Nº 1

                    NOCTURNIDAD Y ALEVOSÍA

        Lo que hoy comento, ocurre en la ciudad de Jaén entre los días 28 al 30 del pasado enero (mi espacio semanal me obliga a “esperar” y publico cuando puedo) pero como antes ha ocurrido con profusión y lo seguirá ocurriendo después, tristemente mi artículo no va a pasar de una de las más “tristes actualidades”, de nuestra capital.

            Solemos ir, mi esposa y yo, a desayunar en esa entrañable y típica calle peatonal cual es la denominada “Nueva” y siempre al bajar por las escaleras que la comunican con la de “Virgen de la Capilla”, encontramos motivos de incomprensión, cuando no de indignación, por cuanto allí se ve casi cada día. El panorama es el siguiente.

            Contenedores de basuras, de los que inteligentemente dotó el servicio municipal de limpieza a los establecimientos hoteleros que allí proliferan; están tirados por el suelo, algunas veces pisoteados o rotos y las basuras esparcidas. Esos establecimientos antes mentados, que incluso “un día” se unieron para engalanar y adornar tan grato rincón jaenero, han terminado por no hacer nada de nada. Los grandes y bien seleccionados, maceteros, que en su día tuvieron “plantas vivas”, han terminado por estar vacíos, llenos alguno de ellos de papeles, envases y otras suciedades, donde incluso se puede apreciar, que las humedades que contienen, no son otra cosas que orines de “pobres diablos” y por último, cuando esto escribo, ya han roto varios de ellos, los que por ser bastante grandes y sólidos, es de suponer “el esfuerzo” y ruido  que han tenido que producir los antes  mentados y pobres diablos. Los que más que  de otra cosa, son dignos de lástima y conmiseración, pues se necesita ser poca cosa y carecer de un mínimo de personalidad para efectuar tan deleznables hechos, que sólo daño dejan tras de si.

Cuasi simultáneamente, “esos engendros humanóides”, parece ser (así me lo han contado) que pegan fuego a un contenedor de escombros y restos inservibles, procedentes de las obras de un nuevo establecimiento bancario, que abre sus puertas en  el primer tramo del Paseo de la Estación y se produce tal tipo de hoguera, que prende en la cabina y motor de una furgoneta que allí hay aparcada y la que queda inutilizada y con daños, que quizá no sean ya recuperables y tengan que "tirarla” en el desguace.

            Llegan a mis oídos los comentarios de una vecina de la citada Calle Nueva y tal y como me lo cuentan, lo digo, puesto que la descripción es todo un relato.

             Ocurre, que ésta vecina al oír de madrugada, el escándalo y los ruidos que producen éstos ya delincuentes (atentan contra la propiedad privada y municipal) se sobresalta y sale o mira por su ventana o balcón, con el consiguiente cuidado para que no la vean, puesto que teme los improperios o insultos que pudiera recibir y no sabemos si alguna pedrada, puesto que ya no sabemos como reaccionarían éstos pobres seres.

            Y prestando atención oye el siguiente diálogo.

            -¡Vamos a rayar coches!. (dice uno de “la partida”, puesto que son grupo).

            -¡¡Nó!!: hoy vamos “a dejar en paz” a los coches, tengo pesando “otra cosa”.

            Responde, quien parece ser el jefe de la partida, compuesta por varios jóvenes, se me dice, de más de veinte años de edad; o sea que no son “chiquillos o mozalbetes”, son hombres (es un decir) “hechos, pero más torcidos que derechos”.

            Desconocemos, si “la otra cosa”, fue pagar fuego al citado contenedor o vete tu a saber lo que hicieran, puesto que no es sólo los hechos que comento, ya que Jaén, es un ejemplo de un tal tipo de abandono, que parece ser que ni tenemos alcalde y policía municipal y menos aún, otro tipo de “fuerzas”, las que o no actúan por que no reciben órdenes, por que están durmiendo, o por no sabemos qué; pues en el caso de la Calle Nueva, simplemente controlando “las tres entradas o salidas”; los que allí hubiese en cualquier madrugada, eran cogidos como “a ratas” (y que me perdonen estos roedores, que actúan como lo que son) y desde luego, (yo) les hacía pagar los daños y perjuicios “a peso de oro”, además publicaba sus nombres en los periódicos y sin nada de “presuntos”, pues cuando se coge a alguien “con las manos en la masa”, lo de presunto, es simplemente un insulto, para  quienes suelen comportarse como buenos ciudadanos y además pagan puntualmente los impuestos, que en teoría, sirven para mantener la paz ciudadana, eliminar delincuentes y gamberros y otras cosas que hoy no digo. 30-01-2000

 

ATRAS / PAGINA PRINCIPAL