Nº 29

 

 

 

PLAZA “DEL POTAJE”

            Se me ocurrió el titular, por cuanto todos sabemos lo que es un potaje en el sentido literal del mismo como guiso, ó incluso... cómo figurado y así lo aclara nuestro mejor diccionario de la lengua; e insisto en ello, puesto que hay tantas “cosas” ya en la antigua plaza de Las Palmeras (y aún se dice que falta algo más) que de momento causa gran sorpresa ver y analizar todo el conjunto que ya aparece allí. Y hay que ir al lugar y oír lo que el visitante habla de crítica o incluso de aceptación, pero hay gran controversia por parte del  “del pueblo” y como en “La Parrala”, unos decían que sí y otros que no.

            Empecemos por el conjunto monumental, el que ni critico ni felicito; simplemente lo acepto y comprendo al artista, el que como tal, ha conseguido un monumento, posiblemente único en el mundo, para significar su oficio de alfarero, al que dignifica totalmente, logrando la mejor plaza pública de una capital de provincia para honrar al antiquísimo oficio de la alfarería. Ello es felicitable por cuanto honra a quien con inteligencia y astucia, ha conseguido lo que apenas nunca consigue oficio alguno, precisamente por la rivalidad, envidias, etc. Sólo por ese logro (pienso que obra cumbre, por cuanto es y significa) “Tito” pasará a la historia de la alfarería española.

            La fuente que hay al pie de tal monumento y por los juegos de luces que se encuentran instalados y el de aguas, si que tiene aceptación y es un logro a tener en cuenta, con todos los inconvenientes que se le quieran poner.

            Tampoco nada que objetar a la “vuelta” de la estatua de D. Bernabé Soriano, la que ocupara el centro de esta plaza durante muchísimos años y a cuyo pie, hemos jugado muchísimos niños de entonces, ahora ya viejos... vuelve pues, “a su casa” el monumento que recuerda aquel buen médico jaenero.

            Sobre los jardines, ahí si que existe un completo “potaje”, puesto que desde las cañas de bambú, de origen asiático y por tanto nada que asimile a ésta tierra de olivos; pasando por las ya comentadas por mí en otro artículo... “palmeras del desierto africano”, que dicho sea de paso, han aumentado desde entonces; continuando con unos ejemplares de “yucas”, cuyo origen es la América tropical, tres palmeras de “las nuestras”, que han colocado en un ángulo, quizá rememorando aquel ya lejano círculo de altas palmeras que dieron nombre a la plaza y que ya sólo podemos ver en fotografías de hace medio siglo... algunos arbustos más y los “sobrevivientes” magnolios, algunos de los cuales fueron mutilados y ello se nota visiblemente... como también se nota alguna bombilla colgada de los mismos, vete tu a saber cuando... y terminando con las plantas de ornamentación a ras de suelo. Esos jardines, son una muestra de “un conjunto” tan desarmonizado que yo no le encuentro calificación y por ello me remito a mi titular.

            En otro ángulo opuesto al ya indicado y que ocupan las tres palmeras “vivas”; aparecen unas reproducciones de unas palmeras que no son identificables con variedad alguna conocida por mi, pues aparte de ser metálicas, cuelgan de ellas unos racimos de una especie de “dátiles”, que se deduce son luces en forma de tal y que ya veremos como ello armoniza en la noche... de día, simplemente son horribles y hieren la vista y la sensibilidad el analizar... ello y en aquel lugar; tristemente el ayuntamiento nos sigue colocando “engendros monstruosos” en los jardines y plazas públicas, los que alguna vez habrá que hacerlos desaparecer, puesto que su propia herrumbre y pronta ruina, lo propiciará, si antes no lo hace un verdadero concejo que de verdad represente al pueblo y haya oído lo que le mayoría opinan de éstas cosas... “sin nombre”.

Y vamos “al tranvía y a la pirámide”: Estos pueden ser considerados como los aditamentos “más fuertes” del potaje, y ello por su volumen y total desarmonía con todo cuanto conforma esa tan maltratada (por los siglos) plaza pública de la capital... ¿Nó se podían haber disimulado más esos servicios de entrada y salida al aparcamiento?... He oído al paso, que alguien hablaba de la existencia de un sistema de “pistones”, para subir y bajar, disimulando espacios (no se que es pero lo cuento tal cual) y con ello conseguir una mayor armonía y ganar espacio para amplitud peatonal de la plaza.

Sobre todo “el tranvía” y entrando a la plaza, desde la calle Virgen de la Capilla, tapa casi toda ella y por tanto ello es absurdo, puesto que es una de las vías principales de penetración a la misma y había que haber detectado esa absurda “pantalla”.

            Lo que si que es  felicitable, es el espacio que vamos a contar en el futuro, para pasear y poder recrearse libremente en un espacio, antes ocupado  por el automóvil... y en ello si que hay que dar todo tipo de parabienes, al urbanizador. Pero habrá que andar con cuidado al cruzar las vías de paso de vehículos, pues sobre todo, los autobuses y más aún “los dobles”, tienen que hacer “filigranas”, para no entrar en la plaza y pueden ocurrir desgracias a poco que se descuide el viandante, sobre todo los niños, que como sabemos... “actúan y luego piensan”. Por otra parte, ya se ven papeles y plásticos por doquier y eso “no es culpa del ayuntamiento”... a ver si todos ponemos de nuestra parte, para que “nuestro potaje” (nuestro por que lo hemos pagado) no tenga más fealdades que las que ya se le encuentran, que son más que suficientes. Confiamos en que la Policía Municipal, cumpla con su obligación y sancione a “los no curiosos”; puesto que si no se hace así; esa plaza como muchas otras partes de la ciudad, pronto será “un basurero más de este sucio Jaén” y digo y reitero lo de sucio, no por que no lo limpie el servicio de limpieza, sino por el contrario, por la actuación de incivilizados... “chicos y grandes”, los que como el ganado... “van dejando tirado a su paso... lo que les sobra”.

            Sepamos igualmente que esa plaza, nos ha costado al contribuyente municipal, la no despreciable cifra de ciento sesenta millones o más... “dicen”.

            Y cosa importante;  ya hay “baldosas bailando”, en el flamante pavimento, que igualmente tiene otro tipo de faltas, que esperamos, “vean los técnicos que pagamos con nuestros impuestos” y obliguen al contratista a que todo quede “de dulce”, puesto que es de pena, como se terminan las obras que paga o autoriza el Ayuntamiento de Jaén, en las vías públicas y ello lo notan hasta... “los ciegos”.

Y como final, pues lo de siempre... “esto son lentejas” y las consultas al pueblo, sólo una vez cada cuatro años (“salvo catástrofe”) fecha en que al pueblo sumiso, se nos pide un voto, para “no sabemos qué”, puesto que ya con veinticinco años de experiencias, nos acordamos de aquello... “son los mismos perros pero con diferentes collares”... nosotros a votar o no votar, pero eso sí... a pagar siempre.

Jaén: 9 de abril de 2001

 

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