Nº 60

 

 

 

JAÉN Y SUS AGUAS

(ACLARANDO ENGAÑOS)

            Por mi edad y nacimiento en esta ciudad, soy testigo para contar una muy aproximada realidad total, del calvario que sufrimos pese a la abundancia de aguas en Jaén y alrededores.

            Conviene recordar que la ciudad contaba con diferentes raudales más o menos abundantes y sólo se aprovecha hoy, uno: el manantial de La Magdalena, el que expropiado a sus dueños en la época del anterior régimen, aún “colean” pleitos para que el ayuntamiento restituya los equivalentes o permutas de aguas (algunos y por dignidad lo aguantan en el tribunal regional de Granada) pues aquella apropiación “por bemoles”, fue suavizada ya que a quienes pudieran demostrar propiedad de aguas, se les facilitaría una cantidad del agua municipal por cada “pluma” o fracción incautada por necesidades del municipio. Aparte de ese importante manantial, había otros igualmente compartidos y de igual manera, con sus correspondientes conducciones por el viejo Jaén y cuyas denominaciones eran; manantial de Santa María, El Hacho, El Alamillo y otros más cuyo recuerdo se ha borrado de mi memoria. Igualmente había los que surtían los abrevaderos de Las Bernardas y Adarves Bajos (S. Félix) cuyas aguas eran empleadas por las personas llenando sus recipientes en los caños; incluso la segunda de ellas, era considerada como “agua gorda” y se empleaba para ciertos padecimientos de barriga, pero allí bebía todo el mundo y no pasaba nada... hoy y no sabemos por qué, está prohibido beberla; este manantial nunca se ha secado y su caudal es siempre regular. Aparte de ello en todo el viejo Jaén (S. Ildefonso incluido) infinidad de casas tenían pozos y de ellos bebían amen de surtirse para todas sus necesidades... pues en ese recinto, donde hagas un hoyo, aparece agua. Todas esas aguas hoy están perdidas en el subsuelo de Jaén, cosa imperdonable puesto que al estar la ciudad en pendiente, todas ellas se pudieron ir aprovechando en depósitos menores y escalonados y aunque para riegos y baldeo de calles, hubiesen sido de utilidad.

            Al final de la monarquía o principios de la república, un alcalde de Jaén (F. Palma) logra que el agua de Los Villares, sea encauzada y venga a Jaén, desde el paraje de “Riofrío”, ya en la sierra de La Pandera. Desde hace setenta años, pues; existe esa primera conducción y los viejos depósitos de San Felipe. Hace cuarenta años o más, es traída el agua de “Mingo” y se realizan nuevas conducciones desde esa sierra o paraje, hasta un gran depósito que se construye en la zona hoy urbanizada y conocida como “Cuatro caminos” (La Glorieta) de donde parten nuevas generales que discurren por la vieja carretera a la Fuente de la Peña, Alcantarilla, Adarves Bajos y Altos y así, hasta la Puerta de Barrera. Ello fue un gran avance en su momento y pese a que entonces Jaén, podría tener entre 60/70.000 h, puesto que “quien fuere”, preveía ya la gran ampliación de la ciudad hacia el Norte y ya empezaban a poblarse las zonas de carretera de Madrid (luego avenida) y Avenida del Generalísimo (hoy vuelta a su viejo nombre de Paseo de la Estación). Como Jaén también avanza hacia el Oeste, es entonces cuando se expropia el manantial de la Magdalena y se hace un nuevo depósito junto al viejo hospital de San Juan de Dios y donde estuvo el parque de bomberos, pues inteligentemente (pienso), era un lugar idóneo y donde el agua entra por su propio curso y sin necesitar bombeo alguno. Todo ello se realiza en la época de los alcaldes que “nombraba Franco a dedo” (pues sabido es que todos los alcaldes eran nombrados, o por Franco o por el Gobernador Civil, según la importancia de la ciudad o municipio). Después de todo ello nada se ha hecho, que yo sepa... sólo parches y remiendos y emitir promesas siempre incumplidas.

            Como en la época de Franco, el protestar y menos en grupo, era cosa imposible o temeraria, pues el pueblo de Jaén, se supo organizar por si mismo y con los medios que tenía (el que los tenía) y aconsejados por simples oficiales de albañilería y fontanería (el municipio y sus técnicos y tampoco los arquitectos, preveían nada de ello) se empezó a instalar depósitos de agua, pequeños, medianos o grandes y según la capacidad de sitio o dinero, con que cada propietario de vivienda contaba y así se fueron instalando miles y miles de pequeños depósitos auxiliares y con ello, cuando había cortes de agua (que eran abundantes y no se podía decir ni pío) aquellas familias podían subsistir hasta que venía el agua de nuevo... existían quienes al no tener otras posibilidades, simplemente llenaban garrafas, barreños, cubos, ollas y lo que más a mano tenían (el plástico aún o no existía en los útiles tan comunes hoy, o era escaso y caro) y así aguantábamos todo cuanto era necesario ya que otra cosa no había.

            A partir de los años sesenta y cuando ya hay una buena prosperidad y viene la masiva construcción de nuevas viviendas, aconsejados por los constructores, albañiles, fontaneros... se van dotando todas las nuevas viviendas con depósitos individualizados... y así hasta llegar a los más modernos aljibes de las más modernas y lujosas viviendas en grupo o complejos ajardinados... toda esa proliferación de depósitos (la que sería curioso poder valorar en su capacidad total) significó nada más y nada menos, que el sustituir al ayuntamiento en la construcción de nuevos depósitos, pues seguro que si supiésemos la capacidad de dichos individuales, seguro que suman muchos más metros cúbicos que los depósitos municipales y además sin ninguna fuga, pues el interesado procura tenerlos en perfecto estado.

            Pero el consumo de agua aumenta enormemente por causas obvias y nada se realiza.

            Queda, pues claro, que nada se ha hecho en el nuevo régimen de las autonomías y pese a los enormes presupuestos que ha malgastado nuestro (¿o de ellos?) ayuntamiento, mucho de su caudal en engordar una enorme e inútil nomenclatura “de beneficiados” y gran parte del mismo, “en pitos y flautas” o cosas peores, como la reciente del equipo y campo de fútbol, la emisora de radio y TV y mil cosas más, que viendo una hemeroteca podríamos relacionar en su totalidad... hoy nuestros “caras duras” de la municipalidad y del monopolio beneficiario, nos quieren engañar, mintiendo o diciendo cosas absurdas por cuanto no saben que decir; pues lo más absurdo y temerario es lo que dice el alcalde (Ideal 9 Julio 2002)... “El alcalde promete solucionar el problema del agua en cinco meses”... ¿Cómo?: digo yo, pues son necesarios, primero dineros... y el ayuntamiento está en una ruina casi de bancarrota, segundo hay que hacer proyectos, buscar terrenos y lugares, expropiar a sus dueños... hallar la financiación, contratar obras, realizarlas... ¿en cinco meses?...¡¡Ni que el alcalde contara con el hada madrina de La Cenicienta!!. Al alcalde se le ve el plumero, pues está viendo que su reelección va a ser muy problemática... “salvo lo de las lentejas y el no poder elegir otra cosa”... ¡Aunque quién sabe si surge la tercera vía!... que la estamos necesitando.

            Por otra parte habla el alcalde, de realizar un “monstruoso depósito nuevo”... ¿dónde?: digo yo; pues hay que buscar el lugar idóneo, que lo tuvieron y no lo vieron hace años, o sea el lugar que ocupa el parque del Seminario, el que pudo ser parque igualmente, pero debajo del mismo ese gran depósito o depósitos compartimentados (para prever control de roturas) serían esa reserva que debió edificarse hace ya veinte o veinticinco años. Hoy insisto, la primera y urgente obra a realizar, es el control de fugas y sustitución de los viejos conductos.

            Ruego se tenga presente, que cuando hablo de alcalde, afecta a cada uno de ellos que lo fueron en las épocas que cito, pues todos, absolutamente todos... son culpables de lo que nos ocurre con el agua en Jaén.

Jaén: 10 Julio 2002

 

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