Nº 35

 

BRILLANTINAS que no... ACEITE

            Hay que recordar a D. José Bautista de la Torre, jienense de la Sierra de Segura, investigador y luchador nato primero por lo suyo (denominación de origen ‘Sierra de Segura’) y luego por todo lo demás; se puede decir por simplificar, que ‘murió con las botas puestas’ y ello es una honra de las más explícitas que se pueden dedicar a una persona, que sencillamente, muere luchando por lo que está seguro y en ello cree. Fue uno de los jiennenses del s. XX.

            Pues bien, al surgir ‘lo del orujo’ (hijo desnaturalizado de la aceituna) me he acordado de unas de las aseveraciones del mentado investigador, el que (y ahí quedan sus muchos escritos e investigaciones) afirmaba, que todo cuanto no era extraído por presión y de un fruto que contenía grasa, eran simplemente ‘brillantinas’; más claro... que al necesitarse productos químicos y altas temperaturas, en el desdoblamiento de esas grasas, lo resultante y pese a cuanto digan quien quiera... eran brillantinas, más aptas para usos industriales que para el consumo humano, puesto que nuestro organismo no podría asimilar (o no hacerlo bien) ese tipo de grasas, el que como mínimo perjudicaría a nuestros ‘engranajes interiores’; por tanto, digan lo que digan y lo hagan como lo hagan, hay que consumir aceite de aceituna (mal denominado de oliva) y el mismo, que sea catalogado con claridad y precisión... y por descontado, no admitir nada de mezclas; o sea que el de orujo que se venda como tal, al igual que el resto de semillas y lo mismo que no se mezclan otros productos de calidad (por ejemplo vinos) que no se mezcle, el aceite de aceituna, pues ello es la puerta de entrada de todos los fraudes habidos y por haber.  Recordemos ‘lo del de avellana’, lo que aún bastante reciente y a nivel nacional, ‘se le ha tendido un velo y no se ha vuelto a hablar de él’.

            Por lo dicho, los olivareros y cooperativistas, están en ‘la inopia’ si no se plantean el que han de separarse aceites de aceituna de lo que no lo son. Quizá hasta les convendría el que desapareciese la extracción del orujo, dedicando esa materia prima a convertirla en abono orgánico para el propio olivar u otras utilidades (que seguro las tiene y para ello tenemos  una universidad en Jaén) que permitir lo que ha ocurrido ‘más de una vez’... y eliminando el perro se acabó la rabia; puesto que se me ha dicho, que incluso tienen que regalar el orujo, para que se lo retiren y luego reciben (indirectamente) ‘cañonazos en sus propios tejados’.

            Las mercancías o materias primas valiosas (el aceite de aceituna lo es) tienen que tener un cuido, tan enormemente escrupuloso que hay que cubrir y cubrir bien, todos los frentes de ataque que puedan existir y en las grasas para la cocina (que no aceites, que no lo son) hay multinacionales que bien desde ‘Chequia’, ó desde ‘el Infierno’, pueden comprar voluntades y liar el follón que se ha liado, con una grasa, que en nada afecta al buen aceite de aceituna, pero que hábilmente se le ha endosado un sambenito, sólo para mal informados, pero son muchos.

            Así es que nada de lamentar; exigir que cada cosa ocupe el lugar que le corresponde y a fabricar siempre en base a calidad y veracidad... el precio justo y rentable vendrá unido.