Nº 128

Los jardinillos y Tabernas y bares

            Los jardinillos, son un entrañable rincón de la ciudad, donde reina algo de lo idílico de un jardín verdadero; puesto que hay tranquilidad e incluso el rumor del agua en una verdadera fuente que mana sin mucho ruido; tiene bancos abundantes y abundan igualmente viejos árboles y un par de viejas palmeras. Por todo ello es un lugar muy frecuentado durante todo el día, puesto que incluso tiene un parque infantil y es un recreo ver a esos chiquitines solazarse en el mismo.

            Yo lo visito casi a diario y me suelo sentar en alguno de sus bancos a leer el “Viva Jaén”, que he recogido minutos antes en “la plaza de las palmeras” (hoy de la Constitución); por ello “lo tengo muy vigilado” y por lo mismo comento cuanto sigue.

            Hay un sistema de riego automático, muy mal diseñado, puesto que cuando lo ponen en marcha, riega jardines, bancos y partes del exterior, dejando algunas partes del jardín sin riego; por tanto imprescindible el arreglar ello (cosa que no costará dinero, simplemente regularlo), puesto que lleva desde años así y dadas las muchas quejas a los “jardineros”, no surte efecto. Imagine el lector lo que es llegar a sentarte en un banco y que lo encuentres “chorreando agua”.

            En cuanto al cuido “jardinero” deja mucho que desear y se nota la falta de vigilancia del jefe del servicio; no detallo puesto que eso lo dejo para quien corresponda. También aquello es “un jardín para perros” y las consecuencias, también son otros los que tienen que verlas “y olerlas”, puesto que destacan y en verano mucho más. Todo esto deben conocerlo de sobras, los que hoy gobiernan el municipio, puesto que su sede política está “a dos pasos” y muchos de sus componentes pasan por la plaza de forma cuasi diaria. Esperemos tomen nota de todo ello y se corrijan y cuiden todos estos detalles, para que ese rincón jaenero sea lo que debe ser… “y no lo que es”.

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Tabernas y bares

            Como ya soy viejo, he conocido el chato de vino de Valdepeñas a 0,50 céntimos de peseta; y la caña de cerveza a 1,20 y además con ambos servicios te ponían tapa. Eran tiempos en que también podías entrar a una taberna y pedir un litro o medio de vino y sentarte con algunos amigos, “a conrearlo” (conrear palabra entrañablemente de aquí equivalente a dilatar)… para que durase más; también en verano se disfrutaba en esas tabernas del fresquito vaso de ponche de melocotón, cuya tapa y pinchada en un mondadientes, era un trozo de ese melocotón que nadaba en el ponche, el que con bajísima graduación alcohólica permitía beber más y así calmar la sed.

            Eran tiempos muy duros (mucho más que los actuales) y en los que para “salir adelante o simplemente sobrevivir”; muchos instalaron una modesta taberna, en cuasi cualquier lugar habitable; generalmente matrimonios, en los que la mujer, generalmente buena cocinera (entonces casi todas las mujeres lo eran) y la que con “la maña” que todas tenían, para guisar con productos económicos y que resultaran bien; lograban tapas apetitosas, que eran el señuelo de la taberna; puesto que el vino (reitero) generalmente era el blanco “peleón” de Valdepeñas y comprar un barril de vino, no necesitaba mucho dinero; aparte que aquí había “grandes almacenes” (Sinforoso y alguno otro) que también daban sus vinos “al fiado”; ya digo, era un sobrevivir, iniciando un modesto negocio, alguno de los cuales llegó a ser famoso y marcó escuela. Había entonces, muchas tabernas y pequeños bares, cuasi en cada esquina, cada calle o cada rincón. No se necesitaban “muchos papeles ni mucho dinero para instalar uno”.

            Había algunas tabernas más “clásicas” y que eran visitadas por las clases más pudientes (Gorrión, La Manchega… y) y “las fuerzas vivas”; puesto que la Diputación estaba cerca, y allí moraban, el gobernador, los tribunales, la comisaría de policía; igualmente el ayuntamiento “estaba a un tiro de piedra”, y algunos más estamentos… era “el aún pequeño Jaén”,  que terminaba, en “las Hermanitas de los pobres”.

            He recordado todo ello y quiero hacerlo notar, puesto que en “Viva Jaén”, no hace mucho se hablaba de los muchos bares que hay en Jaén y los que cierran y abren. No es nada nuevo en esta ciudad; “son hoy otros tiempos de sobrevivir”… Y para servir un vaso de vino, una caña de cerveza, un café con leche y media tostada, amén de alguna que otra apetitosa tapa, no se necesita mucho (sí muchos más papeles y dinero, hoy se pagan infinitamente muchos más impuestos)… “si bien y como entonces, los que salen adelante, “es porque trabajan como negros” y como entonces, suelen ser, los que lo hacen en parejas bien avenidas”. Sí, son tiempos duros, ya veremos si como entonces, en las tabernas aparecen vendedores ambulantes, de cangrejos, camarones, almendras y cacahuetes, o incluso los entonces famosos garbanzos “tostaos”; monopolio, torrecampeño… o “los hojaldres calientes” de Martos. Pedigüeños sí que pululan… “o sea como entonces abundaban”; la pobreza ha vuelto a España y abundantemente.

Jaén: 23 de Octubre del 2013

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