En aquel manicomio...

(Continuación de: “Diálogos con mi amigo en loco” II novela)

Antonio García Fuentes

(Iniciada el 27 de enero del 2011)

 NOTA INDICATIVA: La obra completa (aunque no acabada) consta al día de hoy (Agosto del 2020 de siete volúmenes, que seguirán apareciendo en mi Web, espero que en corto espacio de tiempo; la primera de ellos publicada en papel, "sus restos" andarán algunos de ellos en librerías de viejo y sus originales en los archivos estatales.

 

            DEDICATORIA: A vosotros los que os atrevéis a pensar, a los que la esperanza os sostiene... a vosotros los locos del mundo... ¿qué sería de este pobre mundo sin sus locos? La palabra es la mejor arma que poseemos y nos fue dada para enseñar; para buscar la verdad; y no para todo lo contrario... empleémosla sin miedo a nada:

                                          

    EL AUTOR

 

CAPÍTULO  I

 

            Y llegó la primavera; y los campos se vistieron con sus mejores galas; y el planeta Tierra había cuasi terminado su traslación anual, a través de esas desconocidas distancias y magnitudes del inconmensurable Universo; había (pues) transcurrido medio año y pasadas las dos estaciones anteriores y parte de aquel inolvidable verano, en que acabaron la primera serie de diálogos, con aquel interno acogido en aquel singular sanatorio en cuyo rótulo de entrada en el principal edificio, figurada la siguiente leyenda: “Lugar para la recuperación de la mente”; y en el que se acogía a extraños y muy bien seleccionados, “locos, procedentes del amplio mundo”[1]. Diálogos que se habían iniciado en la primavera anterior, por circunstancias muy extrañas, ya relatadas en la novela citada. En todos esos meses transcurridos, el silencio había sellado todo lo referente a aquel “gran loco”; el que por tanto y debido a la crisis sufrida y el traslado urgente del mismo a otro sanatorio similar situado en la cordillera de Los Andes, nuestro protagonista había ya pensado en que aquel hombre... “ya era hombre muerto”.

            Pero la vida sigue o seguía en aquel lugar del sur de España y nuevos acontecimientos no tardarían en desarrollarse, los que dignos de ser recogidos en un nuevo libro, lo serían a no tardar mucho.

            Julio había continuado su rutinaria vida, prácticamente vivida en solitario y con la habitual compañía de su perro (Ciro); con el que seguía paseando e incluso “hablando”; no dejando por ello de dedicar gran cantidad de su tiempo, a seguir leyendo, meditando y escribiendo; mucho de lo cual guardaba archivándolo cuidadosamente y con la esperanza que alguna vez, mucho de ello, “viera la luz de los lectores que supiesen valorarlo”.

            Pero como los tiempos habían cambiado y la alta tecnología lo invadía todo, los ordenadores y el correo electrónico se impusieron hasta en los más recónditos rincones del mundo; gracias a los “portátiles”; y Julio, que era reacio a este nuevo artilugio; al final (y convencido por uno de sus hijos: mucho más actualizado en ello) accedió a comprar uno y todos los anexos que el nuevo aparato traía consigo; por lo que torpemente y ayudado por su hijo Pedro, pudo irse acostumbrando, no sin gran trabajo al uso de los mismos, lo que le costó ímprobos esfuerzos, ya que no cursó ninguna enseñanza en escuela especializada y fue el hijo el que tuvo que soportar, la enseñanza precisa y necesaria, puesto que el escritor no quería saber más que lo estrictamente necesario para él; lo que al final logró... y que fue lo suficiente para sus necesidades; no quiso aprender más, pues consideró que aquel artilugio no era para los juegos que muchos lo emplean, sino muy al contrario, el lo necesitaba para desahogar su intelecto en la forma en que lo precisaba... o sea, escribir y hacerlo lo más rápido posible; lo que logró plenamente, sintiéndose mucho más satisfecho por cuanto con ello, encontró unas nuevas y valiosísimas “alas” para que a través de ellas, su alma... siguiera volando.

            Aprendido el uso en lo que él principalmente necesitaba; comprobó que el mismo le agilizaba enormemente su trabajo y que a partir de ese momento, rendiría muchísimo más su muy inquieta y rápida mente, puesto que tenía a mano elementos ni imaginados; ya que tenía “máquina de escribir”, que si bien él ya escribía en una electrónica, el teclado del ordenador le permitía aún mucha mayor rapidez, puesto que él era un muy rápido mecanógrafo por las prácticas que de la mecanografía, había adquirido desde que era una chaval de doce o trece años, en aquella arcaicas (hoy) máquinas de escribir de palanca y con el teclado del ordenador, simplemente “volaba”.

            Con estos nuevos “aparatos” también adquiría un archivo inmenso (si bien él guardaba copias en papel); un corrector o diccionario, una impresora, un acceso a la grandiosa fuente de datos de Internet, y un correo electrónico, rapidísimo y económico por demás; lo que y pasado un tiempo prudencial en que se supo hacer de un fichero amplio de direcciones; sus artículos pudieron ser enviados a muchos lugares y muy lejanos; y de todo “el universo del habla española”; cosa in imaginada anteriormente; por tanto se había encontrado con una capacidad de producción y una facilidad de difusión nunca imaginada, puesto que intervenía en bastantes foros de la red y en la que mantenía igualmente varios blog, comprobando con gran satisfacción la numerosa audiencia que acudía a dichas ventanas y donde no faltaban los detractores o destructores, de todo lo que afectara a la política dominante; puesto que los partidos políticos, tienen “a sus comandos” (se supone que muy numerosos) para intervenir (destruyendo en lo posible todo lo que les afectara) en la red de Internet, la que muchos, si pudieran... simplemente la habían cerrado ya.

            Debido a todo ello, sus inquietudes se renovaron y crecieron; mitigando su ya acentuada ansiedad e impotencia por hacerse conocer, aunque en realidad no supiese ni el por qué de aquellos afanes, puesto que nunca pretendió en esta su vocación, nada material en fama o dinero... pero necesitaba algo que andaba buscando y que no sabía el por qué de ello... puesto que de lo material, estaba sobrado... y debido a ello, también le sobraba mucho tiempo, el que tenía que ocupar; y para ello, “su yo interior”, le empujaba a leer, pensar y meditar y como resultado a escribir cada vez más. Era una necesidad de un alimento que deducía... su alma necesitaba, tanto como su cuerpo comer y beber... posiblemente mucho más.

            Había pensado múltiples veces en aquel “pobre loco”; pero no había vuelto por el sanatorio, ni llamado por teléfono. Tampoco había recibido comunicado alguno; pero algo le decía, que aquella extraña y fructífera aventura intelectual, no había acabado y tendría continuidad... había mucho por dialogar y todo ello había quedado pendiente.

            Así; un día de principios de aquella primavera y en que regresaba a casa, tras dar uno de los habituales paseos con Ciro; tras entrar en la misma, desenganchar al perro de la cadena con que siempre lo llevaba sujeto cuando paseaba por la ciudad y entrar en el aseo para realizar una necesidad; se sentó a leer como casi siempre hacía, puesto que allí donde se sentaba o dormía, siempre había lecturas pendientes de leer. Serían las diez treinta de la mañana y por tanto tenía tiempo para leer el periódico local o repasar algún texto que dejaba pendiente de ello.

            Llevaría una media hora leyendo cuando sonó el teléfono, el que estaba cercano pero no a la mano, puesto que él no recibía muchas llamadas y además, tampoco tenía teléfono móvil, puesto que lo consideraba innecesario y un incordio más, de la técnica moderna; por lo que y pese a la insistencia de sus hijos, se había negado a comprar uno... “decía que si le pasaba algo, siempre habría algún teléfono cerca, puesto que con lo abundantes que eran, ya era una plaga que cubría todo el mundo... civilizado”. El denominaba al artilugio como “el telefonín o argolla de los nuevos esclavos”; puesto que parecía que todo el mundo lo llevaba colgado y los veía hablar por las calles, el autobús y en general en cualquier lugar, cosa que para él era algo esclavizante; siendo ello el motivo de las calificaciones que le había asignado.

            Se levantó del sillón y fue a coger el aparato y tras el clásico, “dígame” escuchó al otro lado del hilo lo siguiente.

            -¿Don Julio Renón?

            -Sí, soy yo... dígame.

            -Le llamamos del Sanatorio para la recuperación de la mente.

            Aquella respuesta le sorprendió en principio, pero repuesto de inmediato respondió.

            -Bien, dígame a que obedece su llamada.

            -Sr. Renón, le llamamos por indicación del “Número Trece”, el que felizmente hace unos días ha regresado; se encuentra recuperado y quiere hablar con usted.

            Nueva sorpresa del escritor el que y tras una pausa, responde seguidamente.

            -¡Caramba que sorpresa! Debido a la tardanza de noticias por parte de ustedes, yo ya había pensado en lo peor; celebro que la realidad sea más satisfactoria; dígame si se puede poner al teléfono y puedo hablar con él; al menos para saludarle.

            Al otro lado se escuchó la misma voz que respondiendo dijo.

            -Sí que puede hablar, me ha dicho que le pase la llamada tan pronto esté usted al habla, así es que le paso; aguarde un momento, por favor.

            Se oyó el mecanismo o manipulación de la centralita y pasados unos instantes la voz de la persona interesada, que le habló así.

            -¿Señor Renón... D. Julio Renón?

            -Sí, soy yo, dígame.

            -Primero el placer de volverle a saludar y comunicarle que de nuevo he regresado aquí, que me encuentro bien y que deseo reanudar aquellos diálogos que interrumpimos por causas ajenas a mí y de las que ya le informarían en su momento.

            Hubo una pausa hasta que el escritor respondió.

            -Sí, fui informado y me fueron entregados los dos sobres que usted dejó para mí; uno, una carta explicativa de su ausencia y otro más voluminoso, conteniendo un relato titulado: “Sobre el escritor” (sueños y realidades); debiendo decirle que ambos me impresionaron, más aún el segundo de ellos; pero ambos los he leído bastantes veces y siempre los tengo a mano para releerlos; pensando que ellos serían lo último que conocería de usted; por ello, por todo ello, me causa alegría y gran satisfacción el verle de nuevo, o mejor dicho oírle y como decimos en esta tierra... “vivito y coleando”; y perdone la vulgaridad del dicho.

            Al otro lado se oyó una carcajada y tras ella la voz de aquel hombre.

            -No lo sienta, la espontaneidad le honra y a mí me ha hecho mucha gracia esa expresión; y el provocar en mí una risa también espontánea, es ya algo muy importante para mí y que debe ser satisfactorio para usted.

            -Gracias señor... “Número trece”; y disculpe que así le denomine, puesto que es el único nombre identificativo que de usted poseo.

            -Bueno, el nombre no importa (como ya le dije entonces); lo importante es que nos vamos a seguir viendo y espero que por muchas mañanas, puesto que supongo que reanudaremos aquellos diálogos en igual tiempo y horario... ¿acierto?

            -Sí; por mi parte no hay inconveniente; recordando que los manteníamos regularmente en las mañanas de todos los lunes, miércoles y viernes de cada semana; de  diez a doce, o trece horas y según sean o se extiendan los temas; para no agotarnos y tener tiempo suficiente para luego estudiarlos, meditarlos y cumplir igualmente con la vida cotidiana de cada cual... ¿seguimos así y quedamos en ello?

            El enigmático “Número trece” respondió de inmediato.

            -Sí, así lo esperaba y por mi parte, lo que fue muy bien el pasado año, no hay por que cambiarlo. (dijo y continuó) Y como mañana, es precisamente miércoles... ¿Le parece bien que empecemos mañana?

            -Sí; por mi parte no hay inconveniente... “sigo siendo dueño de mi tiempo”.

            -Pues bien; mañana y a las nueve treinta, le irá a recoger en su domicilio, el mismo chofer que lo hacía en la vez anterior, el que estará a su servicio al igual que entonces, en las idas y vueltas a su casa; y el que podrá emplear para cualquier asunto que le surja al paso de estos viajes y que él hará con entera satisfacción.

            -De acuerdo, aquí le espero y... celebro enormemente su regreso y continuidad de aquellos diálogos que quedaron interrumpidos.

            -Lo mismo le digo señor Renón... lo mismo le digo; hasta mañana pues.

           Así terminó el diálogo y fijada la primera cita para el siguiente día.

            Julio quedó pensativo y absorto al mismo tiempo; puesto que ya no esperaba las noticias que le habían llegado de sopetón; casi automáticamente deambuló por la casa, fue al patio a ver las macetas o tiestos de plantas, algunas ya en floración, mientras su fiel perro le seguía pegado a él y como de costumbre, esperando una voz, una palabra, una caricia... una atención del amo que tan bien le cuidaba y por lo que el animal le correspondía con esa entrega que sólo realizan los perros con sus amos.      

            -Ciro... ¿qué quieres? Déjame pensar, ahora no puedo dedicarme a ti; ya te he dado un buen paseo, has hecho un buen recorrido “territorial”, has marcado el territorio con tus orines e incluso has soltado tus excrementos, que “como criado tuyo”, tengo que recoger y depositar en el contenedor de basuras o papelera más a mano; has comido, has bebido agua, te has rascado... te he rascado y masajeado yo como cada mañana... tienes una gran suerte, pues... “yo ya no tengo a nadie que me haga nada”; así es que déjame en paz y anda a tu aire por la casa.

            El perro escuchaba al amo, lo miraba alzando la cabeza, con esa mirada limpia que los perros dedican a sus amos, movió el rabo oscilando el mismo en señal de tranquilidad y contento; quizá entendió lo que su amo quería y se apartó de él yendo a echarse en uno de los lugares preferidos y que ya tenía como de su propiedad.

            Julio y tras revisar aquel minúsculo jardín quitando de algunas plantas, algunas hojas estropeadas o secas, alguna planta parásita y terminado de revisar hasta el último tiesto, volvió a entrar en la casa, se sentó en un cómodo sillón y se dedicó a hojear el periódico local, yendo primeramente a la página de las necrológicas, simplemente para ver si algún conocido había ya emprendido el viaje al más allá... cosa que no le importaba en absoluto, puesto que hacía ya mucho tiempo que él había deducido, que dos cosas tan importantes como son el nacer o el morir... “La Creación seguro que las tenía marcadas posiblemente al segundo del tiempo, para ir o venir a este planeta tan desgraciado”.

            Ojeó las esquelas mortuorias y como siempre constató que se morían más hombres que mujeres y que estos, “caían” antes que estas; por lo que una vez más sonrió pensando en aquella falacia acuñada desde tiempo inmemorial y que asignaba al denominado “sexo fuerte” la mayor fuerza; y a la vista estaba, que el más fuerte sexo era el que se consideraba débil y que era el más resistente a todo; habiendo deducido también hacía mucho, que la sabia Naturaleza, tenía que dotar de mucha mayor resistencia al ser encargado de gestar la vida y cuidar al nacido hasta que se pudiese valer por sí mismo... el hombre, a pesar de sus presunciones, en ello no participaba nada más que breves minutos y luego... “ahí te quedas”. Sí, la Madre Naturaleza lo tiene todo muy bien estudiado y nunca trabajó ni trabaja inútilmente, aunque nos parezca lo contrario. Observador minucioso del “libro de la Naturaleza”, lo había constatado infinidad de veces, “la misma trabaja siempre consiguiendo el máximo con el mínimo”.

            No, no había en aquel diario, ningún nombre conocido entre las más de media docena de esquelas insertadas aquel día, la mayoría de ellas de vivos que fueron hasta ayer mismo y que con mayor edad  que la que él ya contaba, “los habían llamado desde el otro mundo”. Hubiera dado igual que apareciera un nombre conocido, él iba a aquella sección diaria simplemente como curioso, pero ya hacía mucho tiempo que no asistía ni a entierros ni a funerales, por otra parte ya estos últimos, casi desaparecidos del ritual mortuorio. Y no asistía, por que también hacía mucho tiempo que había deducido, que “al muerto lo que hay que hacerle y que le agrade, es cuando está vivo”, después un recuerdo más o menos piadoso y según conocencia o afecto, una oración y en privado, era lo que mejor podría sentarle al fallecido. El verdadero duelo deben practicarlo o sentirlo, los que de verdad quisieran al muerto, en realidad siempre muy pocos en este mundo y que generalmente no desean otra cosa que el recogimiento propio de estos casos de separaciones que no todo el mundo acepta como, “naturales”..

            Sonrió al recordar el caso de un conocido que iba prácticamente a todos los entierros... y el que sincerándose le dijo, que lo hacía para cuando a él le llegase la hora, que fuese acompañado por mucha gente, cosa que le dejó perplejo; puesto que, después de muerto, que le importaba a él (a Julio) si a su óbito iban más o menos gente... incluso sus familiares más queridos... “después de fallecido lo que allí queda ya no es otra cosa que una materia inerte y que cuanto antes desaparezca mejor”; por ello había dispuesto que llegado el momento, ser incinerado y sus cenizas... “esparcidas al viento” y el cacharro o recipiente que el incinerador entrega con parte de las cenizas (el resto irán a la basura igualmente) que igualmente fuese tirado... al primer contenedor de basuras que sus deudos encontrasen de regreso de la ceremonia fúnebre; que tampoco deseaba con ritos religiosos y rezos... si acaso que alguien que de verdad lo hubiese querido o valorado, que dijese algunas frases de reconocimiento sobre su paso por este mundo, si de verdad las decía con veracidad y sentimiento verdaderamente humano.

            Tras esa lectura, repasó las noticias locales incluidas las cartas al periódico y cerró el mismo, tras ojear la portada que era lo último que hacía y donde como es habitual, son reflejadas las mayores atrocidades y miserias que ocurren, en el mundo; las que en breve son olvidadas para ocupar esos preponderantes lugares, con nuevas atrocidades.

            Él se nutría de noticias y comentarios en la red de Internet; único sitio donde de verdad se escribe con la máxima libertad y por ello, es allí donde se puede uno hacer una idea de la realidad de lo que está ocurriendo en este ya demasiado trágico mundo. También veía el noticiario televisivo, en alguna de las emisoras que le merecían más confianza (nunca las oficiales o gubernativas por lo tendencioso de las mismas); y lo mismo hacía con las emisoras de radio, que escuchaba mientras se efectuaba el concienzudo y lento aseo corporal mañanero; y algunas veces, en el despacho mientras enviaba la correspondencia o incluso escribía... podía simultanear ambas cosas, puesto que sabía abstraerse en una e ignorar a la otra, según le marcaba “su fuerza interior”, que era en realidad la que le sometía a un mando del que no se podía librar... “eso de que el hombre tiene plena libertad es mentira”... lo dijo con acierto, nada menos que un monje católico, rebelde a la Iglesia Católica, el que hace ya muchos siglos aseveró... “Los hombres son marionetas cuyos hilos los mueve Dios”... lo dijo Martín Lutero, “el reformador”; y el que se sublevó de una iglesia demasiado materializada en los bienes, goces y poderes de este mundo y la que el otro, no le importaba nada en absoluto, salvo para mantener la ignorancia de las masas y venderles hasta indulgencias para obtener la gloria... ¿cómo se pueden creer tantas paparruchas? Y sin embargo, ello se traducía en inmensas cantidades de dinero y poder. Pobre ser humano, siempre tan miserablemente engañado y encima conforme con ello.

            Terminado de “informarse”, dejó caer el periódico en una mesilla cercana, se reclinó en el sillón, cerró los ojos y tendiendo los brazos en los cómodos antebrazos; como siempre hacía, se dedicó a pensar y meditar; esta vez sobre el regreso de aquel enigmático personaje, que conocía con el nombre de “El número trece”.

            ¿Qué la habría ocurrido para aquella rápida desaparición? ¿En qué lugar o lugares habría estado o lo habrían llevado? ¿Qué tratamiento le aplicarían para su total recuperación? ¿Qué enfermedad tuvo o tenía quizá de forma crónica? Ya que lo notaba muy recuperado e incluso en aún mejor estado en que se encontraba anteriormente; puesto que observador de todo lo humano, al hablar con él; había notado una fuerte y segura voz y un timbre con una fuerza no notada en aquellas entrevistas ya referidas; todo ello le decía que aquel hombre y pese a su edad ya avanzada, anímicamente venía mucho más potente que se fue; todo ello le sorprendía y la animaba a enterarse de todo lo que le hubiese ocurrido... o que él quisiera contarle, puesto que sabía que su interlocutor diría siempre lo que él quisiese o considerase conveniente, nunca más de ello; pero él intuiría más... “eran dos inteligencias frente a frente y ambas procurarían desentrañar al máximo lo de una y lo de la otra”; era un reto y seguro que ambos tratarían siempre de escudriñar en el otro, simplemente para aprender más, puesto que el verdadero intelectual no pretende enseñar... sino muy al contrario, aprender; aprender más, cada vez más y aunque sepa que no le va a servir para nada en concreto; cosa que ya la dejó sentenciada el sabio Sócrates, con la lapidaria frase de... “Yo sólo sé que no sé nada”; terrible realidad de la sabiduría del ser humano, el que sin embargo se sigue autotitulando... “sapiens-sapiens”; pobre iluso.

            Trascurrido aquel tiempo que no pasaría de los treinta minutos, miró al reloj de péndulo y sonería que tenía en la misma estancia y el que había sonado hacía poco, sin que él lo notase; pero al mirar si que vio que eran pasadas las once y treinta.

            Y como no podía estar inactivo, se marchó a su “lugar santo”, o sea su despacho, que era el lugar donde su alma se encontraba a todas sus anchas. Antes de sentarse conectó al receptor de radio estereofónico, que allí tenía y el que con sus altavoces, conectados a una emisora que transmitía las veinticuatro horas, músicas diversas y sobre todo clásica, amén de cantos y coros; todo lo cual ambientaba aquel amplio escritorio, donde el escritor creaba “sus obras” y se comunicaba con el mundo.

            Sentado ya ante el ordenador, conectó el mismo, abrió la pantalla y de inmediato el correo para ver lo que había. Examinado el mismo y borrados la cantidad de los que llegaban no deseados; repasó los pocos que había que sí era conveniente el leerlos u ojearlos y tras ello; se dispuso a enviar el artículo que casi a diario, enviaba a cientos de destinos y que igualmente insertaba en los ya citados blogs y foros de discusión o debate.

            Terminado ello, que no le ocupaba más de una hora de tiempo, se dispuso a responder lo que apareció en el correo o avisos de respuestas en foros y lo que despachó con tiempo suficiente, como para llegar a la hora de comer del medio día; pero como aún tenía tiempo, ojeó igualmente los periódicos en la red de los que era lector habitual y de los que seleccionaba alguna información interesante para sobre ella, hacer un artículo; y efectuado todo ello, ya eran casi las dos de la tarde; por lo que se levantó y se dispuso a ir a comer. Antes de ello, se aseguró que Ciro tenía comida en su comedero y agua en su bebedero, cosa que vigilaba escrupulosamente y tras ello, habló al perro.

            -Ciro, “hoy no comemos aquí”; hoy te dejo sólo así es que cuida bien la casa... cuando vuelva, te daré el paseo habitual y volveremos a estar juntos como cada día... ¿te enteras? El perro silencioso sólo movía el rabo, pero entendía perfectamente al amo puesto que este hecho era lo normal. Y lo normal era que la comida del medio día, unas veces la hacía dentro de casa, si sus hijas le habían llevado comida preparada para calentar en el microondas o para comer fría; o bien si no le apetecía ello (sus hijas lo tenían siempre bien abastecido) marchaba a un restaurante cercano a casa y allí comía el menú del día, buscando un buen guiso “casero” y en recuerdo de su difunta esposa que tan bien guisaba y a la que tanto echaba de menos; pues nunca nadie la había dado de comer tan bien como aquella mujer le dio y a lo largo de casi medio siglo y tan bien lo cuidó como excelente ama de casa y madre... “fue su única novia y se permanecieron fieles o en armonía, aguantándose el uno al otro por casi cincuenta años”. Supieron “capear todas las tormentas que se desencadenan a lo largo de tan largo tiempo de matrimonio”; él y pese a su deseo de morir antes que ella, el destino le había dejado en la peor de las soledades, cual es la de “un hombre solo”. Tras el dolor que ello le causó, supo reponerse (estaba acostumbrado a superar tragedias) y aceptó lo que le había venido; supo seguir el consejo de los sabios estoicos... “tú procura hacer bien lo que de ti depende... lo que los dioses mandan del cielo, sólo hay que ponerle espaldas y aguantar lo que sea... ellos sabrán el por que te lo envían”.

            Salió pues a la calle y fue al restaurante denominado “La casa de Córdoba”; en la que los dueños y ya buenos amigos, Antonio y Maribel, le recibieron con el habitual afecto y le sirvieron a tenor del mismo; un buen plato de potaje de garbanzos, un segundo de pescado (boquerones fritos en aceite de aceituna) y un postre a elegir entre helado o fruta (tomó una naranja) y con la comida, una copa de vino tinto y unas aceitunas de tapa; comida abundantísima y sana y la que no pudo terminar, puesto que era demasiado para su ya edad avanzada y su padecimiento coronario, que si bien lo llevaba bien, pero no debía abusar... a la noche, tomaría algo mucho más frugal y compensaría aquel exceso del medio día.

            Pagó el servicio y se despidió de aquellas buenas personas, que tantos años los atendieron a su esposa y a él; los que le dijeron, de forma obsequiosa.

            -Venga usted más veces; viene usted poco y nosotros nos satisface mucho su presencia en esta casa; más o menos se lo decían siempre tanto Antonio como Maribel.

            Él y sonriendo agradecido, les respondía.

            -Si es que os temo... os temo, por que me queréis agasajar tanto, servir tan bien, que “os tengo miedo”, puesto que sabéis desde muchos años atrás, que uno de mis placeres es comer y comer bien, cosa muy lejana a la glotonería; pero ya soy viejo y me tengo que privar de muchas cosas y excesos. Sabéis que de tarde en tarde, pido ese plato especial (lomo de orza) que tan maravillosamente preparas Maribel (junto a otros igualmente estupendos), y el que con la enorme cantidad (para mí) tanto del lomo de cerdo adobado, como la abundantísima guarnición de, “papas fritas a lo pobre” y diferentes verduras en variada guarnición, son mi delicia; amén del plato de caracoles con tomate (deliciosos) con que me obsequíais... pero ya digo... no debo, puesto que poder si que puedo y mi estómago sigue como cuando tenía quince años, lo digiere todo y magníficamente. Así es que estad satisfechos, puesto que mis deseos son una cosa y mis precauciones otra muy diferente; además, sabed que hablo de vosotros siempre que surge la ocasión propicia y además, esta casa ha sido reflejada en muchos de mis escritos y en algunas novelas; puesto que lo merecéis y hay que hacer justicia a la buenísima y tradicional cocina española, de la que tan buena maestra ha resultado Maribel... puesto que eso de la cocina moderna y la creación de tanta fantasía idiota, en que ya no sabes ni qué es lo que comes ni de qué está hecho o cómo lo hacen, a mi me repatea... sólo la he sufrido una vez y prometí no salir de lo clásico, que dicho sea de paso es tan abundante en la cocina española, que dudo que alguien lo haya probado todo y menos lo agotase con hastío; así es que teniendo tanto... ¿Para qué buscar galguerías, chuminadas, o inventos necios, más representativos de una decadencia, que de otra cosa más positiva? Ya ocurrió en Roma y en el Imperio Persa, hartos de todo, las creaciones culinarias llegaron al absurdo; o sea lo mismo que ocurre hoy, en una sociedad hastiada de gozos y placeres materiales; “busca en el placer que hay en la lengua, lo que siempre buscaron los ya viejos o ancianos sacerdotes o monjas... la lengua (el paladar) es el miembro que permanece fiel al ser humano... desde que nace hasta que muere; el resto van cayendo con la edad y termina por ser inservibles”.

            El matrimonio y los hijos (niños que vio nacer y crecer) que también ya estaban en el negocio, sonreían complacidos de aquellas francas palabras, insistían, pero indudablemente comprendían que aquel cliente especial, tenía sus motivos de peso; y quedaban satisfechos; puesto que eran conscientes que no era tacañería de viejo rácano, sino argumentaciones lógicas y que ya lo sintetizó D. Miguel en su Quijote... “Sancho la salud del cuerpo se fragua en la oficina del estómago” (más o menos puesto que cito de memoria).

            Se despidió, salió a la calle y regresó a la casa. Nada más abrir la puerta, ya estaba allí Ciro, moviendo el rabo “cual ventilador animal” y saltando de contento, pretendiendo acariciar al amo en el pecho, por lo que éste le recriminó.

            -Estate quieto Ciro, que me vas a hacer caer; tranquilo estate quieto que te ponga la cadena, que ya mismo nos vamos de paseo.

            El perro ya calmado de su euforia se mantuvo quieto y puesta la cadena, salió hacia la calle con ese impulso innato en los perros, que tiran de sus amos y sean de tamaño grande o pequeño, por lo que siempre hay que reconducirlos.

            -Quieto Ciro, ve más despacio, que yo no puedo ir a tu paso; todos los días te lo tengo que recordar.

            Y es que aquel amo no había sabido educar a su perro como debiera haberlo sido; pero pese a ello, el perro entendía y sabía lo que tenía que hacer, por lo que aflojó su fuerza impulsora y se adaptó al paso del viejo escritor.

            Realizado este corto paseo por los alrededores de la casa vivienda del viejo escritor; regresaron ambos y cada cual ocupó su habitual lugar en la vivienda.

            Permanecieron juntos alrededor de hora y media, el amo viendo la televisión y dormitando por algún corto espacio y el perro junto al amo, echado y vigilante como siempre, puesto que era su misión instintiva.

            Llegadas las cuatro treinta; aquel hombre se volvió a poner la vestimenta de calle, o lo que le faltaba de ella; o sea un chaquetón y el sombrero y despidiéndose del perro, se dispuso a salir... diciéndole lo habitual.

            -Ciro guarda la casa bien, que yo marcho como siempre ha hacer un largo paseo y a echar unas partidas de dominó en el hogar del jubilado, con unos amigos; pero no te preocupes que vuelvo a la hora de costumbre y daremos juntos el último paseo del día.

            El perro ni se movió, era la rutina y sabía que había de quedar solo.

            Julio salió a la calle, hacía buena temperatura entre el día y lucía un brillante sol, si bien a la noche refrescaba bastante, puesto que vivían en tierras altas y de montañas de mediana altura, y de otras más lejanas y de mayor altitud, bajaban por las noches vientecillos fríos; por lo que los cambios de temperatura eran violentos a ciertas horas y más en las madrugadas; de ahí el llevar el chaquetón de abrigo y pantalones de pana, durante medio año, en aquella ciudad era conveniente ello y más para los ya viejos.

            Como la ciudad estaba situada en la vertiente de esas montañas, encaramada a algunos cerros; los llanos eran muy raros y siempre había que ir o hacia arriba o para abajo; así pues la ruta de la tarde la hacía hacia abajo y andaba alrededor de kilómetro y medio; distancia que le separaba del citado hogar; luego terminadas tres partidas de dominó, seguía caminando hacia abajo hasta encontrar una parada de autobús urbano; esperaba al que le dejaba relativamente cerca de su casa, subía en él y el resto lo hacía andando; todo ello le ocupaba alrededor de dos horas, o dos horas y media; o sea que antes de la anochecida, ya se encontraba sentado ante el ordenador y realizando las labores propias y de las que ya se ha hablado.

            Llegadas las ocho (veinte horas) volvía a sacar al perro para que realizara, su habitual paseo “territorial” y tras ello volvían a casa para terminar la jornada, que consistía en cenar, ver un rato la televisión e irse a la cama a leer, hasta que el sueño ordenaba al cuerpo el necesario descanso.

            Así llegados a la casa Julio preparó la mesa con mantel y servicio, y como habitualmente hacía su esposa cada día; preparó una ensalada de verdura fresca y un poco de queso fresco de cabra, algo de pan, un zumo de limón que con el agua bebía en cada comida y un yogurt blanco, de postre; tomando con aquella agua con limón, los varios comprimidos que como enfermo crónico había de tomar; cena que terminaba casi siempre con una, muy pequeña, tableta de chocolate negro y que degustaba paladeándolo como si fuese un caramelo, para que le durase mucho más en la boca. De inmediato “quitaba la mesa” y tras ello, se sentaba en un sillón para ver algo de la televisión que fuese digno de verse, dentro de todo lo malo o insulso que transmitían todos los canales a esas horas y de lo que se salvaba algún concurso inteligente que pudiera haber en pantalla; visto ello y el servicio meteorológico de las diez de la noche, que era el más amplio o completo... ambos, amo y perro se iban uno tras del otro, al dormitorio de Julio, donde también dormía el perro, en un colchoncito redondo y que estaba situado al pie de la cama, en una de las esquinas de la misma.

            El amo siempre tenía a mano varios libros y alguna revista; por lo que se ponía a leer hasta que el sueño lo requería para dormir y descansar; cosas estas que eran interrumpidas un par de veces en la noche, ya que tenía que evacuar orina, debido a que tomaba un diurético, entre las prescritas medicinas y que había de ingerir antes de desayunar, en la comida de medio día y en la cena. Debido a ello, muchas veces perdía el sueño y tenía que recurrir a la lectura para entretenerse, pues ya no le producía este hecho ningún inconveniente nervioso o de inquietud física.

            Aquella noche, tenía en lectura un muy interesante libro, sobre las últimas recopilaciones de la historia de Roma, escritas por un francés aún vivo y la que mostraba con crudeza y sintetización enormes, las miserias y grandezas de aquel imperio; que fuera el de mayor duración en el tiempo, de la historia del hombre conocido; por lo que la lectura del mismo, necesitaba concentración y releer los párrafos, para asimilar mejor tan enormes contenidos sobre la vida y la obra, desde los emperadores hasta los esclavos y desde los dioses hasta sus terribles espectáculos sangrientos y con los que entretenían a la chusma y la plebe de Roma; y de todo el imperio. Por todo ello y pasado no más de treinta minutos, el sueño vino para que el cuerpo descansara unas horas; hasta la primera necesidad de micción.

            El perro ni se inmutaba, pero eso sí, de inmediato a que Julio pisaba el suelo, el perro se incorporaba para ver lo que hacía el amo; el que simplemente le acariciaba la cabeza o el cuello y le mandaba a dormir. Llegada la hora de levantarse, normalmente a las 6,45; era siempre el perro el que suavemente y con tenues gruñidos, le tocaba en la cama con sus patas, diciéndole (se supone) “vamos Julio que ya es la hora”... pero Julio ya llevaba tiempo despierto y lo sabía y de inmediato se incorporaba, quedando sentado al borde del lecho un breve espacio de tiempo; puesto que el médico se lo había recomendado, para evitar posibles vértigos y la consiguiente caída al suelo; puesto que si bien su tensión arterial estaba controlada, pero siempre ello es conveniente (le dijo el cardiólogo) en personas hipertensas y en general para todas las de cierta edad o edad avanzada y sean hombres o mujeres.

            Pero mientras permanecía sentado al borde de la cama, el perro se acercaba, de forma que con los pies, le masajeara cabeza, cuello y lomo; cosa que le era de un placer enorme, por cuanto de contento se mostraba; y lo que también hacía Julio con satisfacción, puesto que era un ejercicio de movimiento de pies y piernas, que le servía muy bien para desentumecer el organismo... el perro agradecido, le lamía allí donde podía... puesto que esos lametones (según los entendidos perrunos) significan caricias y besos que el animal, agradecido; ofrece a su amo.

            Efectuado este primer paso mañanero; de inmediato al aseo y ducha, que los tenía dentro del mismo dormitorio; pero en lo que empleaba no menos de tres cuartos de hora; por todo ello y cuando salía del dormitorio, había transcurrido no menos de una hora. De allí iban directamente a la cocina, el perro a comer de su comedero y Julio a tomar un zumo de naranja y alguna pieza de fruta o algún pequeño dulce, para echarle algo al estómago y de consistencia sólida, puesto que en el aseo ya había tomado otros tres comprimidos medicinales... y según opinaba, había que echarle algo al estómago para que se disolviera con un poco de alimento, para no dañar “la caldera de cocción”.

            Tras ello y acordándose de la visita que tendría que hacer al sanatorio, buscó la tarjeta magnética y de identificación, que le entregaran el pasado año y que al devolverla le dijeron que la guardara para un futuro posible y en que pudiera necesitarla. Encontrada ella, la metió en la cartera y junto a las otras que portaba de la Seguridad Social o de identidad nacional; puesto que ya habría que llevarla como las otras llevaba siempre en la cartera y junto al dinero que portara; no mucho dicho sea de paso.

            -Bueno, Ciro... ya estoy dispuesto, vamos a dar el paseo mañanero; que luego vendrán a buscarme y te tienes que quedar solo y al cuidado de la casa, unas horas... “como ya hacías el año pasado, aunque no te acuerdes”... ¿o sí lo recordarás?.

            Julio hablaba de esta forma espontánea al perro, puesto que era su inseparable compañero y era una forma de desahogar sus soledades... el perro, levantaba la cabeza, movía el rabo de esa forma apacible y placentera (el rabo de un perro siempre muestra su estado anímico: pues los perros también tienen alma y lo reconoció el papa Juan Pablo II: cosa innecesaria puesto que la filosofía ya lo había reconocido mucho tiempo antes)... miraba a su amo fijamente como queriéndole decir, “de acuerdo Julio para eso estamos”; y se iba tras del amo, al lugar donde estaba siempre la cadena y llegado al mismo, arrimaba la cabeza para que el amo lo sujetara; y tras ello, seguidamente, a dar ese paseo, que les llevaba una media hora, pero que se desarrollaba por las calles y plazuelas del barrio de “Belén” de la ciudad de Jaén, que es donde residían y el que apacible, aunque céntrico, tenía ese encanto de que aún proliferaban en el mismo, las casas familiares o habitadas por un par de familias; por tanto casas de no más de dos o tres plantas, por lo que aquel peculiar barrio era como un pueblo dentro de la ciudad.

            Terminado el paseo, Julio se preparó una taza de leche muy caliente y donde sumergió una bolsa de té; la que tomaría sin azúcar y acompañada de una tostada de pan (un bollo de pan normal y partido en dos) con abundante aceite de aceituna, un poco de tomate natural restregado sobre la misma y un diente de ajo, cortado en láminas y colocado encima del tomate y nada de sal; tras ello, una copa de agua “del grifo” (la natural que el municipio suministraba y que era de buena calidad: por tanto absurdo comprar agua embotellada) en la que ya estaba depositado el zumo de un limón exprimido momentos antes.

            Efectuado todo ello, se puso a leer el periódico, que había comprado durante el paseo y se dispuso a esperar la llegada del coche y chofer, que ayer le prometieron le recogería de la forma habitual  y como ya lo hiciera el pasado año durante varios meses.

 

 

CAPÍTULO II

 

            En un determinado momento, sonó el timbre de la puerta de la calle y de inmediato y como era de costumbre y normal en el perro, Ciro se puso a ladrar avisándole al amo de que... “alguien atacaba el paraíso de ambos”; y a lo que el amo del perro de inmediato dijo al can.

            -Quieto Ciro, no armes escándalo que es gente de paz; hoy espero una visita y creo que ya te lo dije ayer; veamos ello.

            Estas palabras se las dijo al animal, mientras llegaba a la puerta de entrada y donde ya estaba el perro que seguía gruñendo, por lo que Julio tuvo que retener al animal preventivamente, antes de abrir.

            Efectuado ello, apareció en la entrada una silueta y cara conocida y sonriente, que tendiéndole la mano, le saludó cortésmente.

            -¿Qué tal don Julio, como se encuentra usted?

            -¡Hola Jules, muy bien, ¿y usted como sigue?!

            -Pues ya me ve, como siempre y muy satisfecho de volver a verle y atenderle como ya lo hiciera el pasado año; su perro no hay que preguntar por él, ya veo que sigue tan fiel guardián como siempre.

            Ambos hombres departieron brevemente y con frases agradables y halagadoras, puesto que era verdad; en el tiempo que convivieron, aunque sólo fuese en aquellos trayectos, que ahora iban a repetirse, ambos se habían tomado un apreciable afecto.

            Tras aquella breve conversación; fue Julio el que tomó la iniciativa; cosa lógica puesto que el chofer o conductor venía para estar a su servicio y por tanto aguardó la orden o indicación de partida.

            -¿Entonces Jules... podemos partir ya?

            -Cuando usted lo ordene don Julio, sabe que estoy a su servicio.

            Julio apartó al perro hablándole y diciéndole que estaría ausente unas horas; cosa que el animal debió entender, puesto que bajó el rabo y marchó al interior a ocupar uno de sus lugares preferidos; efectuado ello el viejo escritor respondió al visitante.

            -Bien, pues marchemos cuanto antes hacia el sanatorio, puesto que me aguardan.

            Dicho ello, el conductor del automóvil, fue delante del invitado, abrió la puerta del vehículo, que tenía aparcado casi en la puerta de la casa, e invitó cortésmente a que entrara en la parte trasera, el invitado. Efectuado ello, ocupó su puesto de conductor y como antes hiciera preguntó.

            -¿Quiere usted que le lleve a algún lugar antes de ir al sanatorio o marchamos directamente hacia el mismo?

            -No, no tengo que hacer otra cosa esta mañana que el realizar la visita ya concertada en el sanatorio, así pues, diríjase directamente al mismo.

            Dicho ello, el chofer encendió el motor y puso en marcha al automóvil; recorrieron varias calles y alguna avenida, hasta tomar la carretera comarcal, que llevaba directamente al paraje donde se encontraba aquel extraño sanatorio, que como ya fue relatado, se encontraba situado en un empinado valle de montaña y que se encontraba en las faldas de la montaña conocida como “El gigante dormido”. Lugar escogido precisamente por lo apartado de los núcleos habitados y por la singular belleza de aquella naturaleza casi virgen, que rodeaba a aquel establecimiento para la recuperación de la salud y de la mente, de enfermos especiales o privilegiados.

            Hacía un día de ese sol que luce en Andalucía y en casi toda España, pero más limpio y brillante mientras más al sur y si bien, aquellas montañas estaban situadas en el norte de Andalucía, pero precisamente por ello, allí lucía un sol especial, así como el cielo se mostraba de un color azul intenso y limpio, lo que se repetía la mayor parte de los días del año y que en aquellas laderas se acentuaba, puesto que la polución era algo casi totalmente ausente de aquellos lugares.

            Fueron comentando a lo largo del trayecto, conductor y pasajero... todas estas características y bellezas naturales, amén del “mar de olivos” que se dilataba por todos los horizontes y hasta llegar a aquellas empinadas laderas, donde ya a cierta altura, sólo había coníferas, encinas y ese monte bajo tan propio de estos lugares y donde vivían, ciervos, gamos, jabalíes, ardillas y otras muchas especies de pelo, pluma o escama; incluso había un río truchero y cerca un pantano de regular tamaño, el que no era violado por ningún motor, puesto que el embalse era sólo para reserva de agua para consumo humano; y el que existía allí por lo abundante en lluvias cual era el paraje y los muchos riachuelos o manantiales que vertían para nutrir al mismo, puesto que también las nieves llegaban allí cada invierno y con cierta regularidad; algunas veces bastante abundantes.

            En esta amena charla se consumió el tiempo de tardanza en llegar, el que no pasaría de media hora o cosa así. Llegados a la puerta o portada de entrada, el automóvil rodó por la explanada existente hasta llegar a la entrada principal del más significativo de los edificios y donde residía “el puesto de mando”, donde se detuvo.

            Diligentemente Jules salió del vehículo y fue a abrir la puerta trasera para que fácilmente saliera el invitado, el que ya había iniciado la apertura desde dentro.

            -Gracias Jules, usted siempre tan amable.

            -De nada don Julio, cumplo con mi obligación.

            -Bien Julio; pues ya estamos aquí, supongo que todo será igual que antes.

            -Sí; usted vaya puesto que le esperan y no se preocupe que yo aguardaré aquí hasta que termine y entonces le llevaré a su casa; o sea todo igual que el año pasado.

            Sonrieron ambos dirigiéndose una mirada franca y afectuosa; y sin más, Julio se dirigió a la entrada principal, la que vigilada como siempre; mostró la especial tarjeta magnética, la que pasada por el control, el vigilante y sonriendo agradablemente, le invitó a pasar; llamando de inmediato a otro empleado, para que le condujese al interior de aquel departamento administrativo y el que ya conocía Julio; por lo que no le sorprendió que le llevasen a la puerta del despacho del director, donde él ya había estado. Llegados a la antesala de la misma y donde había una secretaria en su mesa, ésta se levantó de inmediato y dirigiéndose al invitado le dijo, saludándole muy cortésmente; seguro que aquella empleada había sido advertida de la visita y de quién se trataba.

            -Bienvenido de nuevo don Julio... volvemos a tenerlo con nosotros, cosa que es de sumo agrado para esta casa.

            El invitado correspondió saludando agradecido y aguardó un instante, que fue breve ya que la secretaria le dijo seguidamente.

            -El señor Hayes, le aguarda; perdone un momento que le anuncie su llegada.

            Dicho ello, volvió a la mesa y se comunicó por el teléfono interior, con el despacho del director, efectuado ello; dijo al visitante.

            -En un instante, el señor Hayes, estará con usted.

            Y efectivamente; fue un instante; un breve instante, cuando la puerta del despacho de dirección se abrió y apareció el director, el que con toda amabilidad y cortesía, salía personalmente a recibirle, en vez de haber ordenado a su empleada, que lo hiciese pasar y recibirlo sentado en su sillón; cosa esta que valoró Julio por lo exquisito del detalle.

            -¡Hola don Julio, es una gran satisfacción verlo de nuevo entre nosotros... pase, pase por favor!

            Efectivamente, era el director en persona el que salió para darle paso y ofrecerle un cómodo sillón para que se sentase; sentándose igualmente en otro sillón igual que había frente al que ocupaba Julio; el que francamente halagado, esperó a que hablase su interlocutor; el que seguidamente inició el diálogo.

            -Bien, bien; supongo que más que hablar conmigo usted querrá y cuanto antes, ver a nuestro interno... a nuestro querido “Número trece”; el que dicho sea de paso, también aguarda impaciente su llegada... ¿acierto con usted en lo que digo?

            -Sí, es claro que sí; puesto que usted al igual que yo, sabe los lazos que entablamos ambos, el pasado año, puesto que le supongo informado de todo.

            Respondió así el invitado al anfitrión, mirándole directamente a la cara y sonriendo francamente; siendo correspondido de igual forma y manera y correspondido de la siguiente forma.

            -Sí, está claro todo ello y es una realidad incuestionable; pero lo mismo que he querido ser yo en persona quién le recibiera el primero; quiero también yo ser el que le conduzca a la casita y huerto del “Número trece”; por lo que si usted lo quiere, de inmediato iremos allí; afortunadamente hace un tiempo primaveral y muy agradable y esta primera entrevista, goza hasta con los buenos augurios de... La Naturaleza.

            -Pues no se hable más, vayamos a ver a este amigo que tanto desea verme.

            Dicho y hecho; se levantaron ambos y precedido el invitado por el anfitrión, fueron recorriendo los pasillos que Julio ya conocía y llegaron al exterior, encaminándose seguidamente a la zona de casitas y huertos; ya descritas anteriormente, pero haciendo saber y sintetizando, que aquel era un sanatorio muy especial y que los residentes (hombres y mujeres) tenían cada uno una casita de campo, pequeña pero cómoda por demás; rodeada de una parcela de huerta y jardín, donde los internos trabajaban la tierra, a su entera comodidad y auxiliados por el personal especialmente dedicado para este auxilio y el que contaba con todo el material y utillaje necesarios, pero como ya se dijo, allí no había ruidos desagradables y los motores que se empleaban, habían sido diseñados para que el ruido que produjesen fuese lo más reducido posible; para lo que contaban con silenciadores especialmente diseñados; y las máquinas que se usaban, lo eran sólo cuando ya era imprescindible el uso de las mismas, el resto de trabajos los hacían a mano y ayudados con herramientas de las mejor diseñadas para las labores de jardinería y cultivo del huerto.

            Allí no se producía nada industrialmente y aquellos trabajos, eran empleados como una medicina más para aquellos internos, que en mayoría aceptaban y la que resultaba muy apropiada, para “recuperar la mente humana”. Hay algo especial en la tierra, que al trabajarla con cariño, atrae hacia su seno las fuerzas negativas que tenemos el ser humano, y ello era conocido por amplios estudios; y aquellos enfermos que allí llegaban, empezaban a notarlo, de inmediato a que plantaban algo y aquello empezaba a fructificar; de ahí que casi la totalidad, de internos terminara por trabajarla. Lo que igualmente servía para una intercomunicación apacible, entre aquellos improvisados huertanos, ya que entre ellos se comunicaban éxitos o fracasos. Por tanto la prisa allí era ignorada para todo, cada cual elaboraba o laboraba según su parecer o ganas de hacerlo, “tenían todo el tiempo del mundo para realizarlo”.

            Recordemos igualmente, que el conjunto de aquellas docenas de casas y pequeñas parcelas, estaban rodeados de un fuerte muro, el que no fue construido con la solidez que tenía, para evitar que los de dentro se fueran o escaparan, sino muy al contrario, para que los de fuera no importunaran a los internos, ni con la vista siquiera... aquel era un lugar privilegiado y acotado para el mayor confort de los “escogidos del mundo”, que allí iban a recuperarse; los que por lógica y cuando estaban en predisposición de salir (aunque siguieran en tratamiento) también podían salir fuera de estas instalaciones, pero siempre acompañados de alguien del servicio, que iban con ellos como cuidador y sirviente; puesto que el objeto de aquel enorme tinglado sanitario, era el cuidar de los a él confiados, como lo que eran... “piezas únicas y de un valor invalorable por lo valioso de las mentes que allí llegaban para recuperarse”. Y que allí llegaban, más que hastiados de una vida mundana que llegaba a repelerles y que no entendían. De alguna manera volvían a los ancestros de una humanidad ya muy lejana y cuando el hombre, quizá pudo vivir naturalmente... “como una especie más de mamíferos de los que poblaron y pueblan este minúsculo planeta”.   

            Así y en pocos minutos; director e invitado se encontraban a la entrada de aquella parcela, tantas veces visitada por Julio en el pasado año; y en ella como entonces, aquel enigmático “enfermo”, se encontraba laborando en la tierra que aquel minúsculo campo cultivable contenía.  “Hortelano” que al verlos llegar dejó el trabajo y sonriendo se dirigió hacia ellos, quitándose el viejo sombrero de campesino, que llevaba puesto para defenderse de los rayos del sol; aunque aún no calentaba como para ello.

            Nada más llegar a ellos, tendió la mano a Julio, mostrándole una amplia y franca sonrisa, la que por sí sola era un discurso de bienvenida; no obstante le habló así; mientras el Sr. Hayes permanecía en silencio pero sonrientemente complacido.

            -¡Bien venido amigo Julio, no sabe el placer que me reporta el verle aquí de nuevo!... No sabe las ganas que tenía de encontrarme con usted y reanudar aquellas tan interesantes conversaciones, que mantuvimos bajo ese olivo.

            Terminó así, señalando al viejo olivo, único testigo de aquellos diálogos “de dos locos; el uno de dentro y el otro de fuera de aquel... especial manicomio”. Julio muy complacido estrechó calurosamente aquella mano, dándole unas palmadas en la espalda de su interlocutor en señal de afecto y diciéndole.

            -Participamos de iguales sentimientos o tan parecidos que lo parecen; puesto que yo y al igual que usted, he pensando muchas veces en usted y en el estado en que se encontraría... y la verdad, pensé incluso que ya no le volvería a ver más.

            -Pues heme aquí de nuevo... “la muerte como el nacimiento son dos cosas tan importantes, que deben tener un tiempo exacto para el nacer o el morir” y a mí y afortunadamente, no me ha llegado “la hora”; y por cuanto se ve, a usted tampoco; además le encuentro de muy buen aspecto, Julio usted se sigue cuidando mucho.

            En este cordial ambiente, Julio le respondió.

            -Está claro que sí; y usted también se cuida bastante, puesto que le veo incluso de mejor aspecto que mostraba el año anterior... usted se cuida y también le cuidan...¿no?

            -Sí, efectivamente, son ambas cosas y ya le contaré puesto que deduzco me va a preguntar, donde estuve, que hice o qué me hicieron... ¿sí?

            -Es claro que sí; puesto que “su escapada” imagino merece una explicación; también yo le hablaré sobre los escritos que me dejó y conversaremos sobre ellos, antes de entrar en otros temas, de los que tengo abundante “cosecha”.

            En aquel momento intervino el director para decirles.

            -Discúlpenme ustedes, pero ya veo que a mi no me necesitan para nada y ustedes querrán seguir hablando, así pues yo tengo que volver a mis obligaciones; si necesitan algo llamen por el teléfono que hay en la casita y les traerán lo que necesiten... ¿de acuerdo?

            Ambos amigos (puesto que ya se habían significado como tales) agradecieron al director todo cuanto antecede y que como tal sus servicios les había prestado y éste hombre volvió a su despacho, marchando a buen paso hacia el mismo.

            -Bien, bien, bien... don Julio, vamos a sentarnos en el habitual lugar donde lo hicimos el pasado año, mientras no llueva, ese lugar será bajo el olivo y siempre con el botijo de agua a mano... y si llueve, pues... pasaremos al refugio que nos prestará la casita, donde también estaremos cómodos, pero mientras podamos y el tiempo acompañe, seguiremos a la intemperie y en contacto con la Madre Naturaleza, salvo que usted proponga algo diferente.

            -No, no en absoluto... “fue un buen marco y lo mantendremos mientras ello sea posible”; viene ya el buen tiempo y aquí a partir de ya mismo, las lluvias serán escasas y en períodos cortos, el clima será muy bueno, si bien y a no tardar mucho, el sol molestará y tendremos que buscar la sobra del olivo, como ya hicimos anteriormente.

            Sentados ambos en aquellas sillas de anea, que ya había preparado el interno y que ya fueron descritas, en el anterior relato o novela; aquellos dos hombres, frente a frente y con el botijo de agua a mano; agarró el mismo el interno y se dispuso a beber, pero antes ofreció ello a Julio.

            -¿Quiere que bebamos un trago y como un brindis peculiar por el encuentro?

            Julio quedó sorprendido, por aquella singular invitación, pero viendo y entendiendo el gran significado que aquel hombre le daba al momento y viendo su cara risueña y satisfecha, le correspondió con igual semblante, diciéndole.

            -Sí, claro que sí... ¿habrá algún líquido más noble y limpio para un brindis al aire libre y arropados por este sol y ambiente primaveral? Yo creo que no, “brindemos pues”, por este feliz encuentro y pidamos a los dioses, que nos permitan muchos días como éste y en abiertos diálogos que nos enriquezcan cuanto más mejor.

            Así lo hicieron, bebiendo a chorro de aquel recipiente de barro, tan usual en los veranos de España y en las zonas rurales o campesinas. Efectuado ello, se inició el diálogo, el que inició Julio.

            -Bueno, creo o considero que me corresponde a mí preguntar primero... ¿quiere contarme algo sobre su desaparición de este lugar y cómo le fue? ¿O prefiere no hablar de ello y que lo hagamos sobre otro tema?

            -No, en absoluto; estaba previsto y podemos empezar por ahí y dejar resuelto este tema, antes de pasar a los muchos que tenemos por debatir o dialogar. 

            Surgió una larga pausa, puesto que ambos “locos”, estuvieron pensando en cómo decir o el qué decir, puesto que en realidad eran dos extraños, cuyas mentes o inteligencias afines, se habían sentido atraídas mutuamente una vez conocidos y entablados aquellos primero diálogos, que como asevera el dicho popular, los dejaba siempre con... “la cabeza caliente y los pies fríos”.

            Aquellos huertos, se encontraban pletóricos de vida, puesto que la primavera había estimulado tanto a las plantas como a los árboles; y los brotes y crecimiento de todo ello empezaba a notarse, al igual que la floración. Los pájaros pululaban por allí entonando sus cantos de la época de celo y anidación; corría igualmente un vientecillo serrano que era una delicia sentirlo acariciar la epidermis; por tanto todo se conjuntaba para abrir el alma y hablar con la sinceridad y franqueza con que aquellos hombres lo hicieron y pensaban seguir haciéndolo.

            Pasado aquel intervalo; tomó la palabra el “Número trece” y habló así.

            -Me tuve que marchar de aquí por cuanto le comuniqué ampliamente en mi carta; sufrí una crisis “mental” y quedé tan agotado, que tuvieron que trasladarme en un helicóptero, al aeropuerto de Granada, que es el más cercano que tenemos aquí; allí me recogió un reactor ambulancia y seguidamente fui trasladado a nuestra casa de la Cordillera de los Andes, la que se encuentra situada  entre las ciudades de Ipiales1, que pertenece a Colombia y Tulcán2, que pertenece a Ecuador; donde igualmente llegué en un helicóptero que me recogió en el aeropuerto de llegada y más cercano a mi destino final; allí he permanecido hasta hace un par de semanas, en que por iguales medios fui retornado a esta casa, puesto que una vez repuesto quise volver aquí; si bien una vez regresado; me he tomado unos días de descanso para ambientarme de nuevo y antes de ponerme en contacto con usted; puesto que los cambios bruscos me alteran sensiblemente y debo “aclimatarme”; más aún pensando e intuyendo los nuevos y duros diálogos o debates que mantendremos, puesto que ya tengo la experiencia pasada.

            Aquel hombre hizo una pausa y tras ella finalizó.

            -Y este es el extracto de todo lo que ha ocurrido en este “medio año” que ha transcurrido desde la última vez que nos vimos. No le pregunto a usted por este período, puesto que sé de su ya “rutinaria vida” y supongo que ha seguido igual.

            Terminado este boceto de sus viajes y estancias en tan lejanos países, aquel hombre guardó silencio y como invitando a Julio, por si quería inquirir algo más. Entendido ello por el invitado, habló de la siguiente manera.

            -Sí, acierta usted en lo que intuye sobre mi forma de vida rutinaria... “aprendí hace mucho que también el Sol que nos da la vida, es rutinario en su marcha por el espacio”; por tanto una vez que yo “encontré mi órbita”; no necesito salirme de ella, salvo que encuentre... “otro ser que como usted, me atrae el entrar en su propia órbita, al tiempo que yo le facilito su entra en la mía”.

            Dejo esta respuesta bastante enigmática en el aire, observando que su interlocutor, ni pestañeaba oyéndole decir aquello y visto que no hablaba, continuó diciéndole.

            -Me maravilla usted y más aún esta organización internacional y que denota una potencia de medios inusitada; puesto que deduzco que aquella residencia o casa de “Los Andes será similar a esta”... le agradecería me hablase de ella, lo suficiente para que me hiciera una idea de aquellos lugares.

            El anfitrión sonrió con franqueza y respondió de inmediato.

            -Sí, efectivamente aquella casa es similar a esta, no igual pero sí conformada y dotada al igual que esta; puesto que las tres casas que poseemos y que como sabe usted, están situadas en Europa, América del Sur y Norte de Australia; en lo esencial, son gemelas unas a las otras; no así el clima, tierras y orografías; puesto que si bien ésta de Jaén está entre montañas; a la que fui a reponerme, son otro tipo de montañas de mucha más altitud y también de un variadísimo clima; que se da en sus vertientes y en sus valles de menor altitud; si bien he de decirle también, que el entorno donde está ubicada, son tierras muy fértiles y que igualmente ambas poblaciones, son sedes episcopales; por lo que puede entender que son núcleos importantes de la frontera de ambos países; cosa lógica por demás, puesto que una casa de las dimensiones de estas y con la población que permanentemente mantenemos, entre residentes, servicio y administración; necesitan ser abastecidas con amplitud y variedad necesarias en alimentos frescos, por lo que no se edificaron al albur, sino teniendo en cuenta esos abastecimientos necesarios y el transporte de todo tipo, tenerlos cercanos; si bien y como aquí, estar al mismo tiempo aislados del mundanal ruido. También es importante que el lugar elegido, está situado a relativamente corta distancia de la capital ecuatoriana (Quito); y que cerca del mismo transcurre la carretera Panamericana3, que como usted sabe es una carretera que cruza todo el continente, salvo un tramo por construir entre Panamá y Colombia; y todos estos factores son importantes para comunicaciones y abastecimientos de todo tipo, amén de la ventaja que supone estar prácticamente a caballo entre dos países y por si surgieran, “cuestiones políticas o internacionales”.

            Dijo aquello, guardó una pausa y continuó.

            -De la de Australia no le hablo, puesto que no la he visitado, si bien tengo información de todo lo que concierne a ella, pero por el momento no ha lugar a hablar de ella; si ello fuese necesario en otra ocasión ya hablaremos, pero ahora tenemos otras cosas más interesantes de que hablar... ¿no le parece Señor Renón?

            -Sí, efectivamente sí... lleva usted toda la razón y le quedo muy agradecido por cuanto me ha relatado del lugar donde ha estado usted en este prolongado descanso. Pero dicho ello, me agradaría saber algo del tratamiento recibido para esa recuperación, que supongo bastante penosa, puesto que... seis meses, es una larga convalecencia.

            Julio dejó en el aire aquella nueva pregunta, la que recogida por aquel extraño paciente, fue respondida de inmediato y de la siguiente forma.

            -Sí; larga convalecencia; lleva usted razón... y mucho más larga, para quienes viajamos mucho más con la mente que con el cuerpo y usted (intuyo) debe también saber bastante sobre estos viajes.

            Aquel hombre guardó un silencio o pausa y viendo que Julio asentía con la cabeza pero no pronunciaba palabra alguna; prosiguió relatando cuanto sigue.

            -Llegué en situación bastante precaria por mi agotamiento y el largo viaje que hube de realizar, puesto que a pesar de la rapidez y medios, aquel traslado fue muy fatigoso para mi; pero una vez llegado a aquel entorno, el ambiente a más altitud que aquí, el oxígeno de aquellas limpias cordilleras y cielos, el cambio de alimentación, el tratamiento inmediato y continuado, fue obrando, primero lentamente; pero a medida que el mismo avanzaba mi alma y mi cuerpo iban recuperándose paulatinamente... y he dicho mi alma y mi cuerpo, puesto que es la una la que sostiene al otro y no como muchos creen que es al contrario... “el ser humano enferma por el alma y esta es la que transmite la enfermedad al cuerpo”; cosa que la medicina actual ignora; por lo que pretende atacar a la enfermedad sólo con química y mecánica de más o menos alta tecnología... y es por ello por lo que no avanzan ni curan todo lo que debieran... “van muy atrasados”. Por otra parte la medicina en su conjunto, es uno de los grandes negocios comerciales que hay en este planeta, y es claro que se cuidan al máximo; es más... “se crean enfermedades para crear luego facultativos y las medicinas oportunas”; el negocio es el negocio y el resto no importa; le recuerdo el brutal negocio provocado en el año 20104, sobre una epidemia de gripe, que no fue otra cosa que el cargar a los países que pudieron pagarlo (los que no pueden pagar las medicinas, simplemente los dejan morir como a chinches u otros insectos), con cantidades enormes de vacunas, que luego no sirvieron para nada y tuvieron que tirarlas... pero... ¿cuánto ganaron los que inventaron aquella falsa epidemia y a cuántos individuos sobornaron para que les siguieran el juego?; la verdadera medicina es mucho más simple y económica; pero mejor dejar ello para alguno de los diálogos, que mantendremos y si surge de nuevo este triste tema.

            Dicho ello se detuvo en su discurso, dando pie a Julio para que interviniese, cosa que hizo de inmediato.

            -¿Entonces que tipo de medicina aplican ustedes... para ustedes mismos?

            Aquel misterioso “Número trece”, sonriendo respondió de inmediato.

            -Sería largo y complicado explicarle todo, en parte por que yo no sé todo “el arsenal curativo que poseemos en la organización” y en parte, por que ello sería muy largo de explicar; pero para que se haga una idea, le diré lo siguiente.

             Aquel hombre se detuvo en su relato, se pasó la mano por la barbilla, luego la dejó caer sobre su regazo y habó así.

            -El alma, como inmaterial que es, no se cura con la química ni con nada material; y lo primero que hay que tratar en estos casos de desequilibrios psíquicos (o no psíquicos), es a lo inmaterial del ser humano y que definimos como alma; para ello contamos con técnicas orientales, e incluso de la sabiduría anímica de ciertas tribus que lo practicaron desde tiempos remotos y lo siguen practicando; también con la medicina musical; puesto que la música es en sí misma una medicina, si se sabe aplicar las tonalidades y volúmenes apropiados, incluso cuando el paciente está durmiendo, puesto que el alma ni duerme ni descansa nunca; no lo necesita. Paralelamente a estos tratamientos anímicos, al cuerpo se va alimentando con medicina natural, mediante comidas apropiadas para cada padecimiento y donde los excitantes, las fermentaciones, el alcohol y algunas otras materias dañinas, están ausentes en casi su totalidad, también interviene el sueño y el verdadero descanso para la recuperación de la parte física... y aplicado todo ello con el conocimiento que ya tienen nuestros especialistas; se logran curas milagrosas, incluso en enfermedades que en otros lugares se dicen terminales y que efectivamente terminan con la vida del que las padece. Es cuanto puedo decirle y por favor, no me pregunte más... usted lo podrá comprobar si necesita de nuestra medicina alguna vez, puesto que sepa usted, que ya le tenemos en nuestros ficheros y archivos y usted puede gozar de nuestra ayuda en todo momento y siempre que nos la solicite... y para su conocimiento le informo que ella será siempre gratuita.

            Julio quedó perplejo al oír todo aquello y sobre todo las frases finales de aquel discurso o relato con el que era indudablemente, obsequiado y como no esperaba; por lo que repuesto de la sorpresa, apenas acertó a decir.

            -Muchas gracias, muchas gracias por cuanto me dice y ofrece; no esperaba tanto... y perdone mi curiosidad, la que queda ampliamente satisfecha con todo cuanto me ha dicho; no necesito saber más... pero comprenda mi curiosidad.

            Sonriendo amplia y francamente aquel hombre le respondió de inmediato.

            -Sí... la curiosidad, el ansia innata del hombre por aprender, puesto que ese es el privilegio o el castigo, saber, saber, saber, aprender... ¿para qué? ¡Ese es el gran problema nunca resuelto! Y sin embargo ha de tener una explicación, alguna vez en el tiempo y el espacio; el ser humano evoluciona... “desde la noche de los tiempos y quizá desde mucho antes de ser ese ser humano que hoy conocemos”.

            Julio escuchó aquel desahogo intelectual y aunque ya nada le sorprendía en las reacciones intelectuales de aquel “extraño loco”; pero repuesto del mismo respondió.

            -Sí... el eterno... “yo sólo sé que no se nada” y que dejara indeleblemente grabado en la historia, aquel que dicen era iletrado y analfabeto (también hoplita o soldado de la infantería griega) y al que conocemos con el nombre de Sócrates; el que solo dejó palabras en el éter y si las conocemos es por cuanto su discípulo Platón y otros, las recogieron en escritos y se fueron transmitiendo hasta nuestros días.

            El “Número trece” escuchó la disertación de Julio y antes de que prosiguiera, intervino de la siguiente forma.

            -Perdone usted Sr. Renón, pero si ya en el primer diálogo nos metemos de lleno en la metafísica; terminaremos en ese lugar que... podríamos denominar como el de... “ninguna parte”, o como ustedes dicen aquí en lenguaje de la calle... “con la cabeza caliente y los pies fríos”; por lo tanto le propongo cortemos este hilo conductor y pasemos a otros temas, dejando estos para ocasiones en que como ha ocurrido hoy, la mente se dispare hacia esos caminos de “tan largo e incierto recorrido”, ya que antes o después llegaremos a esos muros infranqueables y a los que supongo que, usted como yo, hemos llegado muchísimas veces... ¿no es así?

            Terminó de hablar con aquella pregunta la que recibió pronta respuesta.

            -Sí, lleva usted razón; por tanto hablemos, por ejemplo; de ese discurso que usted me dejó manuscrito y de la carta igualmente escrita por usted, que le acompañaba... ¿le parece bien?

            -Me parece bien, puesto que en realidad fue un diálogo iniciado por mí y el que no pudimos debatir; sea pues y por tanto, inicie usted el diálogo, puesto que me ha dicho que ambos escritos fueron leídos por usted bastantes veces.

            Julio asintió con la cabeza y tras ello habló a su interlocutor de la siguiente manera.

            -De acuerdo, puesto que lleva usted razón y por lógica intuyó que si volvíamos a encontrarnos, el tema inicial sería aquel discurso escrito y cuyo título, es el de... “Sobre el escritor (sueños y realidades)”... ¿por qué y para qué lo escribió usted y qué es lo que pretendía con ello? Puesto que la verdad, habla en el mismo con mucha dureza y entienda dureza, por la claridad descarnada con que toca la vida y obra, de lo que usted estima ser un escritor, veraz, comprometido con su época y que escribe o habla ya sin miedo alguno a las consecuencias que puedan acarrearle lo que deja escrito; puesto que “las palabras” se pueden negar si no han sido grabadas... pero los escritos quedan y más el de usted que fue realizado de su puño y letra.

            El Número trece oyó aquella respuesta muy sosegadamente, si bien su rostro sufrió un tenue cambio de expresión y el que denotaba que su yo interior iba trabajando a gran velocidad, mientras su interlocutor pronunciaba las palabras; se tomó unos instantes para responder a Julio y pasados estos, le habló.

            -¿Por qué y para qué escribí ese discurso? No lo supe ni aún lo llego a saber; puesto que ese discurso sólo lo conoce usted; por tanto nunca fue pronunciado en público ni pasado a un libro... quizá y como tantas cosas escritas por mí, las escribí para mí mismo... para desahogar mi alma... para convencerme de la infinita impotencia con que nos desenvolvemos los seres humanos que nos atrevemos a pensar y no nos da miedo el profundizar en esos caminos tan profundos o absurdos, donde siempre nos perdemos, puesto que no hay respuesta, recuerde que en alguno de sus párrafos, yo me confieso un ser desgraciado, incomprendido, no me atrevo aún a decir que fracasado; pero sí que bastante fracasado, puesto que a lo largo de mi ya larga vida; creo que es con usted con el único con el que he podido dialogar en la profundidad con que lo hago conmigo mismo; mis intentos con otros seres humanos... fueron intentos fallidos, puesto que al común de la gentes y por altos estudios que dicen poseer, les de mucho miedo, incluso terror, el llegar a presentarse ante “el espejo de la realidad y verse como en realidad somos... o sea, nada o casi nada”... y sin embargo somos una maravilla, como individualidad y que ha de tener un significado y una respuesta su existir. También muchas veces mientras escribía aquellos textos (y tantos otros que usted desconoce sentía como una angustiosa fuerza que me impulsaba a ello, como “si alguna fuerza superior me obligar a realizar aquellos vómitos intelectuales”; no sé, no sé.

            Aquí se detuvo “aquel loco, ante el otro que igual debía estarlo”; el que recogiendo aquel discurso, trató de continuar y reconducirlo.

            -Ve usted; ya estamos de nuevo en el camino que intentábamos bordear; por tanto trataré de preguntarle sobre los contenidos del discurso, el que casi me sé de memoria, debido a las veces que lo he leído e incluso meditado; por tanto trataré de ir a la temática del mismo o a parte de ella, ya que “desgranar todo lo considero imposible”.

            Dicho aquello hizo una pausa y esperó respuesta, la que llegó de inmediato.

            -Bien; pregunte usted y trataré de responderle.

            Julio guardó silencio y en el mismo trató de rememorar algún pasaje de aquel gran discurso, el que por sí mismo ya era bastante explícito por sí mismo. Por lo que inició el tema con cuanto sigue.

            -“La misión del escritor, del artista, es hablar por aquellos que no pueden o no saben hacerlo”... refleja usted estas palabras escritas por Albert Camus5 y sobre ellas se extiende con amplitud, pero me gustaría oírle algunas de las matizaciones que se le ocurran sobre ello en este momento; le agradeceré me responda.

            La respuesta llegó cuasi de inmediato y fue así.

            -No puedo recordar el texto exacto, pero es igual; aquel escritor quiso decir, que todo intelectual tiene que transmitir su sabiduría, más pensando en el pueblo o población más inculta, que en su propio interés material; o sea que no sólo tiene que defender al que no puede defenderse, sino igualmente tratar de enseñarlo a que se defienda por sí mismo; puesto que el gran problema mundial es la brutal incultura que padecen las masas, consecuencia de todos sus males y de que sean manejadas por los grupos perversos que siempre las han manejado. Un pueblo formado en una cultura integral y no contaminada con credos de ninguna clase, se convertiría en un pueblo adulto, responsable y capaz de resolver civilizadamente todos sus conflictos. Por ello y aún cuando personalizó, “al escritor y al artista”, pero seguro que quiso involucrar en esa gran misión a todo aquel que de alguna manera destaca en un saber intelectual y el que generosamente, ha de volcarlo sobre el que menos sabe, si es que este lo quiere aceptar o recibir. Más claro aún, que el saber más no da derecho a abusar más, sino todo lo contrario. Y como lo que ocurre es el continuado abuso, manteniendo la incultura cuanto más bruta mejor; pienso que aquel pensador galardonado y en su discurso dado en Upsala; sintetizó con aquellas grandes palabras, todo lo que yo hoy le digo, intuyendo la profundidad de aquel gran mensaje, el que debe leer si no lo hizo ya, puesto que hoy es fácil encontrarlo en la red de Internet.

            Dicho aquello, aquel hombre guardó silencio y aguardó a que Julio dijera algo. Pasado un intervalo de breve espacio de tiempo, Julio respondió.

            -Sí, pudiera ser lo que usted dice y por ello lo acepto, puesto que bajo mi deducción puedo llegar a parecidas conclusiones; pero que indudablemente son utopías y las que llevará infinidad de tiempo el irlas viendo cumplidas; prosigamos pues y le puntualizaré otras preguntas sobre su discurso ya referido.

            Aquel hombre levantó la mano y con la palma de la misma abierta y dirigida a Julio, dijo de forma contundente.

            -No... perdone, pero ahora no; tiene el discurso, léalo de nuevo, puesto que en el mismo dije todo o casi todo lo que tenía que decir y poco podría aumentar; no creo que me desdiga de nada y tampoco me creo capaz de decir más; dejémoslo estar y que cada cual que llegue a leerlo, saque sus propias conclusiones; ni yo ni nadie estamos capacitados para decirlo todo... pasemos a otra cosa; aunque mejor dejarlo por hoy; le propongo algo más relajante y pasado mañana continuaremos... ¿le parece?

            Julio, quedó cortado por aquella reacción inesperada; pero intuyendo que aquel extraño ser, estaría entrando en “rutas no deseadas en ese momento”; recapacitó con premura y respondiéndole le dijo.

            -Perdone usted... no pretendía atosigarlo, pero le entiendo y trato de entender y entiendo que usted no le agrada el tema por hoy, así pues por mi parte, no insisto y acepto el cambio de rumbo... ¿dígame usted que es lo que ha pensado en proponerme?

            Aquel hombre, sonrió agradecido por la comprensión que mostraba su interlocutor y levantándose de la silla, le dijo o propuso.

            -Demos un paseo por estos huertos y hablemos de lo que nos surja, en ese paseo viendo y admirando la naturaleza que tan exuberante y ubérrima se muestra aquí.

            Julio se levantó de su silla, sonrió a su anfitrión y aceptó aquel paseo, que les llevó una larga hora. Tiempo que invirtieron en charlas sobre los cultivos que iban viendo, sobre los pájaros, sobre todo cuanto les rodeaba y de paso, saludando aquel hombre a sus vecinos o compañeros de estancia, a los que iba presentando como escritor e invitado especial; pero con los que no se detenían para entablar conversación.

            Y así fue pasando el tiempo, volviendo tras el paseo a reposar un rato en aquellas sillas de anea y bebiendo agua fresca de aquel botijo, mientras hablaban de cosas cotidianas y sin meterse en asuntos de la intelectualidad o de los muchos problemas que el mundo seguía teniendo.

            Llegó la hora de decirse adiós por aquel día y se despidieron satisfechos ambos, de haber dialogado aquella mañana, quedando para la siguiente cita, que como ya queda dicho, lo sería cuarenta y ocho horas después.

            -Adiós señor “Número trece”... ha sido un placer volver a verle y conversar con usted, hasta pasado mañana.

            -Adiós Don Julio, lo mismo le digo.

            Volvió julio desandando el camino, que ya conocía sobradamente; salió al exterior tras pasar el control, al igual que había hecho a la entrada y se encaminó al automóvil que le había traído, en el que ya le estaba esperando (puesto que lo había visto salir del edificio) Jules, el conductor, el que como habitualmente hacía, le abrió y cerró la puerta una vez acomodado en la parte trasera del mismo.

            El regreso a casa del viejo escrito, fue realizado en igual ambiente de armonía que lo fue el de la llegad al sanatorio; llegados al mismo se despidieron y quedaron en verse dos días después a igual hora en que hoy viniera a recogerlo.

            Entrado en la casa, Julio recibió “las alegrías” de su fiel Ciro, el que le esperaba para el paseo habitual del medio día. Realizado el mismo, se preparó comida y comió en la casa; no tenía ganas de salir a comer fuera ese día; muy al contrario, estaba deseando terminar de comer para sentarse un rato y descansar, para seguidamente volver a leer aquella carta y aquel discurso, cuyo contenido debía martirizar a aquel “extraño loco” y él quería leerlo todo ello y releerlo, para tratar de encontrar los motivos de aquel incidente en el que tan bruscamente se había cortado unos diálogos que él no quería de ninguna de las maneras que acabasen mal. Por ello tenía que estudiar de nuevo aquellos escritos de aquel peculiar escritor, el que le había confesado tener mucho más escrito y él quería que le confiase mucho más de ello, por tanto tenía que ir preparado para tratar de que aquel incidente no volviese más.

           

CAPÍTULO III

 

            Y el tiempo pasó veloz, aunque a Julio se le hicieron bastante largas aquellas cuarenta y ocho horas de espera para continuar aquellos diálogos “de locos”.

            De nuevo y con puntualidad alemana, aquel automóvil conducido por aquel chofer, se detuvo en la puerta de la casa del viejo escritor; de nuevo los ladridos del perro seguidos de la voz de su amo, tranquilizándole y de nuevo, en el vehículo rodando hacia aquel sanatorio... “para la recuperación de la mente”; y de nuevo ya tenemos sentados frente a frente a aquellos extraños interlocutores, que de alguna manera trataban de vaciar su alma o parte de la misma, para quizá encontrar en ello una paz y armonía que no encontraban pese a buscarla. Por poner un ejemplo comprensible, eran como dos náufragos que aislados en una pequeña isla, sólo podían comunicarse entre ellos mismos y nadie más... sí, también con sus “otros yos”, que más que comunicarles, les ordenaban y manejaban desde profundidades insondables y que todo ser humano llevamos dentro de nosotros. De ahí que algún sabio dijera aquello de que... “para qué hacer largos viajes si el mayo de ellos siempre tendremos que hacerlo en nuestro propio interior”.

            El tiempo seguía en ese estado primaveral ya descrito; algunas pequeñas y altas nubes, salpicaban el cielo azul limpísimo y cuyas tonalidades blanco algodonosas, eran el contrapunto indicativo de que el día sería limpio en demasía, al menos “en las alturas atmosféricas”.

            -Buenos días, señor Número trece.

            Fue Julio el que extendiendo la mano hacia su interlocutor le saludada de esta sencilla manera.

            -Buenos días también para usted; sentémonos e iniciemos la conversación; ¿trae usted algo preparado para hoy?

            -No... he dejado a usted ello o si no a la casualidad que marque el tema o temas, puesto que seguro, sé que no van a faltar... ¿trae usted algo para debatir o compartir?

            Aquel hombre, sacó un pequeño papel escrito y que llevaba en el bolsillo y sonriéndole, se lo alargó, mientras le decía.

            -Encontré este pequeño poema, escrito por mí hace mucho tiempo y pensé que quizá le fuese de interés el leerlo y quizá también podría ser tema de interés para comentar lo que contiene, puesto que aún muy breve... pero es de gran profundidad.

            Julio, recogió el papel, el que mecanografiado en tipos un poco más grandes que los usuales en que se escribe, decía lo que sigue; llevando igualmente un texto que lo encabezaba y que significaba un aporte enorme al texto del poema propiamente dicho.

 

 MIENTRAS EL SER HUMANO NO PIENSE Y OBRE ASÍ; SERÁ UN ESCLAVO... PEOR AÚN, SERÁ UN ESCLAVO DE SÍ MISMO:
EL GRITO MÁXIMO

¡Dejadme!

Dejadme, dejadme;

aunque seáis poderosos,

aún cuando seáis dioses.

                   Dejadme.

                   Yo buscaré mi choza;

                   yo buscaré mi agua;

                   yo Buscaré... mi pan.

                   Dejadme mi libertad...

                   dejadme mi hambre.

                   ¡Mi hambre es mía...

                    y en ella mando yo!

 

            Julio leyó rápidamente aquel corto poema; miró a su interlocutor que sonreía y volvió sobre el texto, el que leyó de nuevo, pero esta vez muy lentamente y volviendo a las palabras leídas para intentar penetrar mucho más en él. Efectuado ello, se sentó en la silla puesto que aún permanecía en pie; lo que igualmente hizo su anfitrión y ya sentados ambos y frente a frente; Julio alargó la mano y sin decir nada devolvió aquel poema, al autor... poema que no traía ni firma ni fecha del mismo. Pero al intentar devolverlo el autor habló.

            -No, no me lo devuelva, es un obsequio que le hago... si usted me lo acepta; me sería grato lo conservara y... si lo prefiere divúlguelo, ese poema no hace daño a nadie... salvo a los mezquinos y miserables de este mundo.

            Julio aún no pudo reaccionar, asintió con la cabeza y mecánicamente volvió a leer aquel tan contundente texto, tan expresivo y tan doloroso al mismo tiempo; y de nuevo miró a su interlocutor y ya si pudo responderle, aún con cierta sorpresa no superada aún.

            -Sí, sí que lo acepto, es más; había pensado pedirle una copia, puesto que efectivamente se dice mucho en tan pocas palabras y en ellas encuentro, todo el dolor, toda la impotencia, pero igualmente toda la grandeza del ser humano que se atrinchera en su pequeñez pero en su gran valor como individuo dispuesto a luchar de verdad, por su miserable libertad en este mundo, importándole un rábano todo lo demás. ¿qué quiso usted decir y qué mensaje envía a quien sepa leer e interpretar sólo una parte de la gran fuerza que contiene ese escrito?

            Aquel hombre y sin perder la limpia sonrisa que con toda franqueza mostraba su rostro; tras tomarse un corto intervalo de tiempo, mesarse la barbilla y mirar un poco de soslayo a aquel cielo limpio y de un azul intenso, volvió la vista dirigiéndola directamente a los ojos de Julio y le habló así.

            -Como creo hemos comentado ya; escribimos para nosotros mismos, para examinarnos, para saber si aún seguimos vivos y no para nadie más. Es cierto que luego muchos de esos escritos (no todos) llegan a otras manos, a otros ojos, a otras mentes; pero ello es secundario en un principio y cuando surge “el vómito”; puesto que si escribir es “vomitar”, escribir un poema y mientras más corto sea el mismo, el vómito es mucho más fuerte y doloroso, aunque algunas veces (pocas) pueda ser placentero; y ese poema que usted ha leído, fue escrito en un estado de un inmenso dolor y en muy pocos instantes, de una de tantas noches de insomnio padecidas por mí; y fue así, “lanzado al espacio como un proyectil de gran calibre”; hasta el título surgió de inmediato y no sé (no lo recuerdo ahora) si antes incluso que el texto que lo completa; fue como un grande o enorme desahogo anímico ante tanto absurdo, tanto dolor, tanta violencia, tanto egoísmo, tanta avaricia y tantas ansias de poseer de gran parte de los humanos. Decirles que no se necesita tanto, que apenas se necesitan muchas de las cosas que los atan o los dominan... que incluso “el hambre es defendible si de verdad hay dignidad para ello”. El preámbulo del poema y que figura en letras mayúsculas, fue añadido bastante después y en una de la innumerables lectura que hice del mismo, para ver si le faltaba algo... y no, no le faltaba nada, salvo aquel preámbulo que adrede lo escribí con letras mayúsculas, para que como un marco... “lo envolvieran”.

            Aquel hombre guardó silencio y esperó respuesta; que llegó tras una pausa.

            -Sí... es como un proyectil de gran calibre y de infinito alcance; puesto que ya en las frases que lo encabezan, dan una contundencia al texto de las mismas y al posterior de sus versos, que yo... la verdad... no recuerdo haber leído nada tan contundente. Imagino el proceso de esa creación, puesto que la misma no es de las que se realizan por unos instantes de padecer una situación, dijéramos que... límite.

            Julio guardó silencio y esperó para ver si había alguna manifestación más y sí que la hubo, puesto que aquel hombre se sinceró diciendo.

            -Efectivamente, esas realizaciones intelectuales, tienen que tener un proceso de “cocción” (dijéramos) y efectivamente, esta fue el fruto de unos largos días o semanas, de un estado angustioso y el que no podía superar de ninguna de las maneras y hasta que surgió “el parto”; el que puedo decirle que me dejó deshecho pero igualmente tranquilo y con un estado de paz que hay que vivirlo para apreciarlo, puesto que contar ciertos estados de ánimo no es posible hacerlo ni en palabras ni por escrito, trate usted de imaginarlo puesto que intuyo que usted debe haber padecido o gozado (también hay gozo cuando se ve la obra creada y la considera uno acabada) momentos bastante similares a este... ¿no?

            Aquel hombre guardó silencio y aguardó respuesta, si es que la había; y sí que la hubo puesto que con cierta rapidez Julio le respondió.

            -Es claro que sí y ello es comprensible, puesto que si estamos aquí ambos y bajo este olivo hablando de estas cosas, es por cuanto somos parecidos o similares y aunque la igualdad no existe en todo el Universo, pero sí que afinidades sí que las hay y efectivamente; yo también he sufrido esos momentos, días, semanas o incluso meses de ebullición angustiosa; y también durante los mismos y posteriormente, he seguido creando escritos; también poemas, que como usted dice... los más profundos o de más o menos interés intelectual, surgen en esos momentos de una realidad que cree uno irreal, pero que se produce por ni sabemos que causas y que hacen brotar, eso que usted muy bien a definido como vómitos... “puesto que son vomitados desde las profundidades del ser y muchas veces a velocidades que uno ni se imaginaba momentos antes de producirse los inicios del parto”. Y digo más; así como los escritos en prosa, son más fáciles de improvisar, pero los que surgen como poema, esos no los puede uno dominar; yo al menos, nunca me he propuesto y premeditadamente hacer un poema; el poema nace cuando él quiere... “mejor dicho cuando las fuertes y extrañas fuerzas así lo ordenan y entonces has de vomitarlo, quieras o no quieras”. Y le diré más; cuando a mi me surgen esos vómitos literarios, los realizo con cierta o gran rapidez, los hago manuscritos y luego, sólo tengo que retocarlos, pero “el cuerpo”, ha salido íntegro y con esa fuerza de “ver la luz” que usted también  a intentado definir pero que en realidad es indefinible por lo intenso de la misma y los matices que coinciden y que no sabemos describir por mucho que lo intentemos.

            Julio guardó silencio y esperó la intervención de su interlocutor, la que llegó.

            -Lleva usted razón, puesto que oyéndole hablar me identificaba con lo que usted decía, puesto que parecía ser yo el que hablaba... y por otra parte, no creamos que somos solos o privilegiados con exclusividad; estoy seguro que cualquier creador o artista de cualquier arte, ha de sufrir similares transformaciones cuando trata de crear un cuadro, una escultura, una música, un “algo artístico” y sea lo que sea; con la facilidad para el artista plástico (pienso), que él, debe estar viendo su obra en su propia mente y luego tratará de realizarla en la materia, pero ni el escritor, ni el poeta, ni el músico, pueden ver imágenes cuando realizan sus obras... “verán nebulosas, obscuridades, profundidades, lejanías infinitas”... pero nunca imágenes; para ciertos trabajos creativos, sólo hay unas obscuridades que dan miedo muchas veces... ¿o no?

            Julio, sonrió ya un poco más relajado y respondió de la siguiente manera.

            -Si, concuerdo con usted una vez más; yo mismo, he hecho infinidad de relatos y el relato se basa en algo que has visto o vivido, por lo tanto tienes imágenes para transformarlas en palabras y ello, al menos para mí, me resulta de una facilidad asombrosa y a la vista está la cantidad enorme que tengo de diferentes relatos; que ya digo, aunque son imágenes que luego has de trasladarlas a textos que otros entiendan o vean (lo verán siempre de diferente forma) son bastante fáciles de lograr, pero crear un texto de algo imaginado, un cuento por ejemplo; no digamos una novela, una obra de teatro... eso ya es “harina de otro costal” y perdone esta burda frase que como metáfora emplea el pueblo, pero que por lo gráfico de la misma la empleo y... por otra parte... ¿es que nosotros no somos también pueblo?

            Se produjo un nuevo intervalo o espacio de tiempo, que no era muerto; ni mucho menos, aquellos dos seres movían su caletre y aquel bullía en una especie de torbellino, que ambos tenían que retener. Pasado ese espacio el Número trece, habló puesto que su interlocutor aguardaba su intervención. Y dijo cuanto sigue.

            -Sí... usted lo ha dicho, somos eso, sólo eso... “pueblo”; las categorías o dignidades, las ha inventado el hombre para superponerse sobre los demás y generalmente vivir del esfuerzo del resto y es por ello, por lo que no se establecen las verdaderas jerarquías; puesto que el que se atreve de dirigir “un rebaño”; ha de estar preparado para ello y saberlo desempeñar bien; puesto que si no es así... “el rebaño no irá nunca bien”; el ejemplo lo tenemos en el resto de mamíferos... “no olvidemos que sólo somos eso... unos mamíferos más” y en la manada o el rebaño, la dirección o gobierno del mismo, siempre recaerá en el individuo más capacitado; es una enseñanza más de ese libro que ya comentamos y cual es el estudio de la naturaleza en este planeta en que habitamos.

            Derivó así la conversación hacia otros derroteros; aquel hombre adrede o por pura casualidad sacó el hilo del diálogo y lo dirigió hacia una ramificación. Julio aceptó ello y siguió el tema.

            Sí... lleva usted razón, en los mamíferos siempre es el más fuerte y más preparado el que dirige el rebaño o la manada; y no siempre es el macho el que manda, puesto que incluso en el más grande de los mamíferos terrestres (el elefante) no es el macho el que cuida y dirige la manada, sino que es la más vieja de las hembras, la que se convierte en matriarca y es la responsable de la existencia de la misma; los machos son expulsados de la manada tan pronto llegan a la edad adulta y luego volverán a la misma o a otras, para cubrir a las hembras, pero para ello habrán de luchar con otros machos y sólo los más fuertes obtendrán ese privilegio... “lo que no es otra cosa que la inteligencia natural para que con los mejores genes se fortalezca la especie para su mejor y más sana continuidad”.

            -Pero también hay otras variantes y no todos los animales viven agrupados en manadas o rebaños.

            Fue aquel interno el que intervino para meter nueva baza en el diálogo y a lo que Julio respondió de inmediato.

            Sí... también hay solitarios, como el tigre y otros felinos, salvo el león que sí se agrupa e incluso se asocia a otro macho para dominar el harén de hembras que ha tenido (o han tenido) que conquistar previamente; pero sí, el proceso es el mismo, la fuerza y potencia del más capacitado, para el mismo fin que ya ha dicho usted; que la especie se fortalezca cada vez más y de forma natural... aunque muchas veces terriblemente, puesto que en el caso de los leones, los que expulsan al anterior dueño, matan a los cachorros que pudieran haber en el grupo, simplemente para que las leonas entren de nuevo en celo y cubrirlas el vencedor o vencedores; a los que luego son las hembras las que han de alimentar, puesto que el león y una vez conquistado el grupo, no suele cazar; se reserva totalmente para la defensa del grupo y para la reproducción... hay tantas cosas extrañas y que la naturaleza ha ido estableciendo como leyes inmutables, que abruma el estudio de ellas y estremecen los comportamientos, tanto en destrucción como en defensa de la vida... sería interminable ir relatando hechos puntuales, hoy sobradamente conocidos a través de esos maravillosos documentales que nos ofrecen las televisiones y que son obtenidos, por verdaderos amantes de la naturaleza en todas sus manifestaciones.

            Así terminó aquel debate o cambio de impresiones y que produjo aquel corto poema; por lo que el ambiente quedó en un lapsus, del que sacó el loco interno, el que cambiando de tema dijo.

            -¿Por qué no cambiamos de tema y me habla usted de la política actual de España, parece que las cosas no les van muy bien que digamos?

            Julio quedó sorprendido por el cambio que había dado aquel hombre al diálogo; pero como ya habían tratado que no se someterían a temas concretos y con rigidez absurda; sonrió mirando a su interlocutor y sacando un pliego de papel que llevaba doblado en un bolsillo, se lo alargó a su interlocutor, diciéndole.

            -Bien, sea como usted quiere... curiosamente llevaba esta copia de un artículo que mandaré uno de estos días a los destinos donde los envío y que son muchos; pero antes de enviarlos me gusta leerlos y releerlos bastantes veces y algunas de ellas, me saco una copia del ordenador y mientras paseo con mi perro, me suelo sentar en algún jardín, paseo o plazuela y mientras descansamos ambos, suelo releerlos y de paso, si me surge alguna rectificación o ampliación, tomo nota en los márgenes del mismo y luego al regreso lo escribo en el ordenador... léalo y me lo comenta, puesto que (y usted debe saberlo) mis artículos siempre van “en la cresta de la ola o remando contra corriente”.

            Aquel hombre le sonrió y mientras agarraba el escrito le respondió.

            -Está claro que yo he leído de usted, quizá mucho más de lo que usted se imagina; antes por libros que usted mandó a múltiples bibliotecas públicas, del extranjero; también por diferentes artículos y ahora en la época de los ordenadores, es que en la red tiene usted colgados quizá ya pasen de los dos mil artículos y sólo con pulsar un buscador y escribir su nombre y apellidos; ya aparecen multitud de direcciones; amén de sus intervenciones y respuestas en foros y blogs y en su página Web... “tiene usted ya una biblioteca monográfica”... y todo queda escrito en la red y a disposición de quien quiera leerlo o incluso estudiarlo... sí, sé que usted es un rebelde y escribe sin miedo; es por lo que ordené le buscaran, puesto que el destino hizo que por venir a este sanatorio, usted estuviese al alcance de “la mano”; dijo aquello y extendiendo aquel folio, escrito por ambas caras, se puso a leerlo. El contenido de aquel escrito era el que sigue:

 

 Los muy “aprovechados” políticos españoles

 

         Como el 2011 va a ser un año malísimo; sobre todo para los que no tienen empleo ni lo van a encontrar; perdieron los subsidios, e incluso muchos de ellos, están condenados a ir a las colas de los comedores de caridad (que son privados y mantenidos por organizaciones privadas o religiosas) y a los cubos o contenedores que hay en los exteriores de los supermercados, para recoger lo que puedan, al igual que en los bancos de alimentos o “despensas parroquiales” católicas; que tampoco tienen ya mucho que dar; pues a la vista de ello, nuestros “sufridos políticos” colaboran de la siguiente forma.

            Sabido es aquello de que con siete años de “calentar poltrona” (escaño) los que se dicen “padres de la patria” (cosa ridícula por lo mentira de la misma) ya y cuando han llegado la edad de jubilación, “sus señorías”; se retiran con la máxima paga que en ese momento otorgue la Seguridad Social, a sus pensionistas máximos y los que llegan a ella, tras 35/40 años de cotización. Ello y al parecer, se aprobó, por cuanto en principio había en lista de espera, “algunos carcamales”, que nunca habían cotizado nada a la tesorería nacional, puesto que huyeron como conejos en su momento y se fueron a vivir (bastante bien) en el extranjero, caso de Santiago Carrillo y Dolores “la pasionaria” y puede que algunos otros, a los que había que asegurar una paga máxima, “por los servicios prestados a la patria”; cosa que habría que tomar a risa, pues los que pasamos aquí “las de Caín”, trabajando desde niños y tras 58 años de trabajo, hoy cobramos menos de 640 euros mensuales, como “gran pensión”; estas cosas nos caen... “mejor no decirlo, que lo imagine el que esto lea, que seguro que si no conoce el caso, se queda corto”.

Recordemos igualmente que nos han congelado las pensiones y que incluso estas y en años anteriores y digan lo que digan, nos las han depreciado, por cuanto el coste de todo lo necesario para vivir subió mucho más que las pensiones.

            En aquel tiempo (ya van 35 años: período igual al del gobierno de Franco) ni Adolfo Suárez, ni Calvo Sotelo y como primer y segundo presidentes, de esto que dicen... “es democracia” (otra mentira más); no osaron ponerse un retiro como tales presidentes y se fueron, a vivir de lo que les dejaran para salir del paso, o de lo que tuviesen de sus propios bienes o ingresos profesionales; pero llegó... “el progreso y los progresistas” (PSOE) y tan pronto se asentó en el poder, el primer presidente socialista (es un decir eso de socialista: puesto que ya “los bautizaron y bastante bien como socialistos” ) se puso, una paga vitalicia como ex presidente cesante del gobierno de españa (todo con minúscula y adrede).

            Pero es que aparte de la paga (la gran paga, quede ello claro) se puso coche oficial conductor incluido, secretaria, oficina, viajes gratis y no sé si también le pagan los costosos cigarros puros que le gusta fumar; o sea un ejemplo magnífico, para que; “los súbditos españoles nos acordemos de él y de toda su generación mientras vivamos”.

            Abierto “el melón” ¿Qué iban a hacer el resto de los presidentes de los diecinueve reinos interiores o “españitas autonómicas”? Pues lo que han, hecho o están haciendo, seguir el ejemplo del “socialisto” ya citado, e incluso los ministros de las españitas, igualmente se equiparan a los ministros nacionales (si es que esto es ya una nación) y a cobrar todo el mundo, que “el mundo se acaba” y aquí el que no corre vuela.

            Así el ex presidente de la muy arruinada Cataluña, al ser derrotado en las elecciones y echado por inútil; le quedan de paga 135.000 euros anuales, más las gabelas que lleva ello consigo (no olvidemos que este otro “socialisto” se encargó de colocar a su esposa en algo así como docena y media de cargos oficiales, de los que ni se sabe lo que ha cobrado y seguirá cobrando); aquí en Cataluña, “la breva” ya se encargó de prepararla otro socialisto, de apellido Maragall, puesto que el tan criticado Pujol, por tantas otras cosas y tras llevar en el cargo más de veinte años, no se había atrevido a tanto; no se sabe si por falta de ganas o por algún resto de dignidad; puesto que este individuo hasta pretendió ser indemnizado por no sé que “sufrimientos” padecidos en el franquismo... “los que casi tuvimos que pedir limosna no se nos ha reconocido ni un céntimo y pese a que hasta el padre nos fue fusilado”; de risa, pero amarga hasta el sabor de la hiel.

            Y unos más y otros menos, así se pueden ir recorriendo el resto de “españitas o autonosuyas” (y no autonomías políticas y al servicio de todo el pueblo); en unas se cobra más, en otras menos, en otras los colocan en puestos, “bien abrigados para que no pasen frío de cartera”; y mientras, nosotros; impotentes, abandonados, puteados ya al máximo, aguantando lo que nos echen y pagando las subidas que les venga en gana a los que dicen gobernarnos y a los grandes intereses, multinacionales o “multipeninsulares”; que en forma de oligopolios, son infinitamente mucho peor que los tan criticados monopolios que mantuvo Franco; y encima nos quieren convencer que vino el progreso... supongo que se referirán a que progresamos mucho pero en penurias, miseria, injusticias y yo que sé, pues se puede agregar un rosario tan largo, que ni el católico, musulmán o budista... los tres unidos se quedarían cortos y además, seguimos totalmente indefensos.

 ¡¡¡Viva el progreso en la nueva España socialista, socialdemócrata, liberaloide, laica, de la alianza de civilizaciones... o lo que este potaje sea ya!!!

****************************

            Aquel interno leyó el escrito y debió releerlo, puesto que parecía volver sobre lo ya leído, quedando absorto por momentos en aquellos fuertes contenidos de crítica a una política nefasta, padecida por una antes muy poderosa nación, cuya tesorería fue abundantísima, ya que el dictador y en lo social y económico la dejó bien pertrechada; pero los nuevos administradores y en la nueva época, la habían llevado de nuevo a situaciones de ruina, que nunca sus habitantes pensaron pudiesen volver... pero habían vuelto. Terminada la lectura, aquel hombre y sin aún decir nada, alargó la mano para devolverle aquel folio, cosa que Julio rechazó, diciéndole.

            -No; puede quedárselo si quiere, yo tengo copia en el ordenador y lo mismo que yo me llevo su poema, quédese con el escrito, por si quiere comentarlo con algunos otros internos o compañeros de aquí, que pueda serles de interés, el saber el suelo que ahora pisan y donde viven y la clase de administraciones públicas que padecemos; que aunque a ustedes no les afectan en nada, pero deben saberlo.

            Aquel hombre, retrocedió su brazo y mano y dejó el papel sobre una mesita que había al alcance de la mano, poniéndole encima un adorno que había sobre la misma y para que la brisa que circulaba en el ambiente, no fuese a hacerlo volar y caer al suelo. Efectuado ello, se volvió hacia Julio y le dijo.

            -Es fuerte, muy fuerte la crítica que usted hace a la política de aquí y no sólo al partido que ahora gobierna, puesto que el escrito en una fuerte llamada al orden de todos, ya que según se entiende todos han abusado del poder y en provecho propio... ¿Es así... aquí no hay oposición política... puesto que este es un régimen que se dice democrático... que ocurre aquí?... aunque me temo que aquí ocurre lo que en tantas otras partes del mundo actual... “la razón de la fuerza y no la fuerza de la razón”, o sea lo de siempre... ¿no... amigo Julio? Cuénteme usted sobre ello. 

            -Sería muy largo de contar todo, pero trataré de sintetizarlo en el menor espacio posible... veamos.

            Julio guardó silencio y tras el mismo empezó a desarrollar lo que no sería un corto discurso; había mucho y muy desagradable para contar.

 

CAPÍTULO IV

 

            Cuando por fin murió el dictador Franco (muerte deseada por la mayoría de españoles, que ilusos; pensábamos que ello daría paso a un futuro mucho mejor) y tras unas convulsiones intestinas, que ocasionaron no pocos muertos; se llegó a lo que se nos dijo fue un pacto o consenso, entre todas las organizaciones políticas... denominémoslas “viejas y nuevas” (puesto que hubo un momento en que había casi trescientos partidos políticos y dispuestos a intervenir en la política por venir o llegar) y así se pudo reiniciar la vida en la política futura; que mediante referéndums (puesto que hubo varios) se impuso la democracia y el sistema de monarquía parlamentaria. Después se consensuó una Constitución, que se nos anunció como el no va más de las denominadas... “Leyes madres de leyes”; pero que a la vista está, no ha servido para consolidar una nación, que curiosamente es la más antigua (como tal) de las de toda Europa y de casi todo el mundo, puesto que se consolida nada menos que en el S. XV, en el reinado de aquellos admirados (odiados por otros y no sé el por qué, puesto que para valorarlos hay que situarse en ese tiempo de hace ya más de medio milenio y ver como actuaban en el resto de reinos o tiranías)... Reyes Católicos (Doña Isabel de Castilla y Don Fernando de Aragón) que aparte de consolidar todo lo que hoy es la España Europea, incluidas las islas Canarias; nos legaron un idioma común, que hoy hablan alrededor de quinientos millones de terrícolas, lo que le convierte en el segundo idioma más hablado internacionalmente y tras el inglés, que lo superó, precisamente por la malísima política internacional (no sólo nacional) de los sucesores de aquellos (reitero) admirados reyes, que con aquel legado idiomático (amén del imperio que ellos iniciaron) nos dejaban una riqueza enorme y simplemente con el idioma que en principio fue castellano, pero que establecida la gramática por Lebrija (Elio Antonio de) pasó a ser el “Idioma Español”; cosa que aún no reconocen en muchas (y mezquinas) partes de esta España actual; pero volvamos a la Constitución Española.

            Se estableció un sibilino sistema (D´Hont), dicen que democrático, pero con unas concesiones especiales a algunas regiones, ya privilegiadas desde tiempos atrás y que son las que con esos privilegios, en realidad las que han gobernado España y han torpedeado siempre los gobiernos centrales de Madrid; incluso empleando un sanguinario terrorismo que al día de hoy aún no ha sido extinguido y aún persiste en España, desde tiempos del dictador. Por si fuera poco, se estableció en la misma, el sistema de “Autonomías” (que ya y en expresión de cachondeo se dice “autonosuyas”) que en realidad se han llegado a convertir en una especie de virreinatos, pero sin rey con autoridad para quitar al virrey de turno. Y así, se ha ido creando un Estado burocrático, enorme por lo costoso del mismo y por la plaga de parásitos que la política ha incrustado en el dinero público y la que inmisericordemente ha tenido que aumentar los impuestos hasta grados insoportables, puesto que hoy ya hay una deuda inaguantable y el país ha llegado a estar prácticamente en la quiebra, si bien se sostiene por esa deuda y el apoyo de la denominada UE (Unión Europea) por cuanto y al tener esta, una sola moneda, no pueden dejar quebrar a un país de la dicha “unión” (cosa muy discutible eso de unión) por cuanto empezaría a caer todo el ficticio sistema monetario o financiero y en un efecto dominó las consecuencias serían incalculables... imagine ello, puesto que naciones tan al parecer distantes como Estados Unidos de Norteamérica (USA) y la República Comunista de China; han tenido que intervenir para ese sostenimiento; puesto que el conglomerado de las altas finanzas y especulación mundial, parece ser que están entrelazados en unas marañas enormes de intereses que a casi todos afectan.

            Julio tomó un respiro, echó mano al botijo de agua, bebió varios tragos y tras limpiarse los labios con un pañuelo que sacó del bolsillo, continuó hablando.

            -Pues bien, aún así, esta inútil y perversa clase política, no cede en las abusivas condiciones sociales, políticas y económicas que se han ido imponiendo (y en ello nunca han discutido nada, simplemente han aprobado por unanimidad) mientras al pueblo en general, nos someten a unos impuestos y abusos, que para mí es ya inexplicable el cómo las multitudes no han salido a la calle, puesto que hoy mismo, hay en España una cifra de parados (sin empleo) que rebasa los cinco millones de adultos y que por tanto, supera el veinte por ciento de paro en el cómputo general, cosa que duplica el promedio de la propia UE; y lo que demuestra por sí solo, el tipo tan nefasto de administraciones públicas que hemos padecido y que seguimos padeciendo; puesto que incluso el peor de todos los gobiernos; que es el actual y que lidera un inútil integral; tras siete años de estar en la presidencia y según estudios o encuestas publicadas, siendo repudiado por más del ochenta por ciento de la población con derecho a voto y habiendo sido el principal culpable de la recesión que padecemos, aún permanece en el Gobierno... eso sí, mediante los sobornos habidos y por haber, puesto que ha tenido que comprar votos parlamentarios, al precio que le han exigido. Todo ello demuestra que hemos caído en una clase de mercenarios políticos, que se compran y se venden y que no parlamentan nada, puesto que la mayoría se limitan a apretar los botones electrónicos del parlamento (nacional o los casi veinte regionales) que les indican los que de verdad gobiernan dictatorialmente en el partido que sea, puesto que esos (los partidos) siguen el sistema del tan criticado Franco y en ellos rige la peor de las dictaduras, cual es la de “la camarilla”; que además en lo relativo al voto popular, nunca nos han dejado votar nombres; puesto que desde dichas camarillas imponen unas listas, las que confeccionadas por ese sistema, siempre aseguran a los primeros insertados en las mismas; la llegada o permanencia en el chollo que hoy es la política en España... o sea un desastre y donde nadie responde de nada, o apenas nada de los negocios (sucios negocios) públicos y en los que se pierden enormes cantidades de dinero sin que el mismo sea aprovechado por el común de los que pagamos impuestos.

            Julio volvió a tomar un respiro y tras él terminó diciendo.

            -Se ha creado un Estado de irresponsables y que tampoco las leyes ni los jueces pueden (o quieren) controlar; puesto que los tres supuestos poderes democráticos (legislativo, ejecutivo y judicial) parece ser que... “yacen en cama redonda”; y en tal situación, los escándalos, las corrupciones, los abusos, son ya inenarrables. El dinero público es saboteado, malversado o dirigido a los destinos que conviene a los que mangonean el mismo y de lo que se aprovechan infinidad de apostados en los lugares predispuestos a recibirlo; de ello igualmente se benefician los conglomerados multinacionales, bancarios, financieros; incluso sindicatos obreros o empresariales, ya que todo depende de las ubres del dinero público, dirigido siempre a sostener al poder y sea el que sea. Termino diciendo (aunque se puedan matizar infinidad de cosas) que éstos que se dicen demócratas; en muchos asuntos son infinitamente peores que el tan criticado Franco... el que al menos y pasados los primeros lustros de su parte... “dijéramos negra” (aunque habría que matizarlo mucho) al morir, deja a España y los españoles, en un estado social y económico, que ni soñábamos los que vivimos ambas etapas. O sea que deja a la nación española rica en recursos y bienestar sobrantes, los que permitieron aquel paso de la dictadura a este nuevo sistema, que yo no sé definir por lo podrido (ya) del mismo; y lo que de haber sido bien administrado, pensando en el futuro; hoy España debiera estar si no a la altura de Alemania (“Alemania es mucho Alemania”) pero sí a la altura de Francia, Inglaterra, y por encima de Italia... y no, hoy somos ya una colonia regida precisamente por Alemania y Francia, que son las que nos van a marcar el paso a seguir y quizá hasta ello sea lo mejor que nos pueda ocurrir en este; más que triste... ya desolador momento español, si es que ya se puede denominar lo español como expresión de un todo nacional, que yo lo dudo vista la actual situación de incluso, separaciones (en ciernes) de territorios “levantiscos y siempre inconformes”.

            Dicho aquello; Julio dejó escapar un suspiro o más bien un bufido de desahogo y volvió a coger el botijo y bebió agua mecánicamente; lo que le impulsó a decir a su interlocutor.

            -Perdone usted, no me di ni cuenta... ¿quiere agua?

            Lo dijo alargándole el recipiente; el que fue cogido de inmediato por aquel extraño “Número trece”; que en aquel momento sonreía pero de una extraña y enigmática forma y la que denotaba su semblante. Aquel hombre bebió dejando el botijo en su lugar de reposo; y efectuado ello dijo.

            -Me deja usted “frío”, perplejo, sorprendido y no sé cuantas cosas más; puesto que es inexplicable toda esa odisea y que esta ocurra en un país o nación de tanta solera histórica como tiene España; cuesta creer todo ello.

            Julio hizo una mueca donde se reflejaba igualmente la tristeza, la impotencia, la incomprensión y otras sensaciones, todas ellas no gratas; tras ello y pasado un espacio de tiempo como pausa, respondió.

            -Sí... sí, lleva usted razón en lo que dice, pero aquí... “deben existir unos hados malditos que no se extinguen y pareciera ser que el español en mayoría goza con la destrucción de lo español, sin valorar siquiera que destruyendo lo español, se está destruyendo él mismo”... y esto viene de viejo, de muy viejo; no hay más que leer la historia de este violentísimo país y ver la enormidad y lo terrible de sus contiendas o enfrentamientos intestinos; culminado todo ello en la terrible guerra civil que dicen de 1936 a 1939, siendo ello mentira, puesto que esa guerra civil, empieza tras la cobarde huída del último de los reyes borbones (Alfonso XIII) y termina en una larga etapa, yo creo que treinta años después; puesto que hasta entonces hubo represaliados e incluso fusilados o condenados a largas penas de cárcel... es más; aún no han terminado del todo, puesto que este nefasto gobernante de hoy (el devastador Zapatero) entre sus maldades, hay que destacar el haber creado un engendro que denominó, “memoria histórica”, pero que no era otra cosa que el de desenterrar, no cadáveres como dijo; sino los viejos instintos fraticidas que dieron lugar a aquellos desastres de la citada guerra civil... sí, aquí siguen habitando esos hados malditos y que surgirán a la primera ocasión en que los demagogos los vuelvan a desenterrar... si es que alguna vez estuvieron sepultados en algún lugar... que creo que no.

            Julio guardó un compás de espera y espero la intervención de su interlocutor, el que mesándose la barbilla como era su costumbre dijo cuanto sigue.

            -Si no tuviera sobre usted y tras tantas ya conversaciones directas y la cantidad de sus escritos leídos... una convicción de que usted no exagera y que tampoco es partidista de ningún credo político... no me lo creería, pero la verdad, cuesta de creer todo eso que usted sintetiza. No hay explicación para tanto desastre.

            Julio volvió a sonreír y llevándose de nuevo la mano al bolsillo de la chaqueta que llevaba puesta, sacó otros varios folios que llevaba doblados y sin mirar siquiera, le alargó otro al Número trece, diciéndole.

            -Tenga otro “cartapacio” y lea... y ya ve que no he seleccionado ninguno en especial de los más de media docena que llevo aquí para repasarlos o releerlos.

            Aquel hombre no dijo nada, simplemente cogió el folio, lo desdobló (estaba doblado por cuatro veces) y empezó a leer lo siguiente.

 

Socialismo/Capitalismo: malos los dos pero...?

 

         Hemos llegado ya a un punto tan descarnado... “tan en cueros vivos”, que la realidad es la que indica mi titular de hoy; los dos sistemas han fracasado estrepitosamente y digan lo que digan y lo hagan como quieran; pero “ese péndulo maldito” (izquierdas/derechas – capitalismo/socialismo-comunismo: al final TODO ES CAPITALISMO Y DURO) no ha traído nada más que guerras, desastres de todo tipo y de nuevo la situación actual, que digamos lo que digamos, es una situación de un estancamiento brutal y donde la realidad nos dice que los que dicen gobernar no saben ni por donde andan (o lo saben demasiado bien), y mucho menos las rutas que hay que reemprender o reiniciar de nuevo, para llegar a situaciones, sino de prosperidad ya irrecuperable; al menos de “estados bonancibles y donde la gente vuelva a tener ilusión, confiar en sus propias fuerzas y trabajos y en creer en los que manejan los resortes del poder”... y que dicen gobernar, sin conseguirlo; puesto que y como vengo diciendo hace ya bastantes años: Gobernar es practicar la política y la verdadera política es; EL ARTE DE GOBERNAR BIEN A LOS PUEBLOS... y a eso no se ha llegado nunca y hoy; y pese a todo lo que “poseemos”... tampoco, al contrario... “ese poder ha sido sólo para destruir a las masas y sobre todo al individuo positivo y por tanto, digno de ser tenido en cuenta y cuidarlo como el mismo... merece”.

            Los mediocres, los inútiles, los ambiciosos y sobre todo los avariciosos en demasía, se apoderaron de todo y el resultado es la miseria que tenemos encima y que no es solo la miseria material, sino la inmaterial, moral o espiritual (llámenla como quieran) y que es la peor de las cargas destructivas que hoy pesan sobre la humanidad. 

            Los Estados, se cargan de parásitos, de mercenarios, de depredadores, de pésimos administradores, que a lo que van es “a lo suyo” y mientras pueden, de ello es de lo que se ocupan; mientras el resto “anda como puede” y llegado el momento en que ya no pueden andar por que no los dejan, sólo les queda... “o el consumirse degradándose al máximo... o llegar a un estado de desesperación peligroso por demás”. Me da igual señalar a Cuba, Corea, Argelia, Marruecos, China, España, Argentina... ¿y cuántos más? La lista sería interminable si de verdad se profundiza en la realidad.

            Cuando esto escribo; ya hay revueltas (con numerosos muertos) en países norteafricanos, por cuanto ya hay demasiados que no encuentran recursos, ni para llegar... “al pan nuestro de cada día”. Países que desde hace siglos, han tenido recursos necesarios y suficientes y sin necesidad de “los pozos de hidrocarburos” que hoy los hacen bastante ricos... ¿dónde va ese dinero que en inmensas cantidades debiera llegar a esos países? De alguna manera es lo que ocurre en la mayoría, que la evasión de capitales y la mala administración, produce hechos que no debieran llegar nunca.

            Pero no es sólo en esos países subdesarrollados; en otros ocurren también cosas que se adivinan, solamente tratando de introducirse en los entresijos de noticias como esta que acabo de copiar hoy mismo y antes de terminar este artículo; y que es sólo una muestra de esos grandes negocios que se cuecen entre “secretos a voces”. Veamos.

            El presidente de Endesa, submarino de Italia en España, quiere vender Repsol a ENI y colocar a Luís del Rivero en la Presidencia. Para ello, cuenta con el apoyo del ministro Sebastián (PSOE) y necesita la neutralidad del PP. Prado quiere como consejeros de la petrolera a Felipe González y a José María Aznar (diario Hispanidad 11-01-2011).

            El mismo diario y el mismo día adelanta otra noticia “mucho más substanciosa” y que afirma cuanto sigue.

            “Tener ex presidentes de Gobierno en nómina se ha puesto de moda. Si Gas Natural nombró el pasado 17 de diciembre a Felipe González consejero independiente, Endesa ha acordado contratar a José María Aznar como asesor externo de su cúpula directiva. Un servicio por el que el que fuera responsable del Partido Popular recibirá una remuneración de más de 2000.000 euros.

         Ambos políticos y según este periódico, van a cobrar cantidades similares. Y como se puede apreciar, este asunto en sí es un inmenso negocio “global” y que se organiza con el fin de unos mismos intereses; por lo que se demuestra que... “quienes discuten y aparentemente se pelean en esos parlamentos de apretabotones, a la hora de los grandes negocios van en la misma línea y cada cual a sacar la máxima tajada que puede”. Por lo que esos parlamentos no son otra cosa que “unos malos circos ambulantes”; y los que nos cuestan capitales inmensos, que no sirven para otra cosa que para mantener parásitos, aprovechados, depredadores, o mercenarios, que se venden como tales al mejor postor, para revestir de legalidad, a lo que son actos fuera de la ley que debiera imperar; hay ya demasiadas leyes injustas que se aplican como si tal cosa.

            Al pueblo, pues ya lo estamos viendo, alargar el tiempo de jubilación, para aquel que pueda llegar, pagarle cuanto menos mejor, no dejarlo ya ni fumar en lugares acondicionados para ello (una incalificable tiranía más); los jóvenes emborrachándose, drogándose e incluso... “fornicándose” en la vía pública; la enseñanza no por los suelos, sino “por muchos metros bajo el subsuelo”, etc. etc. Pero eso sí (coño) y hasta el rey lo ha dicho presumiendo en su mensaje de Navidad... “semos (no somos) campeones mundiales de no sé cuantos deportes... aunque después un ciclista famoso se haya ahorcado en su casa de Madrid... como final glorioso de su última etapa”... “y es que el deporte de hoy, pues eso”... es una droga más para entretener a las masas y que no se enteren de otras cosas; para ello les fabrican constantemente ídolos de barro, a los que les hacen cobrar cantidades de bochorno, pero es el veneno que obnubila a las masas.

            ¿En qué acabará todo este desastre “global”? Mejor ni pensarlo; el creyente que vaya rezando “lo que sepa” y el no creyente, pues... “que se las apañe como pueda”; pensar en que todo este “estiércol hediondo”... se convierta en tierra fértil... no sé, no sé... si ello se logra, va a costar, lo que ni quiero imaginar.

******************************************

 

            Terminado de leer este segundo artículo, aquel interno del sanatorio, se mesó una vez más la barbilla, luego se rascó en una oreja, después en la nuca, todo ello indudablemente pensando en la respuesta o respuestas a dar; aún volvió a mirar y releer parte del texto y efectuado todo ello, habló lo siguiente.

            -Amigo Julio... me ha propinado usted “dos golpes muy contundentes” y en un corto espacio de tiempo; no sé ni cómo empezar a responderle a tan abrumador planteamiento de calamidades que no sólo asolan a su país, sino que como usted apunta, asolan a gran parte de la humanidad.

            Aquel hombre hondamente preocupado (era al igual que Julio, una esponja inmensa y que absorbía todo aquello como si fuese propio, aunque en realidad no le afectara gran cosa, o nada en absoluto y pensando egoístamente)... guardó una larga pausa y mientras nerviosamente se seguía tocando con la mano izquierda, que era la que tenía libre... el rostro y la cabeza. Tras ello volvió a hablar diciendo.

            -El problema del individuo mal formado; siempre es el mismo, el egoísmo, las pasiones, los muchos miedos y el peor de todos el de la soledad o del abandono y... como con dinero, con mucho dinero,  piensa que se puede comprar todo; el resto ya nos lo podemos imaginar. Es muy difícil el auto control, el conformarse llegado a un punto... el saber reconocer que el dinero es un medio no un fin, que pasada esa medida sólo traerá problemas para uno mismo y para los demás. El ser humano somos de carne y hueso y aún predominan los instintos y las pasiones (panza y bolsillo lo sintetizo yo) y como según se afirma; la evolución vendrá con las muchas vidas que aún hemos de vivir (reencarnación)... pues si ello es así, la lima del infinito tiempo que ha de pasar por nosotros, debe ser aún enorme, puesto que en los varios miles de años que la historia escrita nos presenta del hombre... el hombre apenas hemos cambiado y siguen imperando (como siempre) "la panza y el bolsillo". Así pues, que cada cual se vaya preparando, "su propia lima y empiece a ir limando"; puesto que esa es otra... es uno mismo el que tiene que ir cambiando, antes de pedir que cambien los demás... al menos es lo que yo intuyo, tras observar lo que he podido... de "la odisea humana".

            Dijo aquello y tras una pausa, en la que su caletre debía estar a punto de crear problemas a su cerebro; dejó caer un fuerte suspiro y desplomándose físicamente en aquella silla, aunque siguiera sentado en la misma, dijo cuanto sigue.

            -Un día y en una de tantas situaciones angustiosas y que he sufrido (supongo que usted también debe saber de ello) empecé a escribir sin saber en realidad lo que saldría al fina... y luego fui continuando en tiempo posterior, puesto que aquel trabajo requirió bastante tiempo, ya que lo inicié, leí, releí, fui aumentando el texto y al final; resulto algo no sé si interesante o no (yo ya dudo de todo) y el que una vez escrito titulé... “Discurso a la Sabiduría”; el mismo siempre lo tengo a mano, así como el otro ya comentado, sobre; “La misión del escritor”; y aunque ambo originales están bien guardados en ordenadores y copias en discos, pero y como le digo, siempre tengo una copia a mano, puesto que si necesito más; no tengo nada más que ir a las oficinas del sanatorio y ordenar me saquen más... espere un momento, entro en la casa y le daré a leer esa copia de extractos de lecturas y meditaciones, para ver si ello nos puede aclarar algo... puesto que le reitero... yo dudo ya de todo y muchas veces, no sé si es que vivo, donde vivo, para qué vivo y por qué vivo... perdone, ya vuelvo.

            Julio al oír aquella disertación, quedó perplejo y no pudo ni articular palabra; guardó silencio y miró al entorno, oyendo al mismo tiempo la brisa que al pasar por unos cercanos pinos, “cantaba su peculiar sinfonía”, la que complementaba el murmullo del campo, el canto de los pájaros y que completaba, una armonía natural y campestre, que la tenía allí a su lado; pero que su mente no había reparado en ella, absorbida por aquellos diálogos de locos cuerdos... o cuerdos locos; que se masturbaban el cerebro, para al final quedar como al principio de esa excitación cerebral, anímica, o como quiera que se denomine ese estado de ebullición intelectual.

            Pasaron no más de cinco minutos, cuando aquel interno, salió de la casa y con cierta premura, llegó donde estaba sentado Julio y entregándole una cuantos folios, debidamente encuadernados en una carpeta de plástico, le dijo.

            -Tenga Julio... hágame el favor de leerlo y luego seguiremos comentando lo que proceda.

            Julio alargó la mano, agarró aquellos escritos, abrió la carpeta y empezó a leer lo que sigue a continuación. 

 

CAPÍTULO V

 

DISCURSO A LA SABIDURÍA

 

DISCURSO A LA SABIDURÍA

(Reflexiones sobre la evolución y reencarnación)

            Agradezco a Séneca, lo que a continuación escribiré; puesto que leído múltiples veces, su libro, “De la brevedad de la Vida”; junto a los de otros estoicos; me incita a ello, éste párrafo tan contundente y por cuanto viene de aquel sabio, andaluz y cordobés, que viviera en época trágica, en la imperial Roma: dice así: “De todos los hombres, los únicos realmente ociosos[5] son los que se consagran a la sabiduría, los que la buscan, los filósofos; éstos son los únicos que viven, pues no solamente aprovechan bien el tiempo de su existencia, sino que a la suya añaden todas las otras edades; toda la serie de años que ante ellos se desplegó, es por ellos adquirida. Si no somos ingratos en grado superlativo, hemos de reconocer que los ilustres fundadores de las venerables doctrinas, por nosotros nacieron, a nosotros nos prepararon la vida. Por el trabajo ajeno somos iniciados en aquellas hermosísimas verdades que ellos de las tinieblas sacaron a la luz; siglo ninguno nos ha sido vedado, en todos se nos admite, y si por nuestra grandeza de espíritu salimos de las estrecheces de la debilidad humana, mucho tiempo tenemos donde campear y espaciarnos. Permitido nos es disputar con Sócrates, dudar con Carnéades[6], reposamos con Epicuro, vencer con los estoicos la naturaleza humana y superarla con los cínicos”. El discurso es mucho más amplio, pero considero es suficiente y debo cortar aquí, considerando he podido explicar, “esa misteriosa palanca que me incita a escribir, muchas veces, lo que ni pensaba, momentos antes”.

         En un mundo tan decadente como el actual, donde una brutal avalancha de absurdos y materialidades embrutecedoras, están deformando de tal forma y manera, a las nuevas y no tan nuevas generaciones; resulta reconfortante buscar y encontrar en textos antiguos, manantiales de sabiduría, los que al ser leídos y meditados, parecieran que el alma crece y se esponja a límites inimaginables, puesto que con esas lecturas, el ser humano recupera nuevas esperanzas y piensa que lo actual, es un mal sueño, una pesadilla que pasará y que de nuevo, aparecerán otros maestros de la sabiduría verdadera y la que nunca muere, puesto que en si misma, forma y conforma algo así, cómo un inmenso manantial fresco y sereno, de cuyas aguas beberemos todos, hasta conseguir esa sociedad verdaderamente humana y por las que tantos y tantos han trabajado a lo largo de milenios, sin que tras tan largo espacio de tiempo, parezca que consiguieran algo... salvo que la realidad, explicada por otras viejas enseñanzas (hoy actualizadas) sean la clave de todo, ya que si es verdad que al ser humano, se le asignó la eternidad y un largo camino para llegar a ella, adquiriendo en tan largo camino... la perfección de los dioses... ¿Qué son y representan unos milenios conocidos y otros muchos de los que apenas si se tienen noticias?... nada, absolutamente nada. Si ello es así (y la esperanza del sabio se decanta siempre hacia ello) resultaría que este planeta; y en la inmensidad del espacio, es sólo una mota de polvo, la que además, siempre ha estado poblada por seres, más o menos primitivos en lo verdaderamente moral y humano, aunque en lo material y tecnológico, avanzasen hasta puntos peligrosos; donde el pobre “aprendiz de brujo”, ya no puede controlar su obra, puesto que nunca supo ni controlarse él mismo en sus propias carnes o apetitos, menos en él yo inmaterial que late dentro ó alrededor de cada cual, puesto que y al parecer... “no es el cuerpo el que contiene un alma, si no por el contrario, es el alma la que contiene a un cuerpo”... de ahí la lapidaria frase de “conócete a ti mismo”; y que analizada a fondo, se convierte en inmensidades de caminos para profundizar en la ignorancia del hombre, el que representado como sabio... llegado el momento cumbre, su síntesis... de su propia sabiduría, es otra frase lapidaria... “sólo sé que no se nada” (Sócrates) el que sí que sabía y mucho... pero y es lógico... ¿Qué sabía él de todo cuanto el hambriento de sabiduría desea aprender?... nada, o tan poco, que humildemente lo reconocía con esa frase, la que en si misma y que duda cabe de ello... encierra una gran sabiduría; (ver y analizar, nota 2).

            Pero volviendo un poco atrás en este discurso que improviso sobre la marcha... ¿Si es verdad que este planeta es algo así como un minúsculo penal ó cárcel estelar?... ¿dónde están los que aquí vivieron... de donde vienen los que aquí están?. Esa sabiduría, asevera y asegura, si bien la ciencia material aún no lo ha descubierto ni lo acepta... que ni todo ha empezado aquí, ni todo va a acabar en este insignificante planeta... “de agua, tierra y fuego”; o sea, que los seres que pasaron por aquí y supieron aprovechar su vida, progresando en ella y llegando a un grado, ya no perteneciente a las brutalidades que se generan en ésta Tierra... murieron en ella, pero luego han nacido en otros globos estelares, donde siguen su marcha, puesto que es cierto... no sólo en esta Tierra, hay vida... en aquellos otros que también la contienen y en formas que desconocemos; aquellos seres, siguen su marcha aprendiendo y perfeccionándose en ese inconmensurable camino, cual es la sabiduría. Así y por igual forma o manera, pero a la inversa... aquí vienen a parar, otros seres que proceden de otros mundos más embrutecidos aún...[7] que este, para los cuales, la Tierra, es algo así como una academia donde ellos, se irán formando poco a poco, pero eso sí, teniendo que nacer y morir aquí múltiples veces, hasta que su estado ya es apto para emprender un camino más elevado y así cómo el atleta... cubre etapas. En el tiempo y el espacio; el ser humano, que llegado a un grado de perfección, ya no se define ni como hombre, ni como mujer...[8] va cubriendo la suyas, hasta llegar a esa perfección predicada por los más sabios y simbolizada, con la gloria cristiana, el nirvana budista ó el paraíso musulmán, que fue el último en llegar, procedente del tronco común de Judíos y Cristianos, o sea... “el padre Abrahán”, cosa tristemente curiosa, pues se han llevado (aún se llevan en algún sangriento lugar) “a matar” y se han exterminado mutuamente y cuanto han podido; sin hacer caso de las tablas de Moisés, que a las tres religiones, atan, indeleblemente[9]. Pero prosigamos con el tema central y discúlpeseme, el desvío, que es complementario.

         ¿Absurdo ó increíble?... a ello, yo... y tras leer y meditar bastante, a esos sabios antes mentados y cuyos pensamientos o escritos nos han llegado... digo simplemente... ¿Qué cuesta creer en ello y tener una serena esperanza?... ¿Acaso es mejor no creer en nada? ¿Atormentarse, en la desesperación de la incomprensión más dolorosa y terrible?... ¿Creer todo cuanto las religiones nos han explicado sobre... “infiernos y glorias”?  Religiones que en mayoría, han adquirido poder y fuerza, bajo el poder de las armas[10], las guerras... y el dinero. Y a las que cuesta siempre, siglos y un enorme esfuerzo, reconocer errores y crímenes cometidos[11]; peor aún, las que hoy mismo, preconizan fanatismos y “santas guerras”[12], en las que caso de morir, aseguran a sus combatientes (pobres ilusos) un imaginario paraíso, por el mero hecho de haber muerto defendiendo un determinado credo, dedicado más a un dios sanguinario que a un Dios de paz y concordia, que sólo los sabios y buenos profetas... han predicado siempre y donde el perdón existe hasta para los mayores enemigos, caso de la aseveración concreta de Cristo[13].

            Destaca en nuestra civilización y junto a Cristo; el ya mentado Sócrates y Pitágoras; tres destacados seres privilegiados y a los que La Divinidad dotó de tal manera, enviándolos a este suelo, para que dejaran prédicas y ejemplos, de comportamiento que difícilmente puede ser superado, por cuanto los tres y de diferente manera, dejaron escuela indeleble y a la que (pienso) apenas si nos hemos aproximado; de ahí ver (horrorizado) el hoy y pensar en el ayer y en ellos y en otros de otras civilizaciones, como por ejemplo pueden ser Buda, Confucio, Lao Tsé... y otros menos conocidos, pero todos, todos, predicaron lo mismo y basados en Un Dios o Fuerza Omnipotente ó Inconmensurable y que gobierna Todo el Universo, conocido, desconocido ó, y con las limitaciones humanas... simplemente intuido en grado ínfimo. Todos, digo; y en ello coincidieron plenamente, predicaron una sola y principal norma:  “No harás a nadie, ni a nada vivo, lo que tu mismo no deseas que a ti te sea hecho”. Síntesis total de todo el comportamiento a seguir y del cual, pueden surgir todas las leyes necesarias para una verdadera convivencia, social, política y económica, puesto que por mucho que queramos agotar, esa inmensa constitución de leyes, no es posible hacerlo, por cuanto dimana de La Fuente Divina.

            Se me puede decir lo que se quiera, sobre el bien y el mal; que según los sabios, sólo existe, en nuestro yo interior, aunque lo padezca el cuerpo; si bien el alma también padece... pero aún así... “todo efecto procede de una causa”... y todo es regido por una Ley Universal, cuyo nombre o denominación es el de Causa Efecto ó Ley del Karma, de la civilización Hindú. A cada acción, una reacción equivalente... quien produce paz, recibirá paz, quien produce violencia, recibirá violencia, quien produce dolor, recibirá dolor... sintetizado todo ello, en otra lapidaria frase; ésta pronunciada por Cristo... “quien a hierro mata a hierro muere”. Pero todos nacemos de nuevo, hagamos lo que hagamos y por extremo que ello sea... lo que igualmente se entiende en las lapidarias frases, igualmente de Cristo... “En verdad os digo, que nadie que no naciera de nuevo, entrará en el Reino de mi Padre”... complementada con esta otra y donde nos quiere decir que, la escala del progreso es infinita... “En el Reino de mi Padre, hay muchas moradas”; lo que se entiende, cómo EL UNIVERSO Y SU INFINIDAD DE MUNDOS DE MAYOR O MENOR TAMAÑO; pero igualmente, de mayor o menor categoría o formación (perfección) universal. Por ello, también en las enseñanzas pitagóricas, es Pitágoras el que dice: “No temáis morir. La muerte no es más que una parada en el camino”; que es uno de los múltiples consejos que da a sus discípulos y como Maestro indiscutible; lo que se confirma plenamente si se leen y meditan profundamente, sus... “Versos Áureos”, los que leídos y releídos mil veces, siempre encuentra uno en ellos... múltiples caminos de paz y concordia, para todos, incluso para con los animales.

            En esa escala de valores, se explican todas cuantas desigualdades queramos analizar; puesto que si ni nuestras huellas dactilares, son iguales, mucho menos aún lo somos los seres humanos, los que diferentes, caminamos en una línea ascendente, pero inconmensurable en sus grados y longitud; así e igualmente, se comprende la verdadera Justicia Universal y el perdón, que alcanzará a todos; si bien unos tendrán que penar mucho más que otros, puesto que en esa Ley Justa, nada se da de balde y no valen recomendaciones de ninguna clase. Cada cual tiene que pagar las deudas que contraiga, mediante desvíos que adopte, en esa terrible Ley que el ser humano tiene asignada y no sabemos por qué... y que denominamos como, “libre albedrío”: la que según se entiende, es el crisol donde y mediante múltiples, transformaciones, se van dejando las impurezas hasta conseguirse el espíritu del ser ya puro... que en la Iglesia Católica, se reflejan como arcángeles, ó seres ya muy cercanos a la Divinidad, ó Dios.

            Quizá debiera terminar mi discurso aquí, pero voy a continuarlo y con ello, trataré de matizar algunas cosas, aprendidas no sólo en el estudio de las páginas impresas, o en las charlas de otros seres humanos, sino lo que es mucho más interesante y que a pocos he oído hablar de ello; me refiero en concreto al denominado... LIBRO DE LA VIDA. Ése, libro, el que “escrito sobre la superficie de nuestro planeta Tierra y en la bóveda que lo envuelve”, considero explica por si mismo, muchas de las cosas antes mentadas, puesto que pareciera como si Dios, hubiese puesto al alcance de nuestros sentidos, lecturas y observaciones para adquirir en ellas, unas infinitas fe y esperanza; y con un esfuerzo propio, para mayor satisfacción de aquel que lo consiguiera y en lo que yo me afirmo para todo cuanto ahora digo.

            Todo se puede ir leyendo, todo; desde la hoja del árbol, al comportamiento de la hormiga y desde lo que cualquier animal realiza (incluyendo al hombre) hasta lo que con esfuerzo consigue, cualquier manifestación de vida, sobre la tierra, los hielos y el mar... es inmenso el libro y por tanto, de lectura inagotable; lo curioso y maravilloso al mismo tiempo es que tenemos que leerlo y e interpretarlo nosotros mismos, aún cuando seamos inducidos por otros que ya lo hicieron y lo hacen cada día. Por ello reproduzco “algunas de mis lecturas realizadas en dicho libro natural”.         

Si nos fijamos en el ciclo diario del planeta; aparece en el mismo, un continuo nacer, crecer, morir... para luego renacer... los dos puntos cruciales (así los denomino) del mismo, reflejan una paz y esperanza enormes en tan repetidos hechos, como son, el amanecer y el anochecer. En ambas fases, se inicia una venida del día ó llegada de la noche, que quien es observador y lo hace reiteradamente; nota que, en ese tiempo indefinible por su duración, todo transcurre (generalmente) en una lentitud hermosísima, en un cambio de luces y sombras, maravillosos y en ambas fases, se aprecia algo indefinible, inenarrable; pero si se está en paz con un mismo (que es la principal paz que necesitamos) ese tiempo se siente de forma muy agradable en los sentidos que poseemos y a alguno más que, en esos momentos se nos adhieren al alma. En el intervalo de los dos puntos citados; se producen las dos fases más largas; a saber... “viene el día”, le sigue el padre Sol que viene a fortalecer toda la vida del planeta, el que va fecundando con su energía, todo cuanto depende de su influencia, que es toda la Tierra; llega a su cenit y así hasta llegar al ocaso y como apareció por la mañana, más o menos de igual manera (no de igual forma) se marcha, con esa lentitud muchas veces apasionante, para quien observa y medita. Llega la noche, la que significa (así la interpreto) cómo una muerte aparente, si bien hay mucha vida en la noche y la que no necesito enumerar (pienso)... pero la noche no es muerte definitiva, puesto que cumplido su tiempo... vuelve  el ciclo a repetirse. En ello podemos ver igualmente un reflejo de la eternidad y certificación que el tiempo o no existe, o no se acaba; puesto que... ¿qué es el tiempo?[14]; yo lo definí tal y como figura al final en la nota “x”.

            Si analizamos el tiempo en su ciclo anual; es algo parecido pero multiplicado por el tiempo natural que abarca cada año; el que no empieza (a mi entender) cuando lo fijan las fechas políticas, adoptadas por los motivos que fueren. El año natural empieza en ese punto del solsticio de invierno, que es el punto en que la noche más larga da paso a un momento más de luz solar y empiezan a acortar las noches y por el contrario, a ser más largos los días; lo que en nuestra civilización se conmemora como la Navidad de Cristo; siendo antes de él, conmemorado en otras creencias o religiones, cómo “el nacimiento” (recordemos el nacimiento o pesebre cristiano) de un nuevo año y la venida de “la nueva luz que va haciendo retroceder a las tinieblas” (luz equivale a sabiduría, tinieblas a todo lo contrario)... mensaje poético y de esperanza, con el que aquellas creencias rendían homenaje al Dios Supremo; ceremonia que como tantas otras, el cristianismo y la Iglesia Católica, adoptaron y adaptaron a dicha religión; pues conviene saber que muchas de “las nuevas cosas”, no son otras que, transformaciones de hechos que vienen desde la noche de los tiempos y que fueron instituidas por seres ya bien instruidos en la sabiduría humana, que tras observar el firmamento, notaron estos cambios y los adaptaron a mensajes divinos, para contentar y dar esperanza, a los humanos de su tiempo.

         Así, ya tendríamos (el que crea otra cosa, mi mayor respeto por ella, simplemente que la exponga y razone, como yo hago) el inicio del punto inicial del nacimiento de un año, el que sigue su curso, inmutable; y llega al equinoccio de primavera (marzo) en que ya las noches igualan al día, continuando el Sol avanzando y ganando a las tinieblas, hasta llegar a otro equilibrio, en el equinoccio de verano (septiembre[15]) donde ya las sombras, empiezan a imperar y la noche va ganando al día, hasta volver al punto o momento ya descrito, y que igualmente, marca; “la muerte de un año y el nacimiento de uno nuevo”. Todo ello conforma las denominadas, cuatro estaciones (invierno, primavera, verano y otoño) y que igualmente reflejan la vida de un ser humano, que normalmente cumpla dicho ciclo en toda su vida... gestación, nacimiento e infancia (invierno): adolescencia y juventud (primavera): adulto y conformación del ser en su máxima potencia (verano) y madurez, vejez, senectud y muerte (otoño y llegada al invierno)[16]. Es claro que para mí, representa la renovación de la vida en toda su extensión conocida o no, pero en la que indudablemente entramos ya los seres humanos, como lo más desarrollado de ella, en este planeta que habitamos hoy... en el que igualmente hay un gran mensaje de nacimiento, evolución y transformación de la vida... maravilla ya aceptada oficialmente por la ciencia y la que yo y a mi manera, sinteticé en un artículo que a continuación reflejo.

DIOS: Darwin y la evolución de LA VIDA

 

     Ante todo, confieso ser creyente en Dios (aunque no lo comprenda en absoluto, lo que no me quita una gran esperanza como creyente en la trascendencia del alma); dicho ello, paso a comentar cuanto sigue.

    No entro ni siquiera en los postulados de Darwin y menos en un día dedicado a tal investigador ([2]), puesto que, eso de los días monográficos ya me va cansando,  puesto que, todos los días son días de hablar y discutir (trabajando), por una verdadera humanidad mejor y sin caer en las estériles discusiones bizantinas. Por ello ya entro en lo que considero grano del asunto.

     He de recordar que fue el Papa actual, el que hace no mucho tiempo, reconoció que los animales tienen alma, lo que de alguna manera los emparenta o hermana con nosotros los humanos... recordemos al Santo de Asís y "sus muchísimos hermanos": Lobo, Luna y no sé cuantos más.

    Se ha demostrado que incluso en los vegetales, existe "un algo" de vida, puesto que mediante pruebas, se quiere demostrar, que sienten y padecen sensaciones. Por otra parte en manifestaciones de muy antiguo, la vida se reconoce que como mínimo; empieza en la vida vegetal; todo ello y a mí, no me hace ser incrédulo y menos ateo... es una maravilla Divina y en ella se puede apreciar una progresión ó evolución que marca la propia Creación y Dios, pues el nombre para mí es el mismo.

     Si nos vamos a los monos y homínidos, al parecer, cada vez estamos más cerca de ese "eslabón perdido", en el que muchos científicos creen, pues al parecer, a nosotros, "algo nos queda del rabo de los monos[17] arborícolas, precedentes de todos los demás"... Sigo viendo en todo ello a Un Dios Inmenso.

      Si nos trasladamos a "esa inmensa sopa marina que cubre gran parte del planeta Tierra"... es en ella donde se afirma, nació la vida... allí empieza a estructurarse lo que luego será el cuerpo humano (cabeza, tronco y extremidades) el que con sus diferencias enormes, pero es igual su estructura física a la de infinidad de animales marinos y no hablemos de la mayoría de terrestres, incluidos reptiles y aves... Sigo viendo en todo ello a Ese Inmenso Dios, que no malgasta ni una micra de TODA SU CREACIÓN... NADA DESAPARECE, TODO SE TRANSFORMA Y SIGUE SU MARCHA UNIVERSAL.

        Por todo ello, a mí, me parece que esa evolución que se inició en algún lugar (Creo como usted que la nada no existe y que eso del big ban son... "capullos de Alejandría")...  es algo inmensamente curioso, interesante, digno de ser estudiado hasta donde podamos, pues siempre, encontraremos a Dios en todo el largo recorrido y de ello no me cabe ya, la menor duda.

          Espero ver publicado este escrito, el que de alguna manera, va en la línea del propio Papa Juan Pablo II y de uno de los santos mas queridos y venerados de la Iglesia Católica... San Francisco de Asís, en cuyo lugar y ello no es por casualidad... el Papa, va a entrevistarse por segunda vez, con todos los que dicen encabezar una iglesia o credo religioso, para buscar una paz que ya necesitamos angustiosamente (paz es... un nuevo y verdadero orden social y económico mundial)... por lo que me es muy grato felicitar al máximo representante de La Iglesia Católica ([3]).

*****************

         Pienso y creo, que seguir “mareando la perdiz”, sería reiterativo o no poder decir nada más y que fuera interesante; pero si que termino diciendo.

            ¿Si la evolución que conocemos en este planeta, se estima en millones y millones de años, desde que aparecieran las primeras “formas” de lo que se admite, científicamente, como vida?... ¿Nos vamos a conformar con que tan larguísimo camino, el que termina en el hombre actual... es el definitivo?... ¿Por qué no puede seguir la cadena en otros planetas[18]... y en este mismo que hoy habitamos?... ¿Puesto que si con los análisis científicos se datan seres homínidos, que existieron, pensaron y progresaron, hace millones de años... qué puede habitar aquí cuando pase otro período igual de tiempo y tras esa evolución imperceptible pero constante...?. recordemos que genéticamente, los monos de la especie chimpancé,  que piensan, deciden e incluso emplean herramientas rudimentarias[19]... tienen una mínima diferencia, con nosotros; puesto que se dice son al 97/98 %; iguales al ser humano y en sus componentes físicos... sin embargo en los componentes intelectuales, las diferencias no son ni siquiera cuantificables, por la inmensidad de distancia que existe entre un hombre y un chimpancé... sí, yo creo que sí, hay vida después de la muerte y por lógica aplastante, ella debe sernos propia, por esa misma Ley Universal, que todo lo rige y que científicamente y los propios humanos, reconocen... no permite que nada desaparezca, si por el contrario que se transforme en formas que ni sabemos intuir siquiera...[20] por todo ello, debemos tener confianza, esperanza y simplemente, aguardar los hechos, pero eso sí... procurando seguir las enseñanzas de todos esos sabios, muchos de los cuales ni sabemos cuando existieron, pero los que siempre nos indicaron, que la paz, la concordia y el entendimiento, son las bases para todo tipo de progreso... ¡Qué así sea!.

“El Número trece”

(Escritor y a partir de aquí... creo que filósofo)

En el sanatorio de... : entre las tardes / noche, de los días uno y dos de Marzo; y la mañana siguiente... de 2002

**********************************************************

Para meditar:

(Sobre la ley de reencarnación)

             Nace el hombre sin poder escoger su destino. Herencia, a veces, un cuerpo deforme. O ha de crecer  en un pésimo ambiente de miseria física y moral. Otras, en cambio, disfruta de un cuerpo vigoroso y de un ambiente feliz.

            Hay niños que nacen con deficiencia mental y otros que mueren en medio de terribles dolores. Hay quienes quedan inválidos o fallecen en su juventud o en plena madurez, sin poder realizar sus proyectos. En cambio, hay enfermos incurables y personas que ya han perdido sus facultades, que parecen condenados a seguir viviendo indefinidamente, sufriendo ellos y quienes los tienen  a su cargo.

            Aparentemente con iguales méritos, hay quien es afortunado y se ve colmado de bienes: belleza, riqueza, éxito; en tanto que hay quien se halla de continuo sumido en el fracaso, las privaciones, la desgracia.

            Hay seres indefensos que son torturados o mutilados en medio de las guerras y persecuciones más atroces, mientras que verdaderos malhechores triunfan y viven a costa de los demás. Hay héroes cuyo sacrificio permanece ignorado, en tanto que otros, sin grandes merecimientos, disfrutan de fama y honores.

            Muchas personas se preguntan: “Si existe un Ser Supremo, omnipotente y bueno, al que llamamos Dios ¿cómo puede permitir tanta injusticia?...  ´¿Por qué existen las enfermedades y los cataclismos? No hallando respuesta, algunos se inhiben  hábilmente de la cuestión diciendo que los designios de Dios son inescrutables. Pero esto, aparte de no resolver el problema, es un desprecio a la facultad de razonar que nos ha sido dada y a la que no debemos renunciar.

Leyes naturales

             Todo en la Naturaleza está sujeto a la ley del mínimo esfuerzo. Aprovechando o sometido a la fuerza de la gravedad, un río recorrerá muchos kilómetros y dará innúmeras vueltas con tal de seguir descendiendo hacia el mar. Ir en línea recta hacia él representaría subir pendientes y hacer un esfuerzo inútil que repugna a la Naturaleza.

            La conducta del hombre también se halla sujeta a esta ley: conseguir el máximo resultado con el mínimo esfuerzo posible.

            Igual principio rige en la mecánica cósmica.

            Por lo que respecta a la vida, ésta no podría diferenciarse de los demás fenómenos de la Creación.

            Todo en la Creación, desde los átomos a las galaxias, lleva como marca de fábrica, una perfección que maravilla al investigador. Todo se produce con sujeción a unas leyes naturales que parecen encaminadas a cumplir un plan que va de lo simple a lo complejo, de un caos inicial a un sistema cada vez más armónico.

            Pero he ahí que, por lo general, el hombre se pasa setenta o más años recibiendo tremendas lecciones de la vida, acumulando experiencias, aprendiendo cosas, desarrollando facultades. ¿No parece absurdo creer que todo este esfuerzo no sirve para nada y que, una vez realizado, todo resultado se esfuma y todo el bagaje adquirido se destruye? ¿Es posible que el hombre, que también forma parte de la Creación, sea un simple aborto sin ton ni son?

            Podría hacerlo pensar así la contemplación de los errores que, sobre todo en materia social, vienen acumulándose a través de la historia. Pero si profundizamos en la materia podremos comprobar que todavía no ha sido puesto en práctica un sistema acorde con las leyes naturales. Y, como digo Roger Bacón, la Naturaleza sólo puede ser  dominada obedeciendo sus leyes.

            Individualmente hallaremos también razones que nos darán a entender que la existencia del hombre no se limita a las vivencias relacionadas con su  cuerpo perecedero.  Si es posible aceptar esta hipótesis, cambia por completo el panorama de la vida, ahora mezquino y restringido, adquiriendo magnitud de esplendor.

Renovado despertar:

             Observemos lo que ocurre en la Naturaleza: En la primavera brota por doquier la vida, que alcanza su esplendor en verano y su ocaso en otoño. A esto sigue el invierno, en el que la muerte parece triunfar. Un espectador que observase este ciclo por primera vez podría asegurar convencido, al llegar la etapa invernar,  que ya todo había terminado… Pero llega la primavera siguiente y la vida vuelve a surgir con renovado vigor.

            También en el propio hombre vemos que cada noche se desprende de sus vestidos, se acuesta y adopta el aspecto de un cadáver. Pero despierta al día siguiente para reemprender sus actividades.

            ¿Por qué la muerte no sería algo análogo? Al final de la jornada nos desprendemos de nuestro cuerpo marchito, que ya no puede soportar la vida. Esta se apaga, pero el espíritu permanece latente en espera de una nueva jornada en la que, renaciendo, disfrute de un nuevo cuerpo que le sirva de herramienta para continuar su aprendizaje de la vida y continuar su evolución.

            ¿Hay alguna razón que apoye esta idea? Sí. La Física enseña que la materia es indestructible. Masa y energía pueden combinarse entre sí, pueden sufrir mil transformaciones, pero jamás desaparecen. Pues bien: si la materia tiene esta propiedad ¿cómo puede perderse y desaparecer el espíritu, cuya elaboración es mucho más costosa para la Naturaleza? Lógico es pensar que cuando la vida parece destruirse, sólo haya un cambio de forma; cuando la muerte nos alcanza sólo afecta a la envoltura corporal; la verdadera esencia del hombre despierta en otra dimensión.

            Por otra parte, si como las cuentas de un collar, las vidas forman una serie de desgracias sufridas casualmente, pueden serenos compensadas en otras,  y los errores cometidos, superados en pruebas posteriores.  Con ello resultaría que cada criatura disfrutaría exactamente de las mismas posibilidades, debiendo someterse a la experiencia de la vida tantas veces como fuesen necesarias, hasta alcanzar aquella perfección en la que tales experiencias serían ya superfluas.

Equidad:

             De este modo resultaría que, así como en la escala de la evolución hay seres deformes, de nulos o escasos movimientos  y de vida torpe y mísera, mientras que en otros brillan la agilidad, la belleza  y la inteligencia, en la esfera humana el vicio  y la estupidez denotarían un alma que no ha superado todavía sus primeros ensayos, en tanto que la bondad  y la sabiduría serían el blasón del alma madura por la experiencia de mil vidas.

            Por otra parte, ningún ser, por abyecto que fuese, podría renunciar a la perfección final. Simplemente se vería obligado a vencer tantas cuantas pruebas fuesen necesarias para lograr finalmente la bondad que le libraría de su erróneo pasado y de la cadena de vidas a que todo ser ha de estar sometido durante las etapas evolutivas, hasta llegar a conseguir el amor universal y haber aprendido a ponerse enteramente al servicio de los demás.

            No temas, pues, la Muerte. Defiéndete de ella porque todos tenemos una misión y  no podemos dejar de cumplirla so pena de tener que volver a empezar. Pero si te alcanza, alégrate de pensar que sólo es aparente, la vida continúa y continuará siempre.

            Y mientras vivas, aprovecha todas las ocasiones que se te presenten para hacer el bien; es la única manera de progresar. El camino de la salvación no es el de la tristeza y  las privaciones estériles, sino el de la alegría y la felicidad contagiosa.  El único provecho verdadero que sacarás de ti mismo será aquello que hagas a favor de los demás. Es la ley natural de la reciprocidad.  De una manera simplista puede decirse que, en cambio, quien perjudica en algo a su semejante, pone las bases para en una próxima ocasión, hallarse en la situación inversa. Esto explica la razón de las desigualdades y de la dureza del destino de unos frente a la fortuna de otros. La superación positiva de las situaciones adversas o afortunadas da lugar a situaciones placenteras, mientras que las reacciones negativas ocasionan una mayor dureza en las pruebas a que hay que someterse.

Creencias:

             No hay que despreciar ninguna puesto que todas son necesarias, de acuerdo con el grado de evolución de cada individuo.

            Es posible que las tuyas choquen con estas teorías. Olvida éstas y conserva tus doctrinas si satisfacen tu espíritu. Te las brindamos solamente por si dudas de la perfección del creador y  de su  obra.

            Quien dude de esta perfección debería reflexionar acerca de lo que le ha sucedido en el transcurso de su vida y pensar que casi nada ocurre por simple causalidad.

            Todo está sujeto a un plan y, por una ley espiritual que ahora no vamos a desmenuzar, ningún esfuerzo deja de tener compensación pero sólo aprovechan aquellos que se hace  al servicio del prójimo. ¿Quieres aprender? Dedícate a enseñar. ¿Quieres ser amado? Ama. ¿Quieres ser feliz? Busca la felicidad de aquellos con quienes te tropieces.

            También es posible que haya quien rechace estas teorías, no por tener otras creencias más firmes sino por “no creer en nada”. Tales personas deberían reflexionar acerca de un hecho incontestable. Todo se transforma continuamente pero nada ha salido de la Nada. Lo que existe, pues, en una forma u otra ha existido siempre y seguirá existiendo. Si hay unas leyes que rigen esta existencia universal, más vale actuar de acuerdo con ellas  que tratar de ignorarlas… y pagar las consecuencias.

            Creas lo que creas, no odies al que obra mal. Hazte cargo de que está equivocado o forzado por las circunstancias. En su situación probablemente nos habríamos comportado del mismo modo. Más bien compadezcámoslo pues, de  una manera u otra, tendrá que pagar su error. Como el que se aparta del buen camino, tendrá que volver a él lastimado por las espinas halladas a su paso.

Higiene mental:

             Por los  médicos ha sido comprobado reiteradamente que los enfermos que tienen fe, que rezan, que  confían en fuerzas sobrenaturales que les curen, soportan mejor el dolor y la enfermedad  y recuperan la salud mucho antes que los demás. Es una demostración más de que, por  muy importante que sea la materia, lo es más el espíritu, al que corresponde dominar y dirigir aquella.

            Es por esto que conviene vigilar  constantemente la índole de nuestros pensamientos y practicar una rigurosa higiene mental. Por la ley del mentalismo, los pensamientos atraen lo que les es afín y así van configurando la vida que llamamos real, de modo que resulta armónica para quienes sustentan pensamientos de optimismo, comprensión, amistad, paz y esperanza, mientras que se hace  peligrosa para quienes toleran pensamientos de pesimismo, intolerancia, odio, envidia, temor, desesperación y otras ideas negativas.

            Disipa, pues, tus temores. Desempeña con confianza la misión que la vida te ha deparado. Aprovecha del mejor modo posible el día de hoy procurando hacer todo el bien que puedas. Y no te preocupes por el futuro. Cuando tu cuerpo gastado no sirva ya para tu labor, renacerás con nuevo cuerpo y nuevas condiciones, para seguir perfeccionando tu espíritu. La vida no se destruye y el camino sigue siempre adelante. Es  inútil pararse o retroceder, pues luego hay que recuperar el retraso sufrido.  Pero, sea como sea, el Bien acaba triunfando de manera absoluta. No hay otra opción.

*******************

 NOTA FINAL: Éste texto sin firma, lo recibí un día hace ya bastantes años… en su momento repartí foto-copias; aún no sabía “nada de ordenadores”… hoy he encontrado una copia dentro de uno de mis libros y me he apresurado a copiarla y archivarla, para  que no se pierda. Yo y no sólo por este texto “para meditar”… hace tiempo que creo en la reencarnación, puesto que si bien es cierto que “científicamente” nada se ha demostrado aún, pero por los múltiples libros, lecturas y conversaciones mantenidas, creo en que es la única razón lógica para explicarse… “el qué y el por que”, del ser humano y por ende, del resto de la Creación… por otra parte y para afianzar dicha creencia… ¿Se nos pide algo a cambio de creer o no creer en ella?... ¡No!... todos estos comunicados y transmisiones, han de ser practicados gratuitamente, “los mercachifles no tienen cabida en ellos  y es de los que hay que desconfiar; se digan videntes, adivinos o lo que quieran”… y por último… ¿Cuesta algo al ser humano, al menos, tener una esperanza en ello?... creo que no. Yo manifiesto, que desde que acepté ello, vivo en cierta paz y concordia que antes no conseguía de ninguna de las maneras… y honradamente lo manifiesto hoy… por si a alguien le sirve en el futuro… “nadie obliga a nadie”, pero es bueno tener un grado de esperanza.

            En el sanatorio de...  a 25 de Marzo del 2006

*********************************

ESPIRITISMO PERSONALIDADES QUE CREYERON EN ÉL y LO QUE INDICA EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS SOBRE QUIENES PROMUEVEN LAS GUERRAS

             Aparte de “Allan Kardec (francés del S. XIX y recopilador de ésta filosofía en tiempos modernos) en su principal libro: “El libro de los espíritus” y otros ampliando el tema. Se dan como adeptos a las siguientes figuras, algunas de notable fama intelectual y de ámbito mundial, así como entidades o asociaciones, de las que se cita alguna por su destacada importancia.

                                                     *****************************

 ¿CÓMO CONTÓ EL ESPIRITISMO CON LA ADHESIÓN DE EMINENTES HOMBRES DE LA ÉPOCA?

                       (Revista “El Espiritismo” Nº 54 – año 2004) y que edita regularmente y de forma trimestral: Asociación Catalana de Estudios Prácticos del Espiritismo (A.C.E.P.E.)  Rubí / Barcelona, apartado de correos 448. (de dónde extraigo los datos que a continuación recopilo)

      La Sociedad de Investigaciones Psíquicas (S.P.R.): La Sociedad Dialéctica de Londres nombró un Comité especial de prestigiosos hombres de ciencia, pensadores y estudiosos, para investigar los fenómenos espiritistas que estaban en auge en aquellos días, con el fin de descubrir el engaño que constituían, pero lejos de ello, muchos de ellos, después de realizar sus estudios en numerosas sesiones mediúmnicas sometidas a exámenes científicos y rigurosos, se convencieron de tal modo de la realidad de los hechos investigados, que manifestaron que el Espiritismo era la explicación más lógica que podían encontrar a tales hechos, y muchos de ellos se inclinaron por ser a partir de entonces espiritistas convencidos. De esas investigaciones nació la Sociedad de Investigaciones Psíquicas.

 INGLATERRA: 

William Fletcher Barret (1844.1925). Profesor de física en el Rayal Collage of Scienci de Dublín, Irlanda. Presidente de la Society for Psychical Research (SPR) (Sociedad de Investigaciones Psíquicas) en 1.904. Realizó valiosos estudios sobre telepatía, clarividencia, precognición, poltergeist...

OBRAS: En el umbral de lo invisible. Visiones en el momento de la muerte.

 Frederc Myres (1843 – 1901). Psicólogo, filósofo e investigador psíquico. Profesor de la Universidad de Cambridge. Estudió el papel de incosciente en los fenómenos psíquicos.

            OBRAS: Ciencia y vida futura. Fantasmas de los vivos (este último junto con Edmund Gurney y Frank Podmore).

 Sir. Oliver Lodge (1851 – 1940). Catedrático  universitario de física . Rector de la Universidad de Birmingham. Investigó los más importantes médiums de la época, entre ellos Eleanor Piper y Eusapia Paladino.

            OBRAS: Vida y materia, El  hombre y el Universo, , La evolución biológica y espiritual del hombre.

 Alfred Russell Wallace (1823-1913) Naturalista,  presidente de la sección de antropología de la Asociación Británica para el avance de la Ciencia. Codescubridor junto con Darwin de las leyes de selección natural y evolución biológica.

            OBRAS:  Los milagros y el moderno espiritualismo.

 Willian Crookes (1832 –1919): Físico y químico de renombre mundial. Fue presidente de la Asociación Británica para el Avance de las Ciencias en el año 1898.  Descubridor del talium y  los rayos catódicos. Inventor de numerosos aparatos. Investigó el médium  Daniel Douglas Home y a la médiun  Florence Cook con la que obruvo varias apariciones ectoplásmicas de un espíritu que se identificó como Katie King.

            OBRAS:  Investigaciones experimentales sobre la fuerza psíquica; La fuerza psíquica y el moderno espiritualismo.

 Arthur Conan Doyle (1859 – 1930)   Médico, escritor e investigador psíquico. Muy conocido por su creación literaria de Sherlock Holmes.

            OBRAS: La Historia del Espiritismo, El mensaje vital y La nueva revelación.

 ITALIA:

 Cesare Lombroso (1836-1909) Psiquiatra, antropólogo, criminólogo, Profesor de Antropología criminal en la universidad de Turín. Estudió a la médium Eusapia Paladino.

            OBRA: Investigación sobre los fenómenos hipnóticos y espiríticos.

 Ernesto Bonzzano (1862 – 1943) Filósofo y científico. Uno de los grandes teóricos del Espi ritismo.

            OBRAS: La crisis de la muerte, Pensamiento y voluntad, Los fenómenos de  transfiguración y Casos de identificación espírita.

 FRANCIA:

            Aparte del más destacado de los estudiosos y ya mencionado arriba (Allan Kardec); destacan los siguientes pensadores.

 Gabriel Dalanne (1857 .1926) Ingeniero. Luchó para que la doctrina descansara sobre bases científicas y en esta dirección   encaminó sus investigaciones.

            OBRAS: El alma es inmortal, El Espiritismo ante la Ciencia, La reencarnación y El fenómeno espírita.

 Leon Denis: (1846 – 1927) Escritor:

            OBRAS:  El problema del ser y del destino, Después de la muerte, En lo invisible, El gran enigma.

 

Gustave Geley: (1865 – 1924) Médico galardonado por varias universidades. Fue el primer director del Institut Métapsychique Internacional (IMI) de París. Realizó estudios sobre las materializaciones, ideoplastia, clarividencia, telepatía, correspondencias cruzadas, y fenómenos mediúmnicos variados:

            OBRAS: El ser subconsciente, Ensayo de Revista General y de interpretación sintética del Espiritismo, Del inconsciente al consciente, La ectoplasmia y la clarividencia.

 Camilo  Flammarion  (1842 – 1925): Célebre Astrónomo. Actuó como médium en la Sociedad Espírita de París, dirigida por Kardec.

            OBRAS: Lo desconocido y los problemas psíquicos, Las fuerzas naturales desconocidas, La muerte y sus misterios, Las casa encantadas.

 Charles Richet  (1850 – 1935)  Catedrático de fisiología en la Facultad de medicina de París. Miembro de las Academias de Medicina y Ciencias. Director de la Revue Scientifique. Recibió el Premio Nóbel de fisiología en 1913. Se decantó por la Parapsicología.

 EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS Y LO QUE DICE SOBRE QUIENES PROMUEVEN GUERRAS:

     “El libro nos ilustra sobre ello en el tema 745 y afirma: ¿Qué debemos pensar del que suscita la guerra en beneficio suyo? Ése es el verdadero culpable, y le serán precisas muchas existencias para expiar todos los asesinatos, cuya causa habrá sido, porque responderá de cada hombre cuya muerte haya causado por satisfacer su ambición”.                                  

F I N

 Nota: Ver notas aclaratorias a este texto, al final del libro.

*********************************

            Julio y pasado un largo espacio de tiempo, había (por fin) terminado de leer aquel largo discurso y el que lo dejó aplanado; puesto que entre leer, releer, detenerse y volver a reanudar la lectura, cuando lo dio por terminado habían trascurrido más de sesenta minutos... más de una larga hora; la que aquel interno, ocupó deambulando por aquellos andurriales, conversando con sus vecinos, arreglando algo de su jardín o huerto y tiestos con plantas y flores que tenía por doquier; pero de vez en cuando miraba a su invitado desde más cerca o desde más lejos, y siempre lo observaba enfrascado en aquella lectura la que indudablemente le había interesado. Y por fin, viendo a Julio, dejar los folios encima de la silla que él había ocupado y viéndolo igualmente dejarse caer en la que ocupaba, como si hubiera realizado un gran esfuerzo... decidió acercarse al mismo y llegado junto a él le dijo escuetamente.

            -¿Ha acabado usted la lectura?

            Julio, que ni se había dado cuenta de que se había acercado, como tampoco notó su ausencia desde que inició la lectura... lo miró de forma extraña pero con mirada penetrante en incisiva y luego le respondió.

            -Sí, he terminado... por hoy; ese texto necesita de muchas lecturas, de muchas meditaciones y de muchas... dijéramos, aclaraciones, si es que caben muchas, pocas, algunas, o ninguna; puesto que la verdad, lo encuentro muy completo y muy bien meditado, valorando igualmente el gran esfuerzo que debió costarle el completarlo.

            Dicho ello guardó silencio, mientras observaba como aquel “enfermo”, se sentaba sosegadamente en su silla, previo el coger aquellos folios y depositarlos en la cercana mesita y tras lo cual, agarró de nuevo el botijo, ofreció agua a Julio, el que bebió abundantemente y tras ello lo hizo el anfitrión, el que luego de haber bebido y limpiándose los labios con el dorso de la mano... respondió lo que sigue.

            -Sí... Sólo Dios debe saberlo (supongo)... Yo perdí la noción del tiempo que ese trabajo me llevó el realizarlo; desde luego ha sido “el capítulo”, de mis obras escritas, que más tiempo, trabajos y sufrimientos me ha creado... “fue y no lo dude... un embarazo y un parto muy largo... larguísimo”... ¿qué valoración le da usted o qué me dice sobre el mismo? Le recuerdo (no sé ahora mismo si ya se lo dije) el que ese es un trabajo inédito y que no he mostrado a nadie... sencillamente, no lo creí oportuno y tampoco sé, el por qué se lo he mostrado a usted... quizá no debí hacerlo o si acaso esperar algún tiempo más.

            Tras este discurso, guardó silencio y Julio fue el que respondió quizá bruscamente diciendo.

            -¡¡No por Dios!! Ha hecho usted muy bien en mostrármelo y aparte de que le quedo muy agradecido, le diré, que en bastante de lo que su contenido dice, “he nadado yo en mis investigaciones, reflexiones, meditaciones, angustias y demás”... sí; no me ha sorprendido en gran parte de su contenido, si bien reconozco que yo no he llegado a tanto y tan lejos como usted... ¿puedo quedarme esos folios?... Si me dice que no, lo entenderé perfectamente, por tanto piénselo y ya me lo dirá cuando lo estime oportuno.

 

CAPÍTULO V

 

            Aquel hombre escuchó con atención la respuesta que le dio Julio; tras ella guardo un intervalo de silencio; quizá meditando el cómo debía responder u obrar ante aquella petición que quizá no esperaba. Pasado un tiempo dijo.

            -Sí... puede quedarse esa copia, sé que la misma estará en buenas manos y además le autorizo a divulgarla según estime oportuno... “el saber viene o dimana de alguna fuente que desconocemos pero que nos pertenece a todos”.

            Tras esta respuesta un tanto enigmática, se produjo un nuevo silencio y tras el mismo fue Julio el que rompiéndolo dijo.

            -Gracias de nuevo por su generosidad, pero si alguna vez lo divulgo, tendré que indicar su procedencia y usted... o mejor dicho, de usted sólo sé que aquí le denominan el Número trece... ¿no pretenderá que indique esa denominación sin sentido en un escrito divulgativo de un trabajo tan profundo como ese que usted realizó?

            Nuevo silencio y nuevo intervalo, mientras ambos interlocutores se miraban con franqueza, pero en ese sentido inexplicable por la situación creada. Aquel intervalo fue roto por aquel enfermo, el que sonriendo simplemente le dijo.

            -Si lo divulga, indique simplemente, que el texto corresponde a... “un pobre loco interno en un sanatorio especial”; el nombre que yo pudiera tener en este plano, carece de importancia puesto que como ha leído, si hemos vivido infinidad de existencias y en las que hemos podido incluso nacer hombre o mujer... y por tanto haber tenido cientos o miles de nombres diferentes... ¿qué importa uno más? No le de importancia y obre según “su yo interior le indique en ese momento si es que llega”; por lo pronto considere que es un regalo personal y como tal disponga de él con entera propiedad.

            Julio recogió aquella nueva concesión y ya no volvió sobre el tema, simplemente dijo.

            -Gracias pues; procuraré hacer el mejor de los usos, de esos contenidos... pero ahora que recuerdo; acaba usted de pronunciar una frase muy enigmática y en la que indica que el saber que tenemos los humanos, viene de una fuente común y que como tal nos pertenece a todos... supongo que a todos los que logramos llegar a ella y a través del pensamiento, intuición o lo que sea... ¿no?

            Aquel hombre sonrió ampliamente y tras ello respondió de forma fluida cuanto sigue.

            -Recuerde usted que los sabios hablaron e indicaron a “las musas” y las que como fuente de todo el saber, se comunicaban con los seres humanos... creo que ello es una verdad incuestionable, sólo que no todos los seres humanos estamos capacitados para llegar a todos los saberes; por lo que cada uno de nosotros y según nuestra preparación o evolución intelectual, vamos llegando a ese “pozo inmenso” cual es el saber y es así como se va logrando unas transmisiones que cada cual consigue (reitero) según su estado evolutivo. No encuentro otra explicación lógica, si aceptamos aquello de “la justicia universal” y que nos tratará a cada cual según nuestros merecimientos. De ahí el haberle dicho (creo) en otra ocasión, que los seres humanos nunca iríamos bien en filas, sino en hileras interminables y unos precedidos de otros que por su más deficiente preparación han de ir detrás... y ello no es ninguna ofensa, menosprecio y menos desprecio a nada ni a nadie... “sólo que cada cual ocupa el lugar que le corresponde en el momento o etapa de vida que encarna”... esa Naturaleza Superior (por denominarla de alguna manera) no hace concesiones por mínimas que estas sean... téngalo ello presente siempre y entonces entenderá muchas más cosas de las que ha entendido hasta ese punto de reflexión.

            Aquel “loco” guardó silencio de nuevo y esperó a oír si Julio decía algo sobre el tema; y efectivamente, dijo algo.

            -Habla usted con una aplomo y una seguridad envidiables... ¿cómo llega usted a tan contundentes afirmaciones? Yo no me he aproximado a tanto.

            Nueva sonrisa de aquel extraño ser y nuevas respuestas, puesto que fueron varias y las que encadenadas surgieron así.

            -Creo recordar que anteriormente hablamos de “La Vida” en sus múltiples manifestaciones; pero sitúese usted en la vida animal y concretamente en la de los peces, reptiles, aves y mamíferos; teniendo en cuenta que los mamíferos son la expresión más perfecta de esa vida animal... ¿sí?

            -Sí... coincido con usted. Respondió Julio de inmediato y a lo que su interlocutor añadió casi seguidamente.

            -Pues bien, si observa usted la composición física de todos estos cuerpos, todos tienen igual estructura... “cabeza, tronco (cuerpo) y extremidades”. Todo ello nos dice el que dependemos o partimos de “una plantilla común” y que con la evolución de la misma, durante ni sabemos los miles o millones de años, se llega a lo que en este planeta consideramos como más perfecto, o sea el ser humano actual... ¿sí o no?

            Julio ya no habló, estaban tan absorto que simplemente asintió con un movimiento afirmativo de cabeza; por lo que aquel hombre continuó.

            -Pues bien, dentro de la especie “humana”; existe una variedad asombrosa, por cuanto cada cual tiene (o tenemos) unas capacidades y unas incapacidades. Es a través de esas capacidades como cada cual va desarrollando su parte anímica o inmaterial y es a través de esa... denominémosle... “substancia etérea”, cómo cada uno de nosotros llegamos a “ese pozo del saber universal”; y así el escritor realiza sus escritos, el pintor sus pinturas, el músico sus composiciones y así va apareciendo ese saber que reitero... ha de venir de un origen singular pero que debe ser algo así, como yo y por ocurrencia me ha dado en llamar... “fuente común que a todos nos pertenece, pero que no se nos entregará sin haber realizado los méritos que dan lugar a llegar a la misma”. No encuentro otra forma mejor de explicarle... lo que yo en realidad también ignoro, pero mi intuición o yo interior me dice ello y me lo dice con cierta fuerza o seguridad.

            Aquel hombre volvió a detenerse en su exposición y guardó silencio en espera de lo que dijera su interlocutor el que pasado una larga pausa, dijo.

            Sí... pudiera ser así, puesto que es lo que concuerda con la teoría de la reencarnación, evolución y capacidades del saber; llegándose a través de esas hipótesis a lo que en verdad sería una justicia universal, en la que el tiempo y el espacio son factores a adecuar a cada individuo y el momento que este vive... puesto que éste nunca muere y simplemente va pasando por infinitas etapas... ¿no?

            Aquel hombre sonrió abiertamente y levantándose de la silla dijo.

            -Si... creo que sí, al menos ello así lo veo y cada vez más como una posibilidad lógica, ante tanto contraste como observamos no sólo a nuestro alrededor, sino en cualquier lugar del mundo y donde la vida se desarrolla; en especial entre las tragedias de la humanidad... puesto que los animales, simplemente siguen su ley instintiva y con ella les es suficiente para tratar de perpetuarse... y quizá también ir evolucionando.

            Julio no dijo nada más; observó el movimiento que hizo aquel hombre al levantarse y entendió que era tiempo ya de cortar aquellos diálogos; por lo que mirando a su reloj de pulsera, dijo.

            -Es ya tarde, hoy nos hemos demorado algo más de lo normal y ya va siendo hora de regresar a casa... así pues, mejor despedirnos y quedar para pasado mañana y como de costumbre.

            Dicho ello, le extendió la mano a su anfitrión, el que se la estrechó con fuerza; se despidieron con las clásicas palabras de cortesía y se dijeron adiós como cada día de aquellos solían hacer, quedando citados para dos días después y en igual horario.

            Mientras Julio marchaba hacia la salida de aquel sanatorio, aquel enfermo se dirigió hacia su casita introduciéndose en ella. Julio y ya en la explanada de entrada, se le acercó el chofer: el que como siempre y con total cortesía se puso a sus órdenes; pero Julio al propio tiempo le dijo, pidiéndoles disculpas.

            -Jules; hoy nos hemos entretenido casi una hora más; disculpe usted pero el trabajo que realizamos ahí dentro, no es algo que se pueda someter a un horario fijo y unos días será más corto y otro más largo... ¿comprende usted?

            Aquel empleado sonriendo abiertamente simplemente respondió.

            -No se preocupe usted Don Julio; estoy a su disposición y el tiempo para mí es el que usted me marque, puesto que así me lo tienen ordenado; así pues disponga usted a donde le llevo.

            -Gracias, muchas gracias.

            Respondió Julio a aquel empleado y el que ya le abría la puerta trasera del automóvil para que se aposentara cómodamente allí; y tras ello y ya en el volante, Jules y como de costumbre, le preguntó.

            -¿Dónde quiere que le lleve?

            -Directamente a mi casa; aparte de ser ya la hora de comer, tengo que sacar al perro para que de un paseo, puesto que el animal lo necesitará; gracias.

            Recorrieron el camino de regreso, hablaron algo del tiempo y cosas sin importancia y así llegaron a la casa del escritor; despidiéndose el chofer con el que quedó en ser recogido dos días después y a la misma hora de aquella mañana.

            Julio metió el llavín en la cerradura de la calle y de inmediato su perro empezó a ladrar, pero de forma alegre y contenta puesto que había intuido (o ya sabía) que quién abría la puerta de la calle era su amo.

            Inmediatamente de abrir ésta, el perro se abalanzó sobre el amo para transmitirle su contento y darle todo tipo de caricias y agasajos perrunos; por lo que.

            -¡Quieto Ciro... estate quieto ya sé que te alegra infinito el verme!

            El perro no hizo caso alguno y siguió con sus expresiones de felicidad; mientras el amo agarraba la cadena de paseo, se la enganchaba en el collar y hablándole como a un amigo le decía.

            -Bueno, bueno, buenoooo... cálmate que nos vamos de paseo y después vas a tener una sorpresa, puesto que iremos los dos a comer al campo... al ventorrillo de María... ¿entiendes Ciro?

            Ciro no entendía nada en ese momento, ya que de inmediato a sentirse sujeto por aquella cadena, tiró del amo hacia la puerta puesto que lo que quería era recorrer su territorio y marcarlo con sus orines; o sea lo habitual en un perro “entero”.

            Salieron a realizar aquel corto paseo por las calles del barrio y veinte minutos después, amo y perro se encontraban en la cochera o garaje que aquella vivienda tenía y que se comunicaba desde la casa. Acomodados ambos; el perro en la trasera del automóvil y en una plataforma o maletero con ventanal y el amo en su lugar de conducir el vehículo; salieron hacia el destino que se había propuesto Julio y que de tarde en tarde frecuentaba.

            El ventorrillo era un muy modesto establecimiento de bebidas y comidas, que en uno de los parajes domingueros y cercanos a la ciudad; aquella mujer ya vieja (María) mantenía y cuidaba, sirviendo platos simples y de la cocina campesina, amén de fritos de diferentes alimentos... carnes de pollo o conejo, embutidos, tortillas de diferentes preparaciones y sobre todo, un plato caliente (guiso) que de diferentes tipos, siempre tenía disponible, para el que llegara poder comer caliente al medio día; éste era plato único y el que llegaba ya lo sabía, aunque no sabía si sería cocido de garbanzos, o estofado de lentejas, habichuelas, o similares; pero todos ellos con ese sabor ancestral de la vieja cocina española. Ese plato caliente lo mantenía de lunes a viernes, los sábados y domingos no había guisos, puesto que se dedicaba al resto de lo que preparaba y que también era un tipo de ensalada compuesta con tomates maduros, pepino fresco, pimiento verde (todo cortado o picado en trocitos), ajo, huevos duros troceados y el toque especial de la cocinera. Plato que en aquellos lugares se denominaba “pipirrana” y que ciertamente; era muy bueno también como un primer plato, sanísimo y para tomar en frío y que al conservarse muy bien en la nevera, casi siempre tenía a disposición de la clientela. Por otra parte, decir que aquel modestísimo establecimiento cobraba a muy reducidos precios sus servicios; pero tenía el encanto de la familiaridad con que allí se trataba a la clientela, que procedía casi siempre de la cercana ciudad y que mayormente lo frecuentaba los sábados, domingos y días festivos; donde tanto los mayores como los niños iban en familia, puesto que había terrenos para que los pequeños jugasen a sus anchas allí.

            No tardaron en llegar a aquel lugar más de quince minutos y como Julio esperaba, apenas había un par de clientes, por lo que entrando en el establecimiento y dejando al perro en el automóvil saludó a la propietaria, sobradamente conocida y la que igualmente le conocía a él.

            -Hola María, buenas tardes, vengo a que me sirva algo para comer.

            Aquella mujer sonriendo afablemente, le correspondió el saludo diciéndole.

            -Hola Don Julio... viene usted sólo o viene acompañado.

            -Bueno vengo acompañado como casi siempre, con Ciro mi perro.

            -Bien, puesto que hace muy buen día, le preparo una mesa en un rincón del porche y allí pueden “comer ambos”... ¿le parece?

            Aquel hombre comprendió y aceptó, puesto que no era educado, meter al perro en el establecimiento; pero sí fuera, puesto que no habiendo afluencia de clientes (y no la había) la propietaria consentía en que perro y amo permanecieran juntos, ya que el perro era dócil (aparte de que el amo lo sujetaba a la pata de su silla) y con alguna chispita de cosas que el amo le iba echando de lo que él comía, el perro se mostraba contentísimo... aquel amo y aunque le daba de comer los piensos compuestos habituales, pero cuando comía, solía echarle algún trocito de pan o de carne, puesto que seguía la máxima del campesinado... “el perro come de las sobras de lo que come el amo y ello se practicó durante milenios y milenios”.

            Acomodados bajo la sombra de un cercano árbol y disfrutando de una temperatura primaveral y agradable; Julio pidió un plato de pipirrana y después una ración de pollo frito en aceite de aceituna y con abundantes ajos; un vaso de vino tinto y una naranja como postre... el perro pilló su ración del plato de pollo y algunos trocitos de pan y de huevo duro, con lo que tanto amo como perro, quedaron satisfechos por demás.

            Terminado de comer, Julio reposó la comida encendiendo un cigarro puro de un tamaño mediano y el que fue fumando lentamente en aquel apacible lugar; mientras pensaba en los diálogos mañaneros compartidos con aquel extraños enfermo del sanatorio; recreándose en tan sabrosos e inusuales cambios de impresiones intelectuales, que indudablemente le enriquecían.

            Pasó una hora y media de tiempo apacible y feliz en aquella tranquilidad, donde y hasta el perro recostado a sus pies, dormitaba tranquilo. Después se levantó, metió al perro en el automóvil y fue a pagar la consumición en el interior del ventorrillo, donde la mujer al cobrarle, le quiso invitar a un café, lo que amablemente rechazó aquel viejo escritor, alegando que su tensión le recomendaba no tomar café puesto que era hipertenso y se medicinaba para ello y otras cosas.

            Así pues, liquidada la cuenta, amo y perro regresaron a la casa y ya en ella y entrado el perro en el portal, Julio se dirigió a él diciéndole.

            -Bueno, Ciro... te quedas otra vez solo, yo marcho a echar unas partidas de dominó con mis amigos en el hogar del jubilado.

            El perro y como el hecho se repetía casi cada día, de lunes a viernes; los sábados y domingos no iba y los pasaban los dos juntos, amo y perro... el animal, entendiendo lo que se le pedía u ordenaba, marchó hacia la cocina donde tenía su bebedero y su recipiente de comida. Julio lo siguió para ver si tenía suficiente agua y comida; y comprobado ello, abriéndole la puerta que de la cocina comunicaba con el patio ajardinado; se despidió del perro diciéndole mientras lo acariciaba.

            -No tardo mucho en volver Ciro... sobre las seis o seis y media, estaré de nuevo contigo; sólo juego tres partidas, aquello también me cansa.

            Dicho ello, emprendió el largo paseo que le separaba del mentado hogar del jubilado y llegado al mismo, hizo partida con tres conocidos jugadores con los que realizó tres partidas a treinta tantos; partidas que se desarrollaron con las habituales discusiones (amigables) entre compañeros, puesto que las partidas siempre eran, dos contra dos y ello trae siempre discusiones, puesto que el dominó se presta al juego egoísta y a la generosidad del que sabe jugar y sacrifica su juego a favor del compañero si este va de mano o tiene posibilidades de ganar más que el que le ayuda. No se jugaban absolutamente nada, salvo “la honrilla” de ganar, estímulo más que suficiente para que se notase el egoísmo por ganar a cosa de lo que sea... hecho que irritaba a Julio, puesto que decía.

            -El dominó suele “jugar sólo” la mayoría de veces, puesto que depende la situación de las fichas y como se desarrolla el juego, pero cuando se llevan “bien puestas” y hay posibilidad de ganar, se debe ganar, pero claro está, si el compañero tira para un lado y por el egoísmo de ser él el que quiere ganar, todo se estropea. En una partida de dominó entre cuatro, hay que valorar que son catorce fichas contra catorce y no siete contra veintiuna; y ello, es un disfrute para el que sabe suficientemente el jugar esas partidas, puesto que su mayor gozo (gane o pierda) es saber controlar donde están las fichas de sus contrarios e incluso las del compañero, para ir jugando a tenor con las posibilidades que se le presenten y así llegar a dominar, lo que produce esa infantil alegría en lo que Julio disfrutaba bastante. En otros les costaba aceptar la pérdida, puesto que idiotamente consideran el juego como algo importante y que implica incluso su saber o no saber como ser humano.

            A julio todo ello le divertía enormemente y además mientras estaba allí; aquellas no más de dos horas, su mente descansaba plenamente, puesto que el vigilar la marcha de las veintiocho fichas del dominó, le absorbía todo el interés y atención; puesto que también era el encargado de anotar los puntos de cada juego; todo lo cual le hacía muy bien y aunque era discutidor, siempre que pudiera demostrar que llevaba razón, pero todo aquello le era como un alivio anímico; máxime que después y dando otro paseo, terminaba en una parada del autobús urbano, aledaña a una zona ajardinada y donde ya tenía acostumbrados a los gorriones de aquellos lugares y a los que les llevaba el pan que le sobraba y el que desmigado, se lo dejaba caer en lugar cercano a la marquesina de la parada, en cuya bancada se sentaba; viendo a través de los cristales de la misma, a los gorriones a los que veía venir incluso en bandada a comer de aquel rico manjar gorrionero. Ya los tenía acostumbrados y al llegar los avisaba con unos silbidos, que los pajarillos ya identificaban con la llegada de comida fácil

            Así y cuando llegaba el bus urbano (el que algunas veces tardaba bastante) y que más cerca lo dejaría de su hogar, subía al mismo y regresaba a su casa con su perro; el que siempre lo esperaba con iguales muestras de alegría y contento.

            Llegado a la casa y tras saludar al perro, se sentaba ante el ordenador, revisaba el correo, correspondía al que era merecedor de ello; borraba los indeseados; se ponía a ver las noticias en la prensa que se publica en la red. Efectuado ello y si tenía ganas o surgía alguna inspiración; escribía, repasaba escritos o continuaba con algún capítulo de un libro ya iniciado. Normalmente y salvo “alguna fiebre creadora”... dedicaba otras dos horas y media; por lo que y puntualmente, alrededor de las 20,30 de cada día, sus trabajos intelectuales habían acabado y los que continuaría a la mañana siguiente; dedicándoles un tiempo similar; por lo que normalmente al ordenador nunca le dedicaba más de cuatro o cinco horas diarias... era más que suficiente, puesto que algunas veces se levantaba del mismo bastante cansado... algunas agotado, dependiendo de “la presión de la caldera interior y en la que bullía su caletre”.

            Después y sobre las nueve, se preparaba la habitual y frugal cena, después vería la televisión no más de una hora y como siempre, a la cama a leer alguno de los libros iniciados y que siempre tenía a mano y cuando el sueño llegaba... a dormir... el perro le seguía puesto que dormía a su lado y así y aunque despertaba varias veces por necesidad de alivios fisiológicos; transcurría el final de la jornada, hasta que a las 6,45 y puntualmente, el perro ya le avisaba de que era hora de levantarse para emprender otro nuevo día en las rutinas ya habituales y que salvo ahora con “aquel loco”, poco variaban en su transcurrir.

            Y de esta forma rutinaria amaneció el siguiente día, el que se presentó con características atmosféricas iguales al día anterior; por tanto anunciaba mostrarse un día espléndido y primaveral, por lo que efectuado el habitual aseo, revisado el suministro alimenticio de Ciro, salió al patio y mirando al cielo se dirigió al perro diciéndole.

            -Hoy lo tenemos libre, Ciro... nos vamos a ir al campo y estar allí toda la mañana. Dicho y hecho; tras tomar un desayuno en casa y que siempre era el mismo: tostadas de pan normal (no le gustaba el de molde y que venden en bolsas los supermercados) con abundante aceite de aceituna, untadas con pasta de tomate natural triturado, un diente de ajo cortado en láminas y colocadas encima del tomate; nada de sal y un vaso de zumo natural de naranja, al que le añadía el zumo de un limón; una buena taza de leche “entera” y sin azúcar y en la que depositaba una bolsita de té, todo lo cual le dejaba plenamente satisfecho. A media mañana tomaba una pieza de fruta natural, generalmente una manzana o naranja de buen tamaño; también alguna vez que otra un plátano “de Canarias”; por recomendación médica, ya que dicen que repone al organismo producto esencial para el mismo, en especial el potasio; puesto que al tomar un diurético esos productos se pierden por la orina al forzar la salida de la misma.

            Así pues, cogiendo de la nevera una buena manzana, se la echó al bolsillo e invitó al perro a que le siguiera a la cochera; cosa que el animal ya habituado iba diligentemente hasta la puerta del maletero del automóvil y sin necesidad de la habitual cadena, que no obstante y para cualquier contratiempo, el amo depositaba junto al perro una vez este ya había saltado y ocupaba tan contento, su lugar habitual para viajar.

            El campo, era para estos dos seres; un chalé y una parcela de mil metros cuadrados, donde aquel hombre había conseguido “su particular paraíso terrenal” y donde con la ayuda de un hombre, que ocasionalmente iba para hacerle las faenas más duras del cuido de la tierra, árboles y arbustos; Julio cultivaba caprichosamente lo que le apetecía y el tiempo y el terreno permitían; también los pájaros (sobre todo los gorriones) que no dejaban crecer, acelgas y espinacas, por cuanto nada más nacían aquellos pájaros de las iban comiendo y no dejaban ni una mata para que fructificara.

            Julio incapaz de poner trampas y menos “liarse a tiros” con los pájaros; aceptó su derrota y simplemente dejó de sembrar estas dos verduras; por el contrario, sí que logró una silvestre (la colleja)[21], la que obtuvo por cuanto una amiga, le proporcionó semillas obtenidas en las vertientes de Sierra Mágina; de ello hacía bastantes años y a partir del segundo año de la siembra; ya obtenía lo suficiente para comerlas una docena de veces a lo largo del año, puesto que una vez cocidas, congeladas se conservaban magníficamente... “claro que él no sabía prepararlas tan bien como lo hacía su esposa antes de marchar”...  “había perdido no sólo una magnífica esposa y madre, sino también una gran cocinera, por lo que al recordar todo aquello... un nudo le llegaba a la garganta y unas lágrimas a los ojos”... pero el destino, el triste y casi siempre trágico destino del ser humano en este planeta... donde, tan poco se goza y tanto se sufre.

            -Bueno Ciro... en marcha.

            Diciendo ello sacó el automóvil del garaje, cerró la puerta y emprendió el trayecto, el que no le ocupaba más de quince minutos, puesto que “su paraíso” lo tenía exactamente, a seis kilómetros y cuatrocientos metros de su propia casa... y según marcaba el contador del vehículo. Y efectivamente atravesada la ciudad, respetados todos los semáforos y demás limitaciones de velocidad, quince minutos después estaba en la parcela abriendo la puerta de entrada, puesto que toda ella estaba cercada y protegida por una gran puerta de hierro macizo.

            Nada más entrar observó la motocicleta del hombre que le hacía las mentadas faenas, por lo que dedujo que estaría por allí trabajando en algo; puesto que él le tenía dejada llave de la propiedad y el hombre (que era de plena confianza) entraba y salía según él mismo se marcaba, pero siempre habiendo dicho a Julio lo que iba a hacer o realizar, por si el dueño le indicaba alguna cosa más.

            Así y nada más entrar en el recinto, dejar el coche aparcado en el lugar que ya tenía para tal fin, soltó al perro el que de inmediato se dirigió a un punto de la parcela y donde seguro estaría trabajando José, que era el hombre que le cuidaba aquellos trabajos ya indicados. Al poco oyó al perro ladrar amigablemente, puesto que había olfateado a José y le reconocía como amigo y amigo de su amo.

            José, era un hombre de unos treinta y cinco años y que trabajando en una factoría de la ciudad que funcionaba las veinticuatro horas, podía disponer de horas libres para trabajos adicionales y los que realizaba todo cuanto podía, puesto que en sí era un hombre que sabía un poco de muchas cosas; y lo mismo arreglaba un jardín, que pintaba o hacía trabajos variados en las averías del hogar... o sea, lo que en España se dice, “un manitas” o un buscavidas; y como era joven, estaba casado y tenía hijos... y estaba pagando los plazos de la vivienda, pues tenía que moverse, puesto que como bien asevera el dicho popular... “el que algo quiere, algo le cuesta”. Era un buen trabajador y se podía confiar en él plenamente.

            Julio siguió al perro y efectivamente vio a José encorvado y escarbando la tierra, limpiándola de unas abundantísimas yerbas que lo invadían todo.

            -Hola José, buenos días... ¿ocupado en la limpieza de tanto yerbazal?

            -Buenos días Don Julio; sí, ya ve usted la manigua que aquí se ha formado por las abundantísimas lluvias de estos meses de otoño e invierno; aquí hay yerbas para engordar a un par de vacas... por lo menos.

            Dijo aquello sonriendo bonachonamente y lo que fue correspondido, de igual forma por el viejo escritor, el que añadió.

            -Pues nada, si usted lo prefiere y como tenemos esa otra parcela colindante con esta, puede comprarse un par de vacas y las engorda aquí... ya me dará algo de leche, si lo hace... por mi parte no hay inconveniente alguno.

            Aquel hombre dejó la faena y sonriendo abiertamente le dijo.

            -Hoy no es posible tener una vaca donde el dueño de la res quiere; hay tal cantidad de requisitos “legales” por cumplir, que mejor ni pensarlo... como será, ello que el otro día que estuve en el pueblo, me dijo un vecino, que ya ni les dejan tener el cerdo en los corrales de las casas (como desde tiempo inmemorial han tenido) y para la matanza del año; ahora el que quiera esa matanza, ha de comprarlo ya criado y al ganadero autorizado que se lo quiera vender.[22]

            -¿No me diga... hasta ahí ha llegado ya la Administración del Estado?

            -Sí, ya ni gallinas, pavos, conejos y en fin, nada de lo que durante tanto tiempo el campesino, el aldeano, el que tenía una buena casa con amplios corrales en el pueblo; podía disfrutar obteniendo alimentos, ahorrando dinero de paso; hoy no lo dejan que mantenga, “esa despensa de carne, leche y huevos”, que era el apaño de muchas gentes de las zonas rurales para disfrutar de esos productos... hoy está todo controlado y... “yo creo que van a termina por ponernos en los testículos un contador para que paguemos por cada vez que... orinemos”.

            Al oír aquello, aquel viejo escritor... soltó una gran carcajada y la que se debió oír en bastantes metros a la redonda, puesto que el silencio en el campo era notable; después y ya repuesto de la sorpresa, dijo.

            -Sí, lleva usted razón, los políticos se preocupan de todo, de todo, menos de las enormes corrupciones que hay en la sucia política actual y donde tanto dinero se roba impunemente... sí; se preocupan de todo, pero no por usted o por mí; simplemente que tienen que ir creando “nichos”, o mejor dicho, organismos oficiales para en ellos ir colocando a enchufados de la cuerda de cada partido, con lo que ya han creado una tan brutal “burrocracia” (que no burocracia) que ya es una máquina casi totalmente inoperante, por lo costosa y lo inútil de la mayoría de estamentos... con muchos menos, vivíamos mucho mejor y se lo digo yo, que ya soy muy viejo y he vivido otros tiempos, que con los inconvenientes que quieran... pero “éramos mucho más libres que hoy”... ¡¡Coño si ya no dejan fumar ni en bares ni tabernas aunque estén preparadas con extractores de humos apropiados para que no se detengan los mismos en el local!!

            Terminó con este exabrupto lanzado con toda intención pero con toda espontaneidad, puesto que no era para menos, por lo que ya habían creado los inútiles políticos que gozaban sádicamente controlando todo... y penando con multas todas las faltas... enormes multas en la mayoría de casos y que los indefenso súbditos o ya siervos, teníamos que pagar... puesto que lo de ciudadanos, eso se quedó en promesas... malditos sean estos parásitos que apenas nada producen y se lo llevan todo, muchos de ellos sin dar golpe nunca... sálvense las excepciones, que como tales no abundan.

            -Sí, lleva usted razón Don Julio, esta vida ya es absurda en muchos de sus aspectos y a propósito de vigilancia... sepa usted que días atrás, se presentó un individuo en la entrada y como vio la motocicleta, dio voces llamando y a las que acudí yo para ver que es lo que quería... quería entrar a inspeccionar el pozo que tiene usted y del que extraemos el agua... yo no lo dejé entrar diciéndole que mientras el dueño no estuviese aquí, que yo no daba entrada a nadie, fuese quien fuese.

            Julio oyó aquello y seguidamente dijo.

            -No había ocurrido nunca y ya el pozo tiene más de treinta años, fue excavado legalmente y con los permisos oportunos vigentes en su momento; fue costeado totalmente por mí y debían de darme las gracias por cuanto el agua que extraigo del mismo, evita que consuma la de la red municipal... pero no me extrañaría, que ya traten de ponerle algún nuevo impuesto... y pese a que el mantenimiento del mismo y su maquinaria, me resulta no muy económico, por lo que (y me lo dicen los vecinos) el agua de la red comunal, es mucho más económica; pero si lo mantengo es por cuanto mi suministro es mucho más seguro que el comunal, por las averías, cortes de suministro y otros inconvenientes... en fin, ese individuo que me busque si quiere y si no, mejor que ni vuelva, puesto que si vuelve... no me viene a traer nada, sino a llevarse lo que pueda.

            Terminó así aquel corto diálogo y dejando al obrero en su trabajo de limpieza, se encaminó a otras partes de la parcela, para ver sus pequeños cultivos y plantas, entreteniéndose en limpiarlos de plantas parásitas y moverles la tierra para que crecieran mejor; con satisfacción comprobó que todo marchaba bien y que esta primavera, volvería a comer habas verdes, las que tiernas y fritas le encantaban.

            Pasó en aquel lugar unas dos horas y media; suficiente tiempo para terminar cansado en demasía y aún cuando, sus trabajos se los tomaba con calma y se ayudaba con un taburete de plástico, para hacerlos más o menos sentado con cierta comodidad, pero aún así... había que doblar el espinazo y ya sus vértebras y coyunturas no estaban tan engrasadas como cuando se es joven.

            Por todo ello y tras tomarse una hermosa naranja que llevó como merienda mañanera y la que le supo a gloria; fue y se despidió de José, abrió la puerta al departamento donde viajaba Ciro y le invitó a subir al coche. Y repitiendo la labor de entrada, salió de la parcela diciéndole a José que cerrara la puerta, puesto que él ya dentro del coche le era incómodo el volver a salir de él... “le dolía la cintura”.

            No regresaron a casa seguidamente, sino que tomó la dirección contraria y llegó a unos terrenos baldíos o casi yermos y los que eran empleados para practicar con motocicletas todo terreno y allí, soltó al perro para que se solazase libremente y correteara por aquellos andurriales con una libertad que sólo allí podía disfrutar el animal; el que loco de contento puesto que conocía el lugar, recorrió saltando y ladrando de la forma especial en que lo hacía cuando verdaderamente era dejado en una libertad ansiada; puesto que no olvidemos que el perro es primo del lobo y ambos son animales que necesitan amplios territorios para su vida natural.

            Julio lo veía ir y venir y lo dejaba alejarse unos cientos de metros; sabía que al final volvería a su lado, puesto que el animal, de vez en cuando se detenía y miraba en dirección a donde se encontraba su amo y el automóvil.

            Pasó una media hora y en la que perro y amo disfrutaron del contacto de una naturaleza limpia y abierta, arropada con un cielo azul limpio y un sol radiante; tras este tiempo y previo un silbido como llamada habitual al perro, éste se fue acercando y llegado al lado de su amo, éste le abrió el automóvil y de un salto Ciro ocupó su puesto.

            En el intervalo Julio lo había acariciado y hablado como solía hacerlo... como si más que perro fuese una persona más; lo que el perro agradecía con sus habituales movimientos de rabo, mirada fija y arrumacos que los perros agradecidos dedican a sus amos.

            Así y sin más, desandaron el camino y regresaron a la casa; donde una vez aseado el amo y atendido el perro; Julio marchó a comer al lugar habitual “La Casa de Córdoba” o casa de Antonio y Maribel y en cuyo establecimiento, muy cercano a la casa, iba con cierta frecuencia a comer al medio día, siendo atendido con la cordialidad y solicitud de siempre. Y allí y una vez más comió a satisfacción.

            Terminado el condumio, volvió a casa a reposar y realizar las labores habituales que cotidianamente hacía aquel hombre; luego y al anochecer volvió a sacar al perro en el habitual paseo por el barrio y así y de la forma normal de cada día, se acabó aquella jornada; al siguiente tendría una nueva entrevista con... “aquel loco o enfermo del sanatorio”. Durmió mal aquella noche, tuvo como siempre sueños (no pesadillas que ya hacía muchísimos años que no padecía, si bien las sufrió hasta bastante adulto) y en ellos aparecieron como siempre, personajes no identificables, ni incluso sexualmente y con los que parecía conversar o que ellos le hablaban... misterio de esos sueños que algunos “listos” quieren interpretar, pero que en realidad son ininterpretables y que cada cual que los sufre, goza o padece, ha de tratar de comprenderlos; cosa bastante difícil.

            De cualquier forma o manera, aquellos sueños le traían al despertar nuevas ideas; por lo que deducía que en el denominado sueño (que afecta sólo al cuerpo puesto que el alma, se afirma que no descansa nunca) algo o alguien, conversaba con él y le transmitía nuevas ideas que a la mañana siguiente o en días sucesivos iban surgiendo en su mente... al menos esas eran las deducciones que él intuía, puesto que la realidad... ¿quién la sabe o puede afirmarla? Nadie.

            Por ello aquella mañana y nada más poner los pies en el suelo, le vino una idea a la mente, la que como siempre ocurría, le empezó a martillear en forma imposible de aguantar. Era lo que le ocurría cuando algo de ese insondable y misterioso interior, fuerza al ser a realizar algo que ha de hacer sin remisión alguna.

            Por ello y aún desnudo (él nunca había empleado pijama, ni desde niño) y sentado en el borde de la cama; tomó de inmediato papel y bolígrafo (útiles que siempre tenía a mano) y rápidamente tomó notas muy concentradas, de aquella idea o ideas que le bullían en la mente y que de inmediato, pensó que; podrían ser un buen tema para el primero de los diálogos de aquel día con aquel extraño, loco, enfermo, ser muy inteligente... o desde luego, individuo destacado enormemente de la generalidad de los seres humanos que había conocido a lo largo de su ya dilatada vida.

 

CAPÍTULO VI

 

            Llegada la hora fijada, puntualmente fue a recogerlo el automóvil conducido por Jules y como ya era habitual, a la hora aproximada de cada una de las mañanas en que se celebraban aquellas entrevistas; ya se encontraban ambos dialogantes saludándose al pie de aquel olivo y junto a la mesa y sillas ya descritas. Hacía un muy buen día de primavera y el sol lucía con gran esplendor. Tras el saludo e invitación del anfitrión a tomar asiento; éste preguntó al invitado.

            -¿Qué trae usted en la mano Don Julio?

            Pregunta trivial y la que hizo sonriendo, al ver a su invitado portar una bolsa de plástico que contenía algo indeterminado, pero de cierto volumen; y a lo que Julio respondió.

            -Ayer estuve en mi huerto/jardín y le traigo una planta para el suyo... es un cactus y he pensado pudiera ser de su agrado, puesto que si bien, las plantas cactáceas suelen tener aspecto no atrayente y además tienen púas o espinas; pero este que le traigo, ya verá cuando llegue el verano qué flores tan preciosas ofrece, si bien y como supongo ya sabe, son flores efímeras y de vida muy corta.

            Diciendo ello, Julio depositó la bolsa sobre aquella mesa y con cuidado, bajó la misma arremangándola, hasta el nivel del tiesto que contenía la planta, para que el Número trece, pudiera ver el cactus con las diferentes hojas o ramas que componían aquella planta, la que estaba plantada en una maceta redonda y de burda arcilla.

            Al verla ya así mostrada, el anfitrión se acercó para admirarla mejor y mientras comentaba.

            -Sí; como usted ha dicho son flores efímeras, puesto que suelen abrir al anochecer del día anterior al que han de morir, puesto que al siguiente día, el Sol las quemará y obligará a cerrarse las mismas, pero y es curioso; en el intervalo se habrá producido la polinización y quedarán fecundadas, para dar el fruto o un nuevo “hijo” que hará crecer a la planta... son una más de las maravillas de la creación, tan metódica y ajustada en todo lo que ha creado o crea... y además, esas flores huelen de forma especial y según las especies, puesto que ese olor es el que atrae a los polinizadores, que no siempre son los insectos.

            Dicho aquello, aquel hombre hizo una pausa y esperó. Julio había oído aquello con cierta satisfacción, puesto que comprobó que aquel hombre sabía de lo que hablaba, por lo que y siguiendo la conversación le respondió.

            -Si... nunca olvidaré un película compuesta de documentales y que reflejaba la vida de un día completo en un desierto, no recuerdo si de México o de uno de los estados del sur de Estados Unidos  (California, Arizona, Nevada, Texas)... la vi siendo yo más niño que joven y por tanto hace muchos años; su título tampoco lo olvidaré nunca, puesto que es... “El desierto viviente”; ya era “en colores” (technicolor) y como he dicho, reflejaba con todo detalle las veinticuatro horas del día en aquel desierto y en el que se mostraban los infinitos seres vivos que allí vivían o pululaban; demostrando con ello que la definición desierto es bastante relativa, al menos en aquel.

            Julio hizo una pausa y viendo que aquel hombre guardaba silencio, como invitándole a proseguir; continuó.

            -Así y con un detalle enorme para aquellas épocas, en que la tecnología fotográfica y de sonido, no eran ni por asomo las que hoy tienen a sus disposición, investigadores y estudiosos. Pude ver maravillado a los pájaros y otras aves... hasta de rapiña; mamíferos, reptiles y así, hasta los gigantescos cactus denominados saguaros, que dicen son los de mayor tamaño que existen en el mundo... y efectivamente, pude ver con mis propios ojos, como la polinización de aquellas efímeras flores, la realizaban un tipo de murciélagos que acudían a alimentarse del polen que las mismas les ofrecían... ya digo y termino, fue maravilloso el poder ver aquella película, que ya nunca más pude ver, puesto que no volvió por mi ciudad... hoy debe ser una reliquia del cine documental y creo recordar que norteamericano; puesto que debió ser de las primeras que se hicieron en el mundo, en este tipo de trabajos documentales para presentar la naturaleza cual es; y lo que y afortunadamente luego ha proliferado enormemente; lo que nos ha permitido conocer inmensidad de mundos totalmente desconocidos para las masas; por lo que ha sido y sigue siendo una escuela de vida enormemente positiva.

            Julio guardó silencio y esperó a que interviniera el anfitrión; el que terminó aquel diálogo diciendo cuanto sigue.

            -Le entiendo y comparto cuanto me manifiesta usted; es maravilloso todo ello y concretando en lo que cuenta de ese día en el desierto (que debió ser el de Sonora) maravilla el apreciar en toda su intensidad, la enormidad de vida y las variedades de seres vivos que habitan en un árido desierto. Pero dejemos este tema y veamos qué dialogamos hoy... ¿ha traído usted algo ya previsto?

            Julio y tras oír aquel... un poco escueto corte del tema, respondió.

            -No lo tenía previsto hasta esta misma mañana y al levantarme de la cama; puesto que he tenido una noche bastante agitada y es a consecuencia de ella, lo que me ha permitido tomar unas notas manuscritas y que aunque incompletas, sí que me van a permitir iniciar un tema y someterlo a su consideración, por si ello es aceptable y motivo de un diálogo posterior... ¿le parece el que lo inicie? Puesto que yo ni lo he titulado y lo haré sobre la marcha.

            Aquel hombre miró abiertamente al invitado y mostrando complacencia y un poco de intriga asintió; y con un ademán de su mano derecha invitó a que Julio hablara: el que y tras sacar unos pequeños trozos de papel y examinarlos, ordenándolos, y tras meditar un corto espacio de tiempo; empezó a hablar, mirando de vez en cuando los textos pero improvisando; y así pronunció el siguiente discurso.

            -Hablo sobre la vida del individuo y su circunstancia. Entiendo como muy largo y complejo este tema sobre el ser humano; del que entiendo que lo resolvió o lo intentó al menos, creo recordar que fue el filósofo español; Ortega y Gasset, con la frase de..."yo soy yo y mi circunstancia"; puesto que cada hombre vive y cambia según la circunstancia que vive.

            Dicho ello Julio se tomó otra pausa y transcurrida ella, continuó.

           -Pienso que cuando ya se ha vivido un trecho importante de la vida y llegado a la madurez (la juventud es imposible que lo entienda y la mayoría de "maduros" tampoco), lo mejor es empezar a aceptarse uno mismo, a quererse (o amarse) tal cual la vida lo ha remodelado, si es que ha sabido aguantar todas las tormentas que indudablemente ha tenido que soportar. Si se acepta uno mismo, y se analiza, llegará a la conclusión de que es... "un misterio y un milagro viviente"; más aún... analizará y se verá como que no es nada o casi nada en  el Universo, del que indudablemente forma parte... cuando se llega a cierto grado de  reducción individual, llega una a "no verse en el espejo", puesto que todo lo que él te refleja, es nada, ya que todo lo que ves desaparecerá... y llegado a ese extremo... tienes que tener el valor, de "reconstruirte", buscar en ti mismo, "ese algo que eres y que no encuentras por ninguna parte"... y menos por las filosofías que hayas podido leer y analizar; o de las que han tratado de convencerte otros. Pero curiosamente y llegados a esos extremos ("sé lo que digo, lo que dudo es que me entienda") empieza a renacer en ti un nuevo ser... más aún, puesto que llegas a poder subdividirte y entonces, en esa subdivisión; encuentras  a tu mejor amigo en ti mismo (tu otra mitad)... tienes por tanto ya, al tan buscado amigo o hermano, al que puedes contar todo, absolutamente todo y también, empiezas a no tener miedo a  nada; puesto que por encima de todo y sobre todo... tú eres efecto no causa... tú no te creaste a ti mismo... por tanto  no eres culpable de nada de lo que puedas realizar... eso sí, hay "algo" que brota dentro de ti mismo y te va encaminando a tu propia mejora o perfección humana. Y dentro de que tienes que aguantar la vida y lo que de "ella puedas recibir", vas viendo "LA VIDA", como una cadena en la que tú eres un insignificante eslabón, pero que "eres"... y por ello, procuras ser y no perjudicar abiertamente a nada vivo (lo dijo Pitágoras) y esperas la muerte quizá con un sentimiento de conformidad, que no, fatalismo... como si algo te dijese, que tras la muerte, habrá las explicaciones que aquí no hay. Escribí una vez... "piensa, trabaja, camina, la vida es eso, quizá algo más"... y hasta hoy, sigo caminando... "hago muy largos viajes sin moverme del lecho"... y me siento viejo, viejísimo, como si hubiese vivido "miles y miles de años".

            Dicho aquello, Julio dio por terminado aquel improvisado discurso; miró fijamente a su anfitrión, el que sosteniéndole la mirad no dijo nada en un espacio de tiempo; por lo que ese espacio lo ocuparon los ruidos y murmullos del campo que seguía produciéndolos como normalmente hace en cada momento; puesto que el campo es también un ente vivo y como tal se manifiesta. Pasado ese intervalo, aquel “enfermo o loco”, y mesándose la barbilla y partes bajas de su rostro, habló.

            -Muy bueno, muy resumido y muy profundo, ese encuentro con uno mismo y que (considero) muy pocos logran a lo largo de su vida; pero y de alguna manera, es una ramificación sobre lo que hablamos días atrás sobre la reencarnación y la larga serie de vidas vividas y por vivir. Profundísimo ese pensar y deducir, llegando a esa conclusión de que... “yo no me creé a mi mismo, yo no soy causa sino efecto y yo no soy responsable de lo que aquí pueda realizar”... descarga usted todas las culpas, a La Creación o a la Fuerza que de la forma que fuere, nos creó a todos los seres vivos... ¿no?

            Ante tal reflexión y pregunta final; Julio respondió con contundencia.

            -Sí y para mí ya ello resulta sencillo; puesto que... ¿Acaso usted piensa que se ha creado a sí mismo? No; y respondo yo mismo; luego me dirá lo que piensa; pero ahora quiero continuar hasta donde pueda.

            Julio hizo una corta pausa y continuó.

            -Recuerdo haber leído que fue nada menos que aquel rebelde monje alemán; Martín Lutero, autor de la reforma en la ya muy degenerada Iglesia Católica; el que afirmó nada menos; que nosotros los hombres, éramos como marionetas cuyos hilos mueve Dios... y si el símil de aquel monje medieval sintetiza lo que yo he dicho con otras palabras... “lo que ocurra a las marionetas el culpable será siempre quién mueve los hilos”. Es cierto que tenemos lo que se dice el libre albedrío, la tan cacareada libertad, pero hasta ello es bastante limitado, puesto que ni mandamos en nuestro propio organismo y él funciona mecánicamente en infinidad de cometidos, sin que nosotros podamos interferir en los mismos; por todo ello me afirmo en cuanto he dicho; espero ahora usted me de su parecer, si así lo prefiere y si no, cerramos el tema, el que como tantos otros terminará en un callejón sin salida.

            Dicho ello, guardó silencio y alargando la mano agarró el botijo de agua, ofreciendo beber a su interlocutor, el que no aceptó el ofrecimiento; por lo que Julio levantó aquel recipiente de arcilla y bebió a caño por el pitorro. Mientras aquel hombre lo miraba hacer y cuando terminó aquellos tragos de agua y ya el botijo en su lugar de reposo, habló de la siguiente manera.

            -Sí, terminaremos en ese callejón sin salida que antes ha aludido, pero aún así avancemos lo que podamos, puesto que si todo es como usted dice o mejor dicho intuye... ¿qué objeto tiene el hacer el bien o el hacer el mal?

            Tras ello aquel hombre aguardó respuesta y la que no tardó en llegar, puesto que Julio respondió con seguridad.

            -Entendamos que una maravilla como en sí es cada ser humano y sólo en lo físico, puesto que lo metafísico, anímico, espiritual o como queramos denominarlo, no podemos definirlo puesto que lo desconocemos... ¿cómo podemos pensar admitiendo que esa maravilla individual, ha sido creada sólo para hacerle sufrir y padecer... admitiríamos entonces que La Creación es algo de una perversidad inimaginable? ¡No! Me niego a ello y por tanto tengo que buscar respuestas que me convenzan de que todo ello no es un juego infernal por lo terrible e inimaginable del mismo.

            Julio guardó silencio y tras una pausa continuó diciendo.

            -Si observamos en lo físico solamente, notaremos la cantidad de resortes y autodefensas, que La Creación proporciona al cuerpo para que viva, sobreviva y continúe viviendo cuanto más tiempo mejor y con los máximos recursos; puesto que muchos de esos resortes son automáticos y que no podemos controlar ni nosotros; como por ejemplo la sed y necesidad de beber, comer, o de orinar, o defecar, de respirar incluso; de que el corazón bombee la sangre necesaria y que ésta llegue hasta el último de los rincones del organismo... no hablemos de los mecanismos de defensa, que incluso nos obligan a cerrar los párpados cuando una partícula trata de penetrar en nuestros ojos y muchas otras cosas que se podrían añadir y que los que estudian medicina saben mejor que yo; y en lo que el hombre no interviene con su propia voluntad, puesto que hay otras fuerzas superiores que obran antes que él; pero como boceto creo es más que suficiente.

            Julio hizo otra pausa y observado a su interlocutor que permanecía impertérrito, por lo que continuó.

            -Por todo ello y como es un gran misterio hemos de deducir el por qué hemos de decidir un camino y no otros: veamos si sé explicarme en lo que quiero decir.

            Dijo y continuó.

            -He de manifestarme como sujeto y por tanto mis opiniones todas son subjetivas, puesto que decir lo de “soy objetivo”; ello es absurdo ya que lo he dicho antes, si somos sujeto, no podemos manifestarnos de otra forma, ya que ni yo sé lo que usted piensa ni como obra u obraría y por tanto tengo que circunscribirme a mi propio ser, sentir, pensar y obrar; pero no obstante, creyendo que en mayoría han de sentir, ser, pensar y obrar de una forma similar, puesto que en general debemos poseer los mismos atributos unos u otros deduzco a través de ello; veamos.

            Nueva pausa y nueva reanudación de la charla.

            -Cuando ya ha madurado uno algo en esta vida; muchos desde aún siendo niños; tendemos a obrar bien y eludimos el obrar mal; nos atrae el bien hacer o el bien obrar y no tendemos al abuso de los demás, menos al robo o al crimen y tantos otros... “denominémosle desvíos de lo que en religión se suele denominar la recta razón”... o más claro y conciso y lo que todas las buenas religiones contienen en sus mandamientos... “no harás a nadie ni a nada vivo, nada que tú no quieras que a ti te sea hecho”; o sea, una ley inmutable y que se pierde en la noche de los tiempos humanos, ya que no procede del Cristianismo como así se hace creer.

            Aquí se detuvo de nuevo y recuperando el esfuerzo mental que indudablemente estaba realizando, dijo concluyendo.

            -Si ese sentimiento que podemos denominar es el del bien (bien general para todos) es el que sentimos en mayoría, puesto que no me cabe la menor duda que en mayoría ese sentimiento es innato en la persona... debemos aceptar que ese es el camino que lleva a la perfección y posiblemente o casi seguro que a través de le reencarnación ya comentada;  y supongo que bastante bien debatida en la anterior entrevista. ¿No?

            Dejo aquella pregunta final y la dejó caer como caería una piedra en un profundo pozo, pero esperando que su interlocutor respondiera, cosa que hizo no sin antes, tomarse un tiempo en el que indudablemente meditaría lo que iba a responder.

            -Pudiera ser como usted dice, pero piense en la cantidad tan enorme de maldades que hay en este planeta y que estamos viendo constantemente; con el agravante que los que consideramos malos o perversos, son los que aparentemente mejor viven, más disfrutan, menos responden de sus latrocinios o incluso crímenes, etcétera, etcétera... ¿No le da que pensar en esos sinsentidos que la vida y La Creación nos presenta?

            Julio recibió aquella respuesta, que terminaba en pregunta y tras un intervalo de meditación, respondió.

            -Sí... es cierto y cuesta de asimilar; pero según esas teorías reencarnatorias, el mal es pasajero y el bien predominará y predomina aunque no lo apreciemos de forma global... es posible que para obrar bien, no haya más remedio que conocer el mal, para en su momento dejarlo y reemprender el verdadero camino del bien, o como antes dije, de “la recta conducta”. Por otra parte, si la muerte no existe y las vidas se suceden una tras otra, esa al parecer ruta interminable (la recta conducta o la recta razón) siempre está al alcance de quién quiera seguirla, sólo que unos lo hacen o hacemos antes y otros lo harán tras muchas existencias de padecimientos, puesto que en la ley denominada de Causa Efecto (Ley del Karma para los orientales); cada acción tendrá una reacción equiparable a la misma y si ella es mala, la reacción será equivalente y si por el contrario es buena, también lo será buena la reacción que produzca... lo que también fue dicho en diferentes sentencias... “lo que siembres recogerás... si siembras tormentas recogerás tempestades”; por lo que y terminando, efectivamente no nos hemos creado a nosotros mismos... pero sí que nos formamos a nosotros mismos, puesto que el inicio de ese camino es igual para todos, no así el trayecto hasta llegar al final, el que unos harán más corto y a otros les resultará infinitamente más laborioso y pesado... pero al final y ello es lo maravilloso; La Creación aceptará a todos los que ha creado... “tarden más o tarden menos en llegar a...”  y ese y junto a todo lo demás, es el gran misterio al que nos enfrentaremos siempre; por tanto sólo nos queda la esperanza y una paciencia sin límites. Esa es mi deducción final y a la que me agarro con todas mis fuerzas y pese “a las tormentas”; que como cada ser de carne y hueso, padezco... imaginando que todo el que piensa y se atreve a profundizar en ello, padecerá al igual que yo... ¿qué le parece y qué me dice usted señor Número Trece... o mejor cierro mi casa, entrego a mi perro a un alma caritativa y me vengo aquí a vivir con ustedes... los que dicen en la ciudad que son locos muy extraños?

            Aquel interno, al oír aquellas reflexiones finales y el remate que aquel viejo escritor dio a las mismas con aquella larga pregunta, sonrió abiertamente y acercándose a Julio, le palmeó la espalda, mientras le decía amigable y muy sosegadamente.

            -No Julio, usted debe seguir donde está y seguir haciendo la labor que realiza; “los hilos que mueven a usted y a los demás, nos sitúan precisamente donde debemos estar”; por tanto siga usted viviendo en su ambiente y siga produciendo inquietudes como las que produce y acaba de producir ahora mismo, bajo este centenario olivo, que quizá también “lo haya oído”; en cuanto a su resumen del ser y no ser, del existir y de los caminos que aquí nos traen o que de aquí nos llevan; trataré de decirle algo complementario y así cerraremos este diálogo que como usted bien dijo, acabará en un callejón sin salida.

            Aquel hombre dijo aquello, se tomó una pausa y continuo.

            -Uno de los sabios estoicos dejó en su legado algo parecido a lo que sigue... “Da igual si vives diez, que mil años... al morir lo único que pierdes es el momento que vives, puesto que el pasado, pasado es y ya no importa, el futuro no sabes si lo vivirás y por tanto tampoco importa, vive pues el presente (el momento presente), obra siempre lo mejor que puedas, no hagas mal a nadie y no te preocupes por lo demás; el mundo es una especie de teatro y las escenas que hoy se producen o representan, son las mismas de hace miles de años, cambian los actores, las vestimentas, los lugares, pero los hechos humanos son los mismos... procura siempre llegar al lecho, cansado y tranquilo y no te preocupes de nada más”.

            Aquel hombre dijo aquello y luego continuó.

            -Otro sabio también de igual escuela, entre otras muchas enseñanzas positivas, aconsejaba... “No te preocupes de lo que está fuera de tus posibilidades... lo que envían los dioses, ellos sabrán el por qué lo hacen, tú limítate a aceptarlo de grado, puesto que si no lo haces así tus padecimientos se multiplican... y por el contrario, vigila lo que sí depende de ti y hazlo siempre bien, para que tu conciencia no te atormente”.

            Nueva pausa y luego terminó afirmando.

            -Lo estoy diciendo de memoria, pero son de las muchas enseñanzas que dejaron para la posteridad, Marco Aurelio y Epicteto, si no los ha leído y estudiado, se los recomiendo, así como a Séneca y Pitágoras¸ se encuentra mucho consuelo en las enseñanzas que nos legaron... y ello ayuda a vivir, en este incomprensible “infierno humano”, puesto que es verdad que existe el infierno, pero está aquí, no hay que ir al otro mundo para padecerlo... “aunque también allí lo padecerán muchos... de esos que usted antes indicó había emprendido el camino erróneo”, los que no dude usted que pagarán hasta la última parte de la deuda que contraen al obrar con las maldades que padecen, compadezcámoslos puesto que serán ellos mismos los que se compadecerán y arrepentirán (ya tarde) del mucho mal que ocasionaron.

            Terminó así este diálogo, el que aquel hombre dio por cerrado, puesto que levantándose de su silla, agarró el botijo y ofreció agua a Julio, el que mecánicamente bebió, luego lo hizo el interno y tras ello habló de nuevo.

            -Basta por hoy; hemos dialogado menos tiempo, pero hoy he pensado acompañarle en su regreso a su casa y así conozco la misma, si usted me lo permite; pero antes de ello, quiero que me lleve usted a visitar ese castillo o fortaleza que corona la ciudad y el que desde la lejanía suelo ver, me será grata esa visita y el que usted me explique la historia del mismo, puesto que debe ser muy antiguo... ¿no?

            Julio quedó sorprendido por aquel corte de conversación y el derrotero a seguir aquella mañana; pero como no era educado negarse a complacer a aquel hombre, aceptó diciéndoles, con plena franqueza e incluso con satisfacción y alegría.

            -Encantado, de que usted venga a mi casa y desde luego que le acompañaré al castillo o castillos (fueron varios) y le relataré un resumen de aquellos, su historia y demás atractivos de aquellos bellísimos entornos... después iremos a comer, donde yo suelo comer de vez en cuando... ¿le parece a usted bien todo ello?

            Aquel hombre y correspondiéndole con una amplia sonrisa, aceptó diciéndole.

            -Pues claro que sí, así viviré un ambiente fuera de este sanatorio y degustaré la gastronomía de esta tierra; encantado de aceptar sus invitaciones. Espere boy a la casa a comunicar esta salida en la dirección del sanatorio, puesto que ello es obligado.

            Así lo hizo y en no más de cinco minutos estaba de vuelta comunicando el resultado a Julio, de la siguiente manera.

            -No hay inconveniente, puesto que iremos en un automóvil del sanatorio y acompañados de un empleado del mismo, cual es el conductor, el que igualmente y aparte de cómo chofer, está preparado para muchos otros menesteres auxiliares y necesarios; por lo que tendrá que ir acompañándome como “hombre de compañía”, ya que así lo exigen las normas de nuestra sociedad.

            Julio oyó aquello de forma normal, puesto que imaginaba que aquel chofer iría armado, estaría preparado para cualquier evento e incluso, estaba seguro que en el automóvil iría alguna emisora de radio, camuflada en algún lugar del mismo, para caso necesario recabar ayuda rápida y de la índole que fuere; por ello no dijo nada, limitándose a asentir y esperar la indicación de salida, la que dio aquel enfermo.

            -Marchemos pues, puesto que Jules nos está ya esperando en la entrada principal del sanatorio; ha sido avisado oportunamente.

            Dicho aquello, anfitrión e invitado marcharon diligentemente hacia la explanada a la que daba fachada aquel complejo sanitario; estando ya Jules y el automóvil al pie de la salida, por lo que ambos y de inmediato, subieron a la parte trasera del automóvil y esperaron a que el chofer ocupara su lugar; el que llegado al mismo preguntó.

            -¿Señores... dónde he de dirigirme?

            Habló pluralizando, puesto que no sabía de quién de ellos partiría la orden, por lo que esperó respuesta; la que se inició por boca del Número trece, el que dijo.

            -Dirija usted Don Julio; es usted el que ha de llevarnos hacia donde pretendemos ir ambos.

            Tomó la palabra el viejo escritor y dijo.

            -Regresemos a la ciudad por el mismo itinerario que hemos traído esta mañana y llegado a ella, ya le iré indicando desviaciones, aunque todo está bastante bien señalado, por tanto al llegar a la misma, siga las indicaciones que señalan; “Parador y Castillo de Santa Catalina”; no obstante yo iré pendiente y le ayudaré para que no se desvíe.

            Jules asintió dando educadamente las gracias; encendió el motor del vehículo  e inició el regreso; llegado a la ciudad fue siguiendo las indicaciones de Julio y en no más de treinta y cinco minutos, se encontraban en la plataforma natural o explanada, que hay a la entrada de aquellas dos grandes y pétreas edificaciones; donde existen muy amplios aparcamientos, por lo que fácilmente el conductor pudo aparcar el automóvil.

            Efectuado ello y ayudado a los viajeros a salir del vehículo; permaneció fuera esperando que ambos iniciaran el recorrido que fuere, pero siempre permaneciendo a unos metros, para ir continuamente de perenne compañía según órdenes recibidas; puesto que iría a prudencial distancia para no poder oír lo que aquella pareja hablase, pero sí lo suficientemente cercano a la misma, para poder auxiliarles en lo que de improviso pudiese presentárseles.

            En el lugar había cierto ambiente de visitantes o turistas; puesto que el sitio ya gozaba de cierta fama nacional e incluso internacional; en parte por el trasiego del parador nacional de turismo y que por tener cierta gran capacidad de plazas de hospedaje y gran fama su cocina y comedor, amén de las instalaciones que gozan incluso de una amplia piscina; llevaba muchas décadas difundiendo las bondades de todo este conjunto de excelencias y las que coronaba el soberbio enclave natural.

            Julio, indicó a su ahora invitado, el que le siguiese y así lo llevó a un pretil o grueso muro de contención y defensa, que daba hacia la ciudad, la que en gran parte circundaba aquel cerro o pequeña montaña, denominada precisamente, de “Santa Catalina” y a cuyo abrigo había nacido y crecido. Llegado al lugar empezó a hablar relatándole a su acompañante, donde estaban y qué significaba este enorme conjunto fortificado y el que denotaba antigüedad muy venerable. El día era espléndido, el sol lucía un poco pasado de su cenit; y como el cielo estaba limpio de nubes y el horizonte se mostraba con igual limpieza; el espectáculo natural que se mostraba era de una belleza deslumbrante, por cuanto se irá relatando.

            -Observe usted primero, la situación estratégica de este cerro y su altitud, si bien como veremos después, está situado en las vertientes montañosas de un sistema que va ganando en altitud en dirección sur y que en parte se va extendiendo hacia el este, en una cadena que comprende el lugar donde se encuentra el sanatorio; y la que discurre por nuestra provincia; comprendiendo el macizo denominado, de “Sierra Mágina”, en el que se dan las alturas máximas de toda la provincia de Jaén; superadas en Andalucía, sólo por las cumbres de Sierra Nevada; continua después, por las denominadas sierras de Cazorla, Segura, Alcaráz y otras de las provincias de Albacete, Granada, Murcia, Alicante y hasta así, unirse a otros sistemas de esta muy montañosa España.

            Julio y mientras hablaba, iba señalando con el brazo extendido, los puntos sobre el horizonte y lo que seguía con suma atención aquel enfermo del sanatorio. Por lo que prosiguió el relato.

            -Vea usted igualmente la enorme extensión de tierras enormemente ricas por su fertilidad, que desde aquí se dominan... hacia el norte, se encuentran diferentes poblaciones, siendo las más significativas, Bailén; Linares y La Carolina... también la pequeña “Navas de Tolosa”, la que indico por cuanto tomó el nombre de la famosa batalla de 1212 y que fue crucial para contener y luego derrotar la expansión musulmana en Europa... un poco más hacia la derecha y en dirección aproximada hacia el noroeste, se pueden ver las importantes ciudades de Úbeda y Baeza, lo que se consigue con un no muy potente anteojo o prismáticos de campaña... y hacia el oeste, encontraríamos diferentes poblaciones importantes, como son Torre del Campo, Torredonjimeno, Martos, Arjona; y Porcuna, ya en el camino hacia Córdoba o Sevilla. Quiero significarle todo ello, por cuanto esta ciudad, fue denominada por los musulmanes que la ocuparon durante más de medio milenio, como... “paso o camino de caravanas”, por lo que le impusieron el nombre de Geen y del que dicen los entendidos, que significa más o menos ello mismo y del que igualmente, derivaría el actual de Jaén; si bien y según se recoge en la historia, esta ciudad llevó antes los siguientes nombres o denominaciones: Elinga, Origen, Auringi o Auringis, Advinge, Flavia y Geen o Chien; imagine usted (viendo toda esta riqueza natural que se extiende ante nuestros ojos) las tragedias que aquí debieron ocurrir a lo largo de milenios, puesto que este lugar es el paso natural de las invasiones que viniendo desde el  amplísimo valle del Guadalquivir; frente al paso de África por el estrecho de Gibraltar, o desde el norte por los dos pasos naturales entre las cordilleras que cierran Andalucía, de las mesetas castellanas por los pasos naturales de Despeñaperros en Sierra Morena o de Alcaráz, en la sierra de igual nombre... todas estas invasiones y que debieron ser innumerables; todas ellas y de alguna manera, pretenderían... o conquistar o asentarse aquí por lo ubérrimo de su territorio; por lo que las luchas (imagino) serían continuas y cruentas.

            Julio dejó el relato aquí, interrumpiendo el mismo y esperando alguna opinión de su interlocutor, el que entendiendo aquella invitación intervino diciendo.

            -Sí; es maravilloso ver ahora todo esto y tan bien cultivado, si bien hoy prácticamente en forma de un monocultivo y que conforma una especie de “mar de olivos” (maravilloso por cierto) y donde se pierde la vista, en ese simulado oleaje que conforman las lomas que se pierden en el horizonte; pero en otras épocas, esto debió ser un vergel enorme para el cultivo de cereales, frutas, ganado de todo tipo y en fin... un territorio autosuficiente para mantener muchos miles de habitantes en paz y concordia; si bien esa paz debió ser siempre en precario y me lo dicen esos siete u ocho nombres que según usted, la historia reconoce a esta ciudad que ahora estoy viendo a mis pies.

            -Y por qué deduce usted ello y lo ha visto con tanta rapidez.

            -Sencillo y terrible al mismo tiempo (dijo aquel enfermo y continuó) puesto que para cambiar el nombre de una ciudad, hay que primero, conquistarla, luego dominarla o arrasarla y posteriormente, los vencedores, imponer el nombre que elijan; y esa tragedia aquí se ha repetido muchas más veces que en la mayoría de ciudades que data la historia... sí; intuyo que esa historia aquí ha debido ser terrible... ¿o no?

            Julio quedó algo sorprendido al oír aquello, no por que fuera cosa ilógica (ya él y hacía mucho tiempo había deducido lo mismo) sino por la rapidez con que aquel hombre había llegado a tal conclusión; por lo que respondió seguidamente.

            -Lleva usted razón, puesto que sería muy raro o extraño, que una población y por sí misma y de acuerdo todos sus pobladores o habitantes, decidieran “de la noche a la mañana”, cambiarle el nombre... efectivamente, aquí han debido ocurrir muchas tragedias y masacres, que desconocemos; si bien y después de los romanos, ya no se conocen más; aunque estos, arrasaron la ciudad, entonces íbera o ibera, pasaron a cuchillo a sus habitantes y a los que pudieron coger, los llevaron a Roma, los pasearon como un gran triunfo y luego los vendieron como esclavos... pero sólo conocemos la historia escrita, tras la Guerras Púnicas y gracias a los historiadores romanos; pero aquí y precisamente allí donde usted puede ver un polígono industrial (señaló el lugar a su acompañante) se están excavando lo que se considera ya como, algo sorprendente por lo grande y extenso... y lo que parece ser, fue una ciudad bastante grande, de época muy anterior a los romanos e incluso a los íberos o iberos, y la que ya se atreve a datar en varios milenios antes de Cristo... (dijo y continuó) Este territorio, es un gran enigma y aquí en cualquier lugar donde se excava, surgen sorpresas enormes; de hecho hay fondos arqueológicos enormemente abundantes y pendientes de catalogar y exponer, para lo que ya y afortunadamente se está construyendo un nuevo y enorme museo, puesto que el que hay y que contiene verdaderas maravillas (pese a lo expoliado a lo largo de mucho tiempo y que se encuentra en otros museos nacionales o extranjeros)... éste ya se quedó pequeño y hace muchos años también de ello.

            Julio detuvo el relato invitando a participar a su acompañante, el que interesado en el tema, lo hizo seguidamente, diciendo.

            -No me extraña nada ello, puesto que las civilizaciones, hasta “ayer mismo”, fueron agrícolas y ganaderas; y de ello aquí hubo de sobra desde que las fuerzas telúricas del planeta, conformaran el hoy valle del Guadalquivir, por lo que aquí deben abundar las aguas, puesto que en tiempos, ese Guadalquivir se navegaba hasta casi las fuentes del mismo; lo que indica la enorme riqueza de los caudales que recogía.

            Nueva sorpresa de Julio, puesto que tenía a su lado alguien que sabía de lo que hablaba; por lo que de inmediato intervino.

            -Efectivamente; esta ciudad que como puede usted apreciar por las aún abundantes murallas aún existentes (hay planos ya realizados que conforman toda la fortificación y cierre de murallas), estaba cercada en todo su perímetro (que es bastante grande) por lo que era muy difícil de rendir por sitio, puesto que dentro de las murallas, podía tener de todo para una larga subsistencia o resistencia; y sobre todo, contenía algo valiosísimo y que nacía dentro de la misma; o sea varios y muy abundantes manantiales de agua potable. Lo que digo lo demuestran dos hechos importantes. Uno, que cuando los romanos derrotan a los cartagineses (aliados de los iberos nativos de estos contornos) en la batalla de “Baécula o Bécula”; aquí se refugian los dos Asdrúbales y Magón, que vienen huyendo de Publio Cornelio Escipión, el Africano... el que los persigue a uña de caballo, sitian la ciudad, pero han de levantar el sitio y los romanos no logran apoderarse de ella, hasta mucho después de conseguido derrotar a la principal de las ciudades cartaginesas en la Península Ibérica; o sea Cartagonova (la hoy Cartagena); y es entonces cuando ya vienen a la conquista y al arrasamiento antes referido; por lo que aquella victoria fue considerada como un gran triunfo y de ahí la exhibición de lo conquistado nada menos que en Roma... es a partir de entonces (imagino) cuando desaparece la fiereza y ardor guerrero de los nativos de aquí (los iberos que fueron magníficos guerreros como se puede apreciar en el museo antes citado)... puesto que fueron prácticamente exterminados y luego; “pacificado el territorio”, supongo que trayendo nuevos pobladores, “ya domesticados por los romanos”. Y posteriormente ya no es conquistada más, ya que en el período musulmán, cuando pasa a manos de los cristianos, no es por conquista, sino por pacto entre reyes, puesto que el de Granada que era el dueño de Jaén, la cede al de Castilla, como pacto y se presta con ello al vasallaje, para evitar derramamientos de sangre. Y a partir de entonces es cuando aún se fortifica y fortalece aún más, esta ciudad; puesto que durante nada menos que 246 años, va a ser la principal plaza fuerte de los reinos de Castilla en el Sur; y frontera con el entonces muy potente reino granadino; llegando a tener en el S. XIV nada menos que treinta y cinco mil habitantes... algo inimaginable, si no se investiga en la historia; puesto que entonces la mayoría de ciudades tanto de España (si exceptuamos Granada y alguna otra) como de Europa, apenas si muchas de las hoy importantes, llegaban o pasaban de los diez mil habitantes... pero es que aquí, radicaba y centralizaban la principal fuerza, aquellos reyes, para ir conquistando a Granada como ya alguno de ellos vaticinara... “Iremos conquistando esa granada, arrancándole grano a grano hasta que sea conquistada toda”... y así fue; aunque tampoco Granada fue conquistada, sino que al igual que ocurriera en Jaén, el último de sus reyes musulmanes, la entregó como un pacto firmado entre el tal rey y los reyes católicos Isabel y Fernando.

            El invitado de Julio, asintió, puesto que debía conocer la historia lo suficientemente como para no discutir apenas nada, sobre aquel boceto histórico, pero sí que volviéndose dijo, señalando al aún potente y enormemente grande castillo fortaleza.

            -Deduzco viendo lo enorme de este recinto y explanada, que aquí debieron existir más edificaciones militares de las que hoy aprecio, puesto que este edificio que ocupa el parador de turismo, no lo aprecio como antiguo; se nota que es edificación moderna... ¿qué me dice usted, Julio sobre todo ello?

            -Pues que lleva usted toda la razón; el parador data de la segunda mitad del siglo XX y toda su obra es moderna, si bien reconozca (luego lo visitaremos) que es algo grandioso y de hecho está considerado como uno de los treinta mejores establecimientos turísticos de su género... en todo del mundo (dijo aquello y continuó). En cuanto a lo militar, sí; sus deducciones son acertadas; aquí llegaron a existir, tres castillos o fortalezas, unidas las unas a las otras; su antigüedad yo deduzco que debió ser desde la época anterior a los romanos e igualmente romana, que lo reforzarían, como buenos constructores que eran, puesto que al ser lugar inexpugnable, era apropiado para mantener en él fuerza importante acuartelada, para controlar no sólo la ciudad de abajo, sino también amplios territorios... es más; fue baluarte militar, hasta en la invasión napoleónica; y también cuartel general, de la batalla de Bailén. Debió tener tal importancia militar, que el famoso General de Gaulle y tras dejar la presidencia de la República Francesa, vino a visitar Andalucía y al llegar aquí, se estableció en el parador, al que consideró como su cuartel general en dicha expedición; y aquí dicen que escribió alguna parte de sus memorias; pero por la historia, por la situación estratégica, por cuanto este lugar es paradisíaco, no quiso pernoctar en otros lugares de Andalucía y desde aquí, se trasladaba y volvía cada jornada en que emprendía viaje por el sur... dicen que en la habitación que ocupó o alguna contigua... “hay un fantasma en el parador”... no me crea a mí, digo lo que la gente comenta y dicen que es verdad.

            Aquel hombre, sonrió abiertamente y volviéndose hacia Julio lo palmeó amistosamente, diciendo al propio tiempo.

            -Bueno, marchemos que quiero ver la fortaleza desde dentro y ya me dirá si hay algo más que ver, puesto que luego hemos de entrar a ver lo visitable del parador y tomar algo fresco dentro del mismo y en el bar que supongo existe en el mismo.

            -Sí, vayamos, luego iremos al mirador de la cruz y posteriormente entraremos al parador como usted bien dice, puesto que para entonces estaremos algo cansados. 

            Ambos compañeros y ya bastante amigos (las confesiones unen muchas veces, otras no) emprendieron la subida de la cuesta que había hasta el portón de entrada de la fortaleza; mientras Jules les seguía guardando la distancia ya descrita y sin pronunciar ni una sola palabra.

            Entraron en el recinto amurallado de la mayor de las fortalezas allí construidas (las otras dos ya desaparecieron) y que a caballo de una cresta rocosa, tiene forma o semejanza a un navío o barco, que navegase sobre la piedra y en dirección oeste-este; puesto que efectivamente su construcción termina en una proa afilada  y que conforma una torre que la hicieron terminar en afilada punta de flecha, puesto que ya no había más terreno que aprovechar en aquel precipicio inexpugnable. Recorrieron el recinto, que ha sido restaurado, respetando su conformación original, incluidas las aspilleras de defensa. Entraron en la denominada torre del homenaje y donde el ayuntamiento, ha instalado un audiovisual para mediante el mismo, explicar la historia de este recinto y contornos que fueran militares; puesto que ya quedó dicho que estas construcciones no fueron realizadas para albergar a ninguna testa coronada o de la nobleza imperante; si bien y transitoriamente, parece ser que la ocuparon los denominados “Reyes Católicos”, en el tiempo del asedio a lo que iba quedando del vecino reino de Granada. Incluso he leído que es aquí donde los citados reyes, convienen el viaje posterior, que Colón (que efectivamente está demostrado estuvo aquí para entrevistarse con ellos) realizaría hacia su imaginado “Zipango o Indias Orientales”.

            El Número trece, le encantó esta visita; en gran medida por las vistas que desde las murallas, se divisaban de todo aquel montañoso y bravío paisaje, el que se perdía en las lejanías enormes, en las que alguna lejana neblina, ocultaba la continuidad... manifestando la enorme importancia que debió tener este baluarte y durante muchos siglos de la historia, puesto que confesó, que a lo largo de todos sus viajes, no había encontrado algo semejante... pero ya saliendo del recinto reparó en una pequeña torre (no pequeña en sí, sino en relación a las otras de mucho mayor tamaño y que conformaban el recinto militar), la que suponía era de vigía o defensa de la entrada, puesto que la misma sobresalía del recinto hacia el norte... y preguntó.

            -¿Esa pequeña torre y cuyo piso alto está cerrado... qué es o qué guarda?

            -¡Ah se me pasaba el explicárselo! (Julio respondió de inmediato y continuó) Perdone, el olvido puesto que el saber lo que ahí hay guardado, tiene su importancia y guarda relación con la historia.

            Dijo aquello y deteniéndose para mejor ser escuchado, prosiguió.

            -Ahí existe una capilla religiosa y dedicada a Santa Catalina de Alejandría; imagen que se dice, portaba el último conquistador de estas fortalezas, cual fuera Fernando III “el santo”; el que tras la conquista (año 1246) instauró la devoción a la santa, tanto para la fortaleza como para la ciudad, dando igualmente el nombre de la santa a este cerro o pequeña montaña y así ha quedado; puesto que los nombres anteriores de este escarpado cerro, se han perdido y no hay constancia (yo no la he encontrado) de ello... cada año y en el día  que la Iglesia Católica fijó para venerar a la tal santa africana, aquí se realiza una romería y se pasea la imagen por estas breñas, celebrándose igualmente (si la lluvia o el mal tiempo no lo impide, puesto que la fecha es el 25 de noviembre y aquí los vientos azotan de forma horrible) el clásico jolgorio y la abundancia de comida y bebida, que ya ha degenerado en el consumismo actual, pero que cuando yo niño; se limitaba al asado de sardinas y a beber vino peleón, del tipo blanco de Valdepeñas... único que aquí llegaba embasado en pellejos y a través de carretas; luego sustituidas por el ferrocarril (hoy desmantelado o desaparecido) y que nos unía a los puertos de Málaga y Algeciras, que es desde donde llegaban las sardinas en estado fresco y para ser asadas... antes del ferrocarril... “lo de la sardinada” no debió existir, por imposibilidad del transporte... pero ya “el pueblo” animado por las autoridades y el sacerdocio, sería animado a consumir otros productos; puesto que las romerías en España, se reducen a eso... “adorar y pasear a las vírgenes y santos” y luego a hincharse de comer, beber y... “lo que se presente”; de alguna forma o manera, no son otra cosa, que la continuidad de otras fiestas similares y camperas, que en la antigüedad aquellos pobladores celebraban para festejar a sus dioses o diosas, o a la “Madre Tierra”... “nada nuevo bajo el sol”... que dice el viejo dicho.

            El residente en aquel peculiar sanatorio ya descrito... oyó todo aquello sin decir palabra, pero cuando vio que Julio, había hecho una pausa, preguntó.

            -Bien; cuadra lo de la romería, pero usted ha dicho que también es la patrona de la ciudad, que por su importancia tiene obispo y catedral; extrañándome sobremanera el que esta santa no fuese llevada, aunque sólo fuese circunstancialmente a la ciudad y allí hacerle las clásicas ceremonias que les dedican a otras similares y que por estar en el campo o en alguna sierra; de vez en cuando las llevan al lugar donde reside la máxima autoridad eclesiástica. Usted nada ha dicho sobre ello y quisiera saber el motivo.

            Julio escuchó aquella observación y al producirse la pausa, respondió.

            -Efectivamente; no le he dicho nada de ello por cuanto no lo consideré de importancia; pero ya que insiste, se lo aclaro; (dijo y continuó) Resulta que ésta santa, posiblemente no lo sea tanto, puesto que algunos estudiosos la han asimilado a la diosa Atenea (diosa de la sabiduría), por la rueda con que siempre suele ir acompañada y la sabiduría que se le atribuye, amén del amplísimo patronazgo que ejerce sobre múltiples oficios o incluso vocaciones intelectuales y que curiosamente, fomentaron las iglesias cristianas de diferentes ritos (es curioso leer lo mucho que hay escrito sobre ella); puesto que también se dice que aquel “rey santo”, era bastante intelectual y que la imagen que llevaba siempre consigo, no era otra que la de... “la virgen diosa de la sabiduría de la mitología griega, o sea Palas Atenea”; pero por lo que fuera o fuese, aquí se instauró esta patrona y así siguió más de ocho siglos... “hasta que fue degradada o reducido su patronazgo por la autoridad eclesiástica del siglo veinte”.

            -¿Cómo... qué? (Interrumpió el loco del sanatorio y a lo que con un ademán silenció Julio, continuando la disertación.

            -Sí; al parecer, una patrona tan lejana de la urbe, no debió ser considerada “muy rentable religiosamente hablando”; y por tanto, había que proporcionarle otra más cercana al pueblo de Jaén y como, ciento ochenta y cuatro años después de instaurada Santa Catalina como patrona; concretamente en la noche del diez al once de junio de mil cuatrocientos treinta; según la leyenda, atestiguada incluso por escritos posteriores... dicen que se apareció en la ciudad y dentro del recinto amurallado (“cosa bastante extraña, pues las vírgenes siempre se aparecían en lugares más bien inhóspitos y totalmente despoblados”), nada menos que la propia Virgen María[23]... y aunque muchos siglos después seguía siendo la patrona, la santa de Alejandría, pero habiéndose conformado cofradías de una y de otra (no se si hubo discusiones sobre derechos adquiridos) al final, se zanjó todo, dejando el patronato a ambas patronas, que lo compartieran equitativamente... y desde entonces; la denominada Santa Catalina de Alejandría y la Virgen de la Capilla, fueron institucionadas como copatronas; si bien y sobre la práctica religiosa, a la virgen capitalina se le dedican innumerables ceremonias y a la santa del castillo, sólo una mañana de cada año, cual es la del veinticinco de noviembre... “era lógico que la Virgen predominara sobre la santa africana”... en fin “son cosas que pasan”.

            De nuevo una pausa, mientras Julio miraba al muy sonriente invitado, que sin decir palabra, con su gesto de cierto jolgorio, su rostro era una declaración de cuanto pensaba sobre el tema... pero elegantemente no quiso intervenir, por temor a herir algún sentimiento religioso; puesto que ya se sabe de, “los fanatismos que ciertas masas, tienen por sus ídolos”, a los que dedican esfuerzos y dinero, que seguro no dedicarían jamás a un ser humano que, seguro; los necesitaría mucho más. Visto ello, Julio indicó.

            -Vayamos ahora al mirador de la cruz, puesto que es una atalaya, de las que yo y habiendo viajado bastante; no he llegado a conocer algo semejante o similar y hay que ir allí para verlo y comprobarlo... y no se preocupe, que en unos cuantos minutos estaremos en la misma.

 

CAPÍTULO VII

 

            Y efectivamente, en unos diez minutos ya estaban sobre la plataforma de cemento, que debidamente cercada por protectores metálicos o “quitamiedos”; soportaba una gigantesca cruz fabricada de cemento armado y pintada de color blanco, la que era visible desde muchos kilómetros antes de llegar a Jaén; la misma también era visible mucho antes de llegar al mirador, pero el invitado si bien ello le causó sorpresa, no dijo nada hasta llegar al pie de la misma; pero lo hizo una vez que asombrado por tanta belleza paisajística y recorrido todo el horizonte con su vista y empapado de todo ello, se dirigió a Julio en una exclamación primero y a la que siguieron varias preguntas.

            -¡¡Maravilloso... sencillamente maravilloso!! Llevaba usted toda la razón, Don Julio; hay que venir aquí y ver esto para intentar valorarlo; puesto que el lugar es como un espolón o proa de nave imaginaria y por tanto, desde aquí, se pueden apreciar todas las vistas que darían o se obtendrían, sobre una plataforma en círculo o circunferencia... o casi todas, puesto que salvo lo que nos tapa la fortaleza hacia el oeste; todo es apreciable desde aquí, e intuyo que en cualquier momento la observación desde aquí, ha de ser maravillosa, sorprendente o incluso... terrorífico... y al decir esto último, estoy pensando en un día de viento y lluvia... o incluso de noche.

            Julio oyó aquello y francamente halagado respondió cuanto sigue.

            -Sí... usted ha sabido calibrar muy bien el lugar y las semblanzas que aquí se pueden disfrutar o experimentar a lo largo no sólo de un día, sino de todo un año; y me extiendo más, puesto que yo he disfrutado de algunas de esas estampas que usted ha intuido... “tengo incluso escrito, un relato que incluí en uno de mis libros publicados, en el que imagino un extraño teatro edificado de aquí hacia abajo y para conciertos en noches de plenilunio”.

            -Hábleme de ello (dijo aquel hombre intrigado por esta nueva sorpresa).

            -No, perdone pero no es el momento; puesto que es relato muy detallado y no me acordaría de ello; mejor trataré de encontrarle un ejemplar del libro y se lo entregaré como obsequio... pero le anticipo que es una fantasía enorme... pero realizable.

            Julio terminó así este nuevo camino, no previsto y continuó con lo que pensaba decirle.

            -Desde este mirador y tanto de día como de noche, con luna o sin luna, con sol o sin sol, con viento o sin él... incluso nevando, puesto que estas alturas las visita la nieve cada año... se presta a múltiples sensaciones y yo he experimentado algunas de ellas... también debo decirle que, aquí debajo (señaló bajo la plataforma y en la parte sur de la misma) hay un pequeño rincón, donde los poetas de la ciudad venían antes del amanecer y en él, recitaban sus poemas el primer día de primavera y hasta que el sol se presentaba por el horizonte... y si era nublado, cuando el brillo del astro rey denotaba ya su presencia aunque velado por las nubes (dijo y continuó)... incluso ahí en una peña, hay grabada en la misma un poema “a la cruz”, obra de un galardonado poeta local.

            Aquel interno o loco de aquel peculiar manicomio, quedó un bastante perplejo y asombrado, respondiendo con gran interés.

            -¿Quién mandó edificar esta enorme cruz aquí y que significado tiene? ¿Podemos bajar a ver esa peña y leer ese poema?

            Julio no respondió de inmediato, pero pensando en ello y meditado sobre esa visita; dijo.

            -No está practicable la visita y ello es bastante lamentable, puesto que en realidad está sólo a unos pocos metros bajo nosotros y por la senda que frecuentaban aquellos poetas, no resulta difícil el llegar y luego subir... pero, ya nuestra edad no se presta a ciertos riesgos... así es que mejor dejarlo... el miserable ayuntamiento de Jaén, no ha dedicado aún el irrisorio presupuesto que permitiría bajar a verlo, puesto que además desde allí abajo, la vista en vertical, de la gigantesca cruz, es algo digno de ser admirado[24]. Lamentable todo ello puesto que este mirador es frecuentado por muchos miles de visitantes cada año y en inmensa mayoría se pierden cuanto le digo.

            Aquel hombre no dijo nada; simplemente asintió preguntando.

            -¿Y esta enorme cruz quién la costeó... acaso el dinero público, del ayuntamiento o del Estado?

            -¡No... que va... fue una donación privada y de esto ya hace más de sesenta años!

            -¿No me diga?

            Aquellas preguntas y respuestas se sucedieron con gran rapidez y tras ellas Julio aclaró sintetizando.

            -La donación partió de una acaudalada familia capitalina, que costeó totalmente este monumento, que hoy es junto a la catedral, el mayor símbolo de la ciudad... y se pudo construir aquí, por cuanto entonces este cerro y castillo eran de propiedad privada y entre las familias de los donantes y del propietario, se estableció un acuerdo; quedando desde entonces la cruz y los terrenos anexos, como donación a la ciudad y pueblo de Jaén... si le interesa la historia, ya le sacaré una copia del ordenador, puesto que la tengo archivada y además está en la red de Internet para la curiosidad de quién quiera saberlo, e incluso leer el poema, conocer el autor, e incluso el nombre del cantero que grabó el soneto dedicado a la cruz y crucifixión del Galileo.

            No se habló más del tema y tras recrearse de nuevo en las vistas ya descritas, el invitado reparó en la mole de la catedral, que bajo el mirador aparecía y dijo.

            -Me agradaría hacer una breve visita a ese enorme templo que desde aquí se divisa... ¿podríamos entrar a verlo aunque fuese por poco tiempo?

            Julio asintió diciéndole.

            -Sí; al bajar pasaremos por la misma plaza, en la que aún es permitido circular e incluso aparcar cerca y entraremos, para que al menos, vea usted brevemente el enorme templo catedralicio que posee la ciudad de Jaén y lo que en sí mismo es otro gran misterio de la ciudad... visitarla con detalle y guía documentado, se necesitan varias horas y ello, hoy no sería posible... si le interesa, en otra ocasión, me ofrezco a gestionarlo todo y que le sea mostrada como usted y el monumento en sí... merecen.

            Aquel hombre y agradeciendo el ofrecimiento dijo, preguntando.

            -Gracias y en ello quedamos, pero por hoy con entrar y dar un “vistazo” para apreciar el conjunto exterior e interior... me conformo; pero me sorprende usted al decir eso de... “otro gran misterio de la ciudad”... ¿puede aclararme algo mientras vamos regresando hacia el parador?

            -Sí, con mucho gusto (dijo Julio y continuó)... Si desde aquí aprecia usted grande el monumento, cuando bajemos a ras de suelo y se encuentre al pie del mismo, se asombrará... y se asombrará aún más, por cuanto cualquiera con cierta cultura (y usted tiene abundantes saberes en su caletre) al ver esa enorme obra arquitectónica, que se encuentra totalmente terminada (cosa que aquí en el sur y en las catedrales de Granada y Málaga aún están por terminar, presumiéndose muchos más recursos en las mismas)... lo primero que se preguntará, es más o menos... ¿de dónde y cómo sacaron el enorme capital que debió costar esta obra en los siglos en que se realizó, siendo entonces esta ciudad una población sin mucha significancia por sus no muy abundante población?... puesto que obviamente, estas obras no las realizaron esclavos y hubo que pagar desde a los obreros de más bajo nivel, pasando por el ejército de canteros que aquí obtuvieron, o labraron la piedra; hasta los maestros de obras (hoy se dice que, arquitectos) que la realizaron; alguno de gran fama en su época y el que muere bastante rico en propiedades y otros bienes, como lo fuera, Andrés de Vandelvira... ese es el misterio, de que en una ciudad, nada poderosa y que poco o nada representaba ni en la Iglesia, ni en la política... pudiera costear esta gran obra renacentista y que reitero... fue terminada totalmente, e incluso construido anexo, otro gran templo, el que por sí solo merece ser destacado, cual es el que aquí conocemos como... “El Sagrario”.

            El Número trece, escuchó aquella breve disertación y no dijo nada más, si bien tomó debida nota de todo lo escuchado y de lo que ya hablaría in situ. Así y siempre seguidos a corta distancia por el chofer, llegaron al parador de turismo; visitaron el gran salón del mismo, el monumental comedor; piezas más destacadas del mismo por lo gigantesco del abovedado salón principal, construido con ladrillo visto; las enormes parrillas y otras grandes obras de forja imitando el estilo medieval; las vistas que desde el comedor se divisan y en fin, toda la parte visitable del mismo; de todo lo cual, aquel hombre quedó bastante impresionado y comprendió la valoración que antes Julio le había comunicado, sobre el que aquel establecimiento, estaba considerado como uno de los treinta mejores de todo el mundo en su género. Terminada aquella visita, tomaron un refresco en el bar, en lo que fueron acompañados por el chofer que aceptó la invitación, no sin antes hacerse rogar, por aquello de “guardar las distancias”... salieron al exterior y subieron de nuevo al automóvil, el que de inmediato emprendió el regreso por aquella empinadísima carretera, que no obstante se encontraba muy bien cuidada si bien era bastante estrecha y debido a por los lugares que discurría.

            Así y en no más de diez minutos, se encontraban detenidos ante la Catedral; donde no fue posible aparcar, por lo que el Número trece, indicó al chofer.

            -De usted una vuelta y en quince minutos vuelva usted a este mismo lugar; ya estaremos esperándolo... y no se preocupe, si no viene con nosotros; vamos a entrar en el templo y salimos de inmediato... “si ocurriera algo yo me comunico con usted de inmediato y por el sistema privado de comunicación interna”... ¿de acuerdo?

            Aquel empleado, simplemente asintió... era una orden y él estaba más que acostumbrado a obedecerlas sin replicar nada en absoluto.

            A buen paso ambos visitantes se dirigieron a la entrada del templo, al que entraron; iniciando un breve y rápido recorrido, que Julio guió para que su invitado fuese apreciando las tres enormes naves principales, capillas, altar mayor, coro, órgano, altas columnas y techos; luminosidad interior y en fin, de forma que se hiciera una impresión suficiente de lo que aquello era visto por dentro... después salieron a la calle y desde las paredes de enfrente a la catedral (sede del obispado) Julio mostró el templo puesto que ese era el mejor lugar para verlo a pie de calle. Efectuado ello y mientras venía el automóvil, Julio preguntó.

            -¿Qué le ha parecido la obra cumbre de Andrés de Vandelvira?

            Aquel hombre respondió de inmediato.

            -¡Maravillosa... maravillosa! Y sí, lleva usted razón en cuanto me dijo “del misterio”; esta obra es más propia de una capital de un Estado, que de una pequeña capital o ciudad de una provincia interior y sin más riqueza que la agrícola y ganadera... y lleva usted razón igualmente, en que para ver esta maravilla, son necesarias no varias horas como usted apuntó... si no más bien varios días; ahí hay mucho por ver y sólo en lo que hemos recorrido, pero en los interiores debe haber mucho más.

            Julio sonrió y simplemente dijo.

            -Sí... y aparte de las numerosas capillas laterales y las partes altas y torres... se dice que en los sótanos, existe hasta un antiguo dolmen o templo antiquísimo y donde incluso nace, lo que fuera... “un manantial sagrado”; puesto que este lugar como tantos otros... ha sido lugar de adoración, de vete a saber cuantas civilizaciones, pueblos, milenios, o yo que sé... “los que ganan las guerras edifican sus templos sobre los vencidos”... y aquí, antes que este gran templo, lo último que había era la mayor mezquita musulmana que había en Jaén... ¿pero cuantos templos hubo antes de ella?... otro gran misterio y además ya insondable.

            -Sí... mejor no “menearlo”... lleva usted razón Don Julio... lleva usted razón.

            Puntualmente llegó Jules conduciendo el automóvil, subieron al mismo y Julio indicó que los llevasen a su domicilio, sobradamente conocido por el conductor del vehículo. Llegados allí, Julio invitó a pasar a su invitado, mientras Jules aparcaba y cerraba el vehículo, permaneciendo vigilante a la entrada de la casa.

            Ciro, al oler a su amo y notar otro olor extraño de alguien a quien no conocía... gruñó, ladrando de forma defensiva y advirtiendo al amo (o preguntándole) quién era aquel extraño al que olía por primera vez... puesto que a Jules, ya lo conocía. Julio entró a la casa precediendo al invitado y agarrando al perro, lo sujetó diciéndole palabras tranquilizadoras e informándole de aquella visita.

            -Ciro... no seas mal educado, este señor es amigo de tu amo, así es que estate tranquilo, que te va a saludar, para que lo huelas y le conozcas... quieto aquí.

            El perro obedeció y se echó al suelo; entonces Julio invitó al Número trece, diciéndole.

            -Venga, acérquese, rásquele un poco tras las orejas y hágale alguna caricia hablándole como si fuese su perro; él lo reconocerá y a partir de ese momento, lo considerará como uno más de la casa.

            Así lo hizo aquel hombre, el que sin temor alguno se acercó al perro, lo acarició, le dijo algunas palabras, se dejó oler y todo resuelto. Efectuado ello, Julio volvió a hablar.

            -Son ya pasadas las dos de la tarde; tiempo un poco anormal para la comida del medio día... pero este animal (señaló al perro) ya lleva una hora, esperando que su amo le de el paseo habitual de cada medio día... ¿nos podría usted conceder quince minutos para que le de un paseo por estos alrededores y de inmediato iremos a comer a un restaurante muy cercano de casa?

            Aquel hombre, que era entendedor de las necesidades de los perros... sonrió bonachonamente y simplemente dijo.

            -No faltaba más... el perro tiene sus costumbres y hay que respetarlas; sé que tener un perro es tener unas obligaciones  y el animal, como yo suelo decir a quienes tienen perro y se quejan de los engorros de los cuidos que hay que tenerles... “el no vino a su casa por propia voluntad... lo trajo usted”. Así pues, démosle ese paseo al perro, puesto que yo prefiero acompañarle a quedar aquí solo.

            Agradecido, Julio respondió.

            -Muchas gracias... ¡vamos Ciro, al paseo cotidiano!

            Debidamente sujeto el perro con la reglamentaria cadena, dieron el breve paseo y volvieron a casa; y sin más contratiempos, dejaron al can en su lugar de estancia en la misma y marcharon al restaurante cercano y ya descrito en anteriores capítulos.

            Los propietarios (Antonio y Maribel) se sorprendieron al ver llegar a aquel antiguo cliente, acompañado de un extraño y de un chofer uniformado; pero sin hablar nada más que le necesario, preguntaron al cliente.

            -Don Julio... ¿hoy viene acompañado? Es un placer siempre recibirle en esta casa. Les preparo mesa.

            Julio antes de responder, miró al Número trece, como pidiéndolo ayuda, puesto que no sabía como ni donde colocar al chofer... entendiendo el invitado lo que le quería indicar; dijo simplemente y dirigiéndose al dueño.

            -Nos prepara usted dos mesas, una para Don Julio y para mí y otra... “separada” para este señor que nos acompaña, que comerá aparte en la misma.

            Maribel y Antonio, ya viejos “en el oficio”, entendieron que habrían de separar ambas mesas, para que lo que se pudiese hablar en una no la oyesen desde la otra y sonriendo ampliamente, asintieron y acomodaron a unos en un extremo del comedor y al chofer en el otro; sentados ambos, se acercó Antonio a Julio y le preguntó.

            -¿Les traigo la carta o saben ya lo que van a comer, pues usted conoce de sobras nuestros menús?

            Julio respondió diciendo cuando sigue.

            -Al chofer y si le gusta la carne, ofrézcale ese lomo en adobo que su señora prepara tan ricamente y le explica bien el plato y su contenido... y si se atreve con algo más, pues que pida un primero de lo que le apetezca; le puede servir vino o cerveza y el postre que prefiera.

            -No vino y cerveza no... agua mineral... el chofer no puede tomar alcohol estando de servicio.

            Fue el interno el que interviniendo dijo tajantemente aquello y de lo que tomó nota el propietario, el que volvió a insistir, preguntando lo que tomarían ellos.

            Julio dirigiéndose a su invitado, se dijo.

            -Desconozco totalmente sus apetitos o preferencias culinarias; aquí en este establecimiento lo que predominan, son platos de la cocina jaenera y también de la andaluza; amén de lo clásico que se puede pedir en cualquier restaurante de España; por tanto indíqueme usted si prefiere pescado o carne... algún tipo de sopa, guiso, o hervido.

            Terminó así Julio y aguardó respuesta, la que no tardó en llegar.

            -Yo he comido y como de todo, tengo buena boca y buen estómago, pero es claro que ya a mi edad no abuso; aunque hoy y siendo la comida del medio día, me atreveré a algo extra... he oído algo de “un lomo en adobo”... explíqueme ese plato.

            Julio sonriendo, se dirigió a su invitado y antes de explicarle la composición del plato, le preguntó.

            -¿Prefiere para beber vino o cerveza?

            -Antes de la comida una copa “de esas que estoy viendo”, con cerveza del grifo y unas aceitunas de “esas que también veo” como tapa... después y comiendo tomaré una copa de vino tinto... pero sólo una copa.

            -Bien (y dirigiéndose a Antonio)... traigan dos cervezas como ha indicado el señor puesto que yo me apunto tanto a la cerveza como a las aceitunas; yo también tengo sed y mientras nos traen ese aperitivo, le explico en qué consiste ese plato.

            Mientras el dueño del restaurante iba por lo solicitado, le explicó aquel plato.

            -El lomo en orza, era ancestralmente en toda esta provincia y otras de España, el lomo debidamente troceado, el que procedente de las matanzas del cerdo que se hacían en las casas o cortijos, de las gentes del campo o de la huerta... se preparaba (creo que “mareándolo” (friéndolo)  en la sartén) y que junto a las costillas,  y algunas otras partes carnosas de los cerdos; luego se guardaban en grandes orzas de arcilla, debidamente adobados con especias y yerbas aromáticas; lo que aparte de conservarlo en los lugares más frescos de las casas, donde se podía guardar por meses, puesto que se cubría con una manteca procedente de la elaboración antes mentada y que se obtenía al mezclar la grasa animal y el aceite de aceituna (que protegían a las carnes por largo tiempo)... al propio tiempo se iban aromatizando y luego se sacaban lo que se iba a consumir, en cada ocasión; se sometía al calentamiento en la sartén y luego se servía, generalmente solo o acompañado de “papas fritas a lo pobre” (o al montón)... y de forma escueta ese es el lomo que aquí sirven; si bien esas patatas fritas (deliciosas) vienen también acompañadas (hoy) con otras verduras a la plancha o rehogadas (siempre empleando el aceite de aceituna de la mejor calidad), que en módicas proporciones, adornan la bandeja  (que no plato) donde vienen acompañando a un buen trozo de ese lomo, el que ya sirven cortado primorosamente y lo que sólo con verlo ante uno; ya se excita el placer gastronómico por demás... Yo, una o dos veces al mes vengo a comerlo, puesto que es un plato que llena suficientemente mi estómago y con ese plato y una copa de buen vino tinto, satisfago plenamente mi apetito del medio día, puesto que para la noche, no lo considero apropiado, hoy... cuando joven, pues...?

            En aquel momento volvía Antonio con las dos copas de cerveza y un buen plato de aceitunas verdes, “machacadas” y aliñadas al estilo campesino de aquellos lugares y las que aliñadas de forma natural, estaban deliciosas.

            -¿Han pensado lo que van a comer?

            Preguntó Antonio y aguardó respuesta. Julio miró a su invitado y esperó a que pidiese primero; lo que hizo seguidamente.

            -A mi me va a traer usted ese “famoso” lomo de cerdo que según Don Julio, prepara tan bien su esposa... y como me lo ha celebrado tanto, así como su abundancia; espero a verlo y a la vista del mismo y mi apetito, ya le diré si quiero algo más.

            Julio se apuntó a igual plato y a la misma resolución; sabía que al menos para él era suficiente... después quizá un helado, o un café con leche, sería más que suficiente.

            Y así fue... vinieron aquellos buenos, sanos y abundantes menús, con lo que comieron ambos comensales a plena satisfacción y sin apenas tomar el buen pan que junto a la comida les habían puesto; sí que lo mordisquearon con apetito, tomando algunos trocitos con aquellas exquisitas aceitunas verdes; después tomaron un helado, a elegir de la variedad que había en la carta y departieron un poco en la sobre mesa comentando la misma. Jules el chofer, también había pedido el plato recomendado; si bien antes, había tomado un hervido de legumbres y verduras variadas.

            -Sí... ha sabido usted recomendar bien la comida... confieso que hacía tiempo que no comía algo tan nutritivo y a la vez tan simple, puesto que aquí no hay nada sofisticado; este plato sería igual hace cientos de años.

            Fue el invitado el que con toda espontaneidad manifestaba así su satisfacción por haber comido muy bien; a lo que respondió Julio de la siguiente forma.

            -Efectivamente, la mayoría de veces la comida más sencilla es la que mejor nos satisface, nos alimenta y el cuerpo la digiere mejor... los nuevos inventos de la que se dice cocina moderna; la verdad a mí no me agradan; prefiero lo clásico, lo ancestral; lo que la sabiduría de la gente ha ido elaborando y consiguiendo a lo largo de vete a saber cuantos siglos y lo que si perdura y sigue, es precisamente por el gran logro de ese esfuerzo colectivo, puesto que cada uno de estos platos y de los que la cocina española de todas las regiones, es abundantísima, ha tenido que tener una larga historia y una acumulación de sabiduría culinaria enorme y que luego, cada cocinero o cocinera, terminan por plasmar con su particular sello o punto especial... puesto que esa es otra de las maravillas... “no hay dos recetas iguales y por parecidas o similares que sean”.

            El Número trece y sonriendo, mientras y tras ya haber acabado el postre, iba saboreando, en pequeños y pausados sorbitos, un poco del vino que para tal placer, había dejado en la copa; dejando la misma sobre la mesa respondió.

            -Sí... lleva usted razón y aunque ya Pitágoras aconsejaba que... “no tardes más en preparar tus alimentos que en consumirlos”; aconsejando la austeridad y la frugalidad en las comidas... “proscribiendo la sangre de los animales”... pero; dentro de esa rigidez, difícil de practicar, existen estos... “denominémosles términos medios”, que en su aparente simpleza, encierran lo práctico, lo agradable e incluso el placer de comer... que no olvidemos es el mayor placer del ser humano, puesto que lo puede practicar con una frecuencia enorme y a lo largo de toda su vida... “desde que nace hasta que muere”.

            Terminada aquella agradable comida, salieron del restaurante y al salir y como siempre salió a despedirle el propietario, al que Julio agradeciéndole su servicio y el contento de los tres comensales (Jules también y espontáneamente manifestó haber comido muy bien) le dijo.

            -Antonio, luego pasaré por aquí, ahora tenemos que irnos: gracias por todo.

            Era una forma discreta de decirle que luego pasaría a pagar la factura.

            De inmediato fueron hacia donde estaba aparcado el automóvil, pero al llegar al mismo y antes de que el invitado subiera al mismo; Julio le ofreció.

            -Esta mañana hemos hablado de los iberos o íberos, de sus guerreros, de su civilización... ¿quiere que vayamos a ver unas estatuas que quisiera viera usted y que se encuentran en el Museo Provincial? Ello no nos reportará más de treinta minutos y la verdad, me sería grato mostrárselas para mejor comprensión de lo que le hablé esta mañana en la explanada del castillo o fortaleza.

            Aquel hombre, escuchó aquello y mirando automáticamente el reloj de pulsera, dijo.

            -Bien, sea como usted quiere...  me agradará ver ello in situ.

            Sin más, se acomodaron en el automóvil y Jules fue dirigido por Julio, indicándole el lugar donde estaba situado el museo; donde entraron de inmediato, quedando el vehículo, aparcado cerca del mismo y a la vista de la escalinata de entrada, para así el chofer estar pendiente de la salida de aquella peculiar pareja de intelectuales... “locos” y acercarles el automóvil de inmediato.

            Entraron ambos en el museo y tras pasar por la recepción e identificarse; obtuvieron las entradas o pases que les autorizaban la visita y que concretaron en el mostrador. Guiados por un empleado del museo llegaron a la sala que buscaban.

            Ya ante el conjunto escultórico, descubierto en el denominado “Cerrillo Blanco”, de Porcuna; Julio señalando al guerrero, armado y con casco y coraza, que parecía presidir aquel conjunto de... “estatuas rotas por vete a saber quienes y el por qué de ello”[25]; dijo señalando al mismo.

            -He querido traerlo hasta aquí, puesto que esa figura y vista por mí múltiples veces, estudiado la misma y dejada la imaginación suelta, pero acompañada de lo que sabemos sobre estos pueblos, que no eran incivilizados, ni mucho menos, puesto que conocían uno... o más de un alfabeto y por tanto se comunicaban por escrito... hay que mover mucho la imaginación la que ayudada por la vista, nos dirá mucho, sólo analizando esta figura y también el resto de las que aquí hay, puesto que como verá hay también togados y figuras mitológicas... piense antes de decirme nada, el que los entendidos, datan este conjunto, como realizado unos cinco o seis siglos antes de Cristo.

            Dicho ello, Julio guardó silencio y esperó a ver lo que hacía su invitado; el que sin decir nada, empezó a mirar, remirar, examinar más cerca o menos cerca, desde uno u otro ángulo, la figura que le habían señalado como unidad principal, pero también el resto del conjunto... así pasaron unos diez minutos, cuando acercándose a su anfitrión, dijo cuanto sigue y ante la vigilancia del empleado que permanecía cerca de ellos y en continua vigilancia.

            -Verá usted Don Julio... si la datación de estas obras se ajusta a la realidad; nos podemos situar entonces en la época de Pericles y Fidias; por tanto del más grande de los gobernantes de Atenas y del más famoso escultor de Grecia; quizá y favoreciendo a lo que tenemos delante como obra escultórica, ésta pueda ser de un tiempo anterior a estos grandes personajes, lo que le da (entonces) mayor relevancia.

            Dijo y continuó.

            -En los paneles que hay en la sala, ilustrativos o indicativos; en uno de ellos dice; véalo usted mismo (dijo señalándole el escrito)... “El estilo de las esculturas del Cerrillo Blanco de Porcuna está emparentado con el del final de la escultura griega arcaica y el comienzo del periodo clásico, particularmente relacionado con los artistas de Focea”... pudiera ser así, pero fijándome con atención, yo aprecio algunos rasgos orientales en las facciones del guerrero, por lo que pudiera también tener influencias mucho más orientales. Si bien y concretando, todos estos hallazgos, al no tener documentación que apareciera con ellos, suelen adecuarse a las teorías de unos y de otros eruditos (se dicen ellos mismos) pero sujetos a error, máxime con el afán de protagonismo humano y el tratar de derribarse unos a otros, las teorías contrarias. De cualquier forma (y termino) esta es una obra maravillosa y que si en vez de haber sido realizada en piedra de los contornos del taller donde se realizaran... lo hubiesen sido en bloques de mármol; su belleza nos asombraría aún más, puesto que aún sin ser en mármol y habiendo sido tan ultrajadas, estas obras... resultan maravillosas, valorando su antigüedad y el logro artístico que consiguieran aquellos artistas... desconocidos.

            No dijo más y esperó la respuesta de Julio, que no tardó en llegar puntualizando.

            -Pero aún concordando con usted lo artístico y la antigüedad... ¿cómo no me habla usted del componente más sorprendente que tiene ese guerrero... cómo no lo ha detectado usted?

            Aquel hombre y muy sorprendido, respondió rápidamente y un poco desorientado por aquella contundente  pregunta y sin saber en realidad el por qué de ella.

            -Por favor Don Julio... no entiendo... ¿qué he omitido y de tan gran importancia para usted?

            -La armadura, las defensas que porta el guerrero y que para mí, es lo que culmina mi análisis, de que aquella era una civilización bastante avanzada... si bien, fue dominada y luego hecho desaparecer por la dominante; en este caso la romana.

            Dicho aquello, Julio esperó nueva intervención, la que llegó de inmediato.

            -¿La armadura... las armas... las defensas? Sí, tienen su belleza, pero dígame en concreto que es lo que usted ha visto o vio en su momento.

            Julio se acercó al guerrero y señalando con el brazo extendido e invitando para que se acercara mucho más su acompañante, relató lo siguiente.

            -Vea usted (también imagine, puesto que ambas cosas son necesarias)... el casco, del guerrero, la belleza del mismo y sobre todo las defensas que tiene todo el cuerpo, salvo la cara del mismo y la agilidad que permite en un combate... puesto que eso si está sabido e historiado; aquellos guerreros íberos, eran temibles tanto a pie como a caballo y de ellos se aprovecho muy bien Roma, incluso copiándoles (dicen) la espada corta, o falcata y que dio lugar a la famosa espada corta de las legiones romanas; y en la falcata otra referencia a oriente, puesto que de alguna manera se asemejaba a cierto tipo de espadas y machetes, del sudeste asiático y que se conocen con el nombre de “yatagan”; armas afiladísimas y de un acero especial que corta como navaja de afeitar.

            Julio hizo una pausa y volvió sobre el tema diciendo.

            -Pero volvamos a la armadura o defensas del guerrero... ¿no aprecia usted que no son metálicas, sino de cuero endurecido? Observe ello y luego vea con atención, puesto que todas las partes más vitales están protegidas con piezas igualmente de cuero endurecido y de diferentes formas, incluso con una especie de grueso cordón redondo, para proteger brazos y antebrazos, piezas más grandes para proteger los hombros, pecho, espaldas, cintura, partes bajas hasta las rodillas y seguro que si analizamos, igualmente se encontrará igual protección en pies y piernas... puesto que destrozaron tanto esta estatua que hay que imaginar para entenderlo todo.

            Julio guardó silencio y espero la reacción de su compañero, el que de nuevo fue revisando toda la escultura y hecho ello reconoció.

            -Sí... parece ser que lleva usted razón; pero dígame más cosas, puesto que prefiero que sea usted el que las diga, ya que deduzco el enorme tiempo que le habrá llevado llegar a esas conclusiones.

            Julio tomó de nuevo la palabra diciendo.

            -Efectivamente y trataré de resumirle lo más brevemente mis deducciones... el cuero endurecido, es una protección más que suficiente en combates cuerpo a cuerpo... al ser mucho menos pesado que el bronce, cobre o estaño; el guerrero tiene mucha más movilidad y por tanto su agilidad mediante los entrenamientos oportunos, se multiplica, ya que un guerrero con protecciones de metal, se convierte en algo inoperante una vez esté en el suelo, e incluso a caballo no puede moverse como él quisiera... pero es más y simplificando; vea usted con atención, lo que yo he deducido... o sea, que esa armadura (aparte de su gran belleza, que la demuestra en ese bellísimo casco, en nada envidiable a los actuales y aeronáuticos, o aerodinámicos  de pilotos o conductores de carreras) fue estudiada, concienzudamente y observando las defensas de los crustáceos o más concretamente de los cangrejos, puesto que estos crustáceos, tienen endurecidas todas las partes para su defensa y ataque y sin embargo, todas sus articulaciones tienen la flexibilidad necesaria para realizar con ellas todos los movimientos que necesitan... y esa es la gran lección cultural y de vieja escuela de estudios naturales, que yo veo en ese guerrero y en su original, bella y muy eficaz coraza defensiva y de ataque, con la que preparados una élite de tropas, aquellas debieron ser invencibles si de verdad eran guiadas por un verdadero caudillo... todo ello demuestra, el que la civilización Ibera o Íbera, fue tan avanzada como las más avanzadas de su época... “al menos en el arte de la guerra”, que en realidad podemos considerarlo como el principal de los elementos que llevan a una civilización a irse imponiendo a otras y luego avanzar en todo tipo de conocimientos... ¿qué le parecen mis deducciones?

            Aquel extraño “loco del igualmente extraño manicomio”; guardó un largo silencio, se acarició, mesándose la barbilla y después el rostro... meditó un tiempo y mirando de nuevo al guerrero, se volvió hacia Julio y dijo.

            -Sí... ahora sí que lo veo todo mucho más claro y coincido plenamente con usted; será muy interesante ver todos los fondos que aquí existan de esa civilización y estudiarlos; incluso esos alfabetos de que usted habló y que deben estar traducidos, a los actuales... lo lamentable es que no nos llegasen escritos de aquellas épocas, ni siquiera en piedra se tienen fondos suficientes para desentrañar tanto misterio; puesto que esta civilización, seguro que entroncará con la otra mucho más antigua y enigmática, igualmente datada en el sur de la Península Ibérica, cual fuera Tartesos o Tartessos y del que tampoco sabemos gran cosa, si bien las piezas encontradas demuestran que aquella fue una gran civilización, que como tantas otras... “fue devorada por la Tierra”.

            Julio ya no quiso decir nada más; el tiempo había transcurrido y la media hora estimada de tiempo, se había alargado hasta casi la hora; por ello propuso y su invitado aceptó, el dar por terminada la visita y dejar para otra ocasión, una visita más prolongada para ver lo que el museo exponía y que abarcaba todas las civilizaciones de que había constancia, habían pasado por las tierras de la hoy provincia de Jaén... amén de otras obras pictóricas y escultóricas que en un fondo notable, poseía.

            Salieron pues a la calle... a los pocos minutos apareció Jules con el automóvil; subieron al mismo y Julio fue llevado a su domicilio; y ya en la puerta del mismo, el Número trece, declinó la invitación a entrar a visitar el despacho del escritor, alegando que ya el tiempo se había alargado mucho y que debían volver al sanatorio, dejando ello para una posterior visita, puesto que él esperaba seguir manteniendo aquellos encuentros y quizá esporádicamente, también saldrían del sanatorio como hoy habían hecho.

            -Bien, Don Julio... ha sido un placer el compartir estas horas con usted y el haber conocido bastante de esta... y de verdad, lleva usted razón... “misteriosa Jaén”; volveremos a vernos pasado mañana y a la misma hora en el sanatorio... ¿no?

            -Sí, claro que sí... yo al igual que usted, no deseo interrumpir estos diálogos o conversaciones, puesto que con ellos enriquezco mi espíritu, ya que con usted puedo hablar de muchas cosas que difícilmente podría hacerlo con otras personas.

            No hubo más, el automóvil marchó a su destino y el escritor entró en su casa, a estar con su perro, realizar alguna labor de oficina y en definitiva... terminar la rutinaria tarea de lo que quedaba de día, el que ya empezaba a declinar, si bien aún tardaría en ir anocheciendo... seguía haciendo una tarde apacible y corría una brisa primaveral, que portaba unas nuevas energías que Julio aspiraba con placer.

 

CAPÍTULO VIII

 

            Al siguiente día y tras el desayuno; Julio marchó al campo con su perro; seguía haciendo muy buen tiempo primaveral y ello invitaba a estar en contacto con la naturaleza y dónde mejor que en el chalé del escritor, viendo sus plantas y flores, así como los árboles que ya habían empezado a renovar sus brotes, dormidos durante todo el invierno. Allí pasó toda la mañana, volviendo amo y perro, perfectamente soleados y oxigenados al haber disfrutado del aire puro en un lugar no contaminado y haciendo ejercicio continuamente, puesto que Julio, no se estaba quieto en aquel lugar y siempre estaba haciendo algo y andando de un lado a otro.

            Serían alrededor de las trece horas cuando entraban ambos con el automóvil, en la cochera y de allí por la puerta interior, pronto estuvieron en la cocina, puesto que Julio tenía previsto prepararse una comida que le encantaba y que era de lo poco que él sabía hacer culinariamente... una pipirrana; plato fresco y exquisito el que se compone de tomate maduro, ajo, sal, aceite, huevos duros, aceitunas y migas de atún al natural.

            No era tiempo de tomates del terreno y los de invernadero no le agradaban a Julio, por lo que siempre disponía en la despensa, de conserva de tomate al natural y especialmente del denominado “de pera”, puesto que el fruto se asemeja en su forma a esta fruta y además, estos tomates conservados en España, tienen un sabor especial y el jugo o zumo que contiene la lata, también le resultaba una bebida agradable de tomar.

            Así pues, perro y amo se aposentaron en la cocina... el can, pendiente de lo que se le cayera al amo o éste le echara por voluntad propia, puesto que esas “golosinas” eran el delirio del perro... y el viejo dicho popular asegura desde tiempo inmemorial, que el perro come de lo que come el amo... claro que el perro no come ni ajo, ni aceite, ni tomate, ni aceitunas... pero sí, algún trocito de atún, o de huevo duro; incluso un trocito de pan... y esas esperanzas eran las que mantenían al perro, siempre alrededor del amo y sobre todo cuando este se sentaba a comer o preparaba la comida. Por descontado que el perro tenía siempre su comedero con la comida especial para perros y que tanto se vende en tiendas especializadas y supermercados... pero esta comida, la dejaba el perro para una vez que intuía que de las manos del amo o de su mesa, ya no caería nada... entonces es cuando iba a comer... “de lo que hoy comen todos los perros que tienen buenos amos”; puesto que no hay criatura más desgraciada que... “un perro sin amo”.

            Julio preparó todos los ingredientes y puso a cocer cuatro huevos lo primero de todo, para preparar el plato que pretendía y que siempre lo elaboraba para que tuviera para varios días, puesto que una vez hecho, se conservaba muy bien en el frigorífico.

            Mientras los huevos hervían en el cazo de agua en que los puso al fuego de la cocina de gas, puso el mantel en la mesa, los cubiertos y servilleta, una copa de vino tinto, agua, el pan y unas naranjas para postre... “amén de las medicinas que en cada comida, incluido el desayuno, tenía que tomar como enfermo crónico cardiaco, que era”; si bien su afección la tenía bien controlada, según le decía el cardiólogo.

            Hecho ello volvió a la cocina, peló cierta cantidad de dientes de ajo (le gustaban y según un investigador alemán del que leyó su libro: eran muy buenos para el sistema circulatorio, por lo que al menos un diente al día y crudo, tomaba con la tostada del desayuno)... y esperó a que los huevos “estuvieran duros”; si bien tuvo que luego de hervidos, enfriarlos para lograr lo que quería y así y con toda parsimonia, inició la preparación de aquella pipirrana.

            Echó primero en el mortero que ya tenía preparado... una cantidad suficiente de “sal gorda” (sal en grano grueso) y encima de la misma, depositó todos los ajos que había pelado; empezando seguidamente a machacarlos, lo que hecho de esta forma, se convertían en una pasta muy bien triturada por cuanto la sal, servía de “piedra de molino”. A medida que iba machacando y obteniendo la pasta, le iba añadiendo chorreoncitos de aceite de aceituna virgen (el mejor) y así se iba diluyendo esa pasta que iba aumentando con este tercer ingrediente. Triturado todo y la pasta en su punto; peló los cuatro huevos, separando la parte blanca (clara) de las redondas yemas y troceándola en pequeñas porciones, depositando las mismas en un plato en espera de su incorporación a la pipirrana. Después fue poniendo de una en una las yemas en el mortero, aplastándolas y majándolas con nuevos chorreoncitos de aceite, hasta que todo quedó formando una pasta que pareciera mahonesa (rica salsa que lo es si sólo lleva aceite de aceituna y huevo fresco y se dice mahonesa y no mayonesa, por cuanto su origen y cuna fue la ciudad balear de Mahón y de ahí su nombre real y verdadero); así Julio iba consiguiendo el principal ingrediente de aquella comida fría, pero riquísima en vitaminas, bastante rica también en grasa muy sana y que con las proteínas y el pan con que se come, en realidad conforma uno de los platos más completos que existen y que son digestivos por demás.

            En un momento dejó de majar o machacar aquella salsa y fue a la despensa y trajo una latita de migas de atún al natural; de las que una vez abierto el envase... fue cogiendo con la mano, porciones de aquel pescado en conserva y añadiéndolas a la salsa, para que de alguna manera formara parte de la pasta. Terminado ello, mojó la yema del dedo en la salsa, la probó... luego olió el recipiente y dedujo que ya todo estaba a punto.

            Entonces abrió un par de latas de un kilo de los tomates en conserva ya referidos; los pasó por un colador, para que el zumo o caldo quedase separado, para luego ser aprovechado y bebido como un zumo más... y seguidamente, los fue troceando en un perol que ya tenía preparado. Efectuado ello, les volcó encima la salsa ya descrita y empezó a remover todo, pero con cuidado para que se mezclase todo bien, pero que no se estropeasen los trozos de tomate.

            Efectuado ello; cubrió el recipiente con una fina capa de aceite de aceituna virgen, después puso encima debidamente esparcidos para que formaran una capa, los trozos de la cocida clara de los huevos, después y con igual minuciosidad, esparció por encima el contenido de una lata de aceitunas rellenas de anchoas (unos 200 gramos y debidamente escurridas) y terminó ello, distribuyendo por encima el resto de la lata de migas de atún; dando por terminado aquel plato, el que expandía un olor muy agradable y que a Julio embriagó puesto que tenía bastante hambre y deseos del mismo.

            Sin más, llevó aquel perol a la mesa, acompañado de un cucharón de reparto; llevó un plato hondo y una barra de pan tierno que había comprado para aquel “festín”; puesto que aunque le decía el médico que no abusara del pan... ni de los hidratos de carbono de cualquier procedencia, pero... “un día era un día” y hoy era ese día.

            Sólo comió aquel plato único, pero como se llenó un plato sopero... y comiéndolo sin remilgos, con la cuchara y no con el tenedor... y mordisqueando aquel rico pan tierno y del que no abusó mucho... se puso como “el quico”; personaje descocido por todos, pero que era la frase en aquellos pagos, para significar que se había comido opíparamente.

            Sólo tomó un vaso (copa) de vino... y de postre un par de naranjas mandarinas. El perro, también pilló alguna “golosina” procedente de las mentadas viandas, si bien las recibió de forma “educada” y para que no pudiera ensuciar nunca, la estancia; ya le preparaba un recipiente para estos especiales “banquetes” del amo.

            Pero aún así, Julio quedó tan satisfecho, que ni se levantó para quitar la mesa; y de la silla en que comió pasó al sillón de reposo que frente al televisor tenía, diciéndole al perro.

            -Aníbal, no tengo ni gana de quitar la mesa y menos de fregar platos; ya lo haré luego; ahora vamos a disfrutar de un largo reposo y luego todo se hará... “no va a venir ninguna inspección foránea, por tanto nada de remilgos o miedos” y si se deja caer alguna de mis hijas... como me conocen, no dirán ni pío.

            El perro lo escuchó atentamente y viendo que allí ya no pillaría nada, se fue hacia la cocina a comer del pienso ya citado y que perennemente tenía a su disposición.

            Julio y mientras encendía el televisor, pensaba que... “todos los mamíferos y después de comer, se retiran a descansar, lo había visto infinidad de veces en los documentales”... ¿por qué entonces los médicos se empeñan en que hay que pasear? Ya en todo lo que parezcas o en casi todo, la medicina es siempre la misma... “hambre”(que no comas) y que andes, que andes mucho... en fin ellos sabrán, por mi parte (se dijo para sus adentros) en breve espacio de tiempo estaré dormitando y Ciro a mi lado lo hará igualmente... y el futuro... pues para qué preocuparse tanto de ello, si morir se puede morir de tantas formas, que no merece la pena el pensar en ello... es el cuerpo el que avisa y avisa con tiempo, si algo va mal... y de momento, el suyo estaba tranquilo y no avisaba de nada anormal, que no fueran los ya propios achaques de la vejez.

            Y así fue, una media hora después y como solía ocurrir casi a diario, amo y perro echaban aquella peculiar y pequeña siesta, que a Julio le caía muy bien; así que... por qué renunciar a estos pequeños placeres, que no hacían daño a nadie.

            Terminado aquel reposo y pasada una hora o más; se levantó retiró la mesa y demás utensilios y se fue a fregarlos a la cocina.

            Colocados todos los utensilios ya limpios, en su lugar, limpiada la cocina pasándole incluso una fregona húmeda... volvió a su sillón y estuvo viendo un documental de la naturaleza y que como todos, le pareció interesante por cuantas enseñanzas se desprenden de los mismos... “del gran libro de La Naturaleza”.

            El perro, permanecía quieto y adormilado pegado al sillón y sobre la alfombra; y cuando terminó la proyección de la película, el amo se levantó y el perro fue y como siempre tras él... hasta que llegaron al despacho y donde trabajaba el escritor de forma habitual. Llegados al mismo, Julio habló al perro.

            -Ciro, estate quieto ahí y no me molestes, boy a escribir algo y quiero concentrarme; así pues... entérate que has de estar quieto y silencioso. Hoy no tengo gana de ir a discutir con mis compañeros de dominó y no iré a la partida.

            El perro entendió perfectamente la orden, puesto que estaba acostumbrado a ello y simplemente se echó en el lugar que él tenía elegido en aquella estancia, en la que ya había pasado muchísimas horas de su vida.

            El escritor abrió el ordenador, revisó el correo, realizó un artículo para enviarlo cuando lo creyese oportuno, puesto que él no escribía nunca con la premura, de colocar un artículo que fuera primicia en nada... él escribía artículos, que en general se podían publicar al día siguiente o semanas después; algunos para cualquier tiempo, puesto que ya tenía una carpeta en la que guardaba estos como, “intemporales”... huía de ese veneno que es la actualidad y donde “una noticia mata a la anterior y no se vuelve a hablar más de ella puesto que la actualidad es el veneno que hay que echar a las masas”; y el escribía pensando y pretendía el que quién le leyese, igualmente le sirviera para pensar y deducir... “el tiempo es gratis y nos lo da cada día Dios”... que le dijera aquel “cateto” hacía muchos años, a él y a un viajante de comercio, que como representante acompañaba aquella mañana, ya muy lejana, en aquel pueblecito; donde aquellos jóvenes vendedores, pretendieron ser atendidos con cierta premura, abusando de la confianza que ya tenían con aquel modesto tendero, el que bonachonamente simplemente les dijo... “priesa, priesa, tanta priesa... si el tiempo es gratis y nos lo da Dios cada mañana”. Sí, había empleado la vieja palabra “priesa”; pero aquellas frases y seguro que sin pretenderlo, aquel viejo labriego y a los que se les dice “catetos”...  aquellas palabras fueron grabadas en las mentes de aquellos dos “modernos habitantes planetarios” y a los que tuvo, todo el día dándole vueltas a “la oración”, sin poder dejar de referirlo a cada momento... una vez más, el maestro surge en cualquier lugar y el aprendiz recibe la gran lección, sin poder hacer otra cosa que recibirla... y luego pasado el tiempo, agradecerla si es que tiene la nobleza y sabiduría para valorarla en toda su importancia o incluso grandeza.

            Estuvo casi dos horas sentado y hasta que notó que sentía las ya habituales molestias en los glúteos o las nalgas... la circulación sanguínea, le avisaba entonces de que había que moverse y así lo hacía; andaba por la casa y el patio de la misma volviendo al asiento minutos después... siempre seguido por el fiel Ciro, que le acompañaba en todos estos paseos.

            Abrió un archivo en el que tenía empezada una nueva novela y una vez “dentro de ella”, añadió algunas páginas simplemente dejándose llevar por el propio caletre... o “el que mandara en el mismo”, puesto que las ideas, las imágenes, las escenas que el escritor ve en su mente y luego tiene que traducir a palabras entendibles por el que luego las leerá... ¿de dónde vendrán?... el creía firmemente que de alguna parte, que no era situable en su propio ser.

            Y así llegó la hora del habitual y tercer paseo al can, lo que igualmente le venía muy bien al viejo para estirar sus ya cansados huesos. Realizado el mismo, a preparar la cena, que fue sencilla: una grande y carnosa naranja, que tras ser mondada, la troceaba en rodajas del tamaño que daba la fruta, luego las extendía en un plato, le picaba un poco de cebolla dulce, lo rociaba todo con unos chorritos de aceite de aceituna y así lograba una ensalada sanísima y apetitosa; después tomó queso de cabra fresco y de postre cuatro fresas, mojando un poco de pan, en el aceite y jugo que desprendiera la naranja... terminando la cena, con el zumo de un limón en una copa que completaba de agua corriente del grifo y con la que tomaba las medicinas de la noche.

            Quitada la mesa y fregados los pocos elementos empleados; recogía la bolsa de basura y depositaba la misma en el contenedor municipal que junto a su casa había instalado el ayuntamiento; cerraba con llave la puerta de entrada, la de la vivienda y puerta interior que comunicaba con la cochera y de nuevo, amo y perro, a ver un rato la televisión y poco después de las diez y visto las previsiones climáticas, o climatológicas  de los días próximos... a leer el amo ya en la cama y media hora después ambos seres, dormían plácidamente sus sueños, normalmente sin pesadillas... aunque Julio, había observado que el perro también soñaba, puesto que gruñía o producía sonidos que quizá fuesen “palabras perrunas”, que no eran entendidas por el hombre... pero los perros también sueñan, se convenció de ello desde que dormía al lado de un perro.

            Y así amaneció un nuevo día en que tenía que visitar “a su amigo el loco de aquel peculiar sanatorio”; por lo que se produjeron metódicamente todos los hechos ya relatados y a la hora fijada, ambos “extraños amigos” (¿puesto que podemos considerarlos así?) estaban sentados bajo aquel viejo “árbol de Minerva”, junto a aquella rústica mesa, en la que descansaba el habitual botijo de agua; y a cuyo pie, dos viejos (“cada uno de su padre y de su madre”) sentados en rústicas sillas de madera y asiento de anea, empezaron a dialogar de la siguiente manera.

             -De qué hablaremos hoy Don Julio.

            Julio dudó un poco y luego dijo.

            -¿Qué le parece el que dialoguemos sobre los mercenarios de la política?

            Aquel hombre sonrió abiertamente y sin dejar de sonreír, respondió.

            -Sí, me parece un buen tema y que no hemos tocado (hay tantos) por lo que podemos abrir el diálogo analizando esa plaga de parásitos que lo devoran todo.

            Guardó una pausa y sin esperar la intervención de su invitado, continuó.

            -El hombre y en mayoría “siempre ha parasitado al hombre”; aquello de la religión cristiana que ordena... “ganarás el pan con el sudor de tu frente”; muchos ni lo conocieron y menos lo estudiaron, se limitaron y limitan a emplear algo muy opuesto; o sea... “ganarás el pan (y todo cuanto puedas) con el sudor del de enfrente”. Veamos lo que usted desarrolla en el inicio y ello nos irá dando pie para ir profundizando.

            Guardó silencio y esperó la intervención de Julio, el que tras pensar unos instantes empezó diciendo unas frases en una especie de soliloquio y luego fue diciendo mucho más y de la siguiente forma.

            - ¡Cómo se eliminaría la política de los mercenarios!... ¿Qué no hay soluciones para eliminar esa plaga de políticos mercenarios que lo que van es a enriquecerse y además engordan unos aparatos administrativos (mejor dicho burocráticos) absurdos por lo ruinosos y que terminan por asolar al país? ¡Claro que las hay! Lo que hay es que echarle “bemoles” (perdone no me atreví a decir cojones) y que un grupo de verdaderos políticos vocacionales, lo pongan en marcha, lo instituyan y quede instituido por leyes constitucionales, para que una vez construida y ajustada la verdadera maquinaria política, no puedan destruirla los mercenarios, ávidos siempre del botín máximo a llevarse para su panza y su bolsillo. Y como he mentado a “las leyes”; si las que tenemos no funcionan es por que (supongo que adrede) las hicieron muy enrevesadas y con muchos “agujeros”, para que por ellos escapen los que convenga que tienen que escapar. Agujeros que para otros no se abren y pagan “el pato” de todos. Por ello las leyes debieran ser cortas, concisas, claras, tajantes y como creo recordar ya lo era el más viejo de los códigos escritos por el hombre... “el de Hammurabi”. Pensemos que este código data de casi dos milenios antes de Cristo, por tanto cuenta con cuatro mil años de antigüedad; y el que grabado en piedra, se puede ver (hoy) en el museo parisino de el Louvre; y el que entre otras cosa prescribía... “La responsabilidad profesional: un arquitecto que haya construido una casa que se desplome sobre sus ocupantes y les haya causado la muerte es condenado a la pena de muerte. las penas: aparece inscrita una escala de penas según los delitos y crímenes cometidos. La base de esta escala es la Ley del Talión. Se tratan también el robo, la actividad agrícola (o pecuaria), el daño a la propiedad, los derechos de la mujer, los derechos en el matrimonio, los derechos de los menores, los derechos de los esclavos, homicidio, muerte y lesiones. El castigo varía según el tipo de delincuente y de víctima. Las leyes no admiten excusas ni explicaciones en caso de errores o faltas; el Código se ponía a la vista de todos, de modo que nadie pudiera alegar ignorancia de la ley como pretexto. Es sorprendente pues, que en un texto tan corto se puede contener tantas leyes, pero las contiene por lo escueto de las mismas y además bastante claro para que se obre con verdadera justicia y sin engaños trapaceros, abusivos e incluso expoliadores por la injusticia. (Julio hizo una larga pausa y continuó) Pero volvamos a “la plaga de los políticos y política actual” que padecemos y la que anquilosada adrede por los mismos, nos quieren hacer ver que no tiene soluciones, que hay que seguir tragando con ella, en beneficio de esa minoría de irresponsables que además, se hacen sus propias leyes del embudo para permanecer intocables. Pero la solución la hay y simplemente ateniéndonos a la claridad de aquellas leyes de hace nada menos que cuatro mil años y marcadas para la delincuencia, por aquel sabio rey que reinó en Mesopotamia; y cuya historia conocemos gracias a los arqueólogos investigadores y que supieron descifrar aquellas tablillas escritas en arcilla cocida y de las que han sido encontradas, cantidades ingentes. La solución vendría suprimiendo la masa de políticos que entran en el dinero público simplemente para vivir o incluso a hacer fortuna. ¿Cómo se arregla ello? Simple y sencillo; eliminándolos por ley; o sea, preparando una administración ajustada y prepararla profesionalmente para cada cometido; o sea, que no sean necesario nada más que elegir a las cabezas: Un jefe de Gobierno y que luego éste elija a sus ministros (no es necesario ni rey ni presidente republicano: sólo un jefe, que puede ser hombre o mujer y que responda de sus actos, dentro de la libertad que se le concede); un alcalde y que éste elija a sus concejales; un presidente de diputación, autonomía, cabildo, etc. y que éste elija a sus delegados... todos ellos fijados escrupulosamente por una ley, para que el número no pueda ser arbitrariamente aumentado por el que manda... ¡y ni uno más!  De ahí para abajo, toda la administración, técnicos y auxiliares; todos por (o de) carrera (pero sometidos a las leyes laborarles generales y sin privilegios que tampoco ha lugar a ello) y oposiciones rígidas, limpias y máximamente exigentes; estructurando todo para que el político jamás toque dinero, ni pueda intervenir en asignaciones de obras, gastos y asignaciones de dinero público (todo mediante concurso debidamente reglado: salvo lo que por diferentes causas muy justificadas no pueda serlo), estableciéndose un sistema honrado y limpio, para que el dinero público no se pueda malversar y sea gastado honradamente rindiendo al máximo del mismo en beneficio del contribuyente; y como en el código arriba señalado, con condenas especiales para quienes delincan en el servicio público, que deben ser más duras que las “normales”, sencillamente por cuanto hay que ejemplarizar con la dureza que requieren los delitos cometidos a ciertas “alturas”.

            Julio guardó una nueva pausa y viendo que su interlocutor no intervenía, continuó de nuevo diciendo.

         -Creo que en Italia ya hay algo de ello... por ello allí dicen, que cuando mejor funciona Italia, es cuando el gobierno está dimitido, puesto que no entorpece, la buena marcha del que quiere seguir trabajando y creando prosperidad; vigilado por una administración que funciona bastante bien; de hecho Italia es un país, que en “cincuenta años de la república, casi tuvo cincuenta gobiernos” y resistió todo este desgobierno.

            Nueva pausa y sin que interviniera aquel enfermo del sanatorio, por lo que Julio terminó diciendo lo que sigue.

            -Lo que hay que eliminar es "esas bandas de bandidos", que saquean todo lo público y terminan por arruinar el país; y que de verdad, impere el político vocacional y por tanto con verdadero afán de servicio público, hoy tan escaso que apenas si aparece. También sería conveniente el fijar, que para “ejercer determinados cargos, debieran ser exigidas  determinadas aptitudes demostradas... y quede claro que no hablo de eliminar a los que no tengan estudios”... pero que todos cuenten con experiencias demostradas de que “han hecho algo positivo en la vida”. Ello ya lo prevenía nada menos que Confucio en sus muy buenas enseñanzas... “el que no sepa gobernar su casa y su hacienda, que no entre en política para gobernar a los hombres”... y estoy citando de memoria... pero en general este es mi planteamiento para eliminar algo tan destructivo como padece el hombre y desde tiempos inmemoriales... ¿puesto que hubo alguna vez gobiernos justos o bastante justos?

            Terminó así esta disertación y a la que siguió un largo espacio de tiempo, en el que sólo se oían los clásicos ruidos y murmullos de aquel campo de minúsculos huertos y donde hombres y mujeres... “mataban el tiempo y sus fuerzas negativas trabajando la tierra madre o en la madre naturaleza”; como una terapia muy beneficiosa. Tras aquellos largos minutos de espera; el enigmático Número trece y sonriendo de una forma muy especial dijo cuanto sigue.

            -Usted sueña, Don Julio... usted sueña con imposibles; lo que usted acaba de decir y razonar... por cierto bastante bien razonado, es imposible de realizar en un mundo donde el ser humano de hoy... es similar al que juzgaban con el código que usted ha citado y hace varios miles de años... para lograr ello, habría que empezar por formar a los hombres y desde niños (como ya también aconsejaba Pitágoras) en una formación integral y como tales seres humanos; y luego una vez preparados como hombres y mujeres, enseñarles los múltiples oficios de la vida cotidiana... y esa labor, fuera de la que mínimamente pudo realizar el Maestro Pitágoras, en su tiempo; está aún por ser iniciada... y como los que tienen el poder, los siguen prefiriendo cuanto más tontos o entontecidos mejor para ellos... es (reitero) sueños irrealizables... es la utopía que como tal no llega nunca ni desafortunadamente puede fijarse “su siglo de llegada”; al menos el de la iniciación de tanto trabajo por realizar, para civilizar bien... “a la bestia humana”.

            Así terminó la respuesta de aquel hombre, que en el momento de terminarla, mostraba una sonrisa amarga, señal de que en su interior, se le removían las impotencias propias del ser humano que quiere pero... no puede. Pasado un intervalo de tiempo Julio le respondió.

            -Leí hace mucho tiempo, que las ideas nacen en la mente del ser humano por cuanto son realizables... de hecho todo lo que ha imaginado el ser humano y desde la rueda a la llegada a Marte por una nave fabricada por ese ser humano (por ejemplo) han sido realizadas; por tanto lo que digo tiene que ser realizable... desde luego, coincido con usted que en un tiempo que ni imaginamos la largura del mismo; pero la utopía que usted cita no quiere decir que sea imposible; la utopía empieza siendo esa idea utópica, pero la que una vez expuesta en la corteza terrestre, tiene su camino iniciado y gracias a ello el hombre logró metas in imaginadas... ¿por qué desechar esta?

            Julio terminó mirando fijamente a aquel hombre y esperó respuesta; pero el mismo se levantó de su silla, le palmeó amigablemente en un hombro, mientras sonreía de forma extraña y sin pronuncia palabra se volvió a sentar, agarró el botijo de agua, ofreció de esta a su invitado (el que bebió mecánicamente) luego lo hizo el anfitrión y tras un intervalo de tiempo, dijo.

            Sí... en realidad usted y como yo, está loco... cosa que no es ofensiva en este tipo de locura que en realidad compartimos ambos; pero ambos “nos vamos quemando”, en el tiempo real de vida que poseemos (o se nos fue otorgada) y en ese “fuego interior”, vamos viendo y observando, que todo es un repetir continuo, que si hay cambios no los notamos, salvo en eso que usted a sintetizado con el ejemplo de “la rueda y la nave interplanetaria”... pero sobre ello, sigue yendo el hombre, con sus miedos, sus apetitos, sus vicios y algunas virtudes... amén de las infinitas impotencias que todos padecemos... todos amigo Julio... todos, todos, todos.

            Julio escuchó todo ello y resignadamente aceptó el hecho por incuestionable, pero aún tuvo fuerzas para seguir en el tema, si bien derivando el mismo en otra dirección, por lo que dijo.

            -Sí... pero entonces... ¿qué objeto tiene el que Dios, La Creación, La fuerza Creadora (no creo en lo fortuito sino en un Orden Universal)... o como quiera que queramos definir a “Eso” que nos conformó como tales individuos... nos dotara con tantos elementos y de tanta potencia o valor si luego no podemos desarrollarlos?

            -¿Qué quiere usted decir con ello?

            Cortó aquel otro loco... y a lo que Julio respondió de inmediato.

            -Quiero referirme sólo a nuestro cuerpo físico, el que por ejemplo, ha sido dotado con un cerebro, que contiene tantos miles de millones de neuronas interconectadas y las que ni se sabe la capacidad de inteligencia, memoria y resoluciones que puede elaborar... que tiene un corazón que no se detiene nunca, a lo largo de la vida y por larga que esta sea; y que bombea una cantidad enorme de sangre por conductos, que según se afirma, si todos pudiesen ser unidos, darían varias vueltas al planeta Tierra... de unas manos cuyos movimientos a realizar son infinitos y en definitiva, que cualquier parte del mismo que se analiza asombra hasta el máximo de esa sensación, de sus perfecciones y capacidades... ¿para qué todo ello si apenas podemos hacer uso por que o no sabemos, o no podemos, o no nos dejan fuerzas que se oponen? ¿Ese es el fuego en que nos vamos quemando y que usted antes a nombrado?

             Aquí se detuvo Julio y esperó para ver si su interlocutor respondía y el que sí que respondió diciendo.

            -Sí... ese es el fuego, el enorme fuego que nos va quemando y que a algunos destruye, incluso obligándoles al suicidio por incomprensión, de qué y el por qué de las cosas... pero del que usted y yo (imagino por usted) estamos curados, puesto que nos atrevemos a asomarnos a esos abismos insondables y a los que por nuestra inteligencia se nos es permitido, sin que ya nos de miedo el hacerlo... ¿acierto?

            -Sí, acierta usted... ya la resignación y la esperanza es lo que a mí me sostiene; puesto que las meditaciones también le llevan a uno a ese conformismo, ya que otra solución no hay. Hay que también intentar tener fe y mantenerla pese a todo.

            -¿Qué me puede usted decir sobre ese conformismo y la fe que le mantiene o estimula?

            Dijo (preguntando) el interno de aquel sanatorio con viva curiosidad y a lo que Julio y de forma ya mostrando cierto gran cansancio, respondió.

            -Simplemente, que observando la lentitud de toda la Creación Universal (y de la que creo recordar ya hablamos un día) nosotros, estamos sometidos a esa lentitud y hemos de aceptarla, con todas las impotencias que ello conlleva... y no hay más... no hay más por mucho que como me decía hace muchos años (otro pensador desgraciado)... “nos masturbemos el cerebro”; forma muy gráfica que aquel valenciano (era de Valencia y sufrió muchas pruebas en la vida) tenía, para plantear el “no va más” e intentar salir de ese pozo tan profundo y sin salida, en que caemos buscando lo que ni sabemos definir.

            Dijo aquello y continuó con la siguiente conclusión.

            -Es claro que sin fe y sin esperanza no se hace nada... por ello mi fe existe en cuanto que me manifiesto... mi fuerza es insignificante, pero las ideas no se pierden nunca si son positivas y yo, las difundo dentro de mis posibilidades y ahí queda cumplido mi trabajo... esos mensajes que publico, aparecen en casi una veintena de foros en Internet y llegan a cientos de periódicos de habla hispana (suponiendo que el e-mail circule libremente) de toda América, España y algunos otros puntos de Europa, amén de otros destinos individuales "muy escogidos" (en los que entran Presidentes (en plural) de Gobierno, en activo; incluida la Casa Real de España)... en fin, hago lo que la propia Creación hace con las semillas (mejor dicho esporas) de algunas de sus "coníferas" (parecido ocurre con los corales en el mar)... que las hace tan livianas pero tan resistentes, que flotan en la atmósfera por tan largo tiempo que les da tiempo a dar la vuelta al mundo y en esos largos viajes, las esporas macho encuentran a las esporas hembra y se produce "el fruto" en el árbol (igual en los corales)... para que surja la semilla y aquellos árboles no se extingan y se propaguen... Desde que supe ello, aprendí el concepto de tiempo, espacio y eternidad... o sea y más concreto, "tú haz lo que puedas y de acuerdo con tu alma, tratando de no hacer daño a nadie ni a nada"... lo demás ya no es cuenta tuya… y como dicen los italianos… “Lo que tenga que ser será”

            Aquel loco del sanatorio, sonrió de forma muy agradable  a Julio, diciéndole.

            -Sí; gráfica y contundente forma de poner fin a un tema insoluble... vayamos pues a dar un paseo por estos andurriales y aspiremos los sanos efluvios de estas cumbres que allá divisamos y que nos envían estos aires tan limpios y sanos... y por hoy no hablemos más de estas cosas... dejemos al cerebro y demás componentes, que descansen y se relajen, para poder continuar en la próxima entrevista... ¿le parece?

            Y así terminó aquel nuevo diálogo “de y para locos”, que aquellos, de alguna forma atormentados seres, desahogándose mutuamente; mantenían dentro del recinto de aquel especial manicomio, guardado celosamente por otros seres, que pretendían el que las pocas mentes privilegiadas que localizaban en este pobre planeta, tuviesen un lugar apacible donde vivir o reponerse para continuar con la labor, que La Creación, les hubiese encomendado en esta vida... donde  y como había afirmado Julio, la casualidad, el milagro, o el acaso... no existen; todo tiene un por qué; lo amargo era el no saber ese por qué... que de saberlo, resolvería muchas amarguras. Pero lo cuerdo y dentro de las locuras, era aceptarlo puesto que así lo aconsejaron los sabios... y lo practicó Job, según afirma La Biblia.

            ¿Estaría y como afirmaron los sabios… encadenado todo en el Universo? ¿Y todo se iría desarrollando de forma que todo tendría respuesta y todo individuo su plena satisfacción de ser, existir y haber existido? Así todo tendría su tiempo y todo llegaría en su momento.

            Terminado el tiempo que se marcaban, se despidieron como habitualmente hacían; y el loco del sanatorio quedó en su casa huerto, haciendo o haciendo como que hacía; mientras el otro loco de fuera del sanatorio emprendía el camino de la explanada exterior, donde le esperaba el coche y el chofer, que de inmediato le llevó a su casa.

 

 

CAPÍTULO IX

 

            La rueda del tiempo siguió su curso normal e inmutable, el planeta completó su ciclo diario y el del siguiente día; y a la hora de siempre y transcurridas las cuarenta y ocho horas de descanso, de nuevo tenemos a los dos locos bajo el olivo y dispuestos a iniciar una nueva sesión de aquellos diálogos o conversaciones por las que ambos se habían atraído como un imán extraño, el que los había reunido para ni se sabe qué.

            -Buenos días Don… “Número trece”.

            -Buenos días Don Julio… de nuevo en la brecha o en el tajo.

            -Sí… aunque hoy no son tan buenos días; ha amanecido nublo y quizá nos llueva esta mañana; además corre un vientecillo serrano, que no invita hoy a estar a la intemperie… ¿Qué haremos pues?

            -Lo tengo previsto, puesto que yo madrugo bastante y al amanecer ya observé que el tiempo había cambiado; por ello preparé leña y he encendido la chimenea, con lo que el ambiente dentro de casa, será agradable y hoy cambiaremos el exterior por el interior y si al ir avanzando la mañana, el tiempo cambia y vuelve a ser agradable estar en el exterior, indudablemente que volveremos a las caricias del sol o a sentarnos bajo el olivo.

            Fueron el intercambio de saludos entre ambos hombres; tras los cuales pasaron al interior de la casa, donde efectivamente, crepitaba un fuego de leña recia en la principal estancia de aquella casa y en la que había una rústica chimenea; habitación o más bien amplio salón, que le servía al habitante de la misma para múltiples usos, puesto que nada más entrar; Julio pudo observar unos cómodos sillones ya instalados cerca de la chimenea, y ocupando el resto de la estancia, igualmente observó una mesa bastante amplia y que podría servir para múltiples usos. En un ángulo de la misma se encontraba otra mesa escritorio y en la que había libros y papeles abundantes, así como un ordenador e impresora; un teléfono y una lámpara para iluminar bien, los trabajos que en la misma se realizaran. Igualmente había estantes con libros y diferentes adornos, algunos de los cuales eran, piezas originales o reproducciones de figuras y utensilios, que según vio Julio, procedían de civilizaciones no europeas… entre los dos sillones y al alcance de la mano desde cualquiera de ellos, se encontraba el botijo de agua, que descansaba sobre un recipiente en forma de plato pero de rústica cerámica.

            El residente invitó  a Julio para que tomase asiento eligiendo el sillón y una vez acomodado el invitado, el anfitrión hizo lo mismo invitando a tomar algo.

            -¿Desea tomar algún zumo de algo? Tengo para elegir en varios gustos y está fresco en la nevera… y si quiere tomar un té o infusión de alguna yerba, igualmente le puedo servir una taza.

            -No gracias, de momento no me apetece nada, no hará una hora en que desayuné y me encuentro satisfecho; si a lo largo de la mañana me apeteciera algo, esté seguro que se lo pediré.

            Cumplidas las normas más elementales de cortesía; el anfitrión tomó la palabra y dijo.

            -¿De qué hablaremos hoy Don Julio?

            -Hoy debe tomar usted la iniciativa, anteayer me correspondió a mí y hoy espero lo haga usted; así iremos equilibrando “la carga”, aunque y como siempre, iniciado un diálogo ni usted ni yo, sabemos hasta donde nos van a llevar las derivaciones que puedan surgir a lo largo del mismo.

            -Bien, sea como usted dice; entonces se me ocurre el que hoy hablemos en principio de lo siguiente. Aquel hombre y arrellanándose en su sillón, sacó una especie de chuleta que ya había preparado y la que cómodamente podía leer a través de la luz del día, que por un muy grande ventanal, recibía directamente del exterior, el que aún nublado mandaba una claridad más que suficiente; efectuado esa lectura dijo.

            -Le propongo hablemos del Diluvio Universal, o de “los diluvios”, puesto que existieron muchos y ese que en principio se creyó un enigma, no lo es tanto como podremos apreciar. (Dijo y continuó) He elegido este tema, por considerarlo mucho más tranquilo y no someteremos a la mente a “ejercicios agotadores”, como los que sufrimos anteayer… ¿Qué le parece el tema?

            -Bien… es un tema más y que nos ayudará a comprender aquellos hechos que como mitología hemos recibido; veamos cómo lo expone usted o lo ha deducido.

            Fue la respuesta de Julio, que quedó a la espera de lo que su interlocutor, le diría; el que seguidamente empezó un corto relato, que iba improvisando, pero también se valía, de aquel guión que tenía en la mano y que seguro, contenía las claves de todo lo que dijo y que fue lo siguiente.

-DILUVIO UNIVERSAL REALIDADES Y LEYENDAS: Sobre el denominado “Diluvio Universal” (o sea mundial, puesto que fuera del planeta que habitamos poco sabemos del agua tan abundante en este) hay muchos datos y todos falsos, puesto que las aguas no podían cubrir todo el mundo, sencillamente por que no se concibe ello posible, geológicamente, y con habitantes sobre la corteza terrestre, que luego pudieran contarlo. Lo que ocurrió, bajo mis propias deducciones, es que hubo (y como cada año ocurren), grandes o devastadoras inundaciones, que producían daños enormes en aquellos pueblos antiguos que aún (se supone) no dominarían las técnicas que hoy domina la población actual de la Tierra y aún así siguen ocurriendo, puesto que recientemente;  media Europa fue inundada por los ríos Danubio, Elba y otros importantes de centroeuropa y los que se nos dice  han llegado a niveles que no se recordaban nunca, o desde hace más de ciento cincuenta años, que es desde cuando se llevan anotaciones precisas. Esto mismo que debió ocurrir hace milenios y en iguales lugares, daría lugar a que aquellas tribus primitivas, recordaran ello y lo transmitieran oralmente a sus descendientes... cómo “un diluvio universal”, puesto que efectivamente, para ellos significaba la inundación de todo su mundo conocido, ya que al hablar con otros habitantes de aquellas zonas o regiones, siempre coincidirían en que... “hacía tantas lunas, veranos u época en que ellos midieran los ciclos del tiempo... habían tenido un diluvio que cubrió toda la tierra... por ellos conocida”. Curiosamente y de Europa, no se conocen leyendas o relatos como los que más adelante refiero, pero seguro que los hubo y se han perdido como tantas cosas desaparecieron de la memoria humana.

            Dijo y continuó.

            -Así pues, la lógica y la inteligencia, nos dicen que el diluvio denominado universal, simplemente no existió y por cuanto no pudo existir. Pero curiosamente y en casi todas las partes del mundo, o en casi todas sus culturas; sus habitantes y transmitido oralmente (luego fue pasado a escritos) hablan de ese diluvio en que las aguas cubrieron toda la tierra y que ello fue un castigo de Dios (o los dioses) por los pecados cometidos contra la divinidad, la que previamente ya había seleccionado a su elegido, el que con arca o nave singular, sería el encargado de la continuidad de la especie humana y la de los animales de tierra firme. Veamos algunas de ellas.

            Aquel interno o extraño loco hijo una pausa y siguió diciendo.

            -Los mayas cuentan su diluvio, con mucho lujo de detalles y entre ellos dicen que con el, que pierden “el fuego” y que logran recuperar después de la bajada de las aguas... “cuando se seca la broza o estopa y con la frotación de maderas o la chispa del pedernal, logran recuperarlo”; considerando ello un prodigio; tan es así que desde aquel momento el fuego se considera sagrado y se cuida para que no se apague nunca... por toda la eternidad. El relato es fantástico y los interesados pueden leerlo en libros sobre esta civilización, muy desconocida aún y pese a lo mucho que se ha averiguado de ella.

            Nueva pausa y continuidad de aquel discurso.

            -El diluvio que nos presenta la Religión Cristiana, no es genuino de aquellos primitivos judíos, los que, suponemos... que al estar deportados y presos en Babilonia, lo copiaron de aquellos pueblos caldeos, sumerios (mesopotámicos) los que ya poseían un relato similar y el que más o menos dice así: “Basado en la epopeya babilónica de origen sumerio, conocida como el “Gilgamesh”. El gran Dios Enlil envía un diluvio para destruir la humanidad mientras, un hombre elegido por Dios (Ut-Napishtim) es el encargado para construir un arca y cargarla con toda la semilla de las criaturas vivientes en la tierra”. Observemos que es calcado a lo que La Biblia relata sobre Noé y su arca. Igual ocurre con los relatos del libro judío denominado “El Génesis”, que se basa igualmente en la creación que hace el Dios sumerio y que como todo lo relatado (y mucho más) fue descubierto, escrito sobre tablillas de arcilla, en la grandiosa biblioteca babilónica, encontradas en diferentes excavaciones, sitas en las más importantes ciudades de aquella cuna de civilizaciones.

            Aquí se detuvo de nuevo aquel hombre y mirando a su invitado el que seguía el relato con toda atención, siguió diciendo

            -En India y por tanto de la civilización Hindú, en su libro el Mahabharata (escrito dos milenios antes de Cristo ó quién sabe si mucho antes) se dice... “el asceta Satyaavrta es avisado por Visnhú de la inminente venida de un diluvio y, siguiendo los consejos de este dios, construye una gran nave en las que recoge las especies animales que viven sobre la corteza terrestre”.

            Hubo una nueva pausa y tras ella continuó el relato.

            -En la civilización China y en su mitología, se recoge el siguiente texto: “El malvado dios Kong-Kong, derriba de su cabeza una de las columnas que sostienen el cielo, perforando la bóveda celeste y dejando pasar cantidades inmensas de agua, las que ahogan toda la vida que hay en la tierra”.  Y así, podíamos ir preguntando pueblo a pueblo de casi toda la Tierra, pues, reitero... en  casi todos se habla de esas inundaciones, de las que sólo (quizá tengan otras parecidas pero de aguas convertidas en hielos devastadores) los esquimales y otros pueblos del círculo polar ártico, los que más que agua, su medio de vida es entre las nieves y el hielo, aunque también conozcan las primaveras y veranos y puede que algo del otoño también.

            Aquel hombre terminó de esta forma el relato, se guardó el pequeño papel que le sirvió de guión y preguntó a su interlocutor.

            -Espero me comente algo sobre ello y puntualice, lo que crea oportuno, aportando sus propios conocimientos o deducciones que le surjan.

            Julio antes de responder, agarró el botijo y ofreció agua a su interlocutor el que bebió algunos tragos, luego lo hizo él y dejado aquel recipiente de barro, en su lugar; dijo cuanto sigue.

            -Curioso y muy detallado su relato, por cuanto y en poco espacio ha sabido usted sintetizar mucho sobre el tema, cosa que es felicitable por demás (hizo una pausa y continuo... Me pide un comentario y poco espacio me deja, puesto que ya lo ha dicho usted casi todo; por tanto matizaré algo que si bien lo ha dejado dicho, entre líneas, pero conviene situarnos en los tiempos antiguos y modernos.

            Julio guardó silencio mientras pensaba en la respuesta y tras ello dijo.

            -Como usted bien dice, entonces aquellos primeros observadores de aquellos diluvios (y otros fenómenos no menos devastadores) y los que indudablemente tenían ya cierta cultura desarrollada; supongo que imbuidos por sus chamanes, brujos o sacerdotes (que desde siempre se erigieron como los únicos intérpretes de los dioses... puesto que de ello vivían y vivían mucho mejor que el resto)... creyeron lo que estos les predicaron, puesto que todo lo inexplicable, para serlo de alguna manera, hay que atribuirlo al poder de ese Dios desconocido, o fuerza que de alguna manera, siempre está... “construyendo y destruyendo su propia obra”; y así se inventaron esos relatos que de alguna manera todos son similares; puesto que el hombre no desapareció y la continuidad de la especie, incluso de las múltiples razas o sub razas siguió desarrollándose hasta el día de hoy.

            Nueva pausa y tras ella continuó diciendo.

            -Y como todo continuó una vez las aguas volvieron a sus cauces o niveles; el milagro quedaba consagrado y el relato pasaba a la religión que fuere, con un nuevo argumento para los chamanes, brujos o sacerdotes. Hoy y al decir hoy, tenemos que pensar en un poco del tiempo “moderno”; sobre todo y desde que el hombre cuenta con aparatos que se elevan sobre las nubes, e incluso vuelan con autonomía controlada; el fenómeno se sabe que es uno más de los muchos que este planeta y con su atmósfera y su enorme fuego incandescente interior, produce; liberando enormes fuerzas naturales, que por lo que sea, van cambiando al mismo de forma imperceptible pero implacablemente y en un movimiento continuo... “puesto que hasta los continentes andan o se mueven... e incluso las más altas montañas siguen creciendo, como ya han comprobado ocurre con la cordillera de los Himalayas”; donde y para mayor veracidad, en sus altas cumbres, hay enormidad de cuerpos petrificados, que en su momento fueron seres vivos que habitaron en las profundidades de los mares de aquellas remotísimas épocas y desde donde fueron siendo elevados hasta aparecer a tales alturas y tan lejanos de los actuales mares u océanos. O sea y concluyendo por mi parte; que esos diluvios, no son otra cosa que unos hecho o accidentes “normales”, como lo son los terremotos, maremotos y todos los demás fenómenos devastadores, que por lo que sea, se producen hoy como se produjeron igualmente en épocas remotas y que las leyendas, nos los agigantan... puesto que reitero, aquellas castas sacerdotales y carentes de conocimientos científicos, tenían que relatarlos de la forma más interesada para las mismas y en engrandecimiento y temor a los dioses... “que ellos decían representar”.

            Julio guardó silencio, mirando a su interlocutor y esperando dijera algo; y efectivamente, algo dijo, pero muy poco ya que se limitó a decir lo que sigue.

            -Sí, efectivamente... así y más o menos lo he deducido yo; por lo que por mi parte tema cerrado; pero como hoy y felizmente el mismo ha terminado en un espacio corto de tiempo, le invito a que abra usted otro tema de debate... ¿qué le parece?

            Julio y si bien no se sorprendió; pero instintivamente miró su reloj de pulsera y mecánicamente respondió.

            -Lleva usted razón, hoy el tema ha sido “corto y fresco”, por lo que lo tomamos como un aperitivo intelectual; así pues intentemos otro debate... veamos si se me ocurre algo, puesto que yo hoy no venía preparado para nada en concreto; pero déjeme pensar un poco y si no yo, usted mismo exponga lo que mejor le parezca.

            -Sí, piense usted y yo lo haré igualmente, pero insisto, corresponde a usted iniciar el tema.

            Transcurrieron unos minutos, mientras ambos dialogantes quedaban con la mirada fija en el crepitar de aquellos trozos de leña que crepitaban en la chimenea; y pasado un tiempo, fue Julio el que habló primero, diciendo.

            -Como el tema debatido se presta a algo de “aquellos remotísimos tiempos y tan desconocidos”; podíamos hablar de “la costilla de Adán, del propio primer hombre (según se nos dice) y de aquel paraíso que se nos asegura existió alguna vez, cosa que yo y desde que sé pensar, dudo con toda rotundidad... ¿le parece bueno el tema?

            -Bien, me parece bien, puesto que también puede ser un tema distendido y no muy difícil de dilucidar... empiece usted el mismo.

            Fue la respuesta de aquel interno, el que se arrellanó de nuevo en el cómo sillón y aguardó a que su invitado iniciara su exposición, para luego irla continuando o debatiendo entre ambos; pasado una corta pausa, Julio empezó diciendo.

            -Cada religión, cada relato ancestral y de cada pueblo ó agrupación humana, por mínima que sea su representación actual; en el origen de la misma, hubieron de intentar justificar su presencia en éste pobre mundo. Sus preguntas intuyo que no tendrían respuesta en un principio, pero pasado el incalculable tiempo, los que se decantaron más inteligentes y se erigieron en jefes (intuyo que los chamanes, brujos o sacerdotes), tuvieron que de alguna manera contestar y contentar a sus gobernados; y se constituyeron, paralelamente a la jefatura material, en jefes de lo inmaterial ó religioso, e igualmente representantes máximos y sumos sacerdotes de la divinidad que fuere[26], pues es curioso... si todos los pueblos adoraron a diferentes dioses dentro de sus creencias (lo que por otra parte sigue hoy, con vírgenes y santos)... en general, todos reconocían Una Divinidad (Dios) dándole una supremacía sobre todos los demás, puesto que intuían que al igual que no podía haber dos jefes en la tribu... tampoco en el Universo que detectaron, entendían que pudiese ser gobernado por secciones... aquel inmenso aparato que les daba la vida y el alimento, tenía que ser gobernado por una sola fuerza, si bien, ésta, delegaba funciones en dioses menores. Igualmente y desde siempre, todos o casi todos, intuyeron ó imaginaron, que los muertos no morían en realidad, simplemente pasaban a otros estados inmateriales, imaginados de diferentes formas... lo que luego, en las religiones, se han explicado como paraísos de un grado u otro, pero llegando incluso, a otorgar la eternidad al ser inmaterial (alma ó espíritu) hombre y mujer... e incluso los animales y otros tipos de vida que aquellos primitivos seres ya analizaron durante infinidad de años... puesto que si de la Historia del hombre, apenas si podemos contar cinco milenios... cuando los investigadores eruditos, nos dicen que hubo hombres, similares a nosotros, hace millones de años... es claro que tuvieron tiempo sobrado para analizar la propia vida y la inmensa variedad de vida que había alrededor de aquellos primitivos pensadores y que es igual o similar, a la que sigue habiendo en nuestro entorno hoy mismo.

            Julio hizo una pausa tras este preámbulo, tomó un trago de agua del botijo y como para rememorar cosas y luego continuó. Ello lo hizo de forma mecánica, puesto que ni ofreció agua a su anfitrión; sencillamente estaba concentrado en el tema y del continuó diciendo lo que sigue.

            -La Biblia, que fue primero hebrea, luego pasa al cristianismo, e incluso el Islán, toma de ella sus principios (las tres religiones parten del padre Abraham, el que nace e Ur (Caldea)... en realidad y según se demuestra por los hallazgos que así lo justifican; donde nace es en Mesopotamia y los textos del Génesis, son similares o copiados de los que ya tenían aquellas civilizaciones, las que relataban un diluvio, un Noé, La Creación divina, etc., de forma similar y como antes ya ha relatado usted.

            Nueva pausa y continuó diciendo.

            -Pues bien, en ese libro de libros (La Biblia) se dice que primero Dios crea al hombre del barro de la tierra y luego al notar que éste está sólo, lo hace dormir, le saca una costilla y de ella hace a su hembra; o sea la mujer; luego se inventan lo del paraíso el pecado original, etc., expulsan a la pareja de ese paraíso feliz y los lanzan con todas sus desnudeces y miserias, a que se busquen la vida por un mundo, enormemente hostil y donde, sólo los fuertes pueden subsistir. Cuesta creer tanta simpleza (aquellos primeros hebreos, copistas, no tuvieron que ser muy sensibles e imaginativos y menos tener alma de poetas) y desde luego, cualquiera que piense, toma esos textos como un relato para niños o menos niños, ya que en sí, ese libro ha sido calificado como un libro de novelas, buenas o menos buenas, por cuanto de incomprensible contiene, por mucho que los clérigos y sacerdotes traten de explicarlo... antaño encontraron la fórmula, con lo del dogma de fe (que incluso constó mucha sangre... con aquello de cree o muere)... pero hoy las cosas o se explican convincentemente, o simplemente se demuestra la incapacidad para ello y se dejan a la libre interpretación de cada cual... eso sí, respetando lo que cada cual crea y en lo que yo, desde luego no entro...  que cada cual sea feliz con su Dios y credo, sin que tampoco él, moleste en nada a los demás, eso simplemente (entiendo) es lo civilizado.

            Nuevo intervalo de tiempo muerto y tras ello la continuidad.

            -Hay múltiples relatos basados en religiones anteriores a Cristo, en las que igualmente se habla de trinidades, de hijo de Dios, de Madre Divina, ó Diosas Madres; las que transformadas por los tiempos y las religiones, las encontramos hoy día en plena efervescencia; como por ejemplo son, las romerías en determinados lugares campestres y donde muy posiblemente, se venerase desde la noche de los tiempos, alguna deidad con diferente nombre al que se le asigna hoy, pero a la que acudían multitudes de peregrinos para rendirle culto y pedirle favores. Generalmente todos esos lugares, tenían un manantial o pozo de agua sagrada ó milagrosa. Esas ceremonias y como ahora mismo, se celebraban en la eclosión de la primavera, como estación de la máxima fuerza de la creación de la vida en este nuestro pequeño mundo. Había otras muchas, que girando alrededor de las cuatro estaciones, en realidad se adoraba al Padre de la vida y mayor símbolo divino ó procedente de Dios... o sea, nuestra estrella de luz y vida, el Sol.

            Julio se detuvo aquí y tras pensar un poco, continuó; estaba sometiendo a su memoria a unos notables esfuerzos, que se fueron viendo compensados.

            -Por todo cuanto antecede, todas esas religiones han explicado el cómo vino el hombre y cómo le siguió la mujer, puesto que y curiosamente en casi todos los relatos leídos por mí, sigue la mujer al hombre y es claro que después, los hijos de ambos... quizá de ahí venga la autoridad del hombre, posiblemente inventor de los relatos (todos) y con lo que se aseguró el mando en todos los sentidos, puesto que observemos que es el hombre el que rige todo y la mujer es una subalterna, hasta llegar a los días actuales, donde sale a mandar con toda su fuerza y apartando al hombre siempre que puede, pero no olvidemos, que la mujer y a la sombra, parapetada en el hogar... ha mandado siempre en el hombre y dentro de la familia, ha modelado a la misma y sobre todo a sus hijos... recalco... hijos, que siempre considera de ella mucho más que del padre de los mismos y ello es notorio, por múltiples razonamientos y observaciones, que hoy omito.

            Nueva detención de la exposición y tras la pausa la continuidad.

         -Como no quiero hacer muy largo el relato; reflejo a continuación un bellísimo texto de cómo, Dios creó a la mujer, según la vieja civilización India (la que se dice es la fuente de todas las religiones de Occidente) y que es uno de los últimos relatos leídos por mí; dice así: “Cuenta una leyenda indostánica, que cuando Dios decidió crear a la mujer tomó la redondez de la Luna, las suaves curvas de las olas, la tierna adhesión de la enredadera, el trémulo movimiento de las hojas, el tinte delicado de las flores, la amorosa mirada del ciervo, la alegría del rayo del sol, las gotas del llanto de las nubes, la inconstancia del viento, la timidez de la tórtola, la vanidad del pavo real, la suavidad de la pluma del cisne, la dureza del diamante, la dulzura de la paloma, la crueldad del tigre, el ardor del fuego y la frialdad de la nieve. Tras mezclar esos ingredientes, Dios le dio la mujer al hombre.

            Transcurrido algún tiempo el hombre le dijo a Dios: Señor, la criatura que me diste me hace desdichado, quiere toda mi atención, nunca me deja solo, charla incesantemente, llora sin motivo, se divierte en hacerme sufrir y vengo a devolvértela porque no puedo vivir con ella.

            Cuando pasó otra semana, el hombre le dijo a Dios: Señor, me encuentro muy solo, desde que te devolví a la criatura que hiciste para mí, ella cantaba y jugaba a mi lado, me miraba con ternura y su mirada era una caricia, reía y su risa era música, me cuidaba y cocinaba para mí, era hermosa a la vista y suave al tacto, me dio hijos y yo era feliz a su lado. Devuélvemela por que no puedo vivir sin ella”.

            Aquí se detuvo de nuevo Julio, el que mirando a su interlocutor, observó como reía de buena gana, pero en sonrisa silenciosa y que seguro le había producido la última parte de lo relatado; observado ello continuó diciendo.

            -El relato es en si mismo, un poema bellísimo y si se analiza, se puede escribir un muy largo relato, desgranando cada una de las muy concentradas frases y palabras que lo componen, puesto que es de una imaginación maravillosa y, debió ser escrito por alguien que observó a las mujeres durante muchos, muchos años; por tanto hay que deducir que fue escrito por un varón y en su ancianidad y para dejar constancia de lo difícil que es entender a la mujer, la que indudablemente es muchísimo más complicada que el hombre. Yo y hace ya años, escribí un relato, que en principio titulé así: El otro cordón umbilical. En él, intento demostrar el poder de la mujer sobre el hombre y el motivo de ello, puesto que... simplemente, todos hemos sido paridos por mujer y ningún hombre ha llevado en su vientre a ninguna mujer; así y desde que nacemos hasta que morimos, somos recibidos, manejados, administrados e incluso amortajados... por las manos de una mujer, la que como mucho más fuerte que nosotros, generalmente nos sobrevive muchos años. Pero es verdad... ¿Quién es capaz de entender a la mujer?... es claro que el relator ó escritor hindú, que realizara en su imaginación, tan completa y fantástica mezcla de ingredientes, para conformar el ser de una mujer... quizá se quedó corto... ahora, hay que reconocer que el hombre, en mayoría, necesitamos a la mujer, para estar menos solos de lo que en realidad lo estamos... y por otra parte... quién conociera y conviviera con su madre... ¿La olvidó?... creo que no, de ninguna de las maneras, para él y salvo tristes y mínimas excepciones, será la mejor mujer que conoció en su vida y nunca olvidará su regazo y mucho menos si recuerda el haber sido amamantado con la leche de sus pechos. Y por mi parte he terminado mi exposición, espero añada usted algo y la completamos.

            El anfitrión, sí que y sin responder aún, tomó el botijo, ofreció agua a Julio, que bebió devolviéndole el recipiente, para que él bebiese también; cosa que hizo y ya el botijo en su sitio, dijo cuanto sigue.

            Sí... y muy buena exposición y que de forma improvisada ha realizado usted, cosa notable por la dificultad de ello, así pues acepte mi felicitación... pero dicho ello, me ha sorprendido lo que dice usted sobre “el otro cordón umbilical”; quisiera que me ampliara usted lo que tenga deducido de ello, puesto que lo encuentro muy interesante y enigmático, haga el favor de extenderse en detalles; muchas gracias.

            Julio muy complacido, respondió sonriendo.

            -Poco se puede ampliar a lo que sintetizando ya he dicho, pero trataré de ampliar algo y para lo que contaré con su ayuda, puesto que ya en el tema, usted debe intervenir también... veamos. Aunque repensando en ello, sí que voy a ampliar y bastante, puesto que es un tema que ahora mismo, es de tremenda actualidad y por cuanto van en aumento los enfrentamientos entre los dos sexos... veamos.

            Dijo y tras un intervalo de pensamiento, que fue largo, dijo cuanto sigue y que fue alternando con cortas pausas, pero muy breves para que el discurso no perdiese la fuerza con que lo fue diciendo e improvisando... era un tema que lo tenía bien estudiado.

            -Lo he comentado infinidad de veces, pero de alguna manera hay que pensar y meditar en ello, para tratar de comprender ciertos comportamientos entre hombre-mujer o viceversa, puesto que el hecho existe y no parece ser haya sido investigado a fondo.

            Es claro que no me refiero al cordón umbilical físico y que une la placenta de la madre con el vientre del hijo y que es cortado tan pronto el recién nacido "sale a la luz de este mundo".

            Hay otro cordón y el que yo denominé hace ya muchos años como "cordón umbilical psíquico" y el que para mí, existe y es el que une de por vida al hombre con una mujer y aún cuando a lo largo de la vida, este hombre dependa de diferentes mujeres.

            Ese lazo invisible es por cuanto sigue. Un hombre viene siempre en el vientre de una mujer, ninguna mujer, por contra, ha venido en el vientre de un hombre. Así y desde que nace ese hombre, hasta que muere; generalmente "va pasando" de brazos en brazos, hasta que generalmente son unos brazos femeninos, los que le ponen la mortaja antes de emprender, "ese viaje de regreso".

            Es claro que ese hombre, mal considerado o clasificado como perteneciente al "sexo fuerte", va recibiendo cuidos y a la vez órdenes, desde antes de haber aprendido a hablar y andar y las va a seguir recibiendo (directa o indirectamente) a lo largo de su vida, procedentes de mujeres que se le van cruzando y que siempre tratarán de mandar en él, ó dominarlo de alguna de las maneras, puesto que por la fuerza o por la astucia, la mujer manda en la mayoría de hombres y muchos ni caen en esa cuestión, que resume muy bien ese dicho popular que afirma que... "si tu mujer te pide que te tires por un talud, pídele a Dios que no sea muy alto" (más o menos pues cito de memoria).

            En cuanto a la fuerza del hombre (o vitalidad) y la de la mujer, a la vista está la longevidad de unos y de las otras. Morimos mucho antes que ellas y generalmente nos sobreviven largos años, con lo que queda demostrado la resistencia física de unos y otras.

            No hablemos de lo de "sexo fuerte o sexo débil", puesto que un hombre difícilmente "cansa o agota" a una mujer y por contra, una mujer si que puede "cansar o agotar", a más de un hombre y se queda "tan fresca" en esas lides amorosas, donde igualmente tiene el privilegio de poder fingir, cosa que al hombre le está totalmente vedado; queda por tanto demostrada la potencia de ambos seres, que semejantes, no son iguales en apenas nada de lo decisivo y que los define como bastante diferentes.

            El hombre, si que suele ser "más bruto", más brusco o incluso "más bestia", pero bajo mi particular opinión, basada en muchas observaciones, de cuando yo "andaba por el mundo" de pueblo en pueblo y "de mostrador en mostrador": la debilidad masculina es manifiesta y el hombre sólo, se queda mucho más desamparado que la mujer. Prueba de cuanto digo es que si el viudo es él, la familia -generalmente- no marcha y termina por desaparecer, salvo que tenga la suerte de encontrar otra mujer ("verdadera") y que recoja a la misma y la saque adelante. Por contra si en la familia muere el padre, la madre (si sabe serlo, que generalmente si que lo sabe) saca adelante a la prole, logra situarlos y cubre el rol del padre, con una potencia y dignidad que todos hemos visto en múltiples ocasiones.

Esa debilidad masculina y siempre salvo excepciones, se nota en múltiples reacciones, que no son otra cosa que diferentes estados de miedos, que pueden incluso, desembocar en violencia; puesto que siempre la violencia oculta algún tipo de miedo, "más o menos profundo" y que posiblemente ni conoce el que lo padece. Obsérvese que en mayoría de casos del asesinato de una mujer por un hombre; éste termina por suicidarse después, lo que no demuestra otra cosa, que miedo a no saber afrontar el futuro.

         A mi juicio es lo que justifica ("aunque no lo va a reconocer nadie hoy y ahora") ciertas violencias, las que no controladas a tiempo, llegan a producir los deplorables hechos que estamos hartos de ver reflejados en la prensa y TV: a saber, lo de los malos tratos a mujeres, si bien está reconocido que igualmente los son a los hombres, por mujeres que los dominan, maltratan, pegan, vilipendian, e incluso destruyen o llegan a asesinarlos. Pero lo hacen mucho más sibilinamente, más inteligente o perversamente.

            Lo que ocurre, es que en un mundo catalogado como "machista", se ha obviado el opuesto o "hembrista", que tiene sus perniciosas consecuencias, pero las que son silenciadas y llevadas con paciencia de "santo", por cuanto el hombre maltratado, es incapaz en mayoría de casos, de denunciar ciertos hechos ante una comisaría o juzgado, puesto que generalmente y en principio, lo que puede recibir es la rechifla, el cachondeo, o un tipo de rechazo, que de antemano limita la acción, puesto que, ¿quien es "el guapo" que denuncia abiertamente, que su mujer le pega, maltrata, vilipendia o escarnece...? Por contra, a la mujer se le ha dado toda clase de amparos y facilidades (como por otra parte es de cierta lógica) y demagógicamente (hasta los políticos se convierten en "salvadores", puesto que ante todo saben que el voto de la mujer, es aproximadamente un diez por ciento más numeroso que el del hombre y la mujer es más manipulable que el hombre) se ha hecho bandera de algo, que como muchas cosas en la vida, tienen otra parte oculta y muy importante, puesto que ningún hombre (yo no me lo creo en absoluto) llega a ciertos grados de violencia, si no es por cuanto hay antecedentes desde vete tu a saber cuanto tiempo anterior y que producen unos hechos íntimos, que nadie conoce nada más que los desgraciados que los llegan a protagonizar, en ese grado ya digno de lástima y compasión y en los que "los espectadores" (muchas veces convertidos en espontáneos e implacables jueces) ni piensan, ni caen, y menos tratan de averiguar y comprender.

            Pienso sinceramente, que lo primero que hay que sentir, es lástima, incluso piedad, por aquel que recurre a la violencia como extremo, puesto que antes han debido de ocurrir cosas y muchas, así como de múltiples envergaduras.

            Por ello, siempre hay que procurar, "no llegar al silletazo", que más de una vez "alguien", ha pensado asestar a su compañero/compañera, harto ya de aguantar imponderables, situaciones violentas o de límite y a las que se llega, simplemente a través "de la lengua" y sin necesidad de recurrir a otro tipo de "arma asesina"... "las palabras pueden ser más mortíferas que un arma homicida del tipo que sea". Y la mujer sabe emplearla infinitamente mucho mejor que el hombre.

         Por ello, por todo ello, al menos; no juzguemos a la ligera. Tratemos de comprender a "víctima y verdugo" ("ó verduga") y más aún, quienes cobran del erario público para tratar de impartir una difícil justicia, la que antes debiera ser: el tratar de una concordia, que muchas veces (yo creo) puede reinstaurarse, si se media a tiempo y antes de que las cosas lleguen a esos límites, donde ya "la fiera" (macho o hembra) ha perdido el control y apenas ya nada se puede hacer.

            Por ello, por todo ello, pensemos y meditemos en que la violencia, es un signo de debilidad, puesto que el violento es tan débil... tan débil, tan débil, que no se controla ni a si mismo y es por ello, por cuanto en muchos casos ("no se si en todos") es más digno de lástima que de otra cosa, puesto que... "el que destruye a una persona, en realidad se está destruyendo así mismo"...?

            Que duda cabe, que "lo que está pasando", es el enorme fracaso social y humano que corroe a la sociedad actual; por tanto son necesarias, o mejor dicho, ya imprescindibles... "nuevas escuelas de hombres y mujeres, donde verdaderamente se formen éstos, como tales"; creo sinceramente que habría que de nuevo... volver a estudiar a Pitágoras y su escuela..?"

            Aquí terminó el discurso y el que dejó sorprendido al extraño Número trece, que de momento no supo reaccionar, cosa que pudo hacer viendo el silencio que se había producido y lo hizo de la siguiente manera.

            -Magnífico, magnífico, Don Julio... digno de un jurista y actuando ante un tribunal que supiera calibrar todo lo que usted y en muy poco tiempo, ha sabido sintetizar... le felicito, le felicito... y poco puedo añadir yo a todo ello, así pues es usted el que cierra ese espinoso asunto y el que como usted afirma, tan de actualidad en el mundo y entre las relaciones entre hombre y mujer, incluso en países que se denominan a ellos mismos... “como muy civilizados o avanzados en derechos (nunca se nombra la palabra obligaciones) humanos.

            Dijo y continuó de inmediato.

            -Dejemos por el momento descansar “las teteras y sus neuronas” y salgamos a dar un paseo por estos campos que tenemos “dentro de casa” y distraigámonos un rato, fuera puesto que el tiempo, aunque entoldado, invita a disfrutarlo y de paso, nos oxigenamos un poco y nos refrescamos, puesto que aquí hace ya calor al lado de la lumbre... ¿qué le parece mi oferta?

            -Acepto la misma, puesto que como usted dice... “el motor ya está bastante caliente y necesita de la natural refrigeración”. A la vuelta continuaremos, puesto que aún tenemos tiempo para debatir algo más; la mañana está resultando interesante.

 

CAPÍTULO X

 

            Y así lo hicieron; salieron al exterior y se refrescaron y oxigenaron con el muy limpio airecillo que circulaba por aquellas vertientes de la montaña; deambularon e incluso saludaron a algunos de aquellos extraños campesinos de ambos sexos y pasados unos quince minutos, de nuevo entraron en la casa para seguir con sus debates.

            Se sentaron en los ya citado sillones y al amor de la lumbre, que si bien más apagada, aún mantenía un calor agradable y que ambientaba toda aquella estancia. Ya acomodados, fue el interno en aquel sanatorio el que inició la conversación diciendo.

            -Como antes ha referido usted el suicidio... ¿Quiere que profundicemos en el tema y por lo terrible del mismo?

            Julio escuchó aquello con cierta sorpresa, pero no lo eludió; por lo que respondió a su interlocutor.

            -Bien, sea como usted propone, pero precisamente por cuanto es usted el proponente, exponga lo que ha debido de suscitarle ese espinoso tema, puesto que como usted ya ha dicho, es terrible, complicado e inexplicable... puesto que hasta los animales más “ínfimos”, luchan por la propia vida y por la continuidad de la misma.

            Dicho ello, se produjo una pausa y tras ella, aquel interno dijo.

            -Efectivamente; el tema me ha venido bullendo en la mente, al referir usted la debilidad de muchos asesinos de sus esposas o compañeras, que en gran cantidad terminan suicidándose después... y ese es un solo punto de reflexión, puesto que los motivos y los suicidios son abundantísimos y abarcan, hasta a aquellos pilotos suicidas japoneses (época en que aun los modernos samuráis se suicidaban haciéndose el harakiri)[27]... pilotos que se inmolaban por “su patria y su emperador” y que hoy... continúan los musulmanes, con esos otros y también bárbaros suicidios, de ciertos grupos seguidores de Mahoma y que se matan, asesinando indiscriminadamente a otros y que lo hacen, de similar forma a la ya referida de aquellos kamikace japoneses[28]... aunque estos (los actuales y fanáticos musulmanes), aún se creen defensores del propio Dios, su religión y su paraíso, en el que esperan (ilusos) ser recibidos por no se cuantas bellas y vírgenes huríes, para que allí y con sus vírgenes cuerpos, les compensen de la brutalidad cometida en este pobre mundo... pero entre esos dos extremos existe el suicida y el suicidio, por tantos motivos, que la imaginación no puede abarcarlos. Mi deducción sobre esta calamidad humana, trataré de resumírsela.

            Aquel hombre ya viejo y experimentado y el que como Julio, rondaría ya los setenta años de edad... o más; tras un intervalo que necesitaría para hilvanar lo que diría después, pronunció este relato o pequeño discurso.

            -El suicidio y el suicida: Hay que decir primero que grandes sabios antiguos y modernos, consideraron el suicidio como “el peor de los crímenes que puede cometer el hombre”; puesto que la vida es un don de Dios (si bien aquellos hablaban de dioses, pero significaban a Uno sobre todos los demás y al que todos debían obediencia) y sólo Él, se reserva la potestad de dar o quitar la vida. De ahí el rechazo de cada vez más personas a “la pena de muerte”. Aseveraban en sus enseñanzas, sobre todo los estoicos; que debemos hacer y hacer bien, lo que depende de nosotros; puesto que lo que viene del Cielo (o los dioses) sólo hay que ponerle la espalda, doblar la cerviz y aguantar lo que venga, puesto que La Deidad, nunca envía “peso que no pueda ser aguantado” y además; todo cuanto de tal procedencia recibimos, es  enviado para una perfección y no para una perdición o destrucción del ser creado.

            Aquel hombre hizo una pausa y luego continuó.

            -Bien es cierto que hoy, y precisamente en el seno de la sociedad más opulenta que el hombre ha logrado a lo largo de su dilatada historia, los suicidios son abundantes, tanto en Europa (preocupantemente abundantes incluso en la civilizada Francia) como en el extremo oriente y donde en Japón, donde alguna juventud, hastiada de todo… se llegan a poner de acuerdo para suicidarse en grupo. También en los EE.UU. abunda ello y sobre todo en su Ejército, están muy preocupados por los abundantes suicidios en el mismo; aunque generalizando; es que en todo el mundo rico son ya demasiado abundantes, cosa que cuesta creer si no fuese una realidad, que si bien no se publica por miedo a las posibles consecuencias o “contagios”, pero que existe y a la que hay que enfrentarse como un hecho que es real. Es por lo que (quizá) el denominado, “Tribunal Europeo de Derechos Humanos, admite el “derecho” al suicidio: El tribunal se basa en el artículo 8 del Convenio Europeo que reconoce que, la elección de un demandante de cómo acabar con su vida pertenece al ámbito de su vida privada. Sólo es necesario que el suicida sea capaz de tomar la decisión y de llevar a cabo la acción”.

            Nueva pausa y continuó.

            -Es curioso que en los diez mandamientos de las tablas de Moisés; sólo figure el “No matarás”, pero bien entendido, este mandamiento abarca hasta el no matar a la propia vida y quizá por ello no fue añadido al “no matarás”, el “no te suicidarás o matarás a ti mismo”. “La vida, aún triste, merece ser vivida”, decía Rabindranat Tagore,  porque la vida es un regalo para agradecer y disfrutar. Cada vez que te niegas a recordar esto, tu felicidad disminuye y  tu calidad de vida se resiente. Y aunque quizá más de una vez y en situaciones trágicas, muchos más de los que podamos imaginar… “pensaron en dar ese fatal paso” (que luego y afortunadamente no dieron); puesto que la mayoría de ellos, luego repensaron el asunto y decidieron seguir con la vida y las cargas que con ella nos han llegado, que luego iremos superando; y hay remedio para ello puesto que… generalmente al nacer un nuevo día, él nos trae nuevas esperanzas y nuevas visiones más agradables o conformables, con situaciones trágicas vividas sólo horas antes y suelen desaparecer las tensiones. De ahí el viejo consejo de que antes de obrar... “consultar con la almohada”.

            Aquel hombre se detuvo de nuevo y tras pensar largamente, terminó diciendo cuanto sigue y como si quisiera dejar algún mensaje balsámico para los atormentados.

            -Cuando se está angustiado o desesperado. Me permito aconsejar dos tipos de meditaciones que suelen hacernos ver muchas cosas que en el tráfago de la vida, muchas veces atrozmente vivida en la vorágine de las prisas y las “necesidades vicio”, no vemos... cosas que agobian a muchos en esta absurda sociedad consumista que hay que tratar de frenar y remodelar… para que no nos atormente y por ello, no vemos, salidas airosas que siempre las hay. Para evitar ello, lo que aconsejo es lo siguiente. Es simplemente ir (solo) a buscar un lugar en el campo (sirve igualmente un parque o jardín urbano) y donde rodeados de la naturaleza y sus ruidos naturales, sepamos desde una o dos horas antes, esperar a que llegue el amanecer o el anochecer. Si en el primero miramos con paciencia al lugar por donde aparecerá el Sol y esperamos a que se nos muestre con todo su esplendor… y en el segundo miramos al lugar por donde se pone desde que empieza a caer la tarde hasta que llega la noche; logrando (en mayoría de ocasiones) un relajamiento del cuerpo y la serenidad del alma, notaremos como en nuestro ser van entrando efluvios y fuerzas desconocidas pero que nos revitalizarán enormemente… no hay que pronunciar ninguna oración prefijada; hay que dejar que el alma se manifieste pidiendo con serenidad lo que se cree necesitar en forma de ayuda… incluso si surge, no es malo derramar algunas lágrimas… al contrario; es en la enormidad de la pequeñez de cada ser y en esos momentos, es donde puede uno encontrar significados que nada ni nadie, puede transmitirle a uno “en los idiomas conocidos”; y lo digo, por cuanto lo he experimentado más de una vez… “y las tormentas pasaron”. También se puede practicar iguales meditaciones; en esas largas madrugadas y cuando el sueño se va y no quiere volver; en el recogimiento del propio lecho… “convertido en altar íntimo y donde se cuenta uno todo, todo, todo y sin temor alguno a nada”; seguro que en esa intimidad, llegan respuestas y sin necesidad de palabras, las recibiremos en nuestra alma… ¿Acaso somos responsables de nuestro propio existir? No… por tanto no nos exijamos mucho más de lo que creamos es suficiente… y por descontado, lo de quitarse la vida… es el absurdo en su grado máximo. Significando que en los libros que tratan de la reencarnación, allí se dice que el mayor crimen que podemos realizar en este mundo es nuestro propio suicidio y lo que pagaremos muy severamente en las siguientes reencarnaciones.

            Dicho ello guardó silencio y mirando fijamente a su interlocutor, le invitó a opinar, cosa que tras un espacio no corto de reflexión, hizo Julio diciendo.

            -Considero lleva usted razón y he oído con suma atención todos sus razonamientos, puesto que y como usted bien apuntó, es que; hasta los más “ínfimos animales”, cuidan la vida hasta extremos notables y como ocurre con ciertas especies de hormigas tropicales; que cuando llegan las enormes inundaciones que ocurren en la Amazonía, ellas para trasladarse sobre las aguas, se unen unas a las otras y así se conforman como grandes balsas, que transporta todo el hormiguero a través de las aguas y hasta que llegan a terrenos secos y donde pueden continuar su natural forma de vida y en cuyo trabajo supongo morirán muchas de ellas... o como incluso hacen las temibles langostas, que si bien arrasan todo por los campos que sobrevuelan; pero cuando vuelan por encima de las aguas del mar o de algún lago que no pueden atravesar por cansancio; se inicia una caída voluntaria de masas de estas, que se convierten en plataforma o balsa, donde se posarán el resto y desde allí y una vez recuperado el descanso, levantan el vuelo (las que pueden) y continúan su marcha, para seguir alimentándose y de paso destruir de la forma en que lo hacen.

            Julio hizo una pausa y luego continuó diciendo.

            -Curiosamente existía el suicidio en los hombres y lo hacían de forma solidaria con el grupo a que pertenecían y para no ser una carga ya inútil para los mismos; así y por ejemplo, entre los esquimales, al llegar a la vejez... voluntariamente, se abandonaban en la congelada tundra boreal y allí esperaban la muerte “dulce”, puesto que se dice que la más dulce de las muertes es la de morir congelándose, por lo que en el pueblo de mis mayores, se solía decir cuando alguno moría así en los ventisqueros... “se quedó con la risa, como el cabrero”; rememorando que aquella muerte del tal cabrero, le había dejado una mueca como de risa en su rostro y así quedó al quedar muerto congelado.

            Julio guardó silencio, dando por terminada su intervención, pero entonces tomó la palabra su interlocutor el que añadió cuanto sigue.

            -Sí... también había pueblos que practicaban el suicidio por diferentes motivos o causas; entre ellos y que sepamos, cuentan por su crudeza, los espartanos, los que en muchos casos se suicidaban... “o los suicidaban”; puesto que de alguna manera, no toleraban “miembros defectuosos o inútiles en su sociedad”; también cuentan que en las primitivas tribus celtas o nórdicas, los viejos y al llegar a una edad donde ya no se podían valer por sí mismos o ser miembros útiles a la tribu... se suicidaban. Hay mucho escrito sobre el suicidio y el que al parecer, su uso se pierde como el mismo ser humano ... en la noche de los tiempos; triste historia de luchas, padecimientos y sufrimientos infinitos... y que como podemos comprobar, hoy siguen de similar forma al ayer.

            Dicho ello se produjo un silencio en aquella estancia, sólo roto por el crepitar o crujir de los leños ardiendo o de los que ya casi consumidos, crujían sus brasas; y como la pausa se alargaba fue Julio el que intervino diciendo.

            -Hemos desembocado en un final bastante triste, bastante apagado y creo que debemos iniciar otro tema, más... reconfortante u optimista, puesto que la vida no es sólo estas estampas que hoy hemos presentado... considero debiéramos tocar, simplemente, el nacer, el crecer, el reconocer algo de ese gran “milagro”, cual es la vida en sus múltiples manifestaciones... ¿qué le parece?

            -Bien, sea como usted dice y puesto que la idea ha sido suya y seguro que ya tiene un boceto in mente, desarróllelo y veamos hacia donde nos lleva.

            Julio aceptó el reto y tras tomarse un tiempo para concentrar o diluir aquella idea, dijo cuanto sigue.

            -Nacer... esa maravilla: Como observador de “lo natural”, me he maravillado infinidad de veces, por el proceso del nacimiento y de todo el proceso que conlleva cualquier nacimiento; sea éste vegetal, animal y no digamos del humano. He visto muchísimo de ello... mucho con mis propios ojos y muchísimo, con los de esos verdaderos y sensibles seres humanos, que elaboran esa infinidad de documentales con los que nos muestran la indescriptible maravilla de La Creación, mostrada en este planeta, al que incluso los sabios filósofos antiguos, consideraban como “un ser vivo”. La última observación fue en mi propio huerto (donde tantas he tenido) y fue al observar una almendra caída de las altas ramas de un almendro y las que recojo cuando el aire las tira. Pero ésta y debido a las continuas y abundantes lluvias, no la he visto a tiempo y cuando la he visto... ya tenía un brote que apuntando al suelo, se clavaría en el mismo en busca de nutrientes, para posteriormente lanzar otro brote hacia el cielo y en busca del padre Sol; es la operación de cualquier semilla que dirige sus dos brazos, uno hacia abajo para nutrirse y sustentarse y el otro para desarrollarse al máximo y recibir el alimento atmosférico y sideral que necesita... y ello es maravilloso el verlo y apreciar, el que algo inerte en principio, tiene la enorme fuerza (yo necesito un martillo para partir una almendra) para primero, abrir su fuerte y seguro recipiente contenedor, luego para clavarse en la tierra y empezar a luchar para llegar a ser un bastante corpulento árbol... pues bien, ese o similar proceso es el que ha formado esas enormes selvas y bosques que existen y que igualmente nos maravillan... “en ello hay algo sobrecogedor” y por ello y muchas cosas más, yo dudo en que de verdad existan ateos; yo soy creyente... y lo que no quiere decir que entienda a Dios... “o como quieran denominarlo”: pero existe.

            Julio hizo una pausa y luego continuó.

            -Pues bien, si pasamos del mundo vegetal al animal... yo y hace muchos años, me sobrecogí y sentí incluso un dolor extraño, al ver en un documental, como una insignificante (por lo minúscula) “especie de gamba o quisquilla”; mantenía en su vientre a sus crías y allí estaban, hasta que consumiéndose la madre para que éstas comiesen de su cuerpo... al final las crías salían vivas, ágiles y muy ordenadamente de aquel “claustro materno” y el que quedaba totalmente vacío, consumido y... muerto. Terrible lección de la Madre Naturaleza; que en otras estampas nos horroriza, caso de la Mantis... la que y tras la copulación, suele comerse al macho... posiblemente por cuanto los nutrientes los necesita para engendrar la nueva vida. No hablemos de otros animales superiores (mamíferos como nosotros) que matan o mueren, defendiendo a sus indefensa prole. Podría seguir contando muchísimas cosas más, pero lo que pretendo es reforzar mi propio pensamiento y si logro que  a otros les sirva para algo; me sentiré satisfecho puesto que ahora entro en algo... muy discutido, quizá demasiado.

            Nueva pausa y de nuevo continuó diciendo.

            -Lo último que he leído y que igualmente me ha maravillado, es un trabajo de varias páginas y con profusión de datos, sobre  la concepción, embarazo y formación de un ser humano; realizado por una mujer[29], por lo que en el trabajo, se nota el sentir femenino y maternal de la hembra humana. Estremece el recordar sólo unos datos allí expuestos, tales como los que siguen...“Día 15: A partir de ese día se organiza el sistema circulatorio de un embrión, gracias al flujo de sangre materna que llega a través de la placenta. Días 16-21: Aparece el esbozo cardíaco (corazón) como centro motor de la circulación sanguínea. Día 21: Se produce el primer latido. Desde su primer día de vida, el embrión y la madre se envían señales. Un milagroso ida y vuelta que, al cabo de tres semanas, da paso al primer latido. Así se desarrolla ese milagroso “diálogo molecular”.            No digo más, considero más que suficiente para tratar de entender algo esta maravilla; por mi parte y en relación a “la almendra” antes citada; ella descansa ya en un tiesto, donde y como en otras ocasiones, se irá formando un almendro, que después será pasado a tierra para que siga creciendo. Y como habrá entendido, insinúo algo sobre lo del tan controvertido aborto... lo de que si el ser humano lo es, o no lo es, a un tiempo determinado de días o fechas... yo y visto y leído todo lo que cito y mucho más que he leído y visto y desde hace mucho tiempo; yo creo que la concepción empieza de inmediato a que el espermatozoide perfora al óvulo y es a partir de ese instante, cuando ya empieza a formarse el ser que si se cuida, llegará a adulto... “como llegamos usted o yo”; para qué buscar más comparaciones. Es por lo que hay que tener cuidado, sumo cuidado, en; “no hacer lo que no se debe y hacerlo bien siempre”; pero matar algo que ya vive... no sé, no sé, no encuentro la palabra adecuada, la dejo para usted; si así lo estima, pueda profundizar más, yo con lo dicho he terminado mi exposición.

            Se produjo un nuevo y no corto silencio; el que fue roto por el anfitrión o interno de aquel sanatorio, el que y como tenía por costumbre, se mesaba la barbilla mientras pensaba algunas respuestas o reflexiones y como ya quedó reflejado; efectuado ello dijo.

            -Muy bien expuesto Don Julio... lo ha sintetizado muy bien y poco se puede añadir a esa síntesis del que indudablemente es un milagro no aclarado aún, pese a las conjeturas y tesis de los que se denominan sabios científicos; la vida es un misterio y que a cualquiera por insensible que sea, ha de maravillar... por todo ello, maravilla aún más aunque ahora sea de forma terrorífica; el cómo esa vida que tanto tarde en formarse y con la perfección que lo hace... en el caso del ser humano, se llegue y demasiada frecuencia, al suicidio o al asesinato... sí y lo ha dicho usted con esa frase, que le recuerdo ahora puesto que se me ha quedado grabada en mi mente, puesto que usted ha dicho... “yo dudo en que de verdad existan ateos; yo soy creyente... y lo que no quiere decir que entienda a Dios... “o como quieran denominarlo”: pero existe”.

            -¿Es que usted tiene alguna duda sobre ello?

            Fue Julio el que inquirió de pronto y a lo que su interlocutor tranquilamente dijo.

            -No... no lo dudo y comparto totalmente su sentir; puesto que “la nada sería nada y la nada no existe”, por tanto si hubo y sigue habiendo Creación, es por cuanto Una Fuerza Inconmensurable e Inabarcable, por nuestra capacidad intelegiente... lo hizo; el nombre que le asignemos no importa, pero y sintetizando aún más... “si existe la obra es por cuanto existe el artífice”; no necesito más para yo también creer en ello.

            Aquí terminó el diálogo sobre este tema, pero como aún había tiempo; aquel hombre tomó de nuevo la palabra y dijo a su interlocutor.

            -Dejemos la metafísica y sus misterios y pasemos a comentar algo de la actualidad; hablemos de la política del mundo actual y analicemos lo que ocurre, aunque ello sea brevemente. Claro que si usted ya está cansado, lo dejamos y dentro de dos días continuaremos... ¿qué me dice?

            Julio se removió en el sillón, sonrió brevemente y tras ello y antes de responder, agarró el botijo y ofreció agua a su anfitrión, el que mecánicamente bebió, devolviendo el recipiente a Julio el que también lo hizo y tras ello respondió.

            -Bueno, sea lo que usted propone y como parte de usted, exponga lo que crea oportuno, puesto que el tema... mejor dicho, el muy sucio tema, tiene “mucha tela para cortar”; veamos lo que surge de su propuesta.

            Aquel hombre, se tomó un espacio de tiempo y luego dijo cuanto sigue.

            -La insostenible política de hoy: La política que hoy se practica en la mayor parte del planeta, no es otra que la tiránica que de siempre se ha empleado. Los políticos se apoderan del poder, de las leyes, de los jueces y fiscales, de las policías, de los ejércitos y en definitiva; obran como obraban los sátrapas, absolutistas, omnipotentes de hace centurias o milenios. Si existen leyes tienen que ser para todos y al decir todos, digo todos; sea rey, presidente de república, de gobierno o cualquier otro empleado público de menor rango; si no es así, el Estado se convierte en una tiranía; de mayor o menor envergadura pero tiranía al fin y la que irá degenerando destruyéndolo todo y sumiendo a los pueblos en nuevas y aplastantes miserias. Ya es tiempo de que se reconozca el que todo ser humano, ha sido engendrado y parido de similar forma y por tanto ha de ser amparado y castigado por iguales leyes; ese es el sentido de justicia de una verdadera democracia y no estos pudrideros que nos quieren presentar como tales y que no se sostienen, ni ante las deducciones de un niño de los primero cursos de la enseñanza escolar.

            Dicho ello, aquel hombre hizo una pausa y luego continuó.

            -Creo que fue el premier británico Winston Churchill el que dijo que... “sin libertad de prensa y libre expresión, gobierna cualquiera” y a la vista está que “esos cualquiera, gobiernan al mundo actual y con amplia facilidad, puesto que mientras más irresponsables y corrompidos, mucho mejor dominan (que no gobiernan, que es otra cosa mucho más digna) a las masas que los tienen que soportar, puesto que están indefensas. No es necesario nombrar a nadie, puesto que tristemente el mundo está muy bien nutrido de esta plaga corrupta y la que se encarga de corromper, “todo lo que necesita para mantenerse en el poder”. Pero hoy ya tampoco funciona lo que aquel famoso premier británico afirmara; puesto que hoy se publica todo, se dice todo, se sabe todo; y sin embargo, esos altos o altísimos delincuentes, campan por sus respetos, se ríen de todo el mundo e incluso permaneces en puestos que deshonran bochornosamente y sin que nada les ocurra... ¿cómo puede estar ocurriendo tantas cosas así y con tanta impunidad? Es más; incluso a los grandes bandidos y que son echados a tiros de sus poltronas; se les busca asilo, donde puedan  seguir viviendo opíparamente del fruto de sus latrocinios y expolios que dejan a sus pueblos en la ruina o la miseria... ¿por qué? ¿No ha llegado ya el momento de establecer la verdadera justicia y que el que la haga la pague? De no llegar a ello, el mundo seguirá como hasta aquí... “siempre hecho una mierda... mejor dicho... una inmensa mierda, gobernada por miserables mierdas”... y perdóneme estas calificaciones bastante burdas o soeces, pero es que ya se exaspera cualquiera viendo lo que se está viendo y tanta impunidad.

            Nueva interrupción y nueva pausa; tras ella dijo cuanto sigue.

            -Pero se llega a más y como ha ocurrido en España; dictámenes emitidos por el denominado “Tribunal Supremo”; llegan a los despachos políticos regionales y con toda la impunidad inimaginable, se dice y luego se elude la sentencia afirmando... “se acata pero no se cumple”; y el tal político (o políticos) siguen en su sillón, cuando el más lerdo de los súbditos (que no ciudadanos que no hemos llegado a ello aún) entendería que de inmediato, ese o esos políticos, debieran recibir la visita de la policía con la orden del juez y meterlos en la cárcel de inmediato, mientras se les sigue juicio para fijar condena y sin que intervenga la perversa fianza que los libere de ni un minuto de prisión. Y he dicho perversa fianza y lo confirmo, puesto que no se puede comprar una pena de prisión; si existe prisión existe para el que tenga dinero y para el que no lo tenga... si no es así, que las leyes fijen claramente las delimitaciones y por tanto que desaparezcan las vejatorias fianzas y por lo que acabo de afirmar. En el campo privado (si es que se puede clasificar así, puesto que a ciertas alturas lo público y privado van tan unidos como los niños siameses) ocurren cosas inverosímiles, como las ocurridas con dos grandes estafadores sentenciados por el Tribunal Supremo (Alberto Cortina y Alberto Alcocer) y alguno otro de menor relevancia; que al final y recurriendo a otro tribunal (dicen que superior al superior, cosa que mueve a risa); al final y tras largos años de “idas y venidas por rutas de vete a saber qué vías”, a través del muy cuestionado Tribunal Constitucional; los dejan limpios como la patena y sin haber pisado un solo día la cárcel a que fueron condenados.

            Nueva pausa y silencio ininterrumpido, tras el cual prosiguió.

-Lo que se denomina conciencia, remordimientos y cosas así... deben estar o muy atrofiados o totalmente ausentes de quienes por mínima decencia o dignidad, tenían que ser los primeros en dar ejemplo de “estos valiosísimos materiales para que la verdadera paz y prosperidad, fuesen imperando en este pobre mundo”.

            Aquel extraño “loco” identificado como “El número trece”, guardó silencio y esperó la respuesta o intervención de Julio; el que habiendo oído con atención todo ello, se lo tomó con calma y pasado un tiempo, dijo y de forma bastante desalentada, cuanto sigue.  

            -Sí... y poco se puede añadir a todo cuanto usted afirma con una contundencia indiscutible... y es que el mundo y como dice una canción, “es puro teatro”, teatro como aquel ya viejo de hacer comulgar con ruedas de molino; de en definitiva, imponer siempre la razón de la fuerza y olvidar todo lo demás; la plaga de siempre sigue latente y actuando y no es otra que la del que pretende vivir del esfuerzo de los demás y no responder de nada ante nadie. En definitiva es siempre “ese anillo o círculo vicioso que atenaza cualquier avance verdaderamente digno de mención”. No, no puedo ni ya quiero añadir nada más, muestro con ello mi impotencia, mi amargura, mi desesperación; puesto que aunque soy rebelde ante todo ello... pero, ¿qué hacer? Nada, nada en absoluto, confiese usted también su impotencia, puesto que lo es al igual que yo.

            Aquel interno en un lugar creado casi seguro, para que pudieran huir hacia el mismo algunos privilegiados, no pudo decir nada de momento; sí que mostró un rictus en su rostro que era en sí mismo una muy amplia respuesta que significaba simplemente, “ese querer y no poder que muchos ilusos padecen en este pobre mundo”. Por todo ello se estableció un denso silencio, en el que ya sólo se escuchaba el crepitar de las brasas de aquel fuego en aquella chimenea y el que iba apagándose, como respuesta al abandono a que había sido sometido.

            Fue este el pretexto o motivo para reiniciar una actividad, ya que aquel enfermo y sin aún decir nada, se limito a coger algunos leños, situados en una leñera anexa a la chimenea y colocarlos encima de las brasas, tras lo cual volvió a reclinarse en el asiento y entonces sí que habló a su interlocutor diciéndole.

            -Hemos llegado a uno de tantos muros infranqueables como llegamos en el pasado y llegaremos en el presente; pero ello no debe desanimarnos para continuar, en ese “tejer y destejer esa maravillosa tela o trama cual es la inteligencia compartida”, por ello y visto que afuera a empezado a llover y aún tenemos tiempo, puesto que su habitual hora de marcha, aún no ha llegado; intentemos hablar de otra cosa y sea la que sea; le agradeceré la inicie usted y trate de que el nuevo tema sea menos... “árido”.

            Julio recibió aquella proposición con una sonrisa de comprensión y entendiendo lo que aquel hombre le proponía, respondió diciendo.

            -Intentaré complacerle y de paso complacerme a mi mismo, puesto que efectivamente aún tenemos tiempo de hablar de muchas cosas, veamos que se me ocurre.

            Dicho ello, se arrellanó en el sillón, adrede cerró los ojos para así concentrarse mejor y pasados unos minutos, propuso lo que sigue.

            -Hace ya bastantes años y un día en que mi cuerpo y mi alma se encontraban en un sosiego pocas veces disfrutado; meditando ante la máquina de escribir (aún no habían llegado a España los ordenadores) se me vino a la mente, el comparar la vida de un ser humano con las cuatro estaciones físicas, que cada ciclo anual nos ofrece el planeta Tierra y escribí un relato sobre ello, que tengo insertado en mi página Web y como usted tiene en esa mesa un ordenador encendido y supongo que el mismo tiene conexión a la red de Internet; boy a sacar el mismo, imprimirlo y se lo pasaré a usted; luego lo comentaremos; pienso que es lo que ahora necesitamos “para refrescar mente y cuerpo”... ¿me permite usted que use su ordenador?.

            Aquel hombre se sorprendió un poco, pero reaccionó rápidamente diciendo.

            -Sí; por descontado que sí... y además, su idea (que es valiosa) nos permitirá emplearlo muchas veces, para así, acceder a archivos propios o ajenos y tener elementos más contundentes para con ello enriquecer nuestros diálogos... así es que emplee el ordenador e impresora, como si fuesen de su propiedad; yo mientras me distraigo viéndolo hacer.

            -Gracias; boy de inmediato.

            Dicho ello, Julio se trasladó al escritorio, manipuló el teclado y a los pocos minutos, tenía en pantalla el documento buscado, el que no era muy extenso, ya que una vez localizado lo imprimió en un folio por ambas caras. Efectuado ello, lo leyó y tras ese examen, volvió a su sillón y alargó el texto a su anfitrión, el que cómodamente instalado fue leyendo el texto, cosa que realizó por dos veces. El escrito decía así.

         “Las cuatro estaciones de la vida:

           Al entrar la primavera, “todo el mundo sensible, suele cantar a esta estación” y suele hacerlo por considerarla la más importante del ciclo anual, que repetido desde que el mundo es mundo, sólo es un hito más en LA VIDA, cuyos ciclos vitales los dividieron en cuatro y de ahí lo de “las cuatro estaciones”.

          PRIMAVERA: Efectivamente, es la más pujante de las estaciones o ciclos, es la más rebelde y activa; es la eclosión de una vida latente –siempre- la que en esta época, se manifiesta con todo el esplendor y toda la belleza que la Madre Naturaleza otorga a todos sus hijos; sean estos del reino animal, vegetal y “otros menos conocidos”. Figurativamente se la dedica, al amor y la pureza de sentimientos y es el “aguijón” para que muchos poetas canten a la Creación; si bien la mayoría suelen quedarse más abajo y dedican sus cantos a otros amores menos platónicos y por tanto más excitantes para la sangre humana y fogosa. De cualquier forma es –para mí- el símbolo del crecimiento continuo en la constante renovación del progreso Universal; donde nada muere, todo se transforma y progresa en una evolución positiva, aunque imperceptible, la mayoría de veces.

          VERANO: Menos cantado –mucho menos- que “su madre”, la primavera; ya que el verano es la estación madura, la estación del máximo calor y energía; la estación... “donde todos los frutos se entregan”, donde todas las cosechas se recogen y reparten; donde el crecimiento llega al cenit de cada ciclo anual –o de vida-. Donde la plenitud de la vida se manifiesta al máximo de su potencia y donde “el Padre Sol”, sonríe con su máxima generosidad, llenando de vital calor espacial a esta parte de la esfera terrestre, donde se vuelca con todo su poder generador de energías para reservas del futuro “enfriamiento”, que a continuación, e inexorablemente... llegará con las otras estaciones.

          OTOÑO: Suele ser cantado con tristeza, con pena, con sentimiento de impotencia; muy pocos son los que saben encontrar en esta estación los valores simbólicos y reales de lo que representan en la vida... “TODA LA VIDA”. Pues el otoño, es la época de “las canas”, es la época en que las hojas cogen sus más vistosos “dorados... y brillantes tonalidades”... antes de morir. Es la época... “de la paz y algún sosiego”; es la época de la reflexión sobre la sabiduría; la época del merecido descanso, donde el vegetal y el animal comienzan a aletargarse, en una menor actividad, e igualmente se preparan para la época más dura a que han de pasar seguidamente. Pero esa preparación se hace –al menos así debiera hacerse- sin miedos, sin temores, sin pánico a lo inevitable; debe ser asimilada y asumida, con la sonrisa de la experiencia; con el “curtido” de haber soportado ya... “todos los soles y todos los aires”, con la más plena y segura esperanza de un futuro que aunque con apariencia sombría, no es –ni mucho menos- lo que inconscientemente la ignorancia humana le ha asignado.

          INVIERNO: Es la muerte aparente, puesto que digo –y mantengo- que nada muere, que todo se transforma en una vida eterna, esperanzadora y de progreso continuo; por tanto, el frío invierno es el reposo transitorio del cuerpo y del alma; del vegetal y el animal; de –incluso- la actividad de LA MADRE TIERRA,  de la caricia suficiente del PADRE SOL. Es la época de las cabezas plateadas, en el más bello color de los cabellos; es la época de las más dulces arrugas de la piel del Sabio, de la máxima madurez de las neuronas cerebrales, la época en que ya mueren o duermen –al fin- las terribles pasiones, los inútiles y efímeros afanes que no tienen casi valor alguno. Es donde el “frío manto de las nieves eternas y periódicas”... otorgan la paz al que está preparado para recibir ese máximo fruto, obtenido en el largo –larguísimo- camino de, “sus cuatro estaciones”; es el final de una etapa vivida en una esfera del espacio. Es la estancia tranquila en el, “andén del tiempo”, esperando con toda la tranquilidad del mundo, el tren que lleva a la eternidad.

     Por ello los sabios, nunca han temido a la muerte, más bien la han amado y añorado su natural llegada, puesto que han sabido comprender que esa transición, no es más que una etapa final y que inicia otras etapas venideras y superiores; donde nuevas primaveras vendrán a lanzar sus espíritus y almas, sus "yos" y esperanzas, sus fuerzas vitales y creadoras... “hacia ese infinito final”, del que nadie sabe, del que nadie dice... del que muchos no creen, pero del que otros muchos también... firmemente creemos y pensamos que es la realidad de una Justicia Universal, que es la que impera en todo el Universo y la que nadie, “NADIE”, puede interferir... y menos aún, cambiar”.

            Así terminaba aquel escrito, el que igualmente reflejaba que había sido escrito el día 23 de Marzo de 1983; puesto que aquel ya viejo escritor, tenía por costumbre, indicar fecha y lugar donde realizaba sus escritos, igualmente anotando cualquier remodelación posterior, cosa que en este trabajo no había.

            Aquel interno había leído por dos veces el escrito y aún releyó algunos párrafos, mientras a través de esa lectura su rostro se fue serenando y llegó a mostrar un aspecto apacible y sonriente y en ese estado, se dirigió a su interlocutor diciéndole.

             -No sabe usted cuánto le agradezco ese obsequio que acaba de hacerme, puesto que en verdad, en este momento me ha servido de una especie de medicina necesaria, para reponer fuerzas... ¿me permite que me lo quede? Puesto que prometo leerlo muchas veces más.

            -Sí, claro que sí, ya pensé en ello cuando me acordé de él y le pedí permiso para imprimirlo; puede quedárselo e incluso difundirlo a su entera comodidad; solo le ruego que si lo hace, indique al final el autor del mismo y la fecha que indica.

            -Indudablemente que así lo haré; puesto que lo mismo que a mí me ha encantado leer ese texto, tan conciso, tan esperanzador y tan lleno de ilusiones, seguro que a muchos puede servirle el mismo para momentos difíciles de superar, puesto que y es verdad aquello tan manido de que... “la esperanza es lo último que se pierde”; y a ella tenemos que recurrir los seres humanos para seguir viviendo... para seguir caminando.

            Se hizo una pausa y que Julio mantuvo sin intervenir, por lo que su interlocutor continuó hablando cuanto sigue.

            -Usted ha dividido perfectamente los cuatro ciclos anuales en que muestra la vida del ser humano en el planeta que habitamos y los que como usted descubrió, son mensajes como tantos otros “naturales”, para que el que sabe leer en el “libro de la vida”, lea e interprete; puesto que de forma parecida, podemos leer en el ciclo de cada día que vivimos y donde se repiten mensajes enormemente positivos para aquel que sabe interpretarlos... ¿no lo estima usted así?

            -Sí, creo que sí y entiendo lo que usted me quiere decir, pero prefiero oírselo desarrollar tal y como usted lo deduce, así pues dígamelo.

            Aquel hombre aceptó el envite; pero antes de iniciar la respuesta y como hacía calor en aquella estancia, puesto que la lumbre había vuelto a tomar grandes calorías, debido a los troncos echados en la misma y que ya ardían  plenamente... tomó de nuevo el botijo de agua, ofreció beber a su invitado (el que aceptó) y bebiendo él del mismo y dejado el recipiente en su lugar de reposo inició su relato.

            -El día es para mí un mensaje continuo de incitaciones a pensar y deducir; puesto que en el día, también esta “el mensaje de la reencarnación”, de la eterna vida y del resurgir de todo, puesto que nos dice que todo se renueva, que es aparente la muerte, pero que el renacer es continuo y además, en cada hora, en cada momento del día, podemos asimilar y recibir las fuerzas vitales que el Universo envía a raudales, para aquellos que saben y están dispuestos a recibirlas.

            Hizo una breve pausa y luego continuó.

            -Iniciemos con la imaginación el nacimiento del día y continuemos así hasta que ese día aparentemente muere y observemos con detalle todos sus movimientos.

            Nueva pausa y nueva toma del tema.

            -Es noche cerrada y salimos al exterior para ver venir el nuevo día; se puede realizar desde una ventana, balcón o terraza o donde, exista una amplia vista del horizonte, nunca desde uno de esos monstruos de cemento, que pegados los unos a los otros, nada se ve o apenas nada de la amplísima naturaleza; imaginemos pues, que estamos en un parque o exterior que nos permite, ver (en silencio) los dos puntos cardinales, por donde “nace” el día y por donde “ha de morir” (Este y Oeste). Está claro que me refiero a un día apacible y donde va a lucir el Sol, más o menos pero con cierta intensidad; puesto que los días de nublos, tormenta de lluvia, aire, nieves, tendrán otras lecturas; todas ellas interesantes si observa uno todo cuanto sepa observar.

            Nueva pausa y nuevo proseguir en el relato.

            -Nos encontraremos, perfectamente despiertos y aseados, para recibir a ese día como él merece; por lo que también debemos ir con la máxima tranquilidad, paz y sosiego que podamos acumular y ya situados en el lugar que fuere, media hora antes de que empiece el amanecer, miraremos por donde aparecerá el Sol; meditando esa media hora en aquello que nos preocupa o que creemos desear para que nuestro yo mejore y se enriquezca. Así iremos apreciando desde la obscuridad nocturna, hasta ir viendo esos tenues velos de penumbras y en las que va avanzando la luz natural, dibujando las siluetas que tengamos frente a nosotros... iremos viendo como lentamente se va borrando todo lo obscuro, pasando de unas cuasi imperceptibles y luego suaves tonalidades del amanecer, hasta ir llegando la plena luz diurna y antes aún de que aparezca el primer rayo de sol, el que irá apoderándose del horizonte, hasta mostrar todo el disco solar... es claro que tan pronto aparezca la iniciación del primer rayo de luz solar, habremos tenido que cerrar los ojos o separar la mirada del “inmirable” por lo peligroso de ello para la vista.

            Se detuvo aquel hombre y de inmediato continuó.

            -Junto con la visión del amanecer, iremos notando los murmullos o ruidos naturales de la Madre Naturaleza, que de igual forma y con cierta lentitud, va despertando a sus criaturas y las que iremos notando a nuestro alrededor... y de ahí, el que estas observaciones, las hagamos fuera del mundanal ruido, puesto que la contaminación del estruendo en los lugares habitados, impide cualquier observación de este tipo y no digamos de las meditaciones que estoy recomendando.

            Nueva pausa y continuación del relato.

            -Si logramos concentrarnos en cuanto digo; al terminar ese ejercicio, que no será muy largo, al terminar el mismo, habremos notado que en nuestro ser, han penetrado nuevas energías y con ellas una vitalidad que ni pensábamos pudiera lograrse con tan sencillos ejercicios, que si no diarios, pero sí convenientes y cuando el alma los necesite, puesto que no cuestan nada. El nacimiento del día es un gran mensaje de renovación de todo lo natural y positivo que beneficia al ser humano. Y lo mismo ocurre pero a la inversa, si lo hacemos al atardecer y cuando el disco solar empieza a ponerse de ese color rojo anaranjado y al que cubren los velos de la tarde, luego los del anochecer y así y en un bellísimo espectáculo... hasta que llega la noche cerrada y empiezan a aparecer en el cielo los primeros cuerpos estelares que terminan en ese cielo estrellado, que sólo en los cielos limpios de contaminación se puede apreciar en toda su misteriosa belleza... Es el mensaje que en la mañana nos dice; “no preocuparos por nada que como yo nazco, vosotros naceréis ininterrumpidamente”; y que al anochecer nos recuerda algo parecido... “nos preocuparos y dormir tranquilos que no me marcho, simplemente voy a descansar y mañana volveré con nuevas energías”.

            Terminó así el relato y sin decir nada, aquel extraño loco, esperó para ver que decía su interlocutor; el que sonriendo de forma muy sosegada dijo.

            -Sí... lo he experimentado más de una vez, en mi chalé e incluso con mi perro al lado, el que imitando mi propio silencio, ha permanecido inmóvil y sin emitir ni un gruñido, hasta tanto yo no he dado por terminada esa experiencia; que como usted dice, es positiva por demás... y efectivamente, si lo realiza uno, con esa especie de oración sin palabras, cual es la meditación serena y tratando de comunicarse con ese algo que nos rodea  y que dimana de las inmensidades del Universo... recibe un algo que no hay palabras para explicarlo, pero que efectivamente, transmite fuerzas desconocidas y que hacen un efecto benefactor magnífico para todos los componentes que poseemos, sean físicos o no físicos... sí, estoy totalmente de acuerdo, con usted.

            Dicho ello e instintivamente, Julio miró el reloj y vio que el tiempo ya era el de despedirse y marchar; cosa que hicieron ambos y cada cual se fue a su destino, pero ambos contentos y satisfechos por aquella muy interesante mañana en la que tantas cosas se habían contado el uno y el otro; y que tantas sensaciones transmitieron a sus yos físicos y mentales, por lo que y como acordaran, quedaron con muy buenos deseos para la continuidad que con la frecuencia acordada irían celebrando.

 

CAPÍTULO XI

 

            Transcurridas las cuarenta y ocho horas que ambos dialogantes se habían marcado como espacio para continuar con aquellos “diálogos de locos”; se volvieron a reunir de la forma ya comentada y de nuevo, ambos se encontraron en la parcela del Número 13 y que en aquel “manicomio” le había sido asignada. El tiempo continuaba fresco y con chubascos; también algún viento desapacible les impedía estar en la intemperie bajo aquel centenario olivo; por lo que de nuevo se acomodaron en el interior de la casa del interno, el que ya había preparado el fuego y por tanto el ambiente de aquella estancia era confortable por demás. Tras los saludos habituales, ambos se sentaron en aquellos sillones que resultaban bastante confortables y uno frente al otro, recibiendo el calor de la chimenea de forma no directa, pero sí suficiente.

            -Bien; de nuevo uno frente al otro... y yo deseando el que transcurrieran estos dos días; puesto que aquí en el sanatorio, la vida rutinaria no siempre resulta agradable, si bien me habitúo a ella, puesto que si aquí es rutina... fuera, es que no tengo muchos deseos de estar... esta especie de convento sanitario, me es mucho más llevadero.

            -Sí, supongo que sí, puesto que deduzco sin temor a equivocarme, que usted cuenta con medios económicos para vivir en otro lugar y sin faltarle la comodidad y la libertad de acción... que aquí, supongo la tiene limitada.

            Fue Julio, el que respondiendo a su interlocutor dejó caer aquello en el ambiente y sin intención alguna, simplemente por hablar de algo intrascendente, antes de entrar en los temas (generalmente áridos) en que terminaban ambos interlocutores; pero aquel extraño loco, recogió la insinuación y respondió.

            -Efectivamente, tengo medios para cuanto usted dice o insinúa... pero los dejé “en buenas manos” y me retiré a vivir aquí, donde tras un primer tratamiento, me aceptaron por tiempo indefinido... y aún cuando puedo rescindirlo cuando lo crea oportuno, pero la verdad... “no me atrae el volver al fragor de la absurda batalla de la absurda vida que ya se vive fuera de aquí”... y reitero; prefiero seguir viviendo en esta especie de extraño convento, donde nadie obliga a nadie a nada religioso; si bien hay capilla para orar aquel que lo necesite, o desee y que puede efectuarlo dentro de ella y allí orar a cualquiera que sea el dios en el que crea... y algunos lo hacen; y allí se recogen, a orar o meditar, sin que nadie los importune, ni les marque hora y tiempo... esa estancia, está abierta las veinticuatro horas de cada día y de verdad que se encuentra muy bien acondicionada para ese menester... algún día, puede que le invite a verla.

            -Me gustaría ello, puesto que “un templo para todos los dioses”, ya es algo que atrae a alguien como yo; pero no insisto por hoy... usted dirá el momento; acepto (pues) la invitación y quedo a la espera, de que usted lo decida.

            Tras esta respuesta surgió un compás de espera o pausa, que rompió el interlocutor el que dirigiéndose a Julio, dijo.

            -Le sugiero iniciemos los diálogos... le cedo la iniciativa, así pues; empiece usted; puesto que estoy seguro ya trae más de un tema... ¿O me equivoco?

            -No... no se equivoca usted, como yo tampoco me equivoco si afirmo lo mismo que usted, puesto que estoy seguro que usted tiene más de un tema preparado.

            Mecánicamente y mirándose de frente, ambos interlocutores se echaron a reír y con aquella espontánea risa, confirmaron el acierto de ambos; tras ella Julio aceptó la invitación y dijo.

            -No soy amigo de las conmemoraciones centenarias y la verdad, no me agradan el desenterramiento simbólico de muertos, para homenajear su recuerdo a fecha fija, puesto que ello suele ser organizado para lucimiento de los vivos, más que para el reconocimiento de “los famosos” o ilustres, muertos... pero aún así, yo hoy traigo un texto, en relación a un centenario que por lo insólito del mismo, merece ser leído y comentado... ya que el autor, lo dedicó a un hombre desconocido y por los motivos que él sabría... yo lo he encontrado en la red de Internet, donde tropecé con ese texto en un foro (me atrajo el peculiar título del mismo) y en el que como suele ocurrir, nadie firma con su nombre, por tanto es algo anónimo, pero por la fuerza que tiene, se lo traigo y después lo comentaremos, ya que estoy seguro le va a interesar, por lo humano de ese pequeño relato... vea usted.

            Dicho ello, Julio sacó de su bolsillo un par de folios y se los alargó a su compañero de charla; el que automáticamente alargó la mano, se ajustó las gafas y empezó a leer aquel texto; cuyo contenido era el que sigue.

 

“Centenario a un idealista: He querido escribir una elegía en prosa (puedo hacerlo en poesía pero no la leería nadie) a un ser humano; que como muchísimos otros, nació y murió en su propio lar o pueblo, y a los que nadie les ha dedicado un centenario jamás; pero yo lo hago hoy pensando en el que me promueve esta conmemoración, pero también en el resto de los que como él, fueron lo suficientemente íntegros, para sostenerse de las tentaciones que a otros dominan y pervierten; que no pretendieron nunca otra cosa que trabajar... para sí mismos y sus familias, pero también para su pueblo y para otros pueblos, siendo honrados consigo mismo y para los demás, por los que murieron.

            Pienso que murió equivocado; engañado por otros; manipulado y explotado miserablemente, puesto que él, como tantos otros idealistas, pensaba que luchaba, por algo digno de arriesgar hasta el propio pellejo (“que se llevaron los vientos malditos”); puesto que él (iluso) creyó que el siglo veinte y las primeras convulsiones que acabaron con imperios (que sustituyeron otros nuevos) era el momento, la época en que el hombre había llegado a ser verdaderamente hombre (igualmente la mujer) y que era el momento que fuese establecido, lo que él resumía en pocas palabras.

            “A cada cual según sus merecimientos mediante el trabajo y al que no pueda trabajar, lo suficiente para que viva sin temores y con cierta dignidad”.

            Fueron los tiempos en que se creía que había madurado un socialismo, que luego engendró a un comunismo y que hoy cuando escribo; yacen inútiles y acabados, bajo los más sucios suelos, cenizas, fangos y sangre derramada que nadie podía imaginar... y él mucho menos que la mayoría... reitero, era un idealista y de alma, si no pura... pero indudablemente “mucho más blanca que la de la inmensa mayoría”... incluso que la de las masas, por las que él creyó trabajar. “Las masas fueron y siguen siendo borregos... y lo serán por aún ni se puede predecir cuantos siglos más”.

            Muy joven se alistó en las filas de las juventudes socialistas... después pasaría al comunismo y adquirió cierta relevancia entre las gentes de su pueblo y de su provincia; era un dirigente natural y no luchaba por... “la panza y el bolsillo”; que son los dos componentes que destruyen cualquier idealismo y sea del tipo que sea; lo que por otra parte es la constante realidad a lo largo de la triste historia, de ésta especie de mamíferos bípedos a la que yo también pertenezco.

            Tan idealista fue, que incluso controlando aquellas “requisas” de oro, plata, joyas y piedras preciosas en su zona; todo lo fue reenviando a los jefes que decían gobernar a España y que preconizaban, que era todo para ganar aquella horrible guerra... “y libertar al pueblo... a los pueblos”.

            No se quedó ni con una sola moneda (otros sí que guardaron para el porvenir y luego se vieron salir “prosperidades” inusitadas, de done nunca hubo casi ni “un duro”) y... “cuando se lo llevaron los vientos”; a la joven viuda... sólo le quedó, el trabajar como entonces se trabajaba; y que solo lo saben los campesinos jornaleros que vivieron la mayor parte de ese terrible siglo veinte... considerado por mi, como el más terrible y sanguinario que haya sufrido la humanidad desde que existe.

            Aquella mujer, viuda a los veinte años y con una criatura dándole el pecho... sólo pudo hacer aquello... también pudo meterse a puta (como tantas lo hicieron simplemente para vivir y que vivieran sus hijos o la familia)... pero optó por el otro camino, que igualmente era difícil, puesto que “puteados” fuimos millones y millones...

¡Ay del vencido! Dijo Breno a las puertas de Roma, colocando su pesada espada, en la parte de la balanza, donde se encontraban las pesas, para exigir más oro a Roma, para no entrar él y sus huestes, a saquearla y arrasarla... y es claro que los vencidos romanos, pagaron hasta el último grano (o gramo) de oro, que aquel caudillo exigió.

            Aquel idealista y como es fácil ya saber; nació pegado a la tierra y de una familia de campesinos sin tierra, braceros andaluces, que aún peor que los siervos de la gleba, vivían por aquellos entonces... corría 1911 en su mes de junio; y precisamente, en ese mismo mes y 28 años después... “vinieron los vientos de la guerra” y se lo llevaron una madrugada; esta fue la felicitación onomástica que recibiera aquel idealista; pues se lo llevaron el día de San Pedro de 1939... “ya había acabado la guerra, dijeron los vencedores”... pero no fue así y ya he escrito mucho sobre ello; y está publicado.

         Sí... fue una felicitación “muy ardiente”; se la dieron en forma de ni sé cuantas balas de fusil y puede que alguna de pistola, como “tiro de gracia”; nunca lo supimos; sus restos yacen en una fosa común y allí descansan.

            Por otra parte, nada anormal en esta anormal España en la que nacimos y que a tantos “Pedros y Marías”,[30] exterminó o condenó a estas miserias; puesto que hechos así o peores, los hubo en ambos bandos de “hunos” (según Unamuno) y estoy totalmente seguro, que de haber ganado la guerra, “los otros hunos”; las cosas hubieran ocurrido igual o similares... “ambos hunos fueron paridos por madres españolas” y ya se sabe lo que es España y que yo califiqué hace mucho tiempo... “como un queso de muchas leches”; al parecer (y lo digo hoy) la mayoría “malas leches”.

            Es por lo que España seguirá siendo el culo de Europa y de otras tierras más. Ojalá que me equivoque... pero si cambia, yo entonces ya también estaré muerto y afortunadamente... puesto que entonces ya habré descansado y no tendré que pensar y escribir más, sobre tantas miserias... “espero que en el otro mundo me encomienden otros trabajos más placenteros”; de éste me iré muy cansado... puede que agotado”.

*******

            Así terminaba el escrito y el que una vez leído por aquel extraño loco... éste se dejó caer en su sillón, dejando caer igualmente la mano con que sostenía aquel texto, pero sin soltar el mismo; luego miró a su interlocutor con una mirada triste y cansada diciéndole cuanto sigue.

            -Es algo tremendamente doloroso; quién esto ha escrito tiene que tener unas experiencias dolorosísimas en su alma y desde luego, que este “disparo” al Universo, lo demuestra con creces... pero, en resumidas cuentas “nada nuevo bajo el Sol”... ¿cuántos millones de historias como esta o muy similares se habrán podido escribir sólo en el pasado siglo? ¿Y en los anteriores? Sí, es terrible el constante repetir de la tragedia del ser humano y que parece algo así como... “un nunca acabar”.

            Dijo aquello y levantando el brazo que tenía caído y sosteniendo aquel escrito, se lo alargó a su interlocutor diciéndole.

            -Tenga usted amigo Julio; le ruego me haga una copia y otro día me la trae, puesto que es un escrito para leer muchas veces y sobre todo, cuando a uno le atormenten recuerdos no gratos.

            Julio y con un ademán rechazó la entrega diciéndole.

            -Quédeselo, yo tengo copia en mi archivo y ya pensaba dejárselo hoy.

            -Muchas gracias.

            Fue la respuesta del anfitrión, el que entonces dejó el escrito en la mesa del escritorio, para lo que tuvo que levantarse; regresando a su asiento, pero al paso agarró el botijo, ofreció agua a su invitado, el que rechazó la invitación, por lo que aquel hombre, esta vez bebió solo. Sentado ya, habló así.

            -No quisiera “escarbar” más en el tema del escrito y precisamente por lo árido del mismo, mejor dejémoslo estar y busquemos otro tema para dialogar lo que sea.

            -Bien, como usted decida, pero ahora le toca a usted buscar ese tema, así pues espero lo inicie.

            Fue la respuesta de Julio, el que quedó a la espera del inicio que tuviera a bien realizar aquel interno; el que tras unos momentos de pensar en ello, se levantó, volvió al escritorio, se sentó en el mismo y buscó en una de las carpetas que tenía sobre la mesa, volviendo con unos papeles a sentarse en su sillón. Efectuado ello dijo.

            -Al invitarme usted para que plantee un nuevo diálogo; he recordado algo que escribí hace años y que fue una correspondencia, “con el viento”, puesto que aunque fue real y realizada en la red, pero ya sabe que allí predominan los seres anónimos... y como esos escritos y de alguna manera, guardan relación con el desesperado canto que antes he leído y que usted me ha traído; yo le correspondo con estos que ahora le entrego y que puede quedarse si así le place.

            Dicho ello, alargó la mano y entregó a Julio unos folios, que éste fue leyendo pausadamente y cada vez más interesado en lo que los mismos contenían; cuyo texto es el que sigue y que se refleja, con todos sus caracteres tal y como aparecían en el papel.

 

DOS CARTAS AL VIENTO

 

      He leído y meditado tu carta y tras ello, te correspondo según lo que considero mi saber y entender en asuntos tan complicados como me planteas, ¡Oh viento!

     Llevas toda la razón del mundo cuando dices que hay que hablar por el que no sabe, o quiere; pero también  hay que convencerlo de que si no sabe, que aprenda y que se moje... este mundo va mal, por cuanto la sociedad va mal... pero no lo olvides... ¡¡LA SOCIEDAD SOMOS TODOS!! Mejorémonos nosotros mismos y (si podemos) al vecino más cercano y ello incansablemente, pues milagros no son posibles

     Me hablas de Cristo y Dios; de la Biblia: simplemente leyendo y meditando el Sermón del Monte, allí está todo lo que dijo Cristo (todo lo demás son añadidos y "negocios montados al amparo del mismo") La religión es ésta: "no hagas al prójimo lo que no quieras que a ti te hagan"... ayúdale en lo que puedas y como a ti te gustaría ser ayudado... no hay más... sólo paciencia y esperanza, a ver que es lo que hay tras la muerte... que siempre tiene que ser "natural", no forzada. De ahí que sea prohibido con el no matarás, lo que entra incluso en el no... matarte o suicidio.

     Tu filosofía y que reflejas en tu carta, en gran medida es la mía, pero yo llego a más, yo trato de comprender al hombre (por bestia y perverso que sea) pues siempre pienso, que él como yo, fuimos creados (NO NOS CREAMOS NOSOTROS MISMOS) y que esa fuerza inconmensurable a la que denominamos Dios, sabrá el qué y el por qué de todo ello... Criticas a los políticos (igual se puede a todo el que está sediento de poder)... pues yo, ya viejo, pienso más profundamente y siento piedad, por todos, incluso por mi mismo; siento piedad por tantas cosas, que incluso me la produce... UN SIMPLE ARBOLITO TRONCHADO POR UN GAMBERRO, por el que igualmente siento ya piedad... pobrecito... no sé si me entiendes o no, pero no me importa...

      Se puede decir todo, todo (LA PALABRA ES LA VERDADERA ARMA PARA LA INTELIGENCIA Y A LA QUE LOS INFERIORES TEMEN SIEMPRE (NO CONFUNDIR MALICIA CON INTELIGENCIA, LA INTELIGENCIA DEBE SER SIEMPRE, NOBLE), pero con inteligencia, formación y educación y el que no las posea, simplemente que aprenda. Tu definición de los regímenes políticos es correcta, no fallan los sistemas, falla el hombre... "pero es el hombre que compra a otros hombres para vivir a costa de esos hombres", de ahí, que cualquier régimen político necesite una crítica justa pero implacable, así como un cuerpo de justicia clara y concisa y que condene más a quienes ya entienden de leyes, los que deben ser juzgados y no por ellos mismos, si no por un cuerpo fuera de la justicia, pero compuesto por hombres y mujeres justos, que entiendan y dictaminen con los propios dictados que de la justicia... cualquier ser humano llevan en su corazón.

     Sobre la religión que profesas u otras cualesquiera que profesen otros... No te ciegues nunca en un solo punto, LA VERDAD NO SABEMOS CUÁL ES, y el relato de la Biblia, se dice, que ya lo tenían los babilonios y en aquel imperio, fue donde lo empezaron a copiar, aquellos primeros judíos que fueron allí deportados; en las religiones mesopotámicas, también tenían "su paraíso, su diluvio, etc."; de ahí que te indicase lo del "Sermón del Monte" (extracto magnífico religioso-político-social) y lo de AL PRÓJIMO COMO A TI MISMO, que viene desde antes de los judíos y Moisés, procedente de la civilización China... lo que demuestra, que LA ENSEÑANZA (SI ASÍ LO ENTENDEMOS TODOS) ES ÚNICA Y SIMPLE, puesto que no haciendo a otro hombre, lo que no quieres que a ti te hagan, has llegado a la paz, el entendimiento y todo lo que deseamos; pero es más, no se debe hacer nada malo, ni al animal ni incluso al vegetal; lo que no quiere decir, que no sacrifiquemos animales para comerlos, pero todo ello realizado con la máxima rapidez y con toda la piedad del mundo... yo hace tiempo que no creo en ritos, creo en "eso" que denominamos Dios... pienso y me maravillo y... simplemente espero, aunque te confieso, que no entiendo.

     No trato de influir en nadie, que cada cual siga el camino que quiera, es su libertad... esa libertad que nos otorga LA PROPIA CREACIÓN QUE NADA NOS DICE CLARAMENTE. Así es que decide tú lo que debes hacer.

     Y nada más por hoy (te he dedicado toda la mañana) esperemos que todo funcione, que mis artículos sean leídos y que ello me estimule a producir mucho más, pues desde luego (te reitero) que tengo temas para no agotarlos mientras viva. Esperemos que ese Dios en el que creo, me ayude y me permita... "morir escribiendo".

 

APÉNDICE:

 

     TU ARTÍCULO EN INTERNET: La verdad, el mismo me recuerda, aquellos largos sermones, que los sacerdotes católicos, nos daban en los años cuarenta (1940/50) y los que recuerdo, como algo enormemente complicado y difícil de asimilar; quizá por ello, es el propio CRISTIANISMO EL QUE NO SE ACLARA y de ahí, el que, existan CIENTOS DE IGLESIAS CRISTIANAS, las que con su lógica, todas pretenden tener LA VERDAD Y ES CLARO QUE TODAS ELLAS TOMAN A CRISTO COMO META DE TODAS LAS SENDAS PARA LLEGAR A DIOS: No voy a discutir ello, pero me reafirmo en lo que te escribo sobre Dios y La Biblia, en mi escrito de ayer... Todas las enseñanzas cristianas (te repito) están (o se encuentran) simplemente leyendo el Sermón del Monte y siendo capaces de practicarlas podríamos llegar casi a "la santidad", cosa ésta muy difícil, por cuanto somos de carne y hueso y tenemos apetitos y miedos, que la vida real, se encarga de que mantengamos; quizá por ello (la teoría de la reencarnación y los que se denominan ESPÍRITAS O ESPIRITISTAS) en la reencarnación, se explican mucho mejor que lo hace, la propia Biblia (que es larguísima y farragosa y se presta a miles de interpretaciones) esos espíritas/espiritistas, también toman a JESÚS, COMO BASE DE SUS ENSEÑANZAS, sólo que ellos, lo consideran como UN HERMANO NUESTRO (MUY SUPERIOR EN GRADO INIMAGINABLE A NOSOTROS) pero al fin y al cabo, un hermano, enviado por Dios, para explicarnos, muchas cosas que ninguna de las iglesias cristianas, ha explicado nunca... ¿Verdad, mentira?... yo ni entro ni salgo; ya te he dicho que yo no he pertenecido nunca a ningún credo político, religioso o filosófico... Harto de pensar, meditar y sufrir; YO YA ENCONTRÉ A ESE DIOS EN EL QUE CREO Y CONFIO Y el que según deducción propia, ni necesita templos ni oraciones determinadas, el templo puede ser cualquier lugar (mejor dentro de tu yo interior) y la oración, la que improvises en cualquier momento de necesidad y que lo hagas, con toda la fe (esa fe que tu muy bien defines en multitud de cometidos) de que seas posible portador: terminando esa oración, simplemente considerándote, algo "cuasi inexistente" y que necesita mucha comprensión, ayuda y piedad PROVENIENTE DEL PROPIO DIOS QUE TE HA CREADO. La verdad, a mí me resulta ya muy beneficiosa, esa particular creencia mía y la que no opongo a ninguna otra... PUES LOS CAMINOS DEBEN SER INFINITOS, SIEMPRE QUE RESPETEMOS LA OBRA DE ESE DIOS, QUE SALVO LO QUE EL MISMO DESTRUYE (PIENSO) NO QUIERE QUE NOSOTROS DESTRUYAMOS NADA.

     DE AHÍ ESA HERMOSÍSIMA MÁXIMA DE... NO HAGAS A NADA VIVO, LO QUE TU NO QUIERES QUE A TI TE HAGAN (AL PRÓJIMO COMO A TI MISMO) con ello, pienso, que es más que suficiente, para esperar la muerte y lo que haya tras de ella, que desde luego, a mí ya no me causa temor alguno.

     Respeto, pues; todas tus convicciones y comprendo tu artículo, el que indudablemente lo has escrito sobre la base de tus propias experiencias y no dudo que igualmente con toda la buena fe de que seas capaz, para ayudar a otros. Lo único que te sugiero, es que sintetices mucho más y que concentres, tus pensamientos, diluyéndolos lo mínimo posible, para que quien los reciba, los entienda mucho mejor; así al menos lo entiendo yo y procuro hacerlo.

    Con mis mejores deseos para ti y todos cuantos viven en tu entorno; un cordial saludo de.

SOBRE LA BIBLIA ESCRITA Y LA NO ESCRITA

(SEGUNDA CARTA AL VIENTO)

 

     BIBLIA FARRAGOSA (LIBRO PROLIJO): Creo y perdona que insista, que la palabra le cuadra, pero no trato de discutir ello o quitarte tu razón, no en absoluto; tu no eres sólo lector de la Biblia, tú eres UN ESTUDIOSO DE LA BIBLIA (LIBRO DE LIBROS COMO BIEN DICES) y yo que la leí (hace bastante tiempo) una vez, me quedé sólo con el sermón del monte y lo tengo siempre señalado, puesto que por lo que sea, cuando me he encontrado confuso, perdido, cabreado, etc., he ido al texto y a medida que leo, me voy calmando y para mi es suficiente. Pero La Biblia fue escrita por hombres (no entro si con inspiración divina o no, pues creo firmemente que todos los que escribimos con el corazón, no lo hacemos nosotros, sino que nos son dictados por alguien o algo (los griegos los denominaban "musas") y es claro que esos hombres, vivían su época y contaban las cosas, a tenor con los conocimientos de la época. Yo no he querido interpretar La Biblia, pues para ello se necesita un tiempo que yo nunca tuve y ahora es que no quiero hacerlo, pero ojo... YO HE LEÍDO DESDE MUCHO TIEMPO ATRÁS EL VERDADERO LIBRO DE DIOS EN ESTA TIERRA. y ese es TODO CUANTO SE ESCRIBE O ESTÁ ESCRITO A RAS DE LA CORTEZA TERRESTRE O APRECIAMOS CON NUESTROS PROPIOS SENTIDOS, EN LA BÓVEDA CELESTE... ejemplos... "la maravilla de un insecto, o flor, la vida que hay en una sola gota de agua, el amor de una madre, la armonía de lo que denominamos como MADRE NATURALEZA, una simple hoja de árbol y todo cuanto en este sentido puedas imaginar... tengo poemas estremecedores en ese sentido... en el que se dicen cosas así... Yo leo en los libros escritos por los hombres/ En la suave brisa que viene en Primavera... yo leo/ Leo en la sangre derramada/ En los sufrimientos de los que creo inocentes... yo leo/ Leo en mis propios libros y que dentro de mi llevo/... Yo leo en tantas cosas que otros no leen/... Yo leo. (TE ESTOY ESCRIBIENDO DE MEMORIA, PERO YA CONOCERÁS MIS MUCHOS POEMAS (BUSCA EL LIBRO: PENSANDO EN... ANDALUCÍA) y pienso y al igual que tu, en que todo se desarrolle como ambos al parecer queremos y deseamos, siempre trabajando en paz y concordia y en pro de un verdadero avance humano, que ha de ser lento por lógica aplastante.

Pero insisto... En la corteza terrestre, está el mejor, el único libro que Dios ha escrito y el que hemos de interpretar, muchas veces con inmenso dolor, con desesperación, con incluso deseos de no haber nacido... ese (creo) es el martirio del verdadero intelectual, que no creyendo en nada (al parecer) es el mayor creyente de esa Creación, que le atormenta y que a algunos, los ha llevado a la locura o al suicidio... pobres seres, los que seguro... Dios, habrá recibido con inmensa piedad... si no, no es explicable las maravillas creadas y que tenemos ante nuestros propios ojos... Las que parecen decirnos que nada muere que todo continua y que cada vez ha de ser mejor y más perfecto... en una armonía ni imaginada siquiera.

El pasado viernes (26 enero) paseando por una céntrica calle; como siempre, mis ojos son como potentes telescopios para ver cosas que otros no ven (u oír lo que otros no oyen) reparo en la puerta de unos grandes almacenes y junto a la misma, un vendedor ambulante de plantas y flores... en el suelo, una diminuta maceta de una planta que se denomina ciclamen ó "cyclamen", está en flor, sus flores son de un blanco deslumbrante (son muy pequeñas) y en esa maceta (hay otras más) una, una sola con una docena de flores, reparo en una flor, en ella uno sólo de sus pétalos (tiene 10/12 o yo que se), es cortado por una línea inclinada que ni lo puede imitar siquiera... el mejor delineante y con los mejores aparatos tecnológicos de hoy mismo... la divide en dos partes... UNA PARTE ES BLANCO DESLUMBRANTE Y LA OTRA ES DE UN COLOR MORADO-CARMESÍ-FUSSIA, O INDEFINIBLE EN UNA GAMA INMENSA DE "MORADOS"... ¿Qué milagro natural ha producido tan grandiosa obra de arte?... El alma se te agranda a grados ni imaginables, miras a la planta, luego al cielo, piensas diez mil cosas en fracciones de minuto... luego sonríes con una felicidad que ni sabes por qué la tienes en ese momento y sigues caminando... pensando en Dios, claro está... ¿Por qué me ha ocurrido ese hecho en ese momento?... Como ese te podría contar miles y miles, UNOS GOZOSOS... LA MAYORÍA NO (algunos los escribí) y este lo escribo gracias a ti, que me lo has recordado mientras contesto a tu escrito, por ello si alguien leyese esto en el tiempo, sabría el origen y el por qué... ¿No es Maravilloso ello?... En ese grado de sensibilidad, yo ya no encuentro en ningún LIBRO ESCRITO, OTRA ENSEÑANZA IGUAL A LA RECIBIDA, EN ESE MOMENTO Y EN EL QUE... algo o alguien me dice o insinúa simplemente... MIRA ESA FLOR, PIENSA Y MEDITA... si ese pétalo, ha sido creado con ese exquisito (por emplear una palabra, pues no hay palabras) cuido y ese pétalo, dentro de pocos días, habrá "muerto"... ¿Crees que a ti te ha creado para que desaparezcas como esa 'insignificante' maravilla natural?... tienes que decir... ¡¡Nó!!.

Bueno, mira, gracias a ti, amigo... ha surgido una nueva página literaria de “alguien que escribe con sinceridad”... Que te saluda muy afectuosamente y te desea un largo futuro feliz y en paz contigo mismo, que considero es la mayor paz que se puede conseguir aquí.

***********

           

            Leídos aquellos textos; Julio volvió a releer algunos párrafos y tras hace una pausa, dijo a su interlocutor.

            -Sí... diálogos de locos o para locos; “conversaciones consigo mismo”; temas en definitiva que a nadie interesan, puesto que la masa huye de estos temas, que ni entiende o peor aún, no quiere entender y prefiere vivir envuelto en los velos de la ignorancia y gozar de lo superficial y tangible, que es lo que en realidad pretende, busca y quiere.

            Dicho ello, dejó los papeles en el asiento que ocupaba, se levantó sin decir nada ni ofrecer a su interlocutor y bebió largamente del agua del botijo; la lectura, su yo interior que ardía en esos momentos, más el calor que desprendía la chimenea y su fuego, le obligaron a tomar cierta cantidad de aquel líquido elemento, que como ocurre en los motores de combustión mecánica... necesitan vitalmente para no calentarse demasiado y fundir todos los elementos que les hacen ser efectivos. Efectuado ello, siguió hablando.

            -Gracias por su obsequio y es claro que me llevaré estos escritos, que como usted dijo del otro texto... necesitan muchas lecturas, para al final quedar como al principio... puesto que... ¿qué es el saber, para qué saber, si el hambre del saber es insaciable y al final te quedas con... “la cabeza caliente y los pies fríos? Frase esta que desde niño he oído referir en la voz del pueblo y que demuestra su indiferencia o incapacidad para pensar, por lo que corta el pensamiento y deriva en otras cosas más llevaderas, que le ocupen su tiempo sin muchas complicaciones.

            Terminó así Julio y esperó la intervención de su interlocutor; el que sonriendo de forma singular y muy agradable, se levantó de su sillón acercándose al que ocupaba su invitado y dándole unas palmadas en el hombro le dijo.

            -Vamos a tomar un descanso y como antes le hablé de mostrarle “nuestro templo de oración o meditaciones”; le invito a que me acompañe y se lo mostraré; así ocuparemos un tiempo de descanso que estimo nos será beneficioso a ambos... ¿no lo estima usted así amigo Julio? Aprovechemos que el tiempo ahí fuera, es propicio y el sol luce entre nubes y el ambiente debe ser bastante agradable aunque fresco, lo que por otra parte nos irá muy bien para... “refrescar la tetera”.

            Julio oyó aquello y simplemente sonrió, levantándose y asintiendo a la invitación de su anfitrión, el que indicándole el camino, lo fue llevando por aquellos terrenos, hasta una parte del complejo que formaban aquellos edificios y deteniéndose ambos a la puerta de uno de ellos, el interno indicó a su invitado.

            -Pase usted y sígame puesto que aquí está ese espacio reservado a la oración y la meditación en solitario, para todo el que quiera efectuarlo de los que aquí vivimos; da igual si somos internos sometidos a cuidados especiales, que para ciertos empleados del complejo; puesto que el personal de servicio... “dijéramos doméstico”; no les está permitido entrar aquí; puesto que para entrar es necesaria una tarjeta magnética para abrir la puerta que da acceso al salón que hay dedicado a ello.

            Dicho ello fueron caminando por un amplio pasillo, hasta llegar a una puerta de un tamaño algo mayor a las normales y la que el interno pudo abrir, tras introducir la tarjeta magnética antes referida.

            -Pase usted primero Don Julio.

            Así lo hizo el invitado y nada más entrar, lo primero que apreció, fue el sonido de una música muy agradable y en un tono o volumen más bien bajo, lo que ya invitaba a una cierta relajación o predisposición al recogimiento espiritual.

            El interno observó a su invitado y sin decir nada, le invitó a entrar y señalándole los lugares de asiento y recogimiento, le indicó para que tomara asiento en uno de ellos, mientras él, hacía lo propio, pero no junto al invitado, sino ocupando otro asiento y de forma que se dirá después, puesto que aquel recinto estaba estudiado para lograr el espacio en soledad y recogimiento que se pretendía, para ciertos momentos en que el ser humano quiere estar solo, por los motivos que sean.

            Julio una vez sentado, lo primero que hizo fue mirar... mirar a todos lados y apreciar el lugar donde se encontraba y el que descrito someramente, era más o menos así.

            Se trataba de un salón de forma elíptica u oval y de una extensión que calculó serían de mas de trescientos metros cuadrados; techos bastante altos y que superarían los ocho metros de altura. Alrededor una columnata compuesta por columnas de los principales estilos conocidos, puesto que algunas había que recordaban a los templos egipcios y otros orientales, amén de las clásicas griegas; jónicas, dóricas y corintias; las mismas estaban colocadas de dos en dos, o sea que el mismo estilo enmarcaba la capilla que simbólicamente cerraban las mismas. Estas columnas separaban el espacio oval y servían de límite con un espacio fuera del mismo y que ocupaba unos cuatro o cinco metros de fondo y todo el cual, estaba dividido en una especie de departamentos o capillas, en cuyo centro había sólo un cómodo sillón y sobre el mismo una lámpara de luz controlada y como suele haber en las buenas bibliotecas, para que ningún lector moleste a otro; delante del sillón había un atril que mediante giro, se acercaba o apartaba, de forma que se pudiera leer sobre el mismo, el libro que se eligiera y que pudiera resultar más o menos pesado para tenerlo en las manos. La iluminación de todo este conjunto era indirecta y artificial, pero que lograba una luz difusa más que suficiente y equiparable a la luz del amanecer, cuando apunta el disco solar por el horizonte y ya se puede ver perfectamente y de forma natural. Aquel recinto todo el, estaba pintado con colores muy suaves y donde predominaba el azul tenue y que también recuerda el azul de los amaneceres con cielo limpio; algunas partes también de un color crema igualmente tenue o suave. En el techo había un planetario o mejor dicho, los dos planetarios correspondientes a los dos hemisferios del planeta tierra; estando todo ello tan bien logrado, que eran visibles desde los sillones antes referidos; y desde donde se divisaban las constelaciones, que desde ambos hemisferios se pueden ver mirando al cielo. En el centro y bajo los planetarios, una biblioteca de no más de dos metros de altura, de forma circular, construida en madera y en la que podría haber, varios cientos de libros; en la que y en los principales idiomas del mundo, había una selección de libros filosóficos o religiosos, disponibles para cualquiera que entrara en aquella especie de templo y el que libremente, podía elegir el que creyese más idóneo en el momento anímico en que se encontrara; y todo ello y como antes se dijo, enmarcado en una suavísima música relajante, que indudablemente; estaba estudiada para templar los cuerpos y almas de los que allí entraran. La temperatura ambiente debería estar alrededor de los veintidós grados centígrados y con la humedad apropiada, todo lo cual estaba regulado por la mejor de las técnicas modernas.

            Julio se recreó en aquel confortable asiento y tras mirar y remirar todo el entorno; se levantó, se dirigió a la biblioteca y despacio, fue viendo los libros que allí se encontraban y los que divididos en departamentos, indicaban el idioma en que estaban escritos, siendo la mayoría de ellos editados en inglés, español, francés, alemán, portugués y algunos más, puesto que los había incluso en latín y griego. Visto ello agarró un volumen que trataba sobre la reencarnación y el que editado en idioma español, le pareció oportuno el hojearlo y quizá leer un poco de su contenido.

            Al regresar a su asiento y notando a su anfitrión sentado en uno cercano al suyo, le indicó con un ademán que pensaba hojear el libro y a lo que el interno y con otro ademán, le indicó que obrara a su antojo o parecer, que no había prisa.

            Por todo ello, Julio pudo estar leyendo algo más de media hora y tras ello y creyendo que ya abusaba un poco de la paciencia o condescendencia de su anfitrión, regresó a la biblioteca, dejó el libro y quedó deambulando por aquel recinto unos minutos más, hasta que aquel interno interpretó que ya su invitado quería salir de allí y romper el silencio que allí dentro reinaba.

            Interpretado fielmente este sentir, el Número trece se levantó de su asiento y fue  al encuentro de Julio, al que y sin romper el silencio, le hizo un ademán invitándole a salir; cosa que ambos hicieron sin pronunciar una sola palabra; y ya en el exterior, sí que hablaron ambos, iniciando la conversación aquel interno.

            -¿Qué le ha parecido ese salón de retiro para meditar o incluso leer en el mismo?

            -Sorprendente... algo que si no lo veo no podría creerlo; puesto que ese es un templo y sin embargo en el mismo no hay ninguna representación de ningún dios o dioses. ¿qué se quiere figurar allí?

            -Bueno... (dijo el interno y al propio tiempo que se tomaba una pausa) sí que hay una representación, puesto que en el techo hay una representación alegórica del Universo; y el Universo, lo interpretamos como a Dios... “o si me apura como la gran obra de Dios”... y la música que se escucha constantemente (puesto que ese recinto está abierto las veinticuatro horas del día) quiere simular en lo posible, a aquella enigmática “música de las estrellas”, de la que hablara Pitágoras y que de alguna manera, quiere reflejar aunque no lo logre, esa armonía estelar de la que los sabios hablaron y que desconocemos; para con ello, y en definitiva; crear un ambiente propicio en el que el más agitado ser humano, encuentre allí una medicina efectiva para su recuperación anímica e incluso corporal; puesto que no necesito decirle que todo ello ha sido estudiado y proyectado, de la mas exhaustiva forma en que el conocimiento humano ha llegado, para con ello lograr los efectos que pretende esta organización de la que ya le hablé, para con todo el conjunto de medios que posee, recuperar a las mejores mentes humanas y que por su excesivo, celo o tensión en que viven o vivieron, llegan (o llegamos) a desequilibrios como los que yo he padecido más de una vez y que como sabe, fue el motivo de mi marcha a nuestra casa de Los Andes.

            Terminó así aquel extraño loco y espero la intervención de Julio, que llegó con lo siguiente.

            -Sí... puedo decirle que yo mismo he salido de ahí, mucho más descansado que si hubiese dormido algunas horas y sólo hemos estado, escasamente una hora... pero por lo que sea, ahí ha sido creado un ambiente  y reunido un conjunto de energías, que sí... lograrán milagros, si quienes sean, saben dosificar o dosificarse los espacios de tiempo a estar ahí.

            -Así es... en el espacio hay muchas energías positivas y que nos ayudarían infinito, pero es claro que no sabemos captarlas y en general la mayoría, sólo se preocupa de lo material... “lo que se puede comer, beber, tocar o ver”, pero hay mucho más y aquí se logró una muestra de ello y que usted confiesa haber disfrutado, cosa que usted ha dicho espontáneamente y sin que yo le incitara a nada, puesto que adrede no le he dicho nada hasta que hemos salido de ese centro de... “energías”, ya que eso es lo que es... “una especie de central que acumula energía positivas y por tanto beneficiosas”.

            Julio no dijo nada, simplemente asintió con un movimiento de cabeza y mientras seguían andando en dirección a la parcela y casa de aquel interno y a la que llegaron en breves minutos, tomando ambos asiento en los respectivos sillones; previamente el anfitrión alimentó al lumbre de la chimenea, echando en la misma un par de trozas de troncos de los que tenía provisión en la leñera contigua al hogar.

            Efectuado aquello y mirando el reloj, el interno habló de nuevo y dijo.

            -Vamos muy bien de tiempo, por tanto creo que debemos proseguir en nuestros diálogos y quisiera fuese usted el que iniciara el siguiente... después podré relevarle yo... ¿Qué le parece amigo Julio?

            Aquel hombre ya consideraba a su interlocutor como a tal y de ahí el que ya empleara aquellas palabras de... amigo; cosa que Julio aceptó sin decir palabra pero reservándose la recíproca para más adelante, puesto que ello ya le daba pie para emplearlo cuando lo estimase oportuno... “pero decir amigo Número trece”; no le cuadraba y aquel enigmático hombre, no quería decirle su verdadero nombre... o alguno figurado; esperaría pues.

            -Bien... trataré de iniciar yo un nuevo tema.

            Respondió Julio y tomándose una pausa y sacando más papeles de su bolsillo, seleccionó uno de ellos y dijo.

            -Escribí lo que voy a leerle, hace ya alrededor de quince años; creo que en el relato entro de lleno en la metafísica y en algo que se nos ha predicado o preconizado como algo pernicioso o incluso horrible... “la vanidad” y de lo que yo no he oído a nadie hablar (tampoco he leído) con la crudeza que yo desarrollé el tema, una tarde de invierno y de esas en que uno está dispuesto a escribir de lo primero que venga a la mente por crudo que sea, puesto que mucho antes ya había deducido, el que ni yo ni nada de lo creado, éramos culpables de ello, puesto que como efecto que somos, procedíamos de una causa superior y a la cual remito todos nuestros pensamientos y obras... veamos, o mejor dicho oigamos; puesto que yo y aunque he leído el texto bastantes veces, pero hoy y junto a usted, me voy a escuchar de nuevo... y si hay que rectificar y usted me lo hace ver... rectificaré.

            Dicho ello, Julio tomó el botijo, ofreció agua a su interlocutor el cual la rechazó; bebiendo entonces él, unos tragos, tras los cuales empezó a leer lo que sigue.

             -¿VANIDAD... QUE ES LA VANIDAD VERDADERA? PRIVATE Cuando se quiere ridiculizar a alguien se le aplica el adjetivo de "vanidoso" y es curioso que ello se generaliza sea quien sea el que merece (o inmerece) el tal calificativo, o sea que se tilda de tal al necio como al inteligente, al que apenas puede mostrar "luces de bengala", como al que por contra si que está dotado de "otro tipo de luces más persistentes y duraderas" y que las respalda el intelecto o inteligencia con que fue dotado por "La Creación", la que por otra parte y si la observamos con detenimiento, es bastante vanidosa y hace gala de una gran ostentación que abarca a todo... "o casi todo", sea esto grande en extremo o pequeño igualmente imperceptible o perceptible en el grado en que los hombres, han podido profundizar en ello, puesto que maravillosamente... "el ser humano se pierde cuando trata de profundizar en ambas dimensiones".

            En nuestro idioma (el español) la vanidad se define así en su primera acepción: "calidad de vano"  y en la segunda se afirma lo siguiente: "fausto, pompa vana u ostentación": si buscamos el significado de la palabra vano, el diccionario dice: "falto de realidad, substancia o entidad".

            Queda pues bastante claro que la verdadera vanidad es aplicable sólo a... "la nada o casi nada", pero no por contra a lo que tiene algún contenido digno de resaltase y mostrarse como un valor "anormal" y en cierto modo "fuera de lo común"; por tanto hay que tener cuidado cuando se emplea la palabra ya citada, puesto que en infinidad de casos esa palabra lo que en realidad enmascara, es a otra mucho más dolorosa para aquel pobre diablo que la padece y cuyo significado es sencillo, se denomina: "envidia" y se asegura que ella por si sola significa la peor enfermedad que puede padecer cualquier ser mortal y ello, pese a la definición primera de nuestro diccionario el que, con toda claridad indica lo siguiente: "tristeza o pesar del bien ajeno".

            Refiero al paso, lo que un antiguo filósofo dijo sobre “las peores cargas”, que conllevamos los humanos precisamente por serlo y que son las que siguen: “Dentro de cada uno de nosotros hay DOCE ENEMIGOS: la ignorancia, la tristeza, la inconstancia, la ambición, la injusticia, la lujuria, la decepción, la envidia, el fraude, la ira, la temeridad y la malicia”. Esta es, en esencia, la doctrina filosófica del egipcio Hermes Trimegisto.

            El que como podemos observar, no refleja la vanidad, pero sí la envidia.

            Por todo ello hay que cuidar con esmero cuando se emplee ésta ofensiva palabra, vanidad; que en realidad no lo es la mayoría de veces, pues es lógico y justo el que cualquier ser humano muestre, presuma, divulgue, difunda, comunique "lo que hace, lo que sabe, e incluso... lo que cree saber si ello lo hace con esa buena fe con la que también está dotado cualquier ser humano" y cuya culminación es la sentencia de aquel sabio maestro, conocido como Sócrates y el que dejó para la eternidad aquella lapidaria frase que afirma el que: "Sólo se que no se nada".

            Y si antes me he atrevido a hablar (nada menos) que de la propia "Creación", la que nos abruma con una inmensa vanidad que aceptamos plenamente y pese a que todo "cuanto conocemos" es perecedero... "todo ha tenido un nacimiento y toda va a tener un fin... más o menos lejano" y ello va desde lo más insignificante que conoce el hombre, hasta esa portentosa estrella que nos da la luz y la vida, o sea el propio Sol".

            Sin embargo nos podemos maravillar de la grandiosa ostentación de la Creación, empezando por ese Sol antes mentado y la infinitud de otros cuerpos estelares "más o menos lejanos" y llegando hasta las mínimas expresiones que de la vida nos muestra y donde puede que todas las formas ("o especies") de alguna manera muestran sus... "más o menos grandes vanidades u ostentaciones y las que quieren imponer pase lo que pase".

            Así y por partir desde un punto de... "ese saber que no se sabe nada", podemos fijarnos en la infinidad de vegetales y sus flores y mecanismos, tales como por ejemplo los lirios[4] y el resto de la infinidad de flores que existen y las que lucen sus efímeros y bellísimos colores "para llamar la atención", e incluso difunden o expanden sus perfumes en una extensísima gama de olores, los que sirven para atraer a los insectos, puesto que los necesitan para en definitiva... "procrear y que su especie no se extinga".

            Los propios insectos en su infinita variedad, actúan de forma parecida a los vegetales, pues la continuidad de su especie siempre está supeditada al colorido y al olor, aún cuando muchos de ellos necesiten un camuflaje (muchas veces bellísimo) para lograr en definitiva los mismos fines antes mentados... "imponerse como especie e incluso como individuos para que la vida a ellos encomendada prosiga por un tiempo indefinible por lo largo del mismo" (se asegura que están en la Tierra mucho antes que el propio hombre).

            Igual "vanidad" les podríamos achacar a las miríadas de especies marinas que se conocen o que aún no se conocen, tales como los peces, los que se adornan con infinidad de dibujos y colores, para en definitiva atraer lo que les interesa o repeler lo que les perjudica, buscando siempre lo mismo y lo ya dicho, o sea... "perpetuarse en el tiempo y en el espacio".

            No hablemos de "la vanidad" de (por ejemplo) "los corales", los que como seres vivos, pero "anclados en ciertas partes marinas", llegado el momento de la reproducción, prácticamente inundan el propio mar con sus inconmensurables cantidades de semen femenino y masculino, puesto que tienen que obrar así para tener un mínimo de posibilidades para que su especie (son muchísimas y variadas incluso en éste minúsculo ser vivo) tenga la continuidad de esa vida a ellos encomendada, así incluso obran en inmensa mayoría otras especies, las que si bien no "lanzan" su esperma en tan grandiosa cantidad, pero si que lo hacen en cantidades enormes y ello va desde el calamar hasta el arenque o cualquier otro tipo de peces y moluscos que existen en inmensidad de variedades y... "todas viven, conviven y prosperan en un determinado medio o lugar de esa inmensa sopa de vida cual es el mar en su conjunto", en el que hay especies que se reproducen de forma "hermafrodita", puesto que produce un sólo individuo los dos tipos de esperma o semen y no necesitan ni de la copulación o apareamientos que si que necesitan la inmensidad de seres vivos de éste planeta, algunos de ellos y como ocurre a nuestro conocido crustáceo, "el percebe" y el que está dotado de dos larguísimos "penes", con los que busca inseminar a "su vecino" (viven apiñados en lugares durísimos de los acantilados) pues la naturaleza los ha dotado así, para prevenir incluso el caso en que un sólo individuo quede aislado y anclado en un determinado lugar, se pueda inseminar a sí mismo... ¿no es acaso ésta otra gran vanidad natural?.

            No hablemos de los reptiles y de su comportamiento y vitalidad y donde... "la vestimenta de muchos de ellos es un derroche de vanidad en colorido, relieve y conformación de todo su organismo", el que así fue dotado con igual fin que los anteriormente indicados en un apretadísimo boceto.

            Me podría extender sobre "el reino de los mamíferos y de las aves" y donde como en el resto "de vida", existe la gran lección para ir aprendiendo poco a poco, aún cuando nunca sepamos aquello de que... ¿qué fue primero el huevo o el ave que lo puso?, pero en cierta manera sería reiterarme y yo lo que en realidad estoy haciendo es "pensar y decir lo que pienso" y... nada más".

            Pero aún así y por último debo decir algo sobre las semillas o esporas que transmiten cualquier tipo de vida vegetal... la naturaleza ha hecho los frutos dulces para que cualquier animal que de ellos se alimente, tenga que "pagar el precio correspondiente", que no es otro que el de distribuir las semillas del fruto, para que no se extinga la especie de árbol ó arbusto que los produce.- Otros se valen del agua o del viento para que sus semillas se distribuyan por el ancho campo o más... "ancho mundo", puesto que se asegura el que algún tipo de enormes árboles de la familia de las coníferas, su polen es tan liviano y tan diminuto, que una vez que "lo suelta el árbol", éste se mantiene en suspensión del ambiente atmosférico y esas diminutas semillas (que son igualmente femeninas o masculinas) llegan a dar la vuelta al mundo... "y lo hacen simplemente buscando la polinización de su especie y siempre lo mismo... o sea para que no se extinga la misma".

            Por ello, por todo ello... ¿qué cuenta en éste "gran teatro de vanidades", la vanidad verdadera del verdadero hombre que sabe y quiere transmitir honestamente "sus esporas inteligentes" para que otros las reciban y aprovechen... si es que saben?, pues poco, muy poco contamos el hombre/mujer, en... "esa inmensidad de vanidades", en la que simplemente se cumple la grandiosa misión que se dice en el libro de libros, o sea La Biblia, en la que se ordena tajantemente... "creced y multiplicaos"... ¿en esa orden que se quería indicar, sólo el crecimiento y reproducción de los cuerpos... sólo el de los cuerpos humanos... o entraban también todos los demás cuerpos materiales o inmateriales?... ¿podría ser también el que la orden fuese también en el sentido de que creciésemos en conocimientos infinitos y por tanto en infinita inteligencia?... ¿es el hombre el portador de esa semilla o espora y la tiene que continuar "por los siglos de los siglos"?... sinceramente y aun cuando dijera "aquello", el sabio griego ya citado... sí, rotundamente sí... y la verdad... "mi vanidad" no me permite decir el por que creo en ello, pero si que puedo asegurar que creo firmemente en lo que veo y lo que veo es inmenso y me da la impresión... "sólo la impresión", de que lo que veo en el sentido "en que lo digo" (y que entenderá todos aquellos que reconozcan que "no saben nada") que es eterno y de alguna manera... "la vida humana está inserta en La Eternidad que ha dispuesto... "eso que sintetizamos diciendo como... LA CREACION DIVINA... y la que no entendemos en absoluto, puesto que en realidad... ¿qué somos los seres humanos por inteligentes que nos creamos?... "algo tan infinitamente insignificante que creo estamos más cerca de la nada, que de algo digno de mención", pero precisamente por ello mismo, "ese algo" es lo que impulsó al pensador a decir aquello de... "Pienso luego existo"[5] y a lo que podríamos añadir... ¿pero por qué y para qué existo?... misterio, pero ello seguido de una infinita y muy serena esperanza en el devenir del tiempo y al que no debemos temer... sencillamente por cuanto... "no somos responsables de nuestra propia creación", por tanto al ser efecto y no causa... "La Causa nos irá abriendo el camino de esa eternidad, por la que lucha hasta el miserable coral, inmóvil y anclado sobre sus antepasados muertos desde vete tu a saber cuando"...?

**************************

            Terminó aquí la lectura y Julio guardó silencio, en espera de que su interlocutor dijera algo; el que mostrándose un poco perplejo, dijo cuanto sigue.

            -Amigo Julio; usted ha condensado mucho (muchísimo) en tan poco espacio,  por lo que responder a ello, no es posible... al menos a mí, no me es posible y por ello no lo hago; pero sí que le ruego me deje leer, ese discurso y trataré de ir diciendo lo que me surja a medida de su lectura... ¿me permite usted?

            -Sí, claro que sí y además puede quedarse con el texto, es una simple copia y el original está archivado en soporte de papel y también en el disco duro del ordenador... lea y hágalo con la tranquilidad que estime oportuno y si así lo estima, vaya deteniéndose donde lo crea conveniente y dilucidamos entre ambos lo que proceda.

            -Gracias.

            Tras este agradecimiento previo, el anfitrión recogió el escrito que le alargaba con la mano su invitado y empezó a leer con gran atención; habiendo leído ya un poco, se detuvo y dijo.

            -Entiendo, aunque usted no lo dice con claridad... que, asocia envidia y vanidad y creo acierta en ello puesto que el que aquí en este planeta o mejor dicho en nuestra civilización, es denominado como vanidoso, suele ser casi siempre un envidioso; puesto que el vano o vanidoso, suele presumir de cosas que no posee y que sin embargo asía tenerlas para poderlas lucir; en general se le nota o desenmascara con rapidez; pero son peligrosos o peligrosísimos, si atesoran dinero y más aún si pueden disponer de poder; lo que unido al dinero ya es algo que muy pocos saben manejar en este mundo... ¿acierto en ello, o tiene usted algo que añadir u objetar?

            Julio escuchó aquella observación y sonrió respondiendo con presteza.

            -Más o menos... sí, acepto lo que usted ha añadido y lo considero apropiado; puesto que también podemos añadir la palabra “orgullo”, que se presta a similares definiciones y sin embargo yo la considero positiva, si de verdad se puede justificar el orgullo que siente el individuo; por qué lo siente y que aporta esa obra o hecho que realizara en bien de la sociedad; puesto que y si por ejemplo, un médico descubre algo que abre una gran puerta a la medicina, es lógico que se sienta orgulloso de ello y lo publique y preconice a los cuatro vientos y he dicho médico o investigador, como puedo señalar otro oficio... mucho más miserable es el que sin menos meritos presume con eso que se denomina como “falsa modestia”; pero buscando los voceros o propagadores de lo que él considera sus méritos, para que ellos igualmente sean difundidos de parecida forma a la indicada por mí en el caso anterior... de cualquier manera; nos faltan palabras para expresarnos y podernos comunicar con la perfección y claridad que quisiéramos... “la palabra es un rudimento que no alcanza para expresar todo lo que se forma o pasa por el cerebro humano y a la velocidad que lo hace”.

            Dicho ello guardó silencio y esperó respuesta de su interlocutor, el que no dijo nada, sino que asintió con la cabeza y siguió leyendo y tras otro intervalo de lectura, volvió a hablar de la siguiente forma.

            -Sí... ha dicho usted bien en su respuesta y es verdad, nos faltan palabras; es por lo que ahora le pregunto sobre otro párrafo y en el que pasa usted  de la verdadera modestia del sabio, cuando reconoce y pese a que en su ciudad le asignan la definición como del más sabio de los atenienses... el dice que “sólo sé que no sé nada”... a la grandiosidad (que usted denomina como vanidad inmensa) de las obras de La Creación y que percibimos con los cinco sentidos que poseemos... ¿qué quiere usted decir o qué mensaje nos quiere comunicar?... si es que se trata de ello.

            Julio volvió a sonreír y dijo tras pensárselo un poco.

            -Yo no quiero decir nada más, sencillamente por cuanto me faltan medios; me faltan palabras... en definitiva, mi inteligencia es enormemente impotente... y en realidad, le recuerdo que le dije que yo escribí ese texto, pero luego y una vez escrito, no me atreví a publicarlo... en realidad lo escribí para mí mismo y sin embargo y sin saber el por qué de ello, se lo he traído a usted; quizá pretendiendo que usted me abriera más esos horizontes donde yo ya no puedo ver o entender más... viendo en realidad, que usted tampoco va a avanzar mucho en ellos... somos en realidad muy poca cosa y poseemos muy limitados los conocimientos.

            Dicho ello, Julio guardó silencio y esperó; pero aquel otro “loco”, no dijo nada y volvió a seguir leyendo en el texto; hasta que pasado el tiempo necesario, dejó de leer por haberlo terminado. Cuidadosamente dejó los papeles sobre su regazo y entonces y de forma ya cansada dijo.

            -Amigo Julio... éste texto no es abordable, es una concentración de pensamiento enorme y por tanto enormemente difícil de discutir o dilucidar, puesto que usted y en gran medida, aquí ha condesado las dos grandes cosas que atormentan a todo ser humano que se ha atrevido a pensar en profundidad y que siempre llega a esa situación, en que se reconoce que no es nada o casi nada y por el contrario, igualmente reconoce la grandiosidad de la Creación, de la que él, es sólo una partícula menos que insignificante; pero que existe dentro de esa inmensidad... o inmensidades; terminemos hoy aquí y vayámonos cada uno a “nuestras guaridas de solitarios”; puesto que otra cosa no podemos hacer... terminemos la jornada, bebiendo agua... puesto que es verdad lo de que es el líquido elemento y por lo que sea... yo ahora tengo una sed enorme.

            Dicho ello agarró el botijo y bebió abundantemente; luego se lo ofreció a su invitado diciéndole.

            -Perdone usted mi falta, debí darle a usted primero a beber... pero he obrado mecánicamente y por cuanto era verdad... “padecía una sed enorme”... beba usted.

            Julio no dijo nada; agarró el botijo e igualmente bebió abundantemente. Luego se despidieron y salieron juntos de la casa; afortunadamente en aquel momento ya no llovía pero el tiempo seguía nublado y corría un vientecillo fresco, que les reconfortó el recibirlo en el rostro. Mecánicamente fueron andando en silencio y terminaron así, en la puerta principal del sanatorio y donde se despidieron a pie del automóvil que llevaría a Julio a su casa como de costumbre. Pero antes de marchar Julio dijo.

            -Hoy es jueves... pero he decidido no volver el viernes; necesito “oxigenarme” y para ello he de irme fuera... e de irme a la orilla del mar y pienso estar allí, hasta el domingo; por tanto me despido de usted hasta el lunes próximo; espero me comprenda.

            Aquel hombre no mostró sorpresa con esta nueva que no esperaba, por lo que dijo con toda amabilidad.

            -No se preocupe amigo Julio... vaya usted donde crea oportuno, tenga buen viaje y vuelva sano y salvo, yo le aguardaré aquí el próximo lunes; quizá a mí también me vengan bien estos días de descanso y que dedicaré a mi huerto y jardín, donde encuentro ese oxígeno que usted va a buscar al mar... supongo que al Mediterráneo... ¿no?

            -Sí... en vida de mi esposa, compramos un piso en la pedanía de Torre del Mar, en la provincia de Málaga y si bien hoy mis viajes a aquel lugar son más tristes, pero sigo yendo, puesto que “algo recibo” de ese cuerpo terrestre, cual es el mar y también en el viaje, conduciendo mi automóvil, voy viendo el paisaje y recibiendo energías; ya que siempre me ocurrió así; a mi regreso he venido siempre bastante reconfortado.

            No hubo más; se despidieron y cada cual regresó a su casa.

 

CAPÍTULO XII

 

            Como de costumbre, el automóvil del sanatorio llevó a Julio a su casa y tras llegar a ella, al despedirse de Jules, el conductor; dándole previamente las gracias como era su costumbre, le dijo.

            Jules; no venga usted pasado mañana, puesto que no estaré ya que emprendo un corto viaje, del que pienso regresar el próximo domingo; así pues le agradeceré que el lunes y a la hora acostumbrada, venga a recogerme... ya lo he comunicado en el sanatorio antes de subir al coche; se lo pueden confirmar allí.

            -De acuerdo Don Julio, aquí estaré el lunes; que tenga usted buen viaje.

            Dicho ello aquel conductor subió a su coche y marchó; entrando de inmediato a su domicilio, el escritor; el que nada más franquear la puerta, gritó a su perro, el que no obstante ya venía corriendo al haber oído entrar la llave en la cerradura.

            -¡Ciro, nos vamos de viaje, nos vamos unos días a la playa, vamos de nuevo a ver el mar! ¿qué te parece?

            Aquel hombre dialogaba frecuentemente con su perro, como si de un ser humano se tratase; no sabía si lo entendía o no, pero en ciertas cosas, seguro que lo entendía, puesto que al pronunciar las palabras, viaje, playa y mar; el perro saltaba de alegría y su rabo era algo así como las aspas de un ventilador, mientras daba ladridos con una especial entonación, sabiendo o intuyendo, que su amo le preparaba gratas sorpresas y al perro el viaje le encantaba; puesto que desde pequeño había sido acostumbrado a ir echado en la alfombrilla que hay al pie del asiento delantero y en su parte derecha; y allí se acomodaba de forma placentera, moviéndose pausadamente si el automóvil, subía alguna pendiente pronunciada y poco más, puesto que Julio era un conductor veterano y ya llevaba casi medio siglo conduciendo automóviles; y el que ahora poseía, era un “Mercedes 200 CDI”, diesel  y el que como todos los demás que tuvo, lo había comprado nuevo; y como ya no viajaba mucho, el mismo se conservaba en la cochera totalmente nuevo y pese a los seis años con que ya contaba.

            -Bueno, Ciro, antes de nada te daré tu habitual paseo puesto que seguro que estás deseando ello... ¿verdad?

            Nuevos saltos del animal, el que nada más agarrar la cadena su amo, se arrimó al mismo para que lo sujetara como habitualmente hacía; tras ello y como siempre, el perro tiró de la misma forzando al amo y en dirección a la calle, donde en breves momentos, ambos estaban paseando y recorriendo el espacio que normalmente recorrían en las calles aledañas de aquella casa.

            Vueltos a casa; el animal siguió y como de costumbre, pegado al amo; el que marchó al despacho para ver el correo electrónico y dejar despachado todo lo que tuviera pendiente; cosa que le llevaría un tiempo, por lo que echada una mirada a todo ello, despachó lo que así lo requería y dejó pendiente el resto; seguidamente se fue a la cocina a preparar una comida fiambre y frugal; que se compuso de una ensalada de lechuga, tomate y huevos duros (de los que siempre tenía cocidos en la nevera y como alimento siempre preparado) y a la que le añadió unas cuantas aceitunas “aliñadas”; después tomó un poco de fiambre ahumado del cerdo (similar al jamón de York) y de postre un par de naranjas; amén de los varios comprimidos medicinales que tenía prescritos para las tres comidas diarias; tras de lo cual, levantó el mantel y demás servicios de mesa, lavó los mismos y una vez todo colocado y en orden, se sentó en su sillón habitual frente al televisor y se puso a ver lo que hubiese en la programación de “la hora de comer”, que para él eran entre las 13,30 y las 14 horas; así estuvo un tiempo, hasta que de pronto y acordándose de algo que debía hacer, se levantó y fue al teléfono de tipo fijo y que tenía cerca (no era amante de los móviles y no tenía ninguno) y marcó un número; al poco tiempo y tras darse a conocer, se escuchó una voz de mujer.

            -Sí... dime, papá (era la voz de su hija mayor) que le conoció de inmediato.

            -Hija, mañana me marcho a Torre del Mar y regresaré el domingo a media mañana y como de costumbre; necesito irme allí unos días, para “oxigenarme”; comunícaselo a tus hermanos y el sábado, vienes por aquí, miras la nevera y la fruta que hay... y repones lo que estimes oportuno, lo más perecedero y como siempre, yo me lo llevaré en la nevera portátil y allí lo consumiré.

            -Bueno papá... qué quieres que te diga si sé que cuando tomas una determinación ya está tomada y realizarás lo que sea; que tengas buen viaje y llama cuando llegues; simplemente para que sepamos que te encuentras bien... “tu manía de no comprarte un móvil” ¿quieres que te lo regale yo?

            -No hija, no; de momento no... está segura de que te llamaré, antes del medio día y cuando vaya a comer a “Casa Víctor”; que como nos conoce a todos, será siempre un punto de contacto, puesto que su restaurante está a escasos metros de nuestra vivienda y caso “desesperado”, simplemente diciéndole que vayan al mismo y toquen en el timbre, me localizarían con rapidez... aparte de que tu marido, tiene el teléfono de alguno de los vecinos del edificio; no obstante... “me lo pensaré lo del teléfono móvil” y puede que luego para Navidad, acepte el que me regaléis uno del tipo más simple posible; puesto que ya voy teniendo edad y habrá que pensar en tenerlo siempre a mano, para que podáis llamarme, puesto que yo ya sabes que lo uso poco... “la ausencia de noticias son buenas noticias”... ¿recuerdas hija?

            -Sí padre, sí... ya sé que...  “las malas noticias llegan de inmediato”; pero aún así; iré viendo teléfonos y te compraré uno... al menos para cuando vayas de viaje, que no estés incomunicado, puesto que aquí, como vamos casi todos los días uno u otro de tus hijos... “te tenemos vigilado”...  (risas de ambos).

            -Bien, hija, como quieras... “un beso muy fuerte de tu padre que te quiere”.

            -Igualmente padre; haré lo que me dices y de paso iré a hacer un poco de limpieza en “tu guarida”, llevándote ropa limpia y retirando la que tengas por lavar.

            -Gracias hija, hasta mañana.

            -Hasta mañana padre.

            Realizado ello y ya más tranquilo, Julio volvió al sillón y permaneció reposando más de una hora, en la que descabezó un sueñecito, lo que era habitual en él a esa hora, y lo que igualmente hacía el perro, echado a su lado y al alcance de su mano, para que lo acariciara  de vez en cuando y según tenía por costumbre.

            Mientras le llegaba el sueño, vio una vez más el noticiero televisivo, el que como siempre sólo traía, miserias, violencia, guerras y noticias políticas; muchas noticias políticas; para ello los políticos “tenían comprados a los medios” (hay muchas formas de comprar directa o indirectamente).

            Después logró encontrar una emisora que retransmitía documentales y vio un par de ellos; tras lo cual volvió a su despacho a terminar la faena que se había propuesto. Terminada la misma, preparó lo que siempre se llevaba en estos viajes; el ordenador portátil y recortes de prensa o anotaciones así como bocetos pendientes para trabajar en ellos, en nuevos artículos; amén de que con el “lápiz”, se llevó el texto de la última novela que tenía iniciada y en la que si tenía ganas, trabajaría allí viendo el mar. Por descontado que preparó dinero en efectivo, del que siempre tenía suficiente en la casa, para los gastos del viaje, puesto que tampoco le gustaban las tarjetas bancarias; el prefería el dinero contante y sonante, puesto que emplear “el dinero de plástico”, consideraba que era hacer mucho más ricos a los buitres de la banca y de paso, suprimir empleados en la misma. También preparó un poco de ropa, la mínimamente necesaria y por si le era precisa, cosa que no esperaba; aparte que allí también tenía algo de ropa para cualquier emergencia.

            Efectuado todo ello y preparado para nada más agarrarlo y meterlo en la parte trasera del automóvil; dejó los alimentos a llevarse, para el último momento y entonces, ya había caído la tarde noche; por lo que de nuevo tuvo que sacar al perro, pasearlo, recoger sus excrementos y depositarlos en cualquier contenedor de basura y volver a casa; donde sobre las nueve de la noche efectuó una cena similar; si bien y viendo un resto de caldo del que sus hijas de vez en cuando le llevaban un recipiente y el que ellas preparaban, de tipo casero; lo calentó en el microondas y ello le reconfortó bastante, puesto que le añadió un chorreoncito de vino del tipo Jerez y que él mismo criaba en un tonel de más de dos arrobas y que cuidaba en su chalé, desde hacía más de treinta años; por lo que ya daba “un vino sin nombre” pero riquísimo; y digo sin nombre, puesto que originalmente fue vino de Lopera y lo fue por ser este un vino fuerte y para copeo (reitero, es equiparable al jerez seco)... pero luego y debido a la dificultad que tuvo para irlo reponiendo, tuvo que añadirle indistintamente, vinos de Moriles o de Montilla; pero “como la madre del vino” ya se había hecho; al final resultó un vino sin nombre, pero reitero... riquísimo, y del que una sólo copa y a temperatura  de pocos grados para que el paladar lo deguste frío... alegra el cuerpo y el alma como cualquier otro buen vino, de la infinidad de tipos que se dan en España y sobre todo los más fuertes del sur.

            De nuevo, amo y perro, ante el televisor y así hasta la hora de dormir; antes de las once de la noche, ambos estaban durmiendo.

            Como de costumbre, Julio se levantó a las 6,45 y pasó al aseo; una hora después estaba tomando el habitual vaso de zumo de naranja natural y un trocito de algo dulce, para que los varios comprimidos medicinales tomados en ayunas, tuviesen algún alimento que los acompañase, puesto que el, normalmente hasta casi las diez de la mañana no tomaba el habitual desayuno, que hoy lo haría en ruta.

            Después y siempre seguido por su fiel Ciro, entró en su despacho y seleccionó uno de los artículos ya preparados, puesto que estos los hacía de forma que pudieran ser publicados sin premuras ni ateniéndose a los rabiosos hechos cotidianos; para ello ya existían legiones de “escribidores” que pretendían la luminosidad de la bengala... él no, él se lo tomaba con tranquilidad y algunos de sus artículos, se publicaban tras meses de reposo encima de la mesa y sujetos a una gran pinza, y en orden numérico; en otra había siempre más de una docena, señalados como intemporales, para días especiales.

            Seleccionado el mismo, lo leyó de nuevo por si había que hacer algún retoque, que generalmente no había que hacerlo; y ya el mismo en la pantalla del ordenador; lo envió al listado de destinos que mantenía y que en aquel momento, se aproximaban a los ochocientos. Después lo fue insertando en los varios blog que mantenía en la red y en una quincena de foros de discusión donde igualmente los colgaba. Efectuado todo ello, serían un poco pasadas las nueve de la mañana; apagó el ordenador y lo cubrió con un trapo blanco, para que el polvo no le afectara a la pantalla y al teclado; miró los óleos que tenía a su alrededor, que entre los muchos que poseía, llenaban toda la casa, allí estaban su madre, su abuela, una humilde burra (que tantos recuerdos le traía cuando la miraba); su padre en una fotografía de gran tamaño y debidamente enmarcada, que se encontraba frente a él y como siempre... “dijo adiós a todos sus recuerdos y se despidió de ellos hasta la vuelta”; siempre lo hacía así... ¿es que tenía miedo a no volver? Nunca se lo planteó; pero aquellos seres “lo habían forjado” y se lo debía todo.

            Terminado ello, cargó en el automóvil lo que ya se dijo con anterioridad, y entonces llamó al perro, le ató la cadena y lo sacó a dar un paseo, para que el animal se desahogase fisiológicamente; al volver notó que el perro también necesitaba equipaje y entonces, fue por su colchoncillo y por una bolsa de comida de las que tenía siempre varias en reserva; puesto que el perro también tenía que comer y beber... agua; pero recipientes para la comida y el agua, ya los tenía en el piso de la playa.

            En el automóvil siempre había un chaquetón del tipo de cazador, por lo que era impermeable, enguatado y muy ligero de peso; así como una bufanda y un paraguas; los llevaba todo el año, por si surgía algún imprevisto. Cargado todo y revisado por última vez; abrió la puerta derecha al perro, el que saltó a la delantera del automóvil, ocupando su puesto habitual,  lo hacía incluso con la cadena puesta, puesto que en el trayecto, haría alguna parada y le daría un paseo para que se airease. El animal tenía todo ello asimilado y lo aceptaba, ya que viajaba con gran comodidad.

            Entonces abrió la puerta automática del garaje y sacó el automóvil a la calle; cerrando la misma y ya enfilado el mismo en la dirección apropiada, dijo mirando al perro.

            -Bueno Ciro, de nuevo vamos de viaje a la playa, espero que tengamos muy buen viaje y que estos días nos sienten bien a los dos.

            El perro lo miró sin levantarse, movió el rabo y entendió a su amo.

            Salieron de la ciudad y recorriendo la autovía local, a unos cuatro kilómetros, tomaron la autovía que viniendo de Madrid, al llegar a Bailén, se denomina “la Bailén Motril”, si bien los de Granada y para hacerle propaganda a su sierra, tienen carteles que dice es “la autovía de Sierra Nevada”, cosa que a Julio le daba risa siempre que lo leía, puesto que de siempre, esa carretera se denominó así... “Bailén-Motril”. Llevaba conectado el aparato de radio, el que alternaba con las noticias y lo cotidiano; y cuando ello se ponía pesado o insulso, apretaba el botón y pasaba a oír música clásica en Radio Nacional, que emite ese tipo de música las veinticuatro horas del día. También conecto el calentador del respaldo de su asiento, puesto que sentía fresco en la espalda.

            El trayecto se lo conocía de memoria; eran exactamente 214 kilómetros, desde su cochera a la que tenía en la playa; y el recorrido era Jaén, Granada, cercanías de Motril, donde se terminaba la autovía; pasar bordeando Salobreña y tras esta población y cerca de Almuñécar, volver a la autovía (ésta denominada del Mediterráneo) y en algo más de media hora llegar a destino; en total unas dos horas y tres cuartos, puesto que había que parar a desayunar y pasear al perro, tanto a la ida como a la vuelta. Él no forzaba la velocidad del automóvil y pese a la potencia del mismo, que además estaba dotado de cambio automático; por ello la velocidad nunca pasaba de los 120 km. h.; teniendo en cuenta que por lo accidentado del trazado, una buena parte del mismo, había que realizarlo y por fuerza, a bastante menos velocidad; cosa que no le disgustaba puesto que ello le permitía ir viendo el paisaje, que hay que decir es bellísimo en muchos de sus tramos, por la enorme variedad de paisaje que se divisa; y que por sintetizar, va desde el mar de olivos de las tierras de Jaén; y el macizo montañoso de Sierra Májina, a la majestuosa Sierra Nevada, que al viajar hacia el sur, te la encuentras en su vertiente norte, la que alrededor de la mitad de cada año, está cubierta por la nieve, puesto que suele ser la última estación de esquí que cierra cada año en España. También se cruzan diferentes puertos de montaña, por lo que la orografía es variadísima. La bajada de Granada hasta la costa del Mediterráneo es soberbia, al igual que la costa hasta Málaga, por sus enormes plantaciones de frutas tropicales e incluso las grandes manchas de invernaderos, que ya acostumbrados a ellos, los sueles ver como algo ya natural y asimilado al paisaje. El mar, casi siempre azul y poco violento y el que lo vas viendo y observando al pasar por bastantes acantilados; luego los enormes y largos túneles que han tenido que oradar las vertientes montañosas; los altísimos viaductos, que hay entre Motril y Torre del Mar; obra maravillosa y costosísima, aún no terminada y que tristemente ha costado varios muertos en su edificación... los caseríos de la campiña jienense, granadina y malagueña; luego la enorme proliferación de casitas de todo tipo y más o menos lujosas, que vas viendo ya en el litoral, o que “suben” montaña arriba hasta lugares pintorescos... todo ello formaba parte del placer del viajero y estuviese el cielo del color que fuere; era igual si llovía o lucía el Sol, si con viento o sin viento; era sencillamente el placer de viajar en un itinerario que siempre era igual, pero siempre se mostraba diferente y sobre todo que el paisaje cambiaba con una profusión enorme... nunca tuvo ningún percance, a lo largo de los ya muchos años que llevaba realizando el viaje por este itinerario, puesto que por motivos de distancia, nieblas y tráfico, había desechado otros y ya seguiría así mientras sus facultades físicas le permitieran conducir un automóvil... “luego que le trajeran y llevaran sus hijos, él había trabajado mucho por ellos y los había situado muy bien en la vida y hasta que casaron,, él y su esposa los habían traído a este lugar, la menor vino incluso en el vientre de su madre”.

            Media hora después de haber salido de Jaén, ya habían coronado el denominado “Puerto Carretero”, tras el cual termina la provincia y se inicia la de Granada; y bajando del mismo y a un par de kilómetros a la derecha, hay un restaurante cuyo nombre es el de, “El Cegrí” (nombre de otro puerto en la vieja carretera) y donde llevaba parando, o deteniéndose, más de veinte años, simplemente a desayunar, un riquísimo pan de Campotejar (pueblo cercano al lugar), que en tostadas, con aceite de aceituna y tomate natural, degustaban allí su esposa y él... “no quiso dejar de ir cuando ella marchó al cielo”, prefería llegar y recordar los buenos momentos que allí pasaron los dos y... los perros que tuvieron, puesto que este ya era el tercero.

            Julio detuvo el automóvil en la gran explanada del restaurante (que cuenta con gasolinera al lado del mismo) bajó y abriendo la puerta al perro, agarró la cadena y le dio un paseo de unos cinco minutos, para que estirara las patas, cosa que el animal agradecía; luego volvía a su lugar de viaje y era entonces cuando Julio entraba a la barra del bar, puesto que tomaba en pie y en el mismo, el desayuno; que consistía en lo ya dicho y un vaso de leche caliente con una bolsita de té, amén de un vaso de agua corriente, que allí también era riquísima, puesto que el terreno es serrano y de aguas de montaña y por tanto de sabor magnífico y con una temperatura fresca y natural.

            -Hola buenos días.

Saludó al camarero que estaba en la barra y al que conocía, lo mismo que el camarero le conocía a él, puesto que llevaba muchos años en aquel puesto de trabajo.

-Buenos días, respondió el camarero, el que nada más verlo entrar había ya colocado la media tostada (que era de tamaño notable por lo grande) en el tostador; lo que no se acordaba el hombre es de si tomaba café con leche o leche sola, por lo que y tras recibir la pregunta, tuvo que explicarle lo que quería y lo que le fue servido en breves instantes.

Desayunado a satisfacción, pagó el importe (1,80 euros; por tanto precio razonable por demás) y pasó la servicio para desaguar la vejiga, que es lo que solía hacer y así llegar sin más necesidades de este tipo hasta llegar a su piso de la costa. Después se despidió del camarero y de nuevo en el automóvil, amo y perro reiniciaron la marcha hacia Granada, la que bordearían.

El tiempo si bien primaveral era fresco (lo había notado al salir del coche) pero; el día estaba entre nublo y soleado; no amenazaba lluvia y el cielo era una mezcla de nubes blancas algodonosas y espacios de cielo azul limpio y como sólo se ve, en estas partes montañosas del interior, al oeste de Andalucía; no obstante y como le dio un poco de frío, puso de nuevo el calentador del respaldo del asiento, mientras el automóvil tomaba la temperatura de 23º, a la que todo el año estaba fijada en el automático del climatizador; el perro se limitaba a mirar a su amo y seguir como una figura en un pedestal, o sea sin moverse apenas para nada.

Así se fueron acercando a Granada; en cuyas cercanías ya había señalada reducción de velocidad, si bien entre cien y ochenta kilómetros hora, se puede atravesar toda ella, bordeando la capital y hasta llegar, a las proximidades del denominado, “Suspiro del Moro”; nombre que se le dio a este puerto, por que según la leyenda, allí lloró el último rey musulmán,  Boaddil; la Granada entregada a los Reyes Católicos en 1492; y como fueron siglos de guerras entre “moros y cristianos”, quedó así impuesto este curioso nombre, que nada dice a quienes no sepan de la historia y el motivo de ello.

En el momento de la reducción de velocidad, marcada por las normas de carretera y debido a la concentración de tráfico que hay siempre en los alrededores de Granada; coincide con el que Sierra Nevada, te aparece frente a ti y enmarcando todos aquellos entornos y contornos y como a esas horas, el Sol le da de lleno, la puedes apreciar todo cuanto el horizonte te lo permita, si bien y debido a su altitud, su más altos picos o cumbres, suelen estar coronadas por nubes o espesas nieblas; pero no con frecuencia, puesto que geográficamente esta cordillera está muy al sur y sus vertientes llega hasta el Mar Mediterráneo y por tanto el sol y el cielo azul, permite admirarla en toda su majestad, lo que no insta para ir con cuidado y saber mirar con rapidez y volver la vista a la carretera, por lo que pueda “llegar”; el placer máximo es cuando se va de acompañante y no conduciendo; pero aún así, Julio sabía saborear todo ello.

Felizmente llegado “al suspiro del moro”; ya la carretera tiene poca circulación y vas bajando cotas de nivel, contemplando bellísimos paisajes, que sólo afean los monstruosos molinos para obtener electricidad eólica y que tanto están proliferando por la geografía hispana... entonces y pasadas unas planicies que bordean esa para el la sierra; empiezas a ver campos de naranjos, limoneros, nísperos, y otros cultivos que ya cambian puesto que has dejado la vertiente norte y te encuentras en la del sur, donde los suaves vientos del Mediterráneo y la temperatura del sol, permiten cultivos que en la otra vertiente no serían posibles. Granada tiene el privilegio, que en su provincia se encuentran todos los climas de Europa, puesto que tiene desde las nieves eternas, hasta las altiplanicies y lugares desérticos... aumentando todo ello, la zona sub tropical de la costa y donde se consiguen cultivos y frutas tropicales, que exportan a muchos países y en lo que también entra la parte de igual costa pero perteneciente a Málaga; aquí se cultivaba hasta la tropical caña de azúcar.

Ahora con la autovía se pasa por lugares antes inexpugnables y que hoy lo son gracias a altísimos viaductos, que cruzan incluso un nuevo y enorme pantano, en el que hoy al pasarlo o atravesarlo, se ven pequeñas olas. Pasado este y remontando carretera, se llega a una cota muy alta de nivel y de la que bajas en muy pronunciada pendiente, hasta los alrededores de Motril. Allí has de dejar la autovía y tomar una sinuosa carretera, pero bellísima por ello mismo y así y pasado en quince minutos, el trayecto de “mala carretera”; de nuevo entras en la autovía, los viaductos ya descritos, los abundantes túneles; y sobre las doce de la mañana, se encontraban entrando en Torre del Mar; y cinco minutos después, abriendo desde dentro la puerta automática que da paso a los automóviles de los propietarios del denominado “Complejo Andalucía”, que frente al esbelto y muy alto faro, existe en primera línea de playa; y en cuyo complejo playero, y concretamente en el bloque “San Francisco”; en la planta quinta, número tres, tenía la vivienda Julio y su familia, puesto que y como es lógico, sus hijos y nietos disfrutaban de ello en verano y muchos fines de semana al cabo del año, puesto que el viaje en sí... “era un paseo agradable de realizar”.

Julio, bajó del automóvil y ordenó al perro que se quedase quieto dentro del mismo. Después sacó “los bártulos” que portaba y los acercó a la puerta de entrada al edificio; una vez allí abrió la puerta y los trasladó al ascensor, subiendo todo ello al piso y dando una somera vista al mismo, para notar con satisfacción que “todo estaba normal”, por lo que se limitó a abrir un par de ventanas y algo la puerta de la terraza que daba al mar, la que era corredera; y tras ver el ambiente y notar con satisfacción, que allí la temperatura era buena y lucía un sol de maravilla... bajó de nuevo al coche, subió al mismo y se dirigió a la cochera o garaje individual, que poseía cerca del mismo, a unos trescientos metros; al llegar y como de costumbre observó el contador y vio lo de siempre... doscientos catorce kilómetros recorridos.

Metió el vehículo  y sacó al perro cerrando el coche y luego después la puerta de la cochera; llevándose al animal dando un paseo de regreso a casa, puesto que para ello lo llevó en el automóvil; de paso compró una barra (“piña le denominan allí”) de pan blanco de harina candeal y que le gustaba comer, en esos días; para lo cual y como era grande, como de medio kilo o así, lo troceaba en varias porciones y dejaba una para la cena, metiéndolas el resto en el congelador. Sólo hacía en la casa, la cena, comer y desayunar lo hacía fuera; puesto que era hombre ya de costumbres fijas y poco propicio a cambiarlas, el ya vivía su vida con tranquilidad rutinaria en gran medida.

            Tras ello y ahora sí, amo y perro tomaron el ascensor y subieron a la vivienda, la que era en realidad un piso de tres dormitorios dobles, amplio comedor; dos terrazas con vistas al mar, cocina, baño y un aseo, así como un pequeño recibidor y todo ello exterior, salvo el baño y aseo, ya que ambos eran ciegos o interiores. Lo primero que hizo Julio fue enjuagar y limpiar el bebedero para Ciro, lo llenó de agua y ofreció al animal, el que como siempre llegaba sediento por lo que bebió abundantemente; después le llenó de pienso el comedero, comida que no atrajo al animal; solía ocurrir siempre así, luego comería más tarde. Después colocó el colchoncillo del animal junto a la cama donde dormía Julio, abriendo el amplio ventanal, para que se renovase el aire del dormitorio.

            Una vez hecho ello, se dispuso a colocar los víveres en la nevera, trocear el pan como se dijo, ver si había agua embotellada, cosa que le daba igual puesto que él bebía sin reparo alguno, la del grifo, puesto que sabía que llegaba de las vertientes de la Sierra de Alhama y la que algunas veces veía nevada en sus cumbres, mientras paseaba con Ciro por el paseo marítimo; y lo hacía puesto que deducía, que si algo tenían que tener siempre y con sumo cuidado vigilado el municipio y su alcalde, era el agua potable, por las consecuencias que una falta de vigilancia podrían acarrear a la población, que en conjunto de todo el municipio era equiparable a una ciudad de más de cien mil habitantes; población que se duplicaría en los meses de verano; por ello consideraba absurdo en comprar y acarrear agua embotellada desde el supermercado... recordaba sonriendo, que su esposa sí era más escrupulosa y prefería acarrearla; sus hijos también compraban garrafas de cinco litros embotellada y siempre dejaban allí alguna de reserva y una botella de dos litros en la nevera, para que siempre hubiese agua fresca, así como cubitos de hielo. Todo estaba en orden, puesto que había refrescos (que él no tomaba) cerveza, vino, chocolate (que le gustaba tomar un trocito al día) e incluso media docena de latas de conserva de pescado y algunos botes de espárragos y alcachofas; o sea todo en orden y como a él le gustaban las cosas... no hay que ir como si emigrase uno, yendo de una casa a otra... “el tenía en las tres hasta el cepillo de dientes y los útiles para afeitarse”... y una docena de libros, de esos que se pueden leer en cualquier época o tiempo; puesto que son intemporales.

            Visto todo ello, pasó a instalar su escritorio en la mesa del comedor y que era el lugar más idóneo con que allí contaba; sacó el ordenador portátil de su funda; lo conectó y vio que marchaba bien; por lo que le conectó el transformador, ya que suponía que estaría bajo de carga; tras ello colocó los papeles auxiliares que portaba; metió el “lápiz” en el ordenador y pasó al disco del mismo, lo que en él traía copiado. Tras ello y siempre seguido por el perro, se fue a sentar en una mesilla (mesa camilla) pequeña, que tenía al lado del ventanal de la terraza y se sentó en uno de los dos sillones, que su esposa había comprado para ambos y allí sentado un rato se quedó meditando y pensando en la ausencia de ella... lo que le trajeron gratos recuerdos pero tristes añoranzas, que ya no volverían más; y para salir de ellas, pegó un respingo y se dirigió al televisor para ponerlo en marcha y huir de los recuerdos... no se cumplieron sus deseos, puesto que el le decía a su esposa, que él prefería... “dejarla viuda a él quedarse viudo”; pero Dios no lo quiso así.

            Conectado el televisor, vio que afortunadamente funcionaba, lo que le hizo respirar, puesto que en algunas ocasiones, y viviendo su esposa, tuvieron que acudir a un técnico, con lo engorroso que ello es en estas circunstancias... y entonces a él, le daba igual tener o no tener televisión, puesto que cerca también tenía un buen receptor de radio, pero a su esposa le era vital... “el cotilleo y los noticieros del corazón”, que el socarronamente le decía que no eran de tal víscera, que eran de... “entrepierna y entreculo”, lo que les hacía reír o sonreír... pero ahora en la soledad del viudo, la televisión en muchos momentos, le era necesaria para distraerse o abstraerse, en los tiempos en que no paseaba con el perro, escribía en el ordenador o leía algún libro o periódico... “triste sino el del ser humano... siempre sólo y huyendo... puesto que él lo había reconocido así y desde muchos años atrás... siempre estamos huyendo de nuestra realidad, de nuestra miserable realidad y siempre estamos solos, puesto que es mentira eso de la intercomunicación entre individuos, que no pasa de lo superficial”. En estos pensamientos estaba cuando, alzando la voz dijo al perro.

            -Vámonos fuera de aquí Ciro, vámonos a dar un paseo y luego iremos a comer a Casa Víctor... “huyamos de aquí y de los buenos recuerdos... y alguno también malos que aquí viví”... hay que aceptar la vida tal cual viene... ¿tú estas contento de haber nacido y ser perro? No lo sé ni lo sabré nunca... per dime algo, ládrame al menos.

            El perro lo miraba fijamente, movía el rabo pero no entendía todo aquel “rollo” que su amo le endilgaba, pero que no se movía; por lo que Julio se dirigió a la silla donde había dejado la cadena, cuando se la quitó al entrar a la vivienda y nada más tocarla, el perro entendió y ladró de contento acercándose al amo.

            Fueron directamente hacia la pérgola que hay junto al faro y en el paseo marítimo; allí y tras un corto paseo hacia el oeste, volvieron amo y perro y se sentaron en uno de los bancos, donde Julio se quedó absorto viendo los montes y montañas que hacia el oeste se veían desde allí y la proliferación enorme de manchitas blancas, que se apreciaban sobre aquellos montes... “cortijos, cortijillos, casas y casitas”, muchas de ellas hoy propiedad de extranjeros, que se habían ido allí a vivir los últimos años de su vida y al calor del Sol del Mediterráneo... también escuchó el escándalo que producían en las altas palmeras que tenía sobre su cabeza, la ya gran colonia de loritos o cacatúas, que se habían instalado en las palmeras de aquel amplio y largo paseo marítimo de más de cuatro kilómetros de largo... aquellas aves, suponía que alguien cansado de alguna o algunas parejas, fueron soltadas; y primero había observado cuatro o seis, pero ahora venía bandadas de doce o quince y varias colonias ya instaladas en sus enormes nidos, los que tejidos por estos escandalosos pájaros, eran como enormes bultos que colgaban o se adherían entre el tronco y las ramas de las palmeras... debían encontrar buen y abundante alimento y el clima benigno de aquella costa, hizo todo lo demás. Andalucía ya tenía también colonias de aves tropicales. Julio sonrió al ver como la madre naturaleza sabe aprovechar todo lo aprovechable y tocando con la mano la cabeza del perro, se levantó y le dijo.

            -Vamos a telefonear a mi hija, para que sepa que hemos llegado bien.

            Se acercó a un establecimiento en que se vendían prensa y revistas y donde igualmente tenían teléfono al servicio del público; desde allí llamó a su hija y le comunicó que todo sin novedad y que ahora marchaban al restaurante. Efectuado ello, y dirigiéndose al perro le dijo.

            -Ciro, vamos a comer, ya es la hora.

Eran un poco pasadas la una y media de la tarde... “su hora de ir a comer” y el restaurante lo tenía a un par de minutos andando despacio; y allí se dirigieron, puesto que en la terraza cubierta... eran admitidos ambos sin contratiempo alguno... “puesto que amo y perro estaban bastante civilizados”; el animal y una vez sentado su amo;  el que ya procuraba situarse en lugar apropiado; puesto que se sentaba o echaba a sus pies y se estaba quieto y callado, sin molestar a nadie; además hoy la terraza estaba abierta en sus dos partes, ya que se cerraba con toldos o lonas, pero hoy hacía un tiempo primaveral y permitía incluso efectuar la comida a la intemperie. 

-Hola “Dany”.

Saludo Julio al tomar asiento y acercarse el camarero, que igualmente lo saludó cordialmente, puesto que se conocían desde que aquel hoy hombre formado, entró en aquel restaurante de playa, siendo más niño que adulto y desde entonces permanecía fiel al establecimiento; hoy regido por el hijo y la nuera del fundador, que ya y de viejo había muerto, de ahí el diminutivo que le impusieron entonces, Dany de Daniel... habían pasado ya tantos años y tantas veces haber comido allí; primero con su esposa y sus tres hijos, luego el matrimonio y ahora él solo. Leyó la carta que el empleado le había entregado y esperó a que volviese, lo que hizo en breve espacio de tiempo, trayendo en la mano, una tapa o engañifa, que siempre era como un aperitivo y que como obsequio de la casa, recibía el comensal, para tomar con la bebida que pidiese y mientras llegaba la comida, que no solía tardar mucho.

-¿Qué va a tomar usted Don Julio?

-El menú del día; una copa de vino tinto fresco y otra de agua también fresca (no fría) para tomar las medicinas.

-Bien, elija usted entre la variedad de lo que ofrecemos en el mismo.

Julio eligió una sopa de tomate y de segundo jibia a la parrilla; sabía de sobras el que con aquello comería opíparamente, puesto que en “Casa Víctor”, las raciones eran muy abundantes y además muy bien cocinadas y había una variedad notable, tanto para el menú del día (en aquel momento 6,50 euros todo incluido, salvo la bebida que se pagaba aparte; o sea dos platos y postre) como en la carta, que igualmente admitía encargos especiales, sobre todos paellas, que las hacían riquísimas.

Terminado de comer, liquidó al camarero la cuenta que ascendió a 8,50 euros (precios económicos por demás), debido a la abundante copa de buen vino tinto que le habían puesto y que fue paladeando a lo largo de la comida, hasta dejar el último sorbo y como solía hacer... para enjuagarse la boca y que en el paladar quedase el regusto de aquel fresco vino.

Efectuado ello cruzo a la acera de enfrente de aquella gran avenida (Toré Toré de nombre) y se dirigió a una tienda que había y donde compraba la fruta; dejó al perro en la puerta y entró en aquel pequeño establecimiento; compro fruta variada calculando para los tres días que allí estaría y salió con ella en la mano pero dentro de una bolsa de plástico y agarrando la cadena del perro fueron ambos a hacer el recorrido habitual que solía realizar para que el animal, “tomara posesión de su territorio marítimo”. Efectuado todo ello volvieron a la vivienda y se acomodaron en la mesita camilla, conectando un radiador que tenía debajo de la misma, puesto que el piso estaba frío y húmedo, consecuencia de la deshabitación del mismo y la humedad marina; lo que se acentuaba al estar sentado y efectuando la digestión de la comida, que como sabemos, requiere calorías que resta al resto del organismo para cocer los alimentos. Tras ello conectó la televisión y se sentó a ver y oír lo que “le echaran”; el perro mientras tanto se fue a la cocina, a comer y beber agua, puesto que también él necesitaba tomar de ambas cosas.

Amo y perro y tras el sopor de la calorcita del radiador, terminaron adormilados gracias a la “nana” que para adultos, suele ser la televisión en muchas ocasiones.

A las cinco de la tarde y tras aquel reposo y siesta; Julio fue a la cocina y tomó algo de fruta fresca, como tenía por costumbre y de nuevo amo y perro, como inseparables, marcharon a cubrir la rutinaria jornada de la tarde, que era también simple y sencilla. Ir a la cafetería Buenavista, situada en el centro de la población, pero frente al paseo marítimo; allí tomar un té en leche, un vaso de agua, fumar un cigarro puro, mientras le echaba migas de pan a los astutos gorriones, que por allí pululaban y que descaradamente entraban a comer entre las mesas de los clientes, sin miedo alguno a ser molestados. Iba allí desde hacía muchos años, puesto que le servía para hacer un kilómetro o más de paseo y otro tanto de vuelta y además por los motivos ya dichos y que se traducen a la reflexión siguiente... “si aquí te atienden bien, para qué cambiar”.

También conocía hacía muchos años al camarero que le atendía; Manuel (Manolo) y el que sonriéndole como siempre, vino a saludarle ya con el té y el vaso de agua en la mano. Se saludaron cordialmente y Julio tomó asiento, colocándose el perro entre sus piernas y como de igual forma lo hizo en la comida.

Tomó el té y un poco de agua

Sobre las siete de la tarde, emprendían el regreso a la casa y lo que hicieron paseando por el paseo marítimo y viendo el mar, que aquella tarde se encontraba un poco agitado puesto que soplaba “el levante” y la resaca que traían unas bastante destacadas olas, rompía a trallazos en las arenas bastante broncas, de las orillas, llenas de pequeños cantos rodados; lo que producía ese peculiar y relajador ruido, cuando no está el mar lo bronco que hoy estaba. Todo ello era saboreado por el escritor, puesto que de siempre le atraía el mar... “ver el mar, escuchar el mar, observar el mar... el padre mar que envía las humedades necesarias para que la madre tierra germine y cree la vida en la tierra... el mar; esa inmensa sopa marina de la que se dice procedemos todos”.

En el cielo las grandes gaviotas de siempre, cerniéndose en el mismo, planeando y girando sin esfuerzo alguno, gritando con su peculiar graznido; algunas también posadas mar adentro y balanceándose cómodamente al flujo de las olas; todo ello era un disfrute el verlo, oírlo y “paladearlo”.

Llegaron paseando hasta el faro, saliendo del paseo y yendo a realizar otras compras, en un pequeño supermercado, situado muy cerca del viejo faro... que él llegó a ver funcionando, hacía más de cuarenta años y en sus primeros viajes a aquella pedanía, cuando los campos de caña de azúcar llegaban al mismo y el cementerio (hoy en el centro del pueblo) se veía lejano en el campo, igualmente rodeado de cañaverales de caña de azúcar, de la que entonces aquellas vegas producían una enormidad, puesto que en el pueblo hubo hasta una azucarera o factoría para extraer el azúcar de las melazas que produce la caña una vez esta es triturada... “ya no había caña de azúcar ni fábrica... ya todo eran pisos o mejor dicho bloques enormes de viviendas, o colmenas que como en la que él habitaba, habían cuarenta y cuatro viviendas... y un solo ascensor”; una gran piscina, y unos ridículos y mal cuidados jardines... a compartir, por más de doscientos propietarios... en fin, “el signo de los tiempos”; pero él iba al mar, a bañarse al mar cuando joven (ya hacía años que no lo hacía) y jugar en la playa con sus hijos, comer y beber bien en “los chiringuitos”, disfrutando de un pescado que hoy no había y sobre todo, de aquellos espetos de sardinas... que se dice asadas pero que no lo son, puesto que esas sardinas están tan suculentas, debido a que se cuecen en su propio jugo al calor de las brasas, las que nunca tocan... y ello y el punto de sal justo; sólo lo saben los pocos  pescadores o “marengos”, que ya quedan como especialistas en la costa malagueña... es lo que le da ese sabor único en el mundo; puesto que si bien, parece ser que la sardina es uno de los pescados más abundantes en los mares del mundo... pero la sardina mediterránea y sobre todo las de la costa andaluza, son algo especial por la suavidad de su carne y lo tenue de sus escamas, que se comen junto a la misma y que son deliciosas... recordaba ello Julio y también que cuando soldado, disfrutó de la misma sardina en la costa de enfrente; o sea en la de Melilla, donde un melillero o melillense, se las ponía asadas en sartén, pero al sacarlas les añadía una salsa fría, compuesta de aceite de aceituna, ajo y perejil machacados con el mismo y un poco de sal... y ello fue tan delicioso descubrimiento, que siempre la empleaba en casa para cualquier pescado “azul”; por lo sabrosa y nutritiva de la misma y el especial sabor que a ciertos pescados les proporcionaba; igualmente al calamar y a la jibia a la plancha... su esposa supo darle el mismo punto que aquel melillero; luego él la difundió por donde viajó y hablaron de gastronomía, así como de pescados y cefalópodos a la parrilla o a la brasa... mojar buen pan en la misma, simplemente es, placer de dioses.

Recordando todo ello, llegaron al supermercado y donde el perro quedó en la puerta, mientras el amo entraba a comprar algunos fiambres para aquellos días, para la cena de los mismos; fiambres que eran siempre, algo de queso fresco o de media curación, jamón ahumado o de York, algunos yogurt del tipo normal o blanco y sin azúcar (no le gustaban el resto de compuestos que han inventado) y una tableta de chocolate negro, de la que solía tomar un trocito, tras la cena y algunas veces también cuando volvía de comer. También compró limones y un bote de un litro de zumo de naranja natural.

Efectuado todo ello, ya eran las ocho de la tarde y la noche empezaba a irse cerniendo con los velos propios del atardecer. Con ello, ya el aire resultaba molesto e invitaba a guarecerse cuanto antes en casa; por lo que ambos y sin dilación alguna se encaminaron a la misma; donde y nada más llegar a ella, Julio conectó un radiador eléctrico que tenía en el dormitorio, para dar un calentón al mismo, si bien lo desconectaba al momento de acostarse. Luego volvió al comedor y antes de correr las fuertes cortinas protectoras de “las otras de adorno”, miró como siempre al mar y al faro... al mar por verlo en su bravura y al faro por cuanto sus grandes guiños al encender y apagar su potente luz... cumplía con su misión para orientar a los barcos que por aquel mar cruzaban; luego entró al aseo para realizar algo necesario; se quitó los zapatos y se colocó unas viejas pero muy queridas pantuflas de fieltro, se quitó el chaquetón que portaba y se puso y también viejo albornoz y ya cómodamente acoplado, se fue a la mesa a ver un concurso televisivo que llevaba años funcionando y que le atraía, por cuanto eran preguntas y respuestas y ello siempre le enseñaba algo nuevo, aparte que le permitía un ejercicio para saber lo que él sabía y lo mucho que ignoraba, del riquísimo idioma español... el programa o concurso se denominaba... “Pasa palabra”.

Terminado el espacio televisivo, se sirvió su frugal cena, la que acompañaba con el zumo y pulpa de un limón, en una copa grande que llenaba con agua; bebida que se preparaba en comida y cena, siempre que lo hiciese en la propia casa; si bien la del medio día, la enriquecía con una regular copa de vino tinto español y de cualquier marca o territorio, normalmente “un segundo año” y algunas veces “un reserva”.

Retirada la mesa y limpio el poco utillaje empleado, se volvió a sentar para ver el informativo que más veracidad le pareciera, luego el servicio meteorológico nacional y sobre las diez y cuarto.

-Vámonos a dormir Ciro, que ya es la hora y la habitación debe estar ya muy calentita.

Ciro pegaba un salto y se iba delante del amo, camino de su colchoncillo, que ya estaba preparado junto a la cama del amo y en la parte derecha de la misma, de forma que simplemente alargando la mano, el amo lo tocase.

Efectivamente, el dormitorio ya estaba a una temperatura agradable, pero antes de desconectar el radiador, Julio fue a por “su orinal”; puesto que aunque el baño lo tenía contiguo al dormitorio, pero había que levantarse y él y hacía tiempo, prefería el orinal bajo la cama y para poder desaguar durante la noche, las dos o tres veces que tenía necesidad de hacerlo, puesto que si bien no padecía de la próstata, pero debido a que tomaba un diurético, había que aligerar la vejiga cada cierto tiempo y este sistema antiguo de aligerar... lo practicaba hacía muchos años; su intimidad era sólo suya y el perro aunque algunas veces gruñía... pero él procuraba no molestarlo, ya que ni necesitaba encender la luz para dicha necesidad; luego al calor de la cama y a dormir o a velar, puesto que algunas noches ya a la segunda vez, el sueño se resistía a volver, cosa que no le preocupaba en absoluto, puesto que entonces... iniciaba sus conversaciones interiores y que algunas veces terminaban en fugaces ideas, las que le hacían encender la luz y tomar notas para luego escribir lo que fuere, a la mañana siguiente en el ordenador... también siempre tenía a mano, varios libros para leer, pero ello era el último recurso a emplear.

Pasó la noche y llegó el nuevo día y a la hora de costumbre, seis cuarenta y cinco de la mañana, ya hacía tiempo que Julio estaba despierto; encendió la luz y conectó un diminuto receptor de radio que tenía en la mesilla de noche y con el que se informaba en sus estancias en la playa, de las noticias de cada día; el perro lo veía hacer, pero seguía acurrucado y cubierto con un trozo de manta que el amo, le tenía preparada para las noches frías tanto aquí como en la casa de la ciudad. El perro no se movía hasta que el amo no lo llamaba para acariciarle y darle unos masajes por cuello, espaldas y lomo, cosa que le encantaba al animal, el que le correspondía lamiéndole con cariño o agradecimiento, puesto que los animales saben corresponder al bien que se les hace.

            Por ello, lo primero que hacía era acariciar y masajear al perro, por lo que llamado el can y efectuadas las caricias de primera hora; el amo desnudo como estaba, puesto que así dormía desde que recordara en su niñez... se levantó, se colocó el albornoz y con el orinal en una mano y el pequeño receptor de radio en la otra, se dirigió al baño; el perro siempre tras el amo, hasta que llegado al baño, lo despedía y le obligaba a estar fuera; pero fielmente lo esperaba siempre en la puerta.

            El baño también tenía un calentador eléctrico igual al del dormitorio, o sea, eléctrico con barras de cuarzo y el que Julio conectó nada más, entrar... puesto que de inmediato a levantarse, “le empezaba el aflojamiento de los muelles naturales y tenía que sentarse en la taza del water para aligerar”... era curioso, que fuese así, puesto que era matemático poner los pies en el suelo y empezar el proceso... el no conoció nunca, esa enfermedad hoy tan extendida y que se denomina estreñimiento. Solía recrearse en el asiento y mientras oía las noticias o pensaba; luego y  sin prisas, pasaba al bidé y se hacía su medio baño cómodamente sentado y con agua caliente; después “las partes altas” en el lavabo (consideraba que con dos baños-ducha a la semana en tiempos de frío era más que suficiente); posteriormente se limpiaba con minuciosidad la dentadura; después se afeitaba, si ello tocaba aquel día, puesto que su barba era de muy lento crecimiento y día sí y día no era más que suficiente... su piel era bastante delicada y la cuchilla de afeitar no debía rozarla demasiado, por lo que normalmente con tres veces a la semana que se afeitaba, consideraba era más que suficiente... tras todo ello y haber tomado los tres comprimidos medicinales de la mañana; una de las tres tomas para controlar su insuficiencia coronaria, y haberse puesto el parche de nitroglicerina... había pasado casi una hora, en el baño se estaba muy calentito... y por fin, salía del mismo con el orinal ya limpio y el aparato de radio en la mano. Después iría a la cocina a tomar el habitual vaso o copa de zumo natural de naranja y algún trocito de dulce de los que ya se preparaba y que no fueran perecederos... y a correr las cortinas del salón comedor para salir a la terraza si el tiempo lo permitía... a saludar a través de los cristales, a su astro zodiacal (era Leo) el que ya lo podía ver sobre el mar, pero aún a poca altura del mismo y en esa forma de gran disco de fuego en que a esas horas así se muestra... el mar, las nubes, algo de la montañosa costa que también divisaba, la parte del paseo marítimo, el faro, las gaviotas volando, algunas palomas también; los gorriones ya también activos... y los madrugadores que paseaban ya por aquellos alrededores a sus perros. Había muchos canes en aquella población.

            Efectuado ello, revisó el comedero y bebedero de Ciro, repuso el del agua, puesto que el de la comida lo tenía mediado y se fue de inmediato a vestirse, puesto que el perro necesitaba salir cuanto antes y para lo habitual.

            -Vamos Ciro, es tu hora y vamos a dar tu cotidiano paseo, pero hoy a la orilla del mar; y en el paseo marítimo... vas a disfrutar de lo lindo.

            Salieron amo y perro y cumplido el recorrido habitual, volvieron a los veinte minutos; la mañana era bastante fresca y húmeda y aún no apetecía salir, cosa que no hubiera hecho Julio, de no ser por las necesidades del can.

            Julio dio un arreglo “militar” a su cama y habitación, recordando con tristeza que aquello lo hacía mucho mejor su querida esposa, pero recordando igualmente aquel año y medio en que tuvo que hacerse su cama en la mili, puesto que en el ejército ya se sabe que cada cual carga con su petate; y pensando, pensando, tantas cosas, terminó la faena de limpieza del dormitorio y baño. Aún le quedaba un tiempo suficiente para sentarse ante el ordenador y ver de iniciar o continuar algún trabajo, lo que así hizo, hasta que mirando el reloj y viendo que ya pasaban las nueve y treinta, se levantó de la mesa y dijo al perro, que como siempre lo tenía pegado al asiento.

            -Vamos Ciro, que hoy desayuno chocolate con churros... y si bien del chocolate no vas a catar nada... pero un trocito de churro sí que probarás... no mucho, puesto que “eso no es comida de perros”.

            El perro movía el rabo y ya sabía que iba a acompañar a su amo a comer... “y que siempre pillaría algo”... un trocito de pan, una patata frita, un trocito de carne... un algo que compartían amo y perro, puesto que él recordaba de aquellos viejos de hacía muchos años, los que aseveraban que... “el perro come siempre de las sobras del amo”. Claro que aquellos viejos, comían cosas más naturales y sencillas que lo que hoy come la sociedad de consumo... pero aún así, el tenía esos detalles con el perro, al que le encantaban estas pequeñas porciones... que suponía eran golosinas para el can, puesto que las aceptaba con muestras de gran satisfacción; conformándose igualmente si no recibía nada... pero él pensaba... “siempre bolitas de ese pienso feo hasta de presencia, por muy científico que sea y por muy sano... el perro debe tener algún desliz alimentario... puesto que siempre pienso... no debe ser muy grato por animal y perro que sea”. El perro lo aceptaba y no se le notaba fuese pernicioso para el mismo, puesto que eran pequeñas “golosinas” y no muy abundantes.

            Llegaron a una también cercana cafetería restaurante, donde servían buenos desayunos, la que igualmente tenía terraza cubierta y la que aceptaba perros, puesto que mucha de la clientela los tenía... se sentó el amo y bajo el a sus pies, el perro; pidió y tomo una buena taza de chocolate, con cuatro largos trozos de riquísimos churros, fritos con buen aceite de aceituna y que le sirvieron muy calientes, y los que fue tomando, mojando trocito a trocito en el riquísimo chocolate... después un posterior buen vaso de agua fresca; tras ello y un poco de reposo pagó y de inmediato emprendieron el recorrido habitual, que solían realizar y que ahora sería bastante largo.

            Fueron a la calle central del pueblo (Paseo de Larios) y al paso, en la Calle del Mar, compraron un diario nacional (ABC siempre) y continuaron andando a buen paso y dentro de lo que podía soportar aquel hombre ya camino de la ancianidad, se dirigieron al ya muy cercano paseo marítimo; uno de los mejores y más extensos de toda la costa del sur de España.

            Era en los únicos días en que compraba prensa de papel, puesto que en casa y con Internet, tenía acceso a la que deseara, pero no así en la playa, donde no tenía posibilidad de conectarse en el bloque donde vivía; cosa que tampoco le preocupó nunca, puesto que en esos días descansaba de la habitual obligación de conectarse en la red; tampoco le importaba el correo que recibiera... que esperara todo al regreso; “no conviene enviciarse en nada que puede ser prescindible por un tiempo soportable”.

            El Paseo de Larios, era y sigue siendo el eje, de la población y el que la corta en dos, de sur a norte, puesto que es donde terminaba prácticamente, el camino natural que unía, la capital municipal (Vélez Málga) con el poblado de pescadores, que es lo que fue la antigua pedanía durante vete a saber cuantos siglos; si bien en tiempos modernos fue cortado por la carretera nacional denominada “Cádiz a Barcelona”; hoy también convertido el tramo que cruzaba la población, en moderna avenida; y lo que le empezó a dar cierta importancia, que luego acrecentó enormemente la afluencia masiva del turismo, que más que de aluvión se conformó en residentes que compraron una vivienda, o bien otros que la alquilaban en los meses de verano.

            Esta parte o media parte urbana, “fue siempre el Torre del Mar del escritor”; o sea la mitad orientada a poniente; la otra mitad orientada a levante, él terminó por ignorarla totalmente... sólo una vez, la recorrió por el paseo marítimo hasta llegar al puerto de La Caleta, donde también y en tiempos, madrugó para ver in situ, la diaria subasta del pescado que subastaban en aquel puerto pesquero y el que solía ser abundante y procedente de aquel mar más o menos cercano al mismo; puesto que al poniente tenían la lonja de Málaga y al levante la de Motril, más importantes en este ancestral y diario comercio de la subasta del pescado, que para el que no lo sepa, se empieza fijando en un precio (cada caja o lote) y el subastador va bajando el precio a una velocidad sorprendente, hasta que el corro de compradores... uno levanta la mano y acepta el precio que el subastador marca en ese instante; sencillo, claro y preciso... no hay más que pagar y llevarse la compra, que al ser pública, puede comprarla cualquiera allí presente.

            Perro y amo siguieron andando por la parte que pega al trozo de playa que separa del mar; y así fueron caminando sin parar ni un momento, hasta que llegados al final del paseo allí dieron la vuelta, llegando luego hasta la pérgola junto al faro, donde ya Julio bastante cansado y el perro posiblemente también... el amo se sentó en un banco de los que allí existen abundantemente, con asiento y respaldo de listones de madera y mientras descansaron, el escritor dio un vistazo al periódico, leyendo algo del mismo. Sobre las once treinta... regresaban a casa y ya dentro de ella; el escritor dedicaba un par de horas, a escribir o leer... algunas veces, a dormitar un rato en el sillón de la mesa camilla; mientras el receptor de radio, conectado a Radio Clásica, amenizaba el ambiente, con música... sólo música, algunas veces canto y muy pocas con coros o incluso ópera... era todo ello y según estimaba Julio... como un alimento del alma. Y así “mataban al tiempo” hasta que de nuevo, llegaba la hora de comer, volver a Casa Víctor; y luego volver al ciclo diario ya relatado.

            Era una rutina; rutinas que muchos consideran aburridas... pero lo decía Julio... “Es el propio Sol el que cumple su rutina diaria... y no se aburre y sigue... por algo será”; él ya tenía “sus órbitas” establecidas y no le atraía mucho el cambiarlas, lo que no quiere decir que según en que momentos o días, no emprendiese nuevos caminos... pero siempre para volver a los que ya tenía andados y experimentados... ¿para qué más?

            Y así llegó el domingo... Julio ya tenía deseos de volver a la rutina capitalina; los días a la orilla del mar, se le hacían largos y mucho más en soledad en que ahora tenía que vivirlos; pero necesitaba volver y lo hacía con cierta frecuencia, sobre todo en el buen tiempo... cumplido lo que él consideraba “el alimento marino”; sus deseos volvían a ser los de tierra adentro, su casa, su verdadero hogar en esta tierra.

            -Venga Ciro, regresamos a Jaén... vámonos de aquí ya hemos estado bastante.

            La tarde noche del sábado y antes de acostarse, ya todo había quedado preparado para cargarlo en el coche y no perder más que el tiempo imprescindible. Él ya llenaba totalmente el depósito de gasóleo, con lo que tenía de sobras para ir y volver, quedándole aún reserva para otros cientos de kilómetros.

            Así y antes de las ocho de la mañana, ya estaban amo y perro camino de la cochera, lo que servía del necesario paseo al can; llegados a la misma subían ambos al vehículo y cada cual ocupaba su sitio, regresando de inmediato al complejo playero y donde ya el can quedaba dentro del automóvil, mientras Julio subía y bajaba lo que habían de llevarse para la capital. Todo solía salir bien y “rutinariamente”; por ello y alrededor de los ocho y treinta, salían de Torre del Mar y enfilaban los accesos que les llevarían a la autovía, iniciándose el regreso, precisamente en domingo y a esas horas... por cuanto “todos ya duermen”, la carretera apenas tiene circulación y se circula estupendamente, además el cuerpo va descansado y cuando el día va entrando, es que ya te encuentras a las afueras de Granada y aparcado en un lugar apetecible, cual es el de... “La Cueva”; donde Julio se detenía, daba otro paseo al perro para que estirara las patas, después de ello lo dejaba en el coche y subía la “escalinata”, para degustar una media tostada, bien de aceite de aceituna con tomate, o bien de una manteca con “zurrapas”; que aunque con tan inapropiado nombre, allí la denominan así y es una manteca de cerdo, que lleva trocitos o “hilos”, de carne del cerdo, posiblemente de los recortes de los lomos, lo que supongo que frito en su propia grasa y luego convertido todo en un unte mantecoso, que con el buen pan que allí sirven, es algo si bien para no abusar... pero delicioso de comer, sobre todo cuando se lleva el hambre, de alguien que lleva ya trece horas sin probar apenas bocado... y un día es un día; y aquel bocado no lo podía degustar Julio, nada más que cuando cruzaba por allí... con ello, un buen vaso de leche caliente con una bolsa de té y un buen vaso de la riquísima agua de Granda... “ni el rey de Roma desayunaría mejor”... el perro no participaba en aquel modesto festín mañanero, puesto que como se quedaba enclaustrado en el coche... “ojos que no ven... pues eso”.

            Desayunado y feliz, tras haber pagado el modesto precio de tales manjares (hay otros muchos allí para estómagos fuertes e incluso muy tragones; aquello es un paraíso de los productos derivados del cerdo) pasaba al servicio, aligeraba la vejiga y al coche de nuevo; entrado al mismo acariciaba al perro, conectaba un programa que conocía y que cada domingo se repetía, siendo bastante ameno... “carretera y sin prisas pero ya sin pausa... hasta llegar a su domicilio en Jaén”... lo que se producía sin novedad, siendo aproximadamente las once de la mañana.

            Descargado el automóvil y ya todo colocado en su sitio, seguidamente al escritorio a ver lo que había llegado a través del correo electrónico (algo también dejaba el cartero bajo la ranura de la puerta de entrada), pasar al PC, lo que traía el “lápiz” de los trabajos efectuados en la playa y en definitiva; irse poniendo al día, en la nueva rutina a seguir en este lugar donde ahora viviría unas cuantas semanas, hasta que de nuevo y como les ocurre a las aves migratorias... “se le movieran los deseos de emigrar de nuevo para aspirar las sales marinas del padre Mediterráneo”... ya lo decía él y con verdadera filosofía humana... “rutinas, rutinario... lo mismo o similar al propio Sol”.

            Pasó el resto del domingo sin salir de casa; llamó a su hija mayor (ella se encargaría de comunicarlo a los otros) de su regreso sin novedad, comió dentro de casa; para lo cual ya se había traído una barra de aquel buen pan igual al de la tostada y que también vendían en La Cueva; también compró un poco de queso “de marrano” (más finamente conocido en los mercados por el  más aristocrático nombre de “cabeza de jabalí”); que ni se parece por asomo a tan rico fiambre, igualmente granadino y “cuevano” por excelencia, por el toque especial que en La Cueva le dan y desde hace muchísimos años... y “con pan y aquel queso, un buen vaso de vino tinto fresquito, unas pocas aceitunas... y algo de verdura cruda y natural, que siempre tenían en reserva en la nevera, luego una copita de licor de moras que él mismo preparaba con aguardiente seco y dulce y moras de zarzamora”... a dormitar en el sillón, amo y perro al lado... y mañana será lunes y ya veremos que nos contamos, “los dos locos bajo aquel olivo”, puesto que el tiempo había seguido siendo primaveral y el lunes prometía ser un espléndido día de primavera andaluza; lo que “con el cerebro ya bien yodado y con su parte de sales marinas”, le tenía preparado para hablar de lo que se presentase, con aquel nuevo amigo, al que sólo conocía como “El número trece”... ¿cómo se llamaría el condenado? Aunque también, que importaba ello, eran dos cerebros que se manifestaban... y el resto no importaba; los nombres... “son solo nombres, para que el ser humano, esté un poco menos perdido de lo infinitamente perdido como se encuentra en el Universo, al que sin embargo pertenece como una unidad más... unidad irrepetible, no hay dos iguales”; de ahí el  gran fracaso de los políticos, con esa igualdad con que quieren masificar al hombre.

            Así y todo rutinariamente, a la noche y a la hora de rutina.

            -Vamos a dormir Ciro... hemos disfrutado de unos días espléndidos y que a ambos nos han venido estupendamente.

 

CAPÍTLO XIII

 

            Y amaneció aquel nuevo lunes; y llegó puntualmente Jules el conductor, conduciendo aquel coche que ponían a su entero servicio... y de nuevo ambos locos bajo aquel olivo, sentados en viejas sillas de madera con asiento de anea, junto a aquella rústica mesa, donde descansaba un plato de loza corriente y dentro del mismo un botijo posiblemente de “La Roda” de Andalucía y el que destilaba gotas de muy rica agua y con una temperatura fresca y natural que sólo dan esos recipientes de barro poroso.

            Empezó el diálogo, tras las salutaciones normales.

            -¿Cómo le fue el viaje Don Julio?

            -Bien, muy bien, normal... como siempre rutinario; han sido tres hermosos días de soledad acompañada, admirando los paisajes y el mar, pensando y algunas veces escribiendo o leyendo... viendo, mirando, oyendo, ese concierto cotidiano que nos rodea y que muchos parece que no ven u oyen.

            -¿Cómo dice usted... soledad acompañada? No lo entiendo, puede añadir algo más Don Julio.

            -Sí. Dijo Julio y continuó.

            -La soledad es mi compañera desde hace muchos años, puesto que en el yo interior nadie penetra... muchas veces ni uno mismo; en cuanto a lo de “acompañada”; es la compañía de mi perro y como... “ni yo ladro ni el perro habla... pues nos entendemos divinamente”.

            Terminó aquella respuesta o “salida airosa”, de aquella forma, como queriendo indicar que mejor dejarlo estar; cosa que el interno interpretó así entendiéndolo muy bien; por lo que seguidamente dijo.

            -Bien, pero iniciemos un primer diálogo... trae usted algo ya preparado.

            Julio guardó silencio como pensando en la respuesta; luego respondió.

            -Siempre que vengo aquí traigo “papeles” y “la cabeza llena”; pero hay tanto de que hablar... aunque también ya hemos hablado tanto, que nos repetiremos sin remisión y la verdad; no me agradaría el ir encerrándonos en reiteraciones; así pues le cedo el honor de que sea usted el que inicie el tema... yo le seguiré... si es que puedo.

            Aquel hombre sonrió agradablemente y dijo.

            -Reiterándose lleva el hombre desde que empezó a pensar y luego a escribir; la historia del hombre es un repetir de hechos, si bien en diferentes escenarios... “el teatro de la vida es una repetición continua”... por ejemplo... ¿cuántos siglos se lleva repitiendo aquello de que no hagas a nadie nada que tú no quieras que a ti te sea hecho? ¿El Padrenuestro y los diez mandamientos grabados en las tablas de Moisés... cuantas veces se habrán repetido? Sí... no le preocupe ello; nos repetiremos pero y como he dicho... “será en otro escenario y seguro que intervendrán nuevos actores... no hay dos discursos iguales... como tampoco dos hojas gemelas en el mismo árbol?.

            Tras ello se produjo una pausa de silencio y tras ella de nuevo habló “el loco de aquel sanatorio”.

            -¿Qué me dice usted Don Julio?

            A Julio se le había iluminado el semblante y algo le bullía en la mente, puesto que aquel cambio súbito, se le había producido al oír las últimas palabras de su anfitrión; por lo que con cierta viveza respondió así.

-Ha hablado usted del Padrenuestro... de en definitiva, Dios... y ello me ha recordado un trabajo realizado hace años y el que me costó muchos más el terminarlo, puesto que se refiere a ese “Padre Nuestro”... ¿Me permite que emplee su ordenador y saque una copia del mismo? Puedo hacerlo puesto que se encuentra en mi Web.

            El Número trece, mostró cierta sorpresa, pero viendo el interés que mostraba su invitado, simplemente se levantó de la silla y con un ademán le invitó a entrar en la casa; yendo ambos al escritorio donde el ordenador se encontraba encendido.

            En breves minutos, había sido localizado el texto e impreso el mismo. Y ya con ello preparado, ambos volvieron a su lugar bajo el olivo y sentándose cómodamente ambos, Julio alargó los varios folios a su interlocutor diciéndole.

            -Tenga la bondad de leerlos y luego los comentaremos si es que procede ello.

            Aquel interno no había dicho palabra desde que se levantó de la silla; se limitó a tomar aquellos papeles y empezó a leer lo que sigue:

**************************

El Padre Nuestro y… el “padrenuestro”

            Es claro que me refiero a la única oración que nos dejara Cristo, el que tampoco dejara establecidos “hábitos”, ni horarios o días; menos “todo lo que ha seguido después, de parafernalia religiosa”; puesto que en su “Sermón del Monte” (considerado el mejor discurso de todos los tiempos) y sus prédicas, se mantiene en que “viene a recordar más que a enseñar lo que otros antes que él, enseñaron”; si bien nos enseña que la vía mejor para la Humanidad, es la pacífica y no violenta; y el convencer más que el vencer. No creo recordar dijese que “su doctrina” tardaría milenios en ser adoptada, cosa que a la vista del tiempo y resultados, podemos pensar que… “aún está en los principios que dejara inamovibles El Galileo”… o en muchos casos en franco retroceso, por cuanto y en profundidad… ¿Qué ha cambiado en este pobre planeta?... “antes una flecha mataba a un hombre… hoy una bomba mata a cientos y entre ellos a mujeres y niños”… “una devastación, entonces, podía tardar años o ser imposible… hoy en minutos y con una sola bomba atómica o de hidrógeno, se devasta una región”… “en su época existía la esclavitud, en la actual también y no de una única forma o manera, sino de múltiples formas”.  ¿En qué hemos progresado en la realidad humana y tal como la entendiera y predicara Cristo?

            Pero volvamos al tema central y que reflejo en el titular de…  “este cuento”.

            El Padre nuestro: Cuando oramos o pensamos, tenemos imbuido o grabado en el ser, a ese único Ser Superior, que en realidad hemos de entender como, “Padre y Madre”, puesto que en el Universo conocido, no hay realización uní material, sino que para logra un ser, se necesitan dos componentes, caso del nacimiento de los mamíferos y entre los que nos encontramos los seres humanos; que necesitamos para venir a este mundo, la conjunción de un óvulo femenino y un espermatozoide masculino y luego que “toda la maravilla subsiguiente”, tenga su proceso y final feliz. Por tanto cuando invocamos a ese Ser Superior, pienso que habría que decirle… “Padre y Madre nuestro”. No creer en La Creación y manifestarse ateo, considero es de las grandes imbecilidades del ser humano; sencillamente por cuanto…  “Si hay Creación es por que hubo y sigue habiendo Creador… la nada es nada  y la nada no existe”.

            Dicho ello, entraré en lo de la oración “rutinaria” y dónde, cómo y cuando yo la aprendí; para lo que tengo que remontarme muchos años atrás y relatar una historia, simplemente humana y vivida por una abuela y su nieto… mi abuela y yo, es claro.

            Debo decir primero, que reconozco a mi Abuela Rosario, madre de mi madre; como el ser que más ha influido en mí y en la que encontré las bases para todo lo que después haya desarrollado: pero en mi marcha intelectual… “el óvulo y el espermatozoide”; fue aquella gran mujer, iletrada o analfabeta; pero con una sabiduría natural; una fuerza e integridad humana y unos principios y fines, que fueron… “la gran montaña donde empecé a nutrirme y que aún me nutre”. Y es curioso, puesto que yo y con aquella mujer, sólo viví unos cinco o seis años… y que van, desde que asesinan a mi padre (29 de Junio de 1939) en la pos guerra incivil española (1934-1939)[6] y que  contando diez meses de edad, mi madre y yo, volvemos a la casa materna de mi madre, puesto que mi abuela, fue viuda también muy joven. Y es ella y a la que yo denomino como mi segunda madre, la que me va a inculcar los cimientos del saber humano y lo hace con esa sencillez que tenía, aquella alma; limpia como la luz del Sol y entre ellos los religiosos, en que “ella firmemente creía y confiaba”.

            A mi por tanto, no me enseñó “el padrenuestro” ningún cura o monja; me lo enseñó mi abuela, que lo rezaba a diario… y lo hacía muchas veces a la luz de un candil, antes de acostarnos en aquel entrañable dormitorio y donde yo, “he sentido el mayor calor y consuelo de toda mi vida”[7].

            Parece que la estoy viendo rezar; y llorar muchas veces en el rezo (“tuvo muchas tragedias en su vida y lloró mucho, pero nunca desesperó”) que hacía mirando fijamente a “su niño Jesús”. Una figurita de unos treinta o treinta y cinco centímetros de altura y que era una… “versión Católica de Jesús niño”. Niño que incluso tenía su trajecito o túnica, de terciopelo rojo y unas “aspas” en forma de cruz, “clavadas en la nuca”; estando policromado  y con un rostro angelical y atractivo. Fue un regalo de su difunto esposo y a aquella figura, ella trasladaba… “el máximo altar de Dios” y a él se abrazaba prácticamente en los momentos de mayor amargura, que fueron muchos… y que yo viví muchos de ellos, como mudo espectador y que nada podía hacer… “salvo ir llenando mi enorme esponja, con todas aquellas enseñanzas, de dolor y angustia”.

            Quienes siguen mis escritos, saben que he dedicado varios a mi Abuela y a mi madre; pero en especial a la primera, dediqué en profundidad, mi primera novela publicada[8] y algunas otras partes de libros y relatos siguientes y que dispersos están “por ahí” y también en mis archivos inéditos.

            Pues bien, el padrenuestro de mi abuela y que sigo rezando, pese a las modificaciones que le hayan hecho los papas, es el siguiente:

 

            “Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea Tu Nombre; vénganos a nosotros Tu Reino y hágase tu voluntad, así en la Tierra como en el Cielo. El pan nuestro de cada día, dásnole  hoy Señor y perdónanos; así como nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos dejes caer en la tentación; más líbranos de todo mal, amén… Jesús”.

 

            Sí; ella añadía siempre al final, la palabra “Jesús”; quizá influenciada por aquella figurilla de “su niño Jesús”; puesto que y es claro, ella  jamás había podido leer,  por su analfabetismo, ningún texto religioso y salvo “los tétricos” sermones de los curas de entonces, poco supo; salvo lo aprendido de su madre, a la que siempre recordaba como mujer “sabia”, que incluso le dijo un día, que… “Dios había nacido de una flor”. Sí, aquellos, sermones, triduos, novenas, maitines[9] y misas, tenía que “tragármelas” yo también, puesto que viviendo solos los dos; “donde iba la abuela iba el nieto”, puesto que ella era incapaz de dejarme abandonado o en manos extrañas, ni por un solo momento. (Gracias… infinitas gracias, querida e inolvidable abuela). También me contaba cuentos y chascarrillos, bellos e inocentes y con su miga de enseñanza y los que, de algunos, guardo recuerdos en mi  memoria. Pese a todas “aquellas misas”, yo “me peleé con Dios”, cuando me llevaron a hacer, “mi primera comunión” y de ello hablo en mi; “Carta a Cristo en el tercer milenio”. Pero volvamos al padrenuestro.

            Pero esa que parece “sencilla” oración primordial y única del verdadero Cristianismo, “a mi entender”; me empezó a intrigar siendo yo jovenzuelo, puesto que pensaba en cada frase, en cada palabra y “me perdía”; como ahora mismo mientras he trascrito el padrenuestro de mi abuela; el que he tenido que repasar varias veces hasta dejarlo y aún así, me queda el temor de que “me falta algo”… tal es su profundidad, como trataré de intentar demostrar dentro de mis infinitas limitaciones.

            Y es profundo y enormemente abierto a la meditación y pienso… que es por ello, por lo que Cristo, lo deja como algo fácil de retener y profundísimo para meditar, puesto que es interminable como trataré de exponer.

 

            Padre nuestro… Ya he explicado lo que me sugiere de  “padre y madre”.

            Que estás en los cielos… Imaginad los cielos, el Universo y sus infinitas galaxias, estrellas, planetas, satélites y demás cuerpos conocidos o  no… y nosotros latiendo entre  ellos, en una ínfima mota o grano estelar… ¿Está entonces  Dios dentro de nosotros mismos?... puesto que si está en los cielos y “en todas partes”, pues…?

            Santificado sea Tu Nombre… Esto es mas sencillo “y no cuesta pensar nada”… se santifica y amén.

            Vénganos a nosotros tu Reino… ¿Qué reino, tiene que venir… hemos de ir a buscarlo nosotros,  cómo, cuándo, de qué manera… somos capaces… sabemos lo que hemos de buscar o recibir?... no, yo al menos no, ni ninguno de los sabios que yo he leído, tampoco lo supo o sabe.

            Y hágase Tu voluntad, así  en la Tierra como en  el Cielo…  Aquí ya te pierdes en “las inmensidades”, puesto que ni sabes cual es esa voluntad y lo que ves en tu entorno y en  “tu miserable” planeta, te confunde; te angustia, te  puede incluso aterrar; puesto que en realidad y como dijera el sabio… “yo sólo sé que no se nada” y  en ese no saber nada… “despiertas a la sabiduría humana y mueres en esa ignorancia total  y que sólo los sabios reconocen” y de ahí  esa sabiduría.

            El pan nuestro de cada día, dásnole hoy… Aquí yo ya no dudo ni un instante y añado por mi cuenta y hace mucho tiempo… “y el del alma, el pan del alma, pues mis  hambres  no  físicas, son mucho  mayores que las otras”… quizá lo hago, por cuanto mis hambres físicas, fueron cubiertas siempre; y si bien, “ví aquellas hambres alrededor de mi niñez”, yo nunca las padecí y hoy en esta “sociedad opulenta”… simplemente se tira el pan, en cantidades vergonzosas (por que engorda) y yo  mismo guardo el que puedo recoger y lo llevo cada  día a diferentes lugares, donde lo espizco[10] a los gorriones “mis amigos” y por descontado que en mi casa nunca se han tirado alimentos aprovechables.

            Señor y perdónanos, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores… ¿Pero tenemos capacidad de ofensa, nosotros minúsculas criaturas? ¿No somos efecto  y no Causa? ¿No es la Causa de todo el propio Creador, Creación o como quiera que queramos denominar al “Gran misterio”? ¿Entonces cómo podemos ofender… “si estamos penetrados de las emanaciones Divinas, puesto que Dios está en todas partes?... deducir esto es caer en el gran abismo y no entender  nada. Más sencillo es  entender lo de “como nosotros perdonamos a nuestros deudores”; puesto que muchos hemos perdonado y perdonamos,  pero  no siempre y muchos no lo hacen nunca… es cierto que  en el perdón, se encuentra siempre paz y que es bueno perdonar… “lo difícil es perdonar todo y en cualquier circunstancia”; para ello habría que ser similares a Cristo y hasta llegar a ello… “nos quedan muchos miles de años… suponiendo que lleguemos”.

            Y no nos dejes caer en la tentación… Más líbranos de todo mal… ¿Y cual o cuales son las tentaciones?, puesto que entendemos perfectamente que son enormidad. El libre albedrío que se nos dice otorgar, sobre la realidad no es tanto, puesto que “algo” siempre  nos controla, nos coarta, nos condiciona… “fuerzas invisibles, nos llevan y nos traen” y desde a la rebeldía extrema y sin causa, hasta cualquier otra fuerza negativa, carnal, anímica: de poder, orgullo, avaricia o como queramos denominar a “esos torbellinos”… hay infinidad de tentaciones que casi  en cada momento de la vida te asaltan o atormentan… ¿somos culpables de todo  ello… no hemos dicho que finalmente somos simplemente un  insignificante efecto proveniente de una Gran Causa?...  “y  si somos apenas  nada… ¿cómo ser responsables en  el grado en que se nos quiere hacer ver por cuanto dicen los  clérigos de las diversas religiones?... Desesperado o abrumado por una inmensidad de deducciones, tienes que  “aplanarte aún más en la nada que eres” y pedir simplemente… piedad, piedad, piedad y fuerzas suficientes para mantenerte en pie y firme hasta que llegue el momento de la partida hacia “el  más allá”, donde su supone se nos explicará algo de lo mucho que aquí no entendemos y que garantiza la teoría espírita de la reencarnación…. Y esa es mi esperanza  y la que quiero transmitir  a aquellos que puedan leer este relato. Yo ya vivo sin miedos ni padecimiento  algunos “extra terrestres”… por aquello que ya he repetido aquí… “Yo no soy causa, sino efecto; deduzco por tanto, que es La Causa, la que tiene que ayudarme a caminar y llevarme hacia  donde tenga previsto  el que  llegue”. Puesto que efectivamente, admito lo del libre albedrío, e imagino… “una gran calle o banda muy ancha para caminar y llegar”… pero en esa amplísima calle, puede que unos tengamos que dar muchos más “bandazos” que otros… y que bien en línea,  más o  menos recta, o  más o menos zigzagueante… todos llegaremos al final… ese final feliz que en definitiva, es el mensaje de esperanza de todas la buenas religiones, no fanatizadas por clérigos locos o demasiado pegados “a los placeres de la Tierra”. Y esa es la plegaria final del padrenuestro de Cristo. O sea y reitero…  Más líbranos de todo mal…

 

           Amén… Jesús… Esas dos palabras las empleaba mi abuela como final de su padrenuestro y las que no figuran, ni en el Sermón del Monte ni en los que dicen son los verdaderos “padrenuestros” clericales; pero mi abuela las añadía con gran fuerza y quizá (imagino) afianzándose en la primera, en su gran fortaleza, que nunca la abandonó hasta que le vino la muerte, que la aguantó con integridad total y la segunda, o sea; Jesús… por cuanto  ella, intuitivamente o deductivamente, había encontrado “en su Jesús niño”; la única muralla de su retaguardia; el único soporte para sus muchos dolores y angustias y en fin… “lo necesario para seguir siendo lo que fue siempre… una gran mujer y madre para todos los que caímos bajo su  influencia”… ¡¡Y fue siempre pobre en dinero, del que nunca dispuso en gran cantidad… pero aún así, tuvo para dar!!

            Fue por ello… “por ese Jesús que ella llevaba en su alma”, por lo que el día de mi boda, o unos días antes… “asoma con un gran crucifijo en la mano, que tiene casi un metro de largo”; obra con bastante arte y expresión y donde está un Jesús crucificado en esa expresión de dolor, que tanto ha prodigado La Iglesia Católica… y me dice entregándomelo… “Toma hijo… este es mi regalo de bodas”… lo recogí perplejo y no creo supiera decirle ni gracias… simplemente lo acepté y afortunadamente mi novia y futura esposa (aún viva afortunadamente para mi) también… “y lo colgamos en el dormitorio encima del cabecero de nuestra cama matrimonial”… y de allí, ya ha pasado por tres domicilios y sigue… “acompañándome cada vez que me acuesto”… y allí va a estar mientras viva… después… “que me lo metan en la caja y lo quemen con mi cuerpo”… o que si nadie lo quiere de mi familia… que lo entreguen, a cualquier cura en servicio y que sepa, en realidad lo que ese Cristo significa… Para mí, muchísimo; puesto que cada vez que lo miro, al lado está siempre mi queridísima Abuela Rosario

            Finalmente, decir que; este relato me ha costado años y años el realizarlo; y que desde entonces, me viene “revoloteando” en  la mente. De ello hace décadas y sin que nunca me atreviera a abordarlo… hasta hoy en que se  ha producido “el parto”; puesto que nunca hice notas preparatorias para acometerlo y ha brotado esta  mañana… “si bien  lleva días empujando desde el interior”. Amén Jesús.

*************************

            Terminado de leer aquel texto, aquel “loco” no dijo nada; miró de forma extraña, muy extraña a su interlocutor; dejó los papeles sobre la rústica mesa que había junto a ellos; agarró el botijo y ofreció agua a Julio, el que mecánicamente lo tomó y bebió; luego lo hizo aquel interno que trasegó bastante; y tras limpiarse la boca con el dorso de la mano, se dirigió al otro escritor (ambos lo eran y lo habían demostrado) cuanto sigue.

            -Sí... “ha desmenuzado usted muy bien la única oración que nos dejó el Galileo”; reconozco que le ha debido llevar tiempo, mucho tiempo... y me ha emocionado vivamente cuanto usted relata de esa gran mujer que debió ser su abuela, que representa en sí misma, a infinidad de seres humanos (mujeres u hombres) que en la inmensidad del anonimato y en todos los pueblos que han habitado este pobre mundo; han sido los verdaderos forjadores de otros seres humanos, que luego e influenciados por ellos y sin haberlo pensado o pretendido (posiblemente) han sido como el crisol donde cuerpos y almas se han forjado para que éste planeta, sea mucho más llevadero e infinitamente mucho menos miserable de lo que aparentemente lo es, puesto que... ¿cuántas abuelas, abuelos, padres, madres, tíos o demás familia... incluso conocidos o amigos debe haber siempre sembrando buenas enseñanzas en este planeta? Sí, reitero... ha realizado usted, o mejor dicho... tras tan larguísimo  embarazo surgió un relato, digno de ser leído y meditado, por el gran contenido el mismo... sinceramente, le felicito... y no le pido el que me de la copia, puesto que sencillamente... “me la quedo”.

            Repentinamente cortó aquí su comentario y aguardo respuesta, la que de inmediato llegó.

            -Gracias, muchas gracias por su valoración... la que siendo de usted, me satisface de forma que ni puede imaginar... “puesto que aunque no nos conocemos, pero sí que vamos en paralelo, por esa vía por donde caminamos y que ya reflejé en ese relato”. Puede quedarse con esa copia, que ya pensaba entregarle antes de que me la pidiese usted.

            -Sí (respondió el Número trece)... somos bastante similares... y es por lo que le busqué de inmediato a que leí algunos escritos de usted, que circulan en la red; no necesité entrar en su Web; me bastó con lo leído... y a propósito de sus escritos... Ha hablado usted de su carta a Cristo en el tercer milenio, me interesa saber su contenido... ¿La puede obtener de igual forma que ha copiado el relato?

            Julio muy complacido y sonriendo, simplemente se levantó del asiento y con indicaciones y sin palabras, indicó que volvía al ordenador para sacar la copia; lo que en breve espacio de tiempo fue conseguido y volviendo con ella en la mano, se la entregó a su interlocutor, el que había permanecido sentado en su sitio y leyendo de nuevo el texto de aquel relato anterior. Al recibir la copia, aquel hombre vivamente interesado, dijo.

            -Muchas gracias Don Julio... muchas gracias; mi interés es grande, puesto que intuyo que ambos textos se van a complementar y me atrae grandemente saber el qué le escribe usted al “Hijo de Dios” en relación al tercer milenio.

            Dicho ello, se puso a leer el texto siguiente:

**********************

CARTA A CRISTO EN EL TERCER MILENIOPRIVATE :    

Admirado Maestro:

            En una reunión de escritores y poetas, se nos invitó a que escribiésemos "algo" sobre Tí, puesto que se pretende hacer un libro con los contenidos de esos escritos que deben ser en poesía o prosa poética... lo intentaré pese a lo difícil que es escribir sobre un Ser, tan discutido o tan controvertido como Tú.

            Verás... tendría yo algo así como siete años cuando "me enfrentaron a tu doctrina" y es claro que siguiendo las directrices sociales y familiares "hice mi primera comunión", pero la verdad... me hicieron (iba a decir me hiciste) pasar mucho miedo "aquellos curas", te aseguro que la víspera no pude "pegar ojo", recuerdo ello perfectamente puesto que incluso hubo "una tormenta con abundante lluvia y aparato eléctrico" y aquella noche del mes de mayo, fue una muy penosa noche iniciática para un niño sólo y huérfano como era yo... bueno huérfano, huérfano no, pues si bien no tenía padre pero contaba con dos madres,  una (la más vieja) estaba entonces ausente... Tu sabes que me refiero a mi abuela y la que tanto influyó en mí y en mi formación... recuerda que era tan creyente, tan creyente... que tenía sobre la cómoda una representación tuya "de cuando eras niño" y a aquel Niño, mi abuela le lloró y suplicó muchas, muchísimas veces... yo, la verdad nunca supe si la oíste o no, pero te digo plenamente convencido que merecía se oída... "pasó tanto, vivió tanto, que yo no tuve más remedio, luego cuando fui "grande"... que escribir una historia novelada sobre ella y su entorno" (lo merecía ella y todos aquellos que a su alrededor vivieron), pero vuelvo a mis siete años y a mi primera comunión y mis miedos.

            Fue terrorífico para "mi alma de niño", el saber ya entonces que "por un sólo pecado mortal"... iría al infierno y que "aquello" era para toda la eternidad; claro que el cura me lo podía perdonar o yo mismo si lo hacía en "un acto de contrición"... ¿pero y si no encontraba al cura... y si no me acordaba o no podía en el último momento hacer aquel acto íntimo de arrepentimiento?... y yo me consideraba ya... "pecador" o candidato a pecados mortales "que los veía venir" y yo pensaba en Tí... y en Tu Padre ("que decían que era también el mío") y la verdad... yo no comprendía cómo podían "amenazarme" con tales castigos Un Padre y Un Hermano de tan inconmensurable categoría... pero la verdad... "yo no sabía de padre ni de hermanos" (te recuerdo que era sólo y huérfano) pero sÍ que sabía de Madre o de Madres (perdona que lo escriba con mayúsculas... pero lo merecen) y "mis madres" me querían muchísimo y aunque creo sinceramente que con ellas "no cometí pecados graves", pero la verdad... aún así creo firmemente que me los hubieran perdonado.

            Por "aquel entonces" vinieron "misioneros" a Jaén (ciudad donde nací y vivo)... y aquellos curas "eran peores que los que a mi me confesaron", bueno entiende que "lo de peores lo digo en frase coloquial y sin ánimo de ofender"... pues resulta que a mí me obligaron a ir a escucharlos y yo "los oí con atención suma de niño muerto de miedo" y sus voces desde aquellos púlpitos de San Ildefonso... me sonaban a amenazas terribles y que me llenaron de angustia, pues yo "veía infiernos por todos lados" y de reojo miraba al altar y retablo que hay entrando a la izquierda... ¿"has bajado a verlo"?... y allí yo veía un infierno ("me decían que aquello era el purgatorio") y yo me fijaba en "los de abajo y los de arriba" y en las llamas yo observaba a personas de muchas clases o estamentos e incluso yo veía allí hasta los de la clase sacerdotal y aquello me seguía acongojando... puesto que yo pensaba que aquel dios (con minúsculas) era bastante malo y perverso, pues... decía yo en mi supina ignorancia... ¿cómo puede permitir ello, un Dios que nos lo presentan como infinitamente bueno y bondadoso?... imposible de creer todo aquello. Y como preguntaba a los mayores que tenía cerca y todos afirmaban "lo del pecado mortal y el consiguiente infierno"... decidí olvidarte y seguir mi vida... "esperando aquel infierno, pues yo -seguro- que iría al infierno"... puesto que casi todos los "deleites humanos" estaban castigados con "el dichoso infierno".

            Pasaron los años y yo fui creciendo en cuerpo, en inquietudes y "en miedos", pero ten presente (aunque tú como Hijo de Dios ya lo debes saber) que yo "Os fui buscando siempre", puesto que La Vida (con mayúsculas) que yo veía a mi alrededor, era sin duda alguna obra de Un Sumo Hacedor... de Un Ser Sobrenatural... de Algo ó Alguien "que no tenía que pedir permiso a nadie para crear esa Vida que yo apreciaba a simple vista

            En esa Creación yo ví la armonía y desarmonía que existía, puesto que a la vida siempre le seguía la muerte, como al nacimiento de un nuevo día le llegaba la muerte de la noche, como al frío invierno le seguía la más placentera y pletórica primavera y a ésta el verano, luego el otoño y "vuelta a empezar" y siempre me consolaba y encontraba "un rayito" de esperanza, simplemente viendo una flor, un insecto, el vuelo de los pájaros o de las mariposas, el fluir de las aguas, "el despertar del Sol cada mañana ó la salida de la Luna cuando llegaba su turno, o las serenas noches claras y el firmamento cubierto de brillantes puntos luminosos y que decían eran estrellas"... y yo preguntaba y preguntaba; y como había aprendido a leer ("a pensar creo que ya nací pensando") pues leí todo cuanto cayó en mis manos y traté de entenderlo y comprenderlo, pero si bien comprendía algo... "lo que nunca llegué a entender y comprender fue el drama humano y en el que yo, como primera figura para mí... estaba inmerso"...?.

            Pero seguí "caminando"... caminé mucho, viajé mucho ("con el pensamiento mucho más") y pregunté a los hombres y mujeres que me escucharon; creyentes unos, agnósticos otros, ateos decían ser otros ("yo pienso que nadie es ateo, se necesita ser muy mendrugo o tonto para ello pero...?"); pero todos me decían algo y yo fui aprendiendo de unos y de otros, incluso de representantes de Tu Iglesia y de otras (¿hay cientos... lo sabes?) que aseguran e incluso afirman que también son Tuyas ó que te comparten con otras salvo diferentes puntos de vista... "de cualquier forma la más importante y numerosa es la que Tú dejaste a Pedro y que hoy continúa Juan Pablo"... si bien (la pobre) está envejeciendo a una velocidad que ya es preocupante para todos los obispos.

            Bueno (continúo) te decía que viajé y caminé mucho, "hice cosas", formé una familia, tuvimos hijos que afortunadamente y aunque nunca tuve la certeza de "si eran míos o Vuestros"... han sido y son bastante buenos, son útiles a "Vuestra Humanidad" e incluso nos han obsequiado ya con cuatro nietos y esperamos que vengan "algunos más" a ésta zona de "blancos"... y cuyas hembras no quieren complicarse mucho la vida y la verdad "paren poco".

            Un día me regalaron un buen libro... le denominan "Libro de Libros" y es claro que me refiero a La Biblia; concretamente a La Biblia Católica ("pues en esto de Los Evangelios se sigue discutiendo mucho, aunque el camino que Tú dejaste escrito en la mente de quienes tuvieron el privilegio de oírte... fue claro y escueto, luego me referiré a ello)... Te decía que me regalaron aquel libro y empecé a leerlo y lo hice desde aquellas primeras palabras que más o menos afirman que... "Primero fue el Verbo"... y seguí leyendo, todos aquellos libros que nos cuentan las más o menos gloriosas (o creíbles) andanzas de un pueblo dicen que "elegido por Nuestro Padre, cosa que yo dudo, pues... ¿cómo un Padre de tal categoría puede elegir a unos hijos y marginar a otros?... increíble para cualquiera "medio despierto" y ello quedó muy claro cuando de verdad Te encontré en el libro y ello fue maravilloso, reconfortante y la verdad... "se me cayeron de encima muchos de los pesos y pesares que llevaba desde aquellos años infantiles... si bien me echaron otros nuevos de los que más adelante te hablaré".

            Sí, digo que "Te encontré pleno y en toda la grandeza que queramos decir de Tí, sobre aquel discurso"... Sí, aquel que aquí en La Tierra denominan del monte o la montaña, allí dijiste todo cuanto habías venido a decir... "a aquellos, a nosotros y a todos los que nazcan después de nosotros"... ¿pero -perdóname- tú sabes lo que nos pediste entonces?... sí, es claro que lo sabes y sabías, pero aquellos eran de carne y hueso y hoy ya pasados casi dos milenios... "creo que seguimos siendo de igual carne y de igual hueso... si es que algunos no hemos empeorado aún más".

            Lo he leído "mil veces", lo tengo señalado con la cinta que porta el libro y acudo a él cuando más "sólo" me encuentro y la verdad, siempre encuentro alguna esperanza, pero... "yo no me atrevo a denominarme cristiano"... no puedo, sigo siendo de carne y hueso y lo que tú pedías y pides es bastante más de lo que "los hombres de carne y hueso estamos dispuestos a dar"... salvo un San Francisco de Asís, una Madre Teresa, Un Padre Damián y puede que "algunas docenas más"... pocos nos aproximamos siquiera al enorme y profundísimo sentido de aquel discurso, donde nos quieres enseñar incluso a verdaderamente orar al Padre Nuestro y donde nos hablas de las riquezas (verdaderas y falsas) y de tantas cosas que "uno se pierde en meditaciones" y si acaso... trata tímidamente de aproximarse a ello, aunque sea confiando en aquellas palabras tuyas que afirman que... "nadie que no nazca de nuevo podrá entrar en el reino de Nuestro Padre"... por favor quisiera recibir un mensaje que de verdad me aclarase esa enigmática afirmación y otras muchas cosas que tu dejaste... "perfectamente habladas y que otros -afortunadamente- escribieron".

            No se como saludarte o despedirme de tí... al menos recibe junto con mi reconocimiento... "la impotencia de un hombre que piensa en este minúsculo y atormentado planeta al que nosotros llamamos... Tierra" y que al menos ha encontrado ya una cierta paz, no teme a la muerte y menos a aquel infierno del que al principio te hablé... y confía en verte alguna vez... "en el tiempo y el espacio que marcan esos siglos por los siglos... amén".

**************************

            Leído el texto aquel hombre le tendió la mano a Julio y sonriendo, simplemente le dijo.

            -Gracias de nuevo; efectivamente era complementario un texto al otro y por cuanto nombra al papa Juan Pablo II, debió escribirlo usted en el pasado siglo... ¿no?

            -Sí, varios años antes de que llegara el 2000, debió ser en 1996 o 1997.

            -Buena memoria, puesto que relata usted muy vivamente aquellos recuerdos de un niño de siete años de edad.

            -Sí... yo he vivido mucho, pero mucho más (pienso o creo que) en aquellos primeros años de mi vida... “yo y como en el relato digo... era como una inmensa esponja, lo que confirmé posteriormente y entonces, empecé a llenarla de cuantas experiencias pasaban por mi ser... y aún la sigo llenando... no he terminado aún”.

            -Debe usted estar agradecido a la Creación... “le ha dotado muy bien de sentidos y memoria... así como facilidad para contar cosas interesantes”.

            Aquel interno dijo aquello y volvió a extender el brazo para estrechar la mano a su interlocutor. Tras ello volvió a inquirirle algo más y en relación al texto último.

            -Refiere usted en este último texto el que... “escribió una historia novelada”; quisiera que me hablase de ello y si ese libro está disponible en librerías hoy.

            Julio escuchó aquella respuesta y petición y sonriendo con cierta expresión de sentimiento doloroso, respondió.

            -Ese libro fue una novela no muy extensa... unas doscientas cincuenta páginas; y se editó sólo una tirada de cinco mil ejemplares... los que apenas entraron en “la cadena de librerías, puesto que lo edité yo”... creyendo que se vendería bien, y con esa tirada se conseguía un precio muy comercial. Yo que era experto en vender “mercancías”, no sabía lo enredoso y exclusivo que es la venta del libro, por lo que fracasé... cosa que no me arredró y empecé a vender libros uno a uno y empezando por la gran cantidad de amigos y conocidos que contaba entonces (1979) puesto que mantenía una emisión bisemanal en la más importante emisora de mi provincia, haciendo comentarios bastante duros y que abordaban con claridad los temas del momento. Todo ello me facilitó el ir vendiendo libros, que el libro fuese leído y que empezara “a caminar” por sí mismo... y caminó. No me extiendo más puesto que sería muy largo y no procede... pero entre las ventas, donaciones a bibliotecas españolas y extranjeras y las peticiones del libro que me fueron llegando... he tenido libros hasta hace poco tiempo; pero fueron distribuidos y estoy seguro que aún hay personas que lo buscan, pese a que me consta que muchos lo prestaron a conocidos o amigos emocionados por los crudos contenidos del mismo y lo han debido leer muchos miles de personas; ya que relata la vida del campesinado español (que debió ser similar al de tantos otros países) desde finales del siglo diecinueve hasta la muerte del dictador Franco... que la hago coincidir con la muerte de mi abuela, si bien ella muere dos años antes. El libro... a mí me costó hasta lágrimas, puesto que muchas se sus páginas las escribí con lágrimas en los ojos y en el alma, pero muertas las dos mujeres que más he querido en este mundo, es claro que me refiero a mi madre y mi abuela; el vacía que quedó en mi ser, fue inenarrable. La abuela muere en noviembre de 1973 y mi madre en abril de 1977... me quedé tan solo, tan solo, tan angustiado... que no sé, ni el por qué de ello, pero me puse a escribir “como una fiera” y lo hice a mano, ni pensé en emplear la máquina de escribir; y en mes y medio aquella novela fue terminada; si bien luego hubo que repasarla y pulirla... pero necesitaba ello como algo necesario e impuesto por fuerzas que desconozco. La misma fue y vino a diferentes editoriales y no tuvo acogida... pero como yo ya era rico y me sobraba el dinero, consideré que aquella obra había sido escrita para ser editada y la edité aquí mismo, en mi ciudad y empezó la odisea de su distribución, que fue no lenta sino lentísima... guardé algunos ejemplares por si surgían momentos en que necesitase entregar uno... y de esos ejemplares, el próximo día que vuelva le traeré uno... puesto que el libro y pese a nuevos intentos, no he conseguido que lo edite ninguna editorial; algunas ni me lo devolvieron, puesto que puede ser que incluso alguien lo plagiase, si no totalmente pero sí en parte del mismo; en fin, no sé que decirle más.

            Julio cortó aquí su disertación y esperó para ver la reacción de su interlocutor, la que llegó de inmediato.

            -Ante todo gracias anticipadas por el obsequio que me promete de su novela; la leeré y se la comentaré tras su lectura; intuyo debe tener gran contenido, puesto que usted es claro y duro para escribir y puedo imaginar algunos contenidos, conociendo las miserias padecidas por el pueblo español... que como usted dice y dice bien, son las mismas que otros pueblos pasaron en sus épocas de... “siervos de la tierra”.

            Julio escuchó aquella respuesta y añadió algo más sobre la novela.

            -Sí, se relatan muchas miserias, tragedias y abusos... pero no es un libro vengativo o de venganza; simplemente relata los hechos vistos, vividos, contados por muchos que los vivieron y con el añadido imaginativo del autor... pero no se ensaña con nadie; es más... al pasar el relato por la terrible guerra civil... “no mata nada más que a dos”... uno de un bando y otro del otro... tampoco se le pone nombre al pueblo donde ocurren los hechos... no quise cargar sobre ninguna población las atrocidades, abusos, angustias y todo cuanto el libro relata; de ahí que le diera el nombre de una sierra y de unos lobos... “Aullidos de Andalucía: los lobos de Sierra Mágina”... algunos imbéciles lo entendieron mal e incluso recibí amenazas en forma de anónimos; pero hay que entender que el libro sale a la luz, en octubre de 1979 y en ese momento, están ocurriendo muchas tragedias y muchos asesinatos en España... “Franco aún sigue caliente en su tumba y la paz o integración no se ha logrado... ni se va a lograr en mucho tiempo, por culpa de los malditos políticos sanguinarios y con sus siempre dispuestas, entre derechas e izquierdas, malditas ambas para esta España de analfabetos y analfabestias”; donde la clase dominante, siempre ha sabido explotar al pueblo, creándole enemigos imaginarios para que no piense y menos vea, la cruel realidad que lo oprime siempre.

            Julio guardó silencio y espero algún comentario que llegó seguidamente.

            -Bien, no añado más sobre la novela, puesto que como la voy a leer, tiempo tendremos de comentarla; puesto que nuestros diálogos, espero duren muchos años aún... ya que si bien somos ya viejos... pero hoy hay expectativa de larga vida... aún cuando sea... sobre la base de mucha medicación y cuido. Y al decir ello, es lógico que pensemos en la muerte; puesto que toda persona que ha profundizado en la filosofía y en la vida, piensa con frecuencia en la muerte... ¿usted también?

            Julio sonriendo respondió de inmediato.

            -Sí... claro que sí... “simplemente conociendo lo terriblemente complicado que es el organismo humano, lo raro no es el morir... sino el vivir, puesto que la muerte puede venir de tantísimas formas o maneras, que ya digo... lo raro es seguir vivos muchos años”. Yo incluso le tengo escrito un diálogo a la propia muerte... ya le dije que no me da miedo ese paso... lo que sí me da miedo es la forma de morir... o sea la invalidez, la imposibilidad, el llegar a ser un pobre vivo ya muerto...¿entiende usted?

            -¡Perfectamente... claro que lo entiendo puesto que a mí me ocurre igual!

            Fue la pronta respuesta de aquel “pobre loco”, el que seguidamente indicó.

            -Puesto que usted lo ha nombrado e iniciado, veamos ese diálogo con la muerte; que supongo lo podrá obtener como los anteriores a través del ordenador.

            -Sí... y si ello satisface su curiosidad, voy al ordenador y se lo traigo.

            Dicho y hecho; y de la misma forma ya relatada, a los quince minutos ya estaba el texto en las manos de aquel extraño Número trece, inquilino enfermo en aquel sanatorio para locos. El que al recibirlo empezó a leer el siguiente texto.

************************

DIÁLOGO CON LA MUERTEPRIVATE

 

            Ocurrió en la noche-madrugada de un día de aquel invierno, el que ya había avanzado tanto, que los árboles de aquella tierra meridional, ya hinchaban sus yemas y esperaban las próximas caricias del sol pre-primaveral, para ir arrojando hojas y flores o flores y hojas, pues sabido es que muchos árboles, arrojan éstas antes que aquellas, puesto que la avarienta Creación, no desaprovecha ni un mínimo instante para propagar la vida en todas las formas que conocemos y puede que igualmente en las que no conocemos.

            Aquel ser y como le venía ocurriendo hacía ya más de veinte años, se encontraba despierto en su lecho. Dormía poco pero le era más que suficiente para su descanso corporal. Su mente no lograba el mismo reposo, pues inquieto desde niño, su continuo pensar le había llevado lejos, muy lejos.

            Aquella y como tantas otras madrugadas, había leído algo de los varios libros que siempre tenía abiertos y al alcance de la mano. Cansado de leer, había apagado la luz que había en la mesilla de noche y que le servía precisamente para leer en penumbra; y con los ojos abiertos inició sus meditaciones y diálogos con sigo mismo; hasta que en un momento determinado intuyó algo y supo que aquella noche "no estaba sólo" y alguien o algo había muy cerca de él.

            Infinidad de noches había pedido "esa compañía" y siempre le había sido negada, por lo que llegó a dudar de lo que las infinitas lecturas "profundas" le aseguraron; o sea, que en el infinito espacio del Universo, había "planos y vidas diferentes" y que unas no interferían en las otras, hasta que "órdenes Superiores", así lo determinaban; y era entonces cuando se habrían "ciertas compuertas herméticas", por donde los Superiores pasaban para comunicarse con los inferiores, lo que no instaba para que esos seres Superiores, pudiesen ver y observar a los inferiores; es más, se aseguraba que alrededor de cada ser humano, había constantemente y a cualquier hora; multitudes de seres "extracorporales", a los que les era dado ver y observar en mayoría y sólo unos pocos elegidos, eran los que tenían potestad para un tipo de comunicaciones que la inmensa mayoría de seres humanos y "carnales" desconocían.

            No se inquietó aquel hombre, que ya era bastante viejo y tenía los achaques propios de un organismo bastante gastado, no así sus facultades mentales, que por contra, habían ido mejorando y sufriendo transformaciones sucesivas hasta llegar al estado en que se mostró con aquel esperado visitante, pues de alguna manera aquel anciano siempre esperó "algo".

            Detectada la presencia del visitante por un cierto halo de luz indefinible, pero grata de ver; el anciano con voz dulce y cansada le preguntó.

            -¿Eres tú... por fin?.

            -Sí, yo soy.

            -Tantas noches, tantos días... pensé en tí; que es imposible recordar su número y tiempo de meditación sobre lo que eres y representas.

            -¿No... te causo miedo?.

            -No. No recuerdo haberte tenido miedo nunca, si acaso pudo ser en alguna época lejana y cuando yo era joven, pero no lo recuerdo con exactitud, es más, creí que no cumpliría los treinta años en este mundo y mira... ya soy viejo, muy viejo y aún estoy vivo en este planeta.

            -Es muy extraño cuanto me dices y si no fuese por que te veo tranquilo y sereno, no me lo creería... sí, es muy extraño y casi insólito en éste planeta, donde la inmensa mayoría de "humanos" quisieran eternizarse.

            -Eternizarse... ¿para qué?... para qué eternizarse... ¿Me lo podrías tú aclarar?... muerte.

            Aquella aparición sonrió y mostró una bellísima apariencia indefinible, pues la muerte no era aquel tétrico esqueleto que siempre mostraron a los humanos, al menos en la civilización que se conformó tras la muerte del controvertido "Cristo".

            No... la muerte que se apareció a aquel anciano, tenía apariencia más de mujer y madre, que de otra cosa; es más, irradiaba paz y sosiego. Era como algo benigno y bueno, que no aparentaba nada que anunciase un final definitivo y mucho menos atormentado; por ello el anciano guardó silencio y esperó respuestas, las que llegaron en tono de voz y estado de paz ya descritos.

            -No, no creo poder aclarártelo, pero es así; les aterroriza el que sientan nombrarme, les causa pavor mi sólo anuncio. No saben quien soy, lo que soy y lo que represento. Pero en cierta manera asocian la muerte a lo que en realidad no es otra cosa que la antesala ó "portada" de la misma; no me conocen, nada saben de mí y cuando llego y me ven, cada uno reacciona de una manera, puesto que yo... "yo no soy una"; yo soy "millones y millones... soy incalculable número de muertes", puesto que la muerte como la vida, es individual y cada cual goza... o sufre como tal y como tuvo su vida... tiene y le corresponde la muerte. El terror que sienten algunos, o mejor dicho, muchos ("este planeta es como un penal en el espacio sideral") es un germen que llevan en su interior y ellos mismos y sin saberlo, se producen sus propios tormentos, que no son otra cosa que remordimientos por vidas dilapidadas en vicios y excesos de todo tipo y los que no han sabido eliminar; desconociendo incluso que "no existe pecado imperdonable" y que la infinita piedad Divina, todo lo comprende, todo lo perdona, pero eso sí, si el que infringe La Ley, está dispuesto a reparar sus errores y expiar sus culpas, de ahí aquel dicho del Cristo... "quien a hierro mata a hierro muere", que desde luego no hay que tomarlo ni literal ni asociarlo a los vulgares delitos de la vida que conoces... "son otras muertes y otros hierros sucesivos en las sucesivas vidas, a los que se refiere la frase y que sería largo de explicarte".

            Aquel anciano continuó como estaba (reclinado en su lecho) y sin apenas demostrar emoción alguna preguntó.

            -¿Qué quieres decirme con ello?... te ruego me lo aclares, pues yo -reitero- no te temo en absoluto. De alguna manera, tú para mí, vas a representar la libertad y el descanso; estoy cansado, muy cansado... ya no me apetece vivir aquí y quiero ir a descansar a donde sea... el lugar (créeme) ya no me importa mucho... intuyo que por malo que sea, siempre ha de ser mucho mejor que éste que dejo y si no existiera otro lugar pues...?.

            -¡¡Calla insensato!!.

            Fue la muerte la que gritó a aquel anciano, el que de momento quedó en silencio y esperó nuevas palabras, en tono más sosegado, pues al parecer... "hasta la muerte se altera en éste mundo".

            -Si la vida "es sueño" (dijo la muerte y continuó). La realidad de la misma, no es apreciada ni conocida por la inmensa mayoría de tus "congéneres" y como quiera que entre ellos mismos se aterrorizan; ni viven en paz con sus semejantes, ni lo que es mucho peor aún, no viven en paz ni consigo mismos; cosa que tú si que has sabido hacer y desde hace ya bastantes años. Esa es la razón de por qué, yo me presento a tí en la forma en que me ves, o mejor dicho me aprecias, pues tus ojos físicos no me están viendo (son ciegos) tú... me estás viendo a través de tu alma y ella refleja lo que en realidad, tú, te has ganado en ese largo y cansado vivir del que hoy te manifiestas.

            La muerte, guardó un espacio de tiempo en silencio y luego continuó, ante lo impertérrito de su interlocutor, el que seguía sin mostrar el menor temor, ante tan postrer visita.

            -Al no encontrar ese equilibrio mínimo, entre cuerpo-alma y exterior-interior; los seres humanos se crean "su propios fantasmas" y son ellos mismos, los que se ciegan y no piensan con la mínima humildad, el que todo efecto tiene una causa y que la de ellos aquí en ésta Tierra, es la de auto formarse, eliminar muchas de las pasiones que aquí trajeron y llegar al final de la vida como tu mismo has llegado, que si no perfecto, si que bastante "pulido" como para "ser trasladado". hacia otros lugares mejores... ¿O te apetecería, volver a ser joven y empezar una nueva vida aquí?.

            -¡¡Nó... de ninguna de las maneras!!.

            Fue el anciano el que levantando la voz respondió con aquel grito, mientras mostraba un rostro algo alterado por la proposición recibida y como si la diese por realizable. La muerte sonrió, al parecer complacida y dijo.

            -¿No te agradaría volver a ser joven, potente, sano, rico y poderoso... por ejemplo?.

            -No, no me atrae estar en este mundo (ya) de ninguna de las maneras, ni de "rey", ni de "mendigo"; he vivido, creo que mucho; te reitero que estoy cansado, muy cansado, me siento como si en vez de tener la edad que tengo, hubiese cumplido ya... muchos miles de años, muchos...?.

            La muerte sonrió de forma complacida y contestó.

            -Y es cierto, puesto que tú, "cuentas muchos miles de años", muchos más de los que tu te imaginas y de ahí tu cansancio, pero no temas... tú ya no volverás aquí, salvo que tu mismo lo pidieses y el Ser Superior así lo considerase oportuno.

            -¿Qué dices, muerte, tú que sabes más que yo?... yo he vivido mucho, he leído mucho, he oído mucho, he observado mucho más y al final, muero como muriera aquel sabio griego... no se nada, no tengo seguridad o certeza de nada, pero en compensación, nada me preocupa y sólo deseo descansar, dormir (llevo años sin apenas dormir)... dormir eternamente, en esa paz que ya si poseo y no pido nada a nadie, tampoco culpo de nada a nadie, acepto todo cuanto se y he vivido y lo demás... ya no me importa, así es que cuando quieras... "duérmeme y ten la bondad de hacerlo sin que sufra más dolores... ya he sufrido bastantes"... en el cuerpo y en el alma... ¿por qué, para qué?.

            La muerte sonrió de nuevo, se acercó al anciano y alargando una mano, se la puso sobre la cabeza.- No sintió ningún frío aquel viejo, al contrario notó como si algunas nuevas energías y sensaciones agradables fluyeran hacia su ser y ante la pregunta muda que dirigió al rostro de la muerte, ésta le dijo.

            -No sabes nada, tampoco los demás saben ni han sabido nunca, puesto que "la cobertura de carne", que envuelve vuestras almas, es algo así, como un velo piadoso que El Creador, dispuso para que pudieseis soportar mejor, la vida que os otorga y el "pulido" necesario que a través de la misma vais logrando todos, unos antes y otros después... puesto que la piedad Divina es inmensa y a todos alcanza, pero ello es "una gloria" que cada cual ha de ganarse, en el ejercicio del libre albedrío que se os otorgó en el mismo momento, en que se os puso a "caminar por la Creación".

            Hizo una nueva pausa y continuó.

            -No obstante todo ello, yo estoy autorizada a decirte y te digo. Tú, ya has cumplido tu misión aquí (todos la traéis, otra cosa es que la cumpláis o nó) y te auguro que tras tu paso a través de mí, vas a encontrar sorpresas que ni te imaginas, puesto que para verlas y disfrutarlas, antes has de morir, o mejor dicho... "has de pasar y de verdad, a mejor vida", pues sabe (tú ya lo intuiste) que no se muere, la vida es una sóla, desde que Dios decide la creación de un nuevo ser y ésta continua por los siglos de los siglos... "como dice vuestra oración religiosa y es verdad"; lo que ocurre es que unos pasan a esa mejor vida, otros, simplemente "vegetan" y vuelven a la vida que dejaron, para continuar en ese trabajo inmenso cual es el "auto pulido" del propio ser, en la multiplicidad de trabajos que tiene que realizar hasta ese... "pasar a mejor vida".

            El anciano guardó silencio, sus arrugas se relajaron un poco, su rostro se hizo mas limpio y agradable y con sorpresa, pero sin apenas emoción, preguntó y dijo.

            -¡Pero si yo no pido ya nada!... yo me siento ya "lleno" y sólo aspiro a la paz, aunque esa paz fuese "el no ser", el desaparecer disuelto en los átomos del Cosmos y además lo acepto plenamente... "me considero ya como el viejo árbol que harto y cansado de dar frutos y semillas, muere ya seco y agotado y desaparece tragado por el fuego o la propia tierra que le dio la vida"... ¿Nó sería así mejor?... ¿Qué me dices tú, muerte?.

            La muerte "se alteró", puesto que no esperaba semejante respuesta y bastante alterada gritó.

            ¡¡Qué dices insensato!!... ¿Tú, crees, que esa Creación y el Creador, que nada desaprovecha en esa tierra en que tú has vivido, va a destruir algo ya en vías de perfección y tras siglos y siglos de un autoperfeccionamiento del que ni tienes idea?... ¿Tú, que has demostrado sobrada inteligencia en tu última vida y has visto cómo la naturaleza en ella, aprovecha todos los átomos, vas a terminar con tan absurda reflexión y entrega?.

            Guardó de nuevo silencio la muerte y esperó alguna explicación que le diera el moribundo, el que desde luego pudo hablar y dijo con aplomo y seguridad.

            -Sí, de alguna manera, me estás recordando mis propias conclusiones, en forma de hipótesis razonables, pero, "pregunté miles de veces" y nadie me contestó; entonces opté por buscar la paz y el sosiego en mi mismo y "para estos asuntos", me aislé del mundo, hablando sólo con "mi otro yo", o quizá como los que dicen que están locos y hablan "sólos"; pero te repito y reitero, ni nadie me dijo nada, ni mi "yo" tampoco; bien es cierto que al llegar a los límites de éstas divagaciones, yo encontraba siempre la paz interior, muchas veces inmensa y que me hacía saltar las lágrimas, pues (debes saberlo, tú que pareces saberlo todo) me he considerado al final y ahora más aún, como una simple, diminuta, inapreciable "partícula" de vida, en éste inmenso Universo, del que por lo mismo de su inmensidad, yo era algo cuasi inexistente y por tanto de tan inexistente valor que poco contaría en el mismo. Me consolaba y consuela sólo una cosa y un hecho innegable, o sea; que yo no soy responsable de mi propio ser y existir y para mayor consuelo y satisfacción o dominio de inquietudes que me alterasen mi paz conseguida, hice oraciones, dando gracias a La Creación por haberme creado, por haberme permitido vivir y experimentar "tantas cosas" en ésta mi vida (no digo ni última ni primera, pues soy desconocedor de ello) y sabiendo que Dios existe, simplemente le pedía lo que te he pedido a tí, paz eterna, sueño eterno, no ser ya ni pensar, estoy cansado, muy cansado... ¡¡Llévame ya y procura proporcionarme lo que te he pedido!!... creo, creo, que lo merezco, puesto que es muy poco lo que pido... ¡¡El Universo es tan grande... que importa que yo desaparezca dentro del mismo!!.

            La muerte se separó del lecho donde yacía aquel anciano. De su contorno salieron diferentes ráfagas de extraños rayos y luces, sus ojos brillaron de forma incomprensible. Se revolvió de forma que parecía estar confusa y pasado un tiempo y cuando pudo o consideró, hablar, habló de nuevo y dijo.

            -Tú... tú (repitió) que llegaste a definir (y lo has dicho), a la Creación como el máximo de avaricia o mejor dicho, conservadora de todo lo creado... ¿Vas a renunciar a la continuidad que se te ofrece?.

            Guardó la muerte una pausa y en tono dulcísimo dijo a aquel viejo ser, que escuchaba perplejo.

            -No, no vas a perecer ni desaparecer, sencillamente por cuanto ni tienes opción a ello ni a nada que no guarde la línea que Dios tiene marcada para todas sus criaturas y tú vas a continuar en la vida universal, puesto que ese es tu sino, mejor dicho tu privilegio. Lo que ocurre es que no tienes facultades para avanzar en los amplísimos horizontes que se te van a presentar después de tu muerte y en cierto modo es claro, que te manifiestes de la forma en que lo haces, puesto que "estás herido, muy herido y tu cobertura material ya no aguanta más"... y es tu yo inmaterial, el que no pudiendo manifestarse nada más que a través de tus ya cuasi agotados sentidos, reacciona de esa forma que no es normal, pero que en cierto modo te valora mucho más ante Dios, puesto que tu no te revuelves con furia o con miedo y simplemente pides descanso, el que ya te anticipo que lo vas a tener, puesto que lo tienes bien merecido.

            Nueva pausa y nuevo silencio, sólo interrumpido por un imperceptible movimiento de los cansados ojos del anciano, el que de alguna manera imploraba nuevas explicaciones, que de forma serena llegaron de inmediato. Habló, pues, la muerte y dijo.

            -Relájate aún más de lo que ya estás, sé que sientes ciertos dolores y ciertos ahogos, pero ellos son necesarios puesto que hasta el morir física y totalmente, cuesta esfuerzos, pero yo he sido enviada para ayudarte en ese tránsito, por ello escúchame con atención y procura hacer cuanto te digo.

            Nuevo silencio y nueva espera. Aquel anciano aguardaba con toda serenidad y asintiendo con un movimiento de cabeza, esperó a oír lo que después se le dijo y que fue cuanto sigue.

            -Mira fijamente a mi rostro, controla cuanto puedas tu ya cansada respiración, acompásala al ritmo más lento que puedas; yo me iré acercando a tí y te colocaré mis dos manos sobre tu frente y parte trasera de tu cráneo; inmediatamente irás notando una especie de anestesia que te irá relajando totalmente, proporcionándote un grato sopor que terminará en sueño; tras de éste perderás la noción del tiempo y del espacio y tras un corto espacio de tiempo, tu alma empezará a irse separado de ese viejo "vestido de carne que ya la ahoga" y poco a poco, irás soltando esas pesadas amarras que te sujetan y volverás a ver "la luz"; pero será una luz diferente y mucho más viva y luminosa que la que nunca hayas visto; yo estaré en todo momento junto a tí y tan pronto hayas terminado "tu metamorfosis", emprenderemos un largo viaje hasta un lugar que ni te imaginas y donde muchos seres queridos tuyos, ya te esperan con alegría inmensa, puesto que tu ya has cumplido; y no te preocupes por ningunos de los lazos familiares de éste mundo, tu ya has cambiado de familia y ésta te espera; como llegado el momento, tú esperarás a los que tras de tí quedan, pues es verdad -créeme- la familia es algo muy grande y aquí en éste mundo, no llega a desarrollarse como Dios tiene dispuesto, puesto que todo tiene su tiempo y su realización, así es que no te turbe lo que detrás de tí queda, ello ya es de muy poca importancia para tí... "cada cual debe ser responsable de si mismo", lo que no insta para que les ayudemos, como yo hago hoy por tí y antes, otros hicieron por mí, pues piensa y créeme..."yo no soy la muerte ni mucho menos, yo soy algo así como un testigo y en este momento represento la vida eterna".

            Aquel anciano no dijo nada, sus ojos se entornaron, sintió acercarse a aquel ser, sintió sus manos en los lugares donde le había anunciado que las pondría, después sintió un bienestar nunca sentido y dejándose llevar en todo momento, entró en el dulce sueño "de la muerte", que en realidad fue la piadosa y bendita portada para de verdad... "pasar a mejor vida".

**************************

            Terminado de leer aquel texto, aquel interno lloraba... Julio se extrañó de ello y no dijo nada, respetó aquellas lágrimas y el silencio que guardaba y que se transmitía a aquel entorno; pareciera como si hasta los pájaros y el murmullo de aquella zona campestre hubiesen sido eliminados. Mientras aquel hombre se desahogaba llorando en silencio, había dejado los folios sobre la mesa y después mirando a un lugar indeterminado del espacio que allí se apreciaba, siguió en silencio hasta que pasados unos minutos, pudo hablar y entonces dijo.

            -Gracias, muchas gracias Julio... no esperaba recibir tanto y en tan poco texto escrito por usted en un momento de clarividencia; puesto que usted no sabe las energías y paz que su relato han insuflado en mi alma... he llorado y lo he hecho de forma espontánea, puesto que ese llanto se ha ido formado al entrar sus palabras en mi ser... ha sabido usted recoger en ese texto, la más piadosa de las muertes y la esperanza máxima a que se puede llegar en esta vida... ¿cómo consiguió usted ese estado de paz tan enorme?

            Aquel hombre dijo aquello y esperó respuesta; había suprimido el nombrarle como Don Julio... y ya no lo haría más; en aquel momento se había identificado tanto con su interlocutor, que se creyó en pleno derecho para ello.

            Se estableció una larga pausa, puesto que Julio no reaccionaba como para saber que decirle, pero pasado la misma respondió.  

            -No puedo responder a su pregunta, puesto que yo y al parecer... “transmito en una banda muy ancha” y mis estados emocionales, recorren esas anchuras y por decirlo de alguna manera gráfica... oscilan; por tanto debió ser en ese momento en que y como creo haberle dicho más de una vez... “alguna fuerza me obliga a escribir y entonces he de hacerlo de inmediato”... no puedo decirle más; eso sí, celebro infinito el que ese escrito le haya reportado tanto bien como usted afirma.

            Dicho ello, se inclinó alargándole su diestra para estrechar la de su interlocutor; pero entonces él se levantó y mientras se la estrechaba, le dio un abrazo, todo lo cual se realizó sin palabras. Tras este acto, volvieron a sentarse y entonces habló “aquel loco”.

            -Julio, creo que por hoy ya es bastante, dejemos los diálogos hasta pasado mañana; demos un paseo por los huertos del sanatorio y veamos la flora y fauna que se nos presente en ellos... necesitamos descansar el cuerpo y el alma y el mejor descanso, será hoy ver la naturaleza tal cual se nos presenta hoy.

            Así lo hicieron y estuvieron deambulando por espacio de una hora; transcurrida esta, aquel interno acompañó a julio hasta la puerta del sanatorio y ya junto al automóvil y antes de subir al mismo, se despidieron como ya... “algo más que amigos”.

 

CAPÍTULO XIV

 

            Y transcurrieron otras cuarenta y ocho horas y de nuevo aquellos “dos locos”, los encontramos bajo aquel viejo olivo, dispuestos  de nuevo a “masturbarse el cerebro”, como uno de ellos ya había aseverado en su momento. Julio y como prometiera al otro loco “de dentro del sanatorio”, le había traído un ejemplar de la novela “Aullidos en Andalucía”, la que fue recibida con gran satisfacción por aquel interno, el que al recibirla dijo.

            -Por lo que he leído de sus datos biográficos fue la primera novela escrita por usted y publicada... y recordando cuanto me dijo sobre ella, considero que será muy interesante su lectura; pronto hablaremos de ello, puesto que aquí tengo mucho tiempo y si una lectura me interesa no tardaré en devorarla.

            Julio al llegar a este punto, le interrumpió diciéndole.

            -No, no fue la primera novela escrita por mí... quince años antes... o cosa así; empecé a escribir otra, mientras viajaba por mi ruta como vendedor o viajante y precisamente la titulé... “La vida de un viajante”: sin embargo esta sería publicada veinte años después de la que usted dice, puesto que la edité en 1999.

            Aquel hombre un poco sorprendido por estas nuevas confidencias, respondió interesado por saber más sobre ello.

             -¿La vida de un viajante?  Esa entonces no es alusiva a su familia, ni a su pueblo, esa debe ser bastante autobiográfica sobre usted mismo... ¿no?

            Julio sonrió abiertamente y respondiéndole dijo.

            -Es claro que en todo novelista o escritor “va su vida dentro de sus escritos”; nadie que no viva y pase por las múltiples experiencias que aporta la vida, podrán nunca escribir contenidos interesantes, por mucha imaginación que le ponga, por mucho que la fantasía lo adorne o enmascare... pero dentro de cada párrafo, de cada palabra... de cada letra hilvanada... van jirones de la vida vivida, de las emociones sufridas o gozadas; no creo pueda ser de otra forma... es el alma la que escribe y esta no puede enmascararse por mucho que lo parezca, en el fondo siempre saldrá su ser; o sea lo que es en realidad el individuo a que pertenece... ¡Claro que es autobiográfica pero también va unido a ello el más o menos gran entorno que alrededor se va desarrollando y en el mismo entran muchas estampas todas ellas de la vida!... vida a ras de este planeta donde tanto ocurre y que vemos los que por lo que sea, tenemos esa suerte (o desgracia) de ver muchas más cosas que las que quizá debiéramos ver para nuestra propia tranquilidad y mejor vida.

            Dicho ello guardó una pausa y esperó la intervención de su interlocutor, el que aportó cuanto sigue.

            -Sí... entiendo lo que me quiere decir y comparto su sentir; toda obra que tenga interés y que demuestre cualquier tipo de arte, es “la destilación” de lo que el alma del artista sufre, padece o también goza... sí, es así; pero por qué ese título.

            Julio sin pensarlo siquiera respondió algo que ya tenía resuelto desde hacía muchos años.

            -Recuerde usted que un autor norteamericano, se hizo famoso con una obra titulada “La muerte de un viajante”; fue Arthur Miller... yo quise presentar no la muerte, sino la rica... riquísima vida de un vendedor que va “de mostrador en mostrador” y no como las ramera de aquella copla... sino como un gran artista de teatro, que ha de representar en cada momento su papel, ante cada cliente... que como cada hijo de vecino... “cada cual es de su padre y de su madre y es en sí mismo, un mundo de sentimientos encontrados”... y al que ha de convencer para venderle las mercancías que lleva en su muestrario... la venta ante un mostrador es mucho más difícil que la que se hace tras el mismo. Y es así por que el que viene a comprar, viene a adquirir algo que supone ya tiene para venderle el que le atenderá tras el mostrador, o sea el dependiente; pero el viajante o vendedor que cruza el umbral de una tienda o establecimiento comercial, normalmente entra en inferioridad de condiciones y se enfrentará a un comprador que inicialmente estará a la defensiva y dispuesto a no comprar... la mayoría de veces.

Julio hizo una pausa y continuó.

-Aquel norteamericano presentó en su obra “el sueño americano”; yo en la mía, presenté la realidad y miserias vistas y vividas en un trozo del sur de Europa y el que imagino, puede ser equiparable a otros muchos lugares de la vieja y “remendada” Europa de todas las latitudes y donde infinidad de hombres, anduvieron sus caminos vendiendo infinidad de productos o servicios, en tiempos más duros de lo que cualquiera que no conozca “la ruta” (camino del viajante) profesional de estos desconocidos seres, que son sin embargo... “los que ponen en marcha las infinitas máquinas que alimentan la descomunal sociedad de consumo que se creó gracias a ellos y sin que ellos mismos fuesen conscientes de ello”. Todo esto había que decirlo y creo que lo dije y bien dicho; pero ocurrió como con la otra novela... “yo que tantas ventas hice y de tantísimas cosas tan diferentes... no supe entrar en la cadena de venta de los libros” y tuve que venderlos de uno en uno y directamente; o sea, me convertí en vendedor de mi propia mercancía; lo que tratándose de libros, es más que duro... resulta durísimo y hay que vivirlo para comprenderlo.

            Hizo una nueva pausa y luego continuó.

            -Ese libro lo inicié sobre los años 1964 ó 1965 y lo iba escribiendo en viaje y a medida de mi tiempo y ganas; por lo que fue totalmente manuscrito y bastante mal escrito, por mi falta de oficio y de cultura suficiente... hasta que le llegó su tiempo de revisión y volver a escribirlo; ello fue algo inenarrable por lo arduo del trabajo y larga maduración; hasta que lo terminé y llevé el original a la imprenta... pero de esto ya no quiero hablar más por hoy; más adelante y si me encuentro con ganas hablaremos; ahora le ruego que no me pregunte más sobre ello... “mis libros fueron y siguen siendo partos muy duros y laboriosos”; yo no escribo ni por placer ni por dinero... yo escribo por necesidad, por que lo necesito... por que tengo que escribir y creo que ya se lo dije, pero se lo reitero... no sé ni por que escribo y menos para qué, quizá por cuanto así “me descargo de cargas muchas veces insoportables”.

            Terminó así aquel escritor, el que mostraba un rictus de cara que reflejaba tormentas intensas e interiores que debía estar sufriendo en aquellos momentos, por lo que su interlocutor se levantó de la silla, le palmeó las espaldas y volviendo el cuerpo agarró el botijo y se lo ofreció diciéndole.

            -Cálmese, amigo Julio... cálmese, dejemos ese tema que sé que le está produciendo dolor y entremos en alguno otro... beba un poco de agua y serénese.

            Mecánicamente Julio agarró el botijo y bebió... bebió con rabia, puesto que se le derramó la misma por la comisura de los labios, a lo que ni hizo caso por lo que se empapó en la pechera de su camisa, cosa que en cierto modo le vino bien puesto que le refrescó la epidermis del pecho. Efectuado ello, sacó un pañuelo y se secó la barbilla y trató de empapar algo del agua caída en la camisa, cosa que hizo de forma mecánica. Tras ello habló de nuevo.

            -Al final siempre nos ocurre igual y nos va a seguir ocurriendo, puesto que tanto usted como yo, vamos “andando por un cable como el que emplea el funámbulo o funambulita”,  y antes o después, siempre surge la tensión que a uno u otro, nos hace desequilibrarnos y es claro que los sudores que ello produce... sólo lo saben los que lo padecen; así pues gracias por su comprensión y entremos en otro tema. Aunque los temas son siempre huyendo... huyendo unos de unas cosas y otros de otras, pero el ser humano, siempre vive (vivimos) huyendo, de nuestra miserable realidad.

            Terminó así y esperó la intervención de su compañero de fatigas, la que no se hizo esperar, puesto que aprovechando la idea, incitó a su interlocutor.

            -Bien; usted lo ha dicho e iniciado, continúe usted hablando de esas huidas.

            Julio aceptó el envite y tras tomarse un tiempo para cierta preparación soltó el siguiente discurso.

            -Huyendo de si mismos... sí, puesto que se ha anulado grande y preocupantemente al ser humano; sus manos ya no crean nada salvo excepciones (en lo que hoy quieren que se denomine arte, mejor no hablar), su cerebro lo han embotado; en resumen los han convertido a la mayoría en autómatas. Ya no les basta mantenerlos como borregos, que es lo que han sido casi siempre; ahora pretenden convertirlos en autómatas, robot, o zombis. Dejemos las minorías verdaderamente individuales, que piensan por sí mismos y por tanto son independientes al grado máximo que permite este mundo. El resto se mueven por “botones o palancas” que ni conocen, por estímulos estudiados al máximo para llevarlos a donde pretenden; y en definitiva, tratan de llevar a la realidad las novelas de “Orwell” y Huxley, con su “Mundo Feliz”... Pero aquellos personajes de aquellas novelas, al menos alimentaban, vestían y daban cobijo, a sus “esclavos”; estos no; estos matan de hambre y por otros medios a enormes multitudes, que ni saben el por qué les llegan esas calamidades extremas. Hoy no hay verdaderas élites, puesto que la élite siempre ha marcado escuela y ha mostrando caminos al resto de la masa, que ha ido avanzando precisamente siguiendo esas luces que “los que son dotados de inteligencia positiva”; han marcado siempre, hoy no existen. Tampoco hay verdaderos líderes en conducir a la humanidad; nadie brilla con esa fuerza que incita a la emulación... “como máximo se predica aquello tan pernicioso de... haced lo que yo os diga... no os fijéis en lo que yo haga, Dios proveerá”. En política ya lo estamos viendo; simples y vulgares bandas de mercenarios, ávidos de poder y dinero y que se unen en grupos para adueñarse de lo que produce el esfuerzo de los demás, dejándoles sólo las migajas. En la enseñanza, han desparecido las verdaderas escuelas, a lo sumo se enseñan materias (nunca mejor dicho por lo material de la enseñanza actual) para que los que van a aprender, aprendan sólo lo que interesa al gran capital y sus producciones, siempre encaminadas a ganar más y a costa de lo que sea.    Algunos ya vaticinaron que aquello tan demagógico de “LA IGUALDAD”; era una igualdad proyectada a una mediocridad, pero yo ya veo que esa mediocridad es una calificación alta; hoy la mayoría ya están por bajo de lo mediocre... hace tiempo que se ha extendido la peor de las enfermedades que puede sufrir la humanidad y la que ya hace tiempo que yo la denomino... “panza y bolsillo”; no hay otros motores para el individuo salvo algunas minorías; que lo son tanto, que no influyen visiblemente en la marcha de la humanidad. Las ciudades se van convirtiendo en inhabitables, puesto que lo pernicioso, lo degradante, lo que tenía que estar perseguido y bien controlado; es lo que poco a poco se va adueñando de ellas. La gente cierra (cerramos) y atranca sus puertas y ventanas y como las gallinas, se refugian en sus hogares (aquel que aún lo tiene, puesto que los desarraigados cada vez abundan más) y como estas y otras aves; sólo salen cuando ya apunta el sol y la luz del día garantiza alguna seguridad; que en muchos casos ni eso, puesto que te atracan en plena calle o asaltan tu casa o bienes igualmente a plena luz del sol y casi todo queda en la impunidad. No se respeta ni cuida lo público, las basuras lo invaden todo; pareciera como si la gente gozara en ensuciar su propio entorno. Las denominadas “justicias” no funcionan, o por que no tienen medios; o por que ya son impotentes, “ante tantos derechos y tan pocas obligaciones”. Las cárceles están llenas a rebosar y nunca, nunca, nunca, en tiempos normales ha habido tanto presidiario o condenado, que al final son almacenados en lugares donde una mayoría no aprende otra cosa que a seguir haciendo el vago o a pervertirse aún más; para lo que cuentan hasta con la connivencia de algunos que en vez de vigilarlos, les facilitan todo tipo de drogas u otras cosas que no debieran ser permitidas. La política no existe, puesto que la política y como he referido infinidad de veces, es... “el arte de gobernar bien a los pueblos” y a la vista está, lo que ha logrado esa falsa política, con la creación de una clase de irresponsables y que además están blindados por unas leyes que emplean a su capricho y que solo producen cada vez más podredumbre en forma de corrupciones ya incalificables.         Las masas, faltas de estímulos y de quienes les prediquen con el ejemplo, sólo buscan la comodidad, la paga segura y cueste lo que cueste; el premio de la lotería en cuantía que le libre de trabajar y cosas así. El individuo vive cada vez más en soledad; no quiere ni formar familia, cuando quiere sexo lo busca y punto; las leyes están conformadas mas para destruir la familia que para unirla; una serie de derechos absurdos están acabando con ella; un padre o una madre ya ni pueden dar una merecida bofetada o pescozón al hijo díscolo  y éstos en muchos casos se adueñan de los padres y los explotan miserablemente. De los espectáculos, mejor no hablar. Han dejado pequeño al famoso “pan y circo de los romanos”. La gente simplemente va huyendo de su realidad... cada vez veo mas gente, con los mini altavoces pegados a ambos oídos y marchando como autómatas hacia donde sea, pero ya digo huyendo; van buscando “el mundo irreal puesto que la realidad o no les agrada o es que ya les repele”. El exceso de INTERNET, el exceso de esos diabólicos juegos electrónicos, que presentan mundos irreales, seres irreales, pero a los que se puede destruir, destrozar; o sea, verter en ese juego los peores instintos del ser humano, con lo que indudablemente se fomenta... etc. etc. Sí, reitero: POBRE HUMANIDAD. Ya no es solo el tan manido analfabetismo, ya hay otro calificativo peor y hace tiempo que lo denominé... “analfabestialismo”; la decadencia ya es atroz... Y no se ven, yo no veo ni inicios de una ya imprescindible regeneración; ni las religiones están por la labor regeneradora que dicen preconizar; todo es un contemporizar, manteniendo la jerarquía y sus dogmas inamovibles, puesto que sobre ello viven grandes cantidades de dirigentes, que incluso se consideran, “pequeños dioses y ungidos por el propio Dios”.

            Bruscamente Julio dejó de hablar con este punto final; lo que dejó perplejo al “otro loco”, el que reaccionando tras unos momentos, dijo.

            -Buen repaso le ha dado usted a la sociedad actual... “no ha dejado usted títere con cabeza”; es hasta asombroso, el cómo ha podido sintetizar tanto en tan poco espacio y presentar una estampa, indudablemente cruel pero reflejando igualmente la cruel realidad de lo que es el mundo actual... ¿no ve usted nada positivo y que le permita tener esperanzas?

            Julio escuchó aquello y guardó una larga pausa... luego más sosegadamente respondió.

            -¿Esperanza?... sí, dicen que es lo último que se pierde, pero yo veo las cosas como las veo y trataré de mostrárselas; después usted me corrige y me hace ver de diferente forma, puesto que es lo que yo deseo. Veamos.

            Aquel hombre se detuvo un tiempo a meditar, se mesó cara y cabello y tras pensar un poco dijo.

            -La sociedad actual y debido a la gran tecnología que controla la minoría de poderosos, ha adquirido una fuerza de control enorme; la que nunca pudieron soñar los más ambiciosos hombres de ninguna de las épocas anteriores y que conocemos por la historia... bajo ese control tecnológico, intereses de parte controlan todas las materias primas mundiales y lo hacen sin control de otras fuerzas equilibradoras (que debieran ejercer los gobiernos si de verdad gobernaran) por lo que, mediante los organismos creados para la compra y venta de lo que sea... habiendo cantidades sobradas de por ejemplo, alimentos para alimentar a doble población de la que hoy soporta el planeta; se manipulan los precios de forma que estos se elevan al importe que pretenden esos sedientos de poder y dinero; para que el que pueda los pague y el que no... se muera de hambre, puesto que sus recursos no le llegan ya ni para comprar la harina, el arroz o el maíz que necesitan para comer... todo ello motivado por que unos bien organizados especuladores mundiales y desde sus cómodas oficinas; controlan los flujos de esos alimentos. Y si he hablado de alimentos por cuanto es lo primordial, igual ocurre con todo lo valioso que produce el planeta y sea donde sea esta producción... si para controlarla hay que masacrar a millones de indefensos seres humanos, se masacran y punto... nadie va a responder de ello... nadie de los verdaderos responsables, aunque de vez en cuando, sienten en los banquillos internacionales a algunos “verdugos”, que fueron o son sólo eso... verdugos o ejecutores de planes que se han fraguado en lugares ocultos y seguros, desde donde nadie va a responder de nada. Las enormes masas de dinero que manejan, no producen las impuestos que debieran para los gobiernos donde circula el dinero y de una u otra forma, la mayoría queda libre de impuestos y se sitúa en esos engendros creados a tal fin y que se conocen como paraísos fiscales.

            Julio se detuvo... pensó de nuevo y concluyó diciendo.

            -Con esos mismos medios, a las masas se las entretiene con dioses o ídolos de barro o falsos de toda falsedad, con figuras que no son otra cosa que luces de bengala para que se entretengan los ignorantes o los imbéciles y que no piensen en nada, que no sea el buscar trabajo y obtener dinero para seguir consumiendo lo que se les ordene a través de ese brutal aparato consumista que se ha creado y que nadie puede detener, quizá por que ya ni se atreven a ello, puesto que; “el remedio entienden que sería peor que la propia enfermedad”. El ser humano ha sido desnaturalizado y entienda que esa desnaturalización, es la separación de su madre la Naturaleza y curiosamente (y ello es de risa) hoy es cuando más se nos dice que hay que cuidar al planeta, la ecología, la tierra, los mares, la atmósfera... cuando la podredumbre viene desde esos centros de poder, que son desde donde se ha creado y mantenido todos esos agentes destructores y que sin embargo y mediante propagandas cruelmente dirigidas, hacen recaer en las indefensas masas que apenas pueden hacer otra cosa, que civilizadamente (minorías de estas) echar en los contenedores del reciclaje, los excesos absurdos de producciones ya peligrosas por la acumulación destructiva de todo que se van produciendo y cada vez más; sin que ya se sepa que hacer con todos esos desechos que curiosamente ya lo advirtiera “un salvaje indio”; hace ya casi dos siglos... y que por descontado se rieron de él y nadie lo escuchó, pero su comunicado ha quedado para la historia y hoy leerlo causa un dolor bastante grande. Por ello y cada vez más, cuando oigo la palabra progreso... “ya me causa tal repulsión que rebasa cualquier reacción que pudiera yo tener, puesto que yo no soy otra cosa que un impotente más”.

            Un silencio muy significativo siguió a esta conclusión, pareció como si hasta los pájaros y ruidos propios de aquella floresta, hubiesen oído todo ello y asustados de todo cuanto oyeron, guardaron silencio para ver si oían algo más. Entonces, El Número trece, intervino y dijo.

            -Amigo Julio; no me deja usted muchas salidas para argumentarle en contra de lo que ha dicho con tanta contundencia, puesto que no la hay, por tanto acepto cuanto dice, pero me llama la atención lo que ha indicado al final sobre  lo que usted ha sintetizado con las palabras... “salvaje indio”... ¿quién fue o qué fue lo que ocurrió en esa época a que usted alude?

            Julio tomó de nuevo la palabra y dijo.

            -Sí, fue un... “salvaje indio”; mejor dicho, fue un jefe piel roja o indio norteamericano; al que yo denominé tan pronto llegó a mis manos el texto de aquella maravillosa carta; como, “el primer ecologista”; puesto que aunque entonces ni se pensaba en esa palabra, considero de justicia el aplicar a aquel gran hombre el título como tal... la historia es muy conocida o creo que debe serlo, pero usted y por cuanto me dice no la ha conocido aún... puedo sacarla con el ordenador y le hago una copia; no tardaré mucho en ello... ¿le interesa?

            Aquel otro loco, respondió de inmediato.

            -Sí, por favor vaya y hágala, se lo agradeceré infinito y ella será motivo para que quizá podamos continuar el diálogo, por caminos menos áridos o desesperados como los que usted ha planteado... puesto que la verdad... “lo ha puesto usted todo muy negro”.

            Julio no dijo nada, sonrió con cierta amargura, se levantó de la silla y como ya sabía el camino, entró en la casa de aquel “huertano intelectual” y a los quince minutos volvió con el texto prometido, en forma de varios folios que entregó a su interlocutor y el que de inmediato empezó a leerlos: su contenido es el que sigue.

***********************

PRIVATE ASI TERMINA LA VIDA Y COMIENZA EL SOBREVIVIR

 

            Con la frase que encabeza este escrito termina el que en 1.855, dirigió el jefe Seattle de la tribu Swamish, habitantes entonces de los territorios del noroeste o lo que hoy es el estado de Washington y perteneciente a lo que hoy conforman los denominados "Estados Unidos de Norteamérica"(EE.UU.).  La carta fue dirigida por éste "Jefe Salvaje" al entonces presidente de la nación norteamericana Franklin Pierce, en respuesta a la oferta de compra de las tierras de los Swamish, que les hizo el gobierno americano.

            El contenido de éste documento ha sido ampliamente difundido y por su contenido, es un legado para toda la Humanidad mientras exista la misma sobre éste planeta, conviene –por tanto- leerlo, meditarlo y por lógica... difundirlo todo cuanto sea posible.

            Dice así:

********************

            "El Gran Jefe de Washington manda decir que desea comprar nuestras tierras. El Gran Jefe también nos envía palabras de amistad y buena voluntad.

            Apreciamos esta gentileza porque sabemos que poca falta le hace, en cambio, nuestra amistad. Vamos a considerar su oferta, pues sabemos que de no hacerlo, el hombre blanco podrá venir con sus armas de fuego y tomarse nuestras tierras. El Gran Jefe en Washington podrá confiar en lo que dice el Jefe Seattle con la misma certeza con que nuestros hermanos blancos podrán confiar en la vuelta de las estaciones. Mis palabras son inmutables, como las estrellas.

            ¿Cómo podéis comprar o vender el cielo? ¿El calor de la tierra? Esa idea nos parece extraña. No somos dueños de la frescura del aire ni del centelleo del agua. ¿Cómo podrías comprárnoslos a nosotros? Lo decidiremos oportunamente. Habéis de saber que cada partícula de esta tierra es sagrada para este pueblo.

            Cada hoja resplandeciente, cada playa arenosa, cada neblina en el oscuro bosque, cada claro y cada insecto con su zumbido son sagrados en la memoria y experiencia de mi pueblo. La savia que circula en los árboles porta la memoria del hombre de piel roja.

            Los muertos del hombre blanco se olvidan de su tierra natal cuando se van a caminar entre las estrellas. Nuestros muertos jamás olvidan esta bella tierra, porque ella es la madre del hombre de piel roja. Somos parte de la tierra, y ella es la madre del hombre de piel roja. Somos parte de la tierra, y ella es parte nuestra. Las fragantes flores son nuestras hermanas: el venado, el caballo, el águila majestuosa son nuestros hermanos. Las crestas rocosas, la savia de la pradera, el calor corporal del potrillo y el hombre, todos pertenecen a la misma familia.

            Por eso, cuando el Gran Jefe en Washington manda decir que desea comprar nuestras tierras, es mucho lo que pide. El Gran Jefe manda decir que reservará un lugar para que podamos vivir cómodamente entre nosotros. el será nuestro padre, y nosotros seremos sus hijos. Por eso, consideraremos su oferta de comprar nuestras tierras. Mas ello no será fácil porque estas tierras son sagradas para nosotros. El agua centelleante que corre por los ríos y esteros no es meramente agua, sino la sangre de nuestros antepasados. Si os vendemos  estas tierras, tendréis que recordar que ellas son sangradas, y deberéis enseñar a vuestros hijos que lo son, y que cada reflejo fantasmal en las aguas claras de los lagos, habla de acontecimientos y recuerdos en la vida de mi pueblo. El murmullo del agua es la voz del padre de mi padre.

            Los ríos son nuestros hermanos, ellos calman nuestra sed. Los ríos llevan nuestras canoas y alimentan a nuestros hijos. Si os vendemos nuestras tierras, deberéis recordar y enseñar a vuestros hijos que los ríos son nuestros hermanos y hermanos de vosotros; deberéis en adelante dar a los ríos el trato bondadoso que daríais a cualquier hermano.

            Sabemos que el hombre blanco no comprende nuestra manera de ser. Le da lo mismo un pedazo de tierra que el otro, porque él es un extraño que llega en la noche a sacar de la tierra lo que necesita. La tierra no es su hermano, sino su enemigo. Cuando la ha conquistado, la abandona y sigue su camino. Deja detrás de él la sepultura de sus padres sin que le importe. Olvida la sepultura de sus padres y el derecho de sus hijos. Trata a su madre, la tierra, y a su hermano, el Cielo, como si fuesen cosas que se pueden comprar, saquear y vender, como si fueran corderos y cuentas de vidrios. Su insaciable apetito devorará la tierra y dejará tras de sí sólo un desierto.

            No lo comprendo. Nuestra manera de ser es distinta de la vuestra. La vista de vuestras ciudades hace doler la vista del hombre de piel roja. Pero quizás sea así porque el hombre de piel roja es un salvaje y no comprende las cosas. No hay ningún lugar tranquilo en las ciudades del hombre blanco, ningún lugar donde pueda escucharse el desplegarse de las hojas en primavera o el rozar de las alas de un insecto. Pero quizás sea así porque soy un salvaje y no puedo comprender las cosas. El ruido de la ciudad parece insultar a los oídos. Y ¿qué clase de vida es cuando el hombre es incapaz de escuchar el solitario grito de la garza o la discusión nocturna de la rana alrededor de la laguna? Soy un hombre de piel roja y no lo comprendo. Los indios preferimos el suave sonido del viento que acaricia la cara del lago y el olor del mismo viento, purificado por la lluvia del mediodía o perfumado por la fragancia de los pinos.

            El aire es algo precioso para el hombre de piel roja porque todas las cosas comparten el mismo aliento: el animal, el árbol y el hombre. El hombre blanco parece no sentir el aire que respira. Al igual que un hombre muchos días agonizante, se ha vuelto insensible al hedor.

            Más, si os vendemos nuestras tierras, debéis recordar que el aire es precioso para nosotros, que el aire comparte su espíritu con toda la vida que sustenta. Y si os vendemos nuestras tierras, debéis dejarlas aparte y mantenerlas como sagradas, un lugar al cual podrá llegar incluso el hombre blanco a saborear el viento dulcificado por las flores de la pradera.

            Consideraremos vuestra oferta de comprar nuestras tierras. Si decidimos aceptarla, pondré una condición: que el hombre blanco deberá tratar a los animales de estas tierras como hermanos. Soy un salvaje y no comprendo otro modo de conducta. He visto miles de búfalos pudriéndose sobre la pradera, abandonados allí por el hombre blanco, que les disparó desde un tren en marcha. Soy un salvaje y no comprendo cómo el humeante caballo de vapor puede ser más importante que el búfalo que sólo matamos para poder vivir. ¿Qué es el hombre sin los animales? Si todos los animales hubiesen desaparecido, el hombre moriría de una gran soledad de espíritu. Porque todo lo que ocurre a los animales pronto habrá de ocurrir también al hombre. Todas las cosas están relacionadas entre sí.

            Vosotros debéis enseñar a vuestros hijos que el suelo bajo sus pies es la ceniza de sus abuelos. Para que respeten la tierra, debéis decir a vuestros hijos que la tierra está plena de vida de nuestros antepasados. Debéis enseñar a vuestros hijos lo que nosotros hemos enseñado a los nuestros: que la tierra es nuestra madre. Todo lo que afecta a la tierra afecta a los hijos de la tierra. Cuando los hombres escupen en el suelo, se escupen a sí mismos.

            Esto lo sabemos: la tierra no pertenece al hombre, sino que el hombre pertenece a la tierra. El hombre no ha tejido la red de la vida: es sólo una hebra de ella. Todo lo que haga a la red, se lo hará así mismo. Lo que ocurre a la tierra ocurrirá a los hijos de la tierra. Lo sabemos. Todas las cosas están relacionadas como la sangre que une a una familia.

            Aún el hombre blanco, cuyo Dios se pasea con él y conversa con él de amigo a amigo, no puede estar exento del destino común. Quizás seamos hermanos después de todo. Lo veremos. Sabemos algo que el hombre blanco quizás descubra algún día: que nuestro Dios es su mismo Dios. Ahora pensáis quizá que sois dueños de El, tal como deseáis ser dueños de nuestras tierras, pero no podréis serlo. El es el Dios de la Humanidad, y su compasión es igual para el hombre de piel roja que para el hombre blanco. Esta Tierra es preciosa para El, y causarle daño significa mostrar desprecio hacia su Creador. Los hombres blancos también pasarán, tal vez antes que las demás tribus. Si contamináis vuestra cama, moriréis alguna noche, sofocados por vuestros propios desperdicios. Pero aún en vuestra hora final os sentiréis iluminados por la idea de que Dios os trajo a estas tierras y os dio el dominio sobre ellas y sobre el hombre de piel roja con algún propósito especial. Tal destino es un misterio para nosotros porque no comprendemos lo que será cuando los búfalos hayan sido exterminados, cuando los caballos salvajes hayan sido domados, cuando los recónditos rincones de los bosques exhalen olor a muchos hombres y cuando la vista hacia las verdes colinas esté cerrada por un enjambre de alambres parlantes. ¿Donde está el espeso bosque? Desapareció. ¿Donde está el águila? Desapareció. Así termina la vida y comienza el sobrevivir...".

                                                          *****************

            Terminado de leer aquel texto, aquel loco del sanatorio, se dejó caer sobre el respaldo de aquella rústica silla de madera con asiento de anea y soltando un grande y sonoro suspiro y mirando fijamente a Julio dijo casi gritando.

            -¡¿Que podría escribir hoy (ó dictar) aquel Jefe "salvaje" viendo la realidad?!

            Julio simplemente sonrió y no dijo nada; esperaba más comentarios sobre aquel texto y los que llegaron de inmediato, puesto que aquel interno siguió diciendo.

            -Maravilloso, maravillosa la visión de aquel “indígena”; puesto que si nos remontamos a la época... 1855; entonces el ferrocarril es que está prácticamente naciendo, así como el telégrafo... no se ha conseguido aún ni la electricidad para el alumbrado, ni tampoco para motores; es desconocido igualmente aún el motor de explosión y todo lo que vino después, hasta la época actual y que usted ha sintetizado con la trágica estampa, tan real y cruda como lo ha hecho hace un momento... sí, maravillosa la visión de este verdadero jefe de un pueblo al que quería preservar de los adelantos incontrolados que con seguridad él ya había visto con la visión de una inteligencia muy bien dotada... a donde llevaría a todos los hombres de su pueblo y demás pueblos del planeta... todo y mucho más de lo que aquel visionario dijo se ha cumplido y como usted dijo hace ya bastantes años y lo leí en algunos de sus artículos... “nos han llevado muy deprisa hacia ninguna parte... y ya hemos llegado... ¿ahora qué?”.

            Aquel hombre guardó silencio y mientras mecánicamente dejaba aquellos folios encima de la rústica mesa, donde reposaba el botijo de agua; Julio tomó la palabra y añadió algo más.

            -Sí... ahora qué... ahora y por instinto, algunos vuelven a la naturaleza y se instalan en pueblos ya abandonados, rescatando viejas casas derruidas, poniendo en cultivo pequeños huertos abandonados, criando de nuevo animales domésticos y tratando de situarse en algo parecido a lo que aquel aborigen norteamericano quería preservar, quizá hasta que su pueblo pudiese ir asimilando lo que fuera importante y necesario del progreso que traía el hombre blanco... esos que hoy vuelven a la madre tierra, supongo que sienten la llamada instintiva hacia una vida más natural de la que huyen; pero el resto no podemos o queremos hacer nada, posiblemente por cuanto “tierra virgen o abandonada”, no hay disponible ni para una ínfima parte de los ya siete mil millones de seres humanos que poblamos el planeta... pero el movimiento sigue, lo que nos dice bien a las claras que la humanidad no se sostendrá en esas monstruosas ciudades que han sido creadas y que hacinan a los seres humanos por docenas de millones... pero ahí están, ahí siguen y además las están haciendo seguir creciendo... ¡¡Inaudito pero real!!

            Julio guardó silencio y aguardó la intervención de su anfitrión, el que tras un lapsus de silencio añadió.

            -Sí; es así y lo curioso y aberrante al mismo tiempo, es la cantidad enorme de recursos de todo tipo que se derrochan en esas grandes megalópolis y los que enumerarlos a grosso modo, abruman al pensador, puesto que; ¿cuánto cemento, energía y recursos de todo tipo se consumen simplemente en horadar y crear infraestructuras que serían innecesarias si las ciudades fuesen mucho más pequeñas y mucho mejor controladas? ¿Cuánto de degeneración de todo tipo anida, se nutre y aumenta en esos infiernos de hierro, cemento y alquitrán? Lo he pensado muchas veces, pero es claro... la especulación y con ella la facilidad de acumular grandes capitales, impulsa a los irresponsables a crear esos infiernos, puesto que... ¿qué otra cosa pretendieron o pretenden? Poder y dinero... o dinero y poder, ya que es lo mismo.

            Aquel “loco” hizo una pausa que fue larga y luego continuó diciendo.

-Todas las "obras" avisan con tiempo de sus deterioros... la ciudad es una obra más y como todo en el Universo... nace para morir... ¿Acaso no están viendo la degradación de las grandes ciudades y del ser humano que tiene que vivir en ellas?... ¿Pero en realidad son ciudades unitarias o son una infinidad de pueblos, poblados, clanes, bandas de delincuentes o bandidos donde cada cual va a lo suyo e incluso si tienen que matar matan?... ese es a mi entender el futuro de todo lo que crece en demasía... la prueba física la tenemos en el tan temido cáncer... ¿no es el crecimiento desordenado de células?... pues lo otro es lo mismo.  Imaginemos a una ciudad de varios millones de habitantes, sin abastecimientos de primera necesidad, sólo dos, tres, o cuatro semanas... terminarían comiéndose los unos a los otros.  Y esa es la realidad, se presume de la creación de una civilización fuerte... yo creo que es la más débil que el hombre ha creado, puesto que está "sostenida con alfileres". La realidad en general ya es preocupante... muy preocupante. Hemos llegado a una sociedad donde todo está permitido, todo justificado, todo tiene un derecho o derechos... nadie habla de obligaciones, menos de normas... en la sucia política actual han tratado y tratan de que hay que abolir todo lo positivo; que todo el mundo haga lo que quiera... “menos quitarle poder y controlar a la clase política establecida”... clase que no son partidos, que son una misma clase, pero que ocupan diferentes escalones del poder turnándose en el mismo, pero sin dejar de cobrar enormes cantidades del dinero público y ello lo defienden sin escrúpulo y concediendo, si preciso fuera... “el cielo al diablo”, en promesas electorales que no cumplen, posiblemente por que ya sabían que no se podían cumplir y aún así, prometieron y como se dice en España... “el oro y el moro”... ¿me extiendo más?... creo que las tribus primitivas y sus consejos de ancianos, impartiendo justicia, marchaban mucho mejor que esto que dicen es ... “una sociedad avanzada”... ¿avanzada hacia donde?...  hacia ninguna parte como usted afirmó y yo acepto; no es que existan ya desfases localizados y parciales, sino que es todo el tinglado social, el que se está viniendo abajo y no hay fuerzas que se decanten, no por una gran reforma... sino por una regeneración y rescate de los verdaderos valores que existan desde el “Código de Hanmurabi”, hasta “el Napoleónico” y algunos otros; pasando por estudiar de verdad “La Ley Natural”... y así establecer de  nuevo normas a seguir; sin que yo abogue por nada arcaico, caduco o verdaderamente fuera de lugar... pero hay valores hoy olvidados que conviene volver a rescatar y establecer una verdadera sociedad de obligaciones y derechos (antes obligarse, como se hace y dice bien claro en cualquier contrato civil)... pero en este “bodrio hediondo en que ya estamos metidos” (por que en él nos han sumido los que no han sabido gobernar y a la vista está); en él terminaremos ahogándonos todos... o lo que es peor... matándonos los unos a los otros... que de hecho, ya lo hacen muchos grupos y sin  temor o escrúpulo alguno”... A mí ya sólo me va quedando un consuelo... y es que ya soy viejo, que estoy tocado y bien, del aparato cardíaco y que puede ser que no dure mucho aquí... por otra parte es que ya este mundo cada vez me da más asco; y es por lo que me recluí aquí y me cuesta salir de este ambiente, cada vez con más esfuerzo, puesto que aquí, al menos disfruto de un oasis de paz que fuera de aquí no lo encontré nunca.

Aquel hombre y visiblemente cansado, se dejó caer como desplomado sobre su asiento y mirando a su interlocutor como queriéndole pedir algo, guardó silencio y esperó. Julio interpretó aquella silenciosa llamada y dijo.

-No sufra innecesariamente querido amigo; ya le dije que somos inocentes, que no somos causa sino efecto y que como pobres seres creados, tenemos infinidad de limitaciones, por tanto asumamos todo ello y hagamos lo que aconsejaron los sabios estoicos y en especial lo que dejó dicho o escrito Epicteto... “tú limítate a hacer bien lo que de ti depende y no te preocupes de nada más... lo que viene de los dioses, simplemente acéptalo, ellos sabrán el por que lo envían”... más o menos, aconsejaba este “esclavo” en la ciudad de Roma y cuya lectura sigue reconfortándome hoy, dos milenios después.

Dijo y continuó.

-Usted dice que no quiere salir de aquí... yo por el contrario, sí que salgo de vez en cuando de “mi manicomio particular” y viajo; incluso ahora y antes de que se acabe la primavera estoy pensando en hacer un viaje a centro Europa... es una forma de ver y observar a otras gentes; siempre es interesante ello y sobre todo aprende uno más, que aunque nos parezca que no sirve para nada... pero para algo servirá.

Aquella derivación de temas, cortó la tensión reinante puesto que aquel interno entró en el nuevo tema y dijo.

-¿Y dónde pretende usted ir? Si ello no es mucho preguntar, amigo Julio.

-¡No, que va! Pienso ir a un viaje que pronto se va a realizar a Chequia, Hungría y Austria; concretamente a las tres capitales y algunas otras ciudades o lugares que el recorrido allí, cubran los itinerarios programados... quiero apreciar, los vestigios y lo que allí dejaron los comunistas de la URSS; en las repúblicas que controlaron... en cuanto a Viena, ya estuve allí y no me atrae mucho el volver a dicha ciudad, pero entra en el itinerario; ya le diré si me decido a ir, se trata de una  semana o un poco más y creo merecerá la pena el ir a ver lo que allí cuentan del antes y después del comunismo. Por otra parte, ello me servirá para descansar de estos agotadores diálogos y al propio tiempo que usted también descanse de mi presencia por un par de semanas; considero que ello nos vendrá bien a ambos... ¿no le parece?

Aquel hombre no esperaba aquello pero sonriendo dijo correspondiendo.

-Bueno, si usted así lo decide o ya tiene previsto, sea... por mi parte sólo puedo aceptarlo; pero le diré que a mí estos diálogos me sirven de cierto alimento y si bien algunos me crean tensiones indeseadas, pero luego cuando usted marcha, yo me recupero bien y en definitiva estas conversaciones alimentan mi alma... imagino que a usted debe ocurrirle algo parecido... ¿no?

Julio sonriendo asintió diciéndole cuanto sigue.

-Es claro que sí, puesto que de no ser así, no hubiéramos continuado, ya que ni usted me hubiera aguantado a mí ni yo a usted; o sea y más claro, que ambos recibimos algo positivo y es por lo que volvemos a los diálogos; si bien es lógico que de vez en cuando tomemos algunos días de descanso; ello nos servirá para volver a estos trabajos (puesto que trabajos son y bastante arduos muchas veces) con nuevas fuerzas e ilusiones para tratar de entender la vida en que nos debatimos nosotros mismos.

Dicho ello, ambos y huyendo de los temas áridos, siguieron conversando de las noticias cotidianas que la prensa, radio y televisiones difundían; luego dieron el ya habitual paseo por aquel recinto lleno de pequeñas casitas y huertos, volviendo luego al lugar habitual donde de nuevo se sentaron a descansar un rato y tratar de distraerse con temas insustanciales; hasta que llegó el tiempo de marchar y Julio se despidió de su anfitrión saliendo solo hasta la explanada del sanatorio donde Jules le aguardaba como siempre presto a llevarlo de regreso a casa en aquel automóvil.

En el trayecto, Julio indicó a Jules que le llevara a una agencia de viajes que él le indicaría; cosa que el conductor hizo sin oponer nada. Julio ya tenía previsto el viaje y lo que quería era cerrar el compromiso con el agente y cuanto antes; necesitaba salir del ambiente de aquellos diálogos y lo haría cuanto antes.

 

CAPÍTULO XV

 

            Julio contrató aquel viaje que sería realizado en grupo y con su imaginación pensó... vamos a emprender un viaje y el que nos va a llevar a visitar cuatro capitales centroeuropeas, e incluso realizar un pequeño crucero por ese gran río europeo cual es el Danubio y por el que navegaremos desde Budapest hasta Viena.- Y al decir Budapest, tengo que rectificar y "aumentar una ciudad más", puesto que Buda y Pest son (o fueron) dos ciudades que luego se conformaron en una sola pero que pese a ello y al tiempo transcurrido, conservan perfectamente definidas sus diferentes entidades, puesto que la división natural del río Danubio impedirá "mientras el río sea río", el que se unan o absorban una a la otra; en su momento daré las impresiones que me produzcan cuando las vea.

            Concretando: el recorrido que haremos, será el siguiente: Jaén-Madrid, en autocar; Madrid-Praga en vuelo directo; Praga-Bratislava-Budapest, en autocar; Budapest-Viena en barco y en un crucero que se nos anuncia "idílico" y el que pasaremos la mayor parte del día.- Permaneceremos en Viena el siguiente día y luego viajaremos desde ésta ciudad hasta Praga, donde pasaremos gran parte de éste día y al siguiente tomaremos el avión de "líneas regulares" en el que regresaremos a Madrid y "horas después" ya estaremos de nuevo en casa.- Significo lo de "líneas aéreas regulares", por cuanto parece ilógico el que una vez estando en Viena, no regresemos a través de éste aeropuerto, pero como el viaje -que es en grupo turístico- ha sido concertado en las mentadas líneas y comprende "el ida y vuelta", ello debe compensar con creces al agente de viajes el tener que alquilar un autocar desde la Capital de Austria hasta la capital de la hoy denominada "República Checa"[11]; con lo que tendremos que realizar "algunos cientos de molestos kilómetros" (alrededor de trescientos) lo que de paso nos servirá para conocer nuevas tierras por las que cruzaremos y lo que siempre es un aliciente, "puesto que desde el avión poco se puede ver".

            La meteorología está revuelta y en algunos lugares a donde iremos, concretamente Austria y República Checa, han habido fuertes lluvias (que siguen) y que han ocasionado desbordamiento de ríos e inundaciones, todo ello muy recientemente y para la semana próxima, los servicios meteorológicos anuncian el avance desde el Atlántico, de una gran bolsa de aire frío que va a alterar de nuevo el clima europeo a su paso por el continente, así pues ya veremos lo que nos encontramos a lo largo de nuestro viaje, puesto que el mismo ya está contratado, pagado y además... "no vamos a renunciar al mismo por miedo a los elementos".

            Y llegó el día de marcha y se inició el viaje, que fue muy accidentado.

            Componemos el viaje un inusual grupo, puesto que subimos a un autocar de dos pisos y en el que al final iremos 64 personas, grupo excesivamente numeroso y "heterogéneo" que luego ocasionará no pocos contratiempos (generalmente hay que eludir los grupos que rebasen las 30/40 personas) puesto que los "grandes" (o numerosos) grupos, son muy difíciles de controlar y producen inconvenientes múltiples, en los que destacan los numerosos retrasos que se van acumulando, máxime si como en éste caso va una importante cantidad de viejos y ancianos; "en fin ya estamos en la aventura" y la que se inicia en éste preciso momento. Viajamos hacia el Norte y por tanto en dirección Madrid circulando por muy buena autovía.

            Hace un día fresco impropio de esta estación y que aquí en Andalucía suele ser calurosa en estas fechas; el día igualmente se muestra bastante nublado y el Sol, "va sorteando las nubes y nos aparece entre ellas cuando buenamente puede"; así realizamos nuestra primera etapa que culminará en el aeropuerto de Madrid-Barajas.

            Nuestro guía es lo que podríamos denominar como... "un guía muy peculiar y completo", puesto que se trata de un sacerdote, mejor dicho un sacerdote canónigo en ejercicio en la catedral de Jaén y el que empezara hace ya "más de veinte años" (nos dice) como guía espiritual y turístico, guiando grupos a lugares religiosos de España y el extranjero y que hoy tiene agencia propia puesto que el ariete de la misma es el referido canónigo cuyo nombre es D. Fernando Gallardo Carpio"... en fin, "lo de tener una canonjía", ya lo afirma el dicho popular desde luengo tiempo atrás y por lo visto ese oficio debe ser "muy llevadero y bastante cómodo y libre de obligaciones diarias"[12], puesto que si nó, es inexplicable la gran actividad de éste sacerdote en los negocios turísticos.

            Transcurre el viaje de forma normal y por lugares ya descritos por mi en otros relatos; en el trayecto nos vamos familiarizando los circunstanciales "compañeros de viaje" y curiosamente en el grupo, encuentro a varios amigos y conocidos de la infancia, lo que nos permite rememorar aquellos ya lejanos tiempos de vivencias en nuestro barrio, en aquella minúscula capital provinciana que apenas rebasaría (entonces) los cuarenta mil habitantes y lo que nos hace sentir ciertas nostalgias que nos "acortan" los kilómetros (y horas) que vamos recorriendo esta mañana.

            Alas 13,15 h. aún nos encontramos en la provincia de Toledo (llevamos 4 horas de autocar, y aún estamos entre Ocaña y La Guardia); se decide una parada para comer el que así lo desee y que éste lo haga como mejor le plazca puesto que la comida no entra en el precio pagado por el viaje y cada cual ha de pagarla por su cuenta; nos detenemos en un lugar de la autovía cuya denominación es "El Madero"; se trata de un restaurante de tipo medio y de los que tanto abundan en las carreteras españolas; en él, algunos comeremos muy bien ya que lo hacemos sentados (la mayoría del grupo toma algo en la barra)... yo pido (y los demás me siguen) "el buen cordero de La Mancha, asado a la parrilla o "a las ascuas", el que resulta delicioso (antes hemos tomados alguna sopa o gazpacho) y el que junto a un postre típico "de la casa", va a resultar la sin lugar a dudas... "mejor comida realizada en todo el viaje"; y es que como suelo decir y reiterar; comer, comer, comer con la gran variedad de sabores que nos presentan en España (toda) dudo mucho que exista otro país en todo el mundo, donde igualmente la variedad de vinos, son innumerables y todos buenos, "amén de la cerveza" que dicho sea de paso, también hemos tomado con la comida... "lástima que con las prisas no pueda degustar un cigarro puro, con la tranquilidad en que se debe de fumar este tipo de tabaco".

            Tras una hora de "apretado descanso y comida" (en principio sólo nos concedieron 45 minutos) continuamos viaje y alrededor de las 15 h. estamos llegando a Madrid, pronto llegaremos al aeropuerto y donde tras los ajetreos propios de la descarga y recogida de los equipajes, recibimos de nuestro guía los oportunos pasajes y con ellos en la mano, nos encaminamos a los mostradores de la compañía nacional española ("Iberia") que es la que nos va a realizar la aceptación de equipajes y demás trámites para el posterior "embarque"; todo ello va a resultar laborioso y entretenido por demás, puesto que en el mostrador en que nos encontramos se averían "los aparatos", no hay personal para reparar lo que es simplemente un atranque mecánico, por tanto hemos de pasar a otros mostradores y bajo una cierta y destacable apatía de las dos empleadas que allí hay (existen otros muchos mostradores vacíos) y las que se prestan de forma muy fría y rutinaria a cumplir con sus obligaciones; por todo ello  y tras una interminable hora de espera, logramos estar libres de equipajes y llegar a la zona internacional del aeropuerto y por fin a las 17,30 h. (con 25 minutos de retraso, del que no se nos dan explicaciones algunas).... el avión de "la CZECH AIRLINES" (líneas aéreas checas) emprende el vuelo rumbo a Praga, donde y tras un vuelo sin incidencia alguna llegaremos a las veinte horas (tienen igual horario que nosotros en los cuatro países que vamos a visitar).- Hemos "volado muy apretados" en un reactor totalmente lleno o cubierto con pasajeros de billete especial o económico.

            Realizados los trámites de "paso de frontera internacional" y recogida de equipajes, lo que nos lleva otra larga hora de tiempo, a las nueve (y de nuevo)... "nos encontramos subidos" en otro autocar de dos pisos similar al que hemos dejando en España y en el que nos espera una guía "checa" la que en un aceptable español nos empieza a hablar.

            En primer lugar y tras saludarnos y darnos la bienvenida, nos dice cuanto sigue... "Debo advertirles que si bien la República Checa es un país pacífico y sin delincuencia violenta, pero abundan los ladrones y que son en especial los gitanos, "nuestros gitanos checos" que llevan siglos aquí y otros muchos gitanos (se reitera) que al disolverse la "URSS", nos están llegando constantemente y procedentes (principalmente) de Rumanía; entre todos y en general, abundan los que son hábiles ladrones-carteristas y aprovechan cualquier descuido para desvalijar al incauto que se deja; las gitanas (en especial las rumanas) suelen actuar en grupos incluso auxiliadas por niños, atosigando a las que consideran víctimas, con insistentes peticiones de dinero en forma de limosna, pero lo que en realidad van buscando es el descuido para robar el bolso, la cartera, algún objeto de valor o incluso el pasaporte; aparte de los gitanos (que son numerosísimos) suelen actuar otros (extranjeros principalmente) pero éstos son del tipo que ustedes definen como... "de guante blanco" y éstos son más sutiles y selectivos, si bien y por ello mismo, peligrosos igualmente para sus carteras, bolsos y determinados objetos de valor".

            Dicho todo cuanto antecede y mientras el autocar sigue rodando, la citada guía nos va hablando de Praga y nos va dando un boceto de la ciudad y su historia, con lo que se nos va acortando el trayecto hasta que llegamos al hotel treinta minutos después de haber tomado el autocar. En el recorrido hemos podido apreciar bastantes zonas residenciales y ajardinadas en las que abundan los edificios señoriales y de cierta belleza; muchos de ellos son propiedad de "la nueva clase rica" o están ocupados por embajadas o legaciones extranjeras, según nos indica nuestra cicerone; no obstante Praga (está anocheciendo) "se me presenta" bastante triste, quizá sea ello por éstas brumas que acentúa un muy escaso alumbrado público, sorprendente en una capital de un estado soberano y de tan larga historia y cultura.

            Hemos llegado al "Hotel Quality", se trata de "un tres estrellas", moderno, funcional y bastante confortable, o sea un hotel de los que debe haber "miles" en el mundo y que sin personalidad alguna... "almacenan viajeros o turistas sin otro fin que el de producir más al menor costo posible, para así rentabilizarlos al máximo"... las atenciones y el servicio son "meros nombres sin significado alguno", baste decir que en los aseos de la habitación (que no baños) sólo existe inodoro, lavabo y "una estrecha jaula de placas de plástico traslúcido, donde te tienes que duchar de forma incómoda por demás", pero que está estudiada así para evitar al máximo que el agua se derrame fuera del tal y moderno "artilugio"... eso sí, todas las habitaciones cuentan con televisión con múltiples canales, incluso existen los de "pago" y que puedes conectar "si quieres disfrutar de ciertas películas excitantes"...?.

            La recogida de llaves es "todo un espectáculo digno de verse como mero espectador", puesto que hay que imaginarse que, aparte de los sesenta y cuatro turistas de nuestro grupo, allí en un no muy amplio mostrador de conserjería, se encuentra otro grupo de no muy silenciosos italianos ("en lo ruidosos: los españoles nos aproximamos mucho a ellos y en general"); pero como no es el caso de permanecer pasivo hasta que finalice todo "éste guirigay" y como tengo ya la suficiente experiencia por mis muchos viajes, procuro situarme de forma lo más ventajosa posible y más pronto de lo que incluso yo he previsto, tengo la llave en la mano y soy de los primeros en coger uno de los dos ascensores con que cuenta este establecimiento que es bastante grande (diez plantas); por tanto llego pronto a mi habitación y puedo quitarme de encima... "todo el sudor y gran parte del cansancio que he acumulado a lo largo de todo este ajetreado día"... luego nos enteraremos que debido a "la aglomeración y ciertos achuchones", uno de los ascensores queda averiado, lo que ocasiona los retrasos fáciles de imaginar.

            Bajaremos (el grupo estamos en la séptima planta) de nuevo a ésta "cuartelera" recepción, lo que nos ocupará tiempo por cuanto he relatado de incidentes; bajaremos a los sótanos (por tanto ya son "once plantas") que es donde se encuentran los comedores, cenaremos bastante cómodos una aceptable y bien servida cena (menos mal) y después y tras un corto reposo, nos iremos a dormir... "caeré en la cama enormemente cansado y como suele ocurrir en el primer día de llegada a un lugar extraño y que además se encuentra en el extranjero... un poco desorientado y bastante desilusionado de éste primer día de un moderno turismo, al fin el sueño me rinde.

            Transcurre la primera noche y "amanece sobre Praga" y "la luz del día me despierta a las seis de la mañana"; la latitud en que se encuentra ésta ciudad permite éste amanecer tan temprano, lo que si bien me sorprende y desagrada en principio, pero "tras consultar al reloj, me doy la vuelta" y sigo acostado puesto que he dormido mal y sigo bastante cansado.- A las siete ya estoy despierto y tras ir "a la ducha" me pongo a escribir ampliando las notas tomadas ayer, tal y como suele ser mi costumbre en viaje... hasta las ocho no será "la llamada oficial".

            A las nueve quince y tras desayunar opíparamente (el comedor del hotel nos ofrece un bufé bien surtido y abundante... "al César lo que es del César")... nos encontramos de nuevo en el ya citado autocar y nuestra guía igualmente "pegada al micrófono del mismo"; de inmediato a que estamos todos "contados" empieza su disertación y el vehículo a rodar; nos va relatando cuanto sigue: "Praga es una ciudad mágica y que desorienta al nuevo visitante"... lo que oído por mi me hace sonreír puesto que me viene a la mente y recuerdo perfectamente la impresión recibida ayer y que antes he relatado con toda veracidad.- Prosigue la guía (cuyo nombre es "Magda")... "Praga cuenta con una población de aproximadamente un millón doscientos mil habitantes y una extensión de quinientos kilómetros cuadrados"... lo que me hace pensar (ya que la superficie es muy grande) en la cantidad de zonas verdes que debe haber en la ciudad y las que ya empecé a notar a mi llegada; posteriormente todo ello confirmado en mi estancia de tres días en ésta capital, puesto que en la misma existe hasta un parque en el centro urbano, donde coexisten ardillas, conejos y "otros animalitos", que viven en plena libertad y proliferan reproduciéndose en el mismo parque, todo ello gracias al cuido y respeto que les prestan hasta la propia ciudadanía, cuidadosa en grado destacable con toda ésta riqueza natural y la que -por otra parte- cuenta con un clima húmedo y abundante en lluvias, el que por si mismo, ya es "el mejor jardinero para éstos parques y jardines".- La guía continúa... "el idioma checo es bastante difícil para ustedes, puesto que consta de treinta y dos letras y existen palabras hasta con nueve consonantes, lo que sin embargo para nosotros los checos representa una gran ventaja, puesto que ello, nos da mucha más facilidad para aprender otros idiomas, ya que nosotros empleamos sonidos mucho más difíciles al pronunciar nuestro propio idioma y ese ejercicio nos facilita la pronunciación de las palabras en otros idiomas, "mucho más suaves" que el nuestro..."por mi parte  (yo) puedo decir que he visto en un rótulo comercial una de esas largas palabras que tienen las "nueve consonantes", que "no he entendido nada del checo", que incluso escrito es indescifrable para nosotros; baste decir que la palabra cerveza, se escribe (si mal no recuerdo) "vito", por tanto en mis relaciones "checas con los checos y checas", se han limitado al universal idioma de "la mímica", algunas veces señalar el objeto pretendido ver, comprar o degustar; y como nó, el también "idioma mundial" de los números a la hora de pagar... "éste último lo entienden los comerciantes al vuelo".

            Pero "volvamos" al autocar y donde la guía (Magda) sigue diciéndonos cosas.

            "Praga no sufrió la devastadora destrucción que sufrieron otras importantes ciudades o capitales europeas, en la terrible "II Guerra Mundial" (1939-1945), por lo que hemos podido conservar un variadísimo y rico patrimonio arquitectónico y que hoy está considerado oficialmente como, "Patrimonio de la Humanidad", título otorgado por el órgano internacional que conocemos como "UNESCO"... Magda nos sigue contando "cosas", pero como no es el caso de convertir éste relato en un compendio demasiado largo, omitiré mucho de lo oído o visto, pero si que reflejaré algunas otras cosas por  lo curiosas o desconocidas para mi, como por ejemplo el que aquí (sólo en Chequia) existe una confesión religiosa y cristiana conocida como "Los Husitas"[13] y en la que pueden ejercer el sacerdocio tanto los hombres como las mujeres, que estén "debidamente preparados para ello".- El recorrido turístico prosigue y la guía también con "sus relatos", por los que nos podemos enterar de otra peculiaridad de ésta parte de Europa, ya que afirma que: "en Bohemia[14] existen nada menos que cinco mil castillos", lo que nos dice bien a las claras la cantidad de luchas intestinas y provocadas por la religión, que hubo de soportar éste pequeño territorio hasta consolidarse como estado o país soberano.

            En relación a la variadísima arquitectura que enriquece y engalana a ésta ciudad (que no olvidemos fue sede también, del Emperador del Sacro Imperio Romano-Germánico) la guía nos dice: "Praga es tan rica y variada en sus edificios antiguos y modernos, que está considerada como un manual o catálogo arquitectónico y en el que vienen a estudiar muchos arquitectos del mundo"... la verdad y bajo mi opinión, esta ciudad está muy armonizada con el entorno  y la historia del hombre que la ha habitado; y el que ha dejado a lo largo de muchos siglos, un riquísimo legado que hoy pueden disfrutar los contemporáneos, los que afortunadamente lo cuidan y conservan de forma notable.

            En la arquitectura referida se nota grandemente tanto la obra oficial y pública, como la religiosa y aún (es mi opinión) destaca más la obra civil y particular, donde el buen gusto, la rivalidad, el abundante dinero que hubo y se invirtió a capricho de quien costeo la obra (casas, mansiones, palacios, etc.); el poder volcado en éstas obras donde intervendrían cantidades importantes de destacados arquitectos y urbanistas; todo ello se nota a simple vista y sería un disfrute enorme el poder ver sólo una muestra significativa de todo ello, cosa que nosotros... "turistas modernos que siempre vamos deprisa y hacia ninguna parte"... no podremos realizar ni incluso mínimamente, sólo lo realizaremos ("el que sea capaz de hacerlo") viendo con avidez todo cuanto va pasando a través de "los vidrios" del autocar y oyendo con atención a los guías que saben cumplir con su obligación y luego; consultando libros en casa... "mientras tomo éstas notas observo a mi alrededor y ya veo a varios de mis compañeros de viaje, que o bien se han quedado ya dormidos, o van hablando de sus cosas... posiblemente de qué es lo que se podrá comprar en Praga, para sorprender a quien sea, cuando regresen a casa y su entorno...?".

            El autocar se detiene por fin y de el bajamos muy cerca de la torre gótica denominada de "la pólvora" (arte gótico) mandada edificar por Vladislao II, junto a la que fuera una de las puertas de la vieja ciudad, pero antes de ésta vieja edificación nos detenemos a admirar sólo por fuera (dentro dicen que es bellísimo) el singular edificio conocido como "Casa Municipal" (no es el ayuntamiento) que es un lujoso y moderno edificio, en el que intervinieron una gran cantidad de renombrados artistas checos de la época (principios del siglo XX) y el que visto incluso por profanos (como yo mismo) causa una grande y grata impresión el ver sólo la fachada principal, cuya descripción, daría para "una docena de folios", puesto que habría que describir el propio edificio, la inmediata y ya citada torre gótica, construida varios cientos de años atrás; y el entorno de edificios que existen a su alrededor... y "como no es posible ello", tomamos rápidamente "las fotos de rigor" y proseguimos tras la breve explicación de la guía, la que nos dirige andando hacia la cercana Plaza Mayor (o plaza vieja como la denomina la guía) y a la que llegaremos admirando al paso muchos de esos edificios a que antes me he referido en mi comentario global y que confirman cuanto anoté "en el autocar en marcha".

            La denominada Plaza Mayor, es un conjunto tan bello y armónico que se puede comparar con la Plaza de San Marcos y "placeta", con la principal de Brujas, con la de Bruselas, con la de "La Señoría" en Florencia y con alguna otra que no recuerdo o que no he visto. Significo con lo antes dicho, que sería un recreo enorme el sólo pasear por aquí y dedicarle un día completo para ver con detenimiento y disfrutar de todo cuanto contiene y que va desde la torre del reloj del ayuntamiento antiguo[15], pasando por la iglesia de Tyn (que perteneció a los husitas); ante la que existe un gran monumento dedicado a Juan Hus, y continuando con una importante cantidad de otros edificios religiosos o civiles y terminando en... poder comer tranquilamente en alguna de las terrazas que aquí existen instaladas por varios restaurantes; después... fumar un largo cigarro puro, simplemente... "viendo, mirando y meditando... para luego escribir"; ello no será posible, pero sí que al llegar a la dicha plaza y la guía darnos "su versión" en pocos minutos, "nos dejan libres" media hora, lo que está perfectamente estudiado para que así podamos deambular por la plaza y tener tiempo para ver funcionar el famoso reloj, en el que podemos apreciar (otros lo han hecho durante más de medio milenio) los mecanismos que ponen en marcha a doce figuras que representan a los doce apóstoles, y a otras secundarias en las que está incluido hasta un esqueleto que se mueve, amén de las doce campanadas del medio día, todo lo cual podemos considerarlo como un prodigio de la mecánica de hace más de quinientos años y que... "aún funciona con puntualidad y perfección" puesto que incluye (cosa sorprendente) otras dos esferas que marcan otros datos astronómicos que yo no puedo explicar, sencillamente por cuanto no lo se.

            Afortunadamente hemos tenido un cierto tiempo para tomar un buen vaso de "vito" (rica cerveza checa, puesto que no olvidemos que Chequia es "la madre" de la cerveza que solemos tomar en casi toda Europa; "la tipo Pilsen"); cerveza fría que tomamos cómodamente sentados en la mejor acondicionada de las terrazas y desde donde se aprecia una vista parcial de todo cuanto he intentado reflejar en mi relato sobre esta plaza.

            Desafortunadamente el reposo es corto y el tiempo pasa volando, nos reunimos el grupo en el punto convenido (bajo el monumental reloj citado) y de allí marcharemos andando a buen paso, por una Praga que -sorprendentemente para nosotros- se nos muestra bastante calurosa, camino de una (se nos dice) típica cervecería checa en la que fabrican su propia cerveza y en la que igualmente sirven comidas; allí y tras una no grata espera, puesto que nos encontramos en un rústico y cuasi lóbrego sótano, nos es servida una muy fuerte comida checa (sopa de verduras y guiso de carne y patatas) junto a la cerveza, que inexplicablemente tenemos que pagar aparte puesto que no entra en el menú...?

            Tras ésta "brutal comida medieval", es claro que nuestros estómagos "echan humo" y se debería imponer un reposo equitativo a las calorías tomadas en ésta comida, la que por ser muy aliñada o condimentada resulta inapropiada para nosotros, "gentes de un Sur bastante caluroso en éstas épocas"... pero nó, de inmediato "se nos pone en pie y cuasi en marcha militar se nos pone en movimiento" (hay que cumplir la contratada y pagada visita opcional (24 euros)  que nos ha ofrecido un nuevo guía "consorte" y del que más adelante hablaré)... "así marchando y cuasi con la lengua fuera", llegamos a la Plaza de Wenceslao (la más representativa de la ciudad) donde nos recoge el autocar, que luego nos va a dejar en el punto de partida de una especie de "maratón" turístico, absurdo y agotador y el que describiré a continuación... recordemos que en mayoría el grupo está compuesto por personas viejas o ya ancianas, un nutrido grupo de los que ya no cumpliremos los 70 años (yo en agosto "haré 73") y algunos algo menores... "viene poca juventud y la mayoría de ella nos ha dejado solos esta tarde y ellos "han pasado de esta opcional" y se han ido por su cuenta".

            El autocar y tras una larga espera (dos del grupo "se han perdido") empieza a rodar por las calles de Praga en dirección a nuestro próximo destino que será una iglesia-convento; así llegamos a la denominada "Nuestra Señora de Loreto" (sigue haciendo calor, el Sol "aprieta", son alrededor de las cuatro de la tarde) y en la que entramos tras nuestra guía adquirir las oportunas entradas, puesto que hay que pagar para ver "los tesoros", ya que eso es lo que vamos a ver y que aquí se considera lo principal de éste templo católico; por tanto pasamos muy deprisa por la iglesia y claustro (visitables) y ascendemos a una primera planta donde y tras gruesos cristales blindados, protegidos a su vez por gruesas puertas "tipo caja fuerte", veremos "de prisa y corriendo", un gran número de joyas y ornamentos que a lo largo del tiempo, ha producido el denominado arte religioso en su rama de orfebrería; y que al pensador abruman, por cuanto de ostentación y riquezas contienen... ya que en nada recuerdan las prédicas de aquel Cristo del que tanto hablan, "los que se auto titulan como sus representantes en ésta Tierra"; mientras veo con suma indiferencia, "tanto oro y piedras preciosas", pienso (es inevitable para mi) en "el sermón del monte" (al que tantas veces me he referido) y sonrío mientras salgo de "aquella gran caja fuerte dotada de todos los adelantos de alarmas y anti-robos actuales"[16] ; una vez en el exterior (soy de los primeros "en volver a la luz del Sol") admira la indudable belleza de la fachada principal del templo y mientras espero al resto del grupo, recuerdo que "estoy en un país que hasta hace poco era comunista o regido por comunistas" y no llego a entender cómo aquí se ha respetado tanto todo lo religioso, e incluso los tesoros de los templos (se confirma todo ello a lo largo del resto de la tarde puesto que "sólo vamos a ver iglesias") ya que al parecer en ésta parte de la antes "Europa Comunista", no ha habido saqueos ni profanaciones en grado digno de ser resaltado (hoy la gran mayoría de templos están dedicados a otros menesteres culturales, pues la feligresía (antes abundante) hoy es bastante escasa)... todo esto me lo confirma Magda, nuestra guía.

            Reunido el grupo nos ponemos en marcha y nos dirigimos a "ver los palacios reales" y los vemos... "a paso ligero y desde el exterior de los mismos" [17], desde donde y en breves paradas, la guía nos va dando su versión sobre éstos edificios, o conjunto de edificios, donde "apretadamente" fueron construidos tanto los religiosos como los que iban a albergar el poder político ó "real"; así vamos pasando por las puertas y fachadas de unos y otros hasta que llegamos a la Catedral de San Vito, donde ya muy cansados, nos podemos sentar en los bancos de la misma mientras Magda, se dirige al lugar donde se adquieren las entradas para visitar la parte del templo que no se puede admirar gratuitamente; ello nos proporciona unos minutos de descanso en los que yo me repongo un poco e incluso me recreo viendo la profusión de vidrieras que contiene este gran templo gótico[18]; vuelve (mucho antes de lo que yo deseo) nuestra guía y acompañados de la misma, recorremos breve y rápido el catedralicio templo, realizando una vuelta completa y salimos por donde habíamos entrado, o sea por la puerta principal, dirigiéndonos de inmediato hacia un lugar muy cercano y que según nuestra guía se ha conservado cuasi intacto desde la época medieval; se trata de lo que nos dice fueron... "las casas de los enanos o alquimistas" (Praga, según afirma la guía... "fue y sigue siendo un importantísimo centro de la alquimia mundial"); vista ésta peculiar callecita de pequeñas casas, se nos conceden otros quince minutos de descanso, los que nosotros cuatro (formamos un grupo de cuatro conocidos) aprovechamos para tomar un helado en una pequeña terraza que vemos cercana y sobre la que proyecta una fresca sombra uno de los viejos edificios de éste conjunto histórico, edificado sobre la colina donde empezó a conformarse (aquí se instaló el poder) lo que hoy conocemos como Praga y que actualmente se extiende por las dos orillas del río Moldava[19]; pues Praga y como tal ciudad o capital de Bohemia, no lo fue hasta 1.784 en que se fusionó con otros cuatro municipios y los que fueron absorbidos[20] o fusionados convirtiéndose así en la "gran Praga moderna".

            Desde la colina donde nos encontramos y cuyo nombre ya he indicado, existen unas panorámicas sobre la ciudad y más o menos cercanos paisajes, que son de una belleza digna de ser reflejada y es claro que sobre ellos tomamos las consiguientes fotografías que testimonien nuestro paso por aquí.

            Desde aquí bajaremos por una larga y bastante pronunciada escalinata, la que por su amplitud permite la instalación de innumerables puestos portátiles o provisionales, donde artistas, artesanos o simples vendedores, muestran una gran variedad de productos dirigidos principalmente a "la actual riada" de turistas que forzosamente pasamos por aquí.- Como la grande y larga escalinata, da a una ladera ampliamente ajardinada y además marchamos "cuesta abajo", no nos resulta pesado éste paseo, sí el que seguidamente nos hará realizar nuestra incansable guía, la que pese a lo "pequeñita que es" (es de baja estatura) debe estar habituada a "éstos maratones" y por tanto ha de practicar la gimnasia oportuna y necesaria para mantenerse tal y como se nos muestra de ágil, puesto que su edad si bien es indefinida por su tocado y maquillaje, pero desde luego... "ya no es joven", así es que la seguimos (que remedio) muchos a regañadientes, puesto que nos va llevando dando largos rodeos (lo compruebo por las cúpulas de algunos templos que luego me sirven de orientación para sacar deducciones sobre ello) y nos sigue enseñando o mejor dicho, mostrando desde el exterior, "más iglesias", por lo que llegado el momento y con gran ironía le indico... "Magda... sólo iglesias... ¿es que en Praga sólo hay templos e iglesias?".

            Ella me mira, me ha entendido perfectamente pero no dice nada, luego "el guía consorte" (que resulta ser el jefe de "todo el tinglado" turístico que aquí tiene montada la agencia mayorista que ha vendido "el paquete"[21])... digo que luego éste guía (cuyo nombre es el de Máximo) se referirá a ello con cierta ironía y para que yo le oiga, pero lo hará de esa forma desconsiderada hacia quienes ya indefensos, tienen que soportar unas directrices "no muy claras y menos lógicas", de quienes han logrado traernos aquí con un programa escrito (aunque veladamente "farragoso" y sin precios adicionales de "lo optativo" en el viaje) y el que luego en gran parte del mismo ni se cumplirá, puesto que la improvisación, o puede ser que "la premeditación", es lo que imperará (en Máximo el guía, mucho más claro y evidente, puesto que se me muestra como un hábil y bien preparado "pirata" y que está aquí como tal, o sea para recoger el máximo de botín posible en forma de "comisiones o añadidos" que no podemos constatar por cuanto nunca dará recibos y siempre nos ofrecerá las denominadas "optativas"[22] dando precios verbales)... digo que lo que todos[23] pretenden es "sacarnos el máximo de dinero con el mínimo de gasto y esfuerzos posibles", cosa que de alguna manera nos confirmarán seis de las jóvenes que desde un principio no han querido saber nada del guía y se han ido por su cuenta y riesgo, disfrutando de muchos y mejores recorridos a unos precios irrisorios, lo que luego nos han comentado dando completa y concisa información de ello.- Pero volvamos al relato de ésta tarde en Praga, donde un grupo de turistas muy cansado, aún "se les obliga a dar vueltas por una ciudad desconocida y simplemente invirtiendo tiempo para justificar unos pagos que obligan hasta una determinada hora ya marcada por intereses ajenos a esos sufridos turistas".

            Sigue -pues- éste agotador paseo sin apenas descanso alguno y así llegamos al denominado "Puente de Carlos IV"[24] y en el que empezamos a entrar, pero al instante viene el "guía-jefe" y ordena que derivemos o mejor dicho retrocedamos parte de lo andado, puesto que "alguien" ha ordenado que vayamos a ver una nueva iglesia; por tanto nos quedamos sin ver este conjunto y monumental puente.

            Así y al cabo de otro desagradable (por lo cansados que estamos) recorrido, nos encontramos a la entrada (escalinata y puerta) del templo que alberga "al famoso Niño Jesús de Praga", subimos pues las escaleras y en breve estamos en el no muy grande templo, en el que y entrando a la derecha... "se encuentra el diminuto niño representado en una imagen muy venerada"[25]  y la que según parece, la mayoría quiere "adorar in situ", por lo que los demás tenemos que decir "amén".

            Hemos visto ésta tarde muchos templos y poco más, pero -en fin- en Europa son tan abundantes "los templos cristianos" que huelgan más comentarios, por cuanto de arte y riqueza atesoran desde hace casi dos milenios; nos encontramos "reventados" y aún nos hacen recorrer un gran trecho desde donde nos encontramos hasta llegar a un determinado lugar situado en la orilla "del río Moldava", que como antes dije "corta en dos a la ciudad" y en dicho lugar, donde no hay ni un mísero banco donde tomar asiento, apoyados en la barandilla o "quitamiedos" que protegen al peatón del peligro del caudaloso río canalizado (estamos muy cerca y vemos la obra realizada para una esclusa)... allí tenemos que esperar al autocar, el que llega mucho después de la hora acordada, produciéndonos un nuevo padecimiento.- Por fin llega éste, nos recoge y lleva al hotel, al que llegamos agotados.

            Tras un corto descanso en el que nos podemos reponer un poco y en nuestras habitaciones, reanudaremos otra etapa, "ésta ofrecida gratuitamente por el guía, que se brinda a acompañar al que así lo desee para cenar en el centro de Praga".- Y aún cuando "no sabemos a ciencia cierta a donde iremos", pero como la cena la tenemos "libre", nos prestamos un grupo (de unas quince personas) "para seguir la aventura"; así y viajando en "metro" y luego andando un buen trecho, llegaremos a la ciudad vieja y su plaza del reloj (ya citados) al paso volveremos a ver en su prestancia nocturna (tienen iluminación especial) los monumentos antes referidos y vistos por la mañana de "éste memorable día"; existe gran animación en la citada plaza y por fin... "nos encontramos sentados en los sótanos medievales que hoy ocupa un restaurante italiano"; en él llegaremos a comer bastante bien y no sin dificultades por cuanto nos entienden mal pese a que son italianos y por ello los hemos elegido; "dice el dicho que españoles e italianos primos hermanos"... pero tardan mucho en servirnos lo que hemos pedido, que simplemente ha sido "un buen vaso de cerveza para calmar la sed, ensalada, queso y jamón (que resultan buenísimos) y un vino tinto que igualmente resulta grato y agradable al paladar; y es claro que postre"... pero en todo ello invertimos la totalidad del tiempo previsto y a las once tenemos que regresar cuasi deprisa y corriendo, en busca de una nueva estación de metro, la que curiosamente tenemos más cercana a la que hemos dejado a la venida...?; por todo ello lamentamos éste nuevo "gran paseo" nocturno, pero ya no hay remedio, así es que "desandamos lo andado" y a las doce de la noche regresamos al hotel yéndonos a dormir de inmediato puesto que... "hemos terminado cuasi mareados de tanto ajetreo".

            Nuevo amanecer en Praga y tras igual rutina de ayer.- A las 9,15 rueda ya nuestro autocar hacia un nuevo destino (no previsto en programa) el que se nos ha ofrecido mediante el consiguiente pago extra, pues el folleto recibido en nuestra ciudad "nos aseguraba" continuidad en Praga con itinerarios debidamente marcados y tiempo libre.

            La ciudad se nos muestra con cielo bastante nublado, ha llovido ésta noche y aún llovizna cuando salimos; igualmente está "bastante congestionada" de circulación rodada, por lo que tenemos que soportar una muy lenta marcha producida por un denso embotellamiento de vehículos; nos explica la guía Magda (Máximo también viene) que: "En Chequia ya hay un automóvil por cada cinco habitantes y que el 50% de esos vehículos se encuentran -y ruedan- en Praga", por lo que es fácil deducir cuanto hoy "tenemos delante de nuestro autocar".- Según la guía los sueldos son bajos, pero añade: "no escasea el trabajo y con lo que aportan los miembros de la familia hay posibilidades incluso aún cuando sólo sea la pareja (marido y mujer) los que trabajen"; por otra parte (añade) los antiguos comunistas son hoy los primeros capitalistas y por cuanto se han apropiado de las principales empresas e industrias e incluso de las que antes fueron confiscadas o estatalizadas en favor del pueblo checo...?

            Cuanto oigo me hace sonreír con tristeza, puesto que a mi mente vienen "en tropel" una gran cantidad de recuerdos, de éste enorme drama del siglo XX (el comunismo) y el que afecta (o afectó) a una enorme extensión del pequeño planeta que habitamos, el que tras bastantes décadas (Rusia más de setenta años) vuelve a recurrir al tan denostado capitalismo y por tanto y de alguna manera han vuelto a una especie de "volver a empezar"... a mi mente vienen más recuerdos que trato de eludir y reflexiono con cierta esperanza pensado que... "claro que hoy las masas no están tan hambrientas como entonces", hoy tienen cultura y preparación intelectual, una gran parte de las mismas... pero, ¿servirá ello para algo?; tengo dudas más que suficientes y la masa de automóviles que veo aquí me lo demuestra o confirma... "sigue imperando el querer tener más a... el querer ser más".

            Nuestro lento rodar continua y tras los ya descritos incidentes, llegaremos a desembocar en un tramo de autovía donde circularemos un poco mejor gracias a su doble vía, pero nunca como se circula en éste tipo de carreteras puesto que existen varios tramos en obras y las dos vías se vuelven a convertir en una sola y se va produciendo el consiguiente "tapón" con una frecuencia que nos asombra, todo ello nos causará un enorme retraso hasta llegar a nuestro destino.

            Nos dirigimos a la ciudad-balneario conocida con el nombre de "Karlovy Vary"; distante de Praga 110 km. y de la que luego relataré mis impresiones; nos empieza a llover abundantemente pese a la época avanzada en que ya nos encontramos, próxima al verano, si bien me sorprendo de nuevo cuando oigo decir a Magda que afirma que... "ahora es tiempo de Setas y las que muchos checos buscan con placer para comerlas" (en mi tierra el tiempo de setas es el de otoño).- Mientras el autocar rueda boy observando a su paso grandes extensiones de campos fertilísimos, la mayoría sembrados de cereales que aún no han madurado, pero de los que aquí (según nuestra guía) producen enormes cantidades, igualmente producen importantes cantidades de cierto tipo de fruta (manzana, pera, etc.) son -igualmente- grandes productores de lúpulo, cosa ésta "natural aquí", puesto que la mayor parte de la cerveza que bebemos en el mundo es la denominada, "tipo Pilsen" y Pilsen es una ciudad checa y la que da nombre a éste tipo de cerveza tan extendido, por tanto no me extraño nada cuando oigo decir a la guía que... "el lúpulo es en producto que les reporta grandes ingresos por la exportación del mismo y que fue (y de alguna manera sigue siéndolo) algo así como el oro verde que poseen los checos".- Como la circulación sigue a un ritmo no muy normal la guía nos sigue entreteniendo y no para de hablar y ahora lo hace sobre el territorio al que nos dirigimos y que motivó uno de los conflictos graves de los hechos bélicos provocados por Hitler.

            Magda se refiere al territorio de "Los Sudetes" y del drama que se produjo en la población alemana que los habitaba desde largo tiempo atrás y los que fueron expulsados por los checos una vez acabada la II Guerra Mundial en 1.945; nos dice que fueron cuatro millones y a los que se obligó a salir prácticamente "con lo puesto" (treinta kilos de equipaje por individuo) confiscándoles el resto de bienes y propiedades, incluida la vivienda que tuvieron que dejar amueblada y abandonada; todo ello produjo tal despoblación en ésta gran parte del país, que luego costó lo indecible el repoblarla, puesto que se recurrió incluso a los gitanos (abundantísimos aquí, pero generalmente no aptos para su adaptación al obligado trabajo y menos al sedentarismo).- Todo ello ha creado la clásica (y lógica) tensión entre aquellos alemanes, sus descendientes e incluso los actuales checos, todo lo que (seguro) traerá problemas cuando, "cualquier político" sepa remover "éstas (ya cenizas) hasta que brote de ellas el terrible fuego de la venganza... amén".

            Sigue lloviendo hasta que llegamos a nuestro destino, donde afortunadamente deja de llover, pero han transcurrido tres horas desde que salimos de Praga, puesto que mi reloj marca las 12,15; ello da una idea de lo lento del viaje (algo más de 35 km. por hora de promedio).

            Karlovy Vary: ésta ciudad checa, situada en Bohemia occidental, aparte de famosa ciudad-balneario, lo es igualmente por sus fábricas del no menos famoso "cristal de Bohemia" y por cuanto aquí desarrolló la afluencia de familias imperiales, reales y alta burguesía de gran parte de Europa[26]; por todo ello no es descabellado pensar el que muchos de los asuntos palaciegos, e incluso de "alto estado" y entre grandes familias poderosas de la aristocracia o el dinero, "se debieron cocer entre estos ya centenarios palacios, balnearios y frondas que los circundan, amén de las fiestas y entrevistas privadas o de incógnito que aquí debieron celebrarse muy abundantemente".

            Nuestro autocar se detiene en la entrada de uno de los "modestos" balnearios (primero que encontramos al paso) puesto que ya nos encontramos "muy apretados" y tanto las damas como la mayoría de caballeros necesitamos ir a un servicio ya que en las tres horas de carretera... "ni nos han dejado bajar a tierra".

            De allí partimos andando y vamos recorriendo ésta singular ciudad, de la que los guías nos van dando su versión de trecho en trecho; visitamos alguna fuente pública que suministran gratuitamente agua para tomar (es muy caliente y para tomarla hay que comprar unas pequeñas "pipas" de porcelana); igualmente visitamos "el géiser", que para admiración del visitante está en lugar público (si bien cubierto en amplísimo recinto acristalado) y proseguimos el largo paseo turístico hasta que se nos dice que "tenemos tiempo libre", para así aquel que quiera pueda visitar el numerosísimo comercio que aquí existe, o visitar algún establecimiento de café o bar los que igualmente abundan, si bien en éste día en que llegamos no se aprecia multitudinaria llegada de turistas, lo que no quiere decir el que no exista "ambiente".

            A las 14 h. "nos recogen nuestros guías" en el lugar ya prefijado y nos dirigen al lugar donde efectuaremos la comida.

            Comeremos en uno de tantos modestos (hoy el "gran turismo" es modesto, muchas veces muy modesto) restaurantes "para grupos" y en el que se nos atiende con frialdad manifiesta e incluso "mirándonos por encima del hombro"; la camarera que nos atiende es mujer entrada en años (45/50) "más seca que un palo" y al ver sus andares y modales, me viene a la mente "la figura de alguno de los peores sargentos de cualquier ejército"... los checos son bastante fríos en el trato con "los turistas".- La comida no está mal y es bastante aceptable, al menos nos sirven rápido y pronto estamos en la calle, son algo más de las 3 de la tarde.

            Hemos cubierto la "vista y visita a éste lugar", al menos en lo que a la agencia y guías acompañantes se refiere; y aún tenemos tres horas para deambular por aquí, donde el día muy nublado, sumado a la gran humedad que aquí existe y alguna que otra llovizna que nos cae, no es precisamente el ambiente para estar paseando por la calle... "no hemos visitado el interior de ningún balneario, palacio, casino u otro cualquier lugar destacado", por tanto sólo podremos decir simplemente que... "hemos estado aquí" y perdido un día de turismo (que es muy costoso y al que hay que aumentar las 40 euros por persona que nos ha costado ésta excursión)... día de turismo (digo) que pudo ser aprovechado mucho mejor en Praga donde tanto hay que ver y visitar, pero... "vuelvo a pensar en el pirata y su pirateo".

            Me lo tomo "con filosofía" y me decido a buscar un lugar que sea de mi agrado para allí, "tomar un café y fumarme tranquilamente un largo cigarro puro y el que procedente de Nueva York ha llegado hasta aquí, gracias a una caja de ellos que mi segundo yerno (mi hija menor casó el pasado Junio) me trajo como obsequio del viaje de bodas", pienso en todo ello mientras las mujeres van de compras. Mi amigo Paco marcha con ellas y pasado un buen espacio de tiempo vuelve y se une a mí para tomar una copa de coñac francés (que le apetece) y que luego va a repetir pues "la copa aquí es ridícula por el contenido"; charlamos amigablemente mientras admiramos "el paisaje y el paisanaje" de éste -al parecer- centro urbano, por el que deambulan o pasan gentes de muchos países y no sólo europeos, puesto que aún en minoría veremos negros africanos y americanos, árabes ó musulmanes de piel blanca, japoneses y algún otro tipo de asiático, incluso podemos detectar "las prostitutas de lujo", que con su llamativo atuendo ("escasísimo de ropa") su teléfono portátil, e incluso "alguna con su chulo", se sientan en la misma terraza en que nos encontramos y la que está protegida por enormes paraguas ó "quitasoles"; todo ello nos dice bien a las claras el que en éste lugar "corre el dinero" con cierta profusión y aunque ello sea gracias a algunas minorías.

            Tarde feliz pero fría, pues aquí en éste muy húmedo valle y en ésta hora (son las 17 h. y está "chispeando") hace un extraño y húmedo frío que los meridionales no entendemos ni comprendemos cómo... un final de primavera y próximo el verano, puede hacer una temperatura que seguro no rebasará ahora mismo los 12/14º.

            El camarero que atiende "empieza a recoger sillas" de las mesas de la terraza, discreta manera de decirnos que nos vayamos, por tanto pedimos la cuenta, cuenta que paga mi amigo Paco, ya que "ayer cumplió años" y me invita por ser su cumpleaños.

            Paco se marcha primero a reunirse con su esposa; yo lo haré bastante después y de que termine "mi largo puro", no tengo ningún interés en deambular "y ver escaparates", por ello permanezco sentado (al final han acudido a la terraza algún que otro cliente) aguantando "las inclemencias del tiempo" y viendo el paso de las gentes, observando con ello que los judíos deben ser numerosos aquí (luego me entero que tienen hasta su propio cementerio y hospital) y "seguro que controlan gran parta del comercio e industria, como es normal".

            A las 18,30 h. (media hora después de lo previsto) iniciamos el regreso "sin haber visto al Sol en todo el día" y a las 20,30 estamos entrando en el hotel de Praga, por lo que afortunadamente el regreso ha sido mucho más rápido y por tanto feliz.

            Esta noche no saldremos y "tomaremos algo" en el hotel, donde descansaremos ampliamente, charlaremos y fumaremos con tranquilidad y sin prisas, "comentando el día".

            No todo el grupo vino directamente al hotel y aproximadamente la mitad del mismo se quedó en el centro de Praga "por su cuenta y riesgo"; al regreso de algunos de éstos y en una estación del metropolitano, a uno de ellos le roban la cartera, la que según el propietario contenía, unos mil quinientos euros, la tarjeta de crédito ("dinero de plástico") y no se que más; lamentable incidente que todos sentimos y que confirma cuanto la guía nos dijo nada más llegar a Praga, previniéndonos contra los ladrones.- Después sabremos que a otro español de otro grupo ajeno al nuestro, también le robaron de forma parecida[27], toda precaución es poca en viaje.

            Nos levantamos del reposo y nos disponemos a ir a la cama; mañana nos espera un largo viaje en autocar.

 

CAPÍTULO XVI

 

             Hoy nos hemos levantado a las siete puesto que nos espera "un largo viaje": salimos del hotel a las 8,15, cargamos equipajes y como casi siempre "hay retrasos", a las 8,45 emprendemos viaje en dirección a Budapest; "nos aguardan casi 600 km. de camino y cuatro pasos de fronteras", hace un día que podría calificar como de... "otoño o pre invierno del Sur de donde procedo", llueve, ha llovido esta noche y sigue el tiempo "encapotado"; se hace cargo de la expedición "el guía-jefe"[28] (Magda terminó y se despidió ayer de nosotros ayer).

            Como el día "es bastante gris oscuro", el guía para entretenernos y procurar hacernos más grato el viaje (a gran parte del grupo les producirá sueño y dormirán felices, ya que "la cultura les importa un pimiento")... nos va hablando de los pueblos eslavos, de Chequia y Eslovaquia, los que conformaron hasta finales de 1.993 una república que hasta entonces se denominó "Checoslovaquia" y la que conformó por un tiempo un sólo Estado con una extensión de casi 128.000 km2 y una población de más de quince millones de habitantes (hoy Chequia tiene alrededor de 80.000 km2 y una población de diez millones y Eslovaquia cuenta con más de 40.000 km2 y alrededor de unos cinco millones de habitantes); ésta separación (nos sigue diciendo Máximo) se realizó con la intervención de ambos pueblos llamados a un plebiscito que resultó "unánime"... decidieron (seguro que sus políticos más que ellos y en base a la maldita demagogia)... separarse y formar "Estados independientes y soberanos", lo que por lo pronto les ha obligado a conformar dos aparatos estatales tanto a nivel interior como exterior, lo que el más lerdo ("si es que los lerdos llegan a pensar en algo positivo") imagina lo que ello va a costar a ambos pueblos[29]; claro que eso es lo que pretendían esos demagogos antes mentados y como algunos otros políticos españoles pretenden hoy con las denominadas "autonomías" (algunos opinamos que son más bien... "autonosuyas") en que se ha dividido España y con las que se ha creado un "aparato" oficial costosísimo y el que ya veremos... "a donde nos lleva al final", puesto que las rencillas y demagogias, amparadas en reivindicaciones inagotables, pueden dar al traste con lo que en principio se pensó que funcionaría en bien de todos los españoles, pero ya ocurre que precisamente cierta cantidad de los "españoles más privilegiados" (los vascos y catalanes) y para forzar al máximo al denominado "Estado central", abiertamente se manifiestan "no españoles"...?.

            Pero volvamos a éste viaje y a éste día que serán "bastante aciagos" y al guía que trata de "irnos ilustrando" sobre éstos países en que nos encontramos y en concreto de "éstos hermanos eslavos" y de sus pasadas grandezas; se refiera a checos y eslovacos (unidos) los que según nos afirma... "llegaron a conformarse como la séptima potencia económica del mundo, antes de la terrible "II Guerra Mundial", para tras ella, desembocar en "las miserias posteriores" y de las que tratan de salir (aún separadamente) en base a lo que siempre fue abundante en ésta parte de Europa, o sea... "inteligencia, tesón y trabajo", virtudes -estas- que los avatares de la historia (forzada siempre por los intereses ajenos) se encargaron de dividir, anular o incluso destruir; pero como he afirmado en una de mis notas a pie de página... "los pueblos son indestructibles y suelen recuperarse siempre que han llegado a un cierto grado de formación intelectual" y aquí, "de eso ha habido muy abundantemente y desde tiempo inmemorial"[30] por tanto me atrevo a afirmar que "a la vuelta de no mucho tiempo" los checos nos van a sorprender de nuevo.

            Tenemos largo camino por delante y grandes tramos de malas carreteras o de autovías que, "luego en la práctica no lo son"; nuestra primera etapa tiene como meta a Bratislava, capital de Eslovaquia y distante unos trescientos kilómetros desde Praga y en la que se nos promete ("así reza en el folleto recibido") "una breve visita a la ciudad, tras el almuerzo que tendrá lugar en la misma... "pero la que no se va a efectuar por cuanto nos va a ocurrir después".

            El paisaje sigue siendo principalmente, una gran extensión de tierras fértiles en grado sumo; llanos o llanuras se suceden casi sin interrupción; se ven algunas colinas muy suaves cubiertas de espesos bosques y diferentes cultivos y arbolado frutal, que incluso es frecuente en los bordes de las carreteras; igualmente es abundante la vid (he bebido buen vino en Chequia); innumerables son los arroyos y riachuelos, por los que discurre abundante caudal que enriquece los ríos que vemos a nuestro paso, los que se observan muy crecidos debido al largo temporal de lluvias y tormentas que está sufriendo una extensa zona del centro de Europa y que comprende parte de Polonia, Alemania, Austria, Chequia, Eslovaquia y resto de la cuenca del Danubio que está a punto de desbordarse en algunas zonas menos protegidas; todo ello ha producido antes (y seguirá produciendo en éstos días) inundaciones que han causado importantes devastaciones en algunos puntos concretos, incluso con víctimas; a nuestro paso podremos apreciar alguna pequeña inundación en ríos "salidos de madre", pero que afortunadamente no nos afectan en nuestro trayecto; "otros agentes no naturales se van a encargar de ello y para ingrato recuerdo nuestro".

            Llegamos a las "dos primeras fronteras", o sea la checa/eslovaca, donde nos entretienen muchísimo y absurdo tiempo, por cuanto los trámites resultan lentísimos, por lo que se van formando colas enormes que forman vehículos de todo tipo; ello nos rompe los esquemas del viaje puesto que a la hora en que debiéramos estar ya comiendo, seguimos detenidos en éstas "nuevas fronteras"; nos encontramos indefensos y ya con bastante hambre  y "otras necesidades" del cuerpo.- Cuando "les viene en gana" a éstos gendarmes (suelen ser bastante arbitrarios nos dice el guía) nos facilitan el paso de una y otra "aduana" y luego y tras larga y no agradable marcha -por fin- podemos entrar en Bratislava[31] tras "seis horas y quince minutos de viaje", lo que da una idea de "cómo están las carreteras  y fronteras de lo que antes era Checoslovaquia", pues apenas hemos logrado un promedio de 50 km. hora... "pero aún no han terminado nuestros padecimientos", puesto que al salir de la autovía y enfilar por uno de los carriles de acceso a la ciudad, nos topamos de pronto con un accidente; dos vehículos han colisionado y uno se encuentra empotrado en la trasera del otro; más claro: "un ómnibus de las líneas urbanas de Bratislava ha tenido que dar un brusco frenazo y por cuanto un pequeño árbol se le ha venido encima debido al mal tiempo y al viento que corre"; el citado árbol que luego "no resulta tan pequeño", se encuentra caído y sobre el "bus"; un automóvil que marchaba detrás no pudo dominarlo su conductor a tiempo y lo demás se puede suponer; afortunadamente y salvo los destrozos en los vehículos no ha ocurrido nada más, pero por la estrechez de la vía y la forma en que ha quedado "todo", sólo los automóviles pueden pasar y ello con ciertas dificultades; así pues, mientras llegan los servicios públicos (policía y bomberos que "suponemos están ya avisados") quedamos detenidos y perdiendo un tiempo precioso y necesario, puesto que además... "nos encontramos muertos de hambre".- Algunos componentes del grupo se lo toman con tranquilidad e incluso bajan del autocar y cogen "grandes caracoles", que abundan en las márgenes de ésta vía de asfalto y que se encuentran en su ambiente, puesto que ha llovido bastante y frecuentemente vuelve a llover; traen algunos de éstos al interior del vehículo para que los veamos, puesto que son del tamaño de "grandes nueces de nogal"; una vez "vistos los caracoles por todos los demás, éstos son devueltos sanos y salvos a su húmedo hábitat para que prosigan su labor"[32].- Por fin y tras otra larga hora perdida, el camino queda despejado y podemos seguir hacia donde deberíamos haber comido sobre las 14,30 h.; lo hacemos cuatro horas después y hay que agradecer a los servicios del restaurante el que nos hayan servido, en condiciones normales, un menú aceptablemente bueno y el que nos reconforta de "las hambres sufridas a bordo del autocar"; demos -pues- las gracias al típico y acogedor restaurante "Klastorná Vináren" y el que ocupa lo que debieron ser las bodegas de un monasterio franciscano, situado bastante cerca del Danubio; restaurante que nos ha atendido tan bien que aparte de habernos dado de comer un primer plato "caliente" (una sopa con abundantes verduras) y un segundo plato "fuerte", lo que -reitero- nos reconfortó plenamente de las penurias ya relatadas; en fin y resumiendo... "afortunadamente hemos encontrado un grato oasis en éste día de desierto".

            Continuamos viaje (sigue lloviendo) seguidamente cruzamos el Danubio a través del enorme puente que mandó construir el régimen anterior "para gloria del comunismo" y perjuicio de ciertas partes de la ciudad "que fueron sacrificadas"; y... eso es cuanto hemos podido ver de Bratislava, antigua y muy histórica ciudad que según la leyenda, fundara el caudillo romano "Piso".

            Al cruzar éste gran río, nuestro guía y para irnos entreteniendo nos va diciendo que: "el Danubio[33] es ya un río   casi muerto" (no hay peces, dice) y los pescadores, que había multitud e ellos a lo largo de los casi tres mil kilómetros que mide su cauce... "ya no pueden pescar", debido a los venenos que vierten en el mismo las zonas industriales y las ciudades de su enorme cuenca, vertidos venenosos que "lo están matando si es que ya no está muerto del todo".- Oído lo que nos dice éste hombre pienso que, tristemente es una (una más de las muchas que existen) consecuencia producida por el "desarrollismo loco e incontrolado" y cuyas consecuencias -me temo- pagaremos muy caro, puesto que, "el hombre no para de producir y esparcir venenos por toda la superficie de la Tierra y la Tierra y sus aguas ya se están cansando"... ¿serán éstas inundaciones de ahora, algo así como una autodefensa de la propia Tierra ("como ser viviente") y que así se limpia de tanta porquería?... aunque al final -pienso- toda ella o gran parte de la misma, llegará al mar y... "mientras los mares aguanten".- Dejo de pensar y "filosofar" y prosigo mi relato sobre éste viaje.

            Muy poco tiempo después -Hungría se encuentra muy cerca- notamos (una vez más) retenciones de vehículos en la carretera y los que se van concentrando cada vez más hasta que se forma el ya clásico y muchas veces gigantesco, "tapón", el que ocasiona las grandes molestias que sólo sabe el que las padece.

            Esta vez "el tapón" lo produce la cercana y nueva "doble frontera" (eslovaca/húngara) y en la que llegan a ser horriblemente lentos, sobre todo los eslovacos, por cuanto pasada ésta, la húngara fue mucho más rápida en facilitar los trámites necesarios para el cruce "internacional"; debido a todo ello aquí vamos a perder otras dos larguísimas horas, en las cuales ha habido personas que "por necesidades perentorias", han tenido que salir "al campo abierto" para realizarlas, incluso alguno, luego de realizadas, ha tenido que correr un trecho, puesto que en esas marchas lentas de los vehículos en caravana, cuando hay un espacio, hay que continuar rodando ya que los que vienen detrás, "empujan".

            Por fin y sobre las 21,30 podemos reanudar "la marcha regular" de un autocar en éstas carreteras y autovías húngaras; el trayecto ya nos resulta monótono por cuanto nos encontramos hartos de viaje, muy cansados y pronto, "nos cae el manto de la noche"; y así, al fin llegamos a nuestro destino de hoy, entrando en la ciudad por la antes denominada "Buda" y tras cruzar de nuevo el Danubio por uno de los puentes que aquí existen, llegamos a "Pest";[34] así pues y por fin, "hemos arribado" a Budapest y tras más de quince horas de viaje agotador; son las doce de la noche cuando nos podemos sentar a cenar, "una triste cena fría", mal servida y peor tratada, puesto que nos sirven "con malas caras" e incluso nos cobran la bebida "al ponerla encima de la mesa" y sin  aún tener la delicadeza de cobrarla al final y cuando hallamos terminado de comer.

            El hotel donde "hemos caído" es el "Ibis Aero", que es otro "tres estrellas" funcional y el que cuenta ya con cierto abandono en el cuido de las habitaciones, puesto detecto sábanas sucias, colcha o edredón con una gran mancha de sangre y una de las toallas está rota y deshilachada, por lo que tengo que reclamar y lo que hago través del guía (que menos mal "aún no ha desaparecido") y a "éstas altas horas" nos cambiarán, al menos las sábanas y al siguiente día lo demás; por fin y a la 1,15 h. "caigo rendido en la cama y podré descansar".

 

 

                                                            CAPÍTULO XVII

                                                                          

 

            Aunque hemos cambiado de latitud, "la luz del día nos despierta bastante temprano", en éste nuevo día el que continúa cubierto de nubes; son algo más de las seis de la mañana y continuo acostado puesto que la llamada "oficial" será a las ocho; antes de ello me levanto y me doy un baño caliente, puesto que éste hotel y afortunadamente, cuenta con bañera que permite ello, por tanto "me recreo" en dicho baño y logro con ello reconfortar mi cuerpo y recuperarlo "para lo que venga hoy"; llegado el momento bajamos al comedor para tomar el desayuno, el que como ya es normal, es "auto servido por nosotros mismos" en un bufé que es abundante y variado, por lo que desayunamos bastante bien; tras ello subimos al autocar que nos aguarda a las puertas del hotel y seguidamente iniciamos la visita turística; son algo más de las nueve de la mañana y se hace cargo para guiar al grupo, una simpática guía local cuyo nombre es el de "Edy" y la que jovialmente nos saluda y nos habla en un español bastante bueno, empezándonos a decir cuanto sigue.

            "Hungría cuenta con una población total de algo más de diez millones de habitantes y Budapest, que está considerada como "la París del Este", tiene en la actualidad dos millones y medio, por tanto uno de cada cuatro húngaros viven aquí, siendo el resto de poblaciones bastante pequeñas, salvo alguna excepción, de cuatro o cinco ciudades importantes, la mayor de ellas (Miskolc) apenas alcanza los 200.000 h., por lo que la población está muy diseminada[35] por éstas enormes llanuras que conforman el país.- "Hungría cuenta con "doce millones de vacas" (así lo afirma y dice textualmente la guía, pero es lógico que también haya "toros") éste ganado se dedica casi exclusivamente para carne, puesto que la industria láctea no está muy desarrollada y éste ganado -por otra parte- es otro tipo de bovinos, que -sigue diciendo Edy- Hungría es una inmensa llanura muy fértil, por tanto riquísima y muy variada y donde, desde el prestigioso vino "Tokaji", hasta cítricos (limones y naranjas mandarinas) se obtienen una enorme variedad de cultivos (el 55% se dedica al cereal, remolacha y vid) y de ellos, alimentos no sólo para el hombre, si no igualmente para el abundantísimo ganado que aquí vive y prolifera; cuenta Hungría con un gran lago que tiene 78 kilómetros de largo por 11 de ancho y que es abundante en pesca e incluso se explota turísticamente[36], es (prosigue la guía) "el más grande del centro de Europa".

            Edy continúa explicándonos cosas, mientras el autobús sigue rodando por Budapest y dice que: "los húngaros estaban ya hartos de comunismo y que en Hungría "los cambios ya empezaron al principio de los años ochenta", pero que en "su transición política", los que la hicieron, no pudieron reorganizar bien al país, debido a la enorme deuda pública acumulada en la época comunista y por tanto, al tener necesariamente que tomar medidas drásticas y que afectaron grandemente a la población... "el pan y la leche que es lo que importa al pueblo" (fueron sus palabras) subieron mucho de precio y por ello, al llegar las siguientes elecciones generales, ha vuelto a votar a los comunistas (hoy disfrazados con "otro nombre") los que como es lógico y era de esperar... "no han podido bajar el precio del pan y la leche", por lo que ahora los húngaros no saben ya a quien votar, puesto que (continua diciendo) los políticos producen escándalos, robos y demás líos y malversaciones con toda impunidad, sin que a ninguno procesen o metan en la cárcel y por ello el gobierno actual sigue practicando el robo como "su principal cometido"; los húngaros estamos hartos de pagar impuestos, ya que sólo nos queda, "el pagar impuestos por el humo que sale de nuestras chimeneas"...?.- Deja de hablar y en el aire queda la interrogante para quienes la hemos escuchado con gran atención.

            Yo sonrío y me acuerdo de lo que está ocurriendo ahora en España y pareciera que la guía me habla de cosas de mi propio país; la España del 2010.

            Pasada una larga pausa y como al parecer seguimos estando aún lejos de nuestro primer destino turístico[37], Edy sigue con sus relatos y nos dice: "Noten que en la ciudad no existen rascacielos, pero sí que son muy abundantes las construcciones sociales que nos dejara el régimen anterior (nos las va indicando y las vemos abundantes) y que nosotros las denominamos "cajas de cerillas", puesto que generalmente se trata de feos bloques de viviendas, casi todos iguales o muy parecidos y que cuentan con diez o doce plantas, en cuyo interior hay pequeños pisos o apartamentos de 50, 60, o máximo 70 m2, en los que tenían que vivir las familias "amontonadas".- Cambia de tema y nos apunta para que apreciemos que el Danubio viene muy crecido (marchamos por una de sus orillas y lo vemos cercano) y que ya ha alcanzado el agua los 5,50 m. de altura o profundidad y que se espera que en la próxima semana rebase los seis metros, incluso los 6,50, que es el límite de "los malecones fluviales", por lo que tienen cierto temor a que el río pueda desbordarse por algunos lugares menos protegidos.- Desde luego vemos el enorme caudal de éste gran río y comprendemos cuanto nos quiere decir, puesto que el mismo "viene pleno" de aguas bastante turbias y que contienen gran cantidad de tierra que arrastra la gran corriente, que impone el verla aún desde cierta distancia, como lo estamos haciendo nosotros en éste momento y desde un autocar en marcha. Seguimos visitando la ciudad (sin bajar del "bus") que si bien fue la segunda capital del Imperio Austro-Húngaro, pero la  misma no es equiparable con la suntuosidad de la Viena imperial; ni incluso lo es con la otra gran ciudad visitada (Praga); puede que ello sea también consecuencia de la gran devastación y por cuanto de ella nos dice Edy nuestra guía, la que afirma que: "el setenta y cinco por ciento de los edificios de Budapest, fueron destruidos, por los bombardeos que la ciudad soportó durante la "II Guerra Mundial".- Aún así aprecio el que existen muy buenos edificios públicos y privados y entre ellos, destacan los dedicados a la cultura y entre los que sorprende la existencia de dos dedicados a la ópera y veintiún teatros más.

            La visita prosigue y desde el autocar podemos admirar la monumentalidad del parlamento neogótico (1884-1904) y del que nos dice Edy que: "su mantenimiento es costosísimo y no sólo por el aparato humano que lo llena, si no también por cuanto la débil piedra en que está construido requiere constantes cuidos y reparaciones".- Proseguimos en ésta visita "panorámica" y desde el autocar seguimos viendo algunos de los más importantes monumentos (que nos va describiendo la guía) incluidos "los enormes mamotretos arquitectónicos", dejados aquí por el comunismo.

            Así llegamos y nos detenemos bajando del autocar, en la denominada "Plaza de los Héroes"[38] ; nada más bajar somos reunidos y la guía nos dice que: "Hungría la funda en el año 896 el caudillo Arpad el que ha logrado reunir y mandar sobre siete tribus y con ellas funda la ciudad inicial y después logra ir extendiendo sus dominios para ir conformando lo que luego conoceremos como Hungría; existiendo otra historia sobre Atila, pero ello es más leyenda que otra cosa" [39] (continua diciendo) que todo éste conjunto ya descrito, se mandó construir bajo el Imperio Austro-Húngaro y como apoyo a Hungría por el mismo y sus emperadores reinantes en la segunda mitad del siglo XIX y todo ello para resaltar las figuras más relevantes en la historia de la nación".

            Desde luego éste monumento y todo el conjunto que lo rodea, son soberbios y más que un monumento es un gran conjunto monumental enorme y el que demuestra como un pueblo sabe rendir homenaje (globalmente) a los principales hombres que forjaron su país.- Hay que verlo aquí para poder valorarlo, puesto que cuenta con más de treinta grandes estatuas en bronce, un obelisco coronado por otra enorme y de igual material, los gigantescos arcos del pórtico propiamente dicho y todo cuanto se indica en nota aparte, lo que conforma algo digno de verse y admirarse, pues en éste momento en que escribo... "yo no recuerdo haber visto nada semejante y creo haber viajado bastante".

            Muy cercana a ésta gran obra monumental y artística se encuentra y "menos mal que no le afecta en nada"; digo que se encuentra la que yo estimo como: "la gran explanada", donde el régimen anterior e imitando "al jefe de Moscú"... hacía desfilar al pueblo y en diferentes ocasiones, para así... "demostrarse a si mismo" su fuerza y poder, antes de que cayese el monstruoso "muro de Berlín"[40] y tras el que cayó y se derrumbó -igualmente- la tan poderosa y temida "Unión Soviética", que como ha quedado claro y meridiano, fue... "otro de los grandes gigantes con pies de barro".

            La fuerza del pueblo húngaro y sin violencias o disturbios, simplemente practicando la resistencia pasiva, forzó (antes de lo comentado) el derribo de todos los vestigios comunistas (que los había y grandes [41]) en ésta,"triste explanada realizada como tantas otras, o sea... "para gloria del poder opresor totalitario del tipo que sea y que precisamente por su debilidad (al carecer de inteligencia) no se atreve a dejar pensar al individuo y trata de dominarlo con lo que cree será suficiente"... cosa afortunadamente que... "nunca lo es", pues ya lo he dicho muchas veces... "el individuo fue, es y lo será siempre, superior a la masa, puesto que si así no lo fuera, nunca la masa se movería"... por tanto es precisamente de esa masa, cuando "de tarde en tarde", se separan individuos que son los que van a ir marcando los caminos por donde luego, esa masa podrá -de verdad- ir progresando en todos los sentidos que marcan la vida de ése ser al que denominamos... "humano".

            Subimos de nuevo al autocar y continuamos la visita turística; nos llueve ligeramente, si bien no han dejado caer más o menos abundantes, "las gotas de agua que del cielo caen".- Atravesaremos el río  y entraremos en el denominado "túnel de Buda", que nos conducirá hacia un lugar privilegiado de la antes ciudad denominada así, y el que encontraremos "pleno" de afluencia turística extranjera.

            Hemos llegado a la colina donde se encuentra la famosa iglesia de San Matías[42], el denominado "Bastión de Pescadores" (cada gremio y llegado el peligro a la ciudad, tenía que defender la parte de la fortaleza a él asignada) y el recinto o plaza fuerte, donde aparte de los edificios oficiales o civiles que allí existen, en la parte que da al río, hay lugares convertidos hoy en magníficos miradores (alguno de ellos incluso cobran por entrar al mismo) desde donde se aprecia y domina, gran parte de Budapest y su enorme extensión urbana, puesto  que en gran parte está muy ajardinada; igualmente podremos apreciar desde éstas privilegiadas alturas el río Danubio en su grandiosidad natural[43]  y que hoy se acrecienta por la crecida que trae y la que sigue subiendo de nivel, lo que va a acarrearnos un contratiempo más y del que no podremos culpar a nadie. Pero de ello hablaré en su momento.

            Acompañados de los guías visitaremos la ya citada iglesia de San Matías, la que se encuentra abarrotada de turistas; veremos el interior y apenas podremos oír la disertación de nuestra guía (otros muchos grupos y otros tantos guías están como nosotros) y por tanto es de suponer el "guirigay" que aquí hay formado, aparte de que nos encontramos cuasi codo con codo y hay que ir con los ojos bien abiertos en prevención de los posibles carteristas o descuideros (que los hay) y de lo que nos han advertido; salimos pronto de éste templo y a la salida nos dan tiempo libre para quienes quieran deambular o comprar, puesto que éste sitio es uno de los lugares donde la visita es obligada y por tanto abundan tiendas y "tenderetes" e igualmente, son numerosos los músicos y cantores ambulantes que actuando al aire libre esperan a que el viandante les deje algunas monedas.

            Aquí, yo compro alguna chuchería para mis nietos y como recuerdo de este viaje.

           Un poco pasadas las doce de la mañana estamos subiendo al autocar y regresando al hotel y... "ésta es la visita oficial y turística a Budapest, que nos ha vendido la agencia y con la que cumple su compromiso", o sea que "más o menos" ocurre aquí algo parecido a lo ya relatado sobre Praga y dejo la imaginación del lector pues yo no deseo reiterarme más sobre el fraude que sufre reiteradamente el turista moderno, que sintetizando... "es llevado muy deprisa y muchas veces hacia ninguna parte deseada".

            Tenemos la tarde libre, por tanto la dedicaremos a reposar después de comer, tomando café y fumando el habitual cigarro puro; luego tomaré notas "en caliente", ampliando los apuntes que hago sobre la marcha y en mi diminuto bloc o libreta.

            Sobre las 18,30 se nos va a decir una misa, puesto que es domingo, por tanto y por cortesía bajaré al saloncito del hotel donde ésta se va a celebrar y a la que D. Fernando (que será el oficiante) nos ha invitado, dejando bien claro (eso sí) que, "él no obliga a nadie que no quiera estar presente en la misma"; luego me satisface haber asistido, puesto que la verdad; "unas oraciones rezadas en grupo y media hora en un ambiente recogido y religioso, no hacen daño a nadie" y el sacerdote ha pronunciado una misa muy sentida, recordando a nuestra lejana España con nostalgia y cariño.- Después vuelvo a mi habitación, hasta que ya cansado de escribir bajo al hall del hotel, donde me aguardan mis amigos, puesto que nuestra intención es ir a cenar a un buen restaurante de la ciudad y Paco ha recogido información suficiente para realizar ello.

            Iremos (pues) a "un restaurante húngaro de destacada fama en Budapest"; lo hacemos así yendo y viniendo "en metro" y cenando muy bien en el conocido "Cyrano", restaurante situado en lo más céntrico de la ciudad, donde degustamos muy buenos platos de la cocina húngara y asimismo el famoso vino "Tokaji", del que tomamos una botella a su temperatura ideal (frío) y después de haber tomado buena cerveza en originales y finas copas cónicas; por todo ello regresamos contentos y satisfechos y con ánimo de continuar la velada en el hotel tomando "café y copa", pero esto último no va a ser posible puesto que cuando regresamos son ya casi las doce de la noche y encontramos cerrado el bar, así es que... "todos a dormir"[44]

            Amanece un nuevo día en Budapest, miro al cielo desde el ventanal de mi habitación y debido a la hora (está amaneciendo) me da la impresión que está limpio de nubes, si bien luego se cubrirá en parte con gran número de las del tipo "algodonoso" (cirros) pero las que nos permiten -por fin- ver el sol de Hungría, puesto que desde que aterrizamos en Praga no hemos podido ver al "astro Rey".

            Se nos ha propuesto una visita "optativa" a un lugar denominado "Szentendre" (que en el dificilísimo idioma húngaro significa San Andrés) y que está situado no muy lejos de aquí y a orillas de la que se nos dice es "la gran curva del Danubio"; se trata (según informes que poseo) de un lugar sin importancia a tenor con lo muchos que tenemos por ver en Budapest, lo que demuestra "el pirateo ya mencionado, puesto que de lo que se trata es de sacar al grupo de turistas cuanto más dinero mejor", cosa evidente ya que en ésta gran ciudad no hemos visitado apenas nada de lo mucho que aquí hay por ver; y para saber ello no hay más que consultar cualquier diccionario enciclopédico: yo no iré, quedándome con "el amargo recuerdo de ésta mañana pagada y perdida"; un notable grupo de los componentes que venimos desde España, tampoco irán a tan absurda excursión, por lo que luego tendrán que recogernos al resto para lo programado por la tarde, que tampoco nos compensará por cuanto ya he reflejado.

            Tras el desayuno yo aprovecho para "ponerme al día" con mis notas y escritos, invirtiendo en ello más de dos horas y tras las que me quedo "como bebé recién bañado"; a las trece horas ya estamos en el hall a la espera del autocar que nos debe recoger, pero hay retrasos y hasta las 14,15 no somos recogidos; marchamos con el resto del grupo al centro de Budapest, puesto que el almuerzo es libre y lo celebraremos cada cual según sus gustos y posibilidades; mis amigos y yo marcharemos de nuevo a la calle, "Cristóf Tér"[45], donde está ubicado el restaurante Cyrano, donde anoche cenamos, puesto que como guardamos un grato recuerdo de ello, para qué buscar uno diferente y "conocer caras nuevas".- Comeremos muy bien un menú consistente en platos y postres elaborados en el establecimiento; elaboración y presentación digna de ser resaltada,[46] incluso hemos tenido la suerte de ser atendidos por un camarero que habla aceptablemente algo de nuestro idioma y el que nos dice estuvo una temporada trabajando en la costa malagueña.

            Celebrada la comida y muy satisfechos de ella, salimos a la calle, donde reina un ambiente muy apropiado de clima y gentes (el día ha mejorado) que bullen por todo el entorno que podemos abarcar con la vista; Paco y yo tomamos asiento en una muy concurrida terraza, de las que son frecuentes en la calle Váciutca y en la que tomaremos un buenísimo café "expreso", después fumaremos tranquilamente puesto que tenemos tiempo suficiente y mientras vemos a las mujeres del grupo que marchan o merodean viendo o visitando las tiendas, las que por lo exótico que contienen algunas de ellas, "les atraen como la miel a las moscas".

            Sentado cómodamente me dedico a ver y observar a transeúntes y "vecinos" de terraza; la calle se encuentra en éstos momentos rebosante de todo tipo de hombres y mujeres (abundan igualmente los niños); aquí se me muestran a simple vista la abundancia de razas y etnias que aquí concurren junto con los nativos, forasteros y turistas; describir todo ello sería muy largo y por ello lo omito, pues cada cual luce su cuerpo (cubierto más o menos) con sus atuendos y que van desde; "la mínima mini-falda y algo más arriba para tapar los pechos", hasta ciertos tipos de húngaros, rumanos, gitanos, negros, japoneses, etc.; muchos de los cuales lucen sus típicos trajes y que van desde lo que destaca por su vistosidad, hasta lo que lo hace por lo andrajoso de los sayos con que se visten; formando todo ello una abigarrada multitud que llena todo éste centro ciudadano y que es peatonal en gran cantidad de calles adyacentes a ésta principal ya citada.- Por todo cuanto describo, la contemplación de éste ambiente nos abstrae a Paco y a mi de tal forma, que apenas podemos hablar, limitándonos simplemente a observar este hermoso espectáculo de una humanidad que refleja gran vitalidad pese a los grandes contrastes que apreciamos en ella: el tiempo transcurre de forma inapreciable en las casi dos horas que aquí permanecemos y nos llega a parecer como si el tiempo se hubiese detenido "por algún misterioso hecho ajeno a nosotros".

            Alas 18,45 nos encontramos de nuevo en el autocar y en él marchamos hasta otro peculiar destino.- En el trayecto nos habla Máximo (nuestro guía) sobre la situación económica y social de los húngaros en la actualidad y dice que: "aquí al igual que ocurre hoy en Chequia el paro es muy reducido, si bien los húngaros ganan un poco más que los checos y sin embargo en Hungría los precios son más bajos; y como generalmente trabajan todos, suelen reunir cantidades que les permiten vivir bien e incluso disfrutar un poco": oído esto se comprende la gran proliferación de automóviles y de abundante y bien surtido comercio que hay aquí y que se nota si uno observa con cierto detalle los escaparates, los que suelen ser bastante grandes y además no tienen protección de cierres o rejas contra ladrones, por lo que se deduce que éste tipo de "cacos" no existen, puesto que si fuese al contrario tendrían que hacer lo que tristemente hay que realizar hoy en España, o sea... "hay que blindar el comercio y por insignificante que éste sea".

            Sigue comentando el guía y nos dice que: "sin embargo las distancias sociales o económicas, aquí son muy grandes y existen muchos húngaros que se han hecho muy ricos en el cambio del comunismo a la situación actual, y que estos son los que antes manejaban los asuntos públicos". O sea el saqueo de los bienes públicos pasados a privados.

            Sonrío con cierta amargura ("los que me conocen comprenderían ello") y me acuerdo de aquella falacia que afirmaba lo de... "todo para el pueblo"; ese pueblo que al fin y al cabo... "sólo se preocupa por que la leche y el pan no suban de precio" (como nos dijo ayer la guía).- Muchos (antes) comunistas, han pasado a ser ahora los odiados (antes) capitalistas, o sea lo de siempre; "el quítate tú que me ponga yo".- Eliminaron lo que denominaban como una clase burguesa decadente y ellos han pasado sin escrúpulo alguno a serlo ahora que pueden serlo abiertamente y "sin tapujos de ninguna clase"; que duda cabe que existirán las excepciones pero como tales y como siempre, éstas no cuentan ni han contado nunca... "Marx y Engels se equivocaron; el capitalismo y al parecer... aún no"...¿-?.

             El autocar se detiene, hemos llegado al destino antes mentado, bajaremos y de inmediato entraremos en... "el decadente, burgués y capitalista"... café, restaurante, salón social famoso en medio mundo (data de mediados del siglo XIX) y que se conoció y hoy vuelve a conocerse como, "el Nueva York", el que -"claro está"- en la época comunista fue bautizado con el nombre de "Hungaria" y el que curiosamente hoy que ha vuelto a recuperar su prestigioso nombre, pertenece a una multinacional que gira con el mismo nombre que le pusieron al establecimiento los comunistas, o sea, "Hungaria"; ¿a quien o quienes pertenece esa multinacional?... misterio; al menos para mí, aunque quizá el mismo nombre nos da las suficientes pistas para saberlo.

            Este lujoso establecimiento ocupa un gran edificio de la época imperial y al que venían a tomar café, beber, comer, bailar, reunirse y "divertirse a lo grande", aquella sociedad burguesa que lo mandó construir y mantuvo con su dinero, e igualmente supo disfrutarlo.[47]

            No describo éste edificio por cuanto "ni hay espacio ni mis conocimientos me lo permitirían"; simplemente diré que es lo más hermoso, armónico o armonizado que yo he visto nunca y el que lo haya visitado entenderá perfectamente éste resumen "sintético": preguntado al guía me dice que fue edificado según un estilo que se impuso en el Imperio Austro Húngaro y que se denominó "Liberty" (neoclásico).

            Aquí y por el equivalente a unas dos euros, nos servirán un buen café o un refresco cómodamente sentados, mientras podemos oír a un grupo de músicos que nos entretienen interpretando composiciones de música selecta, en la que no falta alguna de autor español (alguien ha debido decirles que aquí nos encontramos más de sesenta españoles): al oír esa música española lo celebramos infinito y luego premiamos a los intérpretes con un caluroso aplauso, cosa que agradecen los músicos húngaros puestos en pie e inclinando levemente la cabeza y ofreciéndonos amplias sonrisas de satisfacción.- Ultimada ésta única visita y la que nos ha reportado una hora de selecto turismo, salimos más que satisfechos y de nuevo subimos a nuestro autocar.

            Aquí y pasado un tiempo y en el que mientras el vehículo rueda y Máximo nos entretiene hablándonos de cosas interesantes de ó sobre Hungría... recibimos la desagradable noticia de que... el crucero navegando por el Danubio desde Budapest a Viena, hay que suspenderlo... las crecidas del río han obligado a las autoridades (se nos dice) a prohibir la navegación fluvial; es causa mayor y se nos promete que recibiremos el importe de éste servicio no prestado, tan pronto regresemos a casa.

            El no poder realizar "ésta singladura fluvial" nos deja perplejos y totalmente desilusionados, puesto que ese viaje y para muchos era, "uno de los platos fuertes", que nos atrajo para realizar éste viaje, y para comprender ello sólo hay que mirar un mapa y ver el trayecto en el que incluso teníamos prevista a bordo la comida del medio día, por lo que éste ha sido "el jarro de agua fría" que nos va a estropear en grado sumo, todas cuantas ilusiones nos habíamos hecho al emprender éste periplo turístico.

            Volvemos al hotel casi con el tiempo justo de prepararnos para la cena, la que será amenizada por un trío de músicos que supongo son "zíngaros y de los que habrá a miles aquí"; de alguna manera y pese a que no son virtuosos de los instrumentos que tocan, "nos endulzan la amarga decepción que traemos hoy y la que se acumula a la de días anteriores".- Terminada la cena y la interpretación musical, uno de los intérpretes "pasa el sombrero" para que en él, depositemos cada cual lo que estime oportuno; yo carezco ya de dinero húngaro, pero se me ocurre de pronto y echo mano a "la purera"[48]  y le entrego un cigarro puro que al parecer le agrada bastante, puesto que me sonríe abiertamente mientras me dice algunas palabras en su idioma y que no entiendo, pero sí que entiendo "la iluminación" de su mirada, por lo que deduzco que "el puro ha sido un obsequio inesperado pero muy apetecido"; correspondo a su gesto con otra sonrisa y una leve inclinación de cabeza y él me corresponde de igual forma guardando cuidadosamente el "puro canario ya que es tabaco del archipiélago español".

            Pasaremos después de ésta "musical despedida" al hall del hotel y allí departiremos en amigable charla, refiriendo las incidencias y todo cuanto se nos ocurre para tratar de pasar la velada lo más gratamente posible; lo conseguimos y tras ésta distendida charla nos dirigimos a nuestras habitaciones, mañana habrá que madrugar un poco, ya que "nos levantarán una hora antes" puesto que el proyecto es realizar el viaje directamente a Viena, donde esperamos llegar con tiempo suficiente para realizar la comida del medio día en la capital de Austria, de la que distamos alrededor de unos trescientos kilómetros y... "dos nuevos pasos de fronteras", la húngara y la austriaca, veremos si el proyecto se realiza.

 

CAPÍTULO XVIII

 

            Amanece en Budapest: el cielo aparece totalmente cubierto de nubes, ha llovido bastante a lo largo de la noche, si bien y afortunadamente cuando iniciamos el viaje hacia Viena, ha dejado de llover: Salimos ya en el autocar a las 8,15 h. y el vehículo rueda por la ciudad "buscando la salida", pero el chofer (que es checo y poco experimentado fuera de su país) se despista y nos hace perder un tiempo precioso (aproximadamente una hora) el que notamos algunos pasajeros simplemente por cuanto hemos cruzado por dos veces por iguales lugares y que se identifican por los edificios singulares que vemos al paso.- Por fin y tras "cruzar de nuevo el Danubio", entramos en la autopista que directamente nos debe unir con la imperial ciudad que los "Hagsburgo" dominaron casi siete[49] siglos.

            Al poco tiempo de rodar y como lo hacemos por muy buena carretera (autopista) y me encuentro bastante cansado, me adormilo "mecido" por el rítmico ronroneo del motor del vehículo que nos transporta y en ese grato sopor paso "una gran cantidad de kilómetros", lo que no lamento en absoluto puesto que el tiempo sigue nublado y el día por tanto sigue gris y por otra parte el paisaje es una repetición de los ya descritos, o sea que seguimos atravesando una inmensa llanura y que aquí casi no varía en nada digno de mencionarse, pues sólo veo... "verde, verde, verde y  por tanto campos ubérrimos y plenos de diferentes cultivos, que darán enormes cosechas.

            A las once de la mañana (hora aproximada) estamos entrando en un gran complejo fronterizo y digo y reitero lo de grande, puesto que en realidad presta servicio triple de fronteras, ya que aquí convergen Hungría, Austria y Eslovaquia y por tanto los austriacos tienen esa doble frontera internacional y la que en tiempos era "el límite" entre lo que se vino en denominar como "Oriente y Occidente ó el temido Telón de Acero"[50] y todo lo que ello significó a lo largo de "medio siglo" y tras la ya referida "Gran Guerra" ó II G.M., hasta prácticamente "ayer mismo".- Pese a ello aún mantienen los austriacos una fuerte línea de vigilancia que cubre éstas fronteras y la que cuenta con torres para vigías, abundante personal pertrechado con sofisticado material y armamento "de mano", puesto que es por aquí por donde suelen intentar "la entrada" en la próspera Europa, muchos miles y miles de habitantes del antes denominado "mundo comunista", e incluso turcos que suelen emplear estas vías de forma más o menos clandestina, puesto que tanto en Austria como en la cercana Alemania, hay establecidos varios millones de emigrantes turcos y lo que ya está empezando a crear problemas étnicos y por tanto enfrentamientos que se dicen "raciales", pero que en realidad son otra cosa diferente, ya que mientras los emigrantes realizan los trabajos que el nativo no quiere hacer por nada del mundo... "no pasa nada"; pero cuando los emigrantes empiezan a realizar otro tipo de trabajos que los nativos consideran que son de su pertenencia... "entonces es cuando empiezan los conflictos o enfrentamientos, que muchas veces terminan en más muertos de los que serían de desear"[51] y esa realidad está latente y amenaza con endurecerse cada vez más, puesto que la verdadera integración no se produce ni se va a producir en mucho tiempo.

            Volvamos pues a "ésta gran frontera impuesta por los intereses de los hombres"; permaneceremos unos cincuenta minutos en la parte por donde hemos llegado, o sea la húngara, puesto que vamos bien de tiempo y se nos concede un tiempo libre para descansar, ya que aquí existe un gran complejo comercial (no confundir con grandes almacenes) formado por un conglomerado de establecimientos o tiendas independientes y que venden "de casi todo", pudiéndose cambiar moneda con toda facilidad; es lógico que algunos "pican" (o picamos) y toman o compran algo, o simplemente se pasean viendo "éste otro mundo" que ya mismo dejaremos tras nosotros.- Yo he aprovechado para adquirir una tripa de "salami"[52]  y una botella de vino húngaro.

            De nuevo en el autocar nos dirigimos al paso de fronteras húngaro, donde apreciamos una enorme cola que forman camiones de todo tipo y los que -se nos dice- tienen un control exhaustivo y su paso por tanto es lentísimo, llegando a permanecer en esa espera tiempos que pueden sobrepasar las doce horas...?. Nosotros recibiremos un especial tratamiento, puesto que llegamos de inmediato a la zona destinada a autocares de turismo y donde los guardafronteras húngaros nos atienden relativamente pronto, entrando en nuestro autocar dos de éstos policías donde les mostramos nuestros pasaportes al pasar por el pasillo, para lo cual ya los tenemos abiertos para que pueden comprobarlos a simple vista.- Al salir del vehículo uno de éstos guardias se acerca al chofer y "le pide algo": éste le alarga una bolsa que luego sabremos contiene varios bocadillos; bolsa que el vigi