Nº 66

 

 

 

UN ALCALDE Y OTRO, SETENTA AÑOS DESPUÉS

 

         Aquí en Jaén, afortunadamente nadie “tira las torres... se suelen caer solas” y algunas veces, cogen a algún desgraciado debajo y lo entierran anticipadamente; casos de ello ha habido y bastante recientes; las páginas del periódico los tienen en sus archivos. Pero aquí puede ocurrir algo gordo y en cualquier momento inesperado. Deduzcamos cada cual como pueda. Diario Ideal titulaba así en su número del cinco de septiembre de 2002: “Un informe municipal aconseja el cierre del mercado de Peñamefécit – Un ingeniero solicitó hace un año la reparación de la estructura del edificio ante el peligro de derrumbe – La falta de dinero ha obligado a prorrogar el apuntalamiento – La humedad provocada por los bajantes ha dañado los cimientos (recordemos que algo similar ya ocurre en el suntuoso aparcamiento de la plaza de Las Palmeras, donde entran las aguas fecales en gran cantidad) – Los técnicos insisten en que el arreglo de la estructura es urgente”. El periódico se extiende mucho más y dedica nada menos que dos páginas enteras al asunto, el que viene con cuatro fotografías para complementar una información que es grave en todos los sentidos.

            Entonces y días después... es claro que el alcalde sale “apagando fuegos cómo hizo con el agua, cuando ya los vecinos y en manifestación se le metieron en el despacho” y dice, asegura, que ya mismo se arregla todo, que ha encontrado dinero (no sabemos como con cuanto nos debe a medio Jaén) y que el mercado será arreglado cuanto antes, cosa que nos vamos a creer tan pronto estén los proyectos (no es obra de albañilería chapucera) efectuados por el técnico capacitado para ello y los albañiles haciendo la obra con toda premura y con la seguridad y cuido que merece... pues lo que no es de recibo es el que esos comerciantes que allí están instalados y de lo que viven sus familias... sean desalojados por peligro inminente... pues caso de ello, suponemos, que el ayuntamiento (o sea nosotros) tendrá que pagarles daños y perjuicios y lo que como es de cajón, va sobre las costillas del indefenso súbdito jaenero en el obligado pago de unos impuestos cada vez más agobiantes.

            Recordemos ahora la interminable lista de gastos municipales en chuminadas, pitos, flautas, auto propagandas, emisoras, fútbol, toros y demás asuntos, prescindibles por demás.

            Ahora veamos la actuación de otro alcalde (1932): “El alcalde D. José Morales dijo que el ayuntamiento estaba muy mal económicamente, que su conciencia no le permitía gastar los pocos cuartos municipales en fiestas, dejando otras necesidades más perentorias... que por lo tanto no habría feria... inmediatamente  se movilizaron asociaciones y personas influyentes y convocando concursos lograron fondos para que los festejos se realizaran y pese a que el ayuntamiento no pondría “ni un duro”... fue en esos momentos cuando el Maestro Cebrián y el poeta Federico Mendizábal, prometen componer un himno a Jaén y es precisamente en esa época de penurias, cuando nace ese himno que tanto nos entusiasma a los jaeneros de hoy... todo por la entereza de un alcalde, del que muy poco se ha dicho, que yo sepa, pero que con esta sóla noticia ya se sitúa como un buenísimo alcalde y ciudadano”.

            Que cada cual saque sus conclusiones y hagas sus comentarios... lo merece.

11 Septiembre 2002

 

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