ENSEÑANZAS PITAGÓRICAS

    ESCUELA DE PITÁGORAS:

          Del libro: PITÁGORAS (El Maestro de la armonía)

          de: Josefina Maynadé

          Editorial Orión . México D.F. - 1.975

 

      LOS "VERSOS ÁUREOS"

 

     Honra ante todo a los dioses inmortales, según establece la ley. Respeta la palabra dada. Honra luego a los héroes glorificados, y consagra por fin a los genios terrestres, rindiéndoles también debido culto.

     Honra también a tu padre, a tu madre y a tus próximos parientes.

     Escoge por amigo al más destacado en virtud, atiende sus dulces advertencias y aprende de sus ejemplos. Discúlpale sus faltas mientras puedas, evitando todo juicio severo; ya que lo posible se halla cerca de lo necesario. Sé razonable.

     Acepta las cosas como son. Acostúmbrate a vencerte.

     Se sobrio en el comer, activo y casto.

     Nunca cometas actos deshonestos de los que puedas luego avergonzarte, ni en privado ni en público.

     Ante todo, respétate a ti mismo.

     Observa la justicia en acciones y palabras.

     No te comportes nunca sin regla ni razón.

     Piensa que el Hado ordena a todos morir, y que los fáciles honores y bienes de fortuna son inciertos, que las pruebas de la vida vienen por voluntad divina.

     Sea adversa o favorable, alégrate siempre de tu suerte, más trata con noble tesón de mejorarla.

     Piensa que el Destino es más benévolo para los buenos que comprenden, y a sus designios se ajustan.

     Mucho se habla sobre toda índole de temas. No los cojas con admiración, ni los rechaces. Mas si advirtieras que el error triunfa, ármate de paciencia y de dulzura.

     Observa estas razones en toda circunstancia:

     Que nadie te induzca con palabras o actos a decir o hacer lo que no corresponda.

     De insensatos es hablar y obrar sin premeditación.

     Consulta, delibera, y elige la más noble conducta.

     Trata de edificar sobre el presente lo que ha de ser realidad futura.

     No alardees de lo que no entiendas, pero aprende siempre y en toda circunstancia, y la satisfacción será su resultado.

     Jamás descuides la salud del cuerpo.

     Dale con mesura comida, bebida, ejercicio y descanso, ya que la armonía es todo aquello que no perjudica.

     Habitúate a vivir sencilla y púlcramente.

     Evita siempre provocar la envidia.

     No realices dispendios excesivos, como aquellos que ignoran la medida de lo bello.

     No seas avaro ni mezquino, y elige en todo un justo medio razonable.

     No te empeñes en hacer lo que pueda perjudicarte. Reflexiona bien antes de obrar.

     No permitas que cierre el dulce sueño tus párpados sin analizar las acciones del día. ¿Qué hice? ¿En qué falté? ¿Qué dejé de hacer? ¿Qué debiera haber hecho? Y si en el examen hallas falta, trata de enmendarte; más si has obrado bien, regocíjate de ello.

     Trata de practicar estos preceptos. Medítalos y ámalos, que ellos te conducirán por la senda de la virtud divina. Lo juro por Aquel que ha transmitido a nuestra alma la tétrada sagrada,[1]inmenso y puro símbolo, fuente de la Naturaleza de curso eterno.

     No inicies obra alguna sin antes rogar a los dioses que en ella colaboren. Y cuando te hayas familiarizado con esta costumbre, sondearás la esencia de hombres y dioses, y conocerás de todo el principio y el fin.

     Sabrás también oportunamente la unidad de la Naturaleza en todas sus formas. Nunca entonces esperarás lo inesperable y nada te será ocultado.

     Sabrás también que los males que aquejan a los hombres, han sido por ellos mismos generados. En su pequeñez no saben ver ni entienden que tienen cerca los mayores bienes. Pocos conocen el secreto de la felicidad y ruedan como objetos de acá para allá, abrumados de múltiples pesares. La aflictiva discordia innata en ellos, limita su existencia sin que se den cuenta; no conviene provocarla sino vencerla, a menudo cediendo.

     ¡Oh Zeus inmenso, Padre de los hombres![2]

     Tu puedes liberar a todos de los males que los agobian si les muestras el Genio que les sirve.[3]

     Mas ten valor, que la raza humana es divina.

     La Sagrada Naturaleza te irá revelando a su hora sus más ocultos misterios. Si te hace partícipe de ellos, fácilmente lograrás la perfección. Y sanada tu alma, te verás libre de todos los males.

     Ahora abstente de carnes, que hemos prohibido en las purificaciones. Libera poco a poco tu alma, discierne lo justo, y aprende el significado de las cosas.

     Deja que te conduzca siempre la inteligencia soberana.

     Y cuando emancipado de la materia seas recibido en el éter puro y libre, vencerás como un dios a la muerte con la inmortalidad.[4]

 

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Consejos del Maestro:

 

     ¡Jóvenes! Una vez en pleno goce de vuestra razón, haced un inventario de vuestras facultades y de vuestras fuerzas. Tomad vuestras medidas, estimad lo que valéis, y marchad con seguro paso en la vida.

     Poneos en guardia contra la rutina. El imperio de la rutina familiariza al hombre con la esclavitud.

     Preferid el bastón de la experiencia al carro rápido de la fortuna. El filósofo viaja a pie.

     Cultivad asiduamente la ciencia de los números; vuestros vicios y vuestros crímenes no son más que errores de cálculo.

     Medid vuestros deseos, pesad vuestras opiniones, contad vuestras palabras.

     Escoged siempre el mejor camino; por penoso y difícil que sea, la costumbre lo hará fácil y agradable.

     Sed sobrios; en un cuerpo muy grueso enflaquece el alma.

     No gastéis más tiempo en preparar vuestros alimentos que en consumirlos.

     No hagáis de vuestro cuerpo la tumba de vuestra alma.

     Para tener grandes ideas, rodeaos de bellas imágenes.

     Los pensamientos de los hombres son semejantes a los colores. Los colores deben su existencia a la reflexión de la luz.

     Haced germinar vuestra alma por la meditación y lograrás el remonte como por las alas el águila.

     Aprended astronomía antes que música. El cielo planetario es todavía más armonioso.

     Consagrad un culto a la armonía celeste.

     Cada año, el primer día de primavera, reuníos alrededor de una lira bien templada y cantad un himno a la Naturaleza que renace.

     Que vuestra casa, aislada como los templos, reciba como ellos el primer rayo del sol.

     No construyáis vuestra casa demasiado grande para no alojar en ella cosas superfluas.

     Escribid sobre la puerta de vuestra morada lo que otros escriben sólo sobre su tumba: "Este es un lugar de paz".

     No aspiréis jamás a la vanidad de ser ricos; contribuiríais a que hubiese más pobres.

     No mojéis vuestro pan en las lágrimas de vuestros semejantes ni en la sangre de los animales.

     No seáis tiranos de nadie, ni siquiera de vuestro perro.

     No reconozcáis la superioridad más que en los mejores.

     Disculpad las debilidades humanas. Dice Homero que a veces los dioses mismos se descuidan.

     Cerrad vuestra boca en tanto no hable el corazón.

     Entrad en la casa del sabio; esté o no en ella, siempre saldréis mejorados.

     Sed a la vez amables y sabios. La vista de un sabio amable es el más hermoso de todos los espectáculos.

     No cantéis, sino acompañados de la lira.

     No desesperéis de la especie humana. No os desaniméis. Con el tiempo, el barro se convierte en mármol.[5]

     Vivir de acuerdo con la Naturaleza es vivir según los dioses.

     No temáis morir. La muerte no es más que una parada en el camino.

     La verdadera muerte es la ignorancia.

     Si se os pregunta: ¿Qué es la Divinidad?

     Responded: Un círculo cuyo centro está en todas partes y la circunferencia en ninguna.[6]

     Si se os pregunta: ¿Qué es la filosofía?.

     Decid: Es una pasión por la verdad que da a las palabras del sabio, el poder de la lira de Orfeo.

     Si se os pregunta: ¿En qué consiste la virtud?

     Decid: En poner en práctica la filosofía.

     Si se os pregunta: ¿En qué consiste la dicha?

     Decid: En estar de acuerdo consigo mismo. Una cítara bien afinada es armoniosa. Un alma bien armonizada es feliz.

     Si se os pregunta: ¿Qué es el silencio?.

     Responded: La primera piedra del templo de la filosofía.

     Rendid culto asiduo a la justicia, la primera de las virtudes públicas; la gran divinidad de los imperios, la única providencia de las naciones.

     Honrad la memoria de Numa.[7] Este legislador quería que todo ciudadano tuviese un campo.

     No vendimiéis del todo vuestros viñedos. Dejad a lo largo del camino algunos racimos para el viajero sediento.

     No reguéis las leyes con sangre.[8]

     Tomad del sabio el aceite de su lámpara.

     Al recobrar la libertad, no uséis de ella en seguida; hacedla dormitar algún tiempo sobre las rodillas de Atenea.[9]

     Haceos la felicidad vosotros mismos sin esperarla de los gobiernos. Las abejas son felices bajo la monarquía. Las hormigas son dichosas en república.

     La libertad es la ambrosía del sabio.

     Haced entrar los campos en la ciudad.[10]

     El hombre de estado debe aprender la ciencia de los números para saber colocar a los hombres.

     Mantened al pueblo en el término medio, entre la riqueza y la indigencia. Pobre, es vil. Rico, insolente.[11]

     Que se castigue al ciudadano a la tercera falta y al magistrado a la primera.[12]

     No levantéis el hacha contra el árbol plantando por vuestro padre.

     Mujeres, sed la túnica de vuestros maridos.

     Maridos, sed la capa de vuestras esposas.

     Jóvenes esposos, tomad por símbolo la esfinge de Egipto.[13] No sed más que uno.

     ¿Deseáis constituiros un hogar feliz? Que vuestras almas, siempre al unísono, se parezcan a dos cítaras en armonía, encerradas en un solo estuche.

     Hombre joven: elige una mujer que te sea proporcionada, de suerte que no te veas obligado a elevarla hasta ti o a descender hasta ella.

     Purifica tu corazón antes de permitir que el amor se asiente en él; la miel más dulce se agria en un vaso sucio.

     No veas en tu enemigo más que un amigo extraviado.[14]

     La amistad es el vínculo de dos almas virtuosas.

     Haz un amigo para que alguien tenga el derecho de reprenderte cuando andes equivocado.

     Tarda en hacer una amistad y más aún en desacerla.

     Escribe en la arena las faltas del amigo.

     Sed felices con poca cosa.

     La Armonía es el alma del Universo.

 

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     PITÁGORAS: Es en la historia del hombre uno de esos pocos hombres "semi-dioses", cuya sabiduría acompañará al hombre de ésta humanidad mientras ésta exista.

     Ya fue dicho que "los griegos lo dijeron todo" y en esta recopilación que hago, se demuestra (recomiendo buscar el libro que cito y leerlo con atención)... ¿Pues, qué han aportado las generaciones posteriores a cuanto sintetizan las máximas de éste sabio griego?... simplemente viendo la realidad que asola a nuestro mundo, en éste cuasi final del "milenio" (escribo en diciembre de 1.999) se puede comprobar y muy tristemente, que la armonía predicada, practicada y enseñada por Pitágoras, es cuasi totalmente desconocida, aún cuando nos sorprenderíamos sabiendo que aún hoy, existen "pitagóricos", o al menos aprendices de los mismos; es precisamente por lo que recopilo cuanto antecede y que procuraré transmitir dentro de mis posibilidades y sin interés material alguno, pues considero que es una obligación ineludible, el procurar difundir lo que de bueno llega a las manos de cualquier hombre medianamente inteligente.

     Quiero aclarar que las notas a pie de página y que indican (n.A.) las he incluido yo, por cuanto considero que para algunas personas les puede ser de utilidad, nuevas referencias y puntos de partida para otras investigaciones más profundas y que están en los libros que poseen la mayoría de bibliotecas provinciales, al igual que lo están en el yo interior de cada uno de nosotros, si meditamos.[15]

     Pitágoras (reitero) fue un sabio filósofo, inquieto y que viajó mucho buscando "las fuentes de la sabiduría", fue matemático, griego como ya hemos dicho, nació en Samos en el 580 a. C. y murió en Metaponte en 500 a. C., tuvo pues, una muy larga y fructífera vida.

     Tras su completa formación, fundó en Crotona una escuela de filosofía, donde enseñaba la inmortalidad del espíritu y la transmigración de las almas. Se le considera uno de los fundadores de la Geometría y el descubridor de la octava musical. Demostró en el teorema que lleva su nombre, según el cual, "en un triángulo rectángulo, la suma de los cuadrados de los catetos es igual al cuadrado de la hipotenusa". Consideró el número como el principio de todas las cosas.

     En la escuela que fundara, que en realidad era algo así como "una universidad ideal", donde las instalaciones amplias y bien dotadas, reflejaban en su totalidad, sus propias prédicas y enseñanzas armonizadas con la Madre Naturaleza... tenían cabida los jóvenes de ambos sexos, los que conjuntamente eran enseñados, estableciéndose por tanto, en aquellas lejanas épocas, lo que sólo en éste siglo XX, hemos conocido como "enseñanza mixta".

     Se dice, que para entrar en aquella escuela, el sabio sometía a los aspirantes a ciertos exámenes, de ingreso, en los que incluso eran examinados sus cráneos, puesto que al parecer aquel sabio tenía ciertos conocimientos tanto físicos como espirituales y quienes no pasaban "sus mínimos", no eran admitidos. Se dice que quien al final le destruyó su escuela, no fue otro que uno de los rechazados en aquellos rigurosos exámenes.

     Se dice que, cuando eran admitidos en la escuela, los dos primeros años de estancia en la misma, los admitidos sólo podían escuchar u oír con suma atención, cuanto allí se les enseñaba y pasado ese período de, "los silenciosos", pasaban hasta otros grados y así, hasta que llegaba el final de los estudios de todo tipo a que eran sometidos y los que terminaban, obteniendo el simbólico título de... hombres y mujeres ("los pitagóricos").

     Cuando ello llegaba, y en más o menos solemne ceremonia, el maestro, simplemente les decía al despedirlos... "Ya sois hombres y mujeres formados, ya podéis ir a cualquier escuela de cualquier tipo y aprender en ellas los oficios que os sean de vuestro deseo o utilidad"... Más o menos eran sus recomendaciones finales, les daba otros muchos discursos y como prueba, relea el lector, cuanto he recopilado como un extracto muy valioso.

     Procuremos que estas enseñanzas no se pierdan, que sean difundidas con toda generosidad, que sean de nuevo instauradas en las escuelas "oficiales" y que de verdad, procuremos entre todos un mundo mejor, que es el que creo sinceramente merecemos, si no nosotros ya ("los viejos") sí las nuevas generaciones, en las que como afirmaba el sabio... "vendremos de nuevo, en nuevos cuerpos", por tanto, todo cuanto hagamos hoy por cuantos viven y van a nacer de nuevo, lo estamos haciendo por nosotros mismos.

     Valgan como final, las propias palabras del Cristo crucificado y que afirmó cuanto sigue... "En verdad os digo, que nadie que no nazca de nuevo, entrará en el Reino de mi Padre"... es claro que para nacer hay que morir y ello concuerda con lo que afirma Pitágoras de que... "La muerte no es más que una parada en el camino"... También conviene saber que a Pitágoras y Cristo, se les ha equiparado por su limpieza de enseñanzas y comportamiento, en el que ambos dejaron... caminos inmensos, para que por ellos transite, el hombre que busca un verdadero futuro que le satisfaga plenamente y en armonía con todos los demás.

    Antonio García Fuentes

 

En la ciudad de Jaén: Los días 24 y 25 de Diciembre de 1.999

NOTAS:


    [1] Tétrada y en el diccionario que poseo, indica que figurativamente es, "conjunto de cuatro seres o cosas, estrecha o especialmente vinculados entre sí"; por lo que me inclino a pensar si el sabio no quiere referirse con ello a los cuatro componentes principales que conforman el ser humano y que según se afirma son... "Tierra, agua, aire y fuego" ó lo que ese ser humano contiene de esos otros cuatro elementos más indefinibles y que son a saber, los de... "planta, animal, hombre y dios": de cualquier forma y manera, el ser humano, somos un misterio, dentro del misterio que es La Creación. (n. A.)

    [2] Zeus ó Júpiter, es el nombre dado por aquellas civilizaciones, al Ser Supremo, o divinidad Suprema; en definitiva a lo que hoy denominamos sencillamente, Dios. (n.A.)

    [3] Equivale al "Angel de la Guarda" adoptado por el Cristianismo posteriormente y que otras muchas creencias, afirman existe; es ese denominado también, "hermano mayor", que El Creador o La Creación, asigna a cada uno de nosotros como guía;>  <es igualmente "la voz de la conciencia", que según se afirma, es nuestro mejor consejero en el duro caminar por éste mundo. (n.A.)

    [4] Sintetiza lo que indican otras creencias, o sea que tras una multiplicidad de reencarnaciones, ya no se necesita el cuerpo de "carne" y al llegar al estado puro espiritual, se llega a la perfección y a la felicidad proclamada por todas las creencias, que se basan en esa evolución constante y que consideran justa.

    [5] En materia de un dios.

    [6] Equivale a la enseñanza del Cristianismo: "Dios está en todas partes". (n.A.)

    [7] Numa Pompilio: Segundo rey legendario de Roma (de 715 a 673 a. C.). Rey-sacerdote y del que el pueblo romano estaba convencido haber recibido, los fundamentos de su religión y comportamiento social, lo que daría lugar en definitiva; al grande y largo Imperio (duró hasta la caída de Bizancio) y a las leyes que aún hoy rigen, lo que se ha venido en denominar como "Civilización Occidental". (n. A.).

    [8] Sintetiza el "nó matarás" cristiano y por tanto prohíbe la pena de muerte. (n.A.)

    [9] La diosa griega de la sabiduría.

    [10] El sabio (Pitágoras) pretendía ciudades muy ajardinadas y armonizando al habitante de las mismas con la Madre Naturaleza, lo que difiere en lo opuesto de, "las masas de cemento del siglo XX". (n. A.).

    [11] Preconiza "las clases medias", que como se ha demostrado en la Historia y tras el Medievo, son las que han impulsado todos o casi todos los avances sociales y humanos hasta la fecha. (n. A.)

    [12]  Observemos como contrapartida, lo que ocurre generalmente hoy... "el más débil recibe todo el peso de la justicia y mientras más alto se está, más se elude la misma". (n.A.)

    [13] Era una deidad andrógina: Monstruo fabuloso con cabeza y pechos de mujer/hombre, cuerpo y garras de león. Los egipcios personificaban en ella al Sol y los griegos la incluyeron en su mitología; también fue adoptada por los asirios, pero de cualquier forma sigue siendo un misterio multidefinido. Personalmente a mí, el que más me convence, es el que la define como símbolo de la evolución del hombre (humanidad), puesto que contiene, desde el salvajismo de "la fiera", en el felino que representa su cuerpo, hasta la serenidad y belleza de su cabeza humana (hombre/mujer) ya próxima a la perfección, buscada siempre por el hombre/filósofo y que cree en ese "Algo" que existe. (n. A.)

    [14] Recogido en el Cristianismo, con el deber de Perdonar y amar, hasta a los enemigos. (n.A.)

    [15] Alguien dijo... "No tengas prisa, el viaje más largo y profundo que realizarás, siempre serán dentro de ti mismo".(N.a.)

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