Nº 001

Reflexiones de… “Un nada”,

Yo y la fuerza de la gravedad;

Y "Ver a Dios"

I

                                Quienes tenemos la desgracia de pensar y deducir (“que no es un privilegio como dicen los que no deben pensar y menos deducir”); constantemente nuestra “loca o independiente mente y ese cerebro que parece ser le da cabida”, nos martirizan con pensamientos extremos que nos atenazan y nos sepultan en profundidades inimaginables; hoy me atrevo a exteriorizar los que siguen y que indudablemente, no son sino una parte del, “surtido que bulle en mí y desde hace muchos años”: Veamos.

                                ¿Para qué?... Ese exceso de avaricia humana. Para qué construir, dominar, atesorar, grandes propiedades, si todo desaparece, todo se pierde en el olvido, es el propio Universo el que se autodestruye en su eterna transformación; si tú no eres nada, si hasta los considerados más grandes, yacen o yacerán en el olvido en un determinado transcurrir del tiempo; si ni sabemos el por qué existimos y menos para qué existimos; si lo que conocemos de nuestra propia historia es más para sentir vergüenza de la especie, que admiración por la misma; si hasta el resto de “animales” nos dan ejemplo de su existir y comportarse, en relación a nosotros, que la única justificación que podemos sentir, es que no somos causa sino efecto; por tanto, si ni nosotros mismos pudimos habernos creado, no podemos asumir culpabilidad alguna de lo que podamos haber hecho o haremos en el futuro; al final y como dijera el promotor de “la reforma cristiana” … “sólo somos marionetas cuyos hilos mueve Dios”; contundente afirmación a la que llega el que fuera monje y que vivió aquí bajo el nombre de Martín Lutero; y que surgiera, del rito católico de las enseñanzas del controvertido Cristo.

                                Entonces, ¿por qué si no somos nada de lo que creemos y podemos confirmar, por qué nos complicamos tanto la vida? ¿Por qué no llevar una vida más atemperada y sencilla; y si se me entiende, más asimilada a la animalidad que prevalece en nuestro ser la mayoría de veces u ocasiones? Y por tanto mucho más llevadera y agradable al fin y al cabo; y esperar así; sin miedos el desenlace final y al que llegaremos sin duda alguna; y después y sin preocupación digna de mención, que “sea lo que sea y ha de ser, por cuanto nada podemos hacer para evitarlo y lo diga quién lo diga y lo haga con las argumentaciones que quiera”.

                                Quizá y siguiendo las mejores enseñanzas que yo aquí encontré, el camino mejor sea el que aconseja y dice… No hagas a nadie ni a nada vivo, sea hombre, animal, planta o incluso la tierra que te da la vida… nada que tú no quieras que a ti te sea hecho”; practicando todo ello y a medida en que tus otras fuerzas te lo permitan, encontrarás no la felicidad, que es una quimera puesto que aquí no existe; pero sí un conformismo y un estado de tranquilidad digno de ser sentido. Rebelarse contra todos “los otros insondables problemas”, pienso que más que absurdo, es de ser bastante más brutos de lo que en realidad somos, y lo somos porque así nos crearon las fuerzas que indudablemente ignoramos. Amén.

Jaén: 31 de Marzo del 2019

Reflexiones de… “Un nada”  II

 

                                El 31 de Marzo inicié esta serie y cuya continuidad ni sé si la tendrá; pero como “nadie manda en su mente y yo soy una nada”; pienso que luego, puede ser cierto, aquello que atribuyen al fraile alemán e iniciador de la rebelión católica, que dio lugar a la denominada “reforma”; y cuyo individuo dijo que, “los hombres somos marionetas cuyos hilos mueve Dios” (se le atribuye a Martín Lutero)… esos “hilos me mueven a decir lo que hoy escribo”; si sirve para algo o no, me trae “al pairo”; a mí sí me sirven al menos para responder a esa mente que no sé si es mía o me viene por alguno de los ignorados hilos que dijera el mentado fraile y que son los que mandan y dirigen.

                                Cuando reflexiono sobre “las entrevistas divinas” que tantos mortales se atribuyen y sus seguidores afirman; simplemente me pregunto y pregunto… ¿Pero ese Dios ha hablado nunca con alguien y se ha preocupado de ello en este insignificante planeta, habitado por tantos y tan diferentes tipos, “de monos humanos”? ¿Alguien lo vio o ha visto y sabe algo de su aspecto individual? Y la verdad, lo dudo totalmente y no me lo creo. Por otra parte nadie ha visto la imagen de Dios y si como otros dicen, Dios es el Universo y dentro del mismo estamos “los monos terráqueos”, pues algo de ese “Dios desconocido puede estar dentro de nosotros mismos”. Analizar todo ello es imposible por privilegiado que se crea así mismo, “el mono más inteligente de todos los monos”.

                                Luego entonces, ¿por qué yo, en mis escritos, me he manifestado creyente y lo sigo siendo; es por lo que y por enésima vez, me pregunto?… ¿En qué creo, por qué creo, necesita templos eso en lo que creo, puesto que si ya tiene el propio templo que Él mismo se creara, cual es el inmenso Universo, para qué dedicarle ridículas residencias si ya ello (“sea lo que sea”) lo posee todo y por tanto supongo que no necesita nada, puesto que incluso nos posee a todos y a toda la vida por “ello” creada? ¿Por qué entonces, “el mono ya referido”, inició ritos y los encerró en templos e hizo y hace lo que hace? Ni lo sé, ni lo entiendo en absoluto; me pierdo en mis inmensos interiores, per termino en una calma absoluta; y como el más perplejo de, “todos los monos que aquí habitaron y habitan”; puesto que por encima de todo y sobre todo, “yo soy efecto y no causa”, por lo que no debe preocuparme nada de lo que yo no soy responsable y por tanto, no me considero culpable. Como caso curioso y de ignorancia manifiesta, voy a citar a nada menos que a Sócrates, el que considerado como “el más sabio de los sabios”; y tras él mismo, reconocer su ignorancia con la lapidaria frase de… “sólo sé que no sé nada”, al morir, obligado por una sentencia incalificable, lo último que dicen que dijo a uno de sus discípulos, fue… le debemos un gallo a Asclepio. Así que págaselo y no lo descuides”. Asclepio era el dios de la medicina y al que supongo veneraban los griegos; pero según se dice y se escribe, Sócrates no creía en este dios y en otros muchos de aquellos dioses; entonces, “pobre gallo”, si en realidad fue sacrificado por indicación del sabio a una de tantas deidades creadas por la imaginación del “mono humano”; y las que como tantas otras, lo fuera para crear el negocio, “alrededor del santo, como tantos otros santos han sido creados, para que de ellos vivan los santeros”; y por cuanto aportan sus creyentes para el mantenimiento de, en realidad, “algo que no existe nada más que en la mente y en la fe de la ignorancia”.

                                Prosigo en mis creencias y en lo que creo, “o creo que creo”.

                                Creo por cuanto he mirado y observado todo cuanto me rodea; y si el “mono” no ha podido crear nada de lo que nos da el ser y la vida y las infinitas maravillas naturales que nos rodean; y menos, los inmensos e innumerables cuerpos estelares que existen en el Universo; indudablemente, “el mono somos efecto y no causa”; e indudablemente; “La Causa” es la que creó y crea, por tanto hay que creer en ella por lógica elemental. ¿Pero por qué y para qué fuimos creados? Ese es otro gran misterio que como tal es indescifrable. Por ello, ya he decidido mostrarme totalmente conforme a lo que se me ha dado en esta vida y esperar lo que me reste de ella; y procurando no hacer daño a nadie ni a nada vivo, aguardar tranquilamente a que me llegue la muerte; en la esperanza que con ella me llegará la nunca encontrada paz; importándome ya poco, si después de ella seguiré existiendo o no, puesto que con mi vida mis vivencias y pensamientos, me considero haber vivido aquí demasiados siglos o milenios, como para querer volver a esta miserable tierra.

                                No obstante todo ello… Pienso que en el principio y cuando ya tuviera en su cráneo las suficientes  neuronas para pensar, “el mono”, asombrado o aterrado al darse cuenta de toda la tragedia que le rodeaba y; “mirándose a sí mismo y a los otros bichos que a su alrededor pululaban”; y viendo con la fiereza a que el hambre y las atracciones sexuales les impulsaban; y viéndose a sí mismo, impulsado por las mismas fuerzas, pero creyéndose superior, pensó y dedujo que, a lo primero que había que adorar, era a ese “algo inmenso” (el Sol), que le daba “luz, calor y vida”; y al que de alguna manera, debía adoración y mostrarse sumiso a él, puesto que sin él; “no había  vida y la noche eterna, sólo le proporcionaría la muerte y de forma terrible por los padecimientos que habría de sufrir, antes de llegar a ella”; así, todas las primeras adoraciones se iniciaron a favor “del padre Sol”; y al que como no se podía alcanzar, “los listos de la época, ya le buscaron casa (templo) y montaron el negocio, para que unas minorías, vivieran “como dioses”, siempre a costa de los que adoctrinaron para adorar a ese dios supremo, pero que en realidad sería “a la casta” que lo había adoptado principal o exclusivamente, en beneficio propio.

                                Pero… ¿Cómo agradecerle a aquel primer dios sus beneficios? Pienso que, viendo, “el mono al resto de bichos”; y fijándose, en que muchos de ellos, para obtener el “sexo” de la hembra, habían que obsequiarla con algo; viendo igualmente la satisfacción del propio “mono”, al lograr un buen banquete carnívoro y devorándolo, como veía él devorar a los otros seres carnívoros que a su alrededor pululaban, pensó que la mejor ofrenda que se podía hacer a “su primer dios”, eran presas vivas para su deleite; lo que luego derivaría en ofrecerle hasta seres humanos, incluso a los propios hijos, o los vecinos que cazaran, en aquellas primeras luchas de conquista y esclavización. Así y organizados ya, por “los listos de la tribu” (brujos, chamanes o ya organizados sacerdotes, que eran los que se comían las víctimas animales) y en unión fraternal con el jefe de la tribu; establecieron la jerarquía oportuna, para servirse totalmente de la devoción del resto de la tribu, que así los mantenía libres de los duros trabajos de simplemente, obtener el alimento… “Así debió empezar lo de ganar el pan… pero con el sudor del de enfrente”; y aparte del pan, los mejores frutos, las mejores mujeres, las mejores chozas, luego palacios, etc. etc…

    III

                 Y lo que indudablemente lograron, por cuanto se atribuyeron, “la entrevista divina y por la que les otorgaron el ser los representantes y administradores, de todos los bienes de la tierra en que gobernaran”; y así, a vivir, puesto que de siempre, el “mono humano”, ha tratado de engañar, esclavizar y vivir opíparamente, a costa del resto “de la manada, agrupación, tribu, pueblo, nación, imperio… y todo lo más que se pueda imaginar; puesto que algunos, hasta se consideraron dioses, se hicieron estatuas y templos; y obligaron a sus esclavos a que les dedicaran ritos y demás”. Y con las variantes que quieran, hoy, millones de años después, “la cosa sigue de similar forma”; imperando siempre, la fuerza o el engaño. “Y además las masas y muy convencidas, por las artimañas y mentiras “de los de siempre”; siguen adorando ídolos y santos, en número incalculable, por lo extendido de los miles de cultos que practica “el mono”, que no piensa ni deduce en lo absurdo de ello; pues se llega a un costumbrismo que en muchos casos, justifica las apetencias “humanas” del mono y con ello, se conforma, e incluso puede que se sienta feliz; y así sigue la vida desde la noche de los tiempos y por cuanto se ve esto va a durar muchísimos siglos más.

                                Bien, pues si sigue así y todos “los monos”, aceptan sus dioses y no se pelean entre ellos, por el máximo absurdo, cual es, el de, “mi dios es mucho mejor que el tuyo”; y por esa idiotez, se degollaron, quemaron, asesinaron o torturaron incontables millones de “monos”, ya que las peores guerras de que nos habla la horrible historia del mono terrícola, son precisamente, “las guerras de religión” (que en realidad fueron de robo o pillaje); “el mono” seguirá aletargado y vegetando como hasta aquí hizo, según se desprende por su triste historia y “su congelación neuronal”.

                                ¿Pero si no es así que otra solución le queda? Yo que me considero “un nada”; no me creo capaz de aconsejar a nadie, pero sí decir que como antes digo y a mí me va muy bien y duermo tranquilo, puede hacer lo que yo hago… “considerarme efecto y no causa de nada y esperar que ese Algo que me creara, me ayude a vivir en paz con el resto de la tribu o tribus “de monos” a que pertenezco”; y es por lo que reitero que practico aquello mejor que aprendí en este mundo: “No harás a nadie sea hombre, animal o vegetal, nada que tú no quieras que te hagan a ti mismo; y que hoy y visto la pudrición del propio planeta, añado que tampoco podemos hacer nada que atente con la integridad, ni a la tierra que pisamos, el agua que bebemos o que nos sirve para los mil usos en que la empleamos, ni al mar o al río o “charca” donde nos bañamos y mucho menos aún al aire u oxígeno que respiramos.

                                Si esa filosofía se cumpliese, seguro que viviríamos mucho mejor y en mucha mejor paz en que hoy vivimos o sobrevivimos; y al final… “lo que tenga que ser será; y nosotros obrando así, no tenemos por qué preocuparnos de todo ello”, por cuanto he dicho de que “no somos causa sino efecto”.

                                Por otra parte en realidad somos “aquello que también nos dijeron algunos pensadores o cabezas de religiones varias”, o sea que fuimos creados “a imagen y semejanza de Dios”… Por ello nuestra propia constitución individual, es otro grandioso misterio, ya que nuestro ser individual es como una miniatura o copia del grandioso Universo, puesto que lo conforman infinitas células y partículas que se pierden en lo infinitamente pequeño o inapreciable y que, “viven” en distancias “siderales” unos de otros; y toda esa maravilla, se forma cuando un diminuto espermatozoide nacido nadie sabe cómo ni por qué, en un cuerpo, sale lanzado del mismo por impulsos incontrolables y va en competición con otros millones y logra penetrar en el “huevo” (óvulo) de otro ser; y es entonces, cuando se inicia la creación o conformación “de otro universo humano”, el que en continua transformación, vive “lo que vive” y al final, muere y todo, lo que es materia, desaparece y “vuelve a la tierra que es la materia prima”.

                                De lo que dicen que hay de espiritual o espíritu individual, nada se sabe.

                                Por ello; por todo ello, es absurdo sufrir más… “piensa, trabaja y camina”; vive la vida lo mejor que puedas y con la máxima tranquilidad que puedas atesorar; y no te preocupes más… “Puede ser verdad que el final no es el final”… Amén

Jaén: 07 de Abril del 2019 y tras varios días en ultimar estas reflexiones

IV

Yo y la fuerza de la gravedad

                                 Sí… adrede me coloco el primero, puesto que después de considerarme “un nada”, como ya he desarrollado en recientes artículos; también me considero el primero de todos y de todo, en este Universo, en que fui creado, “sin mi permiso”; puesto que esa, “cuasi inexistente nada en que me valoro, es algo que existe y piensa por sí mismo”; y aunque consciente igualmente de que seré destruido por cuanto ello es ley universal; pero mientras piense, existo, me valoro y me quiero como a lo único que de verdad, merece quererse, en esta “dolorosa” existencia que he vivido y que considero, es similar a las de todos los demás (“pobres criaturas”) que al igual que yo, si es que piensan, en las terribles palabras que atormentaron siempre a ese animal autotitulado “ser humano”; y al que consideré mucho más infeliz, que a todos los demás, ya que… “El qué, el por qué, el para qué, e incluso el vivir la eternidad”; son cargas que encierran los misterios, del ser, sentir, pensar y sufrir y no hay respuestas.

                                 Y ahora diré el porqué de este preámbulo que no es de locos, sino más bien, de miserables impotentes; pero con la inteligencia suficiente, como para enfrentarse a la realidad y sin miedo alguno.

                                LA GRAVEDAD Y EL UNIVERSO: Días atrás en ese ya mucho tiempo que cada día me sobra, tropecé en la televisión, con uno de los programas que sobre ese gran misterio, cual es El Universo; unos denominados “sabios”, con todo lujo y derroche de imágenes espaciales, explicaban lo que es esa enorme fuerza, cuyo misterio desconocen, pero que sí que afirman; es la que aparte de mover, todo el inconmensurable aparato espacial, es la que en realidad, lo va destruyendo todo, llegado el momento de su destrucción, y cuando a “cada cuerpo”, en cuya fuerza equilibrada, se mantiene “con vida”; le llega el momento de desaparecer y ser disuelto, o esparcido por esas inconmensurables extensiones, que al final; y en simas desconocidas, que denominan como “agujeros negros”; sus restos, son tragados para ir a sumergirse en ni saben dónde, como trataré de sintetizar, explicando lo que vi, las sensaciones que me produjeron, y la total paz que al final sentí; puesto que asumí totalmente mi cuasi no existir, e incluso el no ser, “ni el nada que pensé”.

                                Al ir oyendo las distancias entre cuerpos denominados grandes (galaxias, que a su vez contienen millones de sistemas solares y muchos más millones de planetas) y que cuentan o valoran, en algo inalcanzable para la mayoría, cuales son “los años luz”; nuestra miserable existencia, que aquí la contamos como, “años Tierra Sol”, es algo que por lo insignificante, da risa al inteligente; y miedo terrorífico, al que no sabe encajar, “la nada que en realidad es cada cual”, sea rey o lacayo, tenga dinero o no, sea de familia de alta alcurnia, o de las que procedemos de la plebe; el caso es igual.

                                Por ello, por todo ello, el inteligente, que se detenga, analice cuanto hoy escribo muy resumido; busque y vea en Internet, uno de los muchos documentales que hay sobre estos temas; y analice fríamente el tema; y luego que se dedique a vivir, dejando igualmente vivir a todos los demás. No se necesita mucho para lograr ello con un poco de generosidad. Y finalmente, que espere sin miedos a que le llegue la hora, “de entregar la cuchara” (como hace mucho tiempo me dijo uno de “la plebe”); puesto que ese es el único fin, con el que contamos con la certeza plena que ha de llegar en su momento. ¿Después? ¡Ah!...?                     

Jaén: 01 de Mayo del 2019

 

V

Ver a Dios

                                 Nadie sabe quién es Dios, cuál es su figura y mucho menos sus dimensiones; por tanto fácilmente es deducible, que… “nadie pudo ver a Dios”. Por tanto los relatos que conocemos, son elucubraciones de seres, “más o menos religiosos”; pero que nunca vieron a la deidad y menos pudieron hablar con la misma; se queda todo en unos dogmas discutibles; y una fe, que no tiene “agarre” en el gran misterio que encierra esa palabra, que en nuestro idioma es Dios; pero que tiene tantos nombres como idiomas o dialectos existen; puesto que lo curioso es que todos o casi todos los pueblos de los  “monos humanos”, llegaron a la conclusión de que hay, “un Ser Supremo y al que han de obedecer todos los demás subalternos y del primero al último”.

                                Pero dicho cuanto antecede y yo como creyente, creo en esa Unidad Indiscutible y en la que no pueden existir “asambleas de opinantes” y la que simplificamos con otro nombre misterioso cual es “Universo”; en el que si bien no podemos fijar imagen que lo abarque, pero sí fijándonos en sus obras, podemos “ver a Dios”; puesto que “Dios está presente y visible en cualquier obra que el mono humano no pudo hacer; por tanto lo que no pudo hacer el hombre, lo hizo eso que denominamos Dios”; y “las obras divinas son inmensas, puesto que van desde la partícula más ínfima hasta la obra más enorme, extensa, o bella que la Naturaleza muestra al hombre”.

                                Así pues, yo “he visto a Dios esta misma mañana”, simplemente viendo como empieza a abrir el capullo, de un “rosal del pacífico”; de color rojo, bellísimo y cuya flor va a vivir no más de cuarenta y ocho horas; y lo he visto admirado, desde mi baño particular, por la ventana que da al patio que poseo y dónde tengo unas docenas de tiestos, de plantas y flores, en todos los cuales puedo “ver a Dios”, simplemente siguiendo sus transformaciones naturales y que a lo largo del año, se producen sin interrupción y por la fuerza que dimana de esa Creación, maravillosa y que hoy yo presento de esta simple forma, entendible por cualquier “mono humano”, que llegue a un mínimo grado de discernimiento inteligente.

                                En obras más grandes, a Dios se le puede ver… “en el nacimiento de un niño, de un perro, de una tortuga, de un insecto u oruga y sus transformaciones; puesto que en todo ello, hay un proceso, “divino”; y que los investigadores nos han mostrado y relatado de principio a fin, maravillándonos de todo ello y significándonos, al propio tiempo; “la nada que somos individualmente”; sin dejar de ser igualmente, la maravilla que es cualquier ser humano… “u hoja de cualquier árbol, si es que la examinamos con la minuciosidad que hay que hacerlo”.

                                Pero “como todo lo que nace ha de morir”; al menos en el plano en que nos tienen “o estamos”, es así; el miedo o terror humano es ese, principalmente, aparte del, “de dónde vengo, qué hago aquí y a dónde voy”; la mayoría de “monos humanos ni sabe ni quiere llegar a esos extremos puesto que les da un miedo intenso”.

                                Por ello y recordando al poeta hindú Rabindranat Tagore; “la vida es un regalo y merece ser vivida”; por tanto vivámosla y cuanto más larga sea, mejor; y pese a los “baches y calamidades”, que todos pasamos en ella, pero los que nos curten, para hacernos cada vez más fuerte ante el misterio del “ser o no ser”; que es lo que hoy me permite realizar este artículo, sin miedo alguno al futuro y mucho menos al pasado; puesto que firmemente me considero, “efecto y no causa de nada, puesto que yo no pude crearme a mí mismo; si acaso formarme puede que sí”; pero tampoco estoy muy seguro de ello; y por cuanto aquel fraile o monje alemán, dijera hace siglos; “Somos marionetas cuyos hilos mueve Dios”; lo dijo aquel Lutero famoso y que quiso reformar la religión en que profesaba, pero sin mucho éxito por tal y como marcha el planeta.

                                Yo ya elegí la mía y procuro practicarla en la intimidad y soledad en que siempre vive “el mono humano”.

                                No hagas a nadie nada que no quieras que a ti te hagan, sea un ser humano, un animal o una planta; incluso a la tierra que pisas y que fue la que te dio la vida; si así lo haces, notarás un estado de bienestar que ni te lo imaginas.

                                Lo que después de mi muerte, “me encuentre si es que me encuentro algo; la verdad, hace ya mucho tiempo que dejó de preocuparme”; trato de vivir la vida que me quede, a tenor con lo que dijo, el poeta arriba mentado; considero es lo mejor.

Jaén: 17 de Agosto del 2019

ATRAS / PAGINA PRINCIPAL