Nº 184

NACE UN MUSEO DE INTERÉS MUNDIAL

 “EL ÍBERO”

            Vino a inaugurarlo el propio rey de España, en mi ciudad natal (Jaén) el pasado once de diciembre y es que en esta aún muy desconocida Andalucía y dentro de ella, la provincia de Jaén, hay mucho por aprender de la tan pomposa civilización occidental, de la que sólo se habla principalmente de los griegos y los latinos.

            Aquí y lo dice La Biblia, ya había relaciones comerciales entre el rey David y los tartésicos, (Tartesos o Tartessos); también el que estos fueron prestamistas de ciudades griegas y en metales preciosos; más tarde otros como aliados de los cartagineses en “guerra a muerte” contra Roma; y muchas cosas más. Pero como afirmara Napoleón, “la historia la escriben los vencedores”; pero aun así se sabe mucho de todo lo anterior, esbozado por mi en líneas anteriores y por ello, ese gran museo ibero, tiene un enorme futuro si saben organizar sus cuidadores, todo cuanto hay por decir al resto del mundo; ya que geográficamente está magníficamente situado; “a un paso de Granada y a otro de Córdoba, con las que conforma un vértice que permite visitarlas desde Jaén,  a sólo 45 minutos y por excelentes autovías, y con cuyo trío, se pueden organizar una semana del mejor de los turismos mundiales, para disfrutar tanto del alma como del cuerpo, por cuantos placeres estas tres ciudades contienen”.

            Por mi parte, llevo casi cuarenta años hablando de todo ello y mis innumerables escritos lo prueban, como por ejemplo el texto que sigue y que data de más de veinte años atrás: lean y valoren: gracias.

 “LA CABEZA DEL GUERRERO”

 No es la primera vez que escribo sobre el tema, al fin y al cabo los considero mis antepasados, puesto que nací a unos 40 km. De distancia de donde aparecieran tan maravillosos vestigios civilizatorios (como sabemos es un conjunto) y además tengo el privilegio de vivir donde nací y por tanto, puedo visitar el museo donde se encuentra junto con otros valiosísimos vestigios de la civilización íbera o ibera, ya que “lo tengo” a no más de quince minutos andando, desde donde “escribo”. Es claro que me refiero al Museo Provincial de Jaén, considerado como de los mejores “de provincias” y muchos del extranjero.

            Ya me maravilló el torso del tal guerrero, el que apareció antes que “su cabeza” y es claro que me refiero a la armadura que lo protege, puesto que similar en diseño, a la que la propia Naturaleza, diseñara para “los cangrejos”, las partes vitales están protegidas por lo que se supone, son protecciones de cuero endurecido y que dejan a las articulaciones en perfecta libertad de movimiento; todo lo cual y “visto con la imaginación”, es de maravilla, puesto que la agilidad se multiplicaría, al ser menos pesado el cuero que el bronce o cobre; más cómodo por ser material natural y asimilable a la piel, dejaría al guerrero con toda su potencia para defenderse o atacar, con las máximas posibilidades de defensa o victoria. La cabeza igualmente está protegida por un muy bello y “funcional” casco, que igualmente da la sensación de haber sido diseñado, pensando en el peso, la comodidad y la máxima seguridad de quien va a tener que portarlo en un combate, que muchas veces, debió ser, “a vida o muerte”.

Todo ello es para pensarlo muy detenidamente, pues “aquellas” no debieron ser tribus como fueron catalogadas, ni muchos menos; ya poseían dos alfabetos perfectamente catalogados entre los más importantes del mundo conocido. Eran el  “túrdulo o turdetano” y el “ibero o íbero”.

            Por otra parte y siglos después de las fechas en que son datadas estas esculturas (s.V a.C.); se produce un hecho histórico y datado por la Historia Mundial, a sólo setenta kilómetros de donde fueran encontradas. Sí; es en Cástulo, donde se detiene Aníbal, casa con la hija del “reyezuelo” (puede que fuera más Rey que lo que es reconocido) y cuyo nombre se nos dice fue el de “Himilce” y lo que notoriamente no fue un casamiento por amor, sino más bien, un pacto entre caudillos y aliados que combaten contra Roma y que si ganan, esperan gran botín de guerra.

            Aníbal va camino de Roma y va recabando ayudas, en forma de pertrechos y hombres, así como dinero en metálico. Y el tal “reyezuelo”, posee bastante de todo ello, puesto que entre otras “cosas”, es dueño de importantes minas de plata, que explotaba en la vecina Sierra Morena.

           Recordemos igualmente como arma terrible, la denominada “falcata” ibera, posiblemente (casi seguro) antecesora de la que luego fuera temible espada corta de las legiones romanas. Igualmente hay que destacar a los jinetes iberos y su valentía y magnífica preparación para combatir a caballo y con lanza.

         Recordemos igualmente que es la ciudad hoy conocida como Jaén, la que resiste a las legiones romanas como último baluarte púnico en la Península Ibérica, puesto que cae en poder de Roma, posteriormente a “Cartagonova” (hoy, Cartagena). Así pues, de aquella antigua Jaén (con otro de sus nombres, tuvo seis o siete) aquellas legiones romanas, digo: hubieron de levantar el cerco y continuar, para luego volver... y cuando por fin, logran conquistar a aquella ciudad, pasan a cuchillo a cuantos se resisten y llevan a Roma a los que cogen con vida, los pasean por la metrópoli como gran trofeo de guerra, e indudablemente aquellos “restos” de fieros íberos, son vendidos como esclavos. Lo que era “lo normal” en aquellas épocas.

            Jaén tiene una larga y trágica historia y “muy desconocida”; baste señalar que está registrada en la Historia con los nombres de “Aurgi, Origen, Auringi, Elinga, Advinge, Flavia (romana), Geen (árabe) y “algunos más”, hasta la denominación actual de Jaén y con la que ya tiene cuasi un milenio. Y digo lo de trágica, puesto que en cada ocasión del “cambio de nombre”; hay que “ver” pasada a cuchillo la elite dominante (la masa y la plebe simplemente cambia de “dueño”) o huyendo... y al vencedor imponiendo lo que sólo puede imponerse “con la espada y la violencia máxima”.

            Por todo ello, todo el alto valle del Guadalquivir, donde está hoy enclavada la que conocemos como Provincia de Jaén, es en realidad un inmenso “solar” o yacimiento de restos arqueológicos, donde ya fueran encontrados tesoros valiosos y artísticos, que hoy enriquecen museos nacionales y extranjeros... y siguen apareciendo hallazgos muy interesantes, puesto que prácticamente donde se excava, se encuentra algo y de ello estamos siendo informados cada día y pese a los no muy abundantes recursos que son dedicados a ello. “Siempre nos cubren las miserias propias y del Gobierno Central, así como del ahora “pomposo” regional, que nos tiene como “una colonia romana”.

Es claro que esta tierra, protegida por importantes cadenas montañosas, rica en todo lo que de verdad es “la riqueza natural”, fue asentamiento de vete tú a saber cuántos pueblos o civilizaciones y su procedencia, los que muchas veces (muchísimas) tuvieron que combatir, precisamente por ello mismo... “eran muy ricos y envidiados”.

             Pero vuelvo a “la cabeza del guerrero” y la que felizmente fuera reproducida a gran tamaño (casi ocupa una página) en la revista “ESFINGE” (nº 2 -  Madrid, mayo de 2000) y cuya fotografía (indudablemente  realizada por un artista sensible y conocedor del arte de la fotografía) cuasi sólo le falta “hablar”. En ella, se ve y aprecian muchas cosas: hieratismo, belleza, serenidad, sabiduría, fuerza, firmeza, piedad, comprensión, y... ¿cuántas virtudes o cualidades más, del ser humano?

            Para ver algo parecido hay que recorrer toda la obra de Miguel Ángel, ver lo mejor de las obras Griegas y en especial lo que esculpiera el famoso Fidias y alguno otro igualmente destacado en grado máximo; puesto que en esa cabeza (yo así la veo) se encuentran refundidas las facciones humanas de lo masculino y lo femenino, en algo que pudiéramos definir más aún que lo “andrógino”, pues las almas, se nos dice, no tienen sexo, y ello debía saberlo ya el artista que supo plasmar tanta belleza, con herramientas simples y unas manos privilegiadas por una mente muy cultivada y muy desarrollada en el estudio y la meditación de todo cuanto abarcase, del inmenso Universo, que él... ya intuía con gran seguridad.

            Lástima que esa obra como tantas otras, fuese mancillada por “los bárbaros” de siempre, los que los hubo, los hay y... ¿Cuándo se acabarán en éste pobre mundo? Visto  lo que ocurre cada día, me temo que nunca. Recordemos sólo recientemente lo ocurrido en la Plaza de Las Batallas y donde se suben en el conjunto escultórico, se bañan en las fuentes, pisan los jardines, e incluso el actual alcalde lo hizo y “coreando tan gran victoria”... de pena y de lástima. “Pobre ciudad regida por tal edil”, el que ahora nos “lega”, la que yo denomino: “Plaza del Potaje” y que ha costado, dicen, 160 millones de pesetas (o sea, casi “un millón de euros”).

            Pero vuelvo al tema.

            No, aquella obra (y muchas otras) no fueron realizadas por habitantes de simples tribus dispersas... debieron tener conexiones que ni sabemos siquiera, pues si bien estaban cercanos o conexos con “Tartessos”, los que a su vez lo estaban con el resto de pueblos civilizados de la cuenca mediterránea (prestaban dinero (plata) a alguna ciudad griega) y pudiera ser que incluso esa cabeza... “tuviera algo que ver con la mítica civilización de la Atlántida”... quien sabe; pero por favor vean  y analicen esa cabeza y háganlo despacio, muy despacio, viendo detalles, de ella y resto de esculturas.

La misma revista ya citada también ofreció una magnífica fotografía de lo que se denomina como “cuenco  de plata de Torres (Jaén)”  hoy en París (“Museo del Louvre”) en el que aparecen signos de uno de los alfabetos antes citados, lo que ya es otro signo muy a tener en cuenta, por cuanto es y representa. Puesto que para mí, es un recipiente de tipo religioso o  “mistérico”, perteneciente a sus costumbres y transmisiones culturales, el que debió ser dedicado no a “un cualquier individuo tosco y sin formación intelectual notable”, sino por el contrario, a algo superior (gran sacerdote, rey, etc.) y que yo no sé definir en este momento. Pero de lo que si estoy seguro es de que aquel cuenco no se hizo para “un potaje o para el gazpacho”.

            Cuando “nos encontramos” con todos estos hallazgos y que pertenecen a todos cuantos nos consideramos; o aspiramos a “la ciudadanía del mundo” (pensamiento de Marco Aurelio)  y vemos y observamos a “las tribus modernas”, que incluso son capaces de mantener asesinos para no sabemos qué tipo de “libertades e independencias” (ETA, IRA y otros); simplemente tratamos de reflejar la... “piadosa sonrisa del rostro del guerrero íbero, el que indudablemente está mirando con conmiseración sabia a una multitud de enanos que bullen ante su gran personalidad”... amén.

            Es claro que como esta provincia es la que posee mayor contenido del denominado arte ibérico (recordemos la exposición itinerante de 1999 en París, Bonn y Barcelona, donde permanecieron varios meses, con el genérico nombre de “Los Iberos: Príncipes de Occidente”: después ha habido otras; y reitero: no paran de aparecer nuevos hallazgos; digo que es claro, que se pretenda el formar y conformar un museo dedicado todo él, a dicho arte y en lo que debe intervenir el gobierno central (es un tesoro nacional) el autonómico y el local... y todo ello ya mismo, dotando como es lógico con los presupuestos y aportes dinerarios, para que el mismo luzca a nivel mundial, como corresponde a un arte que es a dicho nivel y el que los franceses (han sido los promotores de ello, para “preocupación” de los actuales “celtíberos”) fueron los que lanzaron al mundo (ellos tienen algo en el sur de su ribera mediterránea) esa riqueza no divulgada como es debido; y ello hay que reconocerlo y agradecerlo en lo que vale.

Mientras, aquí, las administraciones oficiales, andan “de pelea”, por el donde, cómo y cuándo, para ese museo, del que se cuenta ya con un solar idóneo para el mismo y el que a poco que nos descuidemos (aunque por otra parte somos impotentes) será saqueado de nuevo y vendido para edificar un nuevo y horrible edificio “oficial”, o una nueva colmena, donde “los chupópteros” de siempre succionen “millones a punta de pala”. Quizá ello es lo que hay tras tantas discusiones absurdas e idiotas por demás... Pues si bien se habla mucho, pero aún no hay, ni proyecto arquitectónico, siquiera.

            Veamos y leamos con atención lo que publicó Ideal el 05-07-2000 y hay que echarse a llorar o quizá “reír a mandíbula batiente”, lo que unos y otros hacen y dicen, mientras... “la cabeza del guerrero, sigue mirando con lástima infinita a tantísimo enano como bulle ante su hieratismo infinito”... ¿Por qué no la vendemos a los franceses?... “seguro que la pagarían... pero que muy bien”.

            Hay mucho que hablar sobre todo ello, pero por hoy me quedo aquí.

 NUEVOS DATOS RECOGIDOS en Revista Esfinge nº 16 del 01-09-2001(artículo firmado por Mª Ángeles Fernández, TITULADO: los iberos)

 ESPAÑA: Es conocida a través de los siglos con los siguientes nombres: Anaku: se lo dieron los asirios, llamándola Tierra del Estaño. Meschech, la Tierra de los Massienos, de los Pueblos del Mar, le decían los sirio-palestinos en el siglo X a.C.  Tarschisch, como la conocían los fenicios, y como aparece nombrada en la Biblia, en referencias al vivo comercio mantenido con el rey Salomón. Sphan, también así la llamaron los fenicios, Tierra de Conejos, aludiendo a las grandes cantidades que de ellos podían cazarse en los bosques que casi cubrían la península. Ophiussa, Tierra de Serpientes, la llama Avieno en su Ora Marítima, por el mismo motivo que los fenicios la llamaron tierra de conejos (las serpientes también eran abundantísimas). Hesperia, la Tierra de Vesper, la Tierra de Occidente, la llaman Homero y Hesiodo al incluirla en los viajes de sus héroes. IBERIA, un nombre que, contra lo que se cree generalmente, no viene del río Iber o Ebro, sino de Híber, antiguo nombre del Odiel, en Huelva. Así lo dice Avieno, y Herodoto también escribe el nombre con H.  HISPANIA, la llaman los romanos. Por tanto ESPAÑA, hasta en nombres ha sido rica.

            Al iniciarse la conquista romana, a fines del s. III a. C., los pobladores de la península ofrecen una gran mezcla: hay un fondo tartésico autóctono, elementos púnicos, ciertos aportes líbicos y, al menos, tres inmigraciones indoeuropeas. Y connotaciones griegas, y una fuerte influencia céltica, que España siempre fue tierra de brazos abiertos para quienes por las buenas venían. Por las malas, ya era otra cosa.

            Todos los historiadores griegos y romanos se han ocupado de las tierras de Iberia. Hecateo da a sus habitantes el nombre de iberos confundido con los tartesios, igual que hace Polibio. Estrabón, en cambio, diferencia ya perfectamente las diversas tribus[i] . Plinio hace más: a las conocidas añade una, los surdaones, a quien nadie más parece conocer, ya que no vuelve a ser citada por autor alguno. Avieno incluye a los iberos de la costa en su Ora Marítima.

            Hay también un curioso dato que indica la separación de culturas dentro de la península: Los iberos escriben de izquierda a derecha y los tartesios de derecha a izquierda, con el añadido de que algunas veces se encuentran escrituras en espiral y por el sistema bustrofedónico, es decir, “como ara el buey”, alterando el sentido de las líneas. El origen y difusión de la escritura tartesia debe situarse en Huelva, lugar donde se asienta Tartessos[ii]. Pero casi simultáneamente nace también la escritura entre los mastienos de Almería y de Sierra Morena[iii]

Los fenicios mantienen relaciones con el quizá no tan mítico rey Gerión, que va a apacentar sus inmensos rebaños de toros rojos en la praderas del Guadalquivir, hasta que el periplo trabajador de Hércules se los lleve. De lejos le vienen los toros a los llanos de Andalucía.

Es el celtíbero Marcial quien por primera vez utiliza la expresión “Hispania Nostra”, abarcando la totalidad de la península, por encima de la división territorial provincial organizada por la administración romana.

Jaén: 13 de Diciembre del 2017


NOTAS

[i]  Los propios romanos eran en principio una tribu “Los Latinos”; Roma se funda con la unión de dos tribus (Latinos y Sabinos) en 753 a.C.; fusión (verdadera integración social) que logra uno de sus primeros reyes, Numa Pompilio, segundo rey, tras Rómulo y cuya sabiduría fue el cimiento de lo que luego llegara a ser el Imperio Romano. A.G.F.

[ii] No está totalmente definido el lugar, si bien a grandes rasgos se sitúa en el delta de Guadalquivir, Golfo de Cádiz e indeterminadas tierras del interior. A.G.F.

[iii] No concuerda con el propio relato, puesto que se da como primeros habitantes los tartésicos y por lógica serían los primeros en emplear la escritura y al propio tiempo enseñar a los otros pueblos más atrasados; de cualquier forma, son datos de que existían no dos, sino tres alfabetos y siglos antes de que los romanos entrasen en la entonces Iberia ó Hispania. A.G.F.

 

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