Nº 121

Hospital de Jaén

            Me encuentro sentado junto a la puerta “de quirófanos”; a mi esposa la van a intervenir en una larga “operación” que durará casi cinco horas; mientras leo, miro, oigo, observo y trato de distraer la mente de “lo que tengo encima”; es una operación grave y de “lo que hoy se lleva y que se denomina cáncer”. En “ese matar el tiempo” veo y observo cosas que voy anotando y que hoy les cuento.

            Nada que decir sobre el personal que trata y cuida a los enfermos; los que en general denotan muy buena profesionalidad y lo que es mucho más importante, una humanidad que destaca y que para mí, “es una gran medicina y que ayuda a curar al enfermo, o como mínimo a hacerle más agradable o menos penosa la estancia en un lugar donde nadie quisiera estar”. Felicitación sincera para esos componentes de la Seguridad Social española y que con ello confirman es uno de los mejores servicios públicos con los que aún cuenta esta “españa” (adrede con minúsculas) tan maltratada por sus administradores.

            Pero ahora “entremos” en los servicios auxiliares y complementos y aquí hay que criticar y mucho: Aún cuándo hay profusión de carteles ordenando silencio y por cuanto ello es otra medicina que recibe el enfermo allí encamado; no se respeta ello por los propios empleados del complejo hospitalario.

            Ha pasado delante de mi un “palé” industrial, igual al que puede haber en una nave  de empresa metalúrgica y que trabaje con hierros; puesto que este armatoste, que debe pesar cientos de kilos, circula por aquellos pasillos, con ruedas de hierro macizo y sin protección alguna; las que arman el ruido que pueden imaginar, al propio tiempo que las vibraciones se expanden por toda la planta. Algunos otros carros de reparto de suministros también dejan mucho que desear y por similares motivos… la puerta que tengo junto a mí y que en un minuto, puede abrirse veinte o más veces, cada vez que lo hace, al cerrar automáticamente, pega un portazo que se oye en todo el amplio hall de espera y donde estamos esperando docenas de familiares… “imaginen lo que ello será dentro del recinto de quirófanos y el efecto que puede representar para los que allí dentro trabajan o padecen”. ¡Insólito todo ello en un hospital del tipo que sea!

            Al ir a los ascensores, inexplicablemente no funcionan y no aparece cartel indicativo alguno; no funcionan “y punto” (hay tres: ¿no se pueden inutilizar de forma rotativa? Frente a mí, hay un rodapié que desapareció vete a saber cuándo; no hay papel higiénico en el servicio de caballeros y… “algunas otras pequeñas cosas, y que (se supone), allí tienen un servicio de cuido y mantenimiento que brilla por su ausencia, o que nadie vigila”. ¿Por qué?

Jaén: 25 de Julio del 2013 (los hechos que comento ocurrieron dos días atrás el día que operaron a mi esposa)

 

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