REFLEXIONES SOBRE EL " T A O "

 

             ( LAO TSE: de su libro TAO TE KING )

 

     En todo Estado, cuanto más estricta es la organización, más débil es la capacidad creadora de sus habitantes.

 

     Una vez cumplida la obra, retírate, tal es la ley del cielo.

 

     Producir y hacer crecer, producir sin apropiarse, actuar sin esperar, guiar sin constreñir, es la virtud suprema.

 

     Se debe temer ese estudio que los hombres temen, porque todo estudio es interminable.

 

     Si los fenómenos del cielo y de la tierra no son duraderos, ¿cómo las acciones humanas podrían serlo?.

 

     Quien se alza sobre la punta de los pies no se mantendrá mucho tiempo en pie. Quien da grandes zancadas no llegará muy lejos. Quien se exhibe no deslumbrará. Quien se afirma no se impondrá. Quien se glorifica no verá su mérito reconocido. Quien se exalta no se convertirá en jefe... Aquel que conoce la ley de la naturaleza no erigirá así su morada.

 

     Marchar bien es marchar sin dejar rodadas ni huellas.

     Hablar bien es hablar sin cometer errores ni atraer reproches.

     Calcular bien es calcular sin tener que recurrir a varitas ni tablas.

 

     El hombre de bien es el dueño del hombre de no-bien.

     El hombre de no-bien no es más que la materia bruta del hombre de bien.

     Aquel que no reverencia ni al maestro ni a la materia, se extraviará grandemente a despecho de su inteligencia.     Ahí reside el secreto de la sabiduría.

 

     Las armas son instrumentos nefastos y repugnan a todos.     Aquel que comprende el Tao no las adopta.

 

     Quien conoce a otros es inteligente, quien se conoce es iluminado, quien vence a otros es fuerte, quien se vence a si mismo tiene la fuerza del alma.

 

     Yo enseño esto a las gentes: "El hombre violento no tendrá una muerte natural".     ¡Que aquel que lo ha dicho sea mi maestro!.

 

     Quien sepa limitarse tendrá siempre bastante.

 

     Ser bueno frente a los buenos y bueno también hacia aquellos que no lo son, es poseer la bondad misma.

 

     Vestir con ropas bordadas , ceñirse de espadas cortantes, hartarse de beber y de comer, acumular riquezas, todo ello se llama robo y mentira y no tiene nada del Tao.

 

     Lo que está bien plantado no puede ser arrancado, lo que está bien abrazado no puede soltarse.

     Es gracias a la virtud que el hijo y el nieto celebran sin desfallecer el culto a los antepasados.

     Aquel que sabe no habla, aquel que habla no sabe.

 

     Contra más interdictos y prohibiciones hay, más el pueblo se empobrece; contra más armas cortantes se poseen, más desorden se padece; contra más se desarrolla la inteligencia fabricatoria, más se difunden extraños productos; contra más se multiplican las leyes y la ordenanzas, más pululan los ladrones y bandidos.

 

     Para gobernar a los hombres y servir al cielo, nada vale tanto como la moderación, porque sólo aquel que practica la moderación obtendrá de buena hora el Tao.

 

     Previene el mal antes que sea, pon orden antes que estalle el desorden.

 

     El pueblo está hambriento porque sus dirigentes le abruman de impuestos. Por eso tiene hambre.

     El pueblo es indócil porque sus dirigentes son demasiado emprendedores. Eso le hace indócil.

     El pueblo desprecia la muerte porque su vida es demasiado dura. Eso es lo que le hace despreciar la muerte.      Sólo aquel para quien la vida no es demasiado dura puede apreciar la vida.

 

     Las palabras verdaderas no son agradables; las palabras agradables no son verdaderas.

     El hombre de bien no es un orador; un orador no es un hombre de bien.

     La inteligencia no es la erudición; la erudición no es la inteligencia.

 

Recopilado el 10 noviembre 1994 en Jaén

     Antonio García Fuentes

 

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