La Vida de un viajante es "eso mismo" y su título difiere de otra obra anterior (La Muerte de Un Viajante, de A. Miller) y cuyo desarrollo se efectúa en EE.UU.; ésta por contra es Europea y del Sur, aún cuando su protagonista viaja no sólo por las carreteras que hay en la tierra, si no que también lo hace por otras que existen en el pensamiento y en espacios "poco explorados"; en resumen: es la vida de quien pretende un camino que curiosamente le atrae desde esa edad en que los inteligentes ya empiezan "a despertar": esa edad indefinida en la que ni se ha dejado de ser niño, ni se ha empezado aún a ser hombre.
     La obra se desarrolla en "el ambiente" de aquellos primeros años de la década de "los sesenta" y cuando España (un poco antes en el resto de Europa) se inicia la ebullición que nos va a llevar a la denominada "sociedad de consumo" y de la que hoy y al parecer... "nos estamos cansando". Pero no olvidemos NUNCA, que esa prosperidad viene de aquellos tiempos, en que la EMIGRACIÓN DE ESPAÑOLES y EL TURISMO, son los que motivan el mal llamado MILAGRO DE FRANCO, al que no por ello, hay que dejar de reconocerle una buena administración que permitió ese adelanto material de una inmensa cantidad de españoles, los que 'calmadas las hambres'... pudieron acceder a otros campos económicos, sociales y culturales: seamos sinceros y reconozcamos, aquellos durísimos cimientos, que incluso, en muchos casos... fueron amasados con sangre.
     Se rinde homenaje en esta obra, a todo aquel que viajó como agente comercial, representante o viajante de comercio y en especial a aquellos que mantuvieron una larga vida, viviendo "sólo de las comisiones" y sabiendo hacer vida y fortuna, sin ninguna de las seguridades a las que tan proclive es el hombre, puesto que la inmensa mayoría de hombres, el riesgo no les atrae en absoluto; puede que "a estos viajantes"... tampoco, pero en la vida y a ciertos individuos, se les presentan caminos difíciles pero que les atraen sobremanera y algunos... "simplemente dan el paso inicial y luego saben mantenerse, dando los muchísimos sucesivos que hay que seguir dando, hasta conseguir un mínimo de lo que se pretendió"...
a eso algunos imbéciles le llaman o denominan suerte, pero es claro que desconocen casi en absoluto la particular odisea de cada uno de éstos no muy abundantes seres humanos... muchos de los cuales (no se olvide ésto) sucumben en la aventura y desaparecen... "volviendo a la masa de la que surgieron y la que piadosamente los recoge y sepulta".
   
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