CAPÍTULO V

 

RESPUESTA:

 

Jaén: 11 de Febrero de 2001

 

Señor Rodríguez Tirador

 

Estimado amigo:

            Inicio este escrito al día 11 de febrero de 2001; fecha en que he terminado de pasar a mi ordenador, los textos de sus dos cartas citadas (15 y 19 Enero) y anexos a las mismas. Todo ello me ha llevado un tiempo considerable, puesto que tengo que leer, releer, escribir, repasar, hacer giros, reponer alguna palabra,[1] etc. y todo ello, tratando de que  “el vigor” o sinceridad de sus escritos, no pierda nada en absoluto, si acaso que ganen en rotundidad y expresión, lo más humana y literaria que yo se. Ello comporta un esfuerzo grande, puesto que es mucho más fácil el escribir uno lo que piensa y hacerlo como le viene en el momento que viene. Digo todo ello, no en el sentido de cansancio, nó, lo hago con gusto y lo seguiré haciendo, pero tenga todo ello presente por cuanto lo quiero hacer lo mejor que yo se y necesito tiempo y descanso, pues éste trabajo, sólo lo conocemos los que lo hacemos por verdadera vocación y sin esperar apenas nada (material) a cambio. Por todo ello mis respuestas han de tardar y mientras no termine un trabajo no puedo emprender el siguiente... y digo ello, por cuanto tengo que pasar “a limpio”, sus cartas 22 y 26 de Enero pasado, las que aguardan encima de mi mesa; no obstante todo ello, usted siga escribiendo como ya le he dicho varias veces... “descargue su alma” y seguirá encontrando el bienestar que usted mismo me manifiesta; cosa que a mi me satisface plenamente y con ese resultado, yo me siento “pagado”.

            Pero ahora que “ha vuelto a nacer” y con sus confesiones y experiencias, procure ayudar a quien pueda, simplemente transmitiendo todo cuanto de positivo, usted mismo dice, que ha recibido a través de nuestros intercambios de escritos... usted puede hacer mucho, por otros que seguro los tiene en su entorno... al menos ese es mi pensamiento.

            Bueno, paso a contestar sus escritos y trataré de hacerlo como siempre; con toda la buena fe de que me creo poseedor y con la máxima claridad, tratando siempre de escribir lo mínimo posible, pues le diré, que igualmente que copio sus escritos, tengo que ir aumentando en notas a pie de página, lo que me sugieren los párrafos que voy leyendo en cada momento, con ello, creo enriquecer sus textos.

CARTA 15 DE ENERO:  Me manifiesta su fascinación por la lectura del Libro de los Espíritus (de Allan Kardec) y que encuentra en el mismo algunas de sus más íntimas creencias (son sus palabras). Le diré (y lo reitero con suma frecuencia) que la religión es muy simple de explicar, no así de practicar, puesto que todo se encuentra en esa grandiosa frase que nos indica categóricamente: “no hagas a nadie lo que no quieras que a ti te sea hecho” (ese es el amar al prójimo como a ti mismo, dicho por Cristo); pero es más, no se debe hacer nada malo a nada  que no sea necesario, puesto que es claro que tenemos que alimentarnos, pero nunca destruir por destruir, puesto que todo (según la filosofía profunda) está regido por una GRANDIOSA Y JUSTA LEY UNIVERSAL; la denominada de “Causa y Efecto”, o de otra manera denominada. “Ley de la Reciprocidad”; o sea más claro, que siempre a una causa buena, vendrá un efecto bueno y si lo que realizamos es malo (en cualquier sentido) recibiremos el efecto correspondiente, que igualmente será malo. Ejemplo terrible el que usted vivió, con las drogas y “los monos” que padeció y los que por lo horrible de los mismos, los he destacado y subrayado en el texto que he pasado a definitivo; usted mismo lo ha vivido... ¿Verdad que si no hubiese entrado en las drogas, no hubiese pasado esos infiernos del “mono”?. Bueno, pues todo es igual y lo va a encontrar con suma claridad en la lectura de ese libro. Pero que nadie tema al futuro, pues si todo es como ese libro dice... todo es comprendido y perdonado por ese Dios en el que creemos, pero en el que igualmente aún dudamos, por cuanto nuestra mente y sentidos, no nos permiten llegar a la profundidad de cuanto contiene ese libro; por ello no nos queda nada más que la esperanza y procurarnos aquí en  este mundo, la paz más completa que podamos, pues al fin y al cabo, nosotros no somos Causa... somos efecto y si la Gran Causa (Dios) nos creó, él, seguro que nos va a ayudar siempre, aunque nosotros hemos de empezar ayudándonos a nosotros mismos y no perjudicando en nada a los demás.

          Todo ello es duro, puesto que somos de carne y hueso y tenemos “apetitos” que nos van a acompañar hasta la muerte (según ese libro hasta aún después, los que  no corrijamos aquí) por ello, la verdadera lucha humana, es restringir los mismos todo cuanto podamos y que no nos domine nada material... siempre la mayor victoria del hombre (o mujer) es la que gana dominándose a si mismo y vuelvo a usted, pues su ejemplo es de un gran valor y nadie mejor que usted, lo reconoce hoy y seguro con una enorme satisfacción, como lo demuestra.

          En dicha carta me autoriza plenamente (así lo entiendo) a proseguir confeccionando el libro de que le hablé y el que, cuyo eje central, va a ser usted, con su nombre y apellidos y así como el de todos los demás que me siga dando; pienso que no hay que ocultar nada a nadie, al contrario, es de gran nobleza reconocer lo que uno fue o hizo y “lo que pagó y pagará por ello”, pero de momento sus días felices, sus noches tranquilas y sus ganas de vivir, pueden ser “el alimento”, para otros que como usted entraron en “los infiernos de las drogas”.

          Me causa alegría lo que me dice, sobre que le han regalado un ordenador, su familia y que piensa, incluso... entrar en Internet, correo electrónico etc. Me permito indicarle, que vaya despacio... muy despacio... “el ordenador” (yo ya hace casi veinte años lo denominé en mi libro “España Aquí y Ahora”; a esta nueva “enfermedad”, como “ORDENADOMANÍA” y muchos años después ya ha habido hasta congresos de “ordenadodependientes”, pues se drogan con el ordenador); por ello, el ordenador, hay que, primero, dominarlo para lo que usted lo ha recibido, o sea para perfeccionarse escribiendo y escribir todo cuanto pueda y mientras viva, mandando todos y cuantos mensajes guarde dentro de si y que puedan ser útiles a los demás; uno escribe y no sabe para quién, pero aún así se debe hacer y en usted mucho más, por cuanto ha significado de liberación de “tormentas internas”.

Una vez que domine la escritura y entre en “esos otros mundos”, tenga cuidado, pues no todo es bueno y positivo y como ocurre en cualquier campo o actividad humana  y en esa mucho más, puesto que en si mismo es un invento, para sacarnos el dinero sin que ni siquiera nos demos cuenta de ello (a través del consumo de teléfono) y usted precisamente y según me dijo... “no está sobrado de fondos”, así es que cautela en todo, pues efectivamente, esto de “los ordenadores”, es una buena herramienta para los inteligentes y puede ser una ruina, para los tontos o idiotas, que caen en lo que yo ya en 1983 (creo recordar) califiqué y muy acertadamente como “ordenadomanía” y no hablemos de lo que destruyen de puestos de trabajo, por cuanto han sido puestos al servicio de destruir y no de construir y ayudar al hombre... esto es largo de explicar, pero le creo lo suficientemente inteligente para que lo entienda y desarrolle usted mismo, a la vista de cuanto ha ocurrido, está ocurriendo y me temo que va a seguir así y por enorme tiempo futuro.

            La relación con su hija: es difícil dar un consejo entre mayores y niños, pero yo iniciaría una nueva correspondencia, con ella y aún cuando no me contestara nunca... en el encabezamiento, quizá pondría, algo así, o parecido:

            “A mi querida hija... la que tristemente perdí, pero a la que quiero con toda mi alma”:

 Querida hija, se (con todo el dolor que puedas imaginarte) el que no se es padre, sólo por habernos nacido en nuestro matrimonio un hijo, nó, en absoluto... La paternidad (igual la maternidad) empieza, de verdad, cuando ese hijo viene a éste mundo y necesita de todo y a sus padres mucho más; lo se por experiencia en ambos sentidos, o sea como hijo y como padre; he padecido... algún día te contaré cosas y si no, te prometo que te las dejaré escritas... Sólo aspiro a tu perdón, primero... y luego a una cierta comprensión, por cuanto llegué tan lejos y terminé tan “destrozado ó roto”, que tu no puedes saber lo que me costó regresar de nuevo “al mundo en que tu vives”; pero como se que tu ya y como “mujercita” que eres, creerás en Dios, simplemente te recuerdo lo que Cristo (su enviado a éste mundo) dejó dicho... “Hay que perdonar siempre, hay que perdonar hasta setenta veces siete... hay que perdonar hasta a los enemigos... es más... hay que amar hasta a los enemigos”...perdóname hija mía, como asimismo lo pido a tu madre... yo ya no puedo volver atrás, pero al menos, necesito vuestro perdón... y no, no pienses que trato de suplantar, a ese padre que has encontrado y al que respeto y admiro, por cuanto supo darte a ti, lo que yo no supe... piensa en todo ello e imagina mi dolor y ya impotencia para volver, de donde nunca debí marchar... pero la vida... no tiene “marcha atrás como los automóviles”.

            Si no entiendes aún esta carta, por tu corta edad, te ruego (te suplico) la guardes junto a ti y cuando seas mayor, léela.., Es mi último consuelo hacia ti.

          Tu padre, que lo fue... y quisiera serlo... sólo en la piedad de un recuerdo.

* * * * *

            Ya me dirá; amigo Francisco Javier, si le sirve, como boceto; pero antes de escribirla, piense que usted no puede pedir... apenas nada; y sin embargo, tiene que estar dispuesto a dar siempre lo que pueda, aun cuando ello sea sólo comprensión, a decisiones que incluso pueden resultar, dolorosas.

          CARTA 16 Enero: El contenido de la primera mitad de la misma, puede ser contestado con lo que antes le digo sobre la primera, salvo el mostrarle mi agradecimiento por las palabras de gratitud que usted me envía y que indudablemente las recibo con plena satisfacción. Siga en esa línea tan hermosa que me comunica en esos párrafos llenos de humanidad, acreciéntelo todo cuanto pueda y como antes le digo... “participe y comparta con otros que lo merezcan”.

            Esto último lo está haciendo ya, con ese grupo con quien mantiene correspondencia y a quienes les atrae la Historia, los problemas humanos y otro tipo de inquietudes, pero al parecer, todas humanitarias. Lo celebro mucho, pues no son temas que –al parecer- atraigan a muchas de las personas que hoy viven, más inmersas en la sociedad de consumo que en otras preocupaciones para formarse cada vez más y mejor.

            Sobre la Historia, se dice que: “Los pueblos que no saben su Historia, están condenados a repetirla”. Por ello es bueno, profundizar en la misma, pero en base a lecturas de todos cuantos autores pueda uno leer, sean nativos o extranjeros y sacar uno sus propias consecuencias, por cuanto como dicen que decía Napoleón: “La Historia la escriben siempre los vencedores”... y por tanto, es claro que éstos, escriben siempre lo que les beneficia.

            En gran parte de la España peninsular, existió lo que en la Historia, se refiere como “tribus íberas o iberas” y al parecer había una civilización bastante avanzada y similar a otras de aquella época (cinco siglos antes de Cristo) y hoy se están descubriendo muchas cosas. El Museo Provincial de Jaén, cuenta con unos fondos sorprendentes, hoy... y que constantemente están en exposiciones itinerantes por grandes ciudades de España y de otros países de Europa; pero curiosamente no han sido las autoridades españolas, las que han  promovido ese auge, por el contrario fueron las francesas, las que han promovido todo ello y en base, a que dicha civilización, también abarcó parte de la franja del litoral Mediterráneo de Francia. Cuando ya domine el ordenador y pueda entrar en Internet, recuerde que le de direcciones de ese museo y de algunas otras páginas de debate (muy pocas) que yo frecuento, pues me publican artículos y relatos, en revistas de “la red” en España y Venezuela, de momento. Aparte de que en mi página (www.jaen.ciudad.org) yo iré incluyendo mucho del material que tengo ya realizado y que llena mis archivos.

            Sobre el relato del violento y desgraciado (todos cuantos seres se desvían de lo que es considerado como normalmente humano, se pueden considerar así)...”rata”, se puede resumir con la española frase de que... “Quién mal anda, mal acaba”. Las consecuencias de “esa vida perdida o dilapidada”, las va a encontrar usted con toda claridad en ese libro que le fascina y el que yo siempre tengo en mi mesilla de noche, para leer cuando lo necesito; lo hago una veces ordenadamente y otras, simplemente abro el libro por cualquier parte del mismo e inicio un capítulo y sigo leyendo hasta que el sueño me vence. Es muy importante, leer lecturas del máximo contenido humano antes de dormirse, se suele conseguir un sueño tranquilo y reparador.

            Me he permitido adjuntarle veinticuatro pensamientos, consejos o reflexiones de la “Madre Teresa de Calcuta”, espero le sean de grata lectura y supongo hará fotocopias y las hará seguir a personas que sepa, las van a disfrutar, meditándolas; ya me dirá lo que le parece.

            Los dos folios mecanografiados por ambas caras, y en los que me relata, su odisea sobre las drogas, me ha costado mucho el terminarlos de copiar y “encajar”, son horriblemente crudos y dignos de toda la compasión humana y posible... ¿Pero, cómo... –me pregunto mil veces-... se puede llegar a soportar tan infernal camino?[2].

            Yo fui obligado a hacer el “servicio militar obligatorio” en la entonces, “Plaza de Soberanía Española”; de nombre Melilla; y en ella pasé dieciocho meses (marzo 1960 a Agosto de 1961). Allí el “hachís”, se podía comprar como cualquier otra cosa, pero nunca me dio por fumarlo (tampoco era fumador de tabaco), quizá por cuanto al frecuentar (de visita) los acuartelamientos de la “Legión Española”, veía rostros muy descompuestos y por mor de una embriaguez, posiblemente acrecentada por el consumo de alcohol y aquello me repelía; yo nunca he sido ni bebedor ni fumador, al menos como vicio, es claro que he bebido con moderación, pero prácticamente sólo vino o cerveza y siempre comiendo con la bebida algo de alimento sólido, principalmente en las comidas normales; hoy apenas si bebo, puesto que como soy propenso a la obesidad, tengo que cuidarme; actualmente suelo fumar un cigarro puro (precisamente canario, del tipo “brevas, cedros ó elegantes”)  después de comer y mientras juego una partida de dominó, con un grupo de ya ancianos amigos. En el verano suelo fumar dos, el segundo por la noche y cómodamente sentado o recostado, después de la cena y mientras miro las estrellas del firmamento que cubren “mi pequeño cielo” (el que hay encima de mi chalé) y la verdad me sientan muy bien, pues nunca, nunca... me he tragado el humo.                  Dejo de fumar inmediatamente que se me irrita la garganta y no me cuesta trabajo estar unos días sin fumarlos; además nunca he fumado en mi trabajo o durante el día en el ajetreo diario; siempre, lo poco que he fumado (empecé con 25/26 años) ha sido con tranquilidad y en reposo y repito, suele caerme muy bien y me relaja el apreciar la suave salida del humo que marcha siempre hacia... “el cielo”; también me sirve para meditar y reflexionar sobre muchas cosas que me son útiles... es claro que cuando estoy tranquilo y nadie me molesta, que ahora ya suele ser casi siempre... “salvo el tornillo de la mujer / esposa, la que al parecer (todas o casi todas) siempre procuran incitar a las discusiones absurdas y banales”. En fin, ya llevamos “aguantándonos” más de cuarenta años y para lo que nos queda, espero que ello no se altere... “deseo yo ser el primero en partir, hacia donde sea”.

            Me dice que comenzará nuevos relatos sobre retazos de su vida conyugal. Siga haciéndolo en la forma o línea que lleva, que esos relatos aporten cosas útiles para quien los lea. Espero resulten interesantes como los que van hasta el momento, pero no corra, no improvise y menos “invente”, sea consciente de lo que ha emprendido y termínelo... cuando en realidad ya, no haya nada más que decir... un libro por muy largo no es mejor; suele ser al contrario.

            Y nada más por el momento le reitero mis cordiales saludos y deseos de paz y bienestar para usted y los suyos

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(firma y rúbrica)

 

 

MADRE TERESA DE CALCUTA: Los pensamientos o reflexiones que envío son los siguientes:

 

PREGUNTAS Y RESPUESTAS PARA LA VIDA:

¿El día más bello Hoy.

¿El obstáculo más grande? El miedo.

La cosa más fácil? Equivocarse.

¿El error mayor? Abandonarse.

¿La raíz de todos los males? El egoísmo.

¿La distracción más bella? El trabajo.

¿La peor derrota? El desaliento.

¿Los mejores profesores? Los niños.

¿La Primera Necesidad? Comunicarse.

¿lo que más hace feliz? Ser útil a los demás.

¿El misterio más grane? La muerte.

¿E peor defecto? El mal humor.

¿La persona más peligrosa? La mentirosa.

¿El sentimiento más ruin? El rencor.

¿El regalo más bello? El perdón.

¿Lo más imprescindible? El hogar.

¿La Ruta más rápida? El camino correcto.

¿La sensación más grata? La paz interior.

¿El resguardo más eficaz? La sonrisa.

¿El mejor remedio? El optimismo.

¿La mayor satisfacción? El deber cumplido.

¿La fuerza más potente del mundo?. La fe.

¿Las personas más necesarias? Los padres.

¿La cosa más bella del mundo? EL AMOR:

    MADRE TERESA DE CALCUTA

 

Nota: Extraído de la revista “Amor, Paz y Caridad” nº 221: Diciembre de 2000

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            5ª CARTA RECIBIDA A LA QUE VIENE UNIDO UN NUEVO RELATO:

 

TEXTO:

 

NOTA MANUSCRITA ANEXA:  “Es el segundo escrito que hago con el ordenador. Repasándolo me ha quedado mal, es insufrible el entender su contenido hasta por mi. Me esforzaré en los próximos.”

                                                                La Laguna (Tenerife) 26 Enero 2001

 

                Sr. Antonio García Fuentes:

           

            Saludos cordiales desde Tenerife. Como es costumbre, aquí disponemos de un clima bastante agradable. En ocasiones la nostalgia te hace desear un invierno más auténtico,[3] pero en seguida se pasa y nuevamente nos regocijamos ante los rayos de sol. Reconozco que para mi, la vida en La Península, sería difícil de llevar, puesto que siento cómo mi cuerpo ya se ha aclimatado al de éstas islas casi tropicales.

            Continuo con mis prácticas en el ordenador. Lentamente voy desgranando esta “gran piña”, que para mi es, este aparato; paso horas en él. El tiempo más que caminar a su paso normal, parece volar cuando estoy frente a la pantalla; cosas de novato... no obstante me causa cierto reparo conectarme a Internet, ¿haber si me voy a quedar enganchado?. Primero, quiero conocer bien el funcionamiento, en relación a lo que me interesa, que de momento es, escribir; ya tendré tiempo más que de sobras para ‘navegar’; todos dicen que es apasionante asomarte al mundo desde tu monitor.

            Continuo con mis relatos, despacio, siguiendo sus instrucciones; meditando cada palabra; buscando dentro de mi, intentando plasmar sensaciones vividas pero ya pasadas; velando para no caer en ninguna falsedad, omitiendo nombres, ciñéndome a los hechos tal y como fueron. Con esta pequeña carta le adjunto un quinto relato; son tantas cosas las vividas en esos diecisiete años, que en ocasiones, pienso que no seré capaz de traerlas al papel; por ello le agradecería me continuara haciendo sugerencias... apórteme cuantas indicaciones crea oportunas; en fin, ayúdeme ha “sacarlo” todo.

            Lo que si me faltan son horas para trabajar, para leer; tendré que organizar mi vida, para no dejar relegada la lectura; tan sólo estoy con la filosofía espírita, que como le dije, ya me tiene subyugado. Don Antonio, parece ser como si me hubieran robado algunas de mis creencias más arraigadas y... las hubieran puesto en éste libro; por otra parte, yo no tenía conocimiento de que este libro existiera. Quisiera continuar profundizando más en él, antes de crear con usted, un diálogo sobre sus enseñanzas.

            Aunque las fiestas navideñas las pasé solo, el día de reyes llegó la recompensa; mi hermana, su marido y un precioso niño de cinco años, hijo de ambos, aterrizaron en el aeropuerto del sur de la isla, donde eran ya esperados por mi... han sido diez años que no nos encontrábamos. Residen en Suiza, donde desarrollan su vida y trabajo, decidieron pasar con migo una semana, lo que grandemente, les agradezco.

            No podría describir la emoción tan enorme que sentí al verlos y abrazarlos; sobre todo cuando aquel “criu”, tan “buenín”[4], me abrazó llamándome... tío Javier; es mi primer y único sobrino, puesto que mi otra hermana tiene una nena de dos años; yo (como ya sabe) tuve una hija, por tanto mi “sobrinín” es el único “macho”, nacido en nuestras pequeña familias. Sea como sea y para no cansarle, le diré que disfruté mucho, puesto que ya no recordaba lo que era disfrutar sanamente en familia y con la conciencia tranquila. Tanto mi hermana como mi cuñado se portaron con migo, de maravilla; gracias a ellos éste aparato (ordenador) está en casa, hoy; con él desean aliviar mi solitaria vida.

            Bueno Don Antonio; sin más, le dejaré por hoy y deseándole que en su casa y en su vida, tengan todo lo mejor: Saludo afectuoso de corazón.

 

Francisco Javier Rodríguez Tirador (firma y rúbrica)

 

Sábado 27 de Enero de 2001[5]

 

NOTA MANUSCRITA: “He solicitado la línea telefónica. Una vez esté instalada, accederé a Internet y al correo electrónico.


[1] En el relato nº 4 y en la página 2, en la línea 12, contando de abajo arriba, aparece una palabra que yo no tengo significado para la misma, se trata de “bisnes”, acláreme si es de un argot o qué es lo que quiso expresar, pues si no es argot, faltan letras a la misma: gracias. (dice textualmente: podrá imaginarse el bisnes que tuvimos durante años).

[2]  Ese contenido me inspira el título del posible libro que surja de éstos relatos y es el siguiente: “AL INFIERNO... A TRAVÉS DE LAS DROGAS” (“Viaje de ida y vuelta”); espero le parezca acertado.

[3]  Recordemos que el relator ha pasado gran parte de su vida en climas fríos (Suiza y Asturias) y de alguna manera siente nostalgia de épocas pretéritas y en las que disfrutara de felicidad en ellas.

[4]  Palabra, entiendo, del dialecto o lenguaje asturiano (Bable) y que traducido al español, equivale a, crío (niño pequeño). Lo mismo ocurre, con la palabra “buenín” y que entendemos perfectamente.

[5]  Queda claro el que ha empleado dos días o parte de los mismos, en conseguir realizar este escrito.

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