Nº 74

“EL COCHE DE LOS BOMBEROS”

            Cuándo hoy, en el fragor del ruido molesto y cotidiano de la ciudad, suenan las sirenas; yo me acuerdo de cuando niño, en la paz y tranquilidad de “los adoquines” de la Carrera, donde ya a mis siete años trabajaba, como “chiquillo de los recados y para todo lo que el amo ordenase” (1945)… de tarde en tarde, solíamos oír el repiqueteo de una campana, que manejada por la mano del hombre, llenaba de alarmantes sonidos aquella calle y todos salíamos a la puerta, para ver pasar “el coche de bomberos”, preguntándonos dónde sería y de qué importancia, el fuego que requería la presencia de aquella “modesta tropa municipal”; puesto que entonces, los bomberos eran mas temidos que deseados, ya que se decía… “que rompían y destrozaban más que el fuego”, en la mayoría de sus intervenciones; por lo que el que podía, apagaba su fuego sin molestar al servicio municipal. Un servicio vetusto, pero eran épocas de miseria y “ridículos impuestos”; también entonces Jaén, puede que no llegase aún a los cuarenta mil habitantes y sin embargo, era la única ciudad provincial (que yo tenga noticias) que disponía de ese servicio contra incendios. El que estaba compuesto por poco personal y como todo éste, entonces, “colocado a dedo por los mandamases de turno”; por lo que (deduzco) que de “bomberos”, tenían el nombre y poco más… “la mala leche del vulgo, incluso tenía un epíteto o insulto generalizado, que les achacaba lo que a la chaqueta del guarda”… que ya sabemos los viejos, que era… “colgarla en la primera oliva a la salida del pueblo y echarse a dormir” (“eres más perro que la chaqueta de un guarda”). Pero aquellos pocos “bomberos” qué podían hacer, si no había fuegos, no iban a provocarlos ellos para “tener trabajo y justificación de su sueldo”… simplemente vegetaban o se hacían “maestros del juego de dominó”.

            Paso el tiempo y todo mejoró, como mejoró en lo inimaginable aquella “España de Franco”; y aquellas cocheras anexas al ayuntamiento y donde residía el servicio de bomberos; fueron clausuradas y trasladados a nuevos lugares, hasta terminar en la “suntuosa sede actual”. Y de aquel “coche de bomberos”, se pasó poco a poco hasta llegar a todos los medios con que hoy cuenta el servicio; que supongo ya son los suficientes para que llegado el momento surtan el feliz servicio que todos esperamos.

            Pero hubo un tiempo de desastres enormes y que por su abandono o desidia “de quienes procediese”, pudo costar más de una catástrofe, cosa que felizmente no ocurrió. Resulta que no había bocas para “enchufar las mangueras”; suficientes en todos los lugares de la ciudad, que en aquella época de mi relato, prácticamente acababa en el cuartel de “los civiles”, al inicio del Paseo de la Estación. Las que había se comentaba que eran de tres dimensiones, por lo que llegado el caso, era una peripecia el conectar con la red de agua y obtener la máxima presión, como ocurriera más de una vez y me lo comentó un (aún vivo) industrial, en cuyas instalaciones se produjera un incendio de cierta consideración y él con sus propios ojos vio, todo ello; si bien “hubo suerte”.

            Se fueron ampliando barrios y barrios, incluso grandes bloques de más de diez plantas, amén de “una insulsa torre de Jaén”; el desastre urbanístico del “Gran Eje” y sus aledaños, y muchos otros; puesto que un servicio de bomberos, dotado  (creo recordar) para atender edificios de cuatro o cinco plantas, era inútil en aquellas nuevas moles que se edificaron y así estuvimos muchos años, hasta que se llegó a los sistemas con que hoy cuenta, que deduzco llegan “a todos los tejados del municipio”; amen de todas las calles y vericuetos con que cuenta la vieja ciudad, que como sabemos, fue edificada para que transitaran “burros y arrieros”, y poco más.

            En tiempos de mis “charlas radiofónicas” (1976/1993: “18 años dando la lata”) ya denuncié mucho de esto y considero que gracias a ello, se tomó la buena medida, de que todos los edificios nuevos de cierta importancia, tuviesen tomas de agua para el servicio de bomberos, en su entrada (yo abogué por que fueran también, “columnas” contra incendios” y con bocas en cada planta del edificio); también hemos visto “postes para bomberos” en algunos lugares de la ciudad, pero pocos. Deducimos que el servicio (hoy) está bien dotado y bien entrenado físicamente; pero sería conveniente que el responsable (el alcalde) nos dijese si de verdad, contamos con un verdadero y eficaz servicio contra incendios; puesto que hoy pagamos impuestos… hasta casi por respirar “aire insano”; y hay que justificarlo.

Jaén: 04 de Abril del 2007

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