya sabemos que nada pueden comer del cerdo y sus derivados, aquí y para los europeos, les tienen este plato y fiambres obtenidos de dicho animal; cuya presencia me intriga y no llego a saber si los elaboran en Marruecos o los importan de España u otro país europeo; pero la realidad es que están aquí, en el lugar más ancestral de lo musulmán de este país… o al menos eso es lo que me parece a mí.

 

El desayuno nos ha dejado satisfechos por demás, por tanto salimos del comedor con un optimismo digno de ser comentado y dispuestos a vivir este nuevo día, con lo que nos traiga en su devenir.

 

Salimos a la amplísima entrada principal y allí montamos en el autocar y nos disponemos a efectuar la ya citada visita “mañanera” a la ciudad de Marrakech.

 

A las nueve y treinta estamos ya en marcha y en dirección a la misma; recorremos algunas calles y avenidas (donde la anárquica circulación (aquí no hacen mucho caso del código aceptado internacionalmente) es peculiar y aceptada aquí como lo más natural del mundo y según nos dice el guía, el que nos advierte de ello, en especial a Paco, nuestro chofer).

 

A nuestro paso vamos viendo, desde el autocar, lujosas mansiones y hoteles, también vemos desde una cercana distancia (está en obras de restauración) a la famosa “Kutubía” (una de las tres torres gemelas ya descritas) visitamos el “Palacio del Visir” (visita “obligada” y el que es poco notable bajo mi punto de vista (yo lo había visto en mi viaje anterior) y por ello de él nada escribo, hemos visitado el “estanque y famoso olivar contiguo” (Jardín del Agdal― S. XII) y el que fuera construido como “reserva de agua” para mejor defensa de asedios o cercos de la ciudad. Obra que se debe a la dinastía de “Los Almohades” y en cuyo lugar “nos dejan bajar del autocar y dar un breve paseo por los bordes de tan gran alberca”.

 

Ya no nos dejarán “en el suelo” hasta llegar a la tan “cacareada” plaza de la “Asamblea de Muertos” y donde “tengo que entrar” ya que vamos en grupo y no es cosa de quedarse “encerrado” en el autocar, acompañando al conductor del mismo y por otra parte, quiero ir a ver el contiguo “zoco” y sus mil tiendas, en especial una herboristería, la que es anunciada por nuestros guías como “algo sorprendente” (lo será).

 

La plaza y a esta hora donde el Sol ya está próximo a su cenit y por tanto ya hace un calor bastante notable...”huele que apesta” (“aquí parece ser que no han limpiado el pavimento desde la última vez que lloviera torrencialmente, si es que ese hecho se da aquí”)... no describo nada, pues nada hay que decir, salvo lo ya descrito de nuestra visita de anoche, por tanto no merece la pena gastar espacio en reiterar “esa media hora” ocupada allí para... “ver y oler de nuevo esa especie de submundo humano, mezclado con algún tipo de animales de carga y otros de triste diversión para visitantes turistas”… tiempo que tengo que soportar, ya que el ir en grupo es ir como “una serpiente y sus anillos cuando sobre estos camina”.

 

Por fin salimos de ella y entramos en el “laberinto del zoco” (o medina) y donde me parece a mi, algo así...”como si hubiésemos retrocedido a la época en que fuera construida La Kutubía”, por tanto difícil de describir o narrar lo que yo veo… hay que ir y estar allí y que cada cual vea y entienda por si mismo y por aquello que dije antes...”del sujeto y lo subjetivo”.

 

Pero para ir o venir aquí, pienso que lo mejor es llegar vestido de beréber, con barba de un par de semanas y vestido con el atuendo propio de estas gentes (chilaba, gorro y babuchas) y acompañado por “un guía de confianza”, para que te dejen ver en paz lo mucho que aquí se puede “ver” de la humanidad, sus miserias y sus grandezas en el tiempo y en el espacio...ya que si no es así...”la legión de pedigüeños y vendedores ambulantes”, no te dejarán ni un instante en paz; por contra los vendedores de los establecimientos por los que pasas (comerciantes establecidos en el zoco) simplemente muestran lo que tienen u ofrecen y esperan el posible comprador, cosa esta muy de agradecer “en este caso” y por el atosigamiento ya descrito y que llega a ser insoportable, máxime desconociendo su idioma, por lo que no les puedes detener con frases categóricas.

 

Llegamos a la herboristería...”farmacia de medicina natural, tienda de hiervas, minerales, ungüentos y yo que se...”.

 

Allí...”nos esperan” (los guías tienen concertado ello ―seguro que les darán comisión) y allí, tenemos preparados unos banquillos y una vez debidamente sentados, nos diserta el principal personaje que nos ha recibido en “este santuario de la medicina natural” y el que parece ser el dueño del “negocio” y el que resulta ser, “un lince” (un habilísimo vendedor).

 

Dicho individuo se sitúa en una especie de estrado, vestido con limpísima bata blanca y tras saludarnos y pronunciar algunas palabras jocosas para entrar en “situación”, empieza a hablarnos en nuestro propio idioma y con gran rapidez.

 

Nos da una disertación muy argumentada de las bondades desde las del aceite de “Yoyoba”... al del “ámbar de la ballena”; y desde las del “te moruno”, hasta los del almizcle, procedente de “no se que tipo de cabras de China, a punto de extinguirse”. Y desde “no se que tipo de raíces, que hervidas y tomada el agua resultante...harán que se recupere la memoria y que el miembro viril...funcione” (lo que provoca una mirada impulsiva entre Eva y yo, que sonreímos)… hasta las excelencias de unos aliños (especias) las que formadas con una mezcla de más de treinta componentes, son una delicia para la degustación de carnes y pescados, en especial la de “los pinchos morunos”.

 

Mientras habla, va mostrando cada producto, en una serie de no se cuantas docenas de ellos y que nos deja “literalmente, con la boca abierta”, ya que incluso en momentos, sale de “su tribuna” y nos da a oler los productos, incluso muestra “y prueba” en la piel de las manos de las señoras, un lápiz de una substancia parecida a la del lápiz de labios, pero de un color verdoso claro y la que al contacto con la piel, se torna en un color “más o menos rojo”...”de cuya intensidad (dice) depende el calor o fogosidad que posee la hembra receptora” (afirma que en su país, es de uso obligado “cuando el novio va a aceptar la que será su esposa…?”); lo que vuelve a provocarnos a mi esposa y a mí otra rápida mirada que nada quiere decir, pero que lo dice todo… ¿estará aquí el remedio para nuestra infertilidad actual? Ahora no sonreímos, simplemente pensamos cada cual e imaginamos algunos milagros que pudieran venir, procedentes de la visita a esta peculiar farmacia de productos naturales.

 

Terminado el discurso, ordena con energía a varios de sus “ayudantes” (jovenzuelos en mayoría) a los que se ve tiene y mantiene “electrizados”, que nos entreguen una bolsa de plástico a cada uno de los visitantes y...”empieza la oferta y a gran velocidad”.

 

Desde principio a fin, nos va mostrando los productos y recordando sus bondades, e indicándonos el precio, el que la verdad, no resulta caro, si a través de ello, se obtienen o se llega a...”tanta felicidad y maravilla”. Este tío es algo que hay que verlo para creerlo, puesto que los precios, nos los ha ido dando, en euros o céntimos de euro.

 

Compramos...”al final compramos todos” ...¡Vaya si compramos!... unos más, otros menos, pero por poco que compre cada cual, calculo que un promedio de “veinte euros por cabeza”, se han quedado en aquella “botica”, la que regida por aquel hombre bastante “súper dotado”, debe ser uno de los mejores negocios de aquel zoco. Indudablemente aquel hombre es un genio de la venta...seguro que si lo descubre una multinacional... intenta sacarlo de su peculiar botica y lo capta para mayores operaciones mercantiles y adaptadas al moderno marketing de la sociedad de consumo... Por mi parte y solo por verlo actuar, han merecido la pena, los veinticinco euros que hemos invertido en comprar “esas cosas” que ya veremos...”ya que puede hasta ser cierta...la cuarta parte de lo que nos ha dicho con seguridad plena este hombre”...¡¡Que tío!!.

 

Mientras regresamos en dirección al autocar, vengo acordándome de “todo cuanto se ha desarrollado en menos de una hora”, en aquella tienda de “remedios para todo” y sonrío de nuevo, puesto que imagino al tal individuo como viajante de comercio...”sería terrible y vendería cualquier cosa, en cualquier tipo de mercado que existiese para la misma”, puesto que igual adaptaría su genio y empuje para vender ferretería, que piezas para maquinaria naval, es lo que los “americanos” denominan como...”vendedor estrella”.

 

Por fin llegamos al hotel (hace calor) y llego “aún mareado de la casa de este lince del zoco” (¿habrá ejercido con nosotros algún tipo de hipnotismo?). Con verdaderos deseos entro en mi habitación a asearme y refrescarme en la benéfica ducha fría; Eva realiza lo mismo, puesto que vamos con el tiempo justo para la comida de medio día y así nos lo han advertido nuestros guías. Efectuado ello, regresamos a las instalaciones centrales del complejo y donde se encuentra el comedor, vamos a comer.

 

Comeremos muy bien del bufé que hay presentado para que nos sirvamos del mismo; unos comemos en el interior y otros lo hacen en la terraza contigua y cerca de las piscinas (hay otros varios grupos de turistas) puesto que y como el día “es de verano”, han preparado mesas en el exterior, cosa que muchos agradecen (nosotros preferimos el interior, es mucho más confortable puesto que está climatizado).

 

Una vez ultimada esa buena y sana comida (hay que decirlo, pues hubo variedad, calidad y cantidad, más que suficientes) digo a mi esposa y otros compañeros que...”yo no vuelvo esta tarde a la ciudad” (quieren volver de compras a Marrakech)

 

Yo lo que tenía que comprar aquí ya lo compré...”Esta mañana y en el “estanque” o alberca, compré a uno de los abundantísimos “ambulantes”, un “ajunjar” (puñal curvo o “gumía”) marroquí, el que “toscamente” terminado, pero... me pareció un buen recuerdo de este lugar, pese a que la hoja no tiene filo y más que un arma real, es “un simple simulacro”; también (y por quitármelo de encima) le compré a otro ambulante, en los alrededores de “la plaza de los muertos”... nada menos que seis correas o cinturones de piel, para hombre, cuyas compras fueron a precios ridículos e incomprensibles por lo económicos...”seis euros cada una de estas dos compras...?”; por ello y por otros motivos, me quedaré en el hotel toda la tarde... sólo y “feliz”; tengo que escribir mucho, pues “desde que amaneció ayer”, no he escrito ni una sola línea “en condiciones”... y yo necesito escribirlas “en caliente” y antes de que se me borren o “enfríen”...”las imágenes que yo he visto” y he visto muchas; por tanto imposible recoger un resumen de todas, algo ―o mucho― se me perderá y bien sabe Dios que lo siento y...”sentiré”.

 

En el autocar tomo alguna que otra “fugaz” nota, pero ello es como simples “flash fotográficos” y con las incomodidades propias de tomarlas en un vehículo en marcha, por ello esos “flash” y mi memoria, tienen que efectuar una ampliación cuanto antes y ello...”en la seguridad de que cada cuartilla que yo rellene aquí, luego en mi refugio casero (o en el trabajo), pueden resultar varios folios de apretada escritura”...lo digo por cuanto siempre me ha ocurrido, cuando de verdad...”me interesa desarrollar un tema, sea el que sea”...?. (Y que yo entienda, claro está)

 

Antes de partir “los compradores”, les dan tiempo de descanso y visto ello, paso junto a otros varios al bonito y bien acondicionado bar que existe en la planta principal, me siento junto a mi esposa (es claro) y la que me dice que ella si que va a ir de compras (“que Dios la ampare y proteja” ― luego comprobaré ya en casa, que al pagar con tarjeta “visa”, le ha costado un diez por ciento más que si hubiese pagado en moneda, pero..¡Oh las mujeres! ― aparte que... ¿a mí que me importa lo que ella haga con su dinero?).

 

Tomamos café, nos invita el guía español, con el que hemos congeniado. el que ocupa el asiento de un piano de cola que allí existe y nos obsequia con unas interpretaciones en fragmentos de diferentes composiciones musicales, se lo agradecemos (mientras, yo me fumo sosegadamente “un canario”) más aún cuando “nos toca” unos compases de “La marcha del Abuelo” (marcha fúnebre del Maestro Cebrián) y resulta un composición entrañable y muy sentida, la que se prodiga en todos los días de la Semana Santa, por ello en la lejanía geográfica y al estar en Semana Santa (esta que estamos, lo es en España)... “nos emociona y nos llena de rememoranzas entrañables de nuestra tierra, usos y costumbres, de los que ―querámoslo o no― estamos empapados”.

 

 

11

 

 

Y por fin se van todos los del grupo (“sólo yo no boy”)... Gracias a Dios me han dejado solo...Y me pongo a escribir...termino cuando ya, “El Sol se ha marchado por la ruta de su destino”; empecé a escribir en el bar y ahora cuando termino, me encuentro fuera en la terraza (cambié de sitio) que existe junto al bar y con vistas a todo el conjunto de jardines, piscinas, etc. ya descritos.

 

Ya me cuesta trabajo ver lo que escribo, y aunque “algún alma caritativa” ha encendido las luces, pero estoy muy cansado, aparte que se ha movido un “vientecillo”, que si bien es agradable, me mueve “los papeles” y por ello termino... pero tengo ganas de seguir, ya lo haré... cuando pueda; aún no han vuelto “los que se fueron de compras hace cuatro horas, “ya”... “de lo que me he librado”.

 

Al poco rato llegan todos “con prisas” y mi mujer... “viene regañándome”, por cuanto yo (preocupado por la tardanza y la hora que es) he salido a la entrada principal a esperarlos y por lo visto... “nos hemos cruzado en el camino”, lo que no es difícil en este gran complejo, en fin...”que le vamos a hacer”; al finar resultan las mandonas que son, cosa ya asumida por mí hace años.

 

Entramos de nuevo y volvemos a nuestra habitación; allí veo una profusión de paquetes y envoltorios, correspondientes a lo que Eva ha comprado, vete a saber donde; pero que a mi me deja indiferente, si bien por cortesía le pregunto y ella bastante satisfecha me dice cosas, generalizando y en lo que yo no insisto, en fin, allá ella y su dinero.

 

Entra en el baño y al rato veo que sale, con un atuendo beréber; o sea que viene disfrazada con una vestimenta de las que usan estas nativas y adornada con los abalorios que las mismas emplean y que ya hemos visto.

 

Ante mi sorpresa, sonríe alegremente y dándome un beso y un pellizquito, me dice… así, parezco otra; esta noche te vas a acostar con una musulmana y ésta, te demostrará las delicias del harén oriental; quien sabe si soy capaz de bailar para ti la danza del vientre… vamos que se hacetarde.

 

Yo me quedo perplejo y no me da tiempo a decir nada, puesto que sale deprisa de la habitación y tengo que acelerar el paso para ponerme a su altura; va contenta, muy contenta, cosa que me satisface, puesto que aquí hemos venido “a cambiar de vida o de ambiente” y esta noche al parecer lo vamos a realizar al completo.

 

Salimos al encuentro del resto del grupo que en mayoría ya está en el lugar de salida y donde igualmente se encuentran los dos guías.

 

La mayoría de los componentes del grupo se han “caracterizado” y visten al estilo marroquí, han comprado esta tarde los atuendos (“yo es claro que no”) y así aparecen a la hora de salir de nuevo hacia el exterior, donde nos espera un nuevo espectáculo y el que será también sorprendente. Vamos subiendo al autocar y acomodándonos cada cual en el asiento que tenemos asignado y que lo será por todo el viaje.

 

El autobús es un carnaval, o así me lo parece. Unos y que son la mayoría, como antes he indicado; y tanto mujeres como hombres, van vestidos (o algo así) de beréberes; el resto y como yo mismo, vamos vestidos con nuestras habituales prendas o vestimenta europea de verano. Aquí dentro del bus, los disfrazados se divierten como niños, incluso algunos realizan pantomimas queriendo imitar a los nativos de aquí, o lo que ellos creen que hacen estos nativos, pues nadie ha convivido con ellos. En definitiva que mientras arranca y se pone en marcha el autocar, aquí hay un jolgorio digno de reflejarse; todo lo cual me hace (y nos hace en general a todos) sonreír, mientras yo pienso “cosas”… son como niños y como en realidad lo somos todos, o lo hemos sido en muchos momentos de nuestra vida; puesto que la felicidad máxima que hay en esta vida, es la niñez y no en todos la que la viven… el resto de la vida, son afanes, fatigas y momentos de alguna felicidad que pasa veloz y nos deja.

 

Ya en marcha, Nordín (el guía marroquí) nos recuerda que tenemos concertado otro atractivo turístico “extra”; y que se trata de lo que aquí denominan...”Fantasía Chez Alí”; de la que nos promete (sonriendo con amplitud) el que nos reportará un recuerdo imborrable a lo largo de toda nuestra vida… por larga que ésta sea.

 

Se tratará de una cena “beréber”, en la que se incluye un espectáculo que se nos promete “interesantísimo”; los guías nos siguen hablando de ello con profusión, sobre todo el guía marroquí, el que sin decir de qué se trata, habla y porfía haciendo una propaganda, que ya veremos en qué queda todo, cuando nos encontremos metidos… “donde sea”.

 

Sin más preámbulos, hemos subido al autocar, al que como siempre llegan tarde algunos rezagados; pero en fin esto es lo normal y al parecer hay gente que les gusta que la esperen. Completado y como siempre, bien contado el grupo, el bus se pone en marcha y salimos de este complejo por la carretera que nos une al resto de vías de comunicación de esta zona.

 

A las nueve de la noche, llegamos al lugar donde se celebrarán estos actos y el que se trata, de un amplísimo espacio en las afueras de la ciudad y el que ha sido acondicionado para el “turismo de masas” (“en el cielo luce la luna en un espléndido plenilunio y la que va a enriquecer mucho este espectáculo que será de luces y sombras”).

 

En el centro de este terreno, hay un extenso campo de tierra movida, es de forma rectangular y de gran extensión (ocupa grosso modo, estimo que el equivalente a varios campos de fútbol) y el que va a permitir el galope de caballos, incluso en numeroso grupo de ellos.

 

Alrededor del mismo un anfiteatro de varias gradas de altura (muy bajo) y el que tiene forma de “U” y “abraza” el campo en su parte alta, ya que el mismo forma una suave pendiente, declive o “rampa”; y en cuyo fondo, existen dos construcciones que asemejan otras tantas “fortalezas, o castillos musulmanes típicos de estas tierras beréberes” (supongo).

 

En ambos laterales del campo y en su “cabecera”, hay abundantes instalaciones que quieren asemejar o semejan e imitan, a las “lujosas jáimas de los jeques del desierto”, las que alfombradas incluso, están preparadas para que en ellas sea servida la citada cena... y las que han sido preparadas con útiles y bebidas occidentales (cubiertos, vasos, vino, etc.).

 

A la entrada del recinto (que se encuentra concurridísimo con varios cientos de turistas) se nos recibe, con el folklore ya descrito; y según vamos entrando, existen otros grupos de hombres y mujeres “del desierto”, que igualmente nos van obsequiando (al pasar) con sus repertorios de cantos y músicas ancestrales y de un “sabor, extraño para nosotros”, por su estridencia y griterío. Deben ser cantos y músicas que apenas habrán evolucionado en “miles de años” y de ahí también...”su encanto”.

 

Como nos dan un tiempo de espera (entendemos que han de llegar más turistas y ello se confirma luego) lo dedicamos a recorrer todas aquellas instalaciones y desde luego, quedamos sorprendidos de la amplitud de las mismas, la variedad “y el lujo del desierto”; lo que me hace intuir que...”en cualquier lugar, el que puede, se sitúa lo más cómodo y mejor servido que pueda costear, con su dinero, fuerza política o guerrera” (“el hombre es intrínsecamente lo mismo en cualquier lugar de esta Tierra”).

 

Se nos asegura que “las amplísimas jáimas” que estamos viendo, guardan una semejanza con las que de este tipo existen en el desierto. Se cecuentran totalmente alfombradas y si bien tienen los clásicos cojines (el musulmán no suele emplear la silla) en diferentes lugares, pero en las mesas (que son redondas y bastante bajas y quizá más propias para comer sentados en cojines) han sido sustituidos por sillas y asientos de tipo “europeo”.

 

Efectuado el recorrido, que tanto a mi esposa como a mí, nos satisface plenamente plenamente, volvemos a la jaima que nos ha sido asignada y se inicia la cena. Allí nos encontramos varios cientos de turistas, pero todo marchará bien; reitero que el servicio en Marruecos, debe ser muy económico, puesto que sirvientes o camareros abundan y estaremos bastante bien servidos.

 

Mientras vamos comiendo, se van sucediendo grupos folklóricos que van entrando a tocar, danzar y cantar, dentro de las jáimas, las ya para nosotros “clásicas” danzas beréberes, las que como ya he dicho, se caracterizan por el enorme ruido que producen, al sumarse los grandes y pequeños tambores o timbales, los otros rústicos instrumentos musicales y los estridentes gritos.

 

Algunos de estos intérpretes (mujeres) que vienen ligeramente ataviadas, incluso intentan (y sacan a bailar) que los comensales “masculinos” participen de sus danzas...”alguna de ellas bastante cachondas” y que producen el clásico jolgorio y sana alegría, pues es claro que “nadie se pasa”.

 

La cena, resulta muy bien, pues nos han puesto (estaban ya en la mesa) una botella de vino de tres cuartos de litro para cada cuatro personas, vinos que han sido de dos clases o tipos (tinto y rosado) y los que han resultado de una calidad bastante aceptable. Son vinos de “la tierra” (marroquíes).

 

El primer plato ha consistido e una sopa denominada, “sopa hárira”, la que se compone de verduras muy picadas, con mezcla de harina y especias que desconozco, pero lo que no insta para que me haya parecido muy buena.

 

De segundo plato nos han servido el típico guiso de esta zona, denominado “Tagín” y que es genérico si bien en cada lugar “lleva su sello particular”; el que aquí comemos está compuesto de, cordero (“adulto el otro tierno deben guardarlo para sus fiestas y sobre todo su pascua”) con ciruelas pasas y almendras, y con una apetitosa salsa (resulta bueno).

 

Y de tercer plato (como se puede apreciar la cena es bastante fuerte, por no decir “explosiva”) el famoso “Cuscús”, el que se compone de sémola, verduras, carne de pollo o cordero, y una (también apetitosa) salsa para “regarlo”; todo lo cual resulta, también bueno y apetitoso”.

 

Y de postre, nos sirven...””Jauhará”, que es un hojaldre muy ligero, con crema de leche y almendras y “otros frutos secos”, y que resulta “buenísimo de tomar”.

 

Después nos sirven el famoso “te con menta” (habitual en estas tierras) acompañado de pastas o dulces de muy pequeño tamaño.

 

Como he dicho...”una cena explosiva, pero la que yo he degustado en toda su longitud”, ya que todo ha sido servido “en su punto” de cocción o temperatura, habiéndose empleado en el servicio, vajilla de tipo rústico y agradable; donde la arcilla y la mano de desconocidos artesanos, “han sabido darle mayor calor y sabor a estos, para nosotros, extraños manjares”.

 

El “Tagín” ―por ejemplo― es servido “humeante” y en una especie de recipiente similar al “lebrillo español” (ya desaparecido del uso casero) con tapa en forma de campana o embudo cerrado y que corona una perinola o bola redonda, que sirve para coger la tapa y no quemarse… y fabricado indudablemente con material “refractario”, para que aguante esas bastante altas temperaturas; pues ya digo, este guiso lo sirven “ardiendo”.

 

Destaco que el pan en Marruecos, es magnífico y nos lo sirven en una especie de tortas de pan, no muy gruesas y de una hechura, cochura y sabor extraordinarios.

 

Curiosamente tan abundante cena (no suelo cenar así) me ha dejado “muy bien dispuesto” y debo añadir que me siento “divinamente”, puesto que mi organismo no acusa pesadez alguna; quizá ello sea por que en estos guisos, “las grasas, son más bien escasas” y por tanto deben asimilarse muy bien por un organismo “regularmente sano”, así pues...”Enciendo mi segundo (y largo) cigarro puro”, el que empiezo a fumar en la jáima y lo terminaré en la explanada, sentado en un escalón del anfiteatro, sintiendo sobre mi, un agradable “fresquito que debe venir del desierto” y “bajo los rayos polarizados de la Luna”... viendo el espectáculo que se nos ofrece posterior a tan “memorable cena” y que es como a continuación relataré; así es que me encuentro como “un pachá”, si bien no fumo en la pipa de agua, sino en un “elegante” cigarro puro fabricado en canarias… y a mi lado, pues tengo, “una mora” de mi harén particular… ¿se puede pedir más? Creo que no.

 

Empieza el espectáculo y se produce un silencio total. Así podemos ver.

 

Un dromedario que avanza en la noche (todo está obscuro, salvo el haz de un potente reflector (que viene desde unas edificaciones a nuestras espaldas y que es regulable y recorta o ensancha las escenas y según requieren las mismas, el que lanza su haz de luz y con el que envuelve “al camello”) el que avanza “solo en la noche”; viene atelajado y sobre su atelaje, arnés, silla... trae una especie de litera, palanquín, “o lo que sea y como quiera que se denomine eso, que también puede asemejar a unas andas, de las que en nuestro país se emplean para pasear procesionalmente a santos y vírgenes”... dicho “artilugio” de más de un metro de altura y terminado en cúpula, es cuadrado y viene cubierto por cortinas, todo lo cual se balancea al clásico movimiento de este tipo de rumiantes.

 

Curiosamente el dromedario avanza a su ritmo y ni se notan las casi seguras “riendas” que lo conducen, tampoco le afecta la potentísima luz del reflector (debe estar bastante acostumbrado)... así llega a una especie de tablado que hay en el ya descrito campo de tierra y relativamente próximo a nosotros... se abren las cortinas de aquellas andas y... baja una bella mujer, la que al ritmo de una potente música que suena, procedente de grandes altavoces...”va ejecutando una vistosa y voluptuosa danza del vientre” y la que destaca en la obscuridad de la noche, puesto que el reflector se ha reducido a un círculo de luz de gran potencia y que ilumina a la perfección... “el estricto campo de baile”, de esta oriental danzarina (arriba la luna ya descrita, embellece el acto de forma singular, puesto que los espectadores guardamos silencio absoluto).

 

Terminada la danza, aplaudimos...”vuelve el dromedario”; y de igual forma que apareció...”desaparece animal y bella mujer”.

 

Tendrá algún significado de cuento o leyenda? (no lo se).

 

A continuación se desarrolla otra sucesión de escenas y que representan la fantasía, de una “alfombra voladora” (o mágica), la que “pasa volando” desde una de las fortalezas ya descritas, hasta llegar a la otra.

 

En dicha alfombra “van viajando” una pareja de enamorados (hombre y mujer) se supone, efecto que se logra con un juego de luces y cables, que permiten esa sensación “del vuelo en la noche”.

 

Después, cuatro ágiles y jóvenes jinetes “vestidos a la europea”, ejecutan diferentes carreras y malabarismos, sobre “ágiles caballos del desierto”, lo que resulta una muy buena actuación, ya que se necesita (supongo) un gran entrenamiento, una preparación física enorme y unos reflejos muy rápidos, para realizar (y de noche) todo cuanto hicieron aquellos jóvenes (no creo que ninguno sobrepasara los veinte años) sobre aquellos caballos.

 

La reacción de los espectadores fue instantánea y fueron muy aplaudidos.

 

Después, entran en escena, grupos de beréberes a caballo y con las propias indumentarias y atelajes, que empleaban no hace mucho y de forma usual en “sus correrías”; y los que incluso vienen armados, con sus “clásicas espingardas”, llegando al galope hasta casi donde nos encontramos nosotros; y frenando sus monturas con soltura y rapidez...”sueltan esos disparos de esas largas armas, que en la noche suenan como estampidos de pequeños cañones”, cosa que van a realizar varias veces en estos simulacros de ataque “al enemigo”.

 

Terminan estas “fantasías”, con unos bonitos fuegos artificiales y dos grandes hogueras, que se encienden en el campo ya descrito y de cuyo fondo, parte un contingente que agrupa a todos cuantos han participado en estos espectáculos (salvo la danzarina) los que al paso y alumbrados por esas hogueras, más los “hachones encendidos” (o teas) que con gran profusión, portan muchos componentes de esta extraña comitiva... van viniendo a paso normal y hacia la cabecera del campo o anfiteatro y allí, se produce “la gran despedida”, con una salutación de todos los actores y un gran aplauso de los espectadores y en ese momento, se da por concluido el espectáculo, el que ha sido en todo momento acompañado, por las músicas apropiadas a lo que se ha interpretado en cada escena.

 

Después y cuando ya emprendemos el camino de salida...”¡Oh sorpresa!”...”suenan en los grandes altavoces (fuertes) unas sevillanas rocieras” y las que son de obsequio y saludo para nosotros los españoles, que somos inmensa mayoría entre los espectadores de esta noche, en que en una numerosa concurrencia, hemos acudido aquí (calculo que entre mil, mil quinientas personas y todos extranjeros).

 

“Se agradece este detalle de la empresa u organización, pero Sevilla no representa a España...mejor hubiese sido un clásico pasodoble español y de los que tan gran repertorio existe”.― De cualquier forma es de agradecer este detalle simpático, puesto que se debe entender ello con la buena voluntad que se produce y ofrece.

 

Y a dormir...pues mañana hemos de atravesar, nada menos que la cordillera del “Gran Atlas o Alto Atlas” y nos espera un largo viaje, por lo accidentado de la carretera, que es “de las más altas del mundo” y de cuyas bellezas se nos habla antes de llegar, espero se confirme todo ello.

 

Pero Eva y yo no dormimos tan pronto, puesto que viene juguetona y como ha comido y bebido bastante bien; viene fuerte; entra en el baño, y sale en bragas y sostén y adornada con el velo de estas mujeres de aquí, y todos sus abalorios colgados del cuello, manos y tobillos… es claro que me enciende y nos encendemos y más que la danza del vientre, danzamos “con los dos vientres” y a los ritmos naturales, de unos cuerpos aún bastante jóvenes y que ajenos a los ajetreos de la vida española, aquí responden como hacía muchos años que no lo habían hecho… por lo que terminamos bastante rendidos o derrengados, pero felices por demás.

 

Está claro que ahora sí que dormiremos y dormiremos “como los propios ángeles”.

 

Y así estaremos hasta que el inoportuno teléfono, nos llama para que cumplamos lo ordenado en este viaje, que será… otra aventura más.

 

Nos levantamos de prisa, puesto que el tiempo apremia. Realizados los aseos oportunos, terminamos de cerrar las maletas, recogemos todo lo de mano y miramos por la habitación para ver si nos dejamos algo.

 

Realizado todo ello, cogemos todo menos las maletas (que nos las llevarán al autocar) y nos dirigimos al comedor a desayunar, lo que haremos igual que ayer, o sea estupendamente.

 

Y ya bien alimentados, nos dirigimos a donde nos aguarda el autocar; ayudo a Eva a que se acomode y subimos lo que llevamos en la mano y efectuado ello, yo y como siempre aguardo para ver por mí mismo, que nuestros equipajes entran en la panza del vehículo… “no vayamos a que por cualquier causa, se queden aquí” y entonces; mejor no pensarlo si no los encontráramos hoy al final de este viaje de hoy, que será fatigoso.

 

 

12

 

Terminados todos los ajetreos del embarque y revisado todo el pasaje, para que no se queda atrás algún despistado; iniciamos la marcha.

 

Hoy es seis de abril; son las nueve de la mañana (hora aproximada) cuando emprendemos viaje hacia la ciudad de “Ouarzazate”, ya en lo que se denomina el “pre desierto” y de la que nos separan alrededor de doscientos kilómetros (se nos dice), pero en los que vamos a invertir cinco o seis horas de autocar y debido al tipo de carretera que tenemos que recorrer y lo accidentado del camino.

 

Hace calor y lo notamos ya a esta temprana hora y luego a través de los vidrios del autocar, cuando en ellos da el sol directamente.

 

Rueda el vehículo en dirección Este, la carretera tiene buen firme y es asfaltada en su totalidad; bordeamos la gran ciudad misteriosa; hemos pasado por los aledaños de Marrakech (la que hemos bordeado); al poco tiempo surge el primer incidente… nos detienen “una pareja de gendarmes” (motoristas) los que “trapichean” con el chofer y los guías y luego nos dejan ir (“estos trapicheos se repiten a lo largo del recorrido, parece ser la costumbre”)… “el regalito, el peaje, el sobresueldo”; ¿qué será? Pero ya digo, ha habido trapicheo y nuestro guía lo reconoce, en la respuesta que me da cuando le pregunto.

 

El viaje sigue sin novedad, si bien transcurre por carretera de montaña y la que es de las de no fiarse mucho, por lo ancho de la calzada y lo sinuoso del trazado. Estamos escalando nada menos que la cordillera del Atlas y la que tendremos que atravesar, lo que para valorarlo, es necesario recorrer éste enorme y complicado trayecto.

 

Vamos escalando cotas de nivel y hasta llegar a la máxima que cubre esta carretera, la que llega a los 2.260 metros de altitud (el pico o altura máxima de esta cordillera es el denominado “Yebel Tubkal”, con 4.165).

 

Hemos dejado atrás los palmerales y olivares de Marrakech (hay muchos olivos por aquí y los seguiremos viendo hasta casi donde llega el resto de arbolado, ya en las faldas casi estériles de las alturas y que alcanzan casi los dos mil metros de altitud. Aquí se cultiva hasta la más mínima parcela de tierra, a la que se le pueda conseguir algo.

 

Mas adelante iremos encontrando la flora que a nosotros los españoles nos es bastante familiar, puesto que encontraremos...”higueras, nogales, eucaliptos, encinas o alcornoques, frutales en gran variedad, lentiscos, retama, adelfas, lirios, pinos o coníferas en notable variedad, etc. etc.”.

 

En algunos de estos altos y estrechos, o angostos valles; al cruzarlos nos hacen recordar (por el parecido o semejanza) a otros de nuestras sierras de Segura, Cazorla y otras muchas de la España meridional.

 

Aquí en estos, el agua es muy abundante y ello gracias a “las nieves del Atlas”; que en algunos ventisqueros, son eternas y se unen las de un año con las del siguiente. Es por lo que estamos viendo, infinidad de corrientes de agua, que de mayor o menor caudal, bajan serpenteando por todas estas vertientes, proporcionándonos un espectáculo digno de reflejarse, puesto que no olvidemos que… “venimos de un pre desierto y nos encaminamos hacia el desierto, propiamente dicho y que lo encontraremos al otro lado de la cordillera.

 

Los campesinos (y como antes apunté) aprovechan cada palmo de terreno, puesto que se aprecian parcelas cultivadas y que son minúsculas.

Aquí, “la vida debe ser muy dura” y me parece que aquí, “no se desaprovecha nada”; estas personas que aquí viven, pegadas a la tierra; o mejor dicho a estas muy empinadas laderas; han de aprovechar todo y guardar con sumo cuidado, para cuando las cosechas les vengan adversas.

 

En un momento del viaje, surgen las equiparaciones o valoraciones; “de lo que vemos y de lo que tenemos en nuestras tierras” y como no, aparece lo de la pobreza o la riqueza; y en relación a estas gentes, sobre todo al pasar cerca de los que nos parecen modestísimos poblados de casas de adobe y techos de tierra y paja, los que ni blanqueados están y por tanto se confunden ―muchas veces― con el paisaje que los sustenta.

 

Interviene Nordín y dice enigmáticamente (nadie le ha preguntado esta vez)...”son sencillos y viven felices en esa sencillez”.― Dicho esto nos recita unos versos de Antonio Machado y que son estos:

 

“Si hay vino, beben vino, si no hay vino agua fresca.

 

Son buena gente que danza y juega  y en un día como tantos... descansarán bajo la tierra.

 

Quedamos sorprendidos (al menos yo) y por causas fáciles de comprender, puesto que recitar de memoria es muy difícil, más aún acordarse en el momento apropiado “del poema justo” y máxime que quien recita es un musulmán, que acopla “a sus gentes” los versos de “un poeta cristiano”...”es claro que la inteligencia ni tiene fronteras, ni tampoco religión” y este hombre nos demuestra con ello, su inteligencia y lo que es mucho más importante, su sensibilidad humana.

 

Se hace un silencio que produce un intervalo de tiempo en que nadie dice nada.Transcurrido el mismo, Continúa diciéndonos Nordín.

 

“Marruecos es muy rico en agricultura y ganadería y aquí, nadie se muere de hambre o pasa necesidades de alimentos...“

 

Cierra así este hombre las preguntas y dudas de quienes han manifestado lo que se ha hablado sobre la pobreza de estas tierras y gentes y así terminan “estas valoraciones” de cosas y causas que por lo intangibles de las mismas, son difíciles de calibrar en una justa medida...”sencillamente por que el hombre es siempre desgraciado y casi siempre desea lo que no tiene”...”para ―muchas veces― cuando ha obtenido aquel deseo, hastiarse del mismo y desear otro nuevo...?”

 

El viaje continúa y el monótono ruido del motor, sigue como música de fondo que a algunos les sirve como de una tierna nana y los veo dormir o dormitar; estos no les atrae el paisaje ni el paisanaje.

 

Seguimos subiendo por esta ―muchas veces― muy empinada carretera y vamos ascendiendo a cotas de nivel, donde ya las vertientes son “peladas extensiones de tierras y pedregales estériles” y los que llegan hasta las cumbres que desde el autocar divisamos.

 

Nos cruzamos con algunos camiones y que son de gran tonelaje, lo que nos sorprende, puesto que imponen bastante estos vehículos pesados, cuando “aparecen” por una de estas muy cerradas curvas, ocupando gran parte del ancho de esta carretera y siendo sorteados hábilmente por Paco, nuestro conductor, al que en todo el viaje “no le boy a notar ni un solo fallo”; lo que confirma que se trata de un muy buen profesional “del volante”.

 

 

La carretera se va convirtiendo en, “una larga serpiente de asfalto, la que sinuosa se va elevando en sus casi cerrados anillos, hacia las alturas del puerto ya mentado”.

 

Imponen (a algunos dan miedo) estas alturas, cuyos precipicios “son bellísimos”, precisamente por “su dureza”; apenas algunas matas vegetales viven aquí, tampoco se aprecia fauna alguna “ni de pelo ni de pluma”...”supongo que de escamas, si que habrá algún representante de ese variado reino de los reptiles”...curiosamente ni he visto siquiera buitres, ni otro tipo de carroñeros (cuervos, urracas) que suelen ser habitantes de las montañas.

 

Después veré (al otro lado de la cordillera) y cercana a la carretera, a...”una bestia muerta” (asno, mulo, caballo) el que se apreciaba “entero”, pero seco, apergaminado, “casi momificado”...Aquel cadáver debió ser consumido por el calor del Sol y la acción del propio aire o viento, “elementos” que han debido suplir a “los enterradores de la Naturaleza” (los carroñeros antes mentados) los que ―al parecer― por aquí no existen.

 

A lo largo del trayecto recorrido hoy, vamos a notar el que en cualquier lugar, por apartado o pequeño que sea (o nos parezca a nosotros) aparecen las escuelas estatales. Generalmente son dos módulos, en los que se atienden a niños y niñas y en ambos (la escuela es aquí “mixta” nos dice Nordín) en la enseñanza obligatoria, que impone “y mantiene”, el gobierno del estado.

 

Veremos ―incluso― a los escolares en pequeños grupos que se irán “diluyendo”, al andar por los campos, en dirección a las escuelas o de regreso a sus hogares y la verdad...”se aprecian chavales sanos y ágiles” y se supone que “están controlados, para que cumplan esa obligación”.

 

Se supone que igualmente “estarán controlados”, sanitariamente y por aquello que dijeran los griegos de...”cuerpo sano en mente sana...” y no: “no me he equivocado al decirlo adrede y al revés”...Puesto que...”si somos creyentes (yo lo soy) y creemos en el alma (que es lo imperecedero) lógico que sea esta...”la que contenga al cuerpo”...por que este si que evidentemente perecerá y desaparecerá... “tragado por la tierra Madre”. Así es que lo que se ha dicho de... “mente sana en cuerpo sano”, creo es un error...”aquellos sabios ―griegos o no― debieron decirlo “correctamente” (supongo)...?

 

Seguimos subiendo, hasta coronar este grandioso puerto, cuyo nombre se me escapa y por ello no lo indico. Tras ello y de inmediato empezamos a bajar por otra no menos pendiente y que al contrario de la otra es mucho más estéril, puesto que está azotada por los vientos del Este, los que al atravesar el desierto, traerán fuego con ellos y éste quemará lo indecible, en estas cuasi paredes que baja de la alturas de la cordillera.

 

Antes de pasar la otra vertiente de esta cordillera y en estas cimas y tras “el desierto dejado atrás”, encontramos rebaños de ovejas que pastan en unos pastos que allí existen y los que prácticamente se encuentran “pegados a aquellas cortezas rocosas” y deduzco ello por su pequeñez; sin embargo son compactos y deben contener un buen alimento, ya que a simple vista se observa que aquel ganado “prospera bien en estas altitudes” y ello lo denotan las largas y espesas “guedejas” de lana, que cuelgan de los costados de estos animales, a cuyo cuido se ven pastores, auxiliados por perros.

 

Observo un poco después, unos “extraños árboles”... son coníferas de alta montaña (Pedro: un compañero de viaje, cirujano de profesión, me asegura que son “sabinas”...?) (luego lo consulto en los archivos que hay en Internet y parece ser cierto, existen incluso en las sierras de de España...”alguna variedad diferente, estimo por lo que al parecer existe una variada gama en esta familia de “las sabinas”, que efectivamente y como deduje, son coníferas de alta montaña). Pero en el momento que escribo el relato, a mi no me importa el nombre o denominación de aquellos árboles; lo que me seduce y atrae, es su forma “atormentada” (rugosos y muy gruesos troncos y raíces, algunas fuera de las rocas en cuyo suelo están “agarrados”, tienen muy poco ramaje y muy espeso) asemejan y me parecen...”grandes monstruos, que han luchado en mil batallas, sin moverse de estas soledades”... se encuentran “salpicados” por las pedregosas y muy empinadas laderas y con parte de sus raíces al aire, enormes (digo).

¿Como nacieron, como se reproducen y mueren, cuantos años (o siglos) aquí en su terrible lucha por la vida?... algunos ya están muertos (secos) y para mí son (o representan) todo un mensaje para quien...”se atreve a pensar en la vida” en estas cumbres, donde sus “compañeros” son... todas las inclemencias de estas altas cimas... castigadas por el viento, la ventisca, la nieve, el hielo, el Sol y como soporte, pedregales impresionantes... maravillosa estampa para un poeta, o...para un pintor (pienso).

 

Seguimos viajando y un poco después, hacemos una nueva parada en un poblado y donde existe establecimiento de comidas y bebidas a pie de carretera, para el que lo desee, tomar allí “un refrigerio” (antes hemos efectuado algunas paradas, en lugares inhabitados, para tomar algunas fotografías o comprar algunas “piedras”, ya que los vendedores de éstas ―ya lo dije― se encuentran instalados ―muchas veces apostados― en cualquier lugar de “la ruta turística”).

 

Seguimos viaje y boy observando que en este lado de la cordillera, los poblados parecen más prósperos...”sus mezquitas, son mas grandes y destacan en el entorno, por su más sólida construcción”... ¡Oh la religión y “sus” templos al Dios todopoderoso!

 

Pero esta prosperidad vista al pasar, desaparece muy pronto y deduzco que en cotas más bajas, el calor del desierto hace de las suyas y lo que en aquellas alturas, puede significar un clima templado y propenso a buenas cosechas, a medida que se baja de nivel, el desierto y los vientos cálidos, calurosos o agostadores, hacen imposible esa prosperidad.

 

Seguimos “bajando” hasta llegar al desierto (o pre desierto) y donde “veo morir un río”... el que se pierde en una de aquellas minúsculas zonas cultivadas, similares a las ya descritas y que existen en la otra vertiente... aquí es al contrario (“allí aprovechan el agua desde donde esta encuentra la primera tierra y aquí hasta que puede regar la última”) pero intrínsecamente es lo mismo...”el río muere bebido por la tierra de este terreno, que está situado al final del recorrido de este río (“o arroyo”) sin nombre (que aunque lo tenga yo no lo sé) y donde recogen hasta “la última gota de agua”, que baja de vete a saber que alturas del imponente Atlas...”que es el verdadero padre de la vida en gran parte de este extenso país”; puesto que sus aguas (y sus nieves) son las que le dan la riqueza agrícola que tiene y mantiene.

 

Termina la gran bajada y en la que el tiempo no cuenta, por cuanto hoy el mismo es que se hace interminable; pero para mí ha sido un viaje magnífico.

 

Ya estamos en el desierto (hace mucho calor) y el paisaje que nos rodea así lo confirma; seguimos viajando y prono nos encontraremos en un poblado anexo a la Alcazaba de “Ben Haddou”.

 

Siguiendo las indicaciones de Nordín, el chofer detiene el autocar en un determinado punto, a la derecha de la carretera.

 

Nos hemos detenido en un altozano próximo para admirar esta bella edificación (declarada patrimonio “mundial” de la humanidad) y por ello en reconstrucción).― Nordín nos informa y dice que...”fue famosa y estratégicamente situada, para el comercio de las caravanas del desierto, controlado en gran parte por los judíos de entonces, que aquí vivían”... hoy son venerables y muy bellas ruinas y cuya belleza es difícil describir, por lo muy extraño de esta, que debió ser gran población, se edificara en este inhóspito lugar; o que al menos así nos lo parece, si bien por sus orillas peladas y desérticas, asombrosamente corre una corriente de agua; lo que ya y en sí mismo justifica lo que estamos viendo.

 

Comemos aquí y en un modesto restaurante que lleva precisamente el nombre del lugar (“Ben Haddou”) nos sirven un “tagín” como plato fuerte, antes nos han servido una ensalada de verduras; de bebida solo hay agua, café y te (el chofer del autocar nos facilita unas latas de cerveza).

 

Yo como bien (“suelo adaptarme a lo que hay”) Eva toma algo, pero con tantos remilgos, que apenas consume del menú; simplemente y como a algunos más no agrada “el cordero del desierto” (que es parecido al de anoche) y menos aún, el vernos en este figón del transeúnte y que podemos equiparar, salvando las distancias, a aquellas posadas o ventas instalada al margen de las viejas carreteras españolas, de hace muchas décadas atrás.

 

Acompañados por los dos guías, visitamos las mencionadas ruinas de esta fortaleza; la que su verdadera belleza, está en verla desde el exterior y en su conjunto, que es extraño, en esta peculiar edificación, efectuada en (o con) adobes en su mayor parte.

 

Hemos tenido que atravesar a pie una pequeña corriente de agua que discurre muy lenta (no hay puente ni siquiera una rudimentaria pasarela) por lo que lo hacemos, sobre piedras más o menos puestas por los propios viandantes, para ello mismo (supongo).

 

Atravesamos (pues) el riachuelo “que da vida a este oasis”) y visitamos brevemente estas desoladas ruinas, que en sus estrechas calles o pasadizos, nos lo parecen mucho más y pronto damos la vuelta, pues aquí dentro poco hay que ver y menos para los vulgares turistas, como nosotros somos.

 

Al paso y en la orilla opuesta, encontramos modestas tiendas de artículos propios de aquí y las “consabidas piedras del Atlas”.

 

Uno de estos comerciantes, pretende “cambiarle a mi esposa una bonita blusa floreada que lleva y los zapatos que calza, por cosas de su tienda”.

 

Sorprendida por ello, tanto Eva como yo quedamos perplejos, por esta oferta que se la ha hecho directamente y en un idioma entendible puesto que emplea palabras españolas.

 

Eva no acepta y pese a la insistencia de este comerciante, que por lo visto, ve lo más natural del mundo, el viejo hecho del intercambio en especie.

 

Tanto Eva como yo (y los que del grupo presencia el suceso) sonreímos por este hecho, chocante para nosotros, pero al parecer aquí, la compra, la venta, o el trueque...”suelen ser normales”.

 

Sufrimos incomodidades y más calor en este recorrido, por lo que regresamos al autocar, si bien se da tiempo “para compras”.

 

Yo declino “la oferta” y me refugio en la sombra que proporciona el vehículo... de inmediato “acuden a mí algunos niños pequeños y me piden “un caramelo” (¿como habrán aprendido el nombre?... quedo sorprendido, pero como llevo algunos, se los reparto... acuden más... se pelean y disputan la golosina... no puedo darles más y si sé lo que va a ocurrir, no les doy ninguno, puesto que, “los caramelos han costado lágrimas a alguno, más débil”.

 

Llega Paco el chofer y abre el autocar... de inmediato aparece un nativo adulto y le dice que le venda “una cerveza”, Paco le dice que no (posiblemente por que estará prohibido y tema que le pongan una mulata)… pero, el otro le insiste y por fin, se la vende...”marchándose, tan contento este musulmán del desierto, al que sin embargo, debe gustarle la fresca bebida, pese a lo que dijera el Profeta”.

 

El calor arrecia y quizá yo lo sienta más por “el tagín” (en cuyo condimento deben entrar algunos componentes estimulantes, puesto que esta es tierra de muchos “aliños), pero de cualquier forma, pienso... ¿qué calor hará aquí en los meses de julio, agosto y septiembre, si hace este de hoy y nos encontramos a primeros de abril?.

 

Reanudamos viaje y marchamos por la ruta prevista; sigue el desierto,en algún lugar “estratégico”, encontramos a unos “rapazuelos” que nos hacen señales y que nos quieren vender algo... “nos muestran un lagarto vivo y de un tamaño no pequeño”... al verlos y con el afán que demuestran, sonrío... ¿quién comprará lagartos vivos y para qué?... “puesto que de lo que no me cabe la menor duda, es de que si estos niños, ofrecen el lagarto, es por que alguien compra lagartos...?”

 

Y por fin y a la “caída de la tarde”, llegamos a nuestro destino de hoy, la ciudad de “Ouarzazate” y dentro de ella, al “Hotel Bélère”.

 

Esta ciudad está o se encuentra, en gran expansión; tiene y mantiene (se nos informa por el guía marroquí) un gran auge de prosperidad debido al turismo y a la industria cinematográfica de la que es poseedora. Igualmente tiene aeropuerto, por lo que está bien comunicada y pese “a lo apartada que está” o lejana de las más importantes zonas y ciudades del país.

 

El hotel donde arribamos es de nueva construcción, está muy bien dotado, incluso con piscina y oficina de cambio de divisas (“que funciona”) la ciudad tiene otros varios hoteles de igual (o parecida) categoría.

 

Rápidamente se nos asignan habitaciones y subimos a ellas de inmediato, puesto que necesitamos una ducha, “más que un ciego un lazarillo” y tras duchados y enjabonados, quedamos más frescos que una lechuga; pero esta vez, “Eros” no asoma sus alas y el vernos desnudos no nos provoca, otro deseo, que el seguir estando así, puesto que el fresco que sentimos, es muy reconfortante y lo necesitamos… “mucho más que lo otro”, de lo que de momento estamos saciados.

 

El mobiliario de la habitación es muy confortable y tiene una terraza que invita a visitarla, puesto que ha caído el sol y la temperatura empieza a ser agradable, puesto que sabido es, que en el desierto la mucho calor del día, suele transformarse en mucho o bastante fresco a la noche; y los preludios del mismo ya han empezado aquí. Me pongo un ligero pantaloncito y salgo a la terraza, que cuenta con una mesa y dos butacas de plástico, pero muy cómodas y me siento en una de ellas para dar una mirada sobre el entorno que desde aquí puedo divisar.

 

Observo y con gran sorpresa, el que existe gran profusión de arbolado y zonas verdes (mi hotel está instalado en una colina) y se ve que esta ciudad “está creciendo” (“Marruecos, parece que también camina por el desierto, haciéndolo mucho más habitable y productivo” y esto lo vamos a ir comprobando a partir de aquí y a lo largo de toda la ruta”). Efectuada esta visión vuelvo a entrar y encuentro a Eva, tumbada, cuasi desnuda en la cama y con los ojos cerrados; no sé si estará durmiendo, pero yo no la interrumpo y hago lo mismo en la cama contigua.

 

Reposamos del cansancio un par de horas, después, nos volvemos a duchar con agua abundante y por tanto muy “apetecible” y de la que incluso bebo sin reparos... y resulta de muy buen sabor.

 

Posteriormente bajamos a los agradables jardines centrales del hotel, donde tomamos una fresca cerveza (“que nos cobran a precio de buen brandy español”) y esperamos la hora de la cena, cenaremos “regular”, ya que se nos presenta un bufé “bastante pobre” y donde incluso se abusa de los aliños marroquíes en las verduras hervidas, cosa esta que muchos no toleran en sus aparatos digestivos; por ello, convendría “separar cocina europea y cocina marroquí” (informando de ello con carteles entendibles) y que el turista elija, dentro de lo que se le pueda ofrecer, en cada uno de estos (“ya genéricos”) bufés (en esto no podemos felicitar a “quien corresponda”).

 

Después de la cena, pasamos a seguir descansando en uno de los muy confortables salones del establecimiento, puesto que, si bien, algunos viajeros salen a visitar la ciudad y verla de noche, nosotros estamos bastante cansados y no nos seduce la idea, máxime que mañana nos espera “un buen trecho de camino” (larga etapa) y hay que descansar.

 

Yo, y por otra parte, tengo que tomar, ampliar y repasar notas, para este relato”; aparte de que tanto Eva como yo...”ya nos hemos dado una vuelta por los alrededores del hotel y ello unido a lo que hemos visto desde la terraza y que Eva igualmente ha apreciado, en la tarde, la noche y que vamos a repetir mañana; nos es más que suficiente”, puesto que reitero, esta es una nueva ciudad, y del origen del poblado que aquí existiera, si es que alguno había, no deben quedar ni los restos; por tanto dedico el poco tiempo que me va a quedar libre, a lo que “ya se puede imaginar el lector”...”el lector que le guste fumar, tranquilamente un cigarro puro... (claro está)”. Y a fe, que lo degustaré con sumo placer (sólo fumo uno al día y cuando las circunstancias lo permiten, así como cuando boy al fútbol o a los toros)… tomaré una copa de brandy andaluz y mi esposa, tomará un cuba libre, mientras me mira y se entretiene en mirar y de vez en cuando se levanta y recorre estas estancias de la recepción y salones contiguos, quiere ver lo que aquí hay; pero ya digo, este es un hotel moderno y como tal, similar o gemelo a millares de los mismos repartidos por todo el mundo. La única señal de que estamos en Marruecos, es el gran retrato del rey que aquí (como en todos o casi todos) hay y algunos adornos de tipo marroquí, pero que aquí apenas destacan del conjunto.

 

Terminado, puro y bebidas y tras un corto espacio de charla con “la parienta”; decidimos subir a nuestra habitación y dormir, lo que lograremos perfectamente y con el balcón de la terraza entreabierto, puesto que efectivamente hace un fresco natural, que nos hará taparnos para no sentir frío cuando la noche y la madrugada avance.

 

Antes de acostarnos, hemos pasado unos minutos sentados en las butacas de la terraza, viendo el panorama, que es apacible puesto que el silencio impera y ello es algo a valorar muy positivamente en este mundo de ruidos insoportables; estos aún no han llegado aquí o es que las autoridades se preocupan de que reine el silencio a las horas de dormir. Por lo que sea, esa es la apacible realidad de esta ciudad en estos momentos, lo que nos reconforta y pasado un tiempo decidimos entrar a dormir, lo que lograremos felizmente y lo que nos va a permitir despertar y levantarnos muy descansados.

 

 

13

 

Día siete de abril (“miércoles santo, en La Cristiandad”)... son las ocho de la mañana y tras un desayuno nada extraordinario pero sí que suficiente y siguiendo el ritual ya descrito, nos encontramos acomodados en nuestros asientos del autocar y rodamos en dirección a Erfoud y Merzouga...”nos esperan unos 400 km. de recorrido, puesto que la segunda de nuestras “metas”, se encuentra ya en pleno desierto y casi en la frontera con Argelia.

 

La ruta que seguiremos, es por tanto hacia el Este y bordeando las estribaciones del “Alto Atlas”, o sea por lo que se denomina “pre desierto y hacia el total... o mar de dunas de arena”, en cuyo borde dormiremos esta noche y nada menos que en “jáimas auténticas”. Es el máximo de exotismo que se nos ha prometido y que figura así descrito en el folleto que nos entregaron en la agencia madrileña.

 

A unos diez kilómetros (aproximados) de Ouarzazate (ciudad desde donde hemos partido) divisamos desde la carretera, un enorme embalse de agua (pantano) y cuyo nombre es el de... “Ahmed Dahbi el Mansur” (“El Dorado”, en nuestro idioma) y el que fuera rey de “estos reinos” hace ya unos cuantos siglos y que anteriormente he descrito; cuya memoria se reafirma con esta construcción gigantesca que lleva su nombre. Aquí y al contrario de lo que ocurre en España, las figuras importantes de la historia, las celebran y difunden constantemente, puesto que es una forma de aglutinar a las gentes y presentarles “una patria común”.

 

Este embalse surte de agua potable, la ciudad de donde venimos, por tanto “he bebido de sus aguas” y confieso que las he encontrado muy buenas.

 

También surte (este embalse) muchas otras localidades menores, amén de las extensas zonas que ha puesto y está poniendo, en riego, debido a su gran capacidad y como iremos observando a simple vista en nuestro viaje.

 

Todos estos datos me los va proporcionando el guía marroquí, al que constantemente le pregunto cosas, para que este relato sea lo más completo que yo pueda realizar.

 

Muy cerca nos vamos a encontrar con “alguno de los milagros” que produce este embalse, se trata (“nada más y nada menos, que”) de un campo de golf, lo que indudablemente es sorprendente verlo en este desierto; y lo que demuestra... “lo que puede realizar el hombre cuando trabaja con inteligencia y constancia”.

 

Es claro que junto a este campo, existen abundantes instalaciones hoteleras y turísticas, puesto que para el turismo internacional se ha previsto esta zona.

 

Seguiremos viendo a través de nuestro largo trayecto, grandes extensiones de regadíos y en los que se nota una buena canalización para el máximo aprovechamiento de “este oro del desierto”, cual es el agua potable.

 

Observo al borde de la carretera, hasta un “vivero” de plantas para repoblaciones, de “no se que tipo de plantas o arbustos”.― Vivero que se encuentra instalado entre árboles mayores, los que plantados con esa idea, producen (supongo) ese “micro clima”, que hace posible el que en este desierto y sin instalaciones costosísimas, se produzcan cantidad de esas plantas referidas, todo lo cual denota una planificación y un estudio concienzudo y paciente...”puesto que los árboles adultos y que sustentan al vivero, no han crecido aquí de la noche a la mañana”, por tanto imagino que ello ha costado unos cuantos años de preparación, para que hoy exista aquí, nada menos que un vivero “industrial”; el que para mi significa “otro milagro en el desierto”.

 

Más adelante observo alguna instalación de “paneles solares”, los que producen energía y que captan del enorme potencial que aquí genera el Sol.

 

Se aprecian tendidos eléctricos, “que se pierden en las lejanías de estas tierras estériles” y los que deben surtir de energía a amplias y lejanas áreas de todo este territorio.

 

Energía que deduzco procede del pantano antes mentado y de algunos otros que yo desconozco.

 

Sigo notando, ya que se aprecia “casi palpablemente”, la cantidad de obras públicas, que aquí se han hecho o se están realizando y en relación o encaminadas, hacia el máximo aprovechamiento del ya mentado “tesoro del agua”.

 

Se nota “el progreso”, si bien “éste”... también está llenando el desierto de bolsas de plástico, envases y otros desechos de la “sociedad de consumo”, los que por cuanto se observa, no saben eliminar “estas gentes” de las zonas por las que pasamos y ello es lamentable... “muy lamentable”, ya que esa limpieza debiera ser más cuidada y “no ensuciar con basuras”, estas bellezas naturales, las que al ser azotadas por grandes vendavales, que producen “las tormentas del desierto”, esparcen esos detritus, los que resultan “asquerosos” y que repelen a la vista de cualquiera medianamente observador y mínimamente sensible, ante estas “bellas desolaciones” invadidas por estas “cosas” que también produce el hombre. Destacan entre estas basuras, unas grandes bolsas de plástico y de color negro, las que se mueven a capricho de los ya referidos vientos y que me producen una horrible impresión… no sé por qué.

 

Alcazabas o kasbash, se suceden con gran profusión, ya que existen en cualquier pueblo o aldea; lo que nos dice bien a las claras, las continuas guerras de “unos contra otros”; fueren éstas entre jeques o reyezuelos más o menos poderosos, o simplemente entre “tribus vecinas” y que ―quizá― “pudieran estarse odiando a muerte, desde vete tu a saber que siglo o que generación de gloriosos antepasados”... y lo que les obligaba a construirse “estos castillos”, para mejor defensa...”del señor feudal”, puesto que “la plebe... como en todo el mundo... simplemente cambiaría de dueño”.

 

Por lo dicho, es fácilmente imaginable, que estas construcciones, que las hay de todos los tamaños y categorías que imaginemos... mas pequeñas, más grandes, más fuertes, más débiles, mejor cuidadas, en ruinas, e incluso devastadas y reducidas casi al solar... “puesto que y como alguien de la expedición apuntó con bastante inteligencia... son construcciones ecológicas y de la tierra nacen y a ella vuelven” (dijo) y ello es cierto, ya que en general fueron construidas de adobe y el adobe es... “tierra, paja, agua y sol”.

 

No tenemos necesidad de detenernos o bajar del autocar, para apreciar ello, pues esta carretera (que sigue siendo asfaltada) discurre por lo que en tiempos debió ser, la ruta natural de... “uña de caballo o pata de camello” y es claro que a lo largo de la misma, se fueron construyendo toda esta enorme cantidad de fortalezas, las que también servirían para... “saquear al caminante, bien de grado (peaje), o a la fuerza mediante el saqueo consiguiente”... “puesto que aquí como en tantos lugares del mundo, existiría de todo... como en la viña del Señor” (Alá, Jehová, Brahma, Manitú, etc. etc.: Dios, “en una genérica palabra”).

 

Como ya he dicho, la carretera sigue siendo de asfalto, si bien en largos tramos es muy estrecha, lo que obliga al conductor a ir muy pendiente de la circulación y por lo que más adelante relataré.

 

A “media mañana” llegamos a “Keláa des Mgouna”, ciudad que aquí en Marruecos está considerada como... “la capital del Valle de las Rosas”... y donde nos detenemos para tomar un refrigerio.

 

Este valle (u oasis de gran extensión) es fertilizado por un gran río (al menos a mi me lo parece, por las aguas que trae) que como todos los de esta parte de Marruecos, procede del “Alto Atlas” y de sus deshielos y las que fertilizan todo este extenso territorio, situado entre montañas y colinas desérticas.

En él existe la mayor producción del mundo de “agua de rosas” (así nos lo afirma Nordín) la que también desde aquí, es exportada a muchas partes de ese mundo; pero hay que hacer una aclaración curiosa e interesante por demás y que confirma, lo que antes he dicho de que “aquí se aprovecha todo”; y que el agricultor musulmán, ha estudiado “todo”, por pura necesidad de supervivencia.

 

El “rosal” no se cultiva aquí, ese agua de rosas, no se extrae del tipo de “rosal” que nosotros conocemos como tal y que podemos ver en muchos de nuestros jardines (incluso públicos) no... ese agua, es extraída o destilada de un tipo de “rosal silvestre”, el que aquí “cultivan” (si así se puede denominar este tipo de cultivo) de forma en que con él obtienen, “unas defensas necesarias”.

 

Este tipo de rosal, me da la sensación, que es igual o muy parecido, al que en España conocemos (al menos en mi tierra se denomina así) como “escaramujo” y el que también en nuestra tierra, “se da en estado silvestre” y sirve incluso como soporte (mediante el oportuno injerto) para fortalecer al “rosal de jardín”.

 

Pues bien, este tipo de “escaramujo”, lo emplean estos inteligentes agricultores, como un seto para delimitar y proteger sus cultivos, los que así protegidos (supongo) se defienden mucho mejor de los vientos abrasadores de estos desiertos, ya que este “escaramujo” crece muy denso y debe ser “durísimo” y precisamente por ello, existen enorme cantidad de estos setos de rosales silvestres y de cuyas flores, es extraída ese agua antes mencionada, la que por su valor, aporta un gran “monto” a la economía de toda esta zona y mientras al propio tiempo, con estos setos compuestos de rosales silvestres... protegen las tierras fértiles (como antes indiqué) y de las que obtienen el sustento, que ―seguro― es... “lo principal, o mucho más preciso que, todo el agua de rosas, del mundo”.

 

Destaco igualmente, que en todo el viaje he “encontrado” (y seguiré encontrando) gran cantidad de olivos, los que proliferan bastante bien entre las palmeras de estos oasis (“curiosamente he visto y comprobado, que donde existen palmeras, pueden existir (y quizá protegidos por ellas) los olivos”).

 

Son olivos grandes, muchas veces mal cuidados (así me lo parecen) y “destartalados” por una carencia de la poda necesaria y que en muchas de las tierras del Sur de España, se les aplica cada año; esto último lo afirman y confirman personas entendidas que vienen en el autocar y que son propietarios de grandes plantaciones de olivos en tierras de Jaén (“miles de árboles”) y destaco lo referente al olivo, ya que proceden y son nativos de una tierra que está considerada como “la de mayor producción de aceite de oliva del mundo” (la provincia de Jaén, cuenta con más de setenta millones de olivos adultos y en plena producción aceitera, siendo la principal y “vital” riqueza de esta provincia, que cuenta con casi 14.000 km2 y casi 700.000 h.) y “destaco lo de los olivos”, por cuanto estas “estampas de ellos en el desierto africano”, me confirman la gran dureza del “árbol de Minerva”, puesto que aquí... “aguantan y producen junto al ardiente desierto y en las tierras antes mentadas, lo hacen, incluso rozando las nieves de las montañas”...?.― Y además “viven cientos de años”. Los de aquí, también se notan muy longevos y por tanto centenarios. En estas tierras marroquíes (en todo el territorio y al parecer se da el olivo) incluso el fruto, lo dejan secar (como hacen con los higos) y se emplea como un añadido proteínico en muchos de sus guisos o potajes (arroz, garbanzas, lentejas, habichuelas), de los que yo he comido más de una vez y la verdad, son buenos de comer y no desentonan estas aceitunas secas en esas preparaciones culinarias.

 

Llegados a un punto del camino...”suena el pasodoble Suspiros de España”… y, el que sorprendidos, oímos a través de los altavoces del autocar y lo que nos causa cierta emoción por lo inesperado del hecho, máxime al encontrarnos en estos lugares, ten lejanos y tan diferentes a los de nuestra patria; España.

 

Se trata de “un detalle” de Carlos (es el nombre de nuestro guía español), el que con ello nos recuerda a España; y a algunos...”el lugar donde vimos la luz por primera vez”, es claro que nos agrada ello y así se lo decimos y confirmamos.― El nos dice sonriendo que...”lo ha hecho sonar en el punto más lejano de este “Sur” donde hemos llegado... puesto que desde aquí, ya será camino de regreso hacia nuestros hogares”.

 

Ni nos dice el punto en que empieza el retorno, ni yo podría fijarlo, puesto que aquí o cerca de aquí, no veo otra cosa que tierras bastante estériles y que abrasa este son africano, que lo quema todo.

 

Cruzamos por uno de tantos lugares habitados, por los que estamos pasando y donde al borde de la misma carretera y en lugares “totalmente estériles”... existen los pequeños cementerios de estas poblaciones beréberes y los que me parecen “sobrecogedores”, precisamente por su simpleza y sencillez; y lo que denota, al menos para mí...”una enorme grandeza humana” y la que trataré de explicar o describir.

 

Se trata de recintos (generalmente cuadrados o rectangulares) protegidos por unas tapias de baja altura (1,50 m. aproximados) y construidos de “tapial” (son de tierra apisonada).

 

En estos lugares entierran a sus muertos estas gentes y de la siguiente forma... “es lavado el cadáver, para que regrese limpio a la tierra, puesto que así vino cuando nació”.

 

Desnudo y envuelto en un lienzo o sábana blanca, es depositado en esta tierra y cubierto con esta aridísima tierra desértica, en posición en que su cabeza quede señalando en la dirección de La Meca... le rezan las oraciones que prescribe su religión y que son de muy corta duración y después, simplemente colocan en un determinado lugar de esta humilde sepultura (creo recordar que encima de donde está la cabeza del fallecido)... “solo una piedra”... una piedra de pequeño tamaño y “un poco más grande” de las que allí proliferan; y nada más... “no escriben nada, ni tampoco graban nada en dicha piedra”...?

 

Ello me ha sorprendido; y emocionado al saberlo, pues ―repito― allí no existirá ninguna otra señal o marca, puesto que, “has de fijarte mucho, para ver esas piedras encima de esas pequeñas protuberancias térreas, que cubren a los cadáveres”... por tanto deduzcamos que... “aquellos cuerpos volverán a la madre tierra y de la que en su día partieron... tan anónimos como cuando se produjo aquel hecho”.

 

Ruego a nuestro guía que ordene al chofer, parar en alguno de estos cementerios y que se encuentran al borde de la carretera; quiero tomar algunas fotografías del interior y exterior de “estos campos santos”. Así lo hace y en no más de cinco minutos, realizo ello, agradeciendo ese detalle, tan poco usual, pues fotografiar un cementerio así…?

 

Sigo pensando en ello y yo veo o aprecio en este proceder, algo hermoso, ya que es en sí una lección (gran lección) a los que practican cualquier tipo de ostentosos entierros y dejan para la posteridad las ostentosas e inútiles tumbas o túmulos suntuarios, que sorprenden por su mayor o menor magnificencia”.

 

En el Norte de Marruecos, las tumbas suelen ser de yeso en el perímetro de las mismas (son parecidas a esas tumbas “humildes”, que en tierra, se ven en “ciertos” cementerios de poblaciones pequeñas, en nuestra España) son también de ladrillo, pero sencillas y simplemente pintadas con cal; también suelen tener un “azulejo”, el que sujeto a esta modesta obra, lleva inscrito el nombre del difunto, la fecha de su muerte y quizá “algo más”; pero ―repito― todo ello escrito en un azulejo de unos 20/25 centímetro cuadrados; en resumen, sencillez muy destacable, que se aprecia, simplemente al pasar por estos “campos santos”, como por ejemplo en la ciudad de Fez, donde casi, “forzosamente has de ver uno de ellos, puesto que está a caballo en el itinerario turístico”; y como es de gran extensión...”has de verlo” y lo veremos cuando allí lleguemos.

 

Pero volvamos al Sur y al desierto donde nos encontramos.

 

Estas gentes, también suelen edificar sus casas y dependencias para ganados, graneros, etc., en terrenos también estériles y al borde de las tierras cultivables de sus oasis.

 

Estimo que ello es precisamente para aprovechar esas tierras al máximo y obtener a las mismas el mayor rendimiento en alimentos... y al escribir esto, me recuerdo de “algo” que dice el denominado...”Libro de la Sabiduría” y el que fuera escrito hace miles de años, por aquellos enigmáticos egipcios; y el que orientando al que no sepa, dice...”no construyas tu casa en tierra cultivable y que mañana puedas necesitar”... mas o menos así reza en dicho libro y desde luego pienso que es muy acertada esa recomendación, a la que también parece ser aplicaban a las tumbas, pues sabido es que aquellos egipcios enterraban a sus muertos en el desierto.

 

“Claro que en lo de los entierros, si que fueron bastante ostentosos, puesto que rindieron un excesivo culto a la muerte”... lo que demuestra unas contradicciones notables y que no son entendibles, si analizamos los dos extremos... “aunque quizá, también se explique, si ellos daban mucha mayor importancia y valor a la tierra que producía el alimento, que a los tesoros “estériles” que sepultaban junto a sus muertos”...? (quien sabe).

 

Seguimos “la ruta”, el Sol se hace notar y reverbera en el desierto, transmitiendo al paisaje, nuevos encantos y un calor que se nota en el autocar y pese a la refrigeración; lo que a algunos les invita a correr las cortillas de los ventanales, cosa que ni se me ocurre a mí, que voy pegado a uno de estos, prefiero seguir mirando y viendo; las buenas gafas de sol que llevo puestas, me ayudan mucho para soportar tanta luz solar.

 

Como el camino es largo y tedioso, surgen la preguntas de nuevo y un viajero pregunta al guía marroquí (Nordín) sobre “el problema del Sáhara español, el denominado Frente Polisario y la ocupación por Marruecos, de tan extenso territorio en aquella que se llamó, La Marcha Verde”, la que tuviera lugar a primeros de noviembre de 1975 y en la que el anterior y “astuto Rey Hassan”, se escudó para apropiarse, recuperar, “o lo que sea” (y sin pegar un solo tiro) tan extenso y rico territorio, mientras el ya anciano “dictador español” (General Franco) agonizaba en una clínica de Madrid y moría “de muerte natural” (hecho muy bien aprovechado por este monarca ya citado) sólo unos días después de aquella marcha, que fue histórica para Marruecos y por ello está en su calendario de “fiestas nacionales” (esta se celebra, cada seis de noviembre).

 

Nordín responde muy seguro y dice...”Ese territorio del Sur, perteneció a Marruecos y lógico que vuelva a esta nación, la que desde que recuperó esta parte de su territorio, ha invertido en él, muchísimos recursos nacionales, en forma de obras públicas de todo tipo” y lo que unido a “los gastos militares”, ha provocado que Marruecos, tenga hoy “menor nivel de renta”, que antes de aquella ocupación”.

 

En cuanto al denominado “Frente Polisario” dice quién ha preguntado... (y ello llama a reflexión).

 

“Antes, cuando ese territorio lo ocupaba España, no hubo rebeliones de los saharauis... ¿Ahora y antes con el Rey Hassan...por qué las hubo y las sigue habiendo?... ¿No eran también extranjeros, los españoles?... ¿intereses internacionales...?

 

El marroquí no tiene respuesta y calla, deja que los demás hablen, puesto que.

 

Se va extendiendo la charla sobre el tema y hay réplicas, pero podría ser cierto, ya que esos...”intereses internacionales”, son tan misteriosos y quien sabe los hilos de los mismos, donde están, o...”quien los mueve y por que”.

 

Curiosamente viene con nosotros un viejo funcionario español (el Sr. Prieto: Pablo de nombre) y el que estuvo destacado, como brigada del ejército en el entonces “Sáhara Español” (“Río de Oro”) y en las denominadas “tropas nómadas”.

 

Y nos dice que aquellos nativos... “no aceptaban la soberanía del Sultán de Marruecos”... Si acaso le reconocían, “la autoridad religiosa” (“el, nos habla, de cincuenta (o más) atrás”). Y asegura con firmeza cuanto dice, puesto que allí y en su juventudo pasó bastantes años y recorrió subido en un camello, gran parte del territorio.

 

Yo me limito a recoger lo que he oído y no entro en el tema, pero me parece que en El Islam...”autoridad religiosa y política, son una misma cosa”... pero de “esto”...que hablen...”los ulemas”...? Aunque la rebelión de estos saharaguis (que siguen siendo españoles; no olvidemos ello, puesto que España no ha entregado oficialmente el territorio a nadie) sigue y reciente está la huelga de hambre que una mujer de ese pueblo, notable la misma entre ellos, ha mantenido en Canarias en abierta disputa con el actual rey marroquí, el que tuvo que ceder y aceptar lo que ella pidió, o sea volver a su casa como nativa de ese pueblo, que recordemos es del tipo de “los hombres azules” y por tanto rebeldes del desierto y que se rigen y rigieron siempre por unas leyes y no sometidos a soberano alguno.

 

Cambia el tema de la conversación y se entra en el del denominado “integrismo islámico”, y que como sabemos es un movimiento (“o varios”) musulmán, que afecta a gran parte del Norte de África y antes ha afectado a otros lugares del Islam y sigue creando problemas de terrorismo en muchos lugares del mundo.

 

Nordín no elude el tema y dice... “Las noticias que facilitan las agencias internacionales”, son siempre tendenciosas y defienden siempre los intereses “internacionales”...(continúa)...”que donde apenas existe nada, se agigantan los casos”...(se refiera a lo que está ocurriendo en la “vecina” Argelia)...”que los argelinos, lo que ocurre en su país es...”que ya no tienen ni para comer” (“parecido a lo que ha ocurrido en la extinta “URSS”) y que lo que quieren es un cambio “a mejor”, simple y llanamente eso”...(continúa)...”pero que él no cree que todo cuanto se ha montado en torno al denominado integrismo musulmán o islámico, sea cierto”.

 

Yo desconozco el tema y solo sé “lo que dice la prensa”, la que indudablemente está dirigida por las agencias internacionales y estas obran movidas por “intereses soterrados” (de esto no me cabe la menor duda) pero en cuanto a “economía” (que es la base de estabilidad del individuo, la familia, o cualquier país, por rico y extenso que sea)... digo que en relación a economía, conozco el caso concreto de un fabricante de maquinaria agrícola, que antes “ha vendido mucho a Argelia” y ahora “no les vende ni una céntimo, puesto que duda en poder cobrarlo. ¿Será cierto que estas relaciones se han interrumpido por falta de recursos? Puede ser, ya que este fabricante que cito, desea “y necesita” vender y curiosamente “los argelinos, necesitan comprar”.

 

Sigue la charla y “no se agota el tema”, el que sería largo y tedioso de relatar en una crónica de viaje, por ello nada más digo. La prensa y por otra parte, siempre tiene en candelero estos asuntos.

 

La conversación decae, surgen el silencio y la modorra y la mayoría del grupo, parece dormitar, el viaje está siendo bastante cansado y monótono para la mayoría; así pues, “hagamos como que dormimos”. Eva a mi lado no dice ni pío y lleva durmiendo hace bastante rato, puesto que ha soltado hasta algún que otro ronquido.

 

 

14

 

Hemos llegado a “Tinerhir” y desde donde tomamos una carretera, que nos aleja de la “general” que traemos y la que nos va a llevar a las cercanas...”Gargantas del río Toldrá”; desfiladero de unos veintisiete kilómetros de largo, en el que nace y por el que discurre el río de este nombre (podremos ver el lugar exacto de su nacimiento y como brota del suelo de estas majestuosas paredes rocosas) el que transcurre “encajado” por estas enormes paredes de roca, las que “cortadas a pico”, llegan a medir hasta trescientos metros de “altura vertical”.

 

En estas paredes, encontramos “algunos escaladores”, los que se están jugando “el pellejo”, en este denominado “deporte”, que la verdad, yo no entiendo... “ni se para que utilidad servirá”, salvo para eso ―para mí― tan absurdo de... “yo subí por aquí... o fui el primero”... en hacerlo...? Como en todo esto que ahora se denomina “deporte de riesgo”; cada año se quedan en él cantidad de víctimas, entre muertos, heridos, lisiados o incluso con invalidez permanente para mientras les dura la vida, que de paso se la complican a todo el que vive a su alrededor y tiene que aguantarlos y sufrirlos. En fin, se dice es condición humana, pero la verdad, “jugarse el pellejo a cambio de nada”, no lo entiendo ni creo lo entenderé en toda mi vida; hay deportes mucho más útiles y de mucho menos riesgo y mientras pienso ello, me acuerdo de la natación, el caminar; y muchos más.

 

Nos adentramos por estas gargantas y llegamos hasta donde nace el río, para lo cual, hay que vadearlo aguas abajo y lo que hacemos por un vado, o paso que permite el que por el mismo pase el autocar y con todos sus pasajeros sobre el vehículo (algunos han preferido hacer los últimos cientos de metros, a pie).

 

Llegados al lugar y tras apreciar esas bellezas naturales, muy dignas de ser visitadas, recorrer un tramo de esa garganta angosta (en la que encontramos algunos nativos, sorprendiéndonos ver un grupo de tres mujeres, que vienen “de vete a saber donde” y con unas enormes cargas de algo que parece esparto y que traen sobre las espaldas y las que marchan en dirección al aún lejano pueblo de Tinerhir).

 

Llegados a las fuentes del citado río, que vemos brotar el agua del propio suelo y ante nosotros; lo que es un espectáculo enorme, tras todo el terreno desértico que hoy hemos atravesado y las enormes paredes rocosas que nos rodean y que carentes de vegetación, muestran una aridez enorme.

 

Este lugar es o conforma un pequeño oasis, donde prolifera a su alrededor una muy verde y frondosa vegetación, compuesta de yerbas y arbustos; se aprecian unas más o menos grandes charcas, por donde nace y discurre el agua y en las que se aprecian, algún tipo de batracios (peces no veo ninguno). Aquí hace una temperatura de balneario y corre un vientecillo muy agradable, puesto que el sol no penetra hasta estas profundidades.

 

Eva, que me acompaña; se muestra feliz de haber llegado aquí y disfrutado de estos contrastes, que de verdad, son sorprendentes y de alguna forma, nos renuevan y llenan de una vitalidad nueva; quizá nos la inyectan estas moles pétreas y el agua limpia y pura que aquí brota y que nos une a las corrientes telúricas de la madre tierra; no sé, pero de verdad aquí se nota el nacer o resurgir de una vida plena; eso, al menos, me parece a mí en este momento que disfruto.

 

Nos hacernos las fotos de rigor y que “certifiquen, el que quien aparece en la foto, estuvo en cierto lugar” y nos encaminamos, guiados por los guías, hasta el lugar de nuestro muy próximo destino, al que llegamos a pie, puesto que... llega la hora de comer y lo hacemos en uno de los dos modestos restaurantes que allí existen instalados, donde nos sirven el ya (para nosotros) “clásico tajín”, similar al que comimos ayer y el que ha sido precedido por una ensalada de verduras y ultimado con un postre de fruta natural.

 

Y si bien este “menú” no nos agrada mucho, precisamente por “tanta repetición”, pero “es lo que hay en este apartadísimo lugar y es lo que se come”... “esto son lentejas... como dice el dicho español”; yo comeré bien, puesto que afortunadamente tengo muy buena boca y sé adaptarme a las circunstancias, nunca me quejo, salvo extremos.

 

Reposamos un buen espacio de tiempo esta comida del medio día, lo que nos reconforta bastante, puesto que en estas gargantas, existe “un verdadero aire acondicionado” y su frescor y humedad, guardan un equilibrio magnífico, lo que se agradece por cuanto de calor e incomodidad tendremos en todo este viaje. Y en relación con todo ello, este lugar es una especie de paraíso donde estamos “divinamente” las dos horas que aquí hemos permanecido, ya que el tiempo que nos queda del viaje de hoy, nos impide el disfrutar más de este encantador lugar, en el que...”obviamente, me fumo un puro...y perdonen la insistencia”, (“por lo de los cigarros puros”) pero...”los hombres ―las mujeres también― somos muchas veces, como niños...y ello...muy afortunadamente...puesto que si no... ¿qué sería de nosotros...los pobres mortales?...?...

 

Por ello que cada cual se fume “su puro” cuando le toque o pueda y que nadie se meta “en el puro” de nadie”...”allá cada cual con su puro, sea éste de lo que sea”. Pero y fumar un largo cigarro puro, en estas gargantas, sentado al aire libre, viendo discurrir un pequeño río de aguas limpísimas y que rumorean por el lecho de piedras por el que discurre; sentir este sanísimo viento que nos nutres y todo ello en medio de un desierto africano… eso hay que vivirlo para sentirlo y poseer esa sensibilidad, que al parecer no abunda mucho; para mí reitero, este es un lugar maravilloso; eso sí, para vivirlo por unas horas y luego marchar a ver otros lugares y disfrutar o padecer de otros horizontes.

 

Terminado el tiempo que los guías tienen previsto, se da la orden de marcha e iniciamos el retorno por los lugares ya descritos.

 

Volvemos a desandar el camino que nos ha llevado a estas grandiosas gargantas de sorprendente formación geológica y regresamos a la carretera general.

 

Hace un calor de “puro verano” a estas primeras horas de la tarde (son aproximadamente las 15,30) y nos disponemos ha realizar el último tramo (eso creemos) de la larga etapa de hoy.

 

Soñolientos y cansados y aproximadamente a las cinco de la tarde, llegamos a “Erfoud”, pequeña ciudad y que supongo es algo así como... “la capital de esta zona de las puertas del desierto sahariano”.

 

Nos detenemos en la entrada del “Hotel Tafilalet” y donde en principio, teníamos el alojamiento y el que luego se nos ha “trocado” por el otro que más adelante describiré y en el que vamos a encontrar grandes sorpresas, tanto en la estancia, como en la ida y vuelta, así como en lo que allí nos va a suceder, puesto que “allí” es ya el Desierto del Sáhara y vamos a estar casi a caballo de unas grandes dunas del mismo. Pero volvamos a las puertas del hotel y bajamos del autocar, más cansados que otra cosa y algunas mujeres vienen incluso mareadas, con mala cara, y ello se nota bastante.

 

En el citado hotel, se nos ofrece un vasito de te con menta “en señal de bienvenida”, siguiendo la ancestral costumbre beréber; el que tomamos en pie y junto a la recepción de este establecimiento.

 

Allí emplearemos una hora de “descanso y aseos”, de lo que venimos bastante necesitados y las mujeres mucho más.

 

En este intervalo de tiempo, se nos dice que también es necesario para en el mismo, prepararnos los vehículos todo terreno, que nos van a llevar al desierto.

 

Este traslado debiera haberse realizado y según lo previsto, a las cuatro de la madrugada de “mañana siguiente” y el mismo, sólo sería para las personas que “hemos pagado” (treinta euros)...”por ver amanecer en el desierto”, puesto que en la expedición vienen otros turistas, que no les atrae “tan romántica experiencia” y por tanto no han pagado nada, pero sorpresivamente, nos reúnen a todos en un amplio salón del hotel y se nos dice que continuaremos el viaje todos juntos.

Así, “nos suben a todos” en siete vehículos “Land Rover, cuatro por cuatro; “ y a las seis de la tarde y por “un infernal camino”, que incluso lo es para simples peatones o incluso acémilas... nos trasladan (desviándose de la ruta) a la cercana localidad de, “Rissani”, la que curiosamente es... “la cuna de la dinastía Alauita”, que es la actual y reinante en este país.

 

Y no, no se nos lleva allí, por cuanto sea un obsequio y ver (si es que existen) los vestigios de “aquel solar real”... se nos lleva ―por contra― a “visitar una fábrica de alfombras”, la que prometen nuestros guías que será una visita muy interesante.

 

Está claro que lo que pretenden es que compremos alfombras, ya que “habrá comisión”; lamentable todo ello puesto que es un abuso imprevisto y por cuanto diré.

 

Nos han “trocado” de nuevo “otra cosa” y nos han fastidiado otra hora de reposo (como mínimo) sometiéndonos a un viaje inútil y en el que por los traqueteos, polvareda y más incomodidades, nos han hecho sufrir innecesariamente; puesto que más que turistas, parece que somos fugitivos que vamos huyendo de algo o alguien.

 

Llegados al lugar citado mi estado de ánimo y el de muchos otros, va subiendo de tono y detenidos por fin los vehículos; y ya bastante enfadado, me niego a bajar del automóvil y más aún a visitar esa fábrica (que no me interesa en absoluto). Eva, se une a mí y algún otro viajero de los ocho que ocupamos este vehículo “de guerra”; tampoco bajamos...o mejor dicho; si que hemos bajado, pero debido a “la nube” de chiquillería que “se nos cae encima y pidiéndonos cualquier cosa” (cigarrillos, dinero, bolígrafos y “yo que se”) y lo que llega a exasperarme, por la impotencia en que me llego a encontrar... volvemos (yo irritadísimo) a encerrarnos en el “todo terreno” y al que incluso hemos de cerrar los cristales de las ventanillas (pues incluso por estas, nos siguen molestando estos incansables niños y niñas) y teniendo que aguantar allí el insoportable calor que hace, ya que a través de ellas, nos siguen acosando, estos insistentes “pedigüeños” y que repito, son principalmente chiquillos y también jóvenes, o jovenzuelos, los que no dudo el que obran de buena fe y por que ello forma parte de su “idiosincrasia”; pero que llegan a ser insoportables para cualquier europeo, máxime el que como yo, desconocemos totalmente este idioma o dialecto y de ahí...”mi impotencia”.

 

En mi auxilio y el de los demás; viene Nordín, el que trata de “facilitarnos la transición”, cosa que le agradezco y comprendiendo su situación, le indico “que no pasa nada” y que espero; “ya que la mayoría del grupo y como borregos sí que han optado por ir a las alfombras y a nosotros no nos queda otra solución, que someternos a esa elección mayoritaria”.

 

Se va Nordín y al poco tiempo y a través de un empleado o mozo (supongo que de la citada fábrica), nos envía unos vasitos de te con menta, lo que aceptamos por cuanto comprendemos con la buena fe y voluntad con que se nos ha enviado; y seguimos esperando, armados de una renovada y muy necesaria paciencia, hasta que vengan “los compradores”... que al final son casi ninguno, puesto que apenas alguien ha comprado algo, por tanto...”fallida venta y fallidas comisiones”. De cualquier forma, algunas alfombras, aparecen enrolladas y que pasan a ocupar, el suelo de algunos de estos vehículos...?

 

Y por fin, salimos de Rissani; cuando lo hacemos ya es de noche y estos vehículos, que son conducidos por conductores avezados... “o medio locos”, nos llevan por unos caminos “infernales” y que la obscuridad de la noche acentúa; y los que transcurren por el aún pre desierto, en lo que resulta “una carrera emocionante” (no se si prevista en el atractivo turístico o es casual, por alguna apuesta entre estos, “siete locos o avezados conductores”, que nos llevan en otros tantos vehículos) y que se desarrolla a lo largo de unos cuarenta y cinco kilómetros, que son la distancia que se nos dice, dista “Merzouga” y que es hacia donde nos dirigimos y a la que llegamos felizmente, en un tiempo récord; con gran satisfacción de nuestro conductor, el que se muestra “satisfechísimo” por su “hazaña” (lo que demuestra que “hubo carrera”) y al que ―una vez llegados― perdonamos “los sustos que nos ha hecho sufrir en este recorrido”, en el que sin embargo, se nos asegura, no existe peligro notable, pese a que hemos venido por diferentes “sendas” y muchas veces a campo a través y “dando saltos”, puesto que y curiosamente...”cada vehículo hizo un camino diferente y si bien algunos se entrecruzaban, no llegaron a obstaculizarse, ni molestarse en la enorme polvareda que levantaron y la que es molestísima, como más adelante diré”.

Bueno, pues...por fin...hemos llegado a nuestro destino final de hoy y que repito es un lugar o aldea, cuyo nombre es el de “Merzouga”, en la que ―al parecer― (es de noche y no se ve nada) existen algunas instalaciones militares o puesto de vigilancia (el que dejamos atrás) y la que está situada al borde mismo de las dunas de arena de este desierto.

 

Donde hemos llegado es un lugar que se encuentra en las afueras de esta pequeña población.

 

En el mismo, y al bajar de los vehículos, encontramos una modesta edificación, que se parece a una casa “rural” (de las construidas de adobe) ó del árido desierto y de las que hemos venido viendo a lo largo del camino y “sin nada de vegetación”.

 

Entramos en esto, “lo que sea” y cuya entrada es lúgubre, puesto que no hay apenas luz y la que nos alumbra, son de escasas bombillas, de luz mortecina, y de las del tipo de alumbrado público rural, de hace ya setenta u ochenta años, en los pequeños pueblos de la geografía española.

 

Con cara de circunstancias, nos miramos los unos a los otros, pensando (seguro) hacia donde nos llevan estos guías y dónde nos van a meter, puesto que la antesala y lo que vemos en el interior, más es de ambiente carcelario o de pobre estilo cuartelero, que otra cosa.

 

Explico lo que veo, mientras recorro este, “lo que sea” y que yo aún no sé.

 

Cuenta con varias dependencias, que son modestísimas y carecen (casi) de mobiliario; se encuentra muy pobremente iluminado, por una mortecina luz eléctrica, la que (luego sabremos) procede de un generador pequeño y que funciona con gasolina, y el que trepida muy cercano a lo que será “nuestro alojamiento”; que no es en este humilde edificio, el que como único “sanitario” (o retrete), solo tiene... “una placa turca” y la que debe servir tanto para mujeres, como para los hombres y “sin nada de agua corriente... horrible ello, en los tiempos que corren y “con tanta agua como hemos visto embalsada”.

 

La cocina (pienso)... podemos imaginarnos como será...y hemos de cenar aquí, irremisiblemente, por cuanto boy intuyendo y previniéndome de paso, para nuevas sorpresas que indudablemente irán llegando.

 

Hemos pasado por las citadas dependencias y desembocamos en un lugar abierto y en la “mismísima línea de las dunas del desierto”; y en donde se encuentra nuestro albergue para esta noche.

 

Con estas luces fantasmales, entramos en lo que no es otra cosa que un destartalado y mal dotado campamento de camelleros, y cuyas fantasmales siluetas, nos crean un ambiente no muy agradable, por lo que quedamos absortos o pasmados, al ver la desolación que por lo inesperada (no se nos ha dicho nada) nos presenta todo lo que estamos viendo y que es difícil de asimilar en poco tiempo.

 

Se trata de un recinto que forma un pequeño y suave declive, que se inicia por donde hemos entrado y el que está circuncindado (forma un cuadrado o rectángulo) por una “media docena” de “jáimas”, de las que deben usar los modestos nómadas o habitantes de estos desiertos, puesto que desde luego... “en nada se parecen a las que disfrutamos en la cena, ya descrita y que tuvo lugar en Marrakech”.

 

Están alfombradas (eso si) muy modestamente, con apenas unas bombillas “desnudas” y que poca luz aportan a “lo que serán nuestros dormitorios”, los que son “comunes”, puesto que han extendido colchonetas bajo “las obscuras” lonas (o telas) de éstas jáimas y las mismas, se encuentran “unas pegadas a las otras”, e incluso ni aún siquiera tienen almohada o cabezal alguno.

Todo esto lo vamos viendo, “de la mano de nuestros guías que sin rubor alguno, nos presentan el panorama”.

 

Y allí, se nos dice que...”elijamos”, o sea, que habremos de dormir “revueltos”... hombres y mujeres...?.

 

Es lógico que quedemos sorprendidos o estupefactos al ver “donde nos han metido”... Puesto que aún cuando “el ladino Carlos”, nos ha hecho muy bien “la propaganda que le conviene” (a él como empleado de los servicios o a “la mayorista” de que depende, vete tu a saber) y venimos preparados para encontrarnos con “ciertas sorpresas” y encontrarnos “cualquier cosa”, pero...”esta cosa”, es bastante menos de lo que esperábamos, ya que ni existe ―repito― agua corriente, ni aseos...(“hay otra letrina ―”portátil”― en el exterior y “un carro cuba” con agua y un enorme grifo, que será “nuestro aseo mañanero”) ni tampoco existen unas mínimas comodidades y aún que estas sean “de campaña”, dignas de denominarse así, puesto que lo que existe y estamos viendo; es todo...”viejo y en desuso”.

 

Me inclino a creer que estas son... “unas instalaciones furtivas y que nada tienen que ver con el turismo marroquí, oficial”; puesto que a la entrada y aunque es de noche (“y pensando, puede ser que hayan buscado esta hora, para que nada veamos, o veamos menos”) he visto “unas instalaciones” cercanas, en las que se apreciaban una (o varias) “carpas” y más iluminación y cierta apariencia de lujo o confort.

 

Quizá sean esas, las verdaderas instalaciones, para el turismo, que viene aquí a dormir y ver nacer el Sol” y a nosotros, nos han instalado...”un verdadero campamento tuareg y sobre la marcha de una necesidad que desconocemos”...”o que está destinado a otro tipo de actividades, pseudo turísticas o vete tu a saber”...?. De cualquier forma y manera, nos sentimos engañados; nos han estafado; pero ya estamos aquí y hemos de aguantar esta noche y como sea; hagámonos esa idea y luego al volver a Madrid, reclamaremos en la agencia o en las autoridades de Turismo, esto es un abuso.

 

Entre las jáimas ya descritas, existe una, que está preparada como comedor y la que se encuentra “un poco mejor iluminada” con varias de las descritas bombillas, si bien en las mesas (redondas) preparadas para la cena, han colocado alguna “vela de sebo”, no sabemos si para que haya más luz, o para transmitir cierto “encanto” de la realidad del desierto.

 

Las sillas donde nos sentaremos son del tipo plegable (“de playa”) y por tanto muy débiles e incómodas.

 

El pobrísimo mobiliario (mesas y sillas) son bastante “viejos”.

 

Ante este panorama, vamos entrando en “el comedor” y ocupando los asientos de que se dispone y mientras lo hacemos, nos miramos unos a otros con cara de circunstancias.

 

Nos sentamos a la mesa y nos sirven la cena, unos camareros (o lo que sean) y que imagine cada cual su presencia y su profesionalidad. Cenamos...”una sopa y otro tajín acompañando, la misma”.― Tomamos todo esto con buen humor (“resignado”) y después se nos sirve el clásico “te moruno”; todo ello aliñado por las charlas y dichos más o menos jocosos o enfadados, de cada cual y sobre todo el de las mujeres, que ven con horror, el que su aseo no será posible y que incluso el ir a orinar, va a ser una aventura, por lo que alguna quizá esté a punto de “reventar” antes de ir a una de esas necesidades. Van a pasar la mayoría una noche inolvidable, puesto que los hombres lo tenemos mucho más fácil de resolver y por causas obvias.

 

Efectuada esta cena en el desierto y “como la noche la esperamos larga y en bastante vela”... se nos ha preparado un improvisado entretenimiento. Supongo que para distraernos y cansarnos, mucho más de lo que ya estamos y que luego caigamos en las colchonetas, como exhaustos caminantes perdidos en el desierto.

 

Así y en el centro de este campamento, han preparado un espacio al aire libre y debidamente alfombrado; dicho espacio es de forma cuadrada y a su alrededor han instalado las sillas ya descritas y en las cuales nos sentamos a charlar o fumar plácidamente y al propio tiempo, “mirar la luna y las estrellas, de este limpio cielo que se nos presenta en el desierto”.

 

Hace una temperatura muy agradable (de noche de verano).

 

Nuestros guías (Carlos y Nordín) tratan de amenizarnos la velada, a la que se unen algunos de los nativos que “prestan sus servicios en estas instalaciones”, quizá tratando de que hagamos algo de convivencia con estas gentes, que son sencillas, tratables y muy serviciales, lo que hay que reconocer sin reserva alguna.

 

Se invierte el tiempo en hacer juegos de cartas, cantar, contar chistes y chascarrillos; e incluso se baila, al son de unos timbales que tocan los ya referidos empleados, los que acompañan esta percusión con cantos “que solo ellos entenderán”.

 

Nosotros también entonamos algunos en nuestro idioma, los que supongo tampoco entenderán ellos.

 

Para dar “más ambiente” a esta acampada, se nos ha encendido una hoguera de buen tamaño y que arde en el centro del círculo donde nos encontramos y para dar más ambiente natural a la verdadera vida de éstas tierras áridas o desérticas y en las que el fuego, sirve para más cosas de las que a simple vista entendemos, puesto que entre otras cosas, ahuyenta a los visitantes no deseados, de pelo o escama.

 

Pero esta hoguera se consume muy pronto y por tanto quedamos sin ese “amor” que produce el fuego de una hoguera en descampado y de noche.

 

Con todo lo descrito, “matamos el tiempo” y se van venciendo los clásicos recelos, ya que algunos, en realidad, no saben si irse a dormir o pasar la noche en vela, pues tienen ciertos reparos en dormir en el suelo y en las referidas condiciones, cosa comprensible por demás.

 

Se comenta que estas instalaciones debieran tener un mínimo de comodidades (que no tienen) y que es necesario contar con (al menos) duchas y por causas fáciles de comprender, ya que es imaginable el estado en que nos encontramos después de casi quinientos kilómetros de viaje, en un día de calor y sobre todo, las mujeres se encuentran en situación bastante crítica, por no decir, desesperada. Imagine quién esto lea, “los sudores y otros fluidos corporales y en un grupo de casi sesenta personas”, acostumbradas a tener agua abundante todo el año y a usarla, así como el gel o jabón… sí, van a ser más de veinticuatro horas, de unas experiencias que no olvidaremos en la vida.

 

En esta larga velada, recapacito y recuerdo que en el programa turístico, se nos había ofrecido (y así consta en el escrito entregado a nosotros) el que esta noche la pasaríamos en Erfoud, con... “cena bufé, junto a la piscina del hotel ya referido (“categoría cuatro estrellas”), en el que tendríamos alojamiento y en el que deberíamos desayunar al regreso de esa visita para ver amanecer en el desierto”...?

 

Sorprendentemente nadie ha protestado aún de ello y yo tampoco “tengo gana de hacerlo” por el momento... “el último día de viaje, surgirá la protesta y petición de compensación económica por este “fiasco o abuso de confianza”... protesta que iniciarán otros miembros de la expedición y a la que me uno, pero... ¿si no compensan... merecerá la pena un pleito?... “ya veremos que es lo que pasa y en que queda luego todo”, yo por mi parte escribiré directamente a la agencia “mayorista” y que considero es la principal responsable (lo hice a mi regreso y sin resultado...”se pasaron la pelota de uno a otro” y no me abonaron nada...lo di por perdido, puesto que no quise denunciar (oficialmente y que resulta gratuito) el hecho y crear problemas a quien fuere; tomé filosóficamente estas experiencias, que gracias a todo ello me han hecho vivir hechos impensables.Seguimos “aguantando” esta absurda velada y así va pasando el tiempo y llega la hora en que “oficialmente empieza el nuevo día” y es por tanto pasada la media noche cuando...?

 

Pese a todo...”algunos nos encaminamos a nuestras colchonetas” (yo soy de los primeros) ya que el cansancio nos domina y nos obliga a tendernos “donde sea”.

 

Es claro que nos acostamos vestidos y sólo... “nos aflojamos el cinto y nos quitamos los zapatos”... cubriéndonos con la burda manta que nos han colocado en cada una de las citadas colchonetas; yo me “he gestionado” una almohada y en forma de uno de los cojines que había en algunos divanes del comedor.

 

Pero pese a todo no podemos dormirnos, imaginemos el panorama de todos tumbados de forma irregular, puesto que así están dispuestas las colchonetas y podremos ver, algo así como un albergue de presos, vagabundos, o vete a saber que tipo de huídos, retenidos o incluso apestados.

 

A pesar de todo ello pasaremos un buen rato de “puro cachondeo español”... y con ese buen humor (de circunstancias) nos vamos quedando dormidos, pues que remedio nos queda y... ¡Que caramba, hemos venido (o nos han traído) a tener una nueva experiencia!... ¡Y desde luego, ésta... será inolvidable!

 

Antes de quedarme dormido, siento frío; debe ser el clásico frío del desierto, el que siento por cuanto mi colchoneta es la primera y está en la vertical de la intemperie en parte de la misma y no hay protección vertical; me arrebujo y tapo con esta gruesa manta y me duermo... “mirando un claro cielo estrellado”, mientras recuerdo de mi ya lejana época “de niño” y de aquellos veranos, en que íbamos la chiquillería a las eras, donde era llevada la mies para su posterior trilla y en la que nos acostábamos “panza arriba” (en las trilladas parvas también) y mirábamos éstas mismas estrellas que esta noche veo claramente y que...”mañana describiré”...¡Que pequeño es el hombre y el mundo en que éste habita!... es mi último pensamiento antes de quedarme dormido... bien pasada la media noche, puesto que ni sé la hora que es, ni me da por mirar el reloj, por cuanto ello ahora no importa. Antes de dormirme, recorro con la mente, todo lo ocurrido en este larguísimo día y sonrío complacido, reconociendo que ha merecido la pena el vivirlo, disfrutarlo e incluso padecerlo; ha sido un día de muchas enseñanzas para aquel que haya sabido entenderlas. El que no, pues allá él.

 

A mi lado, se encuentra Eva, que con los ojos abiertos como los de un búho, me dirá mañana que no ha pegado ojo y que ha pasado miedo toda la noche. La comprendo, perfectamente y a cuantos como ella, no van a poder dormir esta noche, puesto que los ruidos y murmullos de estos parajes, alarmarán a cualquiera; incluso yo no las tengo todas conmigo, pero felizmente el mucho cansancio me hará dormir unas horas.

 

  

15

 

Cuando despierto es aún de noche, miro al cielo y sigo viendo “encima de mi” la constelación del “carro”, nombre familiar y que dábamos los niños a estas “siete estrellas brillantes” y cuyo nombre científico es el de, “Osa Mayor”.

 

Es claro que ahora veo “al carro” en posición más “avanzada” que lo viera anoche y mirándolo bajo la jáima, calculo y creo que avanza en dirección noroeste.

 

Enciendo mi encendedor y miro el reloj, pues están apagadas las luces que antes había... son las cinco y diez minutos...al poco rato, siento el canto de un pájaro, luego el de un madrugador gallo y que supongo canta en la próxima aldea, oigo “roncar o gruñir” a unos dromedarios y ello muy cerca de nosotros...”roncan (también) algunos de los componentes de nuestro grupo de turistas”...me levanto y me dirijo hacia una de las letrinas, quiero ser el primero, puesto que no quiero ni pensar, lo que pueda ser aquella placa turca...”cuando la hayan visitado tres docenas de personas”, puesto que aunque algunos aguanten, pero en total somos más de cincuenta los que hemos dormido aquí y por lógica, algunos tendrán que ir a soltar “los tajines ingeridos” y demás viandas, que el cuerpo habrá transformado en excrementos.

 

Cuando vuelvo, ya otros se han levantado (ya se ven las primeras “claras del día”) y se va formando el murmullo clásico de personas que hablan en voz baja; aunque en el desierto...”se oye todo”, tal es el silencio reinante.

 

El guía viene y nos anima a levantarnos pronto y nos dice que vamos a ver “nacer” el Sol y que nos esperan “los camellos” (dromedarios).

 

Mientras para ello se van preparando (yo ya lo estoy) analizo y estimo positiva esta extraña aventura, de una noche y un amanecer en el desierto, pues ―repito― aquí empieza de verdad...”el desierto que vemos en las películas”, ya que nada más salir de este campamento empieza la finísima arena y las características dunas, que las hay y de gran tamaño, prácticamente junto a nosotros y las que se van apreciando en sus formas fantasmagóricas, a la luz del amanecer, hasta llegar a ese brillo extraño e hiriente con que las reviste el Sol cuando las quema en la plenitud de cada día.

 

Junto a las jáimas y en la parte de atrás, han dormido un grupo compuesto por unos veinte dromedarios y de ahí “esos ronquidos oídos por mi”, también han dormido junto a ellos, algunos cuidadores de los mismos (“camelleros”) y algunos jóvenes o chavales, que vienen a llevar debidamente sujetos a cada uno de estos animales, por la cuerda o ronzal que llevan atado a la jáquima y cuando en ellos subamos los que vamos a emplearlos como cabalgadura para adentrarnos en el desierto.

 

Estos chavales también “vienen” a vendernos piedras y fósiles de las montañas y las que portan, bien colocadas en unas cajitas metálicas que les sirven de expositor.

 

Esto ya no me extraña en absoluto, puesto que en el Marruecos que estamos recorriendo, existe un verdadero “ejército” de vendedores de piedras y muchas otras cosas de fabricación artesanal. Ejército que abundantemente incluso se disemina, desde Marrakech hasta casi llegar a Meknes (Mekinez) y que cubre toda esta larguísima ruta “turística”, de más de mil kilómetros de longitud.

 

O sea que el que desee comprar piedras y fósiles, va a tener miles de ocasiones para poder hacerlo y de verdad que va a encontrar cosas muy atractivas para llevar a casa.

 

Prosigo.

 

Está amaneciendo, cuando subo a uno de los dromedarios (“mi esposa, ni quiere oír hablar de ello y además, dice que se queda en el campamento”) y con el joven “camellero” que lleva de la brida al animal, empezamos a caminar en dirección a “Levante” (“E”).

 

Debo decir o aclarar, que el subir a un dromedario no es cosa fácil y pese a las advertencias del cuidador, puesto que incluso a nuestro guía (Carlos) que ha subido en ellos bastantes veces le ha ocurrido un accidente y ha sido lanzado por “la cabeza del animal”; lo que le ha ocasionado un fuerte “costalazo” y ha quedado dolorido para una buena temporada y ello con suerte, puesto que igual pudo haberse “quedado allí”, si la caída afecta a una parte vital del cráneo, columna vertebral u otra cualquier parte vital del organismo...ya que este animal al arrodillarse para que de el bajes, te puede tirar y de igual forma ocurre al levantarse una vez has subido a su cabalgadura y ello, debido a las bruscas sacudidas que realiza en ambas “fases”, por lo que tienes que estar bien agarrado y ya te advierten muy concienzudamente de ello; si bien en estas rústicas “albardas o sillas”, con las que estos ejemplares van aparejados, son rústicas por demás y tienen unas asideras que “solo entienden los camelleros”.

 

Felizmente, no vuelve a ocurrir nada más y...”la caravana se pone en marcha y en dirección a Argelia”, que dicen se encuentra a solo unos cincuenta kilómetros de distancia.

 

Pero nosotros no vamos a recorrer “tan largo camino”, ya que nos dirigimos a unas cercanas y enormes dunas, las que apreciamos recortadas en el horizonte de este amanecer y que distan no más de dos km. del campamento y las que en realidad son del tamaño de pequeños cerros o colinas, pero de finísima arena y las que se agigantan con el efecto de las luces y sombras del amanecer.

 

Recorremos este trecho y bajamos de los dromedarios, mientras, van llegando algunos componentes del grupo, que han preferido venir andando y todos nos repartimos y orientados por nuestros acompañantes nativos, vamos subiendo a diferentes dunas de las ya descritas, lo que para “los inexpertos” nos resulta incómodo y algo difícil, puesto que andar sobre estas arenas es algo peculiar; y si bien tiene un cierto atractivo a esta hora tan temprana, pero con un poco de imaginación cualquiera puede imaginar lo que debe ser “este ejercicio” durante muchas horas y más aún si por circunstancias especiales...”te ves perdido en este mar de arenas”.

 

Es claro que se me llenan los zapatos de esta fina arena, si bien ello no me resulta molesto en esta corta experiencia, puesto que previsoramente he elegido la primera “gran duna” que encontramos en nuestro camino (otros se han trasladado un kilómetro más lejos) y donde otros (que opinarán igual que yo) se han detenido, ya que...”el Sol es tan grande, que, que más da verlo nacer, desde un kilómetro más o menos distante de la lejanísima línea del horizonte que se divisa desde donde me encuentro”.

 

Y efectivamente, han calculado muy bien el tiempo y no llevaremos allí más de quince minutos, cuando empieza a desarrollarse ese milagro diario, cual es “la salida del Sol” (sabido es que nunca sale el Sol, si no que es La Tierra... “la que se va dando la vuelta y es ella la que se presenta a su astro Rey para que la fertilice con su energía y calor... en esa eterna rotación de los astros a través del Universo y donde todo se mueve en una danza que no comprendemos”).

 

Y efectivamente se va viendo en su clásica lentitud, la aparición del “disco solar” y sobre esa lejana línea del horizonte y la que es formada por lo que me parecen lejanísimas montañas... y se produce ese bellísimo y espectacular hecho cotidiano, de la aparición del “Astro Rey” sobre lo que engañosamente parece una línea plana y horizontal.

 

Espectáculo ―por otra parte― que es aquí igual o similar, al que se pueda producir en otra cualquier parte de La Tierra y ello tanto en el momento de “nacer”, como en el de “morir” cuando ya se va el cotidiano día.

 

Yo lo he visto en tantos lugares diferentes y tanto sobre la tierra como sobre las aguas del mar... que puedo atestiguar que en todas resulta un maravilloso y sereno espectáculo natural y que reconforta el alma.

 

Y curiosamente ―repito― es igual en la hora del “orto”, que en la de la puesta o “muerte”(ocaso).

 

“En ambas, siento una paz enorme y un algo que parece susurrar que... nada muere...todo nace de nuevo”. Y como el Sol lo hace cada día.

 

Volvemos al campamento (“yo montado en mi dromedario”) y llegado al mismo lugar desde donde partimos; el camellero da las voces que ordenan al animal a agacharse y ello previa advertencia para que me agarre bien; lo que hago puesto que ya tengo la experiencia de la subida para cabalarlo; y no ocurre nada, bajo del animal con una soltura digna de haberse tomado en video.

 

Inmediatamente me dirijo al carro cuba y me lavo...”casi como los gatos”... antes me he descalzado y quitado los calcetines, sacudiendo la mucha arena que traigo del desierto; afortunadamente esta finísima arena se desprende totalmente y no deja rastro una vez sacudidas las prendas de calzar. Se dice que se puede uno “lavar” con estas finísimas arenas y las que suplen al agua, en la limpieza del cuerpo.

 

Los demás del grupo me siguen y ya efectuado este aseo de circunstancias, nos dirigimos de nuevo a “las jáimas comedor”.

 

Allí y un poco después nos es servido el frugal desayuno, el que se compone de pan (el que hay que decir es muy bueno en todo Marruecos) con mantequilla y mermelada (“a granel”) café o te (a elegir) y de inmediato a terminado el mismo, los guías nos apremian y nos dirigen por el mismo recorrido efectuado anoche y hacia la salida, viendo a la luz del día, lo rustico o pobre de todo lo que anoche vimos sin apenas luz.

 

Y...”vuelta a los vehículos todo terreno”, mientras aguantamos las insistencias de estos vendedores y pedigüeños, ya que incluso nos piden “algo” por habernos acompañado “al desierto”...¿Es que no les pagan nada y pese a haber dormido ―quizá incluso guardando― y junto a los dromedarios?...no lo entiendo, puesto que es claro que les deben haber pagado por su trabajo y en tal caso esa insistencia en pedir es una “sinvergonzonería”; en fin, son cosas de este mísero mundo y no tienen mayor importancia que la que se les quiera dar.

 

Arrancas los motores de “los cuatro terreno” y estos se ponen en marcha y.

 

Ya estamos en “la infernal ruta” sufrida anoche (yo me tengo que embozar, colocándome un pañuelo como velo y que me cubra la nariz, ya que el polvo que desprende el vehículo al rodar, me molesta bastante) y a la luz del día boy observando el terreno por donde viajamos y el que curiosamente es diametralmente opuesto al que hemos dejado atrás hace solo unos minutos.

 

Por el que rodamos es de color negruzco, llano o en suaves declives y cubierto con piedras de unos tamaños no muy grandes y por donde ruedan estos vehículos “de maravilla”, si bien, con las sacudidas propias que producen los badenes, curvas y sorteo de algunos obstáculos naturales que existen y que son abundantes en estas, especie de “pistas”, realizadas simplemente como “sendas” y al rodar continuamente sobre las mismas estos y otros vehículos que se adapten al terreno; puesto que otros, simplemente se harían pedazos en estas infernales pistas, veredas, caminos o lo que esto sea.

 

En este trayecto venimos hablando los siete ocupantes, sobre “la aventura vivida (o que nos han hecho vivir a la fuerza)” y lo que tras analizar los pros y contras, consideramos positivo (“pese al engaño ― posible― en la misma”) de todo ello.

 

Viene con nosotras el viejo funcionario al que ya me he referido (Sr. 143

Crema de serpiente

 

Prieto) y nos viene contando “cosas” del desierto, ya que estuvo allí y mucho más al sur y durante muchos años (recordemos que fue suboficial de las denominadas tropas nómadas, al servicio de España y que éstas estaban compuestas por nativos y dromedarios, salvo los jefes que eran oficiales del ejército regular de España).

 

Este hombre nos cuenta y dice que...”los camelleros”(difícil resultaría decir “los dromedadieros” y que sería ―pienso― lo correcto) cuando marchan en ruta o caravana de largo recorrido, llevan entre sus bagajes necesarios... dos odres de piel de cabra y en los que caben de diez a quince litros en cada uno de ellos; uno lo llenan de agua y el otro de leche de camella; con ello, dátiles y poco más, pueden perfectamente aguantar en el desierto días o semanas.

 

Nos dice que lo peor del desierto es el “Siroco o Simún” (viento) y que los dromedarios... “lo huelen” cuando en principio sopla suave y que llegado el momento, que sólo estos animales saben, se echan en las arenas y en lugares determinados por su instinto se colocan... de forma que la grupa quede en la dirección por donde sopla este terrible viento que viene “cargado de arena” y cuya tormenta puede durar varios días.

 

Los camelleros “los dejan hacer” y tan pronto estos animales se han echado al suelo, se refugian junto a ellos y se colocan materialmente “pegados a los cuerpos de estos rumiantes”, puesto que saben que junto a estos animales se encontrará siempre el lugar más seguro (recordemos que estas tormentas cambian de lugar las arenas y de esta violenta forma trasladan las dunas, por lo que en su furor...”entierran y desentierran” constantemente...de ahí el proceder ya descrito de “bestias y hombres”, puesto que son éstas las que mejor intuyen su seguridad).

 

También nos cuenta el señor Prieto, que... “las sillas o monturas de estos animales (que pueden ser de gran lujo) tienen “cuatro puntos de anclaje” y es allí donde cuelgan los odres, otras vituallas, e incluso el fusil o “espingarda”; así logran quienes emplean este medio de viaje y transporte, una carga muy equilibrada y con ello obtienen mayor rendimiento de estos durísimos animales de carga y de los que aquí en esta parte de Marruecos, se emplean bastante...”tan es así, que ya no quedan en estado salvaje y todos están controlados y domesticados”, según afirma Nordín el guía, respondiéndome a esta pregunta; como igualmente también me ha dicho, que ya el famoso “león del Atlas”, no existe, puesto que está extinguido; pero recordemos que en tiempos no muy lejanos los había en esta cordillera marroquí.

 

Hemos partido de “Merzouga” a las siete treinta de la mañana (aproximadamente) y hemos llegado a “Erfoud” en no más de cincuenta minutos y en igual tipo de infernal carrera, que nos ha dejado bastante maltrechos por los violentos vaivenes sufridos, los golpes por los baches y demás accidentes, pero felizmente hemos llegado.

 

Directamente nos dirigimos donde ayer dejamos el autocar (frente al hotel) subimos al mismo y continuamos nuestra ruta; ya no se nos da aquí, ni un mal vaso de agua para que nos reconfortemos algo de esta penalidad mañanera, sufrida en el regreso.

 

En fin, el negocio es el negocio y aquí por lo visto no se da nada más que la bienvenida y se engaña y abusa de todo el que se puede; en este aspecto, estos beréberes, siguen llevando en sus genes, el aprovecharse del indefenso viajero y robarlo en todo lo que se le pueda; puesto que está indefenso… como nosotros lo hemos estado en esta etapa del viaje.

 

Ni los guías tampoco se han esforzado en lograr algo elemental y necesario; o sea el aseo que necesitamos todos y sobre todo las mujeres, por cuanto es imaginable; y lo transcurrido desde hace ya más de veinticuatro horas; por lo que es inimaginable, el cómo no se nos han dejado unas habitaciones, servicios de la planta de recepción, o incluso de los que debe haber en los jardines y piscina, que presumiblemente debe tener este establecimiento; y allí, completar un aseo necesario con incluso alguna rápida ducha, para lo cual han debido tener previstas, al menos, una toalla y una bolsita de gel para cada uno de los viajeros; que recordemos, era aquí donde tendríamos que haber pasado esta inolvidable (por las fatigas y temores) pasada noche.

Nada de nada; un silencio cómplice entre los dos guías, que por lógica deben haberse dado cuenta de la situación que ellos mismos, nos han hecho soportar (¿los habrán sobornado?); puesto que de haberse cumplido lo contratado en este viaje; hubiésemos partido desde este hotel una hora antes del amanecer, hubiésemos disfrutado de los dromedarios y salida del Sol y de regreso; y sin aún haber dejado nuestras habitaciones; hubiésemos podido desayunar aquí y mucho mejor que donde nos han dado el desayuno; luego habernos duchado tranquilamente y más o menos a esta misma hora, estaríamos reanudando el viaje como ahora mismo hacemos. Incalificable todo ello y que dejo al lector lo imagine y califique; pero sí diré que es una más de las formas de cargarse el turismo y de las ganas de viajar. Todo esto merece una sanción bastante fuerte a los culpables de todo ello… Pero estamos en Marruecos y aquí… “sólo manda el rey”.

 

Ya no hay remedio a nada; silenciosamente hemos subido al autocar y unos nos miramos a los otros y vemos el lamentable estado en que nos encontramos, algunos más y sobre todo las mujeres, es de pena como van y los rostros que llevan.

 

El único que se ha librado de esta pequeña odisea (que hemos pagado con dinero también) ha sido el conductor del bus, el que fresco y lozano, se incorpora al volante y nos mira, seguro que viendo algo anormal, que no entenderá hasta que no se lo expliquemos, cosa que haremos y detalladamente.

 

Arranca el vehículo y enfila la ruta que hoy hemos de llevar para completar el circuito programado.

 

La carretera por la que circulamos es secundaria, asfaltada pero muy estrecha y así será hasta que tomemos la general, por ello en muchos momentos, el autocar tiene que invadir los “broncos” arcenes que existen entre el asfalto y la cuneta, cuando nos cruzamos con algún camión o autocar, los que son escasos por estas latitudes.

 

Para reparar en algo todo lo sufrido, los guías hacen detener el autocar en un lugar donde hay palmeras y algún arbolado y nos dan quince minutos, para que cada cual “se alivie” donde y como pueda; la mayoría bajamos para encontrar algún lugar donde al menos podamos orinar y aliviarnos el vientre.

 

A unos cien metros y al margen de la carretera, se encuentra uno de esos cementerios ya descritos. Apreciado ello por mí, me dirijo al guía marroquí y le hago una petición a la que accede muy gustoso.

 

A mi ruego, él me toma dos fotografías teniendo como fondo uno de estos peculiares cementerios, que parecen gemelos unos de otros.

 

Este hecho ocurre sobre las 11.15 h. y en un lugar (cuyo nombre, que importa) situado entre Erfoud y “Er Rachidia”.

 

Hace un calor horrible en el lugar donde se encuentra este “campo santo”, que como otros muchos y según ya he relatado, se encuentra al borde de la carretera y en el que no aprecio “ni la existencia de insectos”, tal es su desolación.

 

Y continuamos el viaje hacia nuestro lejano destino, que será la ciudad de “Meknes” (Mequinez, para nosotros y que se encuentra a cientos de kilómetros).

 

Más adelante nos encontramos con un accidente automovilístico; el mismo, ha ocurrido en una muy larga recta y donde dos vehículos (son automóviles) han colisionado violentísimamente.

Hay heridos y los tienen ya apartados del asfalto; están siendo atendidos por un grupo de personas, entre las que hay “sanitarios” (aprecio una camilla) que supongo habrán acudido desde una muy cercana población, que afortunadamente existe, muy cercana del lugar donde se ha producido este desgraciado hecho... ¿algún muerto...sólo heridos?

 

No lo sabremos nunca, nadie nos ha solicitado ayuda ni indicado el que nos detengamos, por tanto proseguimos ya que “nada necesitan de nosotros”. El conductor y sin que nadie le diga nada, ha aminorado la marcha y a cruzado muy lentamente por el lugar de los hechos, pero ni nos han hecho caso o es que ni han reparado en ello, por la tensión del momento, puesto que reitero; el hecho debe haber tenido lugar hace muy poco tiempo.

 

Más adelante encontraremos al paso, otro gran embalse o pantano, el que se encuentra totalmente lleno como los anteriores que he visto y ello es fácilmente notable, en los límites de “sus colas”; este se denomina...”Dakhel” y el que supongo es surtido igualmente, por las aguas del “Atlas” y procedentes de sus deshielos.

 

Sigue rodando nuestro autocar y vamos atravesando las estribaciones finales de esta cordillera, situadas al E. de la misma, sigue el desierto, si bien ahora en forma de “montañas desérticas” y que son las que estamos atravesando, pero las que resultan bellas en su desolación.

 

Seguimos viendo espaciadamente los ya descritos y fértiles oasis, algunos de ellos “pegados” a las angostas gargantas o desfiladeros de las montañas y por donde bajan los cauces de agua que portan “la vida del Atlas”, en forma de más o menos grandes corrientes de este valiosísimo “líquido elemento” y a cuyo fluir se arrimaron los hombres, vete a saber desde hace cuantos siglos.

 

La carretera transcurre ahora por una ladera de pronunciada pendiente y donde (sorprendentemente) encontramos un túnel burdamente excavado en la roca; y digo burdo, por cuanto no está terminado en su enlucido o acabado; se me dice que data de los principios del pasado siglo y que el mismo fue de peaje; no me puedo enterar “del nombre de la obra ni de quien cobraba el peaje... que importa ello... “el hombre monta un negocio allí donde sabe, le puede ser rentable; y si el negocio es de tipo “monopolio” mucho mejor...y ello es tan viejo como el hombre mismo”; y al pensar en esto último...”me recuerdo de las jáimas de anoche y de todo lo ocurrido en ese episodio de este viaje...y sonrío”; ya resignado por demás, puesto que ya todo ha pasado.

 

Me hubiese gustado saber el nombre que le dieran a éste túnel, quienes lo construyeron y el por qué de ello; pero recordando la colonización francesa y sus intereses comerciales y militares en la zona; intuyo que el mismo debió ser construido por necesidades del ejército de ocupación y que en la construcción del mismo, quizá sólo fue empleada la dirección de algún ingeniero militar, la dinamita y la mano de obra de presos o reclusos, de los que tendrían existencias abundantes, en sus continuas guerras o guerrillas, mantenidas contra estas tribus por la tan famosa “legión extranjera”. Otra explicación no me cuadra, puesto que los nativos de aquí, pienso que jamás y por ellos mismos, hubiesen acometido esta obra, sencillamente por cuanto no la necesitaron nunca y sus comunicaciones, eran siempre a lomos de dromedario y como mucho en caravanas compuestas por más o menos docenas de estos durísimos animales.

 

En un momento del viaje y ya lejano el túnel referido; el guía marroquí y micrófono en mano, se dirige al grupo.

 

Se nos informa el que nos detendremos a comer en “Midelt”, ciudad “a caballo” sobre esta carretera y que es de cierta importancia, encontrándose la misma, situada en una llanura que existe entre las dos cordilleras (“El Alto y El Medio Atlas”).

 

“Hasta esta ciudad, nos persiguen los vendedores de piedras y fósiles, los que nos asedian a pie de autocar” y nada más tomar tierra en las afueras de esta ciudad y que es donde comeremos; pobres gentes que han de vivir o subsistir sobre las bases de estos míseros negocios; que reitero practican como ambulantes cargando con lo que ofrecen y que al ser piedras, debe ser bastante pesado.

 

En esta gran llanura ya citada y situadas en estratégicas lomas, he visto algo que es digno de se contado... se trata de unos enormes letreros o inmensos rótulos, los que formados con piedras acumuladas en franjas y que cubren gran parte de la ladera de la loma; y las que se encuentran pintadas de color blanco (no se si en base a cal o con pintura de otro tipo) destacan y son legibles desde muchos kilómetros de distancia.

 

Es claro que estos escritos están realizados en caracteres árabes y que nos son traducidos por Nordín, al que hemos preguntado.

 

El no lo explica y en los mismos sólo hay tres palabra que dicen así...”Dios, Patria y Rey”.

 

También existen otros en otras lomas con mensajes más extensos y en los que se “glorifican más cosas”.

 

Estas enormes (por lo grandes) “llamadas”, las califico como mensajes directos (muy directos) dirigidos al pueblo marroquí, para que nunca olviden al soberano, a la patria y a Dios...estos letreros (se nos dice) los construye y cuida el propio ejército marroquí...? Sonrío y pienso en los tiempos de Franco y en otros anteriores, puesto que esas tres palabras, me recuerdan las guerras carlistas y las masacres que hicieron en España. Pero y sigo pensando.

 

Que duda cabe que son mensajes psicológicos y que pregonan...”donde está y de donde procede la fuerza que gobierna este extenso país, el que hoy cuentan con casi novecientos mil kilómetros cuadrados” (casi el doble que España, que dicho sea de paso es el tercer país en extensión, de los de Europa y tras Rusia y Francia, esta última solo un poco mayor que nuestra patria) y el que puede ocupar un brillante destino en “siglos venideros”, si se van confirmando las lógicas ambiciones de quien hoy lo rige y gobierna y sus antecesores padre y abuelo y que siempre lo hicieron...”con mano dura”...?.

 

Y por fin hemos llegado al final de esta etapa, a la que arribamos con un cansancio enorme.

 

Hemos llegado a Midelt a las 12,10 h. y hemos efectuado la comida del medio día en el ya previsto restaurante, el que de mediana categoría nos ofrece varios platos a elegir, los que si bien no son destacables, pero nos permiten “salir de la monotonía” de los dos últimos días; comemos relativamente bien e incluso podemos acompañar la comida con vino del tipo ya referido (marroquí); igualmente tomamos café o te, e incluso podemos fumar tranquilamente y reposar suficientemente esta comida, lo que nos aliviará bastante de esta larguísima etapa de “no se cuantos cientos de kilómetros” y por carreteras de “tercer orden”; las que se nos hacen interminables por el durísimo sol que nos aplasta y las desolaciones de las tierras por las que hemos viajado, que salvo “las manchas” de los oasis y las peladas fortalezas que hemos visto al paso; todo es desértico y por tanto, árido por demás. No hemos visto ningún animal a lo largo de todo el trayecto… “ni de pelo, ni de pluma, ni de escamas”; los que aquí vivan, que seguro los habrá, hacen la vida de noche o a lo sumo al anochecer o en sus amaneceres; el Sol no les da otras opciones.

 

Terminado este (afortunadamente) prolongado tiempo de descanso y efectuadas todas las necesidades perentorias; incluso nos hemos podido dar algunas abluciones de agua fresca en los lavabos del restaurante… de nuevo nos acomodamos en el autocar y se procede a cubrir la siguiente etapa; puesto que habrá más antes de llegar donde dormiremos hoy; estamos efectuando el trayecto más largo de todos y que grosso modo, me da la sensación que debe tener una longitud como el atravesar España.

 

 

16

 

A partir de Midelt, mejora notablemente la carretera, tanto en calidad de la misma como en amplitud o anchura, lo que hará el viaje más llevadero, aunque ya alguno no sabe como colocar las posaderas, para que no le molesten las almorranas.

 

Pronto empezamos a subir más cotas de nivel y así cruzar la segunda cordillera; o sea la denominada... “Medio Atlas”, el que es considerado por los marroquíes y denominado como...”castillo de aguas” (así nos lo dice Nordín) y ello debido a la abundancia de aguas que “del cielo recibe” cada año y las que luego distribuye a gran parte del país.

 

En esta cordillera “menor” y por encontrarse ya en el norte de Marruecos, existen incluso estaciones deportivas de invierno y con abundantes pistas para practicar el deporte del esquí, visitaremos una de estas estaciones.

 

Nordín siguen explicando todo lo que favorece a su país; no ha asomado por su boca, a lo largo de tan largo viaje, ni la más leve crítica a nada de lo que sí que debe merecerla en este país y por su régimen absolutista y la enormidad de diferencia entre las clase sociales del mismo; donde y por resumir, parece que sólo hay dos; los poderosos y la masa del pueblo; quizá alguna clase media, pero poca.

 

Así y continuando con el tema de la riqueza en aguas con que cuenta Marruecos; se nos sigue diciendo, que sin la existencia de esta cordillera; “el Marruecos fértil, no existiría” y ello ocurriría por cuanto el desierto invadiría todo el Norte de África, e incluso afectaría a gran parte de la Península Ibérica, la que aún sería mucho más desértica de lo que hoy “lo está” (en parte por el abandono de las repoblaciones y cuido de suelos, que son ya, no solo necesarios, si no imprescindibles).

 

Amplía los datos que va diciendo, terminado por afirmar, que es esta cordillera la que retiene los vientos ardientes del desierto, los desvía hacia el cielo y por tanto no llegan a donde antes dijimos, o llegan tan atenuados, que permiten la fertilidad de ambas orillas del Mediterráneo.    

 

Así pues...”agradezcamos a la Providencia”, la existencia de estas tres cadenas de montañas (Anti, Alto y Medio Atlas) y que conforman el nombre genérico del...”ATLAS” y las que en conjunto son algo así como...”la espina dorsal y el cuerpo de este país” y al propio tiempo...”la barrera enorme que resguarda al nuestro”...”que pequeño es el hombre... vuelvo a pensar hoy por segunda vez”.

 

Curiosamente lo que nos ha dicho el guía marroquí, lo vamos a apreciar en breve y a medida que seguimos subiendo a la cordillera.

 

Y efectivamente notaremos con gran rapidez el cambio climático y paisajístico, en las primeras cotas de nivel que alcanzamos en esta cordillera.

 

Y a medida que subimos, vamos encontrando grandes bosques de cedros (algunos de gran tamaño o corpulencia) muchos de los cuales deben ser “viejísimos”, puesto que incluso se ven con cierta profusión, sus “copas” secas.

 

También encontraremos abundancia de encinas o alcornoques, igualmente grandes y frondosos; así como otros tipos de arbolados propios de fértil montaña.

 

Encontraremos de nuevo (en el desierto, pocas hemos visto) grandes rebaños de ovejas, compuestos muchos de ellos por varios cientos de cabezas y los mismos, pastando en grandes extensiones de tierras “calmas”, en las que debe abundar ese pasto que precisa tanto ganado.

 

Veremos igualmente, diferentes y abundantes corrientes de aguas, que discurren por abundantes riachuelos; incluso veremos cerca de nosotros, grandes “manchas” de nieve y pese a la época, en que ya el deshielo debe estar bastante avanzado.

 

Igualmente veremos lagos, lagunas y ríos de alta montaña y de aguas limpísimas, en las que supongo habrá truchas u otros tipos de peces y lo que permitirá el deporte de la pesca con caña.

 

Veo... “grandes y lustrosos cuervos”, los que curiosamente picotean en el suelo y entre estos rebaños de ovejas... ¿que picotean o de que se están alimentando, si éstos córvidos suelen ser carroñeros?

 

Igualmente veo volar algunas rapaces de no muy gran tamaño... y también cigüeñas; éstas últimas se muestran con cierta abundancia e incluso posadas en el suelo; también en los arroyos, charcas y pequeñas lagunas, donde indudablemente buscan los batracios de que se alimentan.

 

Igualmente y al paso (como todo cuanto estoy describiendo) aprecio con cierta abundancia, puesto que son terrenos donde abunda el fresco pasto de alta montaña… rebaños de vacas, de asnos y caballos (más de los bovinos que de los otros cuadrúpedos).

 

También se aprecian grandes espacios en “soledades” y donde no hay ni ganados, ni casas, ni nada que indique el que por allí vive gente; quizá sean grandes extensiones que algunos poderosos reservan para su expansión campestre y posiblemente como cotos privados de caza.

 

Seguimos viajando y sigue haciendo buen tiempo y soleado, también por estas montañas.

 

Veo una escena que me atrae por curiosidad... se trata de un grupo formado por tres “creyentes”, que arrodillados en un margen de la carretera y junto al automóvil en que viajan, se han detenido a efectuar sus oraciones, lo que hacen “mirando hacia La Meca”.

 

Miro el reloj y son las 16,10 h. y reparo de nuevo en esta escena y... “no recuerdo haber visto ninguna más, a lo largo de estos más de 2.500 km. que llevamos recorridos por este país, cosa que me da a pensar que los creyentes de aquí, no deben ser muy practicantes, puesto que por lógica, debiéramos haber visto más escenas como ésta que he presenciado al paso de nuestro autocar...?.

 

Sigue el rodar del bus por lo que parecen ya las cotas más altas de estas montañas que estamos atravesando.

 

Estamos ya cerca de “Ifrane”, localidad y conjunto geográficos, que aquí denominan como...”la Suiza de Marruecos”; y ello por el paisaje, las nieves, las estaciones de invierno e incluso la arquitectura (de tipo centro― europeo) que aquí se ha instituido, desde la época de la ocupación francesa (“protectorado”) y que es desde cuando se empezó a explotar esta zona “a la europea”.

 

Hemos visto, igualmente y cercanas a la carretera, grandes “serrerías”, o aserraderos y explotaciones madereras; suponiendo habrá muchas más, en otras zonas del interior; puesto que indudablemente aquí hay grandes zonas forestales y de maderas que supongo son de un notable valor, por su altos precios en los mercados internacionales.

 

Todo esto sorprende por el enorme contraste que representa y en escaso tiempo en que se produce, puesto que no hay mucha distancia de kilómetros, ya que parece que efectivamente... “hemos llegado a otro continente” y sin salir de Marruecos.

 

Nos desviamos en un trayecto de unos veinticinco kilómetros y por una carretera secundaria pero muy bien cuidada, la que nos lleva a esta ciudad de montaña.

 

Llegados a la misma se confirma cuanto nos han dicho (y yo he escrito) y la que, observo; está cuidadísima, puesto que aparte de que es un atractivo para el turismo de cierto nivel, el rey anterior (a quien le agradaba practicar el esquí) se hizo construir aquí un palacio; como igualmente cuenta con un palacio “abierto”, en cada una de las ciudades más importantes o capitales de provincia de su reino… y es claro que junto al rey, siempre va la corte y por tanto.

 

En Ifrane, “los cortesanos, igualmente tienen sus palacetes, villas o chalés, para estar siempre cerca del monarca”, amén de los que existen de propiedad privada de otros estamentos o de extranjeros incluso; o bien para alquiler, puesto que se ven nuevas urbanizaciones en diferentes fases de obras. Todo ello nos indica que esta debe ser una estación de invierno tan importante o más que muchas de las que tenemos en España.

 

Existen (igualmente) muy buenas zonas ajardinadas y se ve todo ello, “bastante limpio y bien cuidado”, en contraste con lo que hemos podido ver en el resto del país.

 

Sí, indudablemente este es otro de los varios mundos con que cuenta Marruecos”; que efectivamente, es un país de enormes y variadísimos contrastes.

 

Aquí “ello” se nota nada más bajar del autocar.

 

Hemos llegado alrededor de las diecisiete horas y hemos permanecido en esta ciudad sólo una hora, tiempo suficiente para recorrer el centro de la misma y ver lo apacible de la misma, e incluso disfrutar en ella...”un sol otoñal, en contraste con el ardiente y de hace solo unas horas, que hemos aguantado en el desierto que hemos dejado atrás”... curioso todo ello y digno de resaltase y que confirma los muchos contrastes existente en este país.

 

Cae la tarde, cuando emprendemos el último tramo de viaje y que comprenden los aproximadamente setenta kilómetros que nos separan aún de nuestro final de etapa y que será (como ya dije) la ciudad de “Meknes” (Mequinez para nosotros) y donde llegaremos sobre las siete de la tarde (por fin) y muy cansados, como es fácil de imaginar; puesto que el viaje ha resultado agotador.

 

Meknes es una populosa ciudad (tercera en población de este reino) y cuenta con un millón (o más) de habitantes; por tanto y lo estamos viendo; la circulación rodada es abundantísima y por ello y sin más dilación, pero con la lentitud que ello nos ocasiona; el autocar se dirige al lugar donde tenemos reservadas habitaciones para los próximos dos días.

 

Y por fin llegamos al mismo; se trata del “Hotel Zaki”, el que instalado en las afueras de la ciudad y cerca de una base militar del ejército del aire; lo que en sí va a ser una incomodidad, puesto que... “por este y otros motivos, no va a ser lo confortable que esperábamos”, ya que pese a la apariencia lujosa de su exterior y la que se confirma luego en sus instalaciones anexas a la recepción del mismo, tiene “y contiene” bastantes deficiencias, las que sería largo de enumerar, por lo que...”Marruecos, tiene que vigilar mucho más su red hotelera y el personal que la atiende, si de verdad quiere “ser algo” en el turismo internacional”. Aparte de que la base aérea, tiene entrada y salida de aviones a reacción y que salen y entran con cierta frecuencia, atronando con sus motores todos estos entornos. Se nos dice que este hotel, se edificó principalmente para que lo usaran los pilotos de SM el rey; el que (seguro) quiere tener bien atendidos a sus más valiosos militares. Recordemos que fue el ejército del aire (algunos de sus miembros) los que atentaron contra la vida del anterior monarca y ello lo hicieron desde el aire, mientras el rey viajaba en el avión real… “quisieron bajarlo mediante derribo”, pero no lo consiguieron, puesto que muchos años después, el rey moría en su cama.

 

Estamos ya, el grupo de turistas, en el amplio hall del hotel y observamos a nuestros guías que hablan con los empleados de la recepción del mismo.

Tardarán en llamarnos para la entrega de llaves...”hay problemas”.

Por lo que nos dicen, han vendido más habitaciones de las que posee el hotel (nos encontramos en Semana Santa y hay mucho turismo en Marruecos).

 

Nuevo e inesperado contratiempo, que nos obligará a esperar una enormidad de tiempo y pese a lo cansados que venimos, no tenemos más remedio que aguantarnos, puesto que… ¿qué hacer en estas circunstancias?

 

En tan larga espera y que se nos va haciendo interminable, tenemos necesidad de entrar en los servicios y por causas obvias.

 

El estado de los mismos es deplorable por su abandono y dejadez en todo lo que componen unos servicios de viajeros en un hospedaje, que se presume es “de lujo”, según valoración que le da “el turismo marroquí”; por lo que ello demuestra que aquí no funciona ni un control, ni menos una inspección constante como sí que funciona en España, que aún con sus defectos, pero lo que yo estoy viendo aquí, ello es inimaginable en un hotel de España, que como éste, es considerado de cuatro estrellas; que aquí y a la vista está, “son otro tipo de estrellas, en este caso estrelladas”.

 

Pasa el tiempo y por fin... luego “nos atienden; y se soluciona (de forma chapucera) lo de la falta de plazas de alojamiento”, colocando a los que viajan solos, en habitaciones de tres o cuatro plazas; los que como no tienen otro remedio, han de aceptarlo así.

 

Antes de entregarnos las llaves, nos dan la ya referidas “hojas policiales” y nos obligan a rellenarlas.

 

Y por fin tenemos las llaves en la mano, pero aquí no nos llevan el equipaje a las habitaciones, pese a que está incluido este servicio en lo concertado con el hotel, otro abuso incalificable, puesto que en nuestro caso, es que venimos agotados; y entre los viajeros vienen personas de edad avanzada, tanto hombres como mujeres.

 

Tenemos ―por tanto― que portarlo nosotros, por largos corredores y varios tramos de escaleras (“menos mal que hacia abajo”―el hotel está instalado en este sentido, en una ladera) no comprendiendo en absoluto como en un hotel moderno, ni existen ascensores, ni aún “montacargas para equipajes”.

 

Así las cosas, cuando llegamos a nuestra habitación (en la que no hay agua caliente, las toallas son insuficientes (solo hay un juego) y si por contra la suciedad se detecta a simple vista); pero ya no tenemos ganas de reclamar más cosas y como la temperatura es agradable, emplearemos el agua fría y con profusión, puesto que venimos del desierto y con sudores de dos días; por tanto es una delicia sentir correr por el cuerpo esta abundante agua, que menos mal, cae con fuerza y ello nos reconfortará. Más aún a Eva y por que como mujer, imaginemos en el estado en que llega a la ducha.

 

Nuestro guía y al entregarnos las llaves, nos ha advertido del corto tiempo que tenemos para la cena, puesto que será en turnos, por la afluencia de grupos.

 

Por tanto tenemos el tiempo justo para ducharnos, cambiarnos de ropa y “subir de nuevo”, a la planta superior y que es donde están todas las instalaciones y por tanto; el comedor donde nos servirán la cena, la que (menos mal) resulta de una calidad aceptable y en la que nos ocurre un incidente curioso, o mejor dicho, insólito; puesto que pedimos una botella de vino (bebida que no incluye la cena concertada) y tenemos que insistir en que nos pongan copas para el mismo, puesto que el camarero y por lo que apreciamos... “pretende que las mismas copas para el agua, que le hemos comprado; mal camino lleva este turismo, con tanto fallo como hemos notado en este inolvidable viaje.

 

Diré que vino y agua los va vendiendo un camarero que porta un carrito y con el que se dedica a este solo menester. Por tanto va vendiendo y cobrando, a la par.

Cuando terminamos de cenar, pasaremos a reposar un poco en el “lujoso hall” y luego, nos iremos a dormir...”son ya más de las once de la noche y nos han estropeado la primera tarde―noche en Meknes”; puesto que en el viaje, había sido prevista una visita nocturna a lo más importante de esta ciudad; de la que nada veremos, por cuanto más adelante se irá relatando. Otra estafa más, a anotar en este ya bastante accidentado viaje.

 

En fin paciencia...”el viaje suele ser casi siempre... un pasar fatigas frustraciones e incomodidades, que surgen cuando menos te lo esperas”... pero han sido muchas en las últimas cuarenta y ocho horas y además pagando (en dinero contante y sonante y por anticipado)… “muy bien” por ello...”ya que Marruecos no tiene precios a tenor con lo que ofrece al turista... ni la agencia que nos trae, tampoco... ¿quién nos habrá engañado?... “puesto que puede ser posible que en algunas cosas... Marruecos no tenga la culpa”.

 

Por fin, bajamos a nuestra habitación y es claro, que los posibles escarceos amorosos que nos habíamos prometido, mi mujer y yo… al llegar a esta “oriental ciudad”, si todo se hubiese desarrollado como se nos pintó en el programa… han quedad destruidos y totalmente frustrados, puesto que está claro que ni ella ni yo, tenemos ni ganas ni fuerzas para… “ciertas fogosas carreras y corridos”.

 

Por ello caemos en las camas (la habitación cuenta con camas separadas) y nos quedamos… “muertos y como troncos dormiremos toda la noche de un tirón”.

 

Pero ajeno a todo y a todos, el día y como siempre… amanece de nuevo para ofrecernos nuevas vivencias y que ya más que alegrarnos, las esperamos con prevención, puesto que… ¿Qué nos traerá este nuevo día en Marruecos?

 

A pesar de todo lo acaecido en el “largo día de ayer”... y como anoche dejamos el balcón o puerta que da al exterior, me despiertan de nuevo los “alborotadores gorriones”, que cantan y chillan, en la zona ajardinada a que da el ventanal de mi habitación.

 

Miro el reloj y veo que son las cinco y treinta de esta mañana de Viernes Santo en tierra de musulmanes, los gorriones han empezado su concierto, antes de amanecer, “por lo visto tienen prisa en sus quehaceres cotidianos”; sonrío en la aún profunda penumbra de mi dormitorio.

 

En breve tiempo amanece y la claridad del nuevo día, empieza a penetrar en la habitación; afortunadamente me he recuperado y me encuentro bastante descansado; por lo que me estirazo y desperezo en la cama y pasados unos minutos de relax o reposo; me “animo” y levanto de la cama (yo suelo recuperarme pronto, si al menos puedo dormir cuatro o cinco horas) tengo que tomar notas y ampliar las que llevo tomadas y “sobre la marcha del autocar” y con las incomodidades que ello representa; puesto que si no lo hago... “alguna de ese tipo de álgebra”, luego no la entenderé, ni yo mismo.

 

Por ello y con sumo cuidado, tomo asiento y escribo sentado en la mesa de escritorio que existe en la habitación y procurando no hacer ruido, si bien, mi esposa “duerme como un tronco” y no se entera de ello, hasta que no “nos llaman”; sonando el teléfono y con tiempo suficiente para la hora en que tendremos que salir y que ya está prevista desde anoche en que fuimos informados.

 

Cuando “entra de lleno el día”, llevo hora y media escribiendo y al levantarme y mirar como se presenta, noto que existe niebla, lo que me produce gran sorpresa.

 

Nos llaman a las siete, nos aseamos concienzudamente y pensando en todo cuanto padecimos estos dos días atrás; y ya vestimos subimos a desayunar, “un modesto desayuno y que tampoco guarda relación con este tipo de hoteles”.

 

A las ocho ya estamos subiendo a nuestro autocar (asediados por los vendedores ambulantes, los que madrugan “más que nosotros”) y nos dirigimos hacia nuestra programada visita, primera del día y que debiera ser... “recorrido local y una panorámica de la ciudad” y la que no podremos realizar por causas obvias, ya que la niebla persiste y nos impide la visión necesaria.

 

Se nos promete que la realizaremos esta tarde a nuestro regreso, por tanto nos dirigimos a nuestra segunda visita y que será a las denominadas... “ruinas de Volúbilis”; distantes unos treinta kilómetros de esta ciudad y a las que más adelante me referiré.

 

Nos encontramos ya en carretera y en “campo abierto”; pronto nos luce de nuevo el Sol y abre el día, desapareciendo la niebla que había en la ciudad y su contorno.

 

Al paso, vamos viendo extensos cultivos y tierras fértiles, donde abundan los olivos (extensos olivares y bien cuidados) cereales, e incluso vides (de esta parte son los vinos que hemos bebido).

 

Me sorprenden “las lejanías que se aprecian desde las colinas por donde discurre esta carretera”; y esa sorpresa es precisamente por estas grandes extensiones de tierras que me parecen son ubérrimas.

 

Luego también encontraremos y a lo largo del día, algunas zonas en que se aprecia lo “ralo” y poco desarrollado del cereal, quizá por que estas tierras son malas o bien por que en algunas ha afectado la sequía, que también hemos padecido y padecemos en España, en periodos ya muy abundantes, sobre todo en el sur de la península.

 

Como suele ocurrir, en el viaje; surgen preguntas sobre “cosas de este país” y alguien pregunta, por los noviazgos y casamientos marroquíes, sobre todo preguntan por “la novia”, si se casan libremente, si... “se compra a la novia” y en fin, se pide a Nordín que nos cuente ese para nosotros “misterio”, del... “como, cuando y el por qué de todo ello y la leyenda que existe” y que puede disfrazar la realidad de los hechos.

 

Nordín, complaciente y sabiendo que “hace un buen servicio a sus gentes y a su religión”... coge el micrófono y empieza a hablar diciéndonos, que “él” lo ha pasado hace sólo un par de años y por tanto lo ha vivido en toda su intensidad y precisamente dentro de la tradición, usos y costumbres propios de estas tierras de religión islámica y donde suele ocurrir como en tantas otras tierras islámicas... “y donde del dicho al hecho, suele existir bastante trecho”... esto lo comprobaremos por cuanto nos dirá a continuación; y que yo boy a tratar de sintetizar, concentrando todo cuanto este hombre nos fue relatando en su larga disertación, ya que la misma se extendió hasta que llegamos a las ya citadas ruinas y luego posteriormente continuó, ya camino de “Fes” (Fez, para nosotros) ocupando un buen trecho del viaje, el que precisamente por todo ello, se nos hizo agradable y muy ameno.

 

Veamos como puedo yo realizar esa síntesis, resumiendo tan largo e interesante relato, del que ―para conseguirlo― sólo puedo emplear la memoria, ya que me fue imposible tomar notas “sobre el autocar” y por cuanto antes ya he dicho de lo muy extenso del relato con que nos obsequió el guía marroquí; por tanto lo hago hoy y transcurridos varios días de estos hechos y ya tranquilamente ante mi ordenador.

 

Empieza diciéndonos Nordín...

 

―”Cuando nace un niño, se le suele imponer y en gran mayoría el nombre del profeta Mahoma”, o sea el de Mohamed; si es niña y por similares motivos religiosos, el nombre que le será impuesto será el de Fátima y que corresponde al de la primera esposa de Mahoma (curiosamente nos enteramos que tanto Mahoma, como Fátima...eran comerciantes y ella bastante rica y propietaria de caravanas).

 

Tanto al niño como a la niña, “lo bautiza” (le impone el nombre) su padre en ceremonia especial y familiar, que se celebra a tal efecto y donde “sacrifican” y comen un cordero.

El niño es circuncidado ala edad de tres años aproximadamente; generalmente la circuncisión se la efectúa el barbero del barrio, el que aparte de sus labores de pelado y afeitado, hace de “cirujano” y también y por esto último... “suele servir de coco para atemorizar a los niños” (sabido que nuestro “coco” es ese fantasma con el que se mete cierto miedo a los niños pequeños).

 

Van creciendo Mohamed y Fátima.― Antes de los veinte años, el padre de Mohamed (que poco va a “pintar” en lo sucesivo en este asunto de la boda del hijo, puesto que será la madre del mismo la que protagonizará y llevará a feliz término la concertación de la misma)... dirá al joven... hijo, debes casarte.

 

El joven acepta por cuanto es la costumbre o tradición, o sea, casarse jóvenes (el con veinte años, ella con algunos menos).

 

Al menos antes era así, ya que hoy (sigue diciendo Nordín) el casamiento y por imposición de la vida moderna, hay que retrasarlo y, ya se puede considerar o sentir feliz, el que lo logra antes de los treinta años el hombre y la mujer unos años antes (se mantiene la diferencia de edad, pero el plazo se ha alargado diez o más años).

 

Pero volvamos “al antes tradicional”.

 

Cuando se le ha dicho lo del casamiento al Joven, ya los padres del mismo han hablado entre si y por indicación de la madre, le han preparado a “Fátima”, que es una joven de la vecindad, conocida de la madre y que es guapa, sana, hacendosa, de buena familia, etc. etc.

 

El joven acepta en principio y por cuanto hemos dicho es la costumbre o tradición... y por otra parte él ha visto, que sus padres rigiéndose por la misma, así lo hicieron y fueron felices “por igual camino”; que les ha sido suficiente en la vida y que en general les ha ido bien, al igual que a las familias que este joven conoce (el divorcio y el repudio, son cosas bastante aisladas y pese a lo que de “cuentos y relatos corran por Occidente”).

 

Entonces se concierta la primera parte de la posible (casi segura) boda, que consiste en... “pedir la novia” (cosa que aún hoy, también se suele hacer en España).

 

Se prepara este primer acto, el que será en forma de una fiesta familiar e íntima y a la que acuden a casa de la novia, el futuro marido, al que acompañan sus padres, hermanos y más cercanos familiares.

 

En este acto se entregará a la novia un presente, el que generalmente es en dinero efectivo y el que quedará de propiedad de la joven y a su libre y entera disposición.

 

En España se le suele entregar un aderezo o joya como cierre del compromiso; o sea que en esto, los españoles guardamos similares costumbres, en el acto de “pedida”.

 

A este acto ceremonial (sigue diciendo Nordín), también acuden invitados; “dos hombres” (notables del lugar, religiosos o notarios) que en un determinado momento de ese solemne acto, preguntarán a los futuros contrayentes si de verdad desean contraer matrimonio... si alguno de ellos dice “no”... no habrá boda; si aceptan, que es lo que suele ocurrir casi siempre; son inscritos en el “libro”, que a tal efecto portan estos notarios y que existe precisamente para ello mismo, en el municipio donde habitan y por tanto es un libro de registro oficial.

 

Posteriormente y durante la fiesta (a la que acuden músicos contratados y hay profusión de convites, ya que es “un día grande” para las dos familias) se fijan las fechas en que serán celebradas las bodas (durarán las mismas siete días) y las que se suelen retrasar un tiempo que puede ser de alrededor de dos años, salvo que exista “dinero abundante” y entonces el tiempo se acorta a tenor con ello, puesto que es el novio (o sus padres) el que correrá con todos los gastos del nuevo hogar que se formará y ello será pesado, largo y costoso.

 

No obstante y a partir de ese momento en que se han prestado mutuo consentimiento... “ya están casados y son marido y mujer”, si bien dicho cuanto antecede; no podrán vivir juntos hasta después de las bodas, aunque si en el intervalo... “ocurriera algo y surgiera el embarazo”... no pasaría nada, pero ello es “muy mal visto” y estropearía los grandes fastos de las bodas, que en tal caso, o no se celebran; o se reducen al mínimo y precisamente por la vergüenza que ello representa para las familias que sufren este incidente, no previsto.

 

Llegan por fin los días de las bodas que se suceden en siete jornadas y en un... “tirar la casa por la ventana” y cada familia de novio (que es la que lleva el peso) gastará todo cuanto pueda en agasajos, invitaciones, fiestas, etc.

 

La novia lucirá cada uno de estos días, los más lujosos trajes y atuendos que pueda costear ella y su familia.

 

Curiosamente las fiestas se inician sin que el novio participe en ellas (“salvo en pagar el gasto”) ya que los dos primeros días, son de fiesta por y para la novia, los que dedicará a sus amigas el primero y el segundo a su familia; y donde intervendrán músicos y serán servidos y manjares a tenor con el poder adquisitivo de la familia; y en fin, lucirá todo el boato que requiere una boda.

 

Es al tercer día cuando en verdad el protagonismo lo realizan los dos “esposos” y a los que se suceden el cuarto, quinto, sexto y séptimo días “de bodas exóticas” (para nosotros) y en la que la mujer siempre será la principal protagonista (novia y también la madre del novio) y donde el resto de “progenitores” no parece ser que representen un papel principal, puesto que Nordín, ni los ha nombrado en tan largo relato, por lo que se deduce ello por si mismo.

 

También se le pregunta a Nordín y se habla sobre “la virginidad y otras cosas”.

 

Nos responde este hombre y dice, que no hay ceremonia alguna de “prueba de la virginidad” (como por ejemplo ―digo yo― existe en las bodas entre gitanos y aquí en España, precisamente).

 

Prosigue y dice que...”ello quedará entre hombre y mujer” (asegura nuestro guía) y si bien el Islam autoriza al marido al repudio de la esposa si esta no es virgen, pero... “también el Islam es piadoso y da soluciones piadosas”... (“nos las dice y en verdad son humanas y bastante sabias”).

 

También nos dice otros motivos de repudio que son curiosos para nosotros, ya que también los puede ejercer la mujer, a la que protege el Islam y a través de su libro sagrado (El Corán) mucho más de lo que cualquier pueda imaginar y no es el caso de relatar todo lo oído por mi, puesto que... “me temo que aún así, este relato, más que ello...va a resultar un librito, espero que bastante interesante”...?

 

El viaje prosigue y el diálogo también, y el que sigue siendo muy interesante.  

 

 

17

 

 

Se sigue hablando del Corán y de si se siguen aplicando los “terribles castigos”...?

 

Sonríe Nordín y nos dice, que no todo es tan riguroso... que si por ejemplo... “hoy se cortasen las manos a los ladrones”... pudiera ser que en muchos países, la mayoría de sus habitantes, fuesen ya mancos y ello, quizá también, por cuanto no se reparte ese dos y medio por ciento de las ganancias, que ordena el sagrado libro, precisamente para que no existan desamparados y menos...ladrones...?

 

Se pregunta y habla de las cárceles y reconoce que en Marruecos “son duras” (muy duras) pero que... “el castigo es necesario para limitar la delincuencia y que esta no llegue a límites peligrosos”, o sea más o menos, lo que aquí en España asegura ese viejo dicho que asevera que...”el miedo guarda la viña”.

 

Aquí en Marruecos, a los presos...”hasta les hacen trabajar y sus comodidades carcelarias, son mínimas”...? Sigue diciéndonos Nordín.

 

La verdad y si todo es como se nos ha dicho... yo por mi parte no veo mal este proceder, por aquello de que...”quien la haga que la pague” y que (como dice también nuestra religión)... “el pan deberá ser ganado con el sudor de la frente”... a lo que también el famosísimo San Pablo (“Padre de la Iglesia”) le añadió aquello de que...”quien no trabaje, que no coma”... y a lo que sólo habríamos de decir el consabido...”amén” si es que de verdad...”también somos creyentes y cristianos”...?

 

Por otra parte y bajo la lógica más aplastante; si los no delincuentes tenemos que trabajar cada día, para ganarnos “la vida y sus sustento”… ¿por qué están libres de estas obligaciones los presos ya condenados? No lo entiendo por mucho que me lo expliquen. En estos momentos hay en cárceles españolas, casi ochenta mil penados… ¿cuánto de trabajo para el Estado podrían estar haciendo y que no se hace por falta de dinero?

 

Y no, no entro en lo de “presos políticos” (si es que, como se dice, aquí existen) ya que eso sería una aberración, si como aquí en Marrueccos, se asegura... “existe la libertad de crítica y de expresión”, por tanto mi referencia es solo y exclusivamente al delito común, al criminal y otros “similares” y que tanto están abundando ya en nuestro...”civilizado Occidente” y de lo que España es que está invadida...?

 

Decae la conversación, el sol luce espléndido y acompañados de su brillante luz, llegaremos y visitaremos las famosas ruinas romanas ya mencionadas y a las que sin sentir, hemos llegado, puesto que la anterior disertación nos ha hecho el camino muy corto y entretenido por demás.

 

El lugar en que nos encontramos es un testigo de la historia de Occidente, si bien luego pasó a la historia del Islam puesto que, se trata (como ya dije anteriormente) de las ruinas de la ciudad de...”Volúbilis”, a la que hago una referencia tras consultar libros que hablan de ella... puesto que considero merece la pena ello.

 

Volúbilis, llevó y sus ruinas llevan hoy, el nombre de una planta “enredadera”, que da unas flores en forma de campanitas y que crecen en esta zona donde se construyó la ciudad y en las que proliferan enormemente (las estamos viendo en flor, ahora mismo) e igualmente proliferan en Andalucía y otras partes del sur de España; y que son muy parecidas a lo que nosotros conocemos con el nombre de...”correhuela o corregüela” y cuyas campanitas silvestres, adornan nuestros campos en primavera y parte del verano, ya que son plantas “parásitas” y por tanto de una fortaleza digna de ser resaltada y brotan en abundancia (manchas de las mismas) en los lugares donde se dan y desde luego, dan una flor preciosa por su delicada sencillez y su efímera vida.

Pues bien, Volúbilis fue construida y se formó, en una colina situada a unos cuatrocientos metros de altitud y desde la que se dominan grandes extensiones de tierras muy fértiles.

 

De esta población ya hablan Pomponio Mela y Tolomeo; y en el itinerario de Antonino, también se la menciona.

 

Fue ciudad principal del interior de la “Mauritania Tingitana”.

 

Ciudad que ya en el siglo primero de “nuestra era”, se reconocía como ciudad próspera, pero la que como tantas otras obras (“romanas o no”) desaparecieron y hoy son cuasi devastadas ruinas... y al ver éstas que observo y la proliferación de la planta ya citada (“volúbilis”) y otras muchas que parasitariamente nacen aquí e invaden lo que de “la obra del hombre queda”, me acuerdo de la lapidaria frase, que en su libro...”La Vuelta al Mundo de Un Novelista”, dice Vicente Blasco Ibañez en “otras ruinas de Oriente”, sobre las que dejó “caer” esta sentencia... “El hombre solo construye para las plantas parásitas, los cuervos y los reptiles... únicos herederos de sus obras a lo largo de los siglos”... (más o menos dijo esto, pues cito de memoria y por ello; me refiero a la obra concreta en que consta, la que considero de gran interés su lectura) y al recordar ello y ver “estas piedras”... siento un estremecimiento, de lo efímero de las obras del hombre.

 

En estas ruinas poco queda en pie hoy, si bien han sido excavadas concienzudamente y nada menos que en 1915, ya trabajaron aquí, prisioneros de guerra alemanes, a los que los franceses obligaron a ello.

 

También anterior y posteriormente, los franceses se preocuparon mucho por el estudio y excavación de estas ruinas y es a ellos, a los que se debe la conservación de las mismas, puesto que hay que recordar que hasta más de mediados del pasado siglo, fueron los que rigieron estas tierras con “su protectorado”... y afortunadamente, el gobierno actual de Marruecos, también está cuidando este importante vestigio histórico y cultural.

 

Por ello podemos hoy apreciar las portadas y puertas y las columnas, foro, molino aceitero y otros importantes restos que se conservan, al igual que diferentes “aras” y lápidas de tumbas, de los que allí vivieron, nacieron o murieron.

 

En la visita nos acompaña “un guía” o cuidador oficial que mantiene allí permanentemente el Gobierno Marroquí (cosa digna de ser resaltada y de emulación, para “tantas ruinas y monumentos” como en España están dejados de “la mano de Dios) y el que nos diserta en un deficiente español, lo que “el sabe” sobre esta ciudad y su historia, cosa que le reconocemos y agradecemos en lo que vale; pero el que a la salida del grupo... “pone la mano y va solicitando propina a los turistas”... “y pese a que nuestros guías, le han dado “algo” o al menos ello nos ha parecido a algunos de los componentes del grupo, que hemos observado todo y con detalle máximo”... por lo visto este guarda, cuidador y guía no gana lo suficiente, ya que se supone que el gobierno marroquí le pagará por estar aquí y cumplir la misión que le tenga encomendada...?.

 

A la salida, observo en una de esas “aras”, el nombre de un “Antonio” y me detengo para ver que dice sobre aquel desconocido Antonio, ciudadano de la imperial y omnipotente Roma, en la que se escribía este nombre, con iguales caracteres o letras en que se hace hoy en “español”... ¿En realidad que significan “un par de milenios”, en la obscura historia del bípedo que se auto titula dos veces sabio... “sapiens ― sapiens”?... “sonrío y corro a coger el autocar, puesto que por este mínimo entretenimiento, ya protestan mis compañeros de viaje, que no entienden el por que me detengo a leer en una piedra funeraria de las muchas que hay aquí a la salida”...?

 

En estas ruinas y entre la multitud de plantas que libremente crecen en ellas, proliferan también las esparragueras silvestres y que dan... “el exquisito espárrago” (denominado de piedra, o sierra) y el que aquí no consumen estos nativos (me dice el guía) no explicándome el por que de ello; y más aún por lo bien que aquí se aprovecha todo y también... acordándome de lo exquisito de este vegetal en las diferentes preparaciones que preparamos en España (“revueltos, en tortilla, esparragados, añadidos al arroz y otros guisos, etc.”) y también recordando que es un diurético natural y un alimento muy digestivo y de muy pocas calorías... “quizá es por ello mismo el por qué no lo consumen, aunque repito...aquí se ve abundantísimo” y es un producto que se puede incluso conservar enlatándolo para venta al exterior. De hecho y a través del puerto de Melilla, hubo una época que llegaba mucho de este espárrago, al puerto de Málaga; desconozco si seguirá llegando, puesto que haberlos, los hay hasta enlatados.

 

Y... por fin llegamos a nuestro segundo y principal destino de hoy, que no es otro que la ciudad imperial de “Fes” (Fez ― para nosotros) y de muy larga historia, como cualquiera puede comprobar, simplemente pulsando en la red de Internet y se asombrará de todo lo que de ella, allí se recoge.

 

Lo que aparece en principio y frente a nosotros, son los ya clásicos y anodinos bloques de cemento y donde viven miles y miles de familias; o sea estamos viendo lo mismo que veríamos entrando por cualquier ciudad europea y creo que de cualquier parte del mundo y que pase de los doscientos mil habitantes; ello se ha extendido tanto, que la personalidad de los arquitectos ha desaparecido; todos a copiar y al negocio.

 

Entramos por una de las modernas avenidas de esta grande y enigmática ciudad llena de contrastes y la que por otra parte, es la segunda en población, de todo el Reino de Marruecos.

 

Carlos ha puesto en el equipo de sonido, del autocar, una grabación de un “pasodoble español”, cuyos compases nos resultan gratos... nos dice (Carlos) que ello es en “nuestro honor y como españoles”, e igualmente de aquellos otros de las épocas de los reyes de la casa de “Austria”, de la de la “Inquisición”, e incluso de otras épocas anteriores y principalmente recordando a aquellos andaluces, muchos de ellos procedentes del último reino de Granada y cuyas élites, huyeron con sus bienes transportables y muchos de ellos vinieron a establecerse aquí, con lo que enriquecieron la misma en saberes y dinero... “en fin, la eterna canción de que mi Dios es mejor que el tuyo”... si no hubiese en ello tanta tragedia es como para “mondarse de risa”.

 

Llegamos a la ciudad cuando el Sol está muy alto (creo que en su cenit) y directamente nos llevan a un lugar cercano a sus murallas y desde donde se aprecia una magnífica panorámica de la “vieja ciudad”, fundada entre los siglos VIII ó IX, por “descendientes muy próximos a Mahoma”.

 

Es por tanto “una de las joyas del Islam en esta parte del mundo”; igualmente, ciudad santa, nudo de comunicaciones, centro comercial, “llave del Mogreb (o Magreb)” y centro de “saberes universales”; quizá por ello, habría que valorarla como “alma de Marruecos” y cuya capitalidad ostentó en la historia de este extenso territorio, incluso compartiéndola con Marrakech.

 

Desde el lugar en que nos encontramos, apreciamos ese conjunto de viejísima ciudad y marchamos seguidamente hacia su parte más típicamente musulmana, deteniéndonos ante las “siete puertas” principales del Palacio Real, las que pasamos detenidamente a admirar, puesto que representan otras tantas obras de arte y realizadas, precisamente por otros tantos (7) talleres de la ciudad (nos puntualiza el guía marroquí), los que así demuestran su capacidad en trabajar este metal (son de bronce y bellamente labradas) trabajo que se ha realizado muy recientemente.

 

Nos hacemos algunas fotografías en la amplia plaza que existe ante dicha entrada y en ella pregunto a Nordín, sobre el citado palacio (que como todos los del rey, no es visitable).

 

Me dice que es magnífico y que cuenta con una extensión de parques y jardines, de... ochenta y tres hectáreas...?

Es claro que no podemos visitar nada de ello, puesto que como ya he dicho, las sedes reales no son visitables en este país.

 

En fin, en esta al menos... “hemos podido tocar las puertas”... y por ello, observo y he podido apreciar en sus pórticos (que contienen “calados” realizados en filigranas de bronce) que en ellos ya anidan los gorriones, ensuciando con sus deyecciones dichas filigranas. Ello me hace sonreír de nuevo, pues el mismo pensamiento me viene por segunda vez en el mismo día... y es lo ya referido de Vicente Blasco Ibáñez... (“el hombre construye para...”) se lo comento a Nordín y el también comprende y sonríe.

 

Vamos a entrar en el zoco de la medina, antes pasaremos por el “barrio judío, ó Melaj (saladero) apreciando unas viviendas (casas) familiares, de arquitectura notable y bonita y que destacan por su simetría y en cuyos bajos, tienen sus habitantes los diferentes negocios o comercios que ejercen; que indudablemente siguen siendo de los judíos que aquí siguen habitando desde hace siglos.

 

Continuamos andando y en breve entraremos en este laberinto urbano.

 

Es sorprendente entrar en este zoco y aunque ya hayamos estado en el de Marrakech; aquí el ambiente es singular y las “diez mil tiendas” que vamos encontrando a nuestro paso, nos hacen pensar en lejanas épocas y pese a la luz eléctrica y demás avances tecnológicos que aquí también se aprecian; pero los que “conviven” con útiles, usos y costumbres de hace más de un milenio.

 

Curiosamente y al entrar aquí, en “estas apreturas”, notamos que el airecillo que circula por ellas, es mucho más agradable y fresco, que el que atrás hemos dejado y que ya empezaba a ser ciertamente sofocante... “el milagro lo producen los continuos techos de simples cañas (partidas y entrelazadas en forma de persianas) que existen en inmensa mayoría de este intrincado y entramado de calles estrechísimas; y el que tapa las mismas (formando una larguísima persiana horizontal) a la altura de los tejados, con lo que se logra esa “verdadera climatización natural” y la que aquí deben disfrutar desde hace siglos; y al igual que permite entrar una agradable luz natural, que se mantiene en una tenue penumbra y que hace más llevaderos los rigores de la luz y calor solar, en estas tórridas tierras.

 

El comercio aquí en el zoco, es mucho más serio (carácter propio de vieja ciudad de mercaderes y comerciantes) y por tanto estos comerciantes no nos atosigan con sus ofertas, las que guardan para cuando les visita el cliente, si bien mantienen a la vista (muchas veces en la propia calle) sus mercancías, para estimular a que el viandante se detenga y al menos pregunte; es entonces cuando el comerciante sale a la caza del cliente, o posible cliente.

 

Hemos realizado un largo y agradable paseo por esta medina y desembocamos al término del mismo, en unos hermosísimos jardines y donde existen altísimas palmeras, entre una gran variedad de arbolado y donde igualmente existen zonas de espesas y gruesas cañas de bambú.

 

Estos jardines son públicos y deben estar aquí, desde hace siglos; y ello me lo parece por el tamaño y edad que supongo tiene mucho del arbolado, el que sin embargo se mantiene frondoso; puesto que están muy bien conservados y curiosamente aquí, “se respetan hasta las ranas de los estanques” (las que no huyen al acercarnos y se mantienen tomando el sol sobre las piedras que adornan los mismos); puesto que deben estar familiarizadas con los visitantes, que al respetarlas no les crean ningún temor; cosa a destacar y que demuestra una buena educación cívica.

 

No se dar el nombre de estos jardines y en verdad que lo siento, pues es el único jardín público en que he estado en este viaje y que sea digno de denominarse como tal... ello lo digo como lo siento; pero como vamos siempre tan aprisa, no me es posible anotar todo y preguntar “todo”.

 

Lo que también me llama la atención y que observo a la salida de los citados jardines (también lo he observado en otros diferentes lugares de otros puntos de Marruecos) es que en ciertas paredes de nula importancia arquitectónica (vallados o paredes lisas y enlucidas de yeso) aparecen unos rectángulos en vertical, dibujados con trazo burdo y sin nada en su interior, son una especie de “recuadros” (de no más de un metro por cincuenta centímetros) que en número de seis a ocho espacios iguales, están allí “para algo”.

 

Pregunto y me dice el guía, que son para cuando hay elecciones, para que los “partidos políticos”, coloquen allí sus carteles o pasquines, para lo que, “cada partido tiene reservado su hueco y a el deberá atenerse en todo momento y no invadir el de sus adversarios”... ya que tampoco pueden hacerlo en otros lugares, puesto que serían castigados sus dirigentes.

 

Al apreciarlos tan limpios, supongo que después los limpiará “alguien”, pues allí y cuando yo los he visto, no había nada en absoluto... es claro que me parece magnífica la idea, puesto que sabido es la gran suciedad que reporta a nuestras ciudades, las absurdas campañas electorales, con la profusión de cartelería que derrochan en ellas, amén de los millones de folletos que reparten y que luego ves esparcidos por las calles; es por lo que considero ésta una muy buena idea y ello por lo simple y práctico de la misma.

 

Continuamos andando por esta “ciudad dentro de la ciudad” y en este deambular por calles pendientes y no muy bien pavimentas, nos vamos cansando y llega el momento es que daríamos algo, por una parada y un más o menos cómodo asiento. Pero no hay tregua; hasta que llegamos a una especie de altozano o llanete, y frente a una edificación singular y que debe o debió pertenecer a un notable o muy rico habitante de la ciudad y en el que se nos dice tendrá lugar nuestra comida de medio día, que es concertada y entra en el paquete de servicios del viaje que hemos pagado.

 

Es por tanto la hora de comer y lo haremos en la medina y en el denominado “Palacio Al Firdaus”, el que ha sido convertido en restaurante para grupos turísticos y donde se nos ofrece un menú típicamente marroquí, compuesto de varios platos y en el que destacan los “pinchos morunos” y un pastel de carne, denominado “pastila”, el que resulta excelente.

 

La comida ha resultado la mejor y más abundante de todas cuantas hemos realizado en el largo recorrido que llevamos, puesto que ni ha faltado el vino, ni el té, ni abundante dulcería; aparte de que este “largo” menú, ha sido amenizado con música “andalusí” (considerada aquí, música clásica) y que ha interpretado un grupo compuesto por cuatro músicos, los que situados en un pequeño estrado en el salón principal ó central del palacio, nos han deleitado con músicas de hace siglos, pero que no son musulmanas, puesto que proceden de ese conjunto de etnias, que han compuesto Andalucía a través de los siglos y cuya música perdura, por cuanto fue conservada en lugares donde los emigrados o expulsados, antes mentados, vinieron a vivir.

 

Debo aclarar que igualmente, el que junto a otras dependencias anexas al gran salón donde nos encontramos y que son de menor tamaño, sirven de comedores; los que se encuentran llenos a rebosar y debido a estas fechas de gran afluencia turística.

 

También se nos va a obsequiar con un espectáculo muy sorprendente para nosotros, puesto que al final de la comida, se realiza un simulacro de boda marroquí, para la que han elegido a una pareja de recién casados que viaja con nosotros formando parte de nuestro grupo (estamos aquí varios grupos y estimo que somos más de trescientas personas) para lo que han caracterizado a ambos cónyuges con los atuendos propios de estas ceremonias y en los que destacan los de la novia, a la que suben en unas “andas” y la pasean por el gran salón, portada por cuatro “sirvientes” femeninos; todo lo cual crea un ambiente simpático y muy agradable de vivir y lo que también ocasiona el clásico jolgorio y contento de todos cuantos allí nos encontramos; ya bastante alegres por la comida y bebida ingerida, de la que hemos hecho buen consumo, puesto que teníamos mucha sed.

 

Termina el paseo del “matrimonio musulmán” y el que hemos vitoreado ampliamente y se produce una pausa, pero el espectáculo va a continuar.

 

A continuación aparece y actúa... un original “danzarín”, el que con una bandeja metálica sobre la cabeza y en la que se encuentran cuatro vasitos llenos de té y dos trozos de velas encendidas, realiza docenas de contorsiones y movimientos en diferentes posiciones (da vueltas, danza, se arrastra por el suelo, etc.) sin que en el considerable tiempo en que actúa, se derrame ni una sola gota de té, ni se le apaguen las velas; por lo que es enormemente aplaudido.

 

Al final surge en escena una bella y “robusta” danzarina y nos obsequia con las voluptuosas danzas denominadas...”del vientre”; y todo ello, igualmente acompañado por la citada música “andalusí”, que incansablemente interpreta la pequeña orquesta citada y todo lo cual, llega a crear un peculiar ambiente cálido, en estas estancias palaciegas; las que decoradas al estilo más típico de este país, se encuentran en unas agradables penumbras, que proporcionan lámparas apropiadas y la luz natural del día, que “por alguna parte se filtra” y que yo no logro detectar la misma.

Todo ello llega a crearnos una sensación francamente agradable y feliz, por lo que hay que felicitar efusivamente a quienes han conseguido, tan magnífico atractivo turístico en este encantador lugar, al que auguro “muy larga vida”, si lo saben mantener y cuidar.

 

Por otra parte, la sobremesa, ha sido larga y agradable; hemos podido incluso fumar tranquilos y es claro que todos salimos muy satisfechos, por esta gratísima sorpresa y la que no podremos olvidar por muchos años que nos queden de vida, ya que el precio pagado (sesenta euros por persona) lo considero compensado con largueza y por cuanto hemos disfrutado.

 

Terminada la comida y fiesta salimos al exterior y por igual puerta que entramos.

 

Volvemos a recorrer la medina y “nos perdemos y mareamos” en este dédalo de callejuelas; subidas y bajadas por estas pendientes vías urbanas, que nos servirán para hacer una total digestión de tan copiosa comida como hemos disfrutado.

 

Nos llevan a conocer uno de los múltiples talleres de artesanía de los metales y en el que predomina el bronce en múltiples realizaciones; allí...”unos compran, otros no”.

 

Salimos de este taller, el que cuenta con un maestro, varios oficiales y otros tantos aprendices; éstos más niños que hombres y que continúan sus trabajos, como si no estuviésemos allí el grupo; puesto que la oferta y ventas las hacen otras dos personas, en una dependencia anexa y tras habernos sido mostrado, el taller “en su salsa”.

 

Seguimos andando y vigilados por los dos guías (que cuentan con algunos zagales a los que habrán pagado algo y vienen como “perros” que vigilaran un rebaño)… un guía va delante (el marroquí) y el otro cierra el grupo yendo a la trasera del mismo; así evitan entretenciones excesivas y algún extravío que nos “daría el día”.

 

Así se desarrolla todo este itinerario, puesto que esto es tan intrincado, que hay que verlo y vivirlo, para entenderlo. Se nos dice que aquí, se han perdido personas (mujeres) y nunca más aparecieron.

 

Así llegaremos al punto más importante de esta intrincada ciudad y cuyo solar es histórico por cuanto de grandes visitantes, o viajeros, vinieron aquí a estudiar, a esta muy antigua y gran mezquita.

 

Visitamos la entrada y patio de “abluciones” de la “medersa” (escuela coránica) de “Bounania” (ó Bu―Anania) y que data del año 1.350/55 de nuestra era y en cuyo interior existe una (igualmente famosa) mezquita (es viernes y coincide con nuestro “viernes santo”, es igualmente día grande de oración, para el musulmán) en la que existe una gran afluencia de “creyentes” de todas las edades y de ambos sexos.

 

Pasamos también por la entrada de la denominada; “Gran Mezquita”, en la que ocurre igual que en la anterior y tampoco nos es permitido entrar en ella, por lo que tenemos que conformarnos con apreciar tan grandiosa obra, desde fuera y sin que nadie nos moleste en absoluto.

 

Seguimos recorriendo este “enorme mundo, formado por esta vieja medina”, que en realidad es “una ciudad dentro de otra ciudad” y lo que resulta muy complicado para nosotros, que procedemos de “un diferente mundo”.

 

Pasamos por la Universidad de Fez (se encuentra abierta ―no se si habrá clases o más bien será por diferentes actos religiosos) y la que nos asegura Nordín (que no cesa de explicarnos cosas)... “es la universidad más antigua de todo el mundo” y en la que vinieron a cursar estudios (entre muchos otros cerebros, destacados en aquellas épocas lejanas) “nuestros” Averroes y Maimónides (eran andaluces nacidos en Córdoba) y “Silvestre II” (el Papa, católico que vivió la conmemoración del primer milenio en Roma); y lo que me deja perplejo, ya que es sorprendente que “un católico eminente” y que incluso llega al papado... viniese a tierras del Islam a “estudiar”... pero ―se nos dice― que aquí se impartían enseñanzas (aparte de la religiosa―musulmana) de ciencias y otras materias de alto nivel intelectual y científico...?. Y es claro que los ávidos del saber, hubieron de venir a las entonces fuentes del conocimiento, que al parecer se encontraban en gran cantidad, en esta enigmática ciudad de tan larga historia.

 

Seguimos visitando la medina y necesitaría “mucho papel” para contar “la mitad de lo que allí vi”... Pues, curiosamente y lo cuento como anécdota... “vi, en una de estas innumerables tiendas o talleres; hasta un gran retrato en fotografía “en blanco y negro”, en el que se encuentra el “Generalísimo Franco”, acompañado del entonces joven Príncipe Hassan (padre del actual rey)” y por lo que se deduce que el citado retrato ha de tener más de medio siglo de existencia.

 

El mismo, se encuentra en una de las pequeñas tiendas de la medina y se ve perfectamente al pasar por la puerta de la misma.

 

Deduzco que el dueño de ella, o algún descendiente “muy directo”, quizá perteneciera a la famosa “escolta mora” del caudillo hispano, o bien perteneciera igualmente a la denominada “mehala” (tropas formadas por nativos y al servicio de España, en épocas del “protectorado”)...”vaya usted a saber el por qué de aquel retrato allí y colocado en lugar preferente”...lo que sería muy curioso de conocer.

 

La realidad es que el general Franco y mucho antes de llegar a la jefatura del Estado, gozaba de gran predicamento entre “los moros del Rif”, los que lo admiraban y temía, puesto que incluso llegaron a considerar el que tenía otros poderes a los de los hombres vulgares y que estaba protegido por “su baraka” (protección divina o gran buena suerte); puesto que a pesar de sus arriesgadas intervenciones militares; nunca le daba un proyectil o bala de sus espingardas.

 

 

 

18

 

 

Continuamos andando y cada vez más lentamente, por éste dédalo de calles de trazado, tan irregular que cuesta creer, el cómo se han configurado las mismas y en las que el localizar algo, será muy difícil para todo aquel que de fuera venga, que necesariamente tendrá que recurrir a un guía. Curiosamente en esta intrincada ciudad interior, no veremos ni un solo policía uniformado.

 

En este recorrido, incluso podremos ver y detenernos para degustar (algunos comprarán) una tienda, dedicada sólo a los dátiles que produce todo este país y que son gran variedad de ellos. Los dueños, que al parecer so dos; nos han invitado a voces a que nos detengamos para probar como obsequio su dulce mercancía; de la que luego sabré que incluso obtienen un licor muy concentrado y que en algún señalado día de fiesta, el Islán permite su degustación, pero con moderación por lo fuerte del mismo. Es otra paradoja más y que se da en estas tierras.

 

Terminamos la “larga carrera” y llegamos casi “derrengados” al autocar.

 

Son las seis de la tarde, cuando emprendemos el regreso hacia Mequinez, donde llegamos a las siete quince y ya anocheciendo, por lo que el corto recorrido que efectuamos por la misma, no nos permite ver gran cosa de ella, salvo el que se encuentra concurridísima y es “un hervidero de gentes”; recordemos que este día equivale al domingo del mundo cristiano, por tanto es de fiesta total.

 

Al paso y sin bajar del autocar; hemos visto una parte de sus murallas y una panorámica (muy bella) desde un lugar de las afueras; donde se nos ha permitido bajar, pero concediéndosenos un tiempo limitadísimo… y desde donde se dominan, “docenas de minaretes ó alminares de las muchas mezquitas que existen” y poco más .

 

Y sin más, subimos de nuevo al bus y...”nos vamos a cenar y dormir pues estamos cansadísimos” y ello es fácilmente comprensible, puesto que han tratado de que veamos en un día... “lo que necesitaríamos una semana para ver, medianamente bien visto”... pero... ¡Oh el turismo moderno!

 

Y a propósito de ello (el turismo) en el regreso a Mequinez, ha pedido Carlos, que uno de los componentes del grupo y que al parecer está muy relacionado con el gremio; que de una opinión de lo que me ha parecido el viaje y que lo haga por el micrófono y debido a su larga experiencia en viajes, hostelería y turismo... y precisamente por ello, el interpelado, y con sorpresa se ha visto obligado a improvisar una muy corta disertación... diciendo...”Que el turismo es en principio incomodidades, ya que todo viaje las lleva consigo y esto pese al dinero que cueste o al confort con que se realicen, es inevitable; pero que éstas deben atenuarse y por cuantos medios poseemos en la actualidad. Que hemos realizado un viaje interesantísimo y que el mismo lo considera positivo y pese a cuanto de negativo hayamos encontrado... que hemos disfrutado del posiblemente mejor guía (Nordín, el que puede tener escuela y ser profesor en este noble campo de “enseñar al que no sabe”) que él haya conocido, puesto que éstos caen en la rutina y monotonía y suelen convertirse en elementos incluso negativos para el desarrollo del turismo, que por otra parte, es hoy “un bien inmenso y al servicio de la humanidad”, por lo que sería muy largo de explicar, pero que abarca, lo social, lo económico y lo cultural hasta grados insospechados... Pero que dicho todo ello, el turismo debiera ser “más sosegado” y emplear en todo lo posible y como máximo, unas horas para viajar y por la mañana cuando el cuerpo está descansado, procurando llegar al lugar de estancia y reposo, bien a la hora de comer o dos o tres más tarde y como máximo, para un necesario “tiempo libre y descanso” (salvo excepcionales traslados que lo impidan) y preparación para el día siguiente.― Pero que “por lo que sea”, se ha establecido un turismo de excesivo recorrido y “donde se pasa, pero donde no se está”; y lo curioso es que la gente lo acepta, si bien... “luego no saben, en gran medida, que es lo que vieron, donde estuvieron, ni incluso cuando... tal es la vorágine que impera hoy”.

 

Espero (sigue diciendo) que lleguen tiempos donde el TURISMO y adrede se debe escribir, con mayúsculas, sea ese “bien mundial y humano”, que como “puente inmenso”...conecte a los hombres y culturas en pro de una comprensión y paz que alguna vez ―quizá―...”debiera encontrar toda la humanidad”...?

 

Termina así su improvisado discurso, el que nos deja “con la boca abierta a todos”, lo que tardamos un tiempo en reaccionar y lo hacemos dedicándole un gran aplauso, puesto que en no muchas palabras ha descrito una realidad, que todo el que ha viajado, seguro que ha experimentado en más de uno de sus viajes turísticos.

 

Al poco tiempo estamos llegando a la explanada ajardinada que hay a la entrada de nuestro hotel; bajamos apresuradamente y nos encaminamos a nuestras habitaciones, puesto que nos es necesario un baño o ducha, más que la cena y así lo hacemos; entrando al baño, primero Eva que se recrea en la ducha, cosa que comprendo perfectamente. Y luego pasare yo a darme un buen baño y un enjabonado con gel; todo lo cual me va a dejar, nuevo.

 

Tan es así, que como venimos “bien comidos y bien juergueados” y recordando las danzas del vientre de este medio día y viendo a Eva, aún en ropas menores… nos miramos, nos entendemos, nos acercamos, nos acariciamos y es claro que los aparatos sexuales se ponen en marcha y cumplen con el cometido natural para lo que fueron creados; todo lo cual nos va a dejar en un estado de relax, que ni “un jeque del desierto en su harén en su jaima”. Terminado ello; que no ha requerido mucho tiempo y ha dejado el grato sabor de lo imprevisto y realizado con toda espontaneidad; volvemos a la ducha, pero ya sólo para recibir el agua que nos quite los restos de… “los sudores”.

 

Y ya mucho más tranquilos y felices y olvidados los contratiempos del día; subiremos al comedor y cenaremos una cena similar a la de ayer y en la que poco hay que destacar.

Terminada la misma, el grupo va saliendo del comedor y gran parte del mismo, se va reuniendo en pequeños grupitos “afines” y en los que se departe, sobre el viaje y todo lo que hoy hemos vivido.

 

Ello me permite fumar mi habitual cigarro puro y consumido el mismo; mi esposa me requiere y nos vamos a descansar, puesto que lo necesitamos.

Ambos dormiremos como “un lirón” y pasaremos una muy tranquila y feliz noche, que será la última que pasaremos en Marruecos.

***

Y por fin, llega nuestro día de regreso, es el diez de abril (“sábado santo” ―antes y cuando yo niño “era de gloria”) y va a ser un día “largo, muy largo”... “estaré, o mejor dicho, estaremos despiertos 24 horas”; y ya sabrán el por qué de ello.

 

Son las cinco treinta de la mañana, cuando me despiertan de nuevo “mis amigos los gorriones”.― No tengo pereza y me levanto, trato de darme un baño con largueza, puesto que la bañera es grande; y ello para “recuperarme” y después, tomar notas muy “concentradas” y que corresponden aún a días atrás, ya que con el “trajín” que llevamos, no tengo tiempo de escribir casi nada, ni aún haciendo ello improvisadamente y de prisa; y ello es comprensible... ¿no?.

 

No puedo tomar el apetecido baño, “algo ha ocurrido al grifo” puesto que da muy poco agua; por tanto desisto y a duras penas logro darme una ducha... pero necesitaba mucho más un reconfortante y relajante baño de agua caliente y permanecer en él, no menos de quince minutos. Ya que el viaje de hoy, me lo imagino también agotador.

 

Me afeito y termino de asearme y me pongo a escribir, cosa que hago intensamente y durante la próxima hora y media... luego reposo en la cama unos treinta minutos...”mi esposa sigue durmiendo como un bebé bien mamado”.

 

Sonará el teléfono a la hora prevista y entonces se levanta Eva, realiza su aseo y lo hace con brevedad inusitada, puesto que el tiempo apremia. Y como ya tenemos preparados los equipajes, lo que ultimamos anoche; dejamos las maletas en la habitación y cogiendo lo de mano, subimos a desayunar, lo que haremos con cierta tranquilidad.

 

Efectuado ello, salimos al exterior para acercarnos al autocar; no nos gusta que nos esperen y es lo que siempre hacemos cuando viajamos.

 

Todo y afortunadamente, se desarrolla como lo tenían previsto los guías y así…

 

Estamos dispuestos y ya en el autocar a las ocho y veinte minutos y tras el desayuno, subida de equipajes (esta vez, si nos los han traído a pie de autocar) y “el ya clásico asedio de los vendedores ambulantes ya descritos”... los que con su insistencia y “rebajas”, logran siempre vender algo a quien sea; y por otra parte es comprensible el que aprovechen estos días que son de afluencia masiva de turistas (principalmente españoles, si bien hemos visto muchos italianos y algunos de otros países europeos y también pero muchos menos, hemos visto norteamericanos y japoneses, así como algunos otros.

 

Efectuadas las comprobaciones de rigor, emprendemos el viaje y salimos de “Meknes” en dirección a Tánger.

 

Pasaremos por las ciudades de Sidi Kacem, Souk (en esta última “cerramos el circuito marroquí”); Larache y otras poblaciones de menor importancia, hasta llegar al puerto de la citada ciudad (Tánger) distante unos trescientos kilómetros de Mequinez, por lo que también tendremos una larga etapa “mañanera”.

 

Sigo admirando el paisaje y veo una cosa insólita, puesto que existe un nido de cigüeñas y habitado por éstas, nada menos que en uno de los postes metálicos que sostienen la línea eléctrica que alimenta un ferrocarril “electrificado”... ¿”cómo demonios aguantaran estas aves, el paso y trepidación de los trenes? (me pregunto, pues el nido está prácticamente sobre los raíles del tendido ferroviario).

 

Nos detenemos en un par de ocasiones y a lo largo de esta mañana; una de ellas para que el que quiera “tome algo”, otra, en un lugar donde existe abundantísima exposición y venta de cerámica marroquí.

 

En la primera de ellas (donde también acuden vendedores ambulantes) he comprado dos mesitas portátiles y plegables, hechas artesanalmente y de una bonita madera (veteadas y barnizadas) y cuya forma me atrae (no es la típica marroquí, que conocemos) puesto que son redondas y de gran solidez y dureza.

 

Las he comprado por todo ello y por que me han parecido francamente económicas al comprar las dos al mismo vendedor (el que por ello me las ofrece a “precio especial”)... “serán un recuerdo de este viaje y las pondremos en nuestra casa de campo y en el apartamento de la playa, el que tenemos frente a estas costas y en el mismo mar. Eva ha consentido en ello, puesto que si se hubiese opuesto, seguro que las mesitas se quedan en Marruecos.

 

Poco más he comprado en este viaje, yo generalmente no viajo para comprar...”lo hago para nutrirme de ese algo que no se que es”... Mi esposa si...”va cargada, y como casi siempre... lleva regalos para todos... familia y algunos amigos y conocidos”...?

Hemos pasado ya Larache y antes, hemos pasado por la que fuera “frontera de igual nombre” y en la que quedan aún hoy y aparte de las edificaciones propias para el servicio de aduanas ... “algunas casamatas o nidos de ametralladoras”, que deduzco son de la época en que allí... “terminaba la zona del protectorado español” y empezaba el no menos... “protectorado francés” (curiosos eufemismos para designar unas ocupaciones militares).

 

Los edificios y arcos fronterizos que allí existen, son actualmente conservados por el gobierno marroquí, como unos “mudos testigos” de “lo que ocurrió y que no debe volver a ocurrir jamás” (dice con sonrisa enigmática, nuestro guía nativo y residente en Tánger (Nordín).

 

Llegamos sobre las 12,30 h. a la ciudad de Tánger y somos llevados al centro de la ciudad, bajando del autocar junto al edificio de correos.

 

Se nos conceden dos horas para estar en la ciudad y hacer lo que nos apetezca libremente y se nos apremia para que regresemos al mismo lugar y como máximo a las 14.30, ya que a las 15.30 tiene marcada la salida el trasbordador que nos llevará a la Península Ibérica y más concretamente al puerto de Algeciras (“luego comprobaremos que las cosas se complican y no se cumple en absoluto el horario oficial que tiene el barco”) por tanto si queremos realizar alguna compra o efectuar una comida con cierta tranquilidad, no podemos perder “ni un sólo minuto”, Tenemos tiempo libre y el servicio de comidas, ha acabado por cuenta de la agencia, en el desayuno de esta mañana en Mekinnez.

 

Los guías nos han advertido con toda severidad o rotundidad; ojo con comprar drogas (hachís, kifi o marihuana); que eso está perseguido por la ley aquí y en España y aquí nos pueden detener y meternos en la cárcel. Ojo igualmente a no aceptar ningún paquete o envoltorio de nadie y para subirlo al barco; que hay gentes apostadas para todos estos tránsitos y que pueden dar lugar a situaciones embarazosas y muchos quebraderos de cabeza. Todo esto y más nos lo dice nuestro guía español y antes de bajar del autocar, para lo que ha pedido un momento de silencio y ha cogido el micrófono. Tras el discurso se ha cerciorado de que lo hemos entendido, que luego él no quiere responsabilidad alguna.

 

Eva y yo lo que queremos es comer bien y tranquilos y olvidarnos por este corto espacio de tiempo, de este agotador viaje y del que nuestros cuerpos, seguro que han salido fortalecidos y con algún kilo de menos, cosa por otra parte que nos viene bien, tanto a Eva como a mí.

 

Tomo la iniciativa junto a mi esposa y espontáneamente digo a los más cercanos.

El que quiera que nos siga... “y nos siguen algunos”... otros no, puesto que dicen tener que comprar “cosas”. Al final irán llegando la mayoría del grupo, que como “ovejas” han seguido el camino de los que iniciamos el trayecto hasta este establecimiento.

 

Con la recomendación de Nordín (al que como residente en esta capital, la debe conocer bastante bien), nos dirigimos a un cercano restaurante, el que curiosamente lleva un nombre español (“Romero”) al que en pocos minutos llegamos (luego llegarán otros compañeros del grupo y entre todos casi ocupamos la totalidad de las mesas con que cuenta) y afortunadamente... comemos bien (al menos mi esposa y yo así lo valoramos) pero bastante alto de precio y con arreglo al nivel de vida de éste país.

 

Esto ya nos importa poco, pero por un plato de marisco y otro de carne o pescado, vino, pan, postre y un café, nos han cobrado a casi cincuenta euros por cubierto, en este; que no es otra cosa que un, “bastante modesto restaurante” y ello es mucho dinero en Marruecos, quizá sea ello por ese dicho que afirma...”ave de paso, estacazo”, pero ―repito― se trata ya de “la última vez aquí en este país” y... que nos importe ello.

 

Creo haber dicho algo ya sobre el pan, pero reitero que en todo Marruecos hemos comido un excelente pan “amasado y cocido como Dios manda”; y por ello mismo...”sabe a pan” (en mi tierra ya no sabemos, “ni de que rayos lo hacen y menos como lo “hacen” y por tanto su calidad es deplorable ― en esto como en tantas cosas, “las técnicas modernas empeoran más que mejoran las cosas”) igualmente es destacable “la dulcería marroquí”, por su extensa gama y su buena preparación... “al César lo que es del César”.

 

Hemos tardado mucho más de lo que esperábamos, en realizar esta comida, y ello debido a la aglomeración de clientes que acudimos y para lo que este restaurante no estaría preparado; por ello tardan en servirnos y cuando terminamos, tenemos el tiempo justo para volver al lugar donde nos espera el autocar, así es que de “reposo o sobremesa, nada de nada”... nuevo contratiempo a anotar en los sufridos a lo largo de éste viaje.

 

Antes de dirigirnos al puerto, Carlos vuelve ha hacernos unas severas advertencias a todo el grupo y ello en relación a la droga conocida como “hachís” y que aquí en Marruecos se puede comprar con gran facilidad (y los nativos que quieren, la consumen con la normalidad que nosotros el tabaco y sin que el gobierno se inmiscuya en ello...”puesto que son costumbres de siglos”).

 

¡Ojo! (nos dice y continúa) ¡Si alguien ha comprado hachís, pensando en su consumo, en la venta o “en lo que sea... que lo tire inmediatamente!... ¡No nos vaya a meter en un lío a todos los que vamos en el grupo!

 

Sigue aclarando, que ello está muy perseguido también en la aduana española y que incluso existe la maldad de que el mismo que te lo vende...”luego denuncia al grupo que lo porta”... puesto que parece ser que incluso hay “recompensa”...?

 

Aclarado todo esto “sobre las drogas”, se da orden de partida y seguidamente marchamos hacia el puerto, donde llegaremos en breve espacio de tiempo.

 

Aquí empiezan nuevas contrariedades e informalidades, puesto que no sale el barco a las 15.30 y que era su oficial hora de salida... a duras penas y tras larguísima espera de más de hora y media podremos embarcar.

 

Me despido de Nordín (que ha tenido la cortesía de ir a despedirnos esperando hasta que subimos al barco), y lo hago agradeciéndole todas sus explicaciones y respuestas, ya que sin ellas, este relato no hubiese sido posible.

 

Incluso pretende regalarme una “kandora” que le he encargado me comprara (túnica de algodón y seda) y que aquí se adquieren a precio bastante económico. Y quiero lucirla en cualquier momento; o simplemente para estar en casa, en algún momento especial o evocativo de este viaje.

Por descontado que no acepto el regalo y ello y tras insistir varias veces, consigo pagarle y agradecerle ello, prometiéndole que cuando termine este relato, una de las primeras copias y aún cuando el mismo no se edite... yo le enviaré un ejemplar, para que tenga un recuerdo de este viaje y de su colaboración en la realización de “un más o menos extenso libro”.

Así lo haré varias semanas después, si bien no tuvo la cortesía de acusar recibo de ello… ¿lo intervendría la policía marroquí? Nunca lo supe; fue un hecho más y notable por cuanto es y representa y que sólo valorarán, los que de verdad hayan sido capaces de hilvanar tres folios y en ellos… “decir algo digno de ser leído”.

 

Embarcamos sobre las 16 h. y ya embarcados “ni se sabe a la hora en que saldremos”, en esta nave, cuyo nombre es el de, “Boughaz” y está matriculada aquí en este mismo puerto.

 

Menos mal que este barco tiene muy buenas instalaciones y resulta cómodo el esperar en las mismas una nueva y larga espera, que “nos va a romper todas las previsiones que tenemos hechas, hasta llegar a nuestra casa”.

 

En la espera se habla, se pregunta y “nadie sabe nada de nada”, se indica incluso la palabra “soborno”.

 

Se dice que ... “hay una caravana de camiones holandeses a puntos de llegar y... que incluso algún autocar turístico ha tenido que pagar propina para embarcar”.

 

Se comenta que en este país, estas irregularidades son lo normal (“la mordida mexicana, sale en la conversación”) e incluso Carlos asegura que “ha tenido que pagarla hoy mismo”, puesto que pretendían ―según él― que el autocar siguiese en el próximo barco y nosotros (los viajeros) que esperásemos ese segundo embarque, para llegar a Algeciras...”algo demencial si en verdad ocurrió así”, puesto que conviene decir que en los viajes organizados, antes de ser realizados, ya se tienen las reservas de todo, todo, todo...? Por tanto aquí no cuadran las normas internacionales y cada cual hace lo que mejor le conviene en cada momento.

 

Inexplicable e incomprensible todo ello en un país que dice y quiere “aproximarse a Europa”.

 

En resumidas cuentas, que cuando el barco suelta amarras e inicia las maniobras de desatraque... son ya las 17,40 horas, o sea que salimos con dos horas y diez minutos de retraso y sin que nadie se haya molestado en darnos explicaciones de tan considerable retraso, ya que lo lógico hubiese sido ello.

 

Pero desafortunadamente... “aquí en ciertas cosas, no parece ser que existan responsables y responsabilidades a pagar”... y ello es una pena, puesto que y por ejemplo... ¿este gobierno, piensa, por ejemplo... si algunos viajeros tienen que tomar un tren en Algeciras o un avión en el aeropuerto de Málaga o Jerez de la Frontera y les entretienen unas horas, en una... que suponemos debe ser...”línea regular de viajeros… todo lo que de perjuicios crea el incumplimiento de un simple horario?... No, creo que aquí no piensan que este es...”un puente entre dos continentes”...?

 

Felizmente llegamos al puerto de Algeciras a las 19.30 (hora marroquí) y como en España, “vamos dos horas por delante del Sol”, aquí ya son las 21.30 de la noche.

 

Hemos tenido muy buena travesía, mar tranquilo, e incluso hemos disfrutado de una muy bella puesta de Sol en el mar; pero las molestias no han terminado, ya que a las propias que ocasiona el desembarque y las que resultan sofocantes, puesto que la nave viene abarrotada de pasajeros y vehículos.

Tendremos que soportar lo que podríamos denominar caritativamente como...”un capricho español” (me explico).

 

Pasamos muy bien y rápidamente la aduana con el equipaje de mano, los “carabineros” de servicio no se preocupan en absoluto de lo que podamos llevar en ellos (tampoco registran a la gran cantidad de marroquíes (emigrantes) que pasan cargados “hasta los topes” de diversos bultos y maletas; algunos de gran tamaño) y pese a que en el barco ― incluso― hemos podido comprar lo que hubiésemos deseado y dentro de las tiendas “de franquicia” que en el mismo existen y en las que muchos han comprado “bastante tabaco” (yo, incluso una caja de “habanos Davidoff”) y otros artículos.

 

Pero ya fuera de la aduana y esperando al autocar en el lugar que nos ha indicado Carlos, aparece éste y muy indignado nos dice que... “la jefe de aduanas (es una mujer) que está de servicio”, quiere que saquemos todos los equipajes de “la panza del autocar” y que los subamos a la estación de embarque, para que lo revisen los carabineros.

 

Insólito todo ello, pues con nosotros ―repito― han pasado cientos de marroquíes cargados con equipajes mucho más voluminosos que los que llevamos nosotros y no hemos visto retener a ninguno, para el clásico “muestreo”; y sin embargo a los turistas españoles (vienen muchos más) pretenden ello; o sea, obligarnos a descargar y subir por unas empinadas escaleras, los más de diez metros de altura, que nos separan del puente o instalaciones de embarque y aduanas.

 

Todos sorprendidos y bastante cabreados, decidimos ir (una nutrida comisión) a protestar ante esta señora “tan celosa de su trabajo”.

 

En la puerta nos encontramos un fornido “cabo primero” de la Guardia Civil, el que dice que “cumple órdenes” (“parece ser que es el que manda”) y se afirma en que... “maletas al suelo”... hay discusión con este gendarme, se cruzan “buenas y malas palabras”, sale “la jefa” y reitera lo de.... “maletas al suelo”... me decido y le hablo yo (“ya le han hablado otros diez”) y le digo y razono.

 

“Señora, venimos hartos de viaje, le explico los retrasos abusivos en el puerto de Tánger, que queremos cenar en un lugar ya previsto, que somos “gentes de bien”, que no traemos contrabando y menos drogas, que vienen muchas personas de edad avanzada (jubilados) que no podrán portar las maletas y equipajes; que ―incluso― una parte del grupo viene con...”diarreas” (es verdad, algunos vienen sufriendo los grandes “retortijones” que les producen las diarreas, que al parecer, son frecuente el cogerlas en Marruecos).

 

A pesar de ello..., esta mujer insiste y”maletas al suelo” y allí, a pie de autocar (menos mal) realiza personalmente “la propia jefa”, un rápido muestreo, para lo que elige no más de seis u ocho bultos al azar y los que han de ser abiertos ante ella (quizá mis palabras han servido para “algo” y al menos no hemos tenido que subir los equipajes) y efectuado todo ello y sin contratiempo, pues no encuentra nada... nos deja partir sin más inconvenientes.

 

De cualquier forma en todo este trasiego, nos han entretenido más de una hora y nos han estropeado una “cena española”, que pensábamos realizar en “La Carihuela” y ya en Torremolinos, donde pensábamos degustar ese famoso y exquisito “pescaito frito malagueño”...?

 

En fin, al final... “hasta los nuestros nos han molestado innecesariamente”... ¡Vaya un último día de viaje!

 

Y la verdad es que... si tanto aquella “jefe de aduanas”, como el citado cabo primero, decían que... “cumplían órdenes concretas y superiores”... y si ello es así... ¿Que objeto tiene el molestar sólo a los españoles?... ¿Para que no salgamos al extranjero y por cuanto nuestra economía está en una preocupante crisis?... Todo esto nos ha resultado muy chocante, absurdo o “yo que se”. En fin, consideremos que hemos participado en una especie de lotería y nos ha tocado… “sufrir el premio”.

 

19

 

 

Tras éste último incidente y que hemos sufrido en plena noche y en medio de la calle, o el exterior de estos tinglados portuarios; cada cual va subiendo al autocar y ocupando el asiento que le corresponde.

 

A los que les han abierto las maletas y han hurgado en ellas, tienen que rehacer y ordenar el contenido de las mismas, cerrarlas otra vez; cosa que no es rápida en la situación en que se encuentran y “con la mala leche” que la soportan.

 

Pero y por fin todo termina y acoplados los equipajes de nuevo, en la panza del autocar, podemos reemprender el viaje, lo que hacemos en un total silencio; puesto que nadie hablará nada en un buen trecho de carretera.

 

Salimos de Algeciras ―por fin― cabizbajos y bastante “cabreados” y en un silencio que... “se masca en el autocar” y...”ciscándonos en los dos gobiernos y en sus fieles servidores”, ya que en ambas orillas del “estrecho”, nos “han toreado y bien toreados”.

 

Hay bastante tráfico en estas autovías que bordean la denominada “Costa del Sol” y por tanto no se puede ir a una buena marcha, sino a la que permiten las circunstancias.

 

Y vamos pasando o bordeando (mejor dicho) todas estas localidades turísticas de esta parte de la costa gaditana y los que les siguen de la costa malagueña.

 

El viaje se va desarrollando en una monotonía digna de ser resaltada y la que provoca la desilusión que nos invade en estas última horas, puesto que nos han privado de una cena, ya en tierra española y en la que disfrutaríamos de unas viandas que sólo se sirven aquí, por la peculiaridad de las mismas y que como apunté, es el clásico “pescaito frito” y es claro que regado con fresca cerveza, que es lo que caería muy bien esta noche que se muestra bastante cálida, pese a la época del calendario… pero estamos en el cálido sur de España y en el que incluso hay extensas zonas de clima cuasi tropical.

 

Nuestro guía y el conductor van hablando y cambiando impresiones, sobre el mejor punto para detenernos y tratar de cenar, puesto que el reloj avanza y es imposible, llegar al destino que teníamos previsto, antes de la madrugada y cuando ya los establecimientos que nos hubieran servido el “pescaito”, estarán cerrados.

 

Por tanto, se sopesan todas las posibilidades y deciden (y así se nos comunica) el que nos detengamos en la primera localidad importante de la costa de Málaga.

 

Los viajeros simplemente callamos, puesto que es absurdo decir nada, en las circunstancias en que nos encontramos.

 

Son más de las 11.30 cuando llegamos a la localidad malagueña de Estepona y allí se efectúa una parada de “circunstancias”, para que cada cual cene donde y como pueda y ello en sólo treinta minutos, que son los que se nos conceden; puesto que nos espera una larga noche de viaje y preceptivamente y antes de llegar a Madrid, el vehículo tendrá que efectuar las paradas de rigor y que marcan las leyes de circulación y las que no se pueden eludir, puesto que el tacógrafo de vehículo va marcando todo y una detención de control de la Guardia Civil, si el mismo no va correcto, significa una fuerte multa para el vehículo o sus propietarios; puesto que lo que responde es el vehículo, no quién lo conduce.

 

Salimos de la autovía y entramos en Estepona y lo más cerca del centro, el conductor aparca y se nos deja libres, para que cada cual “se las busque como pueda”; por lo que desorientados y a la hora que es, vamos viendo en las inmediaciones, lo que podemos encontrar de establecimientos de hostelería, que son pocos aquí.

Tampoco podemos alejarnos mucho; puesto que es aquí donde queda el autocar y donde hemos de volver, en no más de media hora y aunque luego haya alguna tolerancia en el tiempo, pero hemos de ser responsables y no entorpecer “al prójimo”.

 

Fácil es suponer “la cena de cada cual”.

 

Mi esposa y yo (por ejemplo) entramos en un modesto bar y casi por suerte, nos pueden preparar dos bocadillos (uno de queso y otro de jamón y los que compartimos) con los “dos únicos bollos de pan que les quedan a estas horas”; y los que acompañamos con unos vasos de cerveza “al grifo” y consumido ello con la desgana imaginable, pero hay que comer algo, salimos a la calle.

 

Desde este bar (afortunadamente tiene instalado teléfono público) hemos podido llamar a casa, de los padres de Eva contando escuetamente lo que ocurre y que, no se preocupen por la tardanza de varias horas que llevaremos...”esperamos llegar sobre las, ocho o nueve de la mañana, puesto que hay que realizar varias paradas en el trayecto y que tan pronto podamos estar en casa, les llamaremos desde allí.

De regreso hacia el autocar, encontramos al paso “un puesto ambulante de helados” y compramos “lo que será el postre de tan memorable (y triste) cena”.

 

De nuevo vamos subiendo al autocar y algunos cuentan (o contamos) lo que hemos podido encontrar para cenar en tan corto espacio de tiempo y lo que hemos podido encontrar, han sido fiambres y del tipo similar al que nosotros hemos hallado; no era posible el entrar a un restaurante, si es que lo había al paso y entrar y pedir algo de cocina, puesto que ello conllevaría más de una hora de tiempo.

 

Emprendemos el regreso y dormitando (o durmiendo ya profundamente) algunos, pasaremos por una gran cantidad de municipios, que incluyen el de la ciudad de Málaga; subiremos por la famosa “cuesta de las perdices”, que aún con autovía, es un trayecto empinado y bastante peligroso.

 

Coronaremos el puerto en que culmina la misma y donde la autovía se bifurca, en dos direcciones (hacia Sevilla o Córdoba una y hacia Granada, Jaén, Madrid, la otra); luego recorreremos estas altiplanicies que limitan la provincia de Málaga con la de Granada y ya en esta última; llegamos al área de servicios de la autovía, situada al paso por la ciudad granadina de Loja y donde se nos da un “respiro” para bajar al bar.

 

Al regreso y tras tomar un café con leche; cosa que igualmente ha efectuado Eva; ya de vuelta al autocar, aún me queda un poco de sano humor y ánimos...”y les improviso una parodia a mis compañeros de viaje, simulando ser uno de tantísimos vendedores ambulantes y tratando de venderles... unos platos de cobre que lleva mi esposa a la mano” (ni recuerdo a la hora en que se produce este absurdo hecho, en el que y en cierta medida...”desahogo la mala uva que traigo conmigo”.

 

Ni que decir que con este (quizá hasta histérico, más que absurdo proceder ) ello y afortunadamente, produce en el grupo una especie de lenitivo, ya que con “esta bufonada” (que realizo con toda la buena fe del mundo) se crea un cierto jolgorio y sirve para “levantar nuestros muy decaídos ánimos viajeros”, lo que nos saca ―un poco― del “peso soportado durante todo este inolvidable día”, en el que tantas cosas nos han ocurrido a lo largo de esos...”setecientos u ochocientos kilómetros, que vamos a recorrer por tierra y mar...y creo que también en el aire”; puesto que el que logra dormir, igual va a tener algunos malos sueños o incluso pesadillas...?.

 

De nuevo el autocar en marcha, apagadas todas las luces del interior, cada cual se encierra en si mismo y/o tratan o tratamos de dormir; cosa bastante difícil por lo incómodo de ir sentados y el movimiento lógico de estos largos vehículos de transporte.

 

Bordearemos la ciudad de Granada; luego la de Jaén y ya pasado el paso de Despeñaperros (que divide las regiones de Andalucía y Castilla), pronto nos detendremos en un área de servicios, para realizar otra parada técnica y que al propio tiempo, los viajeros que lo deseen puedan bajar a dar un paseo, tomar algo, o a aliviar el vientre de lo que éste necesite.

 

Aquí y como ya son altas horas de la madrugada, en el exterior hace un frío digno de ser señalado, puesto que sabido es los extremos que en temperatura, corren “por las dos Castillas” y sus mesetas.

 

Es por lo que los que hemos bajado (yo lo he hecho, mi esposa queda dormitando en su asiento) nos refugiamos muy pronto en el bar/restaurante de este complejo, que consta de gasolinera, bar, restaurante y en el mismo edificio un modesto hotel; posiblemente para camioneros, puesto que bajo unos potentes focos, se ven detenidos una veintena de camiones; que indudablemente los tienen así de iluminados y posiblemente vigilados, para evitar los robos que con profusión se realizan en las carreteras españolas y que son otra plaga más; puesto que hasta bandas de ladrones extranjeras, operan y al parecer con bastante éxito y por tanto bastante fracaso de las fuerzas policiales españolas.

 

Terminan los más de treinta minutos que aquí hemos permanecido y dada la orden por nuestro guía, subimos de nuevo al bus y se reanuda el viaje.

 

La circulación ha decrecido paulatinamente a que han avanzado las altas horas de la noche y por tanto el autocar va ahora a buena marcha; no obstante habrá que realizar otra parada técnica y ya cercanos a la capital de España; donde ya lo hacemos con las primeras luces del día y lo que nos anima a realizar un desayuno.

 

Eva y yo, así como la mayoría del grupo, igualmente lo hacen y cada cual toma lo que mejor le apetece, puesto que incluso hay un mostrador con abundante surtido de dulcería de la zona y también de la industrial.

 

Nosotros tomaremos nuestras habituales y sanas tostadas de pan, aceite de aceituna, y pasta de tomate natural; lo que nos dejará bien satisfechos, puesto que las piezas de pan que aquí ponen, son grandes y con media cada uno, hemos tenido más que suficiente; puesto que ha sido un pan excelente y de “pueblo”; o sea pan del de antes y que tan desvirtuado está hoy con tanto horno eléctrico y tanta levadura artificial, que terminan por convertirlo en una galleta más que en un buen pan. Este que hemos tomado, seguro que es obtenido a través del horno alimentado con leñas.

 

Terminado ello, iniciamos la última etapa del viaje y tras recorrer el trayecto, con muy poca circulación (es domingo) llegaremos por fin, al mismo lugar desde donde partimos.

 

Nos despediremos de los compañeros de viaje y de la forma circunstancial que suele hacerse en estos casos y con personas que difícilmente volverás a ver en toda tu vida; recogeremos nuestros equipajes y nos apartaremos a un sitio cercano y donde podamos esperar, al taxi que con su móvil, ha llamado Eva y el que en unos quince minutos aparecerá, avisado desde la emisora central y que controla estos servicios.

 

Cargado todo en el vehículo y en una media hora, nos encontraremos ya en el portal del edificio donde tenemos el piso y poco después, entraremos en el mismo; son ya entre las nueve y las diez de la mañana.

 

Dejamos “tirados” en el suelo y sillones, todo lo que portamos y pasamos al baño, dejando a Eva que entre la primera y haga sus necesidades y se de una ducha que la reconforme; puesto que ella viene mucho más necesitada que yo. Así lo hace y cuando sale, parece que ha rejuvenecido diez años… tan ajada venía la pobre, que al verme y yo verla, le sonrío y nos damos un cariñoso beso.

 

Después entraré yo y haré lo mismo; después pasaré al dormitorio, donde con las persianas bajadas ya duerme Eva, como era de esperar, puesto que venimos agotados.

 

Yo y en breve tiempo, quedaré igualmente dormido y así dormiremos hasta media tarde, cuando despertamos puesto que los estómagos piden algo de comer y también piden “otras cosas”; puesto que al despertar, desperezarnos y estirarnos en la cama; notamos que nos hemos recuperado totalmente y ello, unido a la felicidad de “estar en la casa de uno” y en su propia cama, nos anima y lo que empieza en caricias sin intención alguna de más; termina por enervar “los miembros” y se realiza lo normal y que una mujer y un hombre realizan totalmente desnudos en la cama.

 

Después de levantarnos y darnos una ligera ducha; el hambre va apretando; pero y como es lógico, en la casa hay poco donde elegir; por tanto y de común acuerdo, Eva y yo salimos a la calle “a repostar” y lo haremos a capricho, realizando una merienda cena, para lo cual, nos vestimos o arreglamos para salir a la calle y lo que hacemos en breve espacio de tiempo, pero el suficiente como para que Eva se acicale como es su deseo.

 

Ya en la calle, buscaremos uno de tantos bares de tapas como en Madrid (y en muchas otras partes de España) proliferan y cuando a ella llegamos ya empieza a anochecer.

Nos acomodamos en una mesa en un rincón apetecible; puesto que es temprano y la clientela aún no ha empezado a llegar y pedido al camarero todo lo que nos apetece de lo que allí sirven; comeremos de maravilla y de comidas o tapas de España y que por su variedad hay donde elegir en cualquier bar de mediano porte.

 

Terminada esta temprana cena, efectuada al horario del “norte de los Pirineos”, nos damos un paseo y para completar el día, decidimos coger el metro y dirigirnos a la zona del centro y donde proliferan gran variedad de espectáculos; elegimos entrar en un teatro y pasar un par de horas distraídos, puesto que no tenemos sueño ni prisas, ya que mañana también será fiesta para nosotros, puesto que nuestro permiso como “obreros”, nos cubre hasta el lunes y por tanto al trabajo no hemos de volver hasta el martes.

 

Terminada la función, que afortunadamente ha resultado entretenida; volveremos a nuestra casa por iguales medios en que hemos venido al centro y felices y contentos entramos en ella y disfrutamos incluso del “olor” de la misma y que tanto hemos añorado estos días.

Ya en la cama y antes de dormir pregunto a Eva.

 

―Eva… ¿desde cuándo tuviste la regla la última vez?

 

Sonriendo y con cierta complacencia y esperanza, ella dice.

 

―Ya “debiera haber asomado”; yo la esperaba para ayer u hoy, pero…?

 

Ambos guardan silencio, no quieren hablar más de ello; han sido tantas las falsas alarmas y tantos los fracasos, que en realidad les da miedo el tocar el tema; pero “algo” le ha impulsado a Arturo a realizar tan comprometida pregunta y es que recuerda, el ardor sexual que han disfrutado estos días y que ha sido totalmente diferente a lo rutinario del estar en Madrid… ¿habrá surtido algún especial efecto este viaje “al oriente”?

 

En estas remembranzas y pensamientos andan ambos y en ellos les llega el sueño, que resultará apacible y benefactor en grado no disfrutado hacía tiempo.

 

Y aquí termina el relato que inició Arturo en Marruecos.

 

***

Amanece el lunes de pascua y nuestros protagonistas se encuentran en la cama, tranquilos y felices puesto que no han tenido que madrugar y les dan las nueve de la mañana confortablemente acostados; así y antes de levantarse inician un diálogo; el que lo inicia Eva, puesto que esta mañana, tampoco “ha venido la menstruación”.

―Aturo; hemos de volver al médico para que nos informe sobre los análisis y todo lo que en relación a ellos y a mi posible embarazo debemos saber; debiéramos llamar hoy mismo y pedir cita.

 

―Mujer hoy no, puesto que como nosotros; la mayoría están de fiesta y no creo sea necesario ir tan pronto… mejor dejarlo unos días y luego iremos; puesto que efectivamente hemos de volver y aunque… “la menstruación no viniera y estuvieras embarazada”.

 

―No nos hagamos ilusiones, que bastantes decepciones hemos llevado ya y sabes que ciertos retrasos, se han repetido con una cierta frecuencia y cuando más ilusionados hemos estado… ha vendido la misma a frustrarnos de nuevo.

 

―Bueno, mujer, no le demos mayor importancia a nada en este momento, puesto que esperanzas, el médico nos dio muchas y por tanto las tenemos delante de nosotros mismos y sin que nada las disuelva; así es que levantémonos, que tengo gana de ir a desayunar unos churros con chocolate… ¿te parece buena la idea?

 

Sí que le pareció y tras los habituales aseos, salieron a la calle y se dirigieron a una no muy cercana churrería, en la que igualmente servían chocolate, así como café y llegados a la misma, tomaron asiento y degustaron este típico desayuno español y madrileño; puesto que (al parecer) fue Madrid la que inició este tipo de desayuno, que luego se ha ido extendiendo por toda España y hoy; hasta hay “churros” en Japón y desde donde vinieron los japoneses que allí los han instalado (y con gran éxito; ya que hasta la televisión los ha difundido con unas tomas significativas)… y lo han hecho, mediante “concierto o franquicia”, concertada con la propiedad de una famosa churrería, que cuenta ya con más de cien años de estar… “friendo churros”; que para que sean buenos han de serlo siempre, en buen aceite virgen de aceituna… se han prestado a conceder y compartir la fórmula, que ahora tratan de implantar en otros países del extremo oriente y de buen poder adquisitivo, puesto que este plato, es exótico allí y lo cobran a muy buen precio, así es que España ya es exportadora de “churros madrileños”. Nada que decir, puesto que recordemos la que lió internacionalmente el creador (también español) del famoso caramelo con palito o chupachúps, que ha llegado a convertirse en una multinacional.

 

Pasó el lunes de fiesta y toda la semana del mismo; volvieron al trabajo y cada cual contó su viaje a sus más cercanos compañeros de trabajo y… volvió la vida de rutina y la que habían dejado al partir.

 

A la siguiente semana, llamaron a la consulta del especialista y concertaron visita para la siguiente semana… “la menstruación no había llegado aún a Eva” y las esperanzas iban en aumento.

 

Así pues; llegó el día y ya tenemos a Eva y Arturo en la antesala del doctor, en espera de ser recibidos. Como en la vez anterior, hay ya en espera otras dos parejas y que no son ninguna, las que antes vieron al venir por primera vez; por tanto (pensaron) “esto que nos ocurre a nosotros y al parecer es bastante frecuente”. Como la vez anterior, están allí dos horas esperando a que atiendan a los que antes que ellos llegaron… y pasado este tiempo, se abre la puerta, aparece la enfermera ya conocida y les dice. Nombrándoles por sus apellidos.

 

 

20

 

―¿Los señores…?

 

Y al dar por sentado que son ellos, puesto que sólo quedan ellos dos en la antesala de la consulta; sonríe amablemente y los invita a pasar.

 

―Pasen ustedes, que el doctor le aguarda.

 

 

Entran de inmediato y efectivamente, el doctor les espera en pie y tras saludarlos, les invita a sentarse frente a su mesa; a continuación saca una carpeta de uno de los cajones de la misma y empieza a extender papeles de la mesa y antes de empezar a hablar; los va mirando, los repasa y con ello; hace un no corto espacio de espera, puesto que los médicos; también han de hacer “su teatro”; es el ritual del oficio.

 

Efectuado ello y antes de referirse a lo que ha visto; pregunta.

 

―Y bien, ¿cómo les han ido estas semanas? ¿Hubo alguna novedad que deban comunicarme? ¿Realizaron el viaje que les recomendé?

 

Se establece un relajado diálogo y donde el matrimonio va interviniendo y cada cual va relatando, lo que cree más conveniente para lo que allí les ha llevado. Se muestran encantados del viaje y se lo dicen mostrando agradecimiento al doctor, puesto que han cambiado por una semana, de la rutina de la vida que en Madrid llevan; que ello les ha resultado enormemente positivo y que tan es así, que Eva nota que la menstruación no le ha llegado y que en ese estado viene hoy.

 

El médico un poco sorprendido, pero con abierta sonrisa les dice.

 

―Sí y como creo ya les dije… “un cambio de aires, de aguas, de comidas, de paisajes”; una nueva vida en definitiva, suele ocasionar cambios notables en el organismo; el que toma nuevas fuerzas y muchas veces surge “el milagro”; que no lo es; puesto que es sencillamente, que el organismo ha recuperado una vitalidad y ello lo demuestra a la mayor brevedad; supongo que ustedes lo habrán notado incluso en su epidermis y ante el espejo, seguro que se han visto mucho mejor al regreso.

 

Ellos asienten complacidos, por lo que el doctor continua la charla.

 

―Pues estén preparados, puesto que visto el resultado, vayan pensando en realizar algún otro viaje; pero ya no por el extranjero; España es grande y grande en sus variantes paisajísticas y de sus habitantes, cocinas, costumbres etcétera y ello les hará bien y a la vista está.

 

Terminada esta disertación, se dirige a Eva y le dice.

 

―Visto lo que me dice de la no llegada de la menstruación y aunque en su historial, ya me comunicó que otras veces ocurrió ello mismo, pero que pasadas unas semanas, volvió en forma de unos “abundantes derrames”; quisiera hacerle un rápido reconocimiento, auscultarle y en definitiva ver si su ritmo ha cambiado; después les informaré de “lo que me dicen” los análisis que mandé hacerles a ambos.

 

Eva y Arturo se miran, no dicen nada, puesto que están en las manos del médico y han de dejarse llevar; éste llama por un dictáfono interior a la enfermera; ésta entra y el doctor le ordena preparar lo necesario para reconocer a la señora.

 

Pasan varios minutos y vuelve, diciéndole al facultativo, que todo está preparado en la habitación contigua y a donde hace pasar a la señora; después pasa el doctor seguido de la enfermera y Arturo queda a la espera de lo que luego le digan tanto el médico como luego después hará su esposa.

 

Transcurre un tiempo próximo a media hora y al fin, aparece Eva y tras ella el médico, el que, una vez todos han vuelto a estar sentados; les dice.

 

―Es pronto para poder asegurarles el que la señora se encuentra embarazada; pero los síntomas y los controles que aquí he podido hacerle; así lo indican; pero hay que esperar que pase un tiempo y él nos dirá por sí mismo si felizmente hay embarazo y cómo se va desarrollando el mismo, para lo cual yo me preocuparé de un control y seguimiento lo más ajustado posible; para ver de que llegue a feliz término.

 

Dicho ello, vuelve a manejar los papeles que tiene encima de la mesa y que deben ser el resultado de los análisis que prescribió a la pareja, antes de ir al viaje que les recomendara y tras pasarse la mano por la barbilla, en un acto reflexivo, empieza de nuevo a decirles.

 

―Los análisis de ambos, no me dicen nada que imposibilite el que ustedes puedan engendrar hijos y la señora darlos a luz de forma normal y como cualquier otra mujer lo haría; es verdad que la edad actual conlleva mucha menos fertilidad que hace veinte años (por ejemplo) y ello supongo lo entenderán ustedes perfectamente.

 

Se detuvo un espacio de tiempo y luego continuó.

 

―Pero esa posible infertilidad, se puede corregir con los medios con que hoy cuenta la ciencia médica; por tanto y caso que el posible embarazo actual se malograse, no pierdan la esperanza, puesto que casos mucho más difíciles y que yo he llevado, al final se han visto premiados e incluso… con gemelos o mellizos.

 

Terminó su discurso y sonriendo abiertamente para transmitir optimismo o nuevas ilusiones a la pareja.

 

Entonces Eva y con la ansiedad propia del momento dijo al doctor.

 

―Entonces yo (o nosotros) ¿qué debemos hacer?

 

―De momento nada en absoluto; el embarazo en una mujer sana (y usted lo está en grado más que satisfactorio) no le priva de nada en absoluto; puesto que hay muchísimas mujeres que están realizando sus trabajos (algunos de ellos bastante esforzados) hasta el día en que se les presenta el parto y entonces; van deprisa y corriendo a la clínica a que deban ir y paren sin contratiempo alguno… y como todos hemos visto, hay muchas que es que dan a luz en el taxi donde la llevan o en el automóvil propio y que lleva el atribulado marido… “un embarazo (señores no es una enfermedad, es un hecho tan natural… tan natural como tantos otros que ha de realizar el cuerpo humano en sus infinitas funciones y que por lo habituales, ni nos damos cuenta de ella; pero todas son necesarias y por tanto importantes.

 

El doctor hizo una pausa y continuó.

 

―No obstante le prescribiré un análisis para comprobar si el embarazo es real y que nos confirme clínicamente ello (dijo y continuó) si el mismo es positivo y todo va bien, simplemente llaman a la consulta, se lo comunican a la enfermera y ella me pasará el informe para que yo lo anote en su ficha; pero eso sí, le indican ustedes la fecha exacta en que se lo han realizado, para mayor control del proceso… y si todo va bien cuando pasen unos meses (dos o tres), vienen otra vez para que yo siga el control; y esperemos que todo vaya bien; por ello y si pueden, váyanse otros días por ahí y viajen esos días por cualquier lugar de la Península.

 

El doctor hijo una pausa y luego continuó prescribiendo.

 

―El análisis o prueba del embarazo, no se la haga de inmediato; le aconsejo espere a que pasen las fechas en que debiera recibir la menstruación, o segunda falta de ella… y pasados ocho o diez días de esas fechas, entonces va al laboratorio para que se la hagan y posteriormente me informan… ¿entendido?

 

 

Asintieron ambos; pero de inmediato hubo respuesta.

 

 

 

―Doctor (fue de nuevo Eva la que intervino) nosotros somos trabajadores asalariados; por tanto dependemos de unos horarios y días de trabajo y los descansos; sólo pueden ser los reglamentarios y que marca el calendario laboral.

 

Hizo una pausa y continuó.

 

―Por otra parte, el dinero no nos sobra; si bien y debido a que sumamos dos sueldos y estamos sólo la pareja; pues podemos permitirnos algunos “lujos”, pero ello con un buen control… aparte que ahora tenemos que atender los posibles gastos médicos que usted mejor que nosotros sabe hasta donde podrán llegar.

 

El doctor, habiendo escuchado con toda atención y terminada la respuesta de Eva, sonriendo con amplitud, les dijo.

 

―Los gastos… no se preocupen mucho de ellos; puesto que llegado a algunos “pasos” de mayor costo, yo haré todo lo posible por que los hagan a través de la Seguridad Social y con ello la gratuidad es segura; el resto complementario… “la verdad no arruina a nadie”; tengan confianza en mi, que les ayudaré todo cuanto pueda.

 

Hizo una pausa y luego continuó.

 

―En cuanto a un viaje de vario días (quizá menos de una semana) y dentro de España, no es de un precio insoportable, puesto que hay empresas de viajes, que incluso los dan a pagar a plazos… y en cuanto al permiso; pues… pienso que con habilidad y si se llevan bien con sus jefes; incluso pidiéndoles esos días a cuenta de las vacaciones reglamentarias… la verdad, no creo ello sea imposible de lograr; máxime si incluso les dicen que es por “prescripción médica”; para lo que quedan autorizados incluso a dar mi teléfono y yo les respaldaría si llamasen; aunque no lo creo… se fiarán de ustedes; puesto que llevarán muchos años trabajando en la empresa que sea y (supongo) que nunca habrán argüido un justificante tan contundente, como debe ser el que ha realizado un médico, en pro de la salud de sus pacientes.

 

Eva miró a Arturo y Arturo miró a Eva… y se entendieron perfectamente con aquella mirada; por lo que sonrieron ambos, se dirigieron al doctor y entonces fue Arturo el que inquirió al mismo.

 

―Bien, doctor; de nuevo nos convence usted y lo vamos a intentar; pero dicho ello, qué nos sugiere usted… puesto que el anterior viaje y con sus inconvenientes; la verdad nos ha gustado muchísimo y más por “los resultados obtenidos”.

 

Terminó diciendo y lo que produjo una amplia sonrisa a los tres dialogantes. Pasado ese instante feliz, el médico les dijo.

 

―Según hemos podido comprobar, los amplios horizontes, los paisajes singulares; las comidas autóctonas y en definitiva, lo que podríamos considerar como una vida natural y sana… ha resultado una buena medicina para ustedes; por ello les boy a proponer una zona española, poco explotada por el turismo; muy rica en bosques y parques y otras reservas naturales y que se encuentra bastante cercada a Madrid, puesto que se puede llegar a ella, en un poco más de dos horas por buen autovía y en la que además; he visto en Madrid, en algunos escaparates; el que se organizan viajes en grupo y resultan a muy buen precio… además es una zona que yo visité por pura casualidad o afán de conocer un rincón más de nuestra variada España y que me encantó; es por lo que vuelvo muchos fines de semana y boy conociendo la provincia poco a poco y siempre vengo satisfecho.

 

Un poco perplejos al oír aquella disertación, Eva y Arturo, quedaron en silencio y esperaron que el facultativo siguiera su explicación y señalara el destino. Entendido ello, el médico continuó.

 

―Se trata de la provincia de Jaén y que como saben está situada al norte de Andalucía y linda con la meseta de la Castilla actual (“la que antes conocíamos como Nueva, o mejor dicho como Castilla la Nueva”) y que cambiaron las dichosas y costosísimas “las autonomías”.

 

―¿La provincia de Jaén?

 

Respondieron ambos y casi al unísono y esperaron más aclaraciones.

 

―Sí, la provincia de Jaén… a la que me atrajo un rótulo expuesto en un escaparate de una agencia de viajes y el que decía… “La gran desconocida de Andalucía”; lo que me sorprendió y entré; luego que convencí de ello, puesto que Andalucía parece ser que sólo son Sevilla, Granada y Córdoba (capitales) y las costas de Málaga y algo menos las otras costas andaluzas y Andalucía, si la miramos detenidamente en un mapa, es tan grande como Portugal; por nombrar a un país con el que limitan.

 

―¿Y qué tiene de interesante esa provincia?

 

Respondieron preguntando, tanto Eva como Arturo y a lo que el doctor y de forma enigmática les respondió.

 

Sería muy largo de explicar, puesto que en extensión es de las tres más grandes provincias andaluzas; en ella se cierra el valle del Guadalquivir; es por tanto muy montañosa y en fin, cuentan con tantos atractivos de todo tipo y que notarán las personas con un mínimo de sensibilidad, que mejor no les digo más; sólo decirles que vayan y ustedes lo comprobarán y cuando vuelvan me lo dicen y seguro que confirman.

 

Aquí acabó la conversación; se levantaron y despidieron del médico; pasaron a la mesa de la enfermera, pagaron los ciento cincuenta euros (como la vez anterior) y muy satisfechos, salieron a la calle.

 

Era una buena hora para tomar una cerveza y como hicieron la vez anterior, se dirigieron al mismo bar (no tenían prisa puesto que habían pedido permiso por asuntos médicos y para todo el día) y tras pedir la fresca bebida y algunas tapas, empezaron a hablar de lo acaecido en esa hora larga en que habían estado en la consulta.

 

Como casi siempre y más estando a solas, es Eva la que toma la iniciativa y dice a Arturo.

 

―¿Qué te ha parecido la larga entrevista y como ha terminado?

 

Él y con la copa de fresca cerveza en la mano, le responde con toda tranquilidad.

 

―Pues muy bien, querida… muy bien y mucho mejor de lo que yo esperaba, puesto que se ha mostrado incluso dispuesto a ayudarnos “económicamente”, ya que nos ha prometido introducirnos en la Seguridad Social (y como componentes que de ella somos como empleados) lo que me confirma lo que ya sospechaba.

 

―¿Y es?

 

Dijo Eva y esperó respuesta.

 

―Es… que este hombre también debe ser médico en la medicina estatal y casi seguro que jefe de alguna planta o departamento de su especialidad, puesto que por su edad, porte y… “yo que sé”; éste hombre debe ser un muy buen médico y con muchos años de prácticas y de ello nos vamos a beneficiar nosotros, puesto que ha sabido entender que no somos potentados; y con ello… demuestra doblemente que es un médico vocacional y no uno de tantos negociantes como hay en la profesión; puesto que varía mucho de ser… “profesional”… a ser vocacional.

 

―Sí, entiendo lo que me dices y confirma cuanto yo había intuido (respondió Eva y continuó)… y además parece convencido que la medicina natural, es tan buena como la “química” y es por lo que de nuevo nos ha aconsejado otro viaje… ¿qué opinas tú sobre esto último?

 

Sin titubear Arturo le respondió.

 

―Pues que vamos a ir a ese viaje y cuanto antes; no debe costar mucho y además “casi nos lo paga él indirectamente”; con las ayudas oficiales que nos ha prometido; así pues, mi opinión es que vayamos y antes de que empiece a hacer calor, puesto que el calor en el Sur condiciona y aunque ese lugar no es Marruecos pero por todo ello, vamos a hacer gestiones haber que posibilidades hay en Madrid, que con lo grande que es supongo que algunas habrá… ¿te parece que vayamos a la misma agencia en que compramos el viaje a Marruecos?

 

Eva se retuvo un poco, tomó un trago de cerveza, cogió un trocito de algo de las tapas que había sobre la mesa y tras ingerir todo ello y en breves momentos; respondió.

 

―Sí; vamos primero a localizar ese viaje y cuando lo tengamos localizado, haremos las gestiones del permiso, que espero conseguiremos sin mucha dificultad y por cuanto ha quedado dicho en la consulta del médico.

 

Terminaron de tomar la bebida y aperitivos y fueron hacia la agencia, que como en la anterior ocasión, la encontraron abierta y precisamente estaba allí atendiendo la misma dependienta que les vendió el viaje a Marruecos, la que los reconoció y de inmediato les preguntó; tras saludarles con una de sus mejores sonrisas de vendedora.

 

―Me parece que nos conocemos y ustedes estuvieron aquí antes… para contratar con nosotros un viaje; lo que no recuerdo ahora mismo a qué viaje fueron.

 

―A Marruecos, en Semana Santa y al circuito que ustedes organizaron.

 

Había respondido Arturo y mientras Eva asentía con un movimiento de cabeza 200

 

―¿Y cómo les fue?

 

Dijo la dependienta.

 

―Pues hubo de todo “como en botica”; puesto que hubo bueno, muy bueno, regular, malo, nos consideramos estafados en algunos servicios y en fin; sepa que tenemos una reclamación que hemos efectuado en la central de esta empresa; por la que pedimos una compensación.

 

Respuesta que había dado de inmediato Eva y con cara de… “funcionaria”.

 

La dependienta pone cara seria, pero cordialmente les pregunta.

 

―¿Y qué les ocurrió para tener que llegar a esos extremos? Yo no sé nada de ello, puesto que como usted bien dice, nosotros somos una oficina solamente y de las muchas que tenemos en Madrid y otras partes de España, pero la verdad y como profesional; me interesa saber lo que ocurrió y el por qué de esa reclamación monetaria.

 

A grandes rasgos y sin mostrar enfado alguno (la dependienta qué culpa tiene de todo ello) se lo explican y entonces la misma, comprende y reconoce todo ello y les dice.

 

―No es agradable el saber estas cosas y créanme que lo siento como profesional del turismo que me considero; por tanto veo muy bien que defiendan sus derechos… les ruego que cuando se resuelva ello, tengan la bondad de comunicármelo; les quedaré muy agradecida.

 

Dicho ello y por tanto suavizada la entrevista; la dependienta va al grano y les pregunta.

 

―Bien y oído cuanto me han dicho… ¿Qué les trae por aquí… un nuevo viaje?; si es así ello me satisface enormemente y en conjunto, “lo de Marruecos” no les habrá resultado tan mal, al menos eso me figuro y me lo demuestra su presencia aquí.

 

Ahora es Arturo el que interviene diciendo.

―Sí… en conjunto el viaje fue muy interesante y positivo, puesto que hasta en las dificultades y engaños, aprende uno y reitero… en conjunto ha sido un viaje inolvidable y como usted fue una buena profesional, estamos aquí pero hoy pretendemos un viaje concreto y queremos saber si ustedes lo tienen disponible para no muchas fechas a partir de hoy mismo.

 

―Díganme ustedes, soy todo oídos y aquí solemos tener “de todo” y si no lo tenemos se lo buscamos, puesto que tenemos conexiones con otras cadenas de agencias y mayoristas, así y por favor, díganme lo que buscan.

 

Interviene Eva y rápidamente dice.

 

―Deseamos ir a Jaén… a la provincia de Jaén y visitar lo más notable de ella y sepa que lo hacemos… “por prescripción facultativa”; por tanto imagine que es algo así como un viaje… “medicinal”.

 

Ante la sorpresa que muestra la dependienta de la agencia; han de aclararle, sintetizando que “por motivos de salud”; el médico les ha recomendado esa zona, por lo sana y ecológica que es y lo llena de bosques y espacios naturales que está.

 

La dependienta no se sorprende y reconoce que…

 

―Últimamente “está sonando bastante esa provincia” y va yendo la gente cada vez más, pero suelen hacerlo en vehículos propios… en grupos, cuesta más de completarlos, pero… “haberlos áilos” y vamos a ver que nos dice el archivo del ordenador.

 

Dicho ello, teclea en el mismo y con cara sonriente, se dirige a ellos y les dice.

 

―Sí, afortunadamente he encontrado un proyecto de viaje en grupo, de varios días y que partiendo de Madrid, visitarán lo principal de esa provincia; a saber… Jaén capital (donde harán cuartel general) y de allí, irán a Baeza y Úbeda (ciudades Patrimonio de la Humanidad); alguna otra visita a ciertos lugares (rurales) de las muchas montañas que allí hay. En todo ello se destaca la buena gastronomía de allí. E igualmente, hay posibilidad de que el viaje se amplíe un día en Granada y otro en Córdoba; que por estar cerca, se pueden visitar en el día y volver al hotel, con lo que no tendrán que mover equipajes, nada más que para llegar y regresar… ¿qué les parece? El viaje tendrá lugar en los primeros días de mayo, o sea que en un par de semanas pueden estar viajando.

 

Se miraron ambos y sin más, asintiendo aceptaron la inscripción tras saber el precio y hacer las siguientes prevenciones. Así Arturo dice.

 

―Antes de cerrar el contrato, necesitamos un folleto detallado que claramente indique todo lo que compone el viaje y que usted nos ha explicado grosso modo… ¿lo tiene?

 

La dependienta dice que no, pero que lo pide por correo electrónico y que a no tardar, esta misma tarde o mañana lo tendremos a nuestra disposición.

 

Por todo ello; no dan el anticipo habitual en que se cierran estos compromisos, puesto que quieren antes conocer pormenorizado y escrito, lo que compran. La dependienta acepta el tomarles reserva, para cerrar esta tarde o mañana; les pide el teléfono para avisarles esta misma tarde si lo tiene disponible; se despiden y salen a la calle y vuelven sin más a su casa.

 

Esa misma tarde reciben la llamada de la agencia, diciéndoles que el folleto ya está allí a su disposición; pero Eva (que es la que recoge la llamada) dice que no pueden ir ni hoy ni mañana, que irán pasado mañana por la tarde; que “les han surgido contratiempos y que entiendan no pueden hacer otra cosa”. La agencia acepta, puesto que no ve otra forma de hacer su negocio.

 

Pero lo que ocurre y es lógico, es que el matrimonio ha de plante