Nº 15

 

 

EL PEQUEÑO COMERCIANTE O INDUSTRIAL Y SUS MUY GRAVES PROBLEMAS ACTUALES

LIBERTAD DE HORARIO – EL GRAN ENGAÑO

            EL ABUSO DE “LOS TIBURONES-BALLENA”

            Uno no tiene por menos que maravillarse, cuando una vez más quienes verdaderamente mandan (el dinero: único poder) nos quieren colocar la “ley del embudo” y el Gobierno de turno sirve de cómplice, aprueba y “felicita” las nuevas ideas y nos pone a todos al servicio de esa minoría (que cada vez lo será más) que acumula inmensas riquezas en base a eso mismo; o sea, “leyes a medida y complicidad gubernativa”; y me explico.

Nos empezaron a vender como una panacea, la libertad de horarios de apertura de comercios y ahora tras las pertinentes “escalas”, tratan de cerrar el círculo y pretenden que el comercio tenga abierto los 365 días de cada año (366 si es bisiesto), para así, “facilitar” las compras al consumidor, al que hay que darle (claro está) “todo tipo de facilidades para que vacíe su cartera cuanto antes”.

            El motivo es ese, exclusivamente ese, que el consumo llegue al máximo y que el consumidor se autoexprima económicamente en “el gran bazar”, puesto que el dios moderno se denomina “consumo” y sus altares máximos son los grandes comercios, los que como antiguamente ocurría, con santuarios y catedrales, sirven para atraer a las masas y que en ellos dejen todo cuanto de valor monetario lleven encima y se lleven a casa, muchos recuerdos e ilusiones y “algunas cosas necesarias”.

            Los pequeños comercios y como “las pequeñas parroquias”, sirvan sólo en sus mínimas y perentorias necesidades a “sus parroquianos”, los que cuando tengan que gastar lo máximo que les permita su poder adquisitivo, tengan que ir a “las grandes catedrales y sus muy surtidos altares de todo cuanto va a deslumbrar al nuevo y muchas veces idiota, siervo del consumo”. Cuando es mucho mejor comprar en el pequeño comercio, sencillamente por cuanto en él, el consumidor puede controlar el gasto mucho mejor, pues... ¿Cuántas veces en “la gran superficie” ese idiota consumidor que no sabe comprar, se ha visto en el bochorno de tener que dejar “cosas” en la caja, sencillamente por cuanto no lleva dinero suficiente para pagar y lamenta (entonces) la idiotez de haber comprado tanto?.

            Por todo ello se toman las medidas que hoy ocupan y preocupan a todo el comercio pequeño, el que se sabe impotente para competir con los “nuevos monstruos”, los que tienen todo, todo, todo... lo necesario para imponer sus normas y convencer por la fuerza (fuerza es aunque sea esgrimida con toda sutileza) a quienes, impotentes para pensar y menos para oponer resistencia, sucumbirán

            Pero el pequeño comercio y “sus representantes”, no es que no tengan fuerza, es que no saben esgrimirla por cuanto la desorganización así lo permite, cuando no, “la sutil politización y “el chupe” de los arribistas, sibilinamente lo impiden”; puesto que no nos quepa la menor duda, que los que más impuestos pagan, son las masas de pequeños comerciantes e industriales, los que no pueden evadirse de nada, por cuanto las leyes son mucho más duras para el pequeño, en relación a su verdadera fuerza y poder económico. Cosa diferentes es si supiesen poner “sus verdaderas fuerzas” (impuestos que pagan cada año de forma global y total) en relación a las de los grandes “tiburones”, que pagan lo mínimo que pueden y además se acogen a todas cuantas subvenciones, exenciones y ayudas, “se les arbitran”, pues para ello cuentan con el poder del dinero y la organización suficiente “para que no se escape nada de nada”.

            Pero puestos a ser “ecuánimes”... ¿Por qué nuestros nuevos benefactores (los gobiernos a todos sus niveles) no se aplican la misma ley y nos facilitan todo lo demás?... “pues no sólo de pan –y consumo- vive el hombre y cuasi siervo actual”.

            Veamos: Si es verdad que “todo” se hace para facilitar la labor a quienes trabajan y no pueden acudir a los comercios “de siempre a las horas de siempre”... “ya mismo tiene que hacer lo mismo la Administración central, autonómica, municipal, provincial y “similares”. ¿Y saben el por qué de ello?. Pues por cuanto todas esas masas de trabajadores y trabajadoras, tienen que “arreglar” papeles, pagos, algunos cobros (pocos) ir a los diez mil departamentos oficiales de todo tipo y que por poner dos extremos, pudiéramos señalar desde... el museo al dispensario sanitario, desde Hacienda al pago del recibo del agua, o las oficinas del ayuntamiento; y desde al notario, registro de la propiedad, hasta el banco o caja de ahorros para gestionar lo que sea (los “automáticos” para sacar dinero son otra trampa a tener en cuenta) y... Telefónica, Sevillana y... ¿cuántos lugares más, de tipo monopolio abierto o encubierto?.

            Sí, en mayoría, esos lugares están sujetos a jornadas limitadas, generalmente con horarios reducidos en relación a la generalidad de trabajadores de los diez mil oficios, cierran –muchas veces el departamento- cuando les viene en gana. Generalmente vas y el que tiene que atenderte, se ha ido a tomar café, merendar, al mercado de compras, o simplemente a dar un paseo, puesto que puede –incluso- que “harto de no hacer nada”, el pobre esté deprimido. Y por descontado, hay que arbitrar medidas para que Julio y Agosto, no sea “la enfermedad paralizante que anula el pulso de toda España”. Por tanto cualquier oficina o departamento oficial u oficioso, tiene que estar abierto los 365 días de cada año y al menos doce horas en una jornada continua igual a la que se ha asignado para “ayudarnos” las grandes superficies comerciales.

            Y reiteremos sobre la mayor cuantía que en conjunto pagan de todo tipo de impuestos los pequeños comerciantes en relación a los “seis tiburones-ballenas que todo se lo tragan”. Igualmente (“y si no a contar”) el pequeño comercio mantiene muchísimo más contingente de trabajadores asalariados que esos “tiburones-ballena”, puesto que se ha publicado que de cada 100 empleos en España, 90 o más lo mantienen las pequeñas industrias y comercios españoles, así pues a organizarse y a que no nos engañen.

            Lógico, pues lo que la organización “PEYMECO” de Jaén, está realizando en sus actividades (“hasta ahora pacíficas y civilizadas”) y el que se presenten cada semana ante las puertas del ayuntamiento (“único culpable de todo lo que está ocurriendo a cara de perro”) y que recaben de la inutilidad de los gobernantes municipales (ojo que son mayoría y pueden tomar las decisiones que quieran) el que ya no sea autorizada ninguna (reitero ni una más) de las organizaciones de “tiburones-ballena”, pues que duda cabe que al final van a copar la mayoría de la venta de la Capital y entonces...?.

            Entonces se cerrarán muchos más comercios de los que ya han cerrado, pues el que no vea esto último que digo, que se fije en tanto y tanto local como hoy está cerrado y que hace años era ocupado por algún tipo de tienda y que repare igualmente en los cientos y cientos de locales vacíos llevan ya diez años y que no se abren, sencillamente por cuanto tienen miedo de emprender algo nuevo y familiar, por que además “los asan” a impuestos e inconvenientes, cosa contraria a lo que hacen con “los tiburones-ballena”, a los que les facilitan todo, incluso aparcamientos y lo que necesiten... ¡Nó faltaría más!... si es necesario se les ponen hasta “toallitas, gel y el bidé oportuno”.

            El pequeño a pagar y callar y sepa el pequeño que mientras menos queden, van a pagar más, puesto que la merma de impuestos municipales en el sector, tendrá que cubrirla el inepto ayuntamiento con lo que primero tenga a mano y como siempre lo que tiene a mano es subir cuotas o crear nuevos impuestos. Así pues, o se organizan el pequeño comercio e industrial y lo hacen independientemente (fuera de las arcaicas organizaciones empresariales que apenas a nadie representa en realidad) plantando cara con la suficiente contundencia, o van a ser comidos “por sopas” y luego “a llorar, en cualquier esquina o escalón”. Y si se pierde pequeño y mediano comercio, no olvidemos que estamos perdiendo todos los jaeneros y jiennenses un recurso que es vital para todos.

 

 

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