Nº 2

 

 

PARCHES Y REMIENDOS

            No pretendo decir nada nuevo y que no pueda decir cualquiera que ande por las calles de ésta anárquica ciudad de Jaén, más parecida a una especie de campamento minero, que a la solera que significan los casi tres milenios en que se estima, que aquí vive una comunidad organizada, primero como tribu y luego y antes de que naciera Cristo, como  población ya organizada y regida por leyes y religiones superpuestas en el tiempo, las que lo fueron junto con los nombres de la ciudad (Aurgi, Auringi, Oringe,  Flavia, Chíen, Geen..?) dando “solera”, hasta llegar a la decadencia en que aún nos encontramos, pese a cuanto nos digan “los nuevos tribunos”, los que posiblemente no tienen “ni puñetera idea”, de la “sangre, sudor y lágrimas”, que comporta todo cuanto sintetizo en las diez primeras líneas de mi comentario de hoy... ¡Pobrecitos!.

            Ya hemos pasado de la fase de lo que significan las palabras, fastidio, molestia, cansancio, impotencia y hemos entrado (“algunos”)  en la más terrible de repugnancia.

Puesto que vamos viendo pasar el tiempo y aquí, cada cual hace lo que mejor le viene en gana y los veintitantos “alcaldes” con que cuenta... “La muy noble, leal, heroica, etc.”, siguen demostrando año tras año, la más destacada impotencia e inutilidad para solucionar cosas simples, sencillas y del vivir ciudadano de una urbe como la de Jaén. Y más se preocupan por cosas incomprensibles o de “altos vuelos” (donde siempre parece ser que está el buen negocio que va a beneficiar a “algún tapado”) que por cuanto necesitamos para ese sencillo vivir ciudadano, con cierta paz y orden, los que hoy están ausentes en grados preocupantes.

            Lo del titular (parches y remiendos) es por cuanto se han ido levantando las calles de forma inusitada, puesto que sin orden ni concierto (salvo el escueto interés de quien hace y paga la obra por cuanto sólo preocupan sus intereses) se han abierto “miles de kilómetros”(pienso) de zanjas, más o menos zigzagueantes, se han ocupado aceras, se han montado ruidosas y pesadas máquinas de todo tipo, que aparte de trabajar según “el aire del destajo que sea” (pues intuyo que todo se ha hecho a destajo y para ganar tiempo y dinero) han dejado la ciudad hecha una pena. Rellenos que no guardan la unión y nivel que tuvo la calle o acera antes de ser “devastada”, canalizaciones que aparecen “de otros” y que ves como les hacen agujeros y luego “las tapan deprisa y corriendo” y el que venga atrás pues que “arree”; escapes de agua que tras ultimar las obras aparecen en algunos lugares (señal que las pesadas máquinas y sus vibraciones han roto “algo”) baches manifiestos y que quedan impunemente para que las brigadas municipales los tapen, cuando les parezca bien a “los alcaldes”, zanjas que te abren y que cortan una calle y que te obligan a incluso dar marcha atrás con tu vehículo. Que luego pasas días y días y aquella zanja sigue abierta y no se cubre el nivel que tuvo ni el relleno asfáltico u otro que originariamente tuviera y así, mil cosas más que están pasando en el día a día y que nadie quiere ver, pues no hay autoridad que se manifieste como tal y ponga el orden que es necesario. Se ha llegado a la insolencia de incluso tapar durante días y días la circulación de una calle, por cuanto al contratista le ha parecido “de perlas”, ocupar  la calzada con una enorme grúa  y camiones de materiales y escombros. ¿Para qué queremos alcalde o alcaldes?. ¿Para qué queremos policía y demás empleados municipales, a los que dicho sea de paso se les subió el sueldo en cuantía absurda por lo elevada? (es el IPC el que rige para la inmensa mayoría de asalariados). ¿Qué hacen las asociaciones de vecinos en Jaén?.        22-03-2000

 

 

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