Nº 25

 

 

“EL GRAN PIANO”... DE JAÉN

 

         Nó, nada tiene que ver mi titular con el “Premio Jaén de Piano”, el que goza de un prestigio a nivel internacional que propios y extraños reconocen, cómo reconocemos fue “el primer paladín”, que mostró nuestra ciudad y por tanto es, “avanzado en turismo”.

            He titulado así, por cuanto de alguna manera, en Jaén existen miles y miles de “teclas”, algunas “enteras”, otras fragmentadas y muchas ya desaparecieron “del gran teclado”, cual es y conforman, innumerables vías urbanas de la capital y las que pasan los años, los lustros, las décadas y hasta gran parte del pasado siglo, en un contínuo sometimiento a reparaciones; para siempre, estar en igual estado de “sinfonía horrible” y que cualquier ciudadano detecta, sufre y padece.

            Seguro que usted que lee éste comentario ya ha detectado a que me refiero, puesto que usted, algún amigo o familiar, ha tropezado, ha pisado en falso, e incluso ha recibido el clásico “churretazo”, el que en época de lluvias (o riegos simplemente) suele producirse, cuando pisas una baldosa suelta, la que como una palanca, fuerza hacia arriba ese sucio chorro de agua (churre), que algunas veces, incluso... “sube piernas arriba”, con el consiguiente sobresalto de quienes lo hemos recibido sorpresivamente y sin poder hacer ya nada, cuando el hecho ha sido consumado a la velocidad que lo hace.

            Tristemente, no se buscan soluciones y se van adoptando pavimentos en los acerados (sobre todo) que junto a una agradable presencia, eviten esas situaciones que trato de relatar y que como digo, todos hemos padecido alguna vez.

            Tampoco se vigilan las obras municipales y podemos observar, el que acerados o pasos incluso para ciegos (que son muy recientes) tienen el pavimento movido y ello desde poco tiempo después de que la obra se realizase.

            Pero “el gran piano de Jaén”, es sobre todo, el denominado “Paseo de la Estación”, donde siempre, siempre, siempre... hay deterioros muy notables en ese, por otra parte, único acerado de amplitud suficiente y por donde únicamente (repito) podemos circular con cierta comodidad los que andamos o recorremos la ciudad.

            En el mismo y en principio, cuando se remodeló y pasó de bulevar a lo que hoy es; fueron adoptadas unas losas o baldosas, de una especie de “tosquilla”, o piedra de una endeblez notable y la que constantemente se está poniendo, rompiendo, vuelta a poner y vuelta  a “desmoronar”, puesto que prácticamente eso es lo que ocurre, se desmorona,  se le abren grietas, hoyos y al final... hasta pequeños riachuelos cuando llueve, puesto que las “corrientes” brillan por su ausencia.

            Sería curioso, saber lo que hemos gastado (lo pagamos todos los contribuyentes al erario municipal) en esa interminable “cadena” de reparaciones, para al final, no haber conseguido otra cosa, que el malgastar dinero en cantidades enormes.

            Uno, ve pasar los años y no parece ser que el asunto tenga otro camino que la continuidad y es claro que soluciones las hay.

            Y nó, no es necesario el que toda la avenida se hiciese de una vez, pero seguro que si se hubiesen iniciado tramos cortos, cuando se inicia una reparación; ya hace muchos años, que ese acerado estaría terminado y acondicionado con la dureza y seguridad que un pavimento que soporta una circulación peatonal y de vehículos que entran a sus garajes... requiere.

            Recordemos “los duros adoquines de granito”, que los tenemos a dos pasos de nuestra capital (Sierra Morena), otro tipo de bloques similares, que debidamente diseñados, engarzan unos con otros y debido a su grosor... También, los “chinos” del río (canto rodado de tamaño apropiado) si los colocan bien, pueden durar “un siglo”, sin apenas movimiento y sobre todo... sobre todo (repito) vigilar cuando se hacen, calas, zanjas y demás movimientos de pavimento que por diferentes motivos han de autorizarse, el que cuando terminan esas obras o reparaciones, el pavimento quede “como debe quedar”, de solidez, niveles, corrientes, etc., pues es de pena, como ha quedado Jaén, tras lo que yo denomino... “la guerra de trincheras que hemos soportado, con el gas, el cable, el teléfono y la madre que...?”

 

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