Nº 11

 

LLEGÓ  “LA ACEITITIS”

            Se me ocurre denominarlo de esta peculiar manera, puesto que en realidad es una especie de enfermedad del olivar y como a mi parecer es la primera vez que aparece, pues hay que buscarle un nombre. Se sabía de su llegada antes o después, pero el hecho se produce “antes de tiempo” y por causas no previstas y que al parecer, son la entrada masiva de aceite de aceituna procedente de países “pobres” y que con arreglo a su nivel de vida, venden lo que producen. En  Marruecos y por ejemplo, aún no llega al equivalente de mil pesetas, la jornada de trabajo en el campo, amen de que ni Seguridad Social, ni vacaciones “ni nada de nada” y  “de lunes a sábado y con más horas”.

            El día que escribo este artículo, leo en grandes titulares lo siguiente: “El precio medio del aceite ha caído un 26,7 % desde que se inició la campaña actual – organizaciones agrarias coinciden en que el mercado ya está por debajo del nivel de rentabilidad del olivar” (Ideal 17-06-2000).

            O sea que “las vacas flacas ya han llegado” y ello es preocupante, muy preocupante, puesto que lo que ocurra en el olivar de Jaén, nos afecta (más o menos) a todos cuantos vivimos de lo que produce la provincia de Jaén; es claro que no a todos, puesto que cuantos viven y cobran de “la teta nacional” (políticos incluidos) a ellos lo que les va a suceder es que en sus cocinas se empleará el mejor  y único aceite, a precio más o menos similar, a como pagan la botella de algún determinado “y famoso” refresco internacional y que se vende “a mares”, precisamente por cuanto las inversiones que estas compañías realizan en publicidad y “lavados de cerebro”, son fabulosas; cosa que “el olivar” no ha hecho nunca; y poseyendo esa maravilla cual es el aceite de aceituna, va a terminar “teniéndoselo que comer el mismo, tirarlo Guadalquivir abajo, o venderlo al precio de las lechugas y a lo peor... en una feroz competencia de idiotas, en un sálvese el que pueda, que puede llegar”.

            Y tristemente el aceite es sólo un producto del olivar; el principal si se quiere, pero el que tiene una cantidad de salidas que el tiempo las dirá, aunque ese tiempo tardará aún mucho y puede llegar, cuando ya los actuales “vivos”, estemos todos muertos y enterrados... “Hace poco me han dicho que unas industriosas mujeres de la Sierra de Segura, han empezado a fabricar el buenísimo jabón de aceite de aceituna y desde aquel rincón serrano, dicen que pretenden iniciar su comercialización”. Nada que objetar, puesto que la sabiduría del hombre nos dice, que... “los más grandes árboles, proceden de las semillas más pequeñas” y a otro nivel, recordemos o sepamos y aprendamos, los orígenes de la cola americana o el chupa chups español; los que al igual que va a nacer ese jabón segureño, ambos productos internacionales, empezaron en un simple caldero que empezó a mover un ser humano inteligente y trabajador...?”.

            Lo he dicho más de una vez y lo “marcó” en la historia del aceite de aceituna andaluz, un cordobés de Baena, al que tienen que agradecer en dicha localidad, la denominación de origen que ostentan y el que quizá un poco o un bastante cabreado, dijo (y está escrito en los periódicos, de ahí lo que digo que quedara marcado)... “en vez de lamentarse y llorar en el casino... haced como yo... ir a vender el aceite en el Japón”. La cita no es exacta, por cuanto estoy escribiendo y cito de memoria, pero si que el mensaje es exacto y allí sigue en Baena, la empresa de éste hombre y su familia, los que supieron abrir caminos, abrir mercados y vendieron, venden y venderán su aceite, simplemente a como hay que venderlo y en los mercados que lo paguen, pues lo que venden es calidad y supieron propagarla en beneficio propio y de otros muchos. Lo que es meridianamente claro es que sus mercados no se los van a ceder a nadie y hacen pero que muy bien.

Es claro que al igual que ocurre con esa modélica empresa de la provincia de Córdoba, ocurre (debe ocurrir) con otras muchas de otros muchos lugares de la geografía olivarera española, pero también es claro y meridiano, que la inmensa mayoría, andan perdidos o semiperdidos... “en ese mar de olivos y en el gran lago de aceite de aceituna”, que (menos mal) “no se echa a perder en mucho tiempo si se sabe guardar, administrar, regular y controlar”. Pero todo ello no insta, a que se promuevan y fomenten nuevos mercados y se trate de incidir en los actuales, para crear nuevos consumos, pues repito y lo he hecho muchas veces. Siguen creciendo nuevos olivos que fueron plantados (se sigue plantando) ayer mismo y todo ello seguirá creando “la aceititis” y el que no lo vea, pienso sencillamente que necesita ya mismo, “unas buenas gafas” y un buen equipo que le diga y le aclare esas magníficas frases que indican cualquier técnica de avance, conservación y progreso.  “A donde, por donde, cómo y cuando”... Curiosamente me las enseñaron en “la mili” y no precisamente lo fueron por un militar profesional, sino por uno que como yo hacía la mili, pero como universitario y militar transitorio.

            Así es que ahora en el momento de crisis, es cuando se van a ver los que son capaces de sobrevivir y avanzar, o los que simplemente... “morirán de aceititis”.

            Y como he recordado a un elemento inteligente y válido, procedente de una universidad de los años sesenta (yo hice la mili en Melilla y en los años 1960/61) y cuyo nombre ni recuerdo; es el momento de que “todos los cerebros válidos de la Universidad de Jaén y otras”, se pongan en ebullición y “echen humo devanándose los sesos”, puesto que en ellos está gran parte de lo que pueda ser el futuro del olivar. Y que no nos vengan con cuentos de que falta dinero (por descontado que hay que ir a más y mejor dotación) puesto que de momento hay que valerse de lo que se tiene y hacerlo producir y que ello se note; pues como antes he dicho con “los calderos del chupa chups y otros”; hay que recordarle a los investigadores universitarios, que los mejores inventos y avances científicos, o muchos de ellos, vinieron de muy pobres instalaciones, generalmente particulares; pero las que en manos, de seres humanos inteligentes, trabajadores al grado máximo y observadores de todo lo que les preocupaba, llegaron a resultados asombrosos y nos legaron avances de todo tipo y los que para resumirlos, habría que realizar una buena enciclopedia; así es que “ánimo y al toro”, puesto que sólo o en gran medida dependemos de esos sesenta millones de olivos que dicen ya hay en producción en la provincia de Jaén y... los otros muchos (reitero) que siguen creciendo.

            Y aparte de lo que se investigue y se avance, recordemos que el aceite de aceituna sirve desde para “las sardinas en lata” (medida que habría que conseguir a nivel de Gobierno de España, puesto que las ancestrales conservas españolas en aceite, siempre lo fueron en el de aceituna y no de otro)... hasta para “motores de alto rendimiento”, pasando por un gel de baño, un “ungüento curamucho” y hasta para aliviar el picor de... “las almorranas”, pasando por la mahonesa (no mayonesa) que es tal, si se emplea el aceite de aceituna, si nó, esa salsa no puede denominarse como tal.

            Y me he referido a “motores de alto rendimiento” (por denominarlos de alguna manera extraordinaria) por cuanto y como ya indiqué hace algunos años: los israelitas, obtienen  de la aceituna procedente de un olivo denominado “Jojova o Yoyoba” (enanos)  un tipo de aceite para motores especiales, para coches de carreras, vehículos espaciales y otros (así se me aseguró); un tipo de lubricante por el que cobraban ya entonces, la enorme cantidad equivalente a veinte mil pesetas el kilo. Es claro que si de ese olivo se obtiene tal lubricante, de todos los olivos se puede obtener algo similar y si no de tan alta calidad, sí que válido para millones y millones de motores de automóviles, camiones, tractores, motocicletas y otros muchos similares. Recordemos que estamos en un mercado libre y se puede vender legalmente cualquier producto legal.

Jaén:17 Junio 2000

 

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